¿el psicoanálisis en la u ecuatoriana? Por



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¿EL PSICOANÁLISIS EN LA U ECUATORIANA?

Por: DAVID ACOSTA HERRERA.
Suelo ser bastante respetuoso del pensar de todas las personas, incluso aquellas que son demasiado banales o ásperas, que van en contra de mis pensamientos más profusos e ideales. Pero me siento obligado a responder tal artículo publicado en, quién sabe que diario, ya que detesto que en el análisis de un problema se extrapolen comentarios en los que solo se puede observar un claro rechazo y prejuicio de ciertos sectores y pensamientos, lo mismos que son distales y no pueden tocarse. Más aún, detesto cuando la crítica está dirigida justamente al rechazo y al prejuicio y en él coexisten precisamente… lo mismo.
Puedo decir que, en las primeras instancias del comentario, las ideas o la retórica de las preguntas, eran bastantes substanciales, en cuanto al rechazo, la crítica, la negación, del que ha sido víctima el psicoanálisis desde su creación y más ahora en la Universidad Ecuatoriana. Podría decir que hasta cierto punto deseaba compartir tal idea, hasta que el estimado colega (lo denomino así, porque aparte de haber sido también un catedrático, en la Universidad Técnica de Manabí, soy psicólogo), realiza comentarios que están fuera de foco y solo ensalzan una serie de prejuicios, endulzados con la vehemencia del valor dialógico, en el rechazo de algunos factores contrarios al psicoanálisis, que nos deja claro, al puro estilo eclesial: "si no están conmigo están con el demonio", llegando al sin ton ni son, del insulto.
Estas características, son las que me he permitido reconocer y me han invitado responder algunas cuestiones respecto a lo que refiere el catedrático, la misma que será respondida con la solemnidad posible, de lo que despierta en mí, dicho artículo.
Empecemos, pues, del hecho de que desde tiempos inmemoriables, el psicoanálisis y sus representantes, han utilizado el odio como método de defensa más clásico, ante las críticas y las denuncias de diferentes sectores, más que nada del aspecto científico. De ahí deviene una de las certezas más claras, que expone en su análisis Iván Sandoval Carrión, en el que aduce a la “ignorancia” del saber y la práctica ajena, como uno de los principales problemas, más que nada cuando se trata de juzgar, sobre la importancia, el valor del psicoanálisis en la cultura, por parte de algunos "jovencitos Cognitivos Conductuales (CC)".
Analizando un poco la forma en que está planteado, podemos darnos cuenta claramente de que se trata de un argumento que incluye una segunda postulación, la misma que queda por entendido como: Aquel que desconoce del psicoanálisis o la reniega, en cuanto a la negación de la valides teórica y científica del psicoanálisis, es evidente que, si bien no es un neurótico, es un ignorante. Así fue reputado Catherine Meyer al publicar el texto: El libro negro del psicoanálisis: vivir pensar y estar mejor sin Freud (2007). En un articulo se la tachaba de ser una ignorante y que su texto no era más que una literatura panfletaria contra Freud, en el que se trataba simplemente de promocionar a las famosas Terapias Cognitivas-Conductuales (TCC); por cierto ¿Esto no les suena algo similar al texto redactado por Iván?
Así mismo, hace referencia a que Freud mencionaba que la medicina y la filosofía serían las fuerzas que darían mayor oposición al psicoanálisis, pero ¿Por qué estas serían las fuerzas de mayor oposición?
Empecemos por acotar que, Freud, conocía bien la filosofía, no en vano escribe:"Mi meta inicial, la filosofía. Puesto que eso era lo que quería en el origen" (carta a Fliess, 1 de enero de 1896) y también escribiría ese mismo año: "de joven, no tenia otro anhelo vehemente que el del conocimiento filosófico" (carta a Fliess, 2 de abril de 1896). ¿Pero entonces, qué hacía tan peligroso a la filosofía?
