El panorama de la Psicología es de multiplicidad paradigmática



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participante, que se halla en el polo opuesto de la observación distanciada y objetiva que suele practicarse en ciencia. Se configura así, un género de conocimiento caracterizado por la comprensión, en contraposición al explicar, entendido como “poner de manifiesto las causas”. La comprensión se presenta como forma alternativa de explicación.

LA PERSONALIDAD PARA LA FENOMENOLOGIA: Conjunto de decisiones tomadas a lo largo de nuestra vida, el humano puede cambiar.



Desestima por improcedente la indagación en las causas de la conducta humana, enfocándose en las razones. Comprender es aprehender sentido, captar orden racional y biográfico en el comportamiento.

Este enfoque considera los comportamiento, los actos humanos, como esencialmente poseedores de sentido y necesitados por tanto de interpretación, constituyéndose en una psicología comprensiva e interpretativa. En ella adquieren significado y son susceptibles de comprensión (no siempre de justificación) incluso los actos más aberrantes.



Temas personalistas predilectos

Ser humano como intrínsecamente activo, dinámico, cuenta con energías internas que lo llevan a la realización propia, a devenir persona (ROGERS).

Las limitaciones que presenta:

-Carencia de reglas claras de acotación y resolución de cuestiones. No llega a ser un paradigma, ni tampoco un programa de investigación lo bastante explícito o empíricamente contrastado.

-No cuenta con reglas inequívocas de método, no constituye una guía de conocimiento, sino una propedéutica.

-Es incapaz de dar respuesta a las cuestiones e hipótesis que ella misma se plantea

-Todas estas cuestiones la dejan en una posición muy débil y que a duras penas puede rivalizar como alternativa sólida frente al paradigma objetivo.
3-PSICOLOGIA OBJETIVA: EL ESTUDIO DE LA CONDUCTA Y LA PERSONALIDAD

Los paradigmas se distinguen por su vocación totalizadora, de monopolio del saber científico. No admiten competencia, no concede derecho de ciudadanía científica a otras alternativas. El discurso y el debate científico sólo son posible dentro y a partir de un paradigma concreto de referencia. Condena al exilio extracientífico a los otros paradigmas.

Esto es lo que ha sucedido en la Psicología dominante, representada por el paradigma objetivo de la psicología objetiva:

-Trata los hechos humanos como cosas. Mira al sujeto humano como objeto (de ahí la justificación del nombre de psicología objetiva).

-Su objeto directo son hechos observables y replicables

-Se coloca a distancia y en ruptura con la CC y también con la subjetividad, tratando de logrardescentraciónrespecto al punto de vista subjetivo, que es garantía de imparcialidad en ciencia.

-Aspira a la exactitud, la precisión (todo lo que existe, existe en cantidad y puede ser medido). No se conforma con lo cualitativo, no se olvida de él pero lo cuatitativo presupone e implica lo cualitativo.

-Su objetivo es explicar y predecir, y no solo comprender.

-Posee un canon metodológico claro, un paradigma que se hace explicito, el cual consta de saberes procedimentales (evaluación, psicometría, metodología), y dentro del cual prevalece una orientación experimental.

-Sus estudios y hallazgos son replicables por otros investigadores.


A continuación se presentan algunos programas de investigación que son congruentes con tal enfoque objetivo.
El método experimental, estudia relaciones entre estímulos y respuestas, proporcionando una intelección y explicación de los procesos. Al identificar encadenamientos de estímulos y respuestas, consigue un verdadero análisis funcional de la conducta, capaz de captar relaciones causales o de determinación, mientras que el modelo correlacional se limita a prender relaciones de mera asociación, no de causación o determinación. Esta es una suposición cuestionable, que asume de modo acrítico que las relaciones E-R son, por sí mismas de naturaleza causal. Los conceptos de variable independiente y dependiente no deben confundirse con los conceptos empíricos de E-R y, mucho menos con conceptos propiamente filosóficos, de causa y efecto.

Experimental: Teoría social cognitiva: variable controlada, relación entre situaciones de conductas, sólo analiza 2 variables, explica, el contexto es artificial.

La diferencia está en que la experimental hay manipulación de variables y es aleatorica.


La experimentación tiene en común con la investigación no experimenta/correlacional la formulación de hipótesis, la medición de las variables estudiadas y el análisis de los resultados obtenidos. Difiere de ella en que trae los hechos y variables bajo consideración a situaciones en las cuales es posible manipular una o más condiciones empíricas y aleatorizar la asignación de individuos.

