El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo Hagiografía -no autorizada- del heterodoxo “socializador” de las pérdidas del sistema financiero


- El Tesoro limpia los “activos heredados” (antes “tóxicos”): otro billón, y van…



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- El Tesoro limpia los “activos heredados” (antes “tóxicos”): otro billón, y van…

El Departamento del Tesoro de EEUU presentó ayer los detalles de su plan para limpiar, con la ayuda del sector privado, los balances de los bancos contaminados por las hipotecas basura y otros títulos vinculados a deuda de mala calidad. Se trata de movilizar hasta un billón de dólares (unos 735.000 millones de euros) para la compra de activos tóxicos y conseguir así que vuelva a fluir el crédito y escapar de la recesión. El plan fue recibido con algarabía por Wall Street, aunque faltan muchos detalles por aclarar y los escépticos manifiestan dudas sobre si realmente funcionará”... EEUU limpiará la banca con otro billón de dólares (El País - 24/3/09)

Tras una reunión con su equipo económico, el presidente Obama se mostró “muy confiado” en que el plan permitirá descongelar los mercados crediticios, aunque admitió que aún queda “mucho camino que recorrer y mucho trabajo por hacer”.

El Tesoro procede, en síntesis, a limpiar los activos que merman los resultados de los bancos, los mismos que están en el corazón de esta crisis. Y lo hace sin tener que tomar el control de las entidades contaminadas, huyendo así del camino de la nacionalización que se ha visto obligado a recorrer en parte. Geithner recurre a la participación de inversores privados para que se fije el precio de los activos tóxicos mediante subasta y facilita a esos inversores una generosa financiación para que participen en el programa. De algún modo, la avaricia (de los potenciales inversores) y el apalancamiento (esta vez con fondos públicos), demonizados como culpables de la crisis financiera, se convierten en la receta para el rescate. Y los denostados hedge funds y fondos de capital riesgo, pasan a ser posibles protagonistas del mismo.

En su plan, el Tesoro denomina “activos heredados” a los activos tóxicos. Se trata bien de carteras de préstamos hipotecarios o de títulos vinculados a préstamos cuyos mercados se han secado. Las dudas sobre el valor de estos activos y, en consecuencia, sobre el estado de salud de las instituciones bancarias, dificultan que puedan equilibrar sus balances por la vía privada y congelan el flujo normal de crédito. Para romper con este círculo vicioso que tiene de rodillas al sistema financiero -y a la economía- desde hace 18 meses se crea una esfera público-privada que “repare” los balances.

El Tesoro se apoya en el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC) y la Reserva Federal (Fed) para llevar adelante la nueva estrategia de rescate de Wall Street. El nuevo plan no necesita pasar por el Congreso, pues recurre a 100.000 de los 350.000 millones de dólares que quedan en el fondo de estabilidad financiera creado por iniciativa del anterior secretario del Tesoro, Henry Paulson, para usar en la compra de esos activos. Washington busca que el sector privado se implique asumiendo parte del riesgo y, para animarle a participar, la FDIC dará enormes créditos.

El poder de compra gracias a esta combinación de fuerzas será inicialmente de medio billón de dólares, cantidad que podría duplicarse con el tiempo, según explicó el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. En la práctica, el Gobierno y el sector privado compartirán los riesgos y las posibles ganancias. Geithner puso el acento en que los inversores privados perderán su dinero si las cosas van mal (si el valor de realización de los activos tóxicos que se compren es menor que el pagado) y que el Tesoro compartirá las ganancias si las cosas van bien. Pero también cabe la lectura contraria: los inversores privados arriesgarán sólo una pequeña parte de capital que, gracias al préstamo de fondos públicos, puede proporcionarles grandes ganancias si los precios se recuperan. Si las cosas van mal, los inversores podrán desentenderse de esos préstamos, mientras que el Estado asumirá el grueso de las pérdidas.