Simple, Freud tomó de ella grandes aportes y al son del “síndrome” de la criptomnesia, olvidó decir que ciertas postulaciones, como la represión, que nace de Schopenhauer (Léase el mundo voluntad y representación). También olvida mencionar que Freud toma ciertos aspectos relacionados al libro: La filosofía de lo inconsciente de Eduard Von Hartmann. Así mismo, que algunos de sus aspectos más primordiales psicoanalíticos, nacieron de la vertiente Nietzscheana (léase cualquier libro de Nietzsche). Por lo que, antes de dar crédito a estas huestes foraneas de la genialidad Freudeana, más conveniente para Freud (valga la redundancia), destruir todo tipo de relación con la filosofía, e invitar a sus coideareos a odiarla (volviendo al odio como método), para así poder enaltecer de manera soberbia y pura, la increíble ingenio del psicoanálisis.
Ahora, si abordamos las barreras que se imponen contra el psicoanálisis en la medicina, es porque, dicho sea de paso, Freud anuncia en sus textos, que, con su método, no solo recobró, sino que curó a los cinco casos más importantes de sus volúmenes que implantan la veracidad y la factibilidad de las teorías psicoanalíticas y aunque los cinco casos dejan mucho que desear, cuando uno sale de las páginas absorbentes de las obras completas de Freud, para sumergirse en las biografías, relatos y entrevistas de aquellos que fueron tratados por él. De estos casos, solo tomaré uno, y lo haré casi hasta por cargo de conciencia, el caso Anna O (Bertha Pappenheim).
¿Por qué cargo de conciencia? Pues, muchos de nosotros como profesores de psicología y en mi caso de psicoterapia, solemos, usar esta caso para dar a comprender el método en sí de “la cura por el habla”, lo cual es un error, y lo es por una simple razón… Anna O no fue curada por Freud, a pesar de que en el libro que comparte con Breuer sobre la histeria, menciona que: la paciente “se encuentra, desde entonces, liberada de los innumerables trastornos que le habían afectado anteriormente. Partió inmediatamente de viaje, pero transcurrió un tiempo bastante largo antes de que pudiera encontrar un equilibrio psíquico total. Posteriormente, ha gozado de una salud perfecta”.
Sin embargo, en una búsqueda de la verdad del biógrafo Henri Ellenberge, al encontrarse con ciertas irregularidades de "Hagiografía" realizada por el psicoanalista británico Ernest Jones (quien fuera el biógrafo oficial de Freud), al realizar su sus propias indagaciones, sobre algunas fechas y lugares de estancia, de la tan conocida Anna O; encuentra lo siguiente:
En los archivos del sanatorio Bellevue. Ellenberger encontró, efectivamente, un informe redactado por Breuer a la atención del director del establecimiento, así como otros diversos documentos relativos a la estancia de Bertha Pappenheim, que había durado algo más de tres meses. Resultó que la paciente había continuado padeciendo los mismos síntomas histéricos que previamente, así como una morfinomanía ocasionada por las altas dosis de morfina administradas por Breuer para calmarle una dolorosa neuralgia facial. Continuando las investigaciones de Ellenberger, el historiador Albrecht Hirschmüller dio con otros documentos que establecían que Breuer, a penas pocos días después del supuesto final del tratamiento, preparaba ya su internamiento en Bellevue y mencionaba que ella padecía de una “ligera locura histérica”. De 1883 a 1887, Bertha Pappenheim tuvo todavía tres estancias prolongadas en otro sanatorio, siempre por “histeria”, y no fue hasta finales de los años 1890 cuando empezó a restablecerse progresivamente y a lanzarse a diversas actividades literarias y filantrópicas. (Meyer Catherine, 2007; pág 17)
Dicho sea de paso, que no hablaremos de los otro casos, como tampoco, nada de intento algunos intentos que tuvo Freud, por curar la morfinomanía con cocaína, algo que, evidentemente terminó en un desenlace fatal. Tampoco hablaremos del intento de curar el onanismo con psicróforo en la uretra, ni de cierta operación que Fliess y Freud realizan a una paciente por una particular teoría en la que relacionaban el sexo con la nariz y por ende, una posible cura de la histeria, ni de la desfiguración de esta paciente, ni de algunas cosas que se relacionan a esta dupleta, etc. (Léase Freud: Crepusculo de un ídolo y las Cartas completas de Sigmund Freud a Wilhelm Fliess (1887-1904) de Jeffrey Moussaieff Masson, quien saca a la luz la versión completa de las cartas entre estos dos compadres, incluía las cartas y fragmentos previamente omitidos).
