El factor humano



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Figura 16 Anatomía del sentido cenestésico

Como se puede ver en la Figura 16Figura 16, los axones aferentes de los músculos y los tendones envían cuatro tipos de información:

Las terminaciones de las fibras musculares intrafusales informan sobre la longitud del músculo.

Las terminaciones sensoriales del órgano tendinoso de Golgi, en la unión entre el tendón y el músculo, informan de la tensión ejercida por el músculo sobre el tendón.

Los corpúsculos de Pacini, dentro de la membrana que cubre el músculo (fascia), informan de la presión ejercida sobre los músculos.

A través del músculo de la fascia se distribuyen terminaciones nerviosas libres que informan del dolor que acompaña al esfuerzo prolongado o a los calambres musculares.

Sentido vestibular

Nos proporciona información acerca de la orientación, el movimiento y la aceleración. Sus funciones incluyen el equilibrio, el mantenimiento de la cabeza en una posición erguida y el ajuste de los movimientos de los ojos para compensar los movimientos de la cabeza.

Al igual que la cenestesia es algo de lo que en raras ocasiones nos damos cuenta. Por lo común, sólo lo notamos cuando nuestros receptores sensoriales son estimulados en forma poco usual. Los receptores del sistema vestibular son unos pequeños canales semicirculares del oído interno que están llenos de líquido y se encuentran limitados por células ciliadas igual que la cóclea. Sus dos componentes más importantes son (ver Figura 17Figura 17):

Los sacos vestibulares que responden a la fuerza de la gravedad e informan al encéfalo sobre la orientación de la cabeza.

Los canales semicirculares que responden a la aceleración angular (cambios en la rotación de la cabeza) pero no a la rotación constante. También responden (aunque más débilmente) a los cambios de posición o a la aceleración lineal.



Este sentido es muy importante en IPO en el contexto del diseño de sistemas de Realidad Virtual. Si las características de este sistema no se tienen en cuenta, nos encontramos con problemas de mareos y nausea y desorientación espacial que son tan frecuentes en los sistemas de realidad virtual.

Figura 17 Anatomía del sentido vestibular

Sistema olfativo

El sentido del olfato ha comenzado a ser explorado en IPO por las posibilidades que ofrecen los olores para crear mundos virtuales parecidos a los reales. Además, en el contexto de las ‘interfaces emocionales’, el sentido del olfato adquiere una gran importancia porque tiene conexiones nerviosas directas con el sistema límbico que es el encargado de procesar las emociones. Sin embargo, las investigaciones sobre este sentido en IPO está comenzando tímidamente debido a las grandes dificultades que tiene para ser utilizado en el diseño de interfaces.



Figura 18 Anatomía del sentido del olfato

El olfato, como el gusto, es un sentido químico (ver Figura 18Figura 18). Los receptores detectan la presencia de moléculas en el aire. Las características más importantes de los receptores olfativos y que los hacen tan difíciles de tratar en IPO son las siguientes: (1) adaptación, si los receptores son expuestos durante mucho tiempo a un mismo olor pierden selectivamente la sensibilidad a ese olor; (2) Existe una gran variación individual en la sensibilidad al olor, lo que hace que sea difícil diseñar interfaces olfativas para que sean usadas universalmente.


  1. Percepción

Cuando hablamos de Sensación en Psicología nos estamos refiriendo al proceso de captar el estímulo físico del ambiente (luz, sonido, etc.) y convertirlo en estímulo nervioso que recorrerá los canales sensoriales hasta llegar al sistema nervioso central. Sin embargo, reservamos el término Percepción para referirnos al proceso por el cual asignamos significado a los estímulos captados por nuestros sistemas sensoriales. Al hablar de Percepción ya no hablamos de ondas electromagnéticas que llegan a la retina, ahora hablamos de 'objetos con colores y formas'.

Como vimos en el apartado anterior, nuestro conocimiento del mundo lo construimos a partir de la vista, oído, tacto, dolor, sensación de movimientos corporales... La percepción comienza al recibir la información de las células receptoras, que son sensibles a uno u otro tipo de estímulos. Las vías sensoriales conectan al receptor periférico con las estructuras centrales de procesamiento. Existe así, un procesamiento en paralelo de la información sensorial que es esencial para el modo en que el cerebro forma nuestras percepciones del ambiente.

