El grupo de discusion



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EL GRUPO DE DISCUSION.

Manuel Canales C. 1


Introducción.
"La psicología social no esta ubicada en el interior de parte alguna (en las "almas" de los sujetos que se comunican) sino total y absolutamente fuera: en la palabra, en el gesto y el acto. En ella no hay nada no expresado, nada "interior": está totalmente en el exterior, totalmente revelada en los intercambios, totalmente comprendida en lo material, sobre todo en la materia de la palabra" (Voloshinov. El Signo ideológico y la Filosofía de Lenguaje).

El Grupo de Discusión es una técnica de uso común entre los investigadores sociales, así llamados, cualitativos. Su formulación teórico metodológica básica se encuentra en los escritos de J. Ibañez. A. Ortí, A. De Lucas, F. Pereña y en los trabajos más recientes de investigadores formados por ellos.

En este texto, intentamos una aproximación a la técnica que tiene la pretensión de la accesibilidad a quienes no la conocen. Pretensión discutible, tenida cuenta de las características mismas de la metodología cualitativa: centradas en el sujeto investigador, no hay manual posible. Aprende uno estas técnicas ocupándolas y reflexionándolas. Haciendo y mirando lo que hacemos. Técnicas que reposan no en unos procedimientos, cuanto en unas posiciones y movimientos que intenta regular un sujeto. Por ello, la presentación buscará delinear un espacio en que ubicar al investigador y unos recorridos por los que puede transitar. Mostrar un lugar y una situación, reflexionando sus condiciones de posibilidad y consistencia, para que otro pueda ocuparlo.
En fin, técnicas que se aprenden como un oficio, como una artesanado. No susceptibles de estandarización ni formalización. Las formas que avanzamos, deben ser entendidas como esquemas, listos para ser borrados una vez comprendidos.


l. EL GRUPO DE DISCUSIÓN ES UNA TÉCNICA DE INVESTIGACIÓN SOCIAL DEL HABLA. ¿Para qué investigar el habla?.


El grupo de discusión, como la entrevista y las historias de vida, se asume explícitamente como una técnica que tiene por objeto el habla. Lo que se dice -que alguien dice, en determinadas condiciones de enunciación- se asume como el nudo crítico en que lo social se reproduce y cambia; como el objeto de las ciencias sociales y el objetivo de las investigaciones sociales.

En el hablar o decir, se articularía el orden social y la subjetividad. Punto en que la sociedad se subjetiviza y en que la subjetividad se socializa.

l.a. LA SOCIEDAD ES DEL ORDEN DEL DECIR.
La sociedad es un orden simbólico.
Las múltiples tradiciones que pasan por Dilthey, Weber, Berger y las nuevas propuestas que se cruzan desde Maturana, Varela, Ibañez, construyen unas concepciones de lo social como mediado simbólicamente. Esto es, como del orden de lo simbólico, y en su crítica, del orden de lo ideológico.
Mediado por lo simbólico, lo social solo puede existir en unos sujetos que lo producen y la portan -lo crean y lo creen-.
El orden simbólico es un decir.
El orden simbólico es de naturaleza linguística o, más ampliamente, comunicacional. Las instituciones son definiciones de realidad, que se articulan en prescripciones de realidad. Son nombres (que fijan identidades) e interpelaciones (que llaman o convocan en cierta dirección a los nombrados).
Así entendido el símbolo -el orden de lo simbólico como opuesto al orden 'físico'- sólo puede ser concebido como fenómenos de habla: por el lenguaje se distribuyen y fijan los nombres de las cosas y sujetos, y con el lenguaje se estructura el orden de las acciones. Sólo el lenguaje -un sujeto que habla- puede articular ambas operaciones: ver [la realidad] y verse [en ella]. La sociedad es una regulación verbal.

l.b. LA SUBJETIVIDAD ES DEL ORDEN DEL DECIR.