Por otro lado, el Dr. al parecer nos conoce a todos, y cada uno de quienes realizamos el rediseño. No estoy seguro si será por motivos de la RED, en la que tuve el agrado y desagrado de participar en contadas ocasiones. La RED de psicología, para quienes no lo conocen, fue un grupo entre universidades de profesores encargados de los rediseños curriculares y se la generó justamente para dialogar del tema de malla curricular y pertinencia de las carreras, etc., al cual dejé de ir por la razón misma del debate academicista que se postulaba allí, en la que se pretendía dar un solo enfoque a las mallas curriculares de todo el país (lo cual no comparto) y porque en una de las reuniones asistieron colegas psicólogos educativos, a quienes se los separó de manera inaudita, poniéndolos en una mesa y dejandolos sin atención alguna. Aunque, cabe decir, también, que no hubo mucha apertura por parte de estos colegas, quienes sostenían que, la psicología debe tener las características que ellos sostenían.
Ese conocimiento, de "todos" a lo sumo, es lo que le permite digerir la idea al Dr. sobre el cual establece que “todos nosotros” deseamos “desterrar al psicoanálisis” de las universidades, lo que conlleva a que seamos: Ignorantes, tema del cual, ya hemos hablado.
En todo caso, dediqué dos años de mi vida en la elaboración de toda esa estructura protocolaria, política, que el CES propusiera para enmarcar el nuevo régimen educativo nacional, en la que se disemina la ciencia, como si fuera un simple trapo de ideas y materias. En sí, por ese tiempo de trabajo, esfuerzo y sacrificio, creo y siento con toda seguridad, que soy apto de dar rienda suelta a responder ciertas aseveraciones, que corresponden a dicho rediseño de las carreras de psicología de todo el país. Entonces, enunciaré aquí, aquella pequeña parte que es la que de sobremanera, me hace enojar, pero, supondré entonces que el Dr., dice lo que dice, pero no lo dice de “mala manera”, para nada, lo dice y es su malestar, el hecho de que somos "jovencitos", aparte de que algunos son C.C. ya que no me considero, harina de ese costal, aunque sí, de los jovencitos (¿vanidad?):
“Así se encarga a unos psicólogos cognitivo-conductuales- nótese la palabra que vuelve impersonal el discurso contra los cognitivos conductuales, regularmente usado para emitir criterios de personas que nos son poco agradables- jovencitos que decidan el valor científico del psicoanálisis y momentos después hace una referencia sobre que una estrella de rock no podría decidir sobre el valor y la presencia en la cultura de las Variaciones Goldberg de Bach (Sandoval, Iván).
Empezaré por denotar que el prejuicio que reluce en el texto, está por demás claro, en cuanto a su desconocimiento del Rock Metálico y sus superestrellas, pues cabe recalcar, que el Rock Metálico nace de influencias claras de la música clásica, en las que por cierto, los principales músicos clásicos que inspiran la musicalidad el tono e inclusive la vestimenta de dichos rockeros, son: Bach y Paganini más que a Mozart o Franz Liszt, entre otros. Y que conste que no lo digo yo, pues, de acuerdo al musicólogo Robert Walser (profesor y decano de musicología en UCLA, y la profesora de sociología Deena Weinstein): La música clásica “es la mayor influencia para el género desde sus primeros años”, dicho en el texto Running With The Devil – Power, Gender and Madness in Heavy Metal Music, donde realiza un minucioso análisis del género en todas las facetas antes mencionadas, de las cuales vale destacar el paralelismo entre el heavy metal y la música clásica.
Demostrado que una estrella de rock metálico es capaz de comprender el valor cultural de una obra, de interpretarla incluso (https://www.youtube.com/watch?v=jdiqSl9SNm8) y de por tanto comprender su presencia en el aspecto cultural del mundo, pues entonces un CC jovencito, puede hacer lo mismo con el psicoanálisis, si utilizamos como punta de lanza, el mismo argumento que sugiere el Dr. Iván. Empero, comprendo, no la juventud como un impedimento, sino que, si bien es cierto, algunos CC, sí tienden a ser bastante restrictivos, bastante cerrados, en este precepto, que menciona también el Dr. En cuanto a “cientificismo”, pero ¿podemos decir que esto es malo?, según la definición de cientificismo que, en el texto, al parecer está en más bien desde el "despectivo", la palabra simplemente quiere decir: Confianza plena en los principios y resultados de la investigación científica y práctica rigurosa de sus métodos.
