El poder mágico de las velas



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EL PODER MÁGICO DE LAS VELAS

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  1. Las velas ayer y hoy

Historia y prehistoria

Las velas en las ceremonias religiosas

Uso mágico de las velas.


  1. Hazlo tú mismo

La fabricación de las velas

Materiales e instrumentos necesarios

Consejos y precauciones

Manos a la obra

Pasos que debes seguir

Consejos prácticos

Fabricación de velas por inmersión

Las esencias o fragancias



  1. Nociones prácticas

Los colores

La influencia de la luna

Los días de la semana

Consagración

El lenguaje de las velas


  1. Lo esencial

El inmenso poder del subconsciente

Principios básicos

Consejos prácticos


  1. Rituales y hechizos populares con velas

  2. El silencio

  3. Apéndices

La tabla esmeralda

Reglas para la magia

Sobre la magia


  1. LAS VELAS AYER Y HOY

HISTORIA Y PREHISTORIA

En la mitología griega, la figura de Prometeo se haya íntimamente ligada a la humanidad. Desafiando a Zeus, que era el dios supremo, Prometeo se atrevió a robar el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres.

Desde ese momento el fuego se convirtió en un elemento esencial en la vida del ser humano, no sólo en el sentido material, como punto de partida para muchos avances que posteriormente se darían en el desarrollo de la civilización, sino también en el orden espiritual.

El fuego ha sido siempre el símbolo de la vida, de la energía, de la inteligencia y de la voluntad que mueve al hombre.

De hecho, el fuego y la luz, representan la esencia divina que existe en el ser humano, eso que lo distingue del resto de los animales y lo acerca a los dioses.

En el nivel material, el fuego desde el principio iluminó la oscuridad, ahuyentó la humedad y el frío y al mismo tiempo protegió a los animales a nuestros antepasados, quienes pronto lo utilizaron también para hacer más digeribles sus alimentos.

Con el tiempo, de los incendios accidentales provocados por el rayo se pasó a las hogueras, las antorchas, los candiles, las velas, y finalmente, la luz eléctrica. Pero la íntima conexión de la llama con el nivel espiritual no se ha perdido. <> dice la tabla Esmeralda. La luz de la vela representa y, de algún modo, está en contacto con la luz, con el Poder Universal que nos mantiene vivos y nos ilumina desde nuestro interior.

A través de la luz de una humilde vela es posible contactar con ese Poder Universal. Las herramientas necesarias para realizar ese contacto están al alcance de todos y son únicamente dos: la voluntad y la fe

Sin perder todo esto de vista, en las páginas que siguen vamos a ver algunas de las cosas que se pueden hacer con la luz de una vela. No te extrañes si encuentras en ellas enfoques que puedan parecer ligeros e incluso frívolos. Las tradiciones y el folclore no siempre son supersticiones vanas. Y la tradición popular y el folclore es de dónde procede la mayor parte del contenido de este libro. Por otro lado de la magia -¿por qué no?- también puede resultar divertida.

LAS VELAS EN LAS CEREMONIAS RELIGIOSAS.

La vela es sólo un eslabón en la gran cadena que supuso el intento del ser humano por domesticar el fuego. Podríamos situarla entre el candil y el quinqué. Los candiles más antiguos de los que tenemos noticia datan de 15.000 años atrás.

Inicialmente eran sólo un recipiente cóncavo en el que se ponía un poco de grasa animal. En algún momento se mezcló con cera de abejas, y se aglutinó luego la parte resultante alrededor de un junco seco, a modo de mecha. Parece que este tipo de vela ya era utilizada por los etruscos, antiguos pobladores de la península italiana ante el resurgimiento del Imperio Romano.

Se sabe que los romanos usaban profusamente ese tipo de velas, formadas por una mecha de junco que se sumergía varias veces en cera fundida hasta que alcanzaba el grosor deseado.

En las celebraciones judías las velas han ocupado también desde tiempos antiguos un lugar muy importante.

En muchos de los territorios paganos conquistados por el Imperio Romano, la utilización religiosa o mágica de lamparillas y velas era muy común. Al ser evangelizados dichos territorios y sus habitantes convertidos en fieles cristianos, muchas de sus costumbres se fueron integrando de un modo u otro en la liturgia de la nueva religión. La iglesia al principio fue muy reacia a adoptar las velas en los rituales cristianos. Voces poderosas se alcanzaron contra tales <> y contra los <> que se pensaba tendrían sobre el culto.