La psicología objetiva tiene predilección por el método experimental. No se contenta con la simple observación, se aplica a experimentar siempre que puede hacerlo. Sin embargo la naturaleza molar y la complejidad de los constructos, hechos y procesos de la personalidad, ha favorecido a algunos prejuicios en contra de su estudio experimental. Se sostiene que resultan apropiados nada más que los análisis cualitativos o bien cuantitativos, pero multivariados, no experimentales.

La experimentación es un proceso de análisis, de disección de realidades complejas, cuya principal limitación es la dificultad de explorar los efectos de interacción de muchas variables y el funcionamiento del complejo sistema como un todo. Experimentar, en personalidad, no es manipularla e investigarla como sistema complejo, sino más bien abstraer componentes de este sistema, para conducirlos, a todos ellos, a la apropiada situación de análisis y control experimental.
La investigación Multivariada/método correlacional

La teoría de los rasgos, busca relaciones entre las conductas, puede estudiar muchas variables en simultaneo, contexto natural, describe.

Las estrategias multivariadas permiten descubrir y describir, las relaciones entre conductas y conductas. Sus hallazgos conducen al conocimiento de estructuras de conducta y de personalidad.


La estrategia correlacional o multivariada pone especial énfasis en el criterio de que al conocimiento científico no se le permite quedarse en análisis sólo cualitativos. Todo cuanto existe, existe en cierta cualidad, pero existe también en cierta cantidad mensurable. La cantidad es también un atributo de los fenómenos de conducta. No ignora que el análisis cualitativo es imprescindible en ciencia, es, por cierto el inicio de la ciencia, la cual sin embargo, no puede contentarse sólo con cualidades.

Operaciones de medida se realizan tanto en la recogida como en el registro de datos. El estudio cuantitativo procede todavía en otra fase, la del análisis de los hallazgos y datos empíricos. En el enfoque multivariado buena parte de este análisis arranca y descansa en la matriz de correlaciones, para desplegarse en procedimientos analíticos vinculados o afines a la correlación, tales como el análisis de regresión o el análisis factorial. Este último ha adquirido excepcional relevancia metodológica y teórica, llegando a desempeñar un papel estelar en las teorías de dimensiones o rasgos de personalidad. Los factores extraídos en un análisis factorial de las matrices de correlaciones en tres dimensiones comportamentales, valen en primer lugar, como constructor que describe y que permiten interpretar, un enjambre muy extenso de datos cuantitativos.

Como punto de partida en la correlación existen otros procedimientos de análisis multivariado ordenados igualmente a una descripción parsimoniosa de las asociaciones (correlaciones) entre variables de conducta manifiesta, mensurables, desde las que se infieren estructuras de personalidad. Tal es, por ejemplo, el análisis de matrices correlacionales multirrasgo y multimétodo para la validación convergente y discriminante de constructos. Estas matrices recogen el conjunto de correlaciones entre medidas, obtenidas por varios métodos (multimétodo), de varios rasgos de personalidad (multirasgo).

Hoy en día, el uso de procedimientos de análisis multivariado ha adquirido mucho auge por las extraordinarias posibilidades de programación y análisis de datos en ordenador.
Al margen y más allá de las dos disciplinas

La investigación sólo observacional, multivariada, estructural, y la experimental o funcional no pueden presentarse como alternativas excluyentes. El propio CRONBACH, invitaba a superar la divergencia y el dualismo de programas de investigación. Proponía, ahora Cronbach, estudios ATI, denominados así porque incorporan, a la vez, aptitudes (A), condiciones experimentales o de tratamiento (T) y su interacción (I), considera a estos estudios como típicamente característicos de una investigación integradora.

El formato de estudio ATI debería reunir la exploración de las diferencias en dimensiones personales junto con el examen de procesos básicos de personalidad, tales como la conducta autorreferente, la de afrontamiento del medio o la función adaptativa del comportamiento.

Los más serios investigadores de la personalidad nunca se sintieron compelidos a elegir una sola de las dos disciplinas.