En el habla, la subjetividad se socializa. Sujeto socializado es aquel que participa del orden institucional. Esto es, que se identifica en la red de identidades que ese orden tipifica, conoce y responde las observaciones que ese orden formula. El que tiene un nombre y sabe lo que debe y puede hacer.
Sujeto inscrito en el orden de lo que se dice que es, en lo instituído como la realidad : verídica y legítima. En el orden de las verdades y en el orden de los relatos que las cubren y justifican.
La socialización, incluso en su sentido restringido de la sociología, es un proceso de habla instituyente que inscribe a la subjetividad en el orden institucional. (que le dice (escribe) el mundo, y que le convoca).


El hablar coloca al sujeto en la red de sujetos: se ve allí como sujeto de enunciación frente a un código, intersubjetivamente autorizado y fundado. Su hablar supone la lengua o texto social: sus enunciados y sus actos, se observan y comprenden desde los enunciables que realizan. Cada hablar tiene por fondo lo que se escucha. Los dichos se frotan sobre lo decible y lo decente.
Al hablar, el hablante queda instituído como sujeto socializado: sujeto a código, no puede observarse ni observar sin usarlo, fuera de el.
Las subjetividad es un hablar.
El planteamiento anterior, puede completarse y radicalizarse con la proposición que identifica los procesos de conciencia con los procesos de habla. En esta línea, por ejemplo, Voloshinov: "la única definición objetiva posible de la conciencia es sociológica. La conciencia toma forma y vida en la materia de loas signos creados por un grupo organizado en el proceso de su intercambio social. .. La conciencia solo puede hospedarse en la imagen, en la palabra, en el gesto significativo, etc,"
Así entendida, la subejtividad sólo se hace concebible como un hablar continuo. Habla interior (llamada silencio) y habla exterior, en que el sujeto escucha su lengua y la dice. La subjetividad es social porque es hablada.


2. LA INVESTIGACION SOCIAL DEL HABLA. ¿Cómo se investiga el habla?.
El habla es el objeto y objetivo de la investigación social. Al mismo tiempo, y es lo que desarrollaremos en este segundo apartado, es el instrumento con que se investiga.
Las diversas técnicas de investigación social se articulan como situaciones conversacionales en que se produce los discursos que luego serán analizados e interpretados. No está disponible lo que ofrecen a menudo los manuales como la posibilidad de la 'recolección de datos'. No estando dados, hay que abandonar la nostalgia recolectora y asumir el trabajo de producirlos.
El habla que investigamos, es un hablar que será producido en el contexto de la investigación. Tal contexto puede ser entendido como el cuadro comunicacional en que será situado el investigador y el investigado; juego de lenguaje en que serán distribuidas las competencias pragmáticas -quién puede hacer qué con las palabras: por ejemplo, y determinantemente, preguntas-.
Las técnicas varían precisamente por el contexto comunicacional ('conversacional') que instituyen entre investigador(es) e investigado(s).
Los 'datos' no son nunca el hablar en general del otro, sino el hablar concreto y en respuesta a las preguntas o provocaciones del investigador.
Así, lo que analizamos -lo mismo que trabajemos con encuestas, entrevistas, grupos, etc- no es nunca el 'decir' o la 'opinión' del investigado, sino a condición de entenderlo como un decir y una opinión cuyo contexto pragmático y semántico le viene dado por el hablar (el decir y el opinar) del investigador. Situar a una téncica equivale a definir las condiciones comunicativas o conversacionales que establece entre ambas instancias.

Vamos a situar el grupo de discusión en el contexto de algunas principales técnicas de investigación social, atendiendo a los tipos de discursos que producen.




2.l. Cuantitativo/Cualitativo.

Las técnicas de investigación pueden entenderse como dispositivos de provocación y regulación del habla investigada. El habla investigada es siempre un habla 'provocada' -es para el investigador, en relación al habla del investigador- y un habla 'controlada' - es en el marco comunicacional construido por el investigador-.


Lo habitualmente conocido como 'cuantitativo', define un modo de investigar el habla, ciñéndola a un conjunto de enunciados predefinidos y acotados como todo lo decible. El habla investigada se despliega así plegándose a un conjunto de hablas posibles, escritas y elegibles en un texto. El investigado elige; su hablar es la selección de un subconjunto del conjunto de enunciables-alternativas que presenta el instrumento.

