El Gaucho Martín Fierro, seguido de La Vuelta de Martín Fierro



Descargar 8.49 Mb.
Página56/91
Fecha de conversión09.05.2019
Tamaño8.49 Mb.
1   ...   52   53   54   55   56   57   58   59   ...   91

679

El más altivo varón

y de cormillo gastao

allí se vería agobiao

y su corazón marchito,

al encontrarse encerrao

a solas con su delito.
680

En esa cárcel no hay toros,

allí todos son corderos;

no puede el más altanero

al verse entre aquellas rejas

sinó amujar las orejas

y sufrir callao su encierro.
681

Y digo a cuantos inoran

el rigor de aquellas penas,

yo, que sufrí las cadenas

del destino y su inclemencia,

que aprovechen la esperencia

del mal en cabeza agena.
682

¡Ay madres, las que dirigen

al hijo de sus entrañas!

No piensen que las engaña

ni que les habla un falsario;

lo que es el ser presidario

no lo sabe la campaña.
683

Hijas, esposas, hermanas,

cuantas quieren a un varón,

diganlé que esa prisión

es un infierno temido,

donde no se oye más ruido

que el latir del corazón.
684

Allá el día no tiene sol,

la noche no tiene estrellas,

sin que le valgan querellas

encerrao lo purifican;

y sus lágrimas salpican

en las paredes aquellas.
685

En soledá tan terrible

de su pecho oye el latido.

Lo sé porque lo he sufrido

y creameló el aulitorio,

tal vez en el purgatorio

las almas hagan más ruido.
686

Cuenta esas horas eternas

para más atormentarse;

su lágrima al redamarse

calcula, en sus afliciones,

contando sus pulsaciones

lo que dilata en secarse.
687

Allí se amansa el más bravo,

allí se duebla el más juerte;

el silencio es de tal suerte

que, cuando llegue a venir,

hasta se le han de sentir

las pisadas a la muerte.
688

Adentro mesmo del hombre

se hace una revolución:

metido en esa prisión,

de tanto no mirar nada

le nace y queda grabada

la idea de la perfeción.
689

En mi madre, en mis hermanos,

en todo pensaba yo;

al hombre que allí dentró

de memoria más ingrata,

fielmente se le retrata

todo cuanto ajuera vió.
690

Aquel que ha vivido libre

de cruzar por donde quiera

se aflige y se desespera

de encontrarse allí cautivo.

Es un tormento muy vivo,

que abate la alma más fiera.
691

En esa estrecha prisión

sin poderme conformar,

no cesaba de esclamar:

¡Qué diera yo, por tener

un caballo en que montar

y una pampa en que correr!



692

En un lamento costante

se encuentra siempre embretao.

El castigo han inventao

de encerrarlo en las tinieblas

y allí está como amarrao

a un fierro que no se duebla.
693

No hay un pensamiento triste

que al preso no lo atormente;

bajo un dolor permanente

agacha al fin la cabeza,

porque siempre es la tristeza

hermana de un mal presente.
694

Vierten lágrimas sus ojos,

pero su pena no alivia.

En esa costante lidia

sin un momento de calma,

contempla, con los del alma,

felicidades que envidia.

695

Ningún consuelo penetra

detrás de aquellas murallas.

El varón de más agallas,

aunque más duro que un perno,

metido en aquel infierno

sufre, gime, llora y calla.
696

De juror, el corazón

se le quiere reventar,

pero no hay sinó aguantar

aunque sosiego no alcance.

¡Dichoso en tan duro trance

aquél que sabe rezar!
697

¡Dirige a Dios su plegaria

el que sabe una oración!

En esa tribulación

gime, olvidao del mundo,

y el dolor es más projundo

cuanto no halla compasión.
698

En tan crueles pesadumbres,

en tan duro padecer,

empezaba a encanecer

después de muy pocos meses.

Allí lamenté mil veces

no haber aprendido a ler.
699

Viene primero el juror,

después, la melancolía …

En mi angustia no tenía

otro alivio ni consuelo

sinó regar aquel suelo

con lágrimas, noche y día.

700

A visitar otros presos

sus familias solían ir;

naides me visitó a mí

mientras estuve encerrado.

¡Quién iba a costiarse allí

a ver un desamparado!
701

¡Bendito sea el carcelero

que tiene buen corazón!

Yo sé que esta bendición

pocos pueden alcanzarla,

pues si tienen compasión

su deber es ocultarla.
702

Jamás mi lengua podrá

espresar cuánto he sufrido.

En ese encierro metido,

llaves, paredes, cerrojos

se graban tanto, en los ojos,

que uno los ve hasta dormido.
703

El mate no se permite,

no le permiten hablar,

no le permiten cantar

para aliviar su dolor,

y hasta el terrible rigor

de no dejarlo fumar.
704

La justicia es muy severa,

suele rayar en crueldá.

Sufre el pobre que allí está

calenturas y delirios,

pues no esiste pior martirio

que esa eterna soledá.
705

Conversamos con las rejas

por sólo el gusto de hablar,

pero nos mandan callar

y es preciso conformarnos,

pues no se debe irritar

a quien puede castigarnos.

706

Sin poder decir palabra,

sufre en silencio sus males …

y uno, en condiciones tales,

se convierte en animal,

privao del don principal

que Dios hizo a los mortales.
707

Yo no alcanzo a comprender

por qué motivo será

que el preso privao está

de los dones más preciosos

que el justo Dios bondadoso

otorgó a la humanidá.
708

Pues que de todos los bienes

-en mi inorancia lo infiero-

que le dio al hombre altanero

su Divina Majestá,

la palabra es el primero;

el segundo, la amistá.
709

Y es muy severa la ley

que por un crimen o un vicio

somete al hombre a un suplicio

el más tremendo y atroz,

quitandolé un beneficio

que ha recebido de Dios.
710

La soledá causa espanto,

el silencio causa horror.

Ese continuo terror

es el tormento más duro

y en un presidio siguro

está de más tal rigor.

711

Inora uno si de allí

saldrá pa' la sepoltura.

El que se halla en desventura

busca a su lao otro ser,

pues siempre es güeno tener

compañeros de amargura.
712

Otro más sabio podrá

encontrar razón mejor.

Yo no soy rebuscador

y ésta me sirve de luz:

se los dieron al Señor

al clavarlo en una cruz.
713

Y en las projundas tinieblas

en que mi razón esiste,

mi corazón se resiste

a ese tormento sin nombre,

pues el hombre alegra al hombre

y el hablar consuela al triste.
714

Grábenló como en la piedra

cuanto he dicho en este canto.

Y aunque yo he sufrido tanto

debo confesarlo aquí:

el hombre que manda allí

es poco menos que un santo.
715

Y son buenos los demás,

a su ejemplo se manejan,

pero por eso no dejan

las cosas de ser tremendas;

piensen todos y compriendan

el sentido de mis quejas.
716

Y guarden en su memoria

con toda puntualidá

lo que con tal claridá

les acabo de decir;

mucho tendrán que sufrir

si no creen en mi verdá.

717

Y si atienden mis palabras

no habrá calabozos llenos;

manéjensé como güenos,

no olviden esto jamás.

Aquí no hay razón de más;

más bien, las puse de menos.
718

Y con esto me despido,

todos han de perdonar;

ninguno debe olvidar

la historia de un desgraciao.

Quien ha vivido encerrao

poco tiene que contar.




Compartir con tus amigos:
1   ...   52   53   54   55   56   57   58   59   ...   91


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad