El poder de la mente



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EL PODER DE LA MENTE
Cómo aprovechar al máximo nuestros recursos
Herbert Benson, M.D.

con William Proctor
A Arman Simone

y Joseph J. Schildkraut,

con agradecimiento y en amistad
Indice

Prólogo……………………………………………………………


Primera parte
EL SECRETO PARA REMODELAR LA MENTE,

LOS HABITOS Y LA VIDA


1. ¿Se puede cambiar realmente la manera de pensar y de actuar?

2. El Principio de la Maxi-Mente



3. Los canales del cambio
Segunda parte
CÓMO CAMBIAR SU VIDA


  1. El sistema de autoayuda fundamental

  2. Su salud al máximo

  3. El secreto para ponerse en forma

  4. El secreto para mejorar el poder mental

  5. El lado espiritual

  6. Las cimas de la mente


Prólogo
Este libro reúne hallazgos provenientes de más de veinte años de actividades docentes, clínicas y de investigación en la Facultad de Medicina de Harvard y en otras instituciones a ellas adscritas. En mi argumentación me he basado en pruebas de campos a veces tan dispares como la medicina clínica, la fisiología, psiquiatría, psicología, religión, filosofía y hasta el atletismo. El conjunto de esta información interdisciplinar ayuda a definir una notable capacidad humana, que yo llamo la Maxi-Mente (es decir, el poder de la mente llevado al máximo). El libro ofrece también diversas orientaciones prácticas para alcanzar resultados beneficiosos.
A medida que se profundice la investigación de las amplias manifestaciones de la Maxi-Mente, es probable que nuevos datos aporten comprobaciones nuevas. Pero nuestros convincentes resultados obtenidos con muchos pacientes, e interpretados dentro de un marco científico unificador, justifica que presentemos ahora a la consideración general el Principio de la Maxi-Mente.
El Principio de la Maxi-Mente tiene potencialidades de transformar la vida, y por esta razón es necesario tomar ciertas precauciones. En especial, si cualquier lector o lectora decide valerse del Principio para cuestiones ya sean médicas o espirituales, debe proceder bajo la dirección de lo que llamamos “un guía mental máximo”.
El guía deberá ser un profesional de la salud si el mayor interés del lector es el mejoramiento de su salud. Por ejemplo, si usted decide aplicar este Principio al tratamiento de la hipertensión o de cualquier otra enfermedad, debe hacerlo solamente con la aprobación y la consiguiente supervisión de su médico. De modo similar, un sacerdote de la religión o culto que el lector practique sería el guía adecuado para quien tenga como objetivo cambiar su vida espiritual.
A veces puede ser útil contar con un guía mental máximo su uno quiere usar el Principio de la Maxi-Mente para perfeccionarse en algún dominio particular del conocimiento; por ejemplo para adelantar en el estudio de una lengua extranjera podemos buscar un especialista que controle nuestros progresos, o hablar con un entrenador si queremos mejorar nuestra capacidad atlética o deportiva. Para cuestiones más sencillas lo más probable es que se pueda trabajar sin guía, confiando en lecturas como las que se citan en las secciones de la fase dos del libro.
Todos los casos que se presenten son reales, aunque el nombre, el sexo y otras circunstancias de las personas han sido modificados para respetar el anonimato.
Agradezco muchísimo a Nancy E. Mackinnon, Anna K. Arthur, Irene L. Goodale, Anne Jacobs, Ferry A. Bard, Frederick Commoner, Gregory C. Benson y Fafa Demasio la excelente ayuda que me han prestado en la preparación del libro. Aprecio también las contribuciones del doctor George S. Everly, hijo de Robert L. Allen y de Samuel S. Myers, quienes colaboraron indirectamente en esta obra mediante nuestras conversaciones y nuestros proyectos de investigaciones en colaboración. A Robert A. Cowden III, le agradezco sus consejos. El interés y las sugerencias de mi buen amigo T. George Harris me han sido muy útiles y los reconozco. Y nuevamente estoy en deuda con Marilyn, mi esposa por sus excelentes consejos, su paciencia y su apoyo.
Distintos aspectos de este libro fueron posibles gracias a fondos de la John E. Fetzer Foundation, Arman Simone, la Ruth Mott Fund y William K. Coors. Reconozco también con agradecimiento el apoyo financiero de Laurance S. Rockefeller, George S. Warburg y Francis X. Meany. Para la investigación y elaboración del libro se contó también, en parte, con becas del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos (HL-22727 y HL-07374), de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF INT 8016982) y del American Institute of Indian Studies.
Herbert Benson