El plan Geithner cuenta con dos grandes programas. Con el de préstamos heredados, los bancos podrán vender a fondos público-privados de nueva creación sus carteras de préstamos hipotecarios contaminados. La FDIC determinará la cantidad de fondos con que garantizar los activos que le presenten los bancos para ser subastados. En la práctica, por cada dólar que aporten los inversores privados, el Tesoro pondrá otro y el nuevo fondo podrá emitir deuda con garantía de la FDIC por hasta 12 dólares más.

En un ejemplo puesto por el Tesoro que guarda esas proporciones, un banco que quiere vender una cartera de hipotecas por un valor nominal de 100 dólares, lo solicita al FDIC, que saca a subasta esos activos entre varios inversores privados. En el ejemplo, gana una oferta por importe de 84 dólares. De esa cifra, el FDIC garantiza 72 dólares, dejando 12 de inversión, en los que irían a medias el Tesoro y el inversor privado, que gestionaría la cartera bajo supervisión de la FDIC hasta su liquidación. Aunque esto ya no lo dice el ejemplo, si al vencimiento el valor de la cartera es de 90 dólares, el inversor privado ganará 3 y el Tesoro otros 3 (menos los gastos). Si el valor es, digamos, de 50, el inversor perdería sus 6 dólares, y el sector público, 28.

El segundo programa es el de títulos heredados -léase tóxicos- y tiene a su vez dos partes. Por un lado, la Reserva Federal dará préstamos para la compra de titulizaciones de activos (préstamos hipotecarios, al consumo o comerciales) potenciando el programa TALF, anunciado hace unos meses por la Fed para reactivar el crédito y que entra en vigor mañana. Por otro, el Tesoro se asociará con cinco gestoras de activos para crear plataformas o vehículos que compren los títulos. Si el fondo pone 100 dólares, el Tesoro pondrá otros 100 como coinversor y concederá 100 dólares (o en algunos casos 200) más como préstamo.

Geithner dijo que es inevitable que el Gobierno asuma riesgos. Sin embargo, cree que al hacer competir a los inversores privados entre ellos permitirá establecer un precio adecuado para esos activos que ahora no tienen mercado. Aunque la participación privada puede proteger al contribuyente al hacer que el Tesoro no pague demasiado, la duda es si los precios que los inversores estén dispuestos a ofrecer serán suficientes para sanear los balances de los bancos.

El mercado parece confiar en que sí, a tenor de la subida del 6,84% que marcó inmediatamente Wall Street, impulsado por el sector financiero. Es la mayor subida del índice Dow Jones en casi cinco meses y se extendió a las Bolsas de todo el mundo.

Geithner espera que un amplio número de inversores -individuales, fondos de pensión, aseguradoras y a largo plazo- participe en esta operación de limpieza. Para conseguirlo, una de las cuestiones que debía aclarar Timothy Geithner era si iba a aplicar algún tipo de restricción a las prácticas de remuneración de las entidades participantes en el programa.

No será el caso, según el jefe del Tesoro. La respuesta fue inmediata. El primero en anunciar su intención en participar en el plan fue el reputado fondo Pimco, que ve posible obtener beneficios de hasta dos dígitos con la inversión. Morgan Stanley, por su parte, cree que la acción del Gobierno ayudará a estimular el mercado de crédito y califica de “innovadora” la estrategia de Timothy Geithner, que resucita la idea original para lidiar con estos activos.

Se estima que hay hasta dos billones de activos tóxicos bloqueados en los balances y en muchos de ellos el mercado no paga ni la mitad de su valor nominal, lejos por tanto del optimista ejemplo propuesto por el Tesoro.

El “plan Geithner”

- El Tesoro de EEUU se asociará con inversores privados para comprar activos “tóxicos” por hasta un billón de dólares.

- Un programa se destinará a comprar carteras de préstamos y otro, a adquirir titulizaciones de activos financieros.

- El nuevo rescate usa los fondos del plan Paulson y no necesita pasar por el Congreso.

- Ben y Timothy piden “más herramientas” al Congreso

El gobierno de Estados Unidos necesita poder tener la capacidad de tomar el control y desmantelar una amplia gama de instituciones financieras no bancarias importantes para la economía, afirmaron altos funcionarios económicos ante el Congreso estadounidense el martes, aunque no se especificó quién ejercería esa autoridad”... Bernanke y Geithner piden más autoridad sobre las firmas no bancarias (The Wall Street Journal - 25/3/09)

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, les dijeron a legisladores de la Cámara de Representantes que la experiencia del gobierno con American International Group Inc. pone de manifiesto la necesidad de lidiar con instituciones cada vez más complejas e importantes para el sistema.

“Si una agencia federal hubiera tenido tales herramientas el 16 de septiembre, podrían haberlas usado para poner a AIG bajo conservaduría o sindicatura, desmantelarla lentamente, proteger a los titulares de las pólizas de seguros, e imponer recortes a los acreedores y las contrapartes como fuera apropiado”, le dijo Bernanke al Comité de Servicios Financieros de la cámara baja.

Tanto Bernanke como Geithner afirmaron que un programa de este tipo podría delinearse siguiendo la forma en la que el Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) de EEUU toma el control y maneja los activos y pasivos de los bancos estadounidenses. Bernanke incluso sugirió que el FDIC podría ser la agencia adecuada para ejercer esa autoridad.

Eso marca un quiebre con Geithner, quien sostuvo que el Departamento del Tesoro debería ser el que posea esa autoridad. Geithner indicó que el gobierno de Obama quiere tener la capacidad de actuar como conservador de grandes firmas financieras que se encuentran al borde del colapso, una autoridad que les permitiría a las autoridades gubernamentales renegociar o cancelar contratos vigentes, y vender o transferir los activos o pasivos de una firma.

“Este proyecto de ley llenaría un vacío importante en la actual estructura regulatoria de los servicios financieros con respecto a las instituciones financieras no bancarias”, afirmó Geithner.

El representante demócrata Mel Watt, del estado de Carolina del Norte, cuestionó si sería apropiado que tal poder resida en el Tesoro, que es encabezado por funcionarios designados políticamente.

El Tesoro busca expandir su portafolio de supervisión en momentos en que la Casa Blanca y el Congreso consideran una exhaustiva revisión del sistema regulatorio estadounidense. Además de otorgar cierta autoridad de resolución a alguna agencia, las autoridades gubernamentales también han dicho que quieren darle a un cuerpo regulador la capacidad de monitorear los riesgos para el sistema financiero en su conjunto.

Bernanke, cuya Reserva Federal a menudo ha sido nombrada como el potencial “regulador de riesgo sistémico”, sostuvo que la autoridad para lidiar con instituciones no bancarias a punto de quebrar podría quedar en manos de la FDIC “o algún otro cuerpo”, y agregó que cualquier decisión por parte del gobierno para actuar debería ser tomada tras realizar consultas con la Casa Blanca y otros reguladores. La clave, afirmó, es cambiar las leyes actuales.

La creación de cualquier tipo de autoridad de resolución dependería de leyes promulgadas por el Congreso, y los legisladores más importantes sugirieron el martes que también opinan que se necesita una supervisión más amplia sobre las firmas financieras.

- Hagamos cuentas (a marzo 2009): entre “alivios” y “estabilizaciones”…

Un inspector general especial que supervisa los esfuerzos del gobierno para rescatar a ciertas compañías dijo el martes que el Estados Unidos hasta el momento ha destinado cerca de US$ 2,98 billones (millones de millones) para la estabilización de las compañías financieras y el rescate de las automotrices locales”… Los rescates del gobierno de EEUU suman US$ 2,98 billones, según supervisor del programa (The Wall Street Journal - 31/3/09)

La cifra refleja el gasto del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP) del Tesoro estadounidense, así como la financiación para varios programas de la Reserva Federal y Federal Deposit Insurance Corp., según datos que el inspector especial Neil Barofsky planea presentar al comité de finanzas del senado. Esto no incluye los costos de los préstamos de capital de trabajo para General Motors Corp. y Chrysler LLC o el nuevo programa de garantía de autos del gobierno anunciado el lunes.