A partir del siglo IV, la costumbre de utilizar velas no sólo se estableció firmemente, sino que llegó a ser tenida como una característica propia de la mayoría de los rituales cristianos. Las velas pasaron emplearse en todas las ceremonias del culto, pero especialmente en las ceremonias importantes, llegando a ocupar una posición central en las procesiones, en bautizos, matrimonios y los funerales. Adquiriendo definitivamente un papel predominante en el altar; se colocaron ante las imágenes y en las hornacinas de los santos; pasaron a ser usadas como ofrendas votivas a dios y a los santos, o junto con oraciones e invocaciones para la recuperación de la enfermedad, y en las peticiones de otros muchos favores.

De hecho, pocas son las ceremonias en las que no se utilizan. En el mundo católico se celebran algunas fiestas en las que las velas asumen un gran papel. En el campo se llevaban a bendecir algunas velas durante la ceremonia de la candelaria, y después, tras la bendición. Se conservaban en casa y se encendían en el momento oportuno: contra los rayos, el granizo y las enfermedades de los animales.

También se solían prender las velas bendecidas cuando se velaba a los muertos o se asistía a los moribundos. Para ayudarlos, incluso se acostumbraba a dejar caer sobre su cuerpo algunas gotas de cera licuada. También durante los partos difíciles se encendían velas bendecidas. Y aún es tradición en muchos países encender un cirio en el momento del bautismo, para iluminar el camino del recién nacido hacia Cristo; en general, el cirio es sostenido por el padrino, que deberá ser la imagen de referencia y el ejemplo para la vida cristiana del bautizado.

En muchos lugares aún es costumbre preparar una capilla ardiente para realizar el último homenaje al muerto por parte de los vivos. La propia denominación de capilla ardiente ya nos indica que se trata de un lugar iluminado por la llama de muchas velas, simbolizando de algún modo la luz del alma, que liberada de la prisión terrenal del cuerpo se eleva hacia dios. Antiguamente, las velas de grandes dimensiones que se situaban alrededor de la cama sobre la que se acomodaba al difunto, ardían durante todo el tiempo en que está el velado. Notable también es la tradición del cirio pascual. En la cuaresma, se apagan todas las luces y las velas presentes en la iglesia y se enciende un nuevo fuego, símbolo de Cristo que renace. De esta llama tomará vida el cirio pascual y de allí todas las demás velas que iluminarán la iglesia ¿Y qué serían sin velas y cirios las procesiones de Semana Santa que se celebra en todo el mundo católico?

USO MÁGICO DE LAS VELAS.

Al margen de su amplia utilización en las ceremonias religiosas, las velas han tenido siempre un uso clave en todas las tradiciones ocultistas y mágicas. Desde el descubrimiento del fuego, la llama fue considerada algo mágico.

El hombre de la antigüedad utilizaba el fuego en sus ritos sagrados. En los rituales de las escuelas de misterios de la antigüedad, en las tradiciones druídica, en las logias masónicas y rosacruces y en todas las escuelas esotéricas occidentales las velas ocupan un lugar primordial.

En nuestros días, la llama de una vela sigue siendo el mejor y más simple punto de concentración para la asombrosa fuerza de la mente.

Loa finalidad de este libro es enseñarte el uso mágico de las velas con un mínimo de teoría y con la mayor sencillez posible. Si sigues los sencillos pasos que indico en las páginas que siguen, aprenderás a trabajar con éxito sabiendo lo que estás haciendo y porque lo estás haciendo.



  1. HAZLO TÚ MISMO.

LA FABRICACIÓN DE LAS VELAS

Las antiguas escuelas de ocultismo insistían en que el mago debe tratar de fabricar él mismo todos los implementos que iba a utilizar, y no les faltaba razón. El tiempo y el esfuerzo que dedicamos a algo es lo que realmente le confiere valor. Los cuidados impartidos por el Principito a su flor y el tiempo pasado con ella fueron lo que a sus ojos la hacían tan valiosa.

Aunque este libro no está dirigido a practicantes avanzados de la magia y, además, en la actualidad se encuentran en los comercios velas de todo tipo y para todas las necesidades a precios muy asequibles, en caso de que te animes a fabricarte tus propias velas, seguidamente te doy la información necesaria. Disponiendo de tiempo, fabricar velas puede resultar muy divertido.

MATERIALES E INSTRUMENTOS NECESARIOS.