En este sentido, son técnicas para investigar lo que ya se conoce cualitativamente.


Como cualitativo, se designa otro modo de investigar al habla, en que la provocación y el control no trabajan con la 'selección de alternativas' sino con juegos de lenguaje en que el investigado puede -y debe- elaborar respuestas y formularse preguntas. El control opera sobre un hablante que 'toma la palabra' para responder desde, el atribuído y reconocida, su propio discurso -o, metafóricamente, 'punto de vista' o 'de escucha','de habla'-.

En este sentido, son técnicas parta investigar lo que no se conoce, y que no es, por tanto, medible sino con palabras que lo nominen o definan. Indagaciones exploratorias que se orientan por el descubrimiento y la saturación. distintas a indagaciones (cuantitativas) que se orientan por la comprobación y la inferencia, y que trabajan con la redundancia.

La diferencia no se reduce al campo de 'lo decible' por el investigado y a los alcances de la enunciación que son controlados. Difieren también en el modo de concebir al hablante, de situarlo como 'testigo' o informante. en la investigación.
La perspectiva cuantitativa puede opera con una consideración distributiva, y por ello necesariamente abstracta, de los agentes sociales que investiga. Nombra a sus investigados como 'individuos', en cuanto tales equivalentes e intercambiables, ordenados (solo) a nivel estadístico.

La perspectiva cualitativa, considera a los agentes que investiga como situados en una estructura social en el doble sentido de la expresión: como situados en unas coordenadas sociológicas(empresario/obrero/campesino/juventud, tradicional, marginal, dirigente, etc.), y en unas determinadas coordenadas ideológicas o identidades -"obrero", "mujer", "viejo", "profesional", etc.- . Así, el hablar del otro queda situado como estructuralmente representativo -relacionado con otros, en clases de orden y de equivalencia, su hablar representa al agente nombrado y situado por esas relaciones-.



2.2. El grupo de discusión: en el contexto de la metodología cualitativa. Estudio de conversaciones para el análisis de tópicos o lugares comunes.
Dentro de las llamadas técnicas cualitativas -o emic/estrtucturales- el grupo de discusión puede ser ubicado contrastándole con la entrevista, técnica vecina y complementaria.
En ambos casos, se provoca y controla un hablar investigado en que el hablante debe elaborar respuestas y puede llegar a formularse preguntas.

2.2.a. Entrevistas.
El límite inicial, que marca una frontera entre lo cuantitativo y lo cualitativo, puede ubicarse en las llamadas Entrevistas de respuesta abierta, con cuestionario.
El hablante puede y debe allí elaborar la respuesta, pero sólo puede hacer eso. El habla investigadora conoce todas las preguntas pertinentes; el habla investigada oscila entre el 'tomar la palabra' para elaborar la respuesta, y 'devolver la palabra' para ser preguntado. Sus respuestas siempre le llevan al punto de una nueva pregunta formulada por el investigador. El hablar investigado tiene la forma (prevista) de unas respuestas (imprevistas) a unas preguntas exteriores.
La estructura del discurso producido está en el instrumento que provoca y controla el habla. La apertura que caracteriza a esa estructura, no puede poner en juego ni la secuencia ni los términos estructurantes -los paradigmas abiertos-.
La llamada entrevista en profundidad (abierta, semidirectiva, semiestructurada) lo mismo sea focalizada (en un tema) o autobiográfica (como en las historias de vida), supone una situación conversacional cara a cara y personal, en que el entrevistado ha sido situado como 'portador de una perspectiva' que será elaborada y manifestada en un dialogo con el entrevistador. El investigador provoca esa habla con preguntas, pero también con reformulaciones e interpretaciones. Asiste al hablar del otro, en la frontera del observador exterior e interior. Le es exterior, pues insiste y hace observaciones desde su propio interrogarse; le es interior, pues intenta fundar sus interrogaciones en el propio hablar del otro. Los dispositivos básicos de la reformulación y la interpretación pueden mostrar este modo de intervenir desde la frontera entre el hablar investigado y el hablar que investiga.
El discurso producido en la entrevista resulta de un juego de lenguaje en que el habla investigadora entrega la dirección de la conversación al habla investigada pero la controla con una pauta que se le ajusta -de ahí la insistencia en que el instrumento debe ser 'flexible'-. La entrevista semeja una danza, en que el investigado lleva el paso y el investigador lo sigue, después de poner la música.


Así, la entrevista es particularmente adecuada para la investigación de conexiones -lógicas y emocionales- que articulan los discursos. El entrevistado es incitado a desarrollar, reflexionando, una perspectiva o discurso. El entrevistador, desde la empatía, actúa como la escucha de ese discurso que puede, así desplegarse y reflexionarse al mismo tiempo.
El habla del entrevistado es, específicamente, habla para ser oída. El entrevistado busca la comprensión que el entrevistador le ofrece, y por ello observa sus expresiones.
En los estudios de opinión pública, por lo mismo, la entrevista en profundidad sirve para el estudio de los discursos típicos y estructurados que conforman la diversidad de los públicos. Al privilegiar el desarrollo de una perspectiva, la articulación de un discurso estructurado sobre un asunto, permite la captación de cadenas argumentales y tonos en los discursos.


2.2.b. Grupo de discusión.
El grupo de discusión es una técnica para investigar los tópicos y lugares comunes que recorren la intersubjetividad y en las que esta se reproduce como en la obviedad verificada: 'la opinión pública, decía Aristóteles, descansa en tópicos" (J. Ibáñez).
En el grupo de discusión el habla investigadora se articula con una habla investigada que tiene la forma de conversación. El investigador habla con un grupo que conversa.
La dinámica del grupo de discusión, que veremos en un apartado más adelante, es la dinámica de una estructura que articula a un hablante (investigador) con un grupo y su conversación.
Este aspecto de la técnica, es lo que la diferencia también de modo absoluto con la 'entrevista grupal'. En la entrevista grupal, el habla investigadora se articula no con una conversación grupal: el habla investigada no puede alcanzar ese estado, y queda desdoblada como habla individual y audición grupal. Escucha como grupo pero habla como entrevistado singular y aislado.

En el grupo de discusión, en cambio, el investigador provoca la constitución del grupo en una conversación. El discurso producido en un grupo de discusión, tiene la forma de una conversación entre los participantes ,articulada con una segunda conversación entre el grupo y el investigador.


En ese cuadro, la conversación (entre los del grupo, y con el investigador) queda en una dirección compartida. En un nivel es dirigida por el propio habla investigada -en lo que la conversación tiene de conversación entre ellos- y en el otro nivel es dirigida por el habla investigadora - en lo que tiene de provocada y controlada por el lugar y acción del investigador-.