Tal despliegue de fondos en tan corto plazo “inevitablemente atraerá a aquellos que buscan beneficiarse de manera criminal” dijo Barofsky en un testimonio preparado para la audiencia ante el comité. “pero si se aplican algunos de los cálculos de fraude en recientes programas gubernamentales, en términos porcentuales, al TARP, podemos contemplar la pérdida de cientos de miles de millones de dólares por fraudes”, dice el texto de la intervención.

En otro informe publicado el martes, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EEUU dijo que el Tesoro ha anunciado planes por hasta US$ 667.400 millones en fondos TARP. Sin embargo, la entidad indicó que no todos esos fondos han sido distribuidos y que los cálculos de desembolsos ya hechos para programas anunciados hasta el momento probablemente alcancen los US$ 590.400 millones.

Ese cálculo dejaría al TARP con apenas US$ 109.600 millones, menos que los US$ 134.500 millones que el Tesoro calcula que le quedan en el fondo.

En su informe, la Oficina de Responsabilidad dijo que sigue siendo complicado el medir los efectos del programa y recomendó que el Tesoro busque concesiones de los empleados de American International Group Inc. y las otras partes que han tenido negocios con la aseguradora.

AIG, que recibió US$ 173.000 millones en ayuda del gobierno estadounidense, se ha convertido en el blanco de duras críticas por pagar US$ 165 millones en bonificaciones a sus empleados después de ser rescatada por el gobierno, además de los pagos que ha hecho a los bancos con los que tiene relaciones comerciales.

En su testimonio, Barofsky dijo que su despacho ha iniciado una investigación sobre los pagos de bonificaciones en AIG.

“Daremos una mirada detallada para asegurarnos que las bonificaciones a los empleados de AIG no sean inconsistentes con las obligaciones legales o contractuales de AIG”, dijo Barofsky, agregando que su despacho “informará al Congreso la secuencia de eventos que llevó a la aprobación de esos pagos por parte de funcionarios del gobierno”.

“Yo también estoy frustrado por la entrega de estas sustanciales bonificaciones en momentos en que AIG habría estado en bancarrota de no ser por las repetidas inyecciones de capital del gobierno”, dijo.

- … pero eso no es todo (faltan las garantías y otras… “peccata minuta”)

Nadie duda ya que la crisis actual ha sido provocada por los excesos cometidos por los bancos durante la última década. Una actuación descontrolada que les ha llevado a contabilizar miles de millones en pérdidas y a poner en jaque a la economía mundial. Para evitar un desastre mayor, los Gobiernos se han visto obligados a abandonar su alergia a intervenir en la economía, inyectando cantidades ingentes en el sistema financiero. Literalmente, los contribuyentes están rescatando a las entidades. Y el precio pagado no es pequeño”... EEUU destina toda su riqueza de un año para salvar a la banca (Negocios - 31/3/09)

Hasta el momento, el Gobierno de EEUU ha gastado, prestado o garantizado 12,8 billones de dólares en sus diversos programas de salvamento de la economía, tratando de frenar la recesión más profunda desde los años 30. Una cantidad que se acerca al Producto Interior Bruto (PIB) del país en 2008, es decir, al valor de todo lo producido por los estadounidenses durante el año pasado, según informa Bloomberg, que fueron 14,2 billones de dólares. Es decir: el resultado del trabajo de los ciudadanos del país durante todo un año se ha destinado a ayudar a los causantes de la crisis, los bancos.

Enorme deuda

El dinero utilizado corresponde a 42.105 dólares por cada hombre, mujer y niño de Estados Unidos, y supone 14 veces los 899.800 millones de dólares en efectivo que se encuentran en circulación en el país.