Cualquier vela se compone básicamente de una mecha o pabilo y de cera. La cera puede ser cera pura de abejas, algo francamente muy raro en la actualidad, o bien parafina con estearina o una mezcla de ambas. La vela puede igualmente estar adornada y enriquecida con perfumes, esencias e incluso hojas, flores y sustancias diversas.

Los materiales que vas a necesitar son los siguientes.



La mecha: La mecha es un cordoncito, más o menos grueso, de algodón blanco trenzado. Se puede comprar tanto por metros como en bobinas ya confeccionadas en las cererías y en tiendas donde vendan material de bricolaje. Es conveniente prestar mucha atención a la medida de la mecha, ya que de ésta dependerá que la vela te salga bien o no. La mecha debe ser proporcional al diámetro de la vela, pues si es demasiado gruesa, la vela se quemará muy rápidamente y la llama producirá mucho humo; en cambio, si es demasiado pequeña, la llama se apagará. Para las velas en forma de cono, deberás utilizar una mecha de un grosor igual a la mitad de la base de la vela. Las mechas pueden dividirse básicamente en tres categorías; finas (para velas delgadas) realizadas con parafina u otro material; medianas (para velas de diámetro pequeño o medio) fabricadas con estearina o con una mezcla de parafina y estearina y gruesas (para velas con un diámetro mas bien grueso) preparadas con cera de abejas u otras ceras.

Para las velas de grandes dimensiones es preciso poner más mecha, o bien, si la forma de la vela lo permite, se pueden trenzar entre sí dos o tres mechas, para que sean más resistentes.

Si quieres hacer la mecha tú mismo, toma un poco de algodón de bordar, procurando que sea algodón puro y que no contenga fibras sintéticas, y moldéalo según el diámetro necesario, de acuerdo con la vela que vayas a fabricar.

Forma una trenza con tres hilos de algodón y anuda los hilos a una varilla metálica (por ejemplo, una aguja de hacer media), de modo que queden bien tensos. Haz un nudo al principio y otro al final de la trenza, nudo que quitarás después de haber encerado la mecha. Para encerar la mecha, sumerge el algodón en cera fundida y espera a que se seque, o bien enciende una vela y haz caer la cera fundida a lo largo de toda la mecha.

La longitud de la mecha debe superar al menos en cinco centímetros a longitud de la vela. Es conveniente prestar atención para que la mecha sobresalga del molde.; una mecha larga siempre se puede cortar un centímetro el inicio de la vela, mientras que una corta estropeará todo el trabajo.

Una característica muy desagradable de las mechas compradas es que, cuando se apagan, humean y huelen mal. Este inconveniente se puede resolver poniendo la mecha en un baño preparado con una solución de agua destilada y ácido bórico al 2%. Si las velas son particularmente gruesas o tienen una forma complicada, es conveniente reforzar la mecha con un finísimo hilo de cobre. En la base de la mecha y de la vela es necesario fijar en la cera ojalillos –pequeños discos metálicos de un tamaño adecuado para que sirva de soporte-. Es conveniente encerar la mecha antes de empezar a hacer las velas.



La parafina: Es un hidrocarburo derivado del petróleo, componente principal de la vela y combustible que al fundirse la mantiene encendida. Es aconsejable utilizar parafina adquirida en comercios especializados, que viene en bloques de color blanco con cierta transparencia.

Cuanto mayor sea la transparencia mejor será la calidad. Se vende al peso y es muy económica. Algunos comerciantes la venden en polvo dentro de bolsitas de plástico de un kilo. Es posible encontrarla también en las farmacias en forma de placas, pero es mucho más cara y se venden con fines alimentarios.

Otras variedades son la parafina en gel y la parafina líquida. La primera es una mezcla de parafina con otros elementos que le confieren una apariencia cristalina. Su duración es muy superior a la parafina común, pero las velas realizadas con gel no pueden ser desoldadas, se realizan siempre en recipientes de vidrio. Por su parte, la parafina líquida se utiliza para lámparas de aceite; nunca pierde su consistencia líquida, por lo que solo sirve para este propósito.

Según su grado de purificación, la parafina se funde entre los 45 y los 63·. Hierve a una temperatura muy alta y, antes de hacerlo, emana un humo muy blanco que rápidamente se convierte en una llama muy brillante. La parafina confiere una alta calidad a la luz de las velas, pero cuando se confeccionan velas en casa es conveniente mezclarlas con estearina para evitar que, al fundirse, goteen demasiado. La mayor parte de las velas se realiza con parafina mezclada con estearina en una proporción de 1 al 10.



