El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo Hagiografía -no autorizada- del heterodoxo “socializador” de las pérdidas del sistema financiero


- Geithner ayuda a Bernanke a aterrizar el helicóptero (¿por cuánto tiempo?)



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- Geithner ayuda a Bernanke a aterrizar el helicóptero (¿por cuánto tiempo?)

El Tesoro de Estados Unidos anunció que pedirá un préstamo de US$ 200.000 millones y dejará las ganancias en efectivo sobre los depósitos en la Reserva Federal, con lo que revive un programa que hará más fácil para la Fed elevar las tasas de interés cuando llegue el momento”… La Fed recibirá inyección de US$ 200.000 millones (The Wall Street Journal - 24/2/10)

Los funcionarios intentaron disipar la idea de que la medida representa un avance hacia a un ajuste del crédito ahora.

El préstamo del Tesoro forma parte de una medida poco usual que tomó la Fed para abordar un balance financiero que se ha vuelto grande y complejo.

El Tesoro inició el programa durante el auge de la crisis financiera en 2008 para entregar fondos a la Fed con el fin de financiar programas que inyectaran créditos al sistema financiero. El Tesoro redujo el programa el año 2009 debido a que su propio poder crediticio se aproximó a los límites legales. Ahora que el Congreso elevó el límite de deuda del Gobierno, el Tesoro pudo reactivarlo. Esto permite a la Fed evitar la impresión de más dinero, una medida que podría generar inflación, al tiempo que desarrolla estrategias de salida de sus intervenciones.

Al 10 de febrero (2010), la Fed había inyectado más de US$ 1 billón en el sistema financiero. Esa cifra tenía el potencial de aumentar en las próximas semanas a medida que la Fed concluye sus planes para comprar US$ 1,25 billones de valores respaldados por hipotecas. A mediados de febrero, la Fed tenía US$ 1,025 billones en valores respaldados por hipotecas.

Los inversionistas han estado intranquilos últimamente respecto de la posibilidad de un ajuste de la Fed. Un aumento en la tasa de descuento que cobra a los bancos por créditos de emergencia (19/2) fue malinterpretado por algunos como una señal de un mayor ajuste de los créditos, idea que Bernanke posiblemente niegue.

- Lo que queda por venir, según los gurús más mediáticos (tomar nota)

Incluso aunque EEUU y las economías europeas lograran evitar que se produzca una recesión de doble dígito, sobre la que tanto se discute últimamente, más de la mitad de las 800 entidades financieras de Norteamérica están en una lista crítica. Es lo que afirma el reconocido economista Nouriel Roubini, que apunta que estas firmas tendrán difícil evitar una quiebra”... Roubini: la mitad de los bancos de EEUU puede quebrar aunque no se vuelva a la recesión (El Economista - 6/9/10)

“En la segunda mitad del año, la política fiscal se convertirá en un viento de cara, en el que ya no habrá más cash for clunkers (ayudas concedidas por el Gobierno para animar las compras de vehículos). Y esto en un momento en el que el escenario más positivo apunta que el crecimiento se situará por debajo de la media”, señala Roubini en declaraciones concedidas a CNBC.

Según el profesor de la Universidad de Nueva York, que cree que las posibilidades de que haya una gran recesión son superiores al 40%, “las pérdidas de puestos de trabajo son mayores de lo que se cree. No hay crecimiento laboral en el sector privado, el consumo es débil, las exportaciones son débiles y el sector inmobiliario también”, sentencia.

Con este panorama, “si no hay ventas y no hay demanda final, las compañías no invertirán dinero”, advierte el gurú de la crisis.

Mientras la analista estrella del país, Meredith Whitney, dejó claro que “los bancos necesitan más capital”, especialmente si tenemos en cuenta que el sector inmobiliario del país continúa su caída libre y sin red.

Según los últimos datos publicados por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), los presagios de Whitney y Roubini no van nada desencaminados. Un total de 2.504 entidades bancarias respaldadas por la FDIC, o el 31,7% de las mismas, está sobreexpuesta al sector inmobiliario comercial.