EYSENCK, armonizó las estrategias propias de la investigación correlacional y de la experimental. Manifiesto que el estudio (observacional, multivariado) de las diferencias individuales es indispensable en el programa mismo de la investigación experimental.
Esta posibilidad de síntesis o integración, también se refleja en otras formas de estudio:

1)la investigación cualitativa, limitada a hallazgos y registros de cualidad, de categorías, sea en el análisis, sea en la recogida misma y registro de datos. Es una variedad de estudio que adquiere prominencia en la fase exploratoria de indagación en cualquier campo y que, en rigor, ha de preceder en algún modo al estudio cuantitativo (no es posible medir y cuantificar sino aquello cuya naturaleza y cualidades han sido identificadas).

2)Interesantes, si bien minoritarias corrientes actuales en la indagación de la personalidad tales como la psicohistoria y la psicobiografía.

3)La línea de psicología clínica, fundamentada en la observación de una persona única, pero vista en su totalidad, sobre todo en contexto terapéutico.


Bajo principios de una psicología objetiva, el estudio de casos fue metodológicamente reivindicado y puesto en práctica por ALLPORT como método de una psicología ideográfica de la personalidad.

Además la investigación de caso único, puede ser cuantitativa y no sólo cualitativa, aplicándose a justificar y realizar inferencias generalizadoras a partir de un solo caso (o pocos casos), bajo la suposición de que las leyes de la conducta permanecen las mismas para todas las especies y todos los individuos (el conductismo ha hecho valer esta legitimidad científica, bajo el método experimental con un solo caso).

Los estudios de caso único, experimentales o cuasi-experimentales, suelen ser acogidos como específicamente propios en psicología de la personalidad por aquellos autores que presumen que “personalidadequivale a “individualidad”. Por el contrario, si no se adopta esta equivalencia, si se entiende que los diversos conceptos de los “personal” trascienden con mucho lo simplemente individual (aunque lo incluyan), el papel de la investigación del sujeto único se queda en un lugar más modesto, no exclusivo. A través del estudio ideográfico es posible detectar regularidades que conciernen, de manera singular y quizás no generalizable, al comportamiento de una persona concreta y, con ello, hacer inteligible la conducta de la misma, así como los cambios, espontáneos o deliberados, en su caso terapéuticos, que se producen en ella.
DE LAS TEORÍAS DE RASGOS A LOS MODELOS DE FACTORES

No todo queda englobado en las 2 disciplinas. Pero el hecho sigue siendo que en la psicología objetiva las teorías han nacido y prosperado dentro de una u otra tradición. La síntesis entre ellas, aunque posible, resultó precaria casi siempre.

Han predominado, de forma persistente, modelos y teorías de rasgos, que, junto con el psicoanálisis, fueron durante mucho tiempo la concepción más difundida acerca de la personalidad. Apenas se ha producido más que un desplazamiento de acento: donde decía rasgos en un sentido fuerte, como disposiciones personales explicativas de la conducta, suele decir ahora “dimensiones” y “factores” como simples conjuntos descriptivos.
Versión fuerte -Los rasgos como cualidades personales internas

La investigación y teoría de rasgos comenzó por las diferencias en capacidades intelectuales. La inteligencia, ha sido el prototipo de los demás rasgos de personalidad, aunque luego por rasgos de personalidad hayan llegado a entenderse precisamente aquellas facetas diferenciales que no son de inteligencia.

Las explicaciones a partir de los rasgos quieren dar cuanta de por qué personas distintas, ante un estímulo o situación, reaccionan de manera diferente. Puesto que en este caso la diversidad comportamental no es atribuible a la estimulación, a la situación externa (idéntica o semejante), no queda sino achacarla al propio sujeto, a cualidades internas suyas, a saber, los “rasgos”.

Los rasgos son algo más que pautas o perfiles empíricos, observables de conducta; además de eso, constituyen factores internos, postulados para poder explicar las pautas diferenciales observadas. Un rasgo no es solo un patrón de conducta, es también una tendencia o disposición a comportarse de una manera determinada. En consecuencia no hay solo conductas introvertidas- extrovertidas, cooperativas o agresivas. Junto a eso hay disposiciones internas del sujeto que se hallan en el origen de tales conductas y que contribuyen a ellas. Es el individuo, y no solo su comportamiento, quien es inteligente o retrasado mental, introvertido o extrovertido…etc. Este es el postulado Básico de las concepciones de rasgos en su versión fuerte.


Se ha consagrado mucha investigación a rasgos concretos, a los que se juzga importantes sea en la descripción, sea, además en la determinación y explicación de la conducta. De ella ha derivado un enjambre de modelos de personalidad o de conducta social que otorgan relevancia especial, cada cual a alguno de ellos. Son modelos de rasgo único.