De ser así, creo que al psicoanálisis le bastaría con demostrar su valía con datos duros, ya que son igual de rigurosos en sus métodos y tienen plena confianza en los principios y resultados de la misma. Digo, pues, que quizá con pruebas más contundentes como esas, no haya un CC, que pueda dar la contraría al psicoanálisis. Pero que encontramos en cambio de ello, aparte de odio como método de defensa, es pues, con la simple presentación de casos y supuestos, en grandes simposios, sin que estos puedan ser verificados, o puedan ser estudiados de manera exhaustiva y no nos queda más que la simple confianza del vocero que nos cuenta sobre su panacea.
Así, el psicoanálisis recoge en un mundo de postulaciones a la defensiva, y manifiestan lo que ya está bastante claro en el texto del Dr. Iván, es una resistencia, que dentro de los márgenes del psicoanálisis suele tener una polisemia interesante de significados, pero es justamente el hecho de que nosotros como seres, no deseamos conocer nuestro lado más oscuro, es decir, nos resistimos a ver lo que es y lo que somos, por tanto, no solo nos resistimos, también: reprimimos y si reprimimos somos unos histéricos, si la negamos somos neuróticos, en sí, en el psicoanálisis nos queda dos posiblidades, o la aceptamos y somos parte de esta ralea de letrados, o somos unos simples enfermos al contradecirla o negarla, ese es el muro infranqueable del psicoanálisis.
Por otro lado, recalco el oximoron que surge de la crítica a los jovencitos CC, en el que se hace referencia a que no respetamos por así decirlo, los saberes y las prácticas ajenas, aunque más abajo trata de atenuar la circunstancia, diciendo que ningún psicoanalista se metería a dirimir sobre la valides de las TCC, en especial si ese psicoanalista verdaderamente lo es, es decir, pedimos el respeto, pero ¿Y el respeto a los CC? Es más, aquí ya se hace un aparte, pro dromo, en el que, se anuncia ya, que un psicoanalista que se respeta, no se meterá a hablar de lo CC, siempre que sea un verdadero psicoanalista y yo me pregunto ¿No pueden ustedes, como todos, haciendo de lado los prejuicios, o las barreras que nos limitan, estudiar y comentar sobre lo que estos CC realizan, puesto que, en ese estudio, en ese comprender, podría encontrarse con los límites del CC, en donde solo el Psicoanálisis puede dar respuesta o viceversa? ¿Anunciar esto no causa cierta disgregación, de particular separatista entre colegas, que más allá de la teoría, somo parte de un mismo amor por la ciencia del alma?.
Por último, antes de realizar mi comentario final, mencionaré algo sobre lo que dice el Dr. Ya en la última parte en la que menciona que existirá el psicoanálisis mientras haya inconsciente y bueno, lapsus y todo el armatoste de lenguaje simbólico desarrollado y creado por Freud y elvandolo a cierta complejidad por la profundización de Lacan (aunque creo que se ha olvidado de Klein, Gross, Jung, Adler, Fromm, Reich, Horney, Rank, etc.), al punto de convertir al universo inconsciente en una población exagerada de información lingüística que puede y no ser decodificada en el psicoanálisis, aunque el psicoanálisis, es el único que ya tiene, por lo menos, ganado gran parte del conocimiento, para la traducción del lenguaje alógico simbólico del mismo.
Empero, la respuesta que daré a esta reflexión que saldrá de un hipertexto (Punset, E & Bargh. J, 2011) en el que Eduardo Punset discute con el psicólogo John Bargh sobre el nuevo inconsciente, el cual nos revela lo lejos que estamos de conocer las verdaderas razones de nuestros actos, en el que se menciona:
El antiguo inconsciente, al que nos acostumbró Freud, era oscuro y estaba limitado a funciones accesorias de nuestro comportamiento. El nuevo inconsciente, el que nos descubre la ciencia de hoy, es nuestro mejor aliado a todas horas.