¿El problema añadido?, que casi la mitad de los bancos asegurados por la agencia federal, exactamente un 49,9%, cuentan con un exceso de deuda ligada a las hipotecas comerciales. El 80% de los préstamos hipotecarios comerciales en su cartera está pendiente de pago y generalmente cuando ese porcentaje supera el 60% es un indicio de que las entidades tienen problemas. Es decir, si este sector sigue en caída libre, los bancos norteamericanos van a tener que anunciar nuevas amortizaciones.

De hecho, si echamos un vistazo, la mitad de los bancos comunitarios de EEUU están completamente expuestos al futuro del mercado inmobiliario comercial, y las posibles pérdidas se estiman en 1,5 billones de dólares. Además, no hay que pasar por alto que la FDIC oficializaba la semana pasada que las entidades bancarias con problemas ascienden ya a las 829.

Precisamente, Whitney explicó en la primera semana de septiembre a la agencia Bloomberg que “los bancos no están preparados para una recaída del sector inmobiliario, algo que estamos viendo ahora”, “Los bancos necesitan más capital”, concluyó.

Whitney, quien ya predijo los problemas a los que se enfrentaría Citigroup allá por 2007, mucho antes de la tormenta subprime, habló largo y tendido el pasado fin de semana con la cadena de televisión C-SPAN.

En dicha entrevista, la analista y fundadora de Meredith Whitney LLC, explicó que el mayor esquema de Ponzi de la historia se encuentra en Wall Street, donde los grandes inquilinos ocultan a sus propios accionistas dónde invierten el dinero. De hecho, la analista criticó la excusa que muchas entidades ofrecen a sus inversores, al “asumir que éstos no entienden” sus inversiones.



- Lessons of Lehman's Flighty Funding… (comienza la “revisión” histórica)

- Las espeluznantes lecciones de la volátil captación de fondos de Lehman Brothers (Expansión - 7/9/10)



(Por Peter Eavis) Lectura recomendada

¿Estaba sentenciada Lehman Brothers antes de su derrumbe oficial? Esa pregunta no sólo tiene trascendencia histórica. También puede ayudar a arrojar luz sobre si la revisión del sistema financiero, encarnada en la Ley Dodd-Frank, ha subsanado correctamente una gran debilidad del mismo: el uso desmedido de deuda a corto plazo por parte de los bancos.

En su análisis de la semana pasada sobre la desaparición de Lehman, la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera (FCIC) presentó documentos y testimonios que sugieren que la rápida fundación de la compañía ya suponía un grave problema antes del derrumbe del 15 de septiembre de 2008. Los nuevos informes sobre Lehman son un contundente recordatorio de la veleidad de la deuda a corto plazo. La pregunta es obligada: ¿por qué Dodd-Frank no hizo más para limitar el uso bancario de herramientas como los mercados repos, en los que las entidades toman préstamos colaterales a corto plazo?

Fue en esos mercados donde Lehman sufrió desgastes desde comienzos de 2008. JP Morgan Chase, que juega un papel central en el mercado repo “tri-party”, decidió introducir una reforma a principios de ese año para garantizar la seguridad en el mismo. La compañía concluyó que los prestatarios tendrían que empezar a emitir deuda colateral que excediese ligeramente las cantidades que hubiesen tomado prestadas ese mismo día. Este extra colateral se llama margen. Cuando se discutió ese cambio, un ejecutivo de Lehman lo calificó como “un problema”, en un e-mail de febrero de 2008 presente en la documentación de la FCIC.

Asimismo, en junio de 2008, JP Morgan advirtió a Lehman de que tenía un déficit de margen repo por valor de 6.000 millones de dólares (4.600 millones de euros), por lo que la segunda cubrió esa carencia con “bonos estructurados”. Según el testimonio de un ejecutivo de JP Morgan, más tarde se supo que dichos bonos habían sido asignados respecto a valoraciones sobredimensionadas.

“Teniendo en cuenta la confianza de las sociedades de inversión en los “triparty repos”, la Reserva Federal creó a comienzos de 2008 una línea especial de crédito, llamada Primary Dealer Credit Facility (PDCF), para respaldar a los mercados. Los brokers podían financiarse a través de la Fed. En un e-mail de abril de 2008, un veterano dirigente del Tesoro afirmó que Lehman había concentrado todos sus activos no líquidos en valores para “engañar” a PDCF. Y en otro correo de junio 2008, William Dudley, ahora líder de la Fed en Nueva York pero entonces jefe de sus operaciones de mercado, escribió: “Creo que sin la PDFCE, Lehman podría haber sufrido una crisis de liquidez con todas las letras”.