La estearina: Se trata de una mezcla de ácidos grasos, de origen animal y vegetal, que hasta hace algún tiempo se fabricaba con sebo; se presenta en forma de briznas de un color blanco nacarado, solidificadas en masas cerosas, y se venden en forma de bloques, placas o bolsas de un kilo.

La cera de abejas: Es, sin duda, el material mas apreciado para elaborar velas. Es la sustancia que utilizan las abejas para construir sus colmenas. Separada de la miel, se comercializa en panes o láminas. Se presenta en forma de material amarillo y blando, pero existe también un tipo blanqueado. NO es soluble en agua, sino en aceite, y se quema sin olor y sin producir humo. Se funde entre los 61· y los 65· Es cara y presenta dos características importantes; se quema durante largo rato y es muy elástica y blanda.

Existen a la venta en las tiendas especializadas distintas mezclas ya preparadas para elaborar, en las cuales se encuentran en proporciones exactas parafina, estearina y cera. Estos materiales producen una notable luminosidad y poco humo, y son duraderos. Se funden en torno a los 80 grados. La cantidad que debe emplearse ha de ser una vez y media la capacidad del molde. Para obtener una luz más clara es preciso colar la mezcla en un molde previamente sumergido en agua caliente, esto es, al baño maría.



Los colorantes: Para teñir las velas, basta con añadir color para cera a la mezcla fundida. Aconsejo que las compres en establecimientos que suministren materiales para velas, aunque puede adquirirse también en tiendas de pintura o droguerías. La coloración de la cera cambia cuando se enfría; por lo tanto, antes de empezar, es conveniente hacer una prueba vertiendo una pequeña cantidad de cera coloreada en un platito y esperando a que se enfríe. Si queda demasiado intensa, basta con fundirla y añadir cera blanca; si resulta demasiado tenue, una vez disuelta se puede añadir un poco más de colorante.

Los colorantes en pasta se disuelven más fácilmente si antes de añadirse a la parafina se mezclan con estearina. Suelen ser muy concentrados, por lo que basta con una pequeña cantidad. Los colorantes en polvo se diluyen con estearina para evitar manchas de colores más oscuros en la vela cuando está terminada. Son muy concentrados, y con la punta de una cucharadita de café se colorea más de un kilo de cera. Estos colores se dispersan con facilidad en el ambiente y es conveniente prestar mucha atención cuando se manejan, porque podrían manchar la ropa y los objetos de un modo indeleble.

Además de los colorantes específicos para velas, se pueden utilizar colorantes universales, colores para la pintura al óleo u otros. Los primeros están disponibles en pequeños tubos de plástico y tienen forma fluida. Son concentrados; de hecho, para colorear una vela a menudo basta con una sola gota; se mezclan muy bien con la cera, pero producen colores opacos y ofrecen una gama de tonalidades limitada.

Los colorantes en polvo permiten obtener un efecto granuloso, opaco y difuminado. Son los colores utilizados para la pintura al agua, el yeso molido y los pasteles a la cera y al óleo. Ofrecen una amplia gama de tonos y su único inconveniente es que, a menudo, el color se deposita en el fondo.



Las esencias: Se emplean para perfumar las velas. Para ello se añaden algunas gotas a la cera liquida o se impregna la mecha. A menudo, estas esencias influyen en el color de la cera modificándolo. En las cererías o tiendas especializadas se venden esencias de perfume especificadas para velas, que se añaden a la cera fundida en dosis de entre un 3 y un 5%. Se mezclan con un palito y se amalgama la esencia con la cera. Además de los perfumes específicos, se pueden añadir esencias naturales de plantas que se venden en las perfumerías, las herboristerías y algunas droguerías. Hay que asegurarse, no obstante, de que se trate de esencias naturales y no de perfumes a base de alcohol, que podrían resultar inflamables, o de agua perfumada, que podría comprometer la capacidad de combustión de la vela.

Los ojalillos: Se utilizan para evitar que la vela, en su parte final, se apague antes de consumir toda la parafina, ya que mantiene la mecha en su lugar aunque la parafina esté totalmente disuelta y además otorgan una terminación más profesional.

Los moldes: Existen infinidad de formatos y de diferentes materiales; zinc, acero inoxidable, diferentes plásticos o acrílicos. Además se pueden realizar o encargar moldes de goma, caucho o silicona.

Lo ideal es utilizar siempre un molde que sea específico para velas, ya que no todo lo que encontraremos a mano va a darnos luego el resultado esperado. Algunos no soportarán el calor y otros no nos permitirán desmoldar sin romperlos.