Esto explica la productividad específica de la técnica para el estudio de los tópicos. En cuanto el habla está orientada hacia una conversación -entre iguales- es estructuralmente un habla orientada al cruce o intercambio con otro habla. En la conversación grupal, el hablante acuerda su hablar al hablar de otros -ya dichos o por decirse-. En ese sentido, privilegia en el habla lo que tenga de 'común' -ya sea como disputa como consenso- , de articulable con el hablar de los otros. No elabora, cuanto teje con los otros hablantes de la conversación. La conversación grupal es estructuralmente un espacio donde el hablar está orientado a la combinación, al cruce, al lugar común donde se cruzan las diversas perspectivas. Lugares por donde todos pasan, proveniendo también de caminos en parte diversos.
El grupo de discusión produce un discurso , donde el habla investigada puede reflexionarse y formularse preguntas, y en que por ser de tipo conversacional grupal, prevalece el componente tópico de la opinión pública: las verdades cantadas como tales, lo que va de boca en boca como lo que se-dice-que.
3. EL GRUPO DE DISCUSIÓN.: UN PARTICULAR TIPO DE 'GRUPALIDAD' Y UN PÀRTICULAR TIPO DE 'DISCUSIÓN'.
El grupo de discusión es un artificio metodológico, que reúne diversas modalidades de grupo, articulándolas de modo no conocido en la cotidianeidad social. No es, como técnica, la observación de algunas prácticas comunicativas y su manipulación relativa para fines de investigación. La inducción y el control del habla investigada, ocurre en el G. de D. en una escena en que diversas dinámicas grupales y conversacionales han sido utilizadas para el diseño de una situación investigativa.
El grupo de discusión, de hecho, es grupo en una modalidad sui-generis, no equiparable a ninguna de sus modalidades próximas: no es ni una conversación grupal, ni un equipo de trabajo, ni un foro público; sin embargo parasita y simula (parcialmente) cada una de ellas. Es una conversación grupal, pero de un grupo que se producirá en la conversación y terminará con ella, sostenida además como un trabajo colectivo para un agente exterior (una tarea), y bajo la ideología de la discusión como modo de producir la verdad. De estas tres estructuras grupales/conversacionales, extrae el Grupo de Discusión elementos que combina de modo propio para producir el discurso a analizar.
3.l. El grupo de discusión no es grupo ni antes ni después de la discusión. Toda su existencia es el llegar a ser grupo en la conversación.
Un rasgo crítico de la técnica es el que los participantes no se conozcan entre sí, o al menos, que no constituyan grupo previamente a la sesión.
Es un grupo 'posible': posibilitado por el investigador que los reúne como grupo (de discusión, para él), puede ser realizado por los participantes en la sesión. El grupo de discusión es una dinámica de constitución de un grupo en una conversación.


Sin embargo, es tan importante el que no sea grupo previo, como el que se constituya durante la sesión. En esto, es clave el espacio comunicativo que genera el juego de lenguaje de la 'conversación entre iguales': el sujeto que habla allí establece corrientes de acoplamiento y encuentro con los otros hablantes, habla hacia el grupo. La conversación permite la ilusión de la comunicación no regulada, se aspira la libertad y se vislumbra el placer, y desde una perspectiva analítica, la consumación del retorno a la esfera continente, a la unidad después de la separación.
Esto se manifiesta en la dinámica del grupo de discusión, como la tendencia a 'vagar' del habla; de pronto el grupo se desvía hacia múltiples direcciones, creando espacios de encuentro grupal al margen de la tarea que los reúne. Espacios en que la conversación les pertenece en plenitud. Sin embargo, -y por ello el grupo no cambia la conversación ni propone cambiar el local del encuentro y el sentido de la actividad-, no son grupo sino para, y en, la conversación.
3.2. El grupo de discusión realiza una tarea.
La conversación del grupo de discusión no sólo es el espacio de la reunión mediante la producción de un espacio común en el lenguaje (tópicos); esa dinámica está flanqueada y contradicha por una dinámica de 'equipo de trabajo'. El grupo de discusión trabaja, en el sentido que se orienta a producir algo. Existe para ese objetivo: "conversar el tema propuesto".
La tensión entre ambas dinámicas puede relatarse en términos de la paradoja siguiente: son grupo orientados hacia el exterior (como en una tarea), pero dicho exterior o tarea les supone como grupo de conversación, orientado hacia el interior (en el placer grupal).
La presencia de este rasgo está representada por el propio investigador -que de hecho, reconduce a veces al grupo en dirección al 'tema', al "objeto de discusión", y al "objetivo de la investigación" que realiza.

3.3. El grupo de discusión: La competencia del 'opinar'. El círculo y el foro.

El grupo de discusión instaura un espacio de 'opinión grupal'. El grupo se instituye como la autoridad que verifica las opiniones /pertinentes, adecuadas, verdaderas o válidas.