Sin contentarse con la identificación aislada de este o aquel otro rasgo, algunos teóricos e investigadores se han esforzado por trascender una mera lista de ellos y llegar a establecer el repertorio o sistema completo de los rasgos necesarios y suficientes para dar razón de la variabilidad interindividual de la conducta 


Los factores: “cinco grandes” y teoría sistémica

A finales de los ´60 los modelos y explicaciones de rasgos sufrieron una ácida crítica desde el análisis funcional conductista. Estos remarcaron que los rasgos, dimensiones o factores de personalidad se asocian a una porción minúscula de la varianza de la conducta, pero que sin embargo merecía seguir siendo investigada.

En la actualidad se concibe a los rasgos como construcciones analíticas y clasificatorias útiles para aglutinar de manera descriptiva el hecho empírico de las diferencias interindividuales de la conducta, sin necesidad de presumir que haya, en realidad, factores intrapersonales subyacentes que contribuyan a generar tales diferencias.

En vez de utilizar el término “rasgo”, se prefieren términos menos comprometidos como el de “factores”, con referencia a veces al análisis factorial que permite identificarlos, o de “dimensiones” de la personalidad, aludiendo al carácter bipolar de tales dimensiones de diferencias individuales, o de variables de personalidad.


Algunos como Stagner, sostuvieron que “los rasgos son relevantes”, sosteniendo su relevancia por constituir:

a)unidades descriptivas de clasificación y organización de datos de conducta.

b)Conceptos sistemáticos que recogen uniformidades transituacionales de la conducta y también la constancia longitudinal en el curso de la vida de las personas.

c)Patrones cognitivos en el observador, en su modo de construir y predecir secuencias de acción de otros, y también en sus pautas de autorregulación.

d)Índices predoctores de comportamientos.

Todo esto adjudica a los rasgos un valor descriptivo y estructural, pero no los muda en disposiciones internas de la persona.

En la actualidad se observa un retorno, de la concepción de rasgos de personalidad. Retornan los rasgos, con fines descriptivos. Florecen la investigación y los modelos de un solo rasgo (en realidad no declinaron nunca). Y se asiste de nuevo a la misma empresa de Eysenck y Cattell de tratar de describir y quizás explicar toda la varianza interindividual de la conducta a partir de un conjunto sistemático relativamente reducido y claramente definido de factores.

El mejor fundamento, con buen aval empírico, es el de los “cinco grandes factores”.

El modelo big five ha conocido numerosas versiones, cuya variedad comienza ya por los nombres mismos para designarlos, que pueden ser los de sugerencia, afabilidad, meticulosidad, estabilidad emocional y cultura (o inteligencia), pero también: extroversión, conformidad, concienciación (o voluntad), neuroticismo y apertura a la experiencia.

Se ha hablado también de “siete grandes”. En el conjunto de sus varios formatos, el modelo focaliza mucha investigación actual en personalidad y en diferencias individuales y se amplía a temas como el de la relación de estos factores con la personalidad sana o, respectivamente psicopatológica.


Para resguardarse de la crítica conductista y situacionista, el modelo de los “cinco grandes”, en sus diversas variantes, puede profesarse tan sólo descriptivo, estructural, presumirse libre de otros supuestos explicativos que eran propios de las teorías de rasgos de otro tiempo.

Por otro lado, la teoría sistémica, de ROYCE y POWELL (deudora de la “teoría general de sistemas”, habla de factores y a veces de “tipos”, pero no de “rasgos”. Sin embargo, a semejanza de la de rasgos, halla su fundamento metodológico y empírico en procedimientos de análisis factorial y pretende proporcionar una explicación de las diferencias individuales y de la singularidad de las personas. Resumiendo evidencias de investigación diferencial a los largo de 156 años, los autores, identifican cerca de 200 factores o elementos de la personalidad de distinto rango jerárquico; algunos de ellos estructurales, como los rasgos; otros de naturaleza procesual. Son factores jerarquizados en órdenes distintos, cada uno de los cuales a su vez, se articula en dos modalidades o subsistemas diferentes. Cada nivel con sus dos subsistemas, es coordinado e integrado por cada uno de los dos subsistemas del nivel inmediatamente superior, pero guarda especial relación con uno de ellos. Los órdenes de subsistemas culminan y quedan integrados en el tipo de personalidad, que a su vez conlleva una dimensión de significado personal de la vida del individuo.




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