Primera parte
El secreto para remodelar la mente, los hábitos y la vida
I
¿Se puede cambiar realmente la manera de pensar y de actuar?
El Dalai Lama, un gran estudioso de la mente humana a la vez que el líder espiritual de los budistas tibetanos dijo en una ocasión: Nosotros, los seres humanos, tenemos un cerebro evolucionado y un potencial sin límites. Si con paciencia se puede entrenar gradualmente incluso a los animales, la mente humana también puede ser entrenada gradualmente, paso a paso. Con paciencia, cada uno puede llegar a saber esto por propia experiencia.
Tal como da a entender el Dalai Lama, el cerebro es una parte maravillosa de la anatomía humana. Al mismo tiempo, es también muy misterioso. Hay mucho que no sabemos y que quizá nunca lleguemos a saber acerca del funcionamiento de la mente humana. Pero poco a poco algunos misterios se van desvelando, para gran beneficio de la medicina moderna… y para cualquiera que desee mejorar sus potencialidades personales.
¿Con tanta frecuencia no nos hemos criticado nosotros mismos porque teníamos la sensación de no estar viviendo a la altura de nuestras potencialidades? Muchas veces nos hemos dicho: Si pudiera:

-liberarme de este mal hábito;

-superar este problema de salud;

-ser una persona muy productiva;

-ser más disciplinado/a;

-perfeccionarme en tal o cual actividad o rama del conocimiento.


La mayoría de nosotros queremos salir adelante. Queremos mejorar, subir otro peldaño en nuestros logros. Pero muchas veces parece que algo nos bloqueará el camino.
Vuelva usted a pensar en lo que fueron sus aspiraciones durante los últimos años. ¿Cuántos programas de autoayuda ha intentado o querido intentar?
Quizá siempre haya querido ir a una escuela nocturna para obtener algún título. O tal vez su principal objetivo sea estudiar un poco por su cuenta… una lengua extranjera que siempre habría querido dominar, pongamos por caso. Por otra parte, también puede haber pensado seriamente en iniciar un programa independiente de lectura y estudio de las grandes obras de la literatura que no alcanzó a leer cuando era más joven.
O bien, puede ser que sus intereses – y sus frustraciones-estén centrados más bien en el área de la salud y de la buena forma física. Quizá se esté acercando a los treinta o los cuarenta… o más, y vea que el físico de que tanto se enorgullecía ya no es el mismo. Sabe que le sobran unos cinco o diez kilos y quisiera (y en alguna ocasión hasta lo ha intentado, sin conseguirlo) librarse de ellos desesperadamente.
Es obvio que un antídoto razonable para su problema sería un programa de ejercicios, incluyendo un régimen regular de flexiones, extensiones, salto, estiramiento o lo que fuere. Pero son muchas las veces que ha iniciado un programa así, sólo para volver muy pronto a su antigua vida sedentaria.
Por otra parte, es posible que lo que le interese sea disciplinarse más en su trabajo. Tal vez le preocupe mucho la idea de si está haciendo lo que debe para obtener un ascenso. Usted sabe que para conseguirlo tendría que mejorar en varios campos en los que flojea, en finanzas y contabilidad, digamos. Pero, por más que se esfuerza, no consigue poner en práctica un programa que convierta esas deficiencias en valores primitivos.
También podría ser que su principal preocupación está en el lado o vertiente espiritual. En la lucha por triunfar en el mundo y mantener la vida personal y social a tope, ha descuidado los niveles más profundos de la existencia humana. En pocas palabras, quiere saber más acerca de Dios, de las enseñanzas de su iglesia o templo, y de las apremiantes cuestiones teológicas y espirituales para las que nunca ha podido encontrar respuesta adecuada. Quizá quiera experimentar también otros niveles de conciencia espiritual, pero estas preocupaciones, que usted reconoce como importantísimas, van quedando de lado porque no parece que haya manera de encontrar tiempo para ellas.
Todos hemos sentido estas frustraciones y presiones cuando encontramos que no somos capaces de llevar una vida que esté a la altura de nuestras expectativas personales. En última instancia, nos sentimos “atascados en una rutina”. Parece que no pudiéramos quitarnos de encima los antiguos malos hábitos o los problemas de salud que nos han limitado en el pasado, impidiéndonos la adquisición de formas nuevas y benéficas de autodisciplina. Con frecuencia, caemos en la tentación de decirnos: “Bueno, me parece que no puedo hacer nada para cambiar y para superar mis limitaciones. Soy así, y lo mejor será que lo acepte”.
Nada de eso. Mis investigaciones me han convencido de que es posible esperar cambios importantes en nuestra vida:
-es posible superar los malos hábitos de antaño;