Ya decía Freud en su análisis terminable e interminable, que llegará el día en que la ciencia biológica encuentre respuestas a lo que en ese tiempo solo las podía dar el psicoanálisis, y supongo, que de seguir estos estudios, esa hora llegará pronto, pero de ser así, de todas formas, no es prioritario desechar a Freud, pero creo que es hora, de ser realistas en cuanto a sus postulaciones y encontrar, con tranquilidad, los límites, falencias como falacias del psicoanálisis, para elevarlo a los nuevos conceptos y conocimientos que están apareciendo ya.
Ahora, para cerrar esta disertación, simplemente realizaré una acotación final respecto a que unos jovencitos CC, están buscando desplazar el psicoanálisis. Debo decir que esto me molesto, no lo de CC, puesto que valoro y respeto dicha escuela de la psicología, pero sí lo de jovencitos, como ya lo expliqué antes. Empero, yo quiero dejar en claro, que no es verdad, por lo menos en mi perspectiva integrativa de la psicología, en la que comprendo y sé de la importancia del psicoanálisis para la psicología, que quisiéramos o desterráramos al psicoanálisis de los mapas curriculares.
En el caso del rediseño que elaboramos en la UTM, en el que, trabajamos en la recta final con Isabel Valdiviezo, optamos por una visión más integrativa, en la que, a pesar de los pesares, va entre materias y en la educación de los futuros colegas, educación psicoanalítica, aun cuando ahora veo con claridad el origen del psicoanálisis y por lo mismo, ahora, refuto muchísimo el grado de ciencia de la misma.
Cabe decirse aquí, que en sí, después de las lecturas valiosas que he tenido y el placer de conocer mejor lo que dicen tantos autores, reconozco en el psicoanálisis, un corpus personal que imprime cada uno de sus grandes colaboradores, tanto los apóstoles de Freud, como sus Judas, por lo que, puedo observar, una dinámica filosófica en su fondo, cada psicoanálisis se desprende de una historia, de un pensamiento, de un sujeto y su cuerpo que lo percibe, por tanto, veo que las ideas psicoanalíticas tienen un peso de fondo más que en su forma y por ahí hay que retomar la perspectiva o pueda que no, que esté equivocado y de ser así, pues espero se me sepa hacer caer en cuenta de mi error.
Sin embargo, a este fenómeno de fondo, le doy el "supongo", que es a lo que se debe, el que el psicoanálisis se pueda desarrollada desde diversos aspectos y manejada desde diversas postulaciones, con el simple rechazo de una idea, y con la propuesta de una nueva, en la que el psicoanálisis de revitaliza y cabalga por la infinidad, alcanzando una diversificación de contenidos, con los cuales se ha llegado a conclusiones importantes, desde las diferentes perspectivas, incluso, incluyendo mi propia filosofía nacida de la vertiente psicoanalítica (¿vanidad de nuevo?) y mi creencia en cuanto a mi visión política del mundo, que no se deslinda mucho de los Freudomarxistas y las acrátas postulaciones de Otto Gross, por ello y no en vano mi página lleva el nombre de eLeLLo.
Empero, creo al igual que Ludwig Wittgenstein en su texto conversaciones con Freud que: “Para aprender algo de Freud, es preciso tener una actitud crítica, y en general el psicoanálisis nos aparta de ella”
Referencias:
Meyer, Catherine (2007) El libro negro del psicoanálisis, Traducción al castellano por L’inconscient, recuperado de: https://helenpg.files.wordpress.com/2013/12/libroneg.pdf

Onfray, Michael (2010) Freud: El crepúsculo de un ídolo, traducción de Horacio Pons, pág. 461-464

Punset Eduardo y John Bargh (2011) Programa Redes – N° 45: El experto y sabio inconsciente, el nuevo inconsciente – psicología, Neurociencias, Hipertexto recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=VMuQOjM38yA

Walse Robert (1993) Running with the Devil Power, Gender, and Madness in Heavy Metal Music/Culture Wesleyan • 254 pp. 16 illus.



Wittgenstein Ludwig (1992) Conversaciones con Freud, publicado en Lecciones y conversaciones sobre estética, psicología y creencias religiosas, Barcelona: Paidos.


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