Mientras hoy día el mercado de repos es más pequeño y más sólido, y Lehman tenía debilidades singulares, los detalles surgidos a partir de la crisis muestran los riesgos creados por la fuerte dependencia en la deuda a corto plazo para conseguir retornos suculentos. Para rescatar a los demás bancos, el Gobierno tuvo que lanzar un programa de garantías de deuda a finales de 2008.

No obstante, Dodd-Frank no resulta aún muy efectiva en este aspecto. Proclama que los reguladores pueden solicitar limitaciones para la deuda a corto plazo de una entidad financiera pero no especifica el límite máximo. En lugar de articular medidas para imponer recortes a los acreedores garantizados de un banco, que aumentaría la disciplina en el mercado, la legislación expone un mero análisis de esta práctica.

No sólo eso: también establece los procedimientos para que el gobierno garantice de nuevo la deuda bancaria. Si la crisis financiera fuese relatada como una novela victoriana, el uso desmedido de la deuda a corto plazo sería el problema que nadie se atreve a discutir. Pero los desagradables detalles del desplome de Lehman hacen cada vez más difícil que se ignore este asunto.

(Artículo original publicado en The Wall Street Journal Europe Lessons of Lehman's Flighty Funding)



- Los “unos” (¿demasiado grandes para caer?) y los “otros” (¿demasiado grandes para ser rescatados?)

Esta crisis nos ha dado la oportunidad de conocer vocabulario muy interesante sobre las finanzas y la economía, uno de esos términos es “too big to fail”. Se refiere como todos ya saben a esas empresas que son demasiado grandes para caer si tienen problemas, y que por tanto con toda probabilidad serán rescatadas o apoyadas con fondos públicos si la situación lo requiere. Si bien la definición ha tenido mucho éxito, amenaza con tener mucho más en el futuro ya que se está mostrando como un elemento clave en la nueva regulación financiera”... ¿Hemos perdido la batalla con los “too big to fail”? (El Confidencial - 6/6/11)



Al inversor Carl Icahn se le une ahora Mark Mobius alertando de que ve problemas en el horizonte porque estamos cayendo en los mismos errores que en el pasado. Icahn hace hincapié en la asunción de riesgos y en su localización y control, Mobius se le une con su temor sobre la complejidad de los derivados, todo parece girar en torno al mismo sitio. No son los únicos claro, pero sí los más recientes e importantes. Y es que, ¿ha cambiado algo para que lo que hemos visto no se repita? Parece que no.
Como podrán imaginar todo esto tiene mucho que ver con los “too big to fail”, y es que son estas grandes entidades quienes gestionan más riesgos, de forma más compleja y quienes amenazan más seriamente el futuro de la economía moderna si llegasen a caer. Por ello me gustaría presentarles un reciente trabajo del FMI sobre este particular, “The Too-Important-to-Fail Conundrum: Impossible to Ignore and Difficult to Resolve”, que trata de analizar esta cuestión.
El informe comienza con una idea lapidaria que mucha gente corroborará, el problema de las entidades financieras demasiado grandes para caer no solo no se ha solucionado con la crisis sino que éstas han salido reforzadas de ella, tienen ahora una posición mucho más beneficiosa por los competidores que se han quedado por el camino, son incluso más complejas y no han frenado su tendencia al riesgo. Golpe fuerte y certero.
¿Cómo hemos llegado aquí? Pues verán, porque “too big to fail” no es un concepto etéreo, es una realidad que se refleja en el día a día y que provoca que poco a poco el poder se vaya concentrando más. Tanto prestamistas como agencias de rating ven más seguras este tipo de entidades porque si hay problemas reciben ayuda, por dicho motivo el mercado no tiene en cuenta el riesgo real lo que se traduce en un mejor y más barato acceso a los fondos por parte de las empresas y a su vez en una mayor expansión. El círculo sigue, porque motivado por esto los accionistas exigen más retornos, los managers cobran por el corto plazo y todo el mundo bendice una mayor asunción de riesgo. Por si fuese poco la crisis ha demostrado no se equivocaban aquellos que veían facilidades por parte de los gobiernos ante las dificultades. ¿Moral hazard? ¿What?
Los datos revelan que los fondos más baratos (gráfico 1) y la concentración de activos tras la crisis a favor de los “bancos sistémicos” (gráfico 2) son reales. Por si fuera poco gracias a las dificultades financieras estas entidades disfrutan aún de mayor facilidad para captar fondos con respecto a la competencia, con lo que los incentivos para ser un “too big to fail” más complejo, con más riesgo y más peligroso aumentan, ya que ¡así seguirán recibiendo la recompensa que han recibo hasta ahora! Viendo lo que estamos viendo, ¿qué incentivos tienen los “bancos sistémicos” para no arriesgar al máximo y provocar otra crisis por las subprime o por cualquier otra causa por ejemplo los derivados? ¿Será esto a lo que se refieren Icahn y Mobius?