Pero el cerebro no registra el mundo externo simplemente a modo de un fotógrafo tridimensional, más bien construye una representación interna de los acontecimientos físicos externos tras haber analizado sus componentes con anterioridad. En este apartado veremos cómo se llevan a cabos estos procesos.

Organización perceptual de objetos y escenas

La distribución de elementos en una interfaz es una decisión que debe tomar el diseñador, guiado muchas veces por su propia intuición o en peores casos incluso por exigencias de espacio en el display. Hoy por hoy existe suficiente información acerca de los procesos psicológicos que subyacen la percepción organizada de escenas, por lo que es posible proporcionar al diseñador las herramientas necesarias para decidir sobre la mejor distribución de objetos en una interfaz.

Para observar la importancia de la organización perceptual, imaginemos la siguiente escena: una barra de herramientas de un programa informático con 10 iconos. Para ese número de elementos, hay 42 agrupaciones posibles. Con 100 iconos, las posibilidades se disparan a 190.569.292. Pero psicológicamente hablando, tan solo una de estas posibles organizaciones es percibida en cada momento, y en general la primera que se perciba será la que se mantendrá en el tiempo.

Este fenómeno ha dado pie a que se estudien qué principios rigen la organización perceptual, cuyo máximo exponente han sido las llamadas Leyes de Agrupación, que se verán más adelante.

Palmer y Rock [PAL94] proponen un modelo teórico de la organización perceptual, en el que la escena se analiza a partir de distintos procesos (los elementos en cursiva en la Figura 19Figura 19). Éstos actúan de forma serial proporcionando cada uno de ellos nuevos inputs (los elementos en los recuadros en la Figura 19Figura 19) que son analizados a continuación por el siguiente proceso. El output final de todo el análisis es una imagen donde se ha organizado la escena en agrupaciones de objetos y se han diferenciado las partes de los mismos.

El primer proceso que actúa sobre la imagen retiniana es el de detección de bordes. En él, la imagen es sometida a un algoritmo que detecta cambios de luminancia mediante el cual se obtiene un mapa de bordes de 1–D. Este es el primer paso, junto al siguiente, encaminado a encontrar áreas conectadas en la imagen y donde más se pone de manifiesto el principio de conexión uniforme, según el cual existe una tendencia a percibir como regiones conectadas aquellas áreas uniformes con respecto a una propiedad de la imagen (luminancia, color, textura, movimiento y disparidad).



El proceso de formación de regiones analiza la imagen a partir del mapa de bordes agrupando aquellas áreas más similares entre sí y más disimilares con respecto al resto. De este análisis se obtiene un mapa de las regiones global en el que ya se distingue la organización perceptual final.

Figura 19 Modelo Palmer y Rock [PAL94] de la organización perceptual de objetos y escenas



El siguiente paso consiste en la diferenciación de la figura del fondo. Investigaciones clásicas utilizando organizaciones ambiguas de figura/fondo (ver Figura 20) han mostrado que las personas tienden a percibir tan sólo uno de los lados como un objeto con significado. El otro (fondo) ni tan siquiera es recordado, por lo que es posible afirmar que había dejado de ser procesado tempranamente. De estos datos se desprende que las características de la figura que la distinguen del fondo son que tiene significado, está más próxima al observador, está limitada por un contorno y posee una forma definida por el contorno. Asimismo, se han identificado los siguientes como principios sobre los cuales se establece esta distinción, siendo la figura el elemento: delimitado por el otro, de tamaño más reducido, orientado vertical u horizontalmente, de mayor contraste, simétrico, convexo o de formas paralelas. De la convergencia de algunos de estos principios se determina el patrón de imagen donde ya se distingue entre la figura y el resto de la escena.

Figura 20 Ejemplo de figuras ambiguas con respecto a la configuración figura/fondo

Este output, que los autores denominan unidades de entrada, es transformado finalmente por los procesos (también llamados “Leyes”) de agrupamiento y división para configurar la que será la organización perceptual definitiva de la imagen.

Por un lado, los procesos de división se encargan de diferenciar las diversas partes de una figura, lo que determina mayor coherencia en la organización de la escena. Los autores proponen que la división se establece mediante el análisis de las concavidades profundas: aquellos puntos en los que el contorno se retrae bruscamente hacia el interior.



Por su parte, los principios de agrupación (Figura 21) dan como resultado el que varios elementos de la escena se perciban conjuntamente:



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