En el grupo de discusión los participantes usan un derecho al habla -emitir opiniones- que se regula como intercambio grupal de opiniones.
El opinar en grupo encuentra su primera versión en las figuras iniciales de la modernidad. Los cafés, los círculos de crítica, las Tischgesellshaften, que al decir de Habermas inician la época moderna, constituían espacios de intercambio de opiniones -razonables- , en que la autoridad de la razón operaba como la única autoridad.
Entonces, se inspiraba en la ideología de la discusión racional de los asuntos: "de la discusión sale la luz". El grupo de discusión sigue el mismo precepto, pero sin la pretensión racionalista. La discusión entre sujetos opinantes configura un dominio de responsabilidad y poder del hablante.
En un segundo nivel, puede ser comparable con los 'foros', debates o 'mesas redondas'(!) o el propio 'hemiciclo'. Todos ellos se soportan en la ideología conversacional, que corresponde al modo radicular o parlamentario que Deleuze y Guatari señalan a la comunicación democrática: hablas que se cruzan para tejer un consenso.
Como allí, también, el habla es pública, en el sentido que se presta a la audición. Habla que será oída por otros en cuanto anónimos, dotados sin embargo del rango de sujetos validados como escucha autorizante. -la autoridad del público es lo que en este punto se remarca.-.
En el foro (por definición público) como en el grupo de discusión, el habla queda explícitamente contextualizada por la ideología vigente. Por ser pública, el habla tiene por referencia la ideología del auditor. El grupo y el investigador representan la eficacia de esa ideología: desde ella será leída o interpretada.
Sin embargo, en el foro los hablantes lo hacen en calidad de representantes -de un grupo o de una 'perspectiva'-, en el supuesto que portan una diferencia que amerita presentarse -para iluminar multilateralmente la realidad, para una verdad polifónica-. En el grupo de discusión lo hacen en calidad de 'particulares' agrupados.
En el foro, el hablante debe delinear una diferencia, en el grupo de discusión, el hablante debe conversar, en el sentido de cruzar e interconectar puntos de vista. En el foro, se pretende "intercambiar puntos de vista" y sólo se logra 'escuchar diversos puntos de vista". El grupo de discusión es un intercambio de opiniones en el sentido fuerte, de hablas interconectadas. Hablas cruzadas.

El grupo de discusión reúne elementos de todas estas dinámicas, pero las articula de modo sui-generis. El modo en que estos elementos operan en conjunto, sólo puede ser mostrado siguiendo la dinámica del grupo de discusión en sus propios términos. En un relato esquematizante, mostraremos el proceso del grupo de discusión.




4. LA DINÁMICA DEL GRUPO DE DISCUSIÓN.
El grupo de discusión produce discurso. Las condiciones en que el habla es provocada y regulada por el investigador, configuran una dinámica más o menos característica, en que un conjunto de participantes se constituye en un grupo, mediante una conversación.
Vamos a proponer una descripción de esa dinámica, atendiendo al lugar del preceptor del grupo y a las relaciones que se establecen entre los participantes del grupo, y entre este y el preceptor. El discurso que produce el grupo de discusión está situado sobre esa dinámica, es el discurso del grupo constituyéndose.

4.l. Inicio.
Participantes individuados, reunidos por el productor del grupo, dispuestos en torno a una mesa.

Los participantes han sido convocados a una reunión para opinar/conversar sobre un tema que interesa a un investigador.

No son grupo en la medida que no hay entre ellos nada que los ligue, salvo la común respuesta a una convocatoria exterior.

4.2. Polarización en torno al preceptor.
La llegada del preceptor, y su asentamiento en medio de los participantes, establece una frontera entre 'los participantes' y el 'preceptor. Así, son reunidos en torno al preceptor, que establece una relación asimétrica: se dirige al conjunto, y de retorno, hacia él se dirige cada uno de los participantes. La presencia del preceptor les concentra entorno como colectivo.
No hay grupo, -no hay relaciones entre los elementos-; predomina la relación de cada participante con el preceptor.
4.3. Provocación inicial y crisis. El preceptor falla por primea vez. No dirigirá la conversación.
La provocación inicial del investigador desencadena al mismo tiempo la discusión y la dinámica grupal. Ambos procesos se inauguran, sin embargo, con una falla que habrá que cerrar. Una crisis que debe ser resuelta.
La sesión comienza, formalmente, con la presentación del investigador y la proposición de un tema de conversación. Sin embargo, debe completar su intervención con referencias al juego conversacional que inaugura. No es obvio, y es desestructurante, que su rol sea el de 'escuchar'. Se espera de él preguntas y pautas que guíen la conversación. La ausencia de dirección personalizada e instituida de la reunión, será algo a elaborar en la propia dinámica del constituirse en grupo.
El investigador así no solo nombra el tema de la conversación, sino que rehusa la dirección formal y explicita de la misma.
La desestructuración que genera, se manifiesta en las características revocaciones con que participantes intentan reestructurar el rol del investigador y en el silencio que lo sucede.

4.3.a. Revocaciones.
Luego de colocar el tema, el preceptor es solicitado nuevamente en su calidad de tal. "¿no hará preguntas?, ¿debemos decirlo nosotros?".
La situación de entrevista grupal queda así imposibilitada. El grupo queda situado como espacio de habla. Si el conjunto de participantes fuera grupo previamente a la sesión, no habría crisis: hablarían desde el inicio desde la grupalidad, desde un interior frente al observador.
Como no son grupo previamente, deben redefinir la situación, generarle algún encuadre.

4.3.b.Silencio.
El silencio posterior a la provocación, atestigua de la misma inestabilidad de la situación con que comienza el grupo de discusión. La ausencia de una dirección explicita y eficaz, es sucedida de momentos de desorden: en el silencio, la situación tiende a desestructurarse progresivamente.
El hablar se posibilita así en primer instancia como un modo de cubrir ese silencio. De salir de el, y estructurar la situación.

El proceso de estructuración comienza cuando los participantes aceptan la primera condición: hablar formulándose las preguntas.



4.4. Hablas individuales dirigidas al preceptor. El preceptor falla por segunda vez: no verifica.
Luego del silencio, algunos participantes toman la palabra y se dirigen, a la búsqueda de aprobación verificatoria, al preceptor.
El preceptor falla por segunda vez, al no corresponder a esa solicitud. No discierne ni lo verdadero de lo falso, ni lo pertinente de lo no pertinente. Desde una posición de escucha no interviniente, muestra el lugar vacío de la autoridad que regula las opiniones.
En esa condición, el hablante queda suspendido sin saber a quien dirigir su opinión. No existe todavía el grupo ni su conversación.

4.5. El hablante gira hacia el grupo.
El grupo emerge como la posibilidad de una autoridad ante el vacío dejado, voluntariamente, por el preceptor.

Vuelto hacia el grupo, este comienza a producirse como el espacio de la verificación y recuperación de las opiniones. Es este el eje que lleva hacia el acuerdo grupal: deben ponerse de acuerdo entre ellos.


En esa posición, el habla comienza a ser el lugar de la producción del grupo. Lugar de producción del consenso en torno al cual se habla, y lugar de producción del cierre o frontera del grupo en cuyo interior se habla.
El grupo comienza a constituirse en la conversación, como salida de la crisis que desencadena la suspensión del rol de 'moderador' o 'entrevistador' del investigador
4.6. El grupo se cierra.
El proceso alcanza un momento en que el grupo ya está plenamente constituído como tal. Han producido un acuerdo que los reúne y los integra, y así les separa consistentemente del preceptor. Vuelven sobre este, ahora desde la condición de grupo -¿y usted que opina?-.
Complementariamente, vuelve sobre el o los participantes que han permanecido silenciosos durante la reunión, para recoger su adhesión. Conjurar así la posible disidencia -y la duda que introduce-, e integrar al grupo al ausente -completar, cerrar el grupo-.
4.7. El grupo se interpreta.
Al final de la dinámica, ocurre una tendencia a la interpretación por el propio grupo. Lo conversado y lo producido en esa conversación, se hacen objeto de reflexión que analiza interpretándose: hemos dicho esto -esto es lo que debe escucharse-.


1 Artículo Publicado en Revista de Sociología. N. 9. Universidad de Chile. 1996. También constituyó el Texto inicial para el libro "Métodos Cualitativos de Investigación Social”, de los compiladores Delgado y Gutiérrez. Editorial Síntesis, Madrid, España.





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