Los desmoldantes: Es necesario usar aceites desmoldantes especiales para velas. Los otros aceites provocan manchas, afean la terminación y en algunos casos les trasmiten su aroma, que no suele ser apropiado. También se puede utilizar siliconas en aerosol, pues dan excelentes resultados, aunque la vela realizada en un molde que ha sido siliconado no va a poder bañarse nuevamente en parafina.

Un termómetro: Se trata de un utensilio imprescindible y no sirve cualquier termómetro casero. Deberás adquirirlo uno en una tienda donde compres los demás materiales y accesorios, que al menos llegue a los 150· centígrados.

CONSEJOS Y PRECAUCIONES.



  • Disuelve siempre la parafina y la estearina al baño maría. Si sobrepasa los 140· podría encenderse espontáneamente; utiliza el termómetro.

  • Si vas a emplear estearina es bueno colocarla debajo, ya que necesita mayor calor para comenzar a fundirse. Cuando estén totalmente fundidas ambas, revuélvalas con una cuchara de madera sin agitar demasiado, a fin de que se integren perfectamente.

  • Respeta las instrucciones de los aditivos. Tendrás la seguridad de su integración y disolución total cuando la mezcla tenga nuevamente un color translúcido.

  • Para calcular la cantidad de parafina total, llena el molde con agua y viértela en una jarra medidora. Por cada 100cm de agua se necesita 90g de parafina, aunque siempre es aconsejable comenzar con un poco más.

  • Coloca desmoldante en los moldes que vas a utilizar, teniendo en cuenta que la cantidad no debe ser excesiva, ya que produce marcas blanquecinas en la vela o pequeñas cavidades que afean su apariencia final. Lo correcto es poder notar al tacto al molde engrasado, sin que el desmoldante se perciba con la vista.

  • Añade la esencia aromática –si la vas a usar- después de tener la parafina y la estearina disueltas, coloreadas y a la temperatura adecuada. Si tienes que volver a calentar la mezcla hay que agregar un poco más de aroma, pues éste se pierde con el calor.

  • Para mantener la temperatura, mientras estás trabajando, deja el recipiente que contiene la parafina al baño María, pero separado del fuego.

  • Recuerda siempre que se necesita muy poca cantidad de colorante. Para saber cómo quedará el color puedes verter, como se ha especificado anteriormente, un poco con un cuchara en un plato blanco y esperar que solidifique totalmente.

  • Para realizar velas de acabado normal, la parafina debe estar a 75·

  • Por último, deberás seguir las instrucciones del fabricante o proveedor. Él conoce con profundidad las particularidades del producto.

MANOS A LA OBRA.

Para realizar algunas velas, coloreadas y aromatizadas, como cualquiera de las que puedes adquirir en las tiendas necesitarás tener a mano:



  1. Termómetro (que llegue por lo menos a 150·)

  2. Moldes para velas con un diámetro mayor a 6cm (a fin de que tu primera fabricación de velas te resulte más fácil) Si los moldes son trasparentes, mejor. Los hay muy económicos.

  3. Desmoldante

  4. Parafina para velas.

  5. Colorante para velas.

  6. Fragancia para velas

  7. Varillas guía para la mecha y soporte para la varilla

  8. Sostenedor.

  9. Mechas (en caso de dudas, en la tienda te dirán cual es la adecuada para el molde que vayas a usar)

  10. Ojalillos.

  11. Estearina, si los moldes tienen menos de cinco cm, de diámetro.

PASOS QUE DEBES SEGUIR.

  1. Llena el molde con agua y mídela; así podrás calcular la cantidad de parafina necesaria, que deberá ser el 90% del contenido del molde.

  2. Prepara los recipientes para realizar el baño maría, esto es, uno más pequeño que el otro y el pequeño no debe apoyarse sobre el fondo del otro. Hay recipientes especiales para esto pero tú puedes adaptar dos que ya poseas.

  3. Pon el agua a calentar mientras troceas la parafina que vasa utilizar.

  4. Coloca una pequeña cantidad de parafina con el colorante en el recipiente pequeño. Usa la cantidad recomendada por el fabricante.

  5. Cuando colorante y parafina estén unificados, incorpora el resto de la parafina.

  6. Mientras ésta se disuelve irás untando el molde con desmoldante. Lo ideal es hacerlo con papel absorbente de cocina o pañuelos de papel.