Este problema es aún mayor cuanto más interconectado está el mundo y más globalización financiera existe, algo que los reguladores y supervisores no han tenido en cuenta, por lo que dejando las cosas como están no sólo no irán bien sino que nos arriesgamos a que vayan peor. ¿Qué soluciones existen para evitarlo? El FMI propone varias.
Se remarca que si bien la fortaleza del balance es importante, lo es aún mucho más localizar los riesgos, tratar de penalizarlos en la medida de lo posible y entender por qué se asumen yendo a la raíz de la cuestión. Para ello es imprescindible una supervisión y regulación competente, estricta y con medios, que establezcan las medidas correctas y garanticen la trasparencia y los requerimientos necesarios a cumplir por las entidades financieras prestando especial atención a los vehículos “off balance sheet” y mercados OTC.
El capital es un arma de doble vertiente, debe ser suficiente para garantizar la solvencia como es lógico, pero también debe tener muy en cuenta los riesgos, incrementando la cantidad necesaria en forma de penalización. Además se deben obstaculizar los comportamientos “pro-cíclicos” en donde los requerimientos anteriores podrían ser una opción, o bien estableciendo “tasas” para compensar las caídas.
Importante: la liquidez. Debe controlarse para reducir el apalancamiento, la dependencia de financiación mayorista a corto plazo y sobre todo el “maturity mismatch”. O lo que es lo mismo, evitar técnicas muy agresivas como endeudarse excesivamente a corto plazo financiando a su vez un período demasiado largo.
También muy importante: “resolution regimes”. ¿Qué es esto? Una opción entre el bailout y la quiebra, ni tan costoso como lo primero ni tan dañino como lo segundo. Se trata de establecer unas condiciones claras para considerar que una entidad financiera está en problemas, tomando el control y actuando antes de que se extienda al resto del sistema y aprovechando que la “enfermedad” aún está germinando y hay margen de maniobra. Este tipo de planes ya se están estableciendo en muchos países y seguramente estamos solo ante el principio.
No se descarta una nueva “Glass-Steagall” ni consideran descabellada la “Volcker Rule” de escindir las mesas de “propietary trading”. Y en última instancia, si con lo anterior no se consiguen los objetivos buscados se menciona incluso la limitación del tamaño, del crecimiento, la venta de activos o la división de bancos. Puede parecer radical, pero supongo que el FMI cree que si no actuamos lo que hemos visto hasta hoy será simplemente el principio, solo hay que ver lo que está pasando actualmente con la “reedición” de comportamientos pasados.
Claro que todo ello no es fácil de implementar de forma certera y el propio organismo internacional admite que harán falta muchos años. Si funcionase y en el futuro crecer y tener beneficios fuese mucho más complicado tendríamos un fuerte incentivo para arriesgar lo máximo posible actualmente y “aprovechar mientras se pueda”. Claro que si hasta el día de hoy las cosas no han cambiado, ¿lo harán en el futuro? Soros en el artículo “Time to Fix the Euro” criticaba las fallas estructurales de la Eurozona, pero también advertía que sería necesario un ente supranacional bancario porque a nivel nacional un “too big to fail” es inmanejable. Es posible que por lo difícil que es controlar las transacciones “cross-border” y sus riesgos caminemos hacia ahí pero, ¿y cuando sean “too big to fail” dentro de la Eurozona u otros entes mayores? O manejamos los riesgos o ellos nos manejarán a nosotros, en ese caso habremos perdido la batalla.


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