-es posible aliviar muchas enfermedades que han estado molestándonos;

-es posible cambiar los modos de pensar improductivos y cultivar disciplinas nuevas que nos ayudarán a realizar nuestras potencialidades; y

-es posible iniciarse en un modo de vida realmente distinto.


Ahora bien, ¿cómo?

El principio de este cambio es lo que yo llamo llevar al máximo las potencialidades de nuestra mente, y es un proceso que se relaciona directamente con la Relajación.


La Relajación ha sido el punto central de mis investigaciones médicas y de mi práctica clínica durante los últimos veinte años. Para los lectores que no estén familiarizados con mi trabajo, diré que la Relajación se refiere a la capacidad del cuerpo para entrar en un estado, científicamente definible que se caracteriza por una reducción general de la velocidad del metabolismo, una disminución de la presión sanguínea, del ritmo respiratorio y cardíaco y la emisión de ondas cerebrales más nítidas y más lentas.
La Relajación ejerce más poderosamente su influencia cuando se combina con lo que he llamado el Factor Fe, lo cual implica que la inducción de la Relajación se haga en el contexto de un conjunto de creencias personales, filosóficas o religiosas profundamente arraigadas.
Hasta ahora he recomendado que la Relajación se use principalmente para combatir los efectos dañinos y desagradables del estrés, tanto sobre la mente como sobre el cuerpo. Sin embargo, observaciones recientes han demostrado que el alcance de este fenómeno es considerablemente mayor.
De hecho hemos descubierto que la Relajación actúa también, de manera bastante extraordinaria, como una especie de puerta hacia una renovación mental y un cambio de vida. Puede permitirnos cambiar incluso los malos hábitos más profundamente arraigados. Puede permitirnos cultivar disciplinas nuevas y benéficas, y mejorar nuestra salud por medios que siempre habíamos considerado inaccesibles. Dicho brevemente, la Relajación es el primer paso, y probablemente el más decisivo para conseguir el éxito en cualquier programa de autoayuda que nos propongamos seguir.
¿De qué manera, exactamente, puede actuar la Relajación como un catalizador que promueva una renovación mental? ¿Cómo puede ayudarnos a cambiar de hábitos, a mejorar nuestra salud y transformar nuestro estilo de vida?
LOS CANALES DE LA MENTE
A lo largo de los años, en el cerebro se van formando “circuitos” y “canales” de pensamiento, es decir, vías físicas que controlan la forma en que pensamos y actuamos, y con frecuencia también nuestra manera de sentir. Muchas veces estas vías o hábitos llegan a estar tan fijados que se convierten en lo que yo llamo una “instalación”, tal como hablamos de la instalación eléctrica. Dicho de otra manera los circuitos o canales llegan a estar tan “empotrados” que casi parece imposible transformarlos. De hecho, se convierten en parte del cerebro; son parte de nosotros.
El funcionamiento del cerebro es demasiado complicado, y nuestros conocimientos demasiado limitados como para que podamos resumir en términos sencillos su funcionamiento. Pero los investigadores han descubierto que hay algunas reglas elementales de validez general y cuyas implicaciones prácticas son de vasto alcance.
Neurofisiólogos como los doctores Roger Sperry y Michael S. Gazzaniga, han estado investigado los llamados fenómenos del split brain (cerebro dividido), que permiten conocer las actividades de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. Entre otras cosas, estos investigadores han demostrado que el hemisferio izquierdo es en gran medida responsable del control de buena parte de los procesos del pensamiento y de las habilidades analíticas, de inferencia y de las relacionadas con el lenguaje. El hemisferio derecho es el área en donde reside en su mayor parte el pensamiento intuitivo, artístico y creativo.*
Consideremos, por ejemplo, la cuestión de cómo se puede cambiar un mal hábito o adquirir una habilidad nueva. Mediante diversas inferencias lógicas- el cerebro izquierdo puede “decirnos” que ciertos cambios benéficos, ya sea en nuestra personalidad, nuestros hábitos o nuestras habilidades, son imposibles. Y pese a sus inexactitudes, nos creemos lo que estamos oyendo ¿Por qué? Porque con muchísima frecuencia, habrá muy poca oposición o discusión de parte del hemisferio derecho.
En términos muy prácticos, pues, en gran parte son los circuitos arraigados del lado izquierdo del cerebro los que nos dicen que no podemos cambiar nuestro modo de vida, que los malos hábitos son para siempre, que estamos hechos de tal o cual manera y que tenemos que aceptar que es así.
Pero todo eso, sencillamente, no es verdad.
Son posibles cambios importantes, e incluso espectaculares. ¿Cómo? Induciendo la Relajación por medio de la meditación, la plegaria u otras técnicas, puede uno preparar la escena para importantes cambios cerebrales capaces de alterar la mente y los hábitos. Además, seremos capaces de liberarnos para entrar a un modo de vida nuevo en que desarrollaremos al máximo nuestras capacidades innatas.
Dicho de manera más específica, este cambio puede producirse como resultado de un tipo de comunicación diferente entre ambos lados del cerebro. La investigación científica ha demostrado que la actividad eléctrica entre el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo se coordina mejor durante ciertos estados de meditación u oración.
Mi propia experiencia con los pacientes me ha demostrado que mediante estos procesos la mente se vuelve decididamente más susceptible de ser alterada y más capaz de hacer funcionar al máximo sus capacidades.
Con el fin de producir cambios benéficos, en las páginas siguientes estudiaremos de que manera puede usted aumentar sus probabilidades de:
-tener éxito en programas de autoayuda;

-fortalecer la autodisciplina;

-alcanzar objetivos difíciles en gimnasia y atletismo;

-aumentar su creatividad y habilidad para tomar decisiones;

-reforzar los efectos de la psicoterapia;

-disminuir alguna medicación que pueda estar tomando;

-superar sus miedos irracionales;

-abandonar sus pautas de pensamiento morboso y destructivo; y



-fortalecer y expandir su vida espiritual.

ALGUNAS REGLAS BASICAS PARA LEER ESTE LIBRO
Antes de seguir adelante me gustaría establecer algunas reglas básicas en lo que se refiere a cómo abordar el tema de una renovación de la mente.
Lo primero de todo, la mayor parte de la fuerza para el cambio en su vida se mantendrá a medida que aprenda usted a usar de diferentes maneras las partes de su cerebro. En particular, tiene que aprender a utilizar en forma más plena la actividad del lado creador e intuitivo de su mente, es decir, el hemisferio derecho de su cerebro.
Cuando alguien intenta explicar a otra persona como expandir sus posibilidades para usar el lado derecho del cerebro, aparecen ciertos problemas inmediatos. El lenguaje, principal instrumento de la instrucción, es en sí mismo, en gran parte, una función del hemisferio izquierdo. Por definición, pues las operaciones del lado derecho no se pueden expresar con palabras tan fácilmente como las del lado izquierdo.
En realidad, y como usted sabe, hay cosas que de ningún modo se pueden expresar con palabras. Usted ya conoce muchas de esas experiencias inefables; esa puesta de sol impresionante rojo anaranjado; ese estremecimiento interior cuando se consigue un objetivo largamente buscado; esa reacción profundamente positiva –o negativa- frente a una persona o acontecimiento; ese destello de luz mental que de pronto nos ilumina con una idea o concepto creativo; esa visión interior espiritual o mística que nos cambia la vida, esa intuición o “sensación” de que algo está bien o mal; la vivencia de estar enamorado.
Es indudable que todas estas cosas son reales. De hecho, con frecuencia son más reales que las ideas o las vivencias que uno puede reducir con toda exactitud a palabras. Estos acontecimientos profundos son algo que, sin que sepamos bien por qué son inefables. Desafían a la lógica ordinaria al análisis y a la descripción.
De modo similar, mucho de lo que hemos de analizar en las páginas siguientes estará al menos en parte, más allá de nuestra capacidad mental de organizarlo en pulcros paquetes analíticos verbales. La verdad es que reducirlo todo a palabras, es imposible, debido a la forma en que está hecho nuestro cerebro. Sin embargo, aunque las palabras se nos escapen, debemos recordar lo más importante que el cerebro posee una capacidad inherente de cambio, una capacidad que he llamado el Principio de la Maxi-Mente. De hecho, como todos usted tiene el poder de alterar en forma espectacular su manera de pensar y de actuar.
Como muchos de los conceptos de este libro sólo es posible vivenciarlos de manera no verbal, quiero proponer una manera optativa de leerlo. Claro que puede leerse como cualquier otro libro, y en este caso podrá sacar abundante partido de él. Pero si uno de sus objetivos es alejarse de un enfoque puramente analítico de la vida, la estrategia optativa está pensada para ayudarle a que, según vaya leyendo pueda la ir liberando el Principio de la Maxi-Mente. ¡Quizá termine por encontrarse, de hecho, con que a medida que lee el libro puede usar el Principio para entender el Principio!
Pues bien he aquí lo que sugiero.