  7. Embadurna con bastante desmoldante la varilla guía para la mecha y céntrala en el molde con ayuda del sostenedor.

  8. Si vas a hacer una vela perfumada, cuando la parafina esté totalmente disuelta y haya alcanzado los 75· retírala del fuego y añádele la fragancia, que aproximadamente deberá ser un 5% la cantidad de parafina. Mezcla bien sin agitar ni provocar burbujas.

  9. Ahora, con mucho cuidado y tratando de no generar burbujas, vierte la parafina en el molde. Cuando haya alcanzado el nivel deseado, da unos golpecitos secos al molde para que salgan las burbujas que pudieran haberse producido.

  10. Deja reposar hasta que solidifique.

  11. Alrededor de la varilla se habrá producido un hueco, que deberás rellenar.

  12. Calienta hasta 75· u 80· la parafina que te queda.

  13. Vierte parafina en el hueco, sin pasar el nivel que ya tenía.

  14. De acuerdo al tamaño y forma del molde, puede ser necesario repetir este procedimiento hasta nivelar la vela.

  15. Deja que se enfríe totalmente.

  16. Retirar el sostenedor y la varilla, y procede a desmoldar girando el molde y dando algún golpecito en el fondo.

  17. Coloca un ojalillo a la mecha y presiónalo.

  18. Pasa la mecha por el agujero de la varilla.

  19. Para dejar totalmente sujeto el ojalillo, calienta sobre la llama una cuchara vieja y aplícala un rato sobre él con la vela apoyada sobre una superficie horizontal.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Si el molde tiene menos de 6cm de diámetro, es aconsejable utilizar estearina.

  • La parafina puede encenderse, no olvides el baño maría.

  • El molde debe estar grasoso al tacto, pero no verse mojado.

  • El hueco que se produce al hacer la vela es porque la parafina ocupa más espacio en estado líquido que en sólido.

  • No llenes los moldes hasta el borde, pues eso dificulta el desmoldado.

  • No sobrepases el primer nivel de rellenado al rellenar el hueco, pues quedará la marca.

FABRICACIÓN DE VELAS POR INMERSIÓN.

Este procedimiento es mucho más rudimentario y sencillo, aunque también más repetitivo y largo.

Para fabricar velas por inmersión deberás calentar la mezcla al baño maría y removerla con una cuchara de madera. Añade el colorante y las esencias, si vas a utilizarlas. La cera no deberá estar ni demasiado líquida ni demasiado espesa. Con la práctica, tu mismo verás cuál es el grado de espesor necesario.

Luego sumerge durante un momento la mecha en la cera fundida sujetándola por un extremo con los dedos, después extráela y espera a que la cera que se adhirió a la mecha se enfríe completamente. Repite la operación y notarás que la vela empieza a espesarse. Prosigue hasta que alcance el grosor que deseas obtener. Pueden ser necesarios en 30 y 40 inmersiones. Cuando alcance la dimensión justa, deja enfriar completamente la vela y procura no dejarla sobre un lado, ya que, al estar todavía templada podría deformarse y aplanarse.

Finalmente córtale la mecha dejando un centímetro de largo. Puedes emplear una mecha de unos 25 cm o, si realizas dos velas cada vez, una de 50cm que doblarás en dos. (La mecha debe, no obstante, ser siempre tres cuatro cm más larga que la vela.)

En el primer caso, para secar la vela puedes sujetar la mecha con una pinza para la colada; en el segundo, bastará con atarla a un gancho. Es muy importante que, entre una inmersión y la otra, la vela esté completamente fría; a veces son necesarios tiempos de espera más bien largos. Seguramente éste fue el procedimiento que se utilizaba hace miles de años para la fabricación de las primeras velas.

LAS ESENCIAS O FRAGANCIAS

Si has decidido perfumar las velas que utilizarás en tu trabajo, es bueno que sepas que cada esencia presenta varias propiedades y se puede emplear para distintos usos mágicos. Así, puedes usar la esencia de cedro, por ejemplo, para limpiar y purificar el ambiente de negatividad, para atraer prosperidad o para eliminar bloqueos físicos. Para un mismo propósito se pueden usar varias esencias diferentes. Por ejemplo, si deseas realizar un ritual de protección puedes usar, entre otras, esencia de espliego (lavanda) de romero o de canela.



Es importante conocer las propiedades de cada esencia a la hora de elegir una para cada fin determinado. La siguiente lista indica las principales propiedades de algunas de las esencias más usadas.


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