Primero léase el libro lo mismo que leería cualquier otro, pero con una diferencia: intente, al comienzo de cada lectura, alcanzar la Relajación. De esa manera se abrirá la posibilidad de cambios significativos en su vida, en la medida que los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro se coordinen con más facilidad. Digamos también que este enfoque será muy adecuado para quienes ya estén familiarizados con el mecanismo de la Relajación. Por cierto que este método le exigirá un poco más de tiempo que si se limitará a leer el libro del principio al final, pero los beneficios potenciales que puede obtener al transformar sus hábitos personales y configuraciones mentales justificarán con creces la inversión de tiempo extra.
Imagínese algunas de las posibilidades: puede empezar efectivamente a aprender un idioma , a practicar una especialidad atlética que le atrae desde hace tiempo o a eliminar una fobia u otro problema médico, mientras va leyendo el libro. Y la clave de esas experiencias que pueden cambiar su vida puede no ser más que su disposición a dedicar un poco más de tiempo a sus sesiones de lectura.
Si es realmente ambicioso, podría probar con una técnica algo más rigurosa. Cuando llegue a una parte del libro que toque en usted una cuerda muy sensible intente leer varias veces ese apartado antes de continuar. Igualmente al comienzo de cada lectura induzca el mecanismo de la Relajación. Esto le ayudará a poner en funcionamiento los poderes creativos y renovadores de la mente que operan a niveles más profundos.
He ideado este libro de forma que le resulte fácil volver a él repetidamente cuando, en el futuro, siga intentando cambiar o mejorar diversos aspectos de su vida. Es probable que ahora lo que le interese principalmente sea cultivar una actitud más positiva hacia la vida. Más adelante, tal vez quiera trabajar con un programa regular de ejercicios. Sean cuales fueren sus objetivos, siempre puede volver a aquella parte del libro que más importancia tenga para usted en un momento dado. Durante un período de días, semanas e incluso meses, le sugeriría que vuelva a leer regularmente esa parte del libro que le interesa, luego de haber entrado en la Relajación.
Como verá usted, la inducción del mecanismo de la Relajación – y el período inmediatamente posterior- son muy importantes en sus esfuerzos por transformar su mente y su vida. Esos son los momentos, creo, en que uno es más receptivo para la alteración de sus circuitos mentales arraigados, y para efectuar cambios benéficos. Es el momento en que su “pizarra” mental está más limpia y más abierta. Por eso, inmediatamente después de terminada la meditación o la plegaria, es importante que se concentre sin pérdida de tiempo en cosas que se relacionen con los objetivos que cambiarán su vida, tal como lo veremos en los capítulos siguientes. No tardará en ver que sus pautas de pensamiento se desplazan, a veces muy sutilmente, hacia sendas más productivas: de ello se seguirán cambios en las acciones y en la vida. Los resultados serían emocionantes e incluso asombrosos, cuando aprenda las maneras de incorporar plenamente a su vida el Principio de la Maxi-Mente.
Ahora antes de adentrarnos más en las implicaciones prácticas de estos conceptos, vamos a examinar un poco más de cerca lo que sabemos sobre la base científica del Principio de la Maxi-Mente.

2
El Principio de la Maxi Mente

El funcionamiento del cerebro humano sigue estando más allá de nuestra total comprensión. Hemos dado pasos gigantescos en la comprensión de la fisiología del cerebro y de su capacidad para controlar las múltiples e intrincadas operaciones de nuestro cuerpo y de nuestras pautas de pensamiento. Y sin embargo, es todavía mucho lo que no sabemos.


Por ejemplo, continuamos preguntándonos:
-¿Es maleable la mente en algún sentido? O, dicho de otra manera, ¿se la puede moldear y cambiar de tal modo que se produzcan pautas de pensamiento nuevas e impresionantes y hábitos que cambien nuestra vida?
-¿En qué medida exactamente, es posible amplificar el poder del cerebro, en especial en lo que se refiere a influir sobre las reacciones y funciones del cuerpo?
-¿Hay alguna diferencia entre la “mente” y el cerebro?
-¿Hay alguna relación entre lo que consideramos las dimensiones “mentales” y “espirituales” de nuestra existencia?
¿Cuáles son las funciones exactas de las diferentes partes del cerebro, y qué es lo que podemos hacer para favorecer tales funciones?
-¿Será posible alguna vez que la mente reflexione en forma significativa y alcanzando un grado de entendimiento importante, acerca de sí misma?
Es probable que jamás podamos dar una respuesta completa a muchas de estas preguntas. Algunas, sin embargo, van encontrando respuestas poco a poco, a medida que seguimos investigando y haciendo retroceder cada vez más las fronteras de la investigación psicofisiológica.
Uno de los principales descubrimientos recientes es que el cerebro no es una entidad estática e inmutable. De hecho, es un órgano capaz de ser transformado y utilizado de formas nuevas y extraordinarias. Mediante lo que he llamado el Principio de la Maxi-Mente, las posibilidades de esta plasticidad mental pueden ser realmente asombrosas, tal como lo demuestran los casos siguientes:



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