El último plan de rescate, detallado en la tercer semana de marzo (2009), pretende establecer una salida a los llamados activos tóxicos de los bancos, aquellos relacionados con hipotecas basura y otros activos de alto riesgo para los que no hay mercado.

El programa de la Reserva Federal (Fed), el Departamento del Tesoro y el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC) incluye hasta 1 billón de dólares -aunque de momento sólo se ha puesto en movimiento la mitad de esta cantidad- para el programa de inversión público-privado, diseñado para ayudar a los inversores a comprar préstamos morosos y sacarlos de los balances de los bancos.

El objetivo es recuperar la fortaleza de la banca y conseguir así que ésta vuelva a conceder créditos, pues de ellos depende el desarrollo de la economía y la revitalización del consumo. El pasado viernes, el presidente Barack Obama y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, se reunieron en la Casa Blanca con los directivos de los 12 bancos más grandes del país con el fin de conseguir su apoyo para descongelar los 20 meses de parálisis en la actividad crediticia. Algunas de las entidades que acudieron al encuentro, como Citigroup y Bank of America, han recibido ayudas del Gobierno.

“El presidente y el secretario del Tesoro han dicho que harán lo que sea necesario. Si es suficiente, genial. Si no es suficiente, tendrán que hacer más”, comentó tras la reunión Lloyd Blankfein, el consejero delegado de Goldman Sachs. A cambio, el Gobierno impondrá una serie de exigencias a las entidades y promoverá un endurecimiento severo de la manera en que operan en los mercados. En concreto, el Tesoro quiere regular el sector de los hedge funds y de los fondos de capital riesgo.

Los nuevos planes del Gobierno incluyen una línea de crédito de 500.000 millones de dólares para el FDIC, lo que permitirá a la agencia garantizar deuda por hasta dos billones de dólares para los participantes en el programa de inversión público-privado, y en el TALF, destinado a facilitar préstamos de valores titulizados a plazo.

La presidenta del FDIC, Sheila Bair, advirtió de que el fondo de garantías para proteger los depósitos de los clientes en los bancos estadounidenses podría agotarse por culpa de las sucesivas quiebras de instituciones bancarias. El pasado 25 de septiembre (2008), la caída de Lehman Brothers supuso la mayor bancarrota de la historia del país.

La cantidad empleada en rescatar a la economía ha crecido un 73% (hasta marzo de 2009) desde noviembre del año 2008, cuando el volumen de fondos, préstamos y garantías ascendía a 7,4 billones, según los cálculos realizados por Bloomberg. “La comparación con el PIB sirve para demostrar cómo de extraordinarios son los esfuerzos que se han hecho para estabilizar los mercados de crédito”, señala Dana Johnson, economista jefe de Comerica Bank, una entidad estadounidense.

A un paso del colapso

“Todo lo que la Fed, el FDIC y el Tesoro hacen no siempre funciona bien, pero en octubre (2008) estuvimos a un paso de un colapso verdaderamente horrible del sistema financiero”, asegura Johnson, un antiguo economista de la Fed. “Entonces el Gobierno tuvo que utilizar toda su creatividad para evitar que se materializara el peor escenario posible, y me alegra mucho que lo hayan hecho”, añade.

De uno de los principales planes de salvamento, el TARP (programa de compra de activos problemáticos) se ha empleado ya casi 600.000 de los 700.000 millones de dólares con los que cuenta, y sus efectos sobre la economía aún no son visibles. Para algunos expertos, el enorme gasto de estos programas puede terminar conduciendo, en lugar de a un relanzamiento, a un estancamiento de la economía mucho mayor.

- ¿Cuánto cuesta el rescate financiero de EEUU? La cantidad total casi asciende al PIB del país

Un alto en el camino para hacer cuentas (marzo 2009). Y es que entre tanto plan de estímulo, el dinero empleado en la primera economía del mundo para hacer frente a la crisis parece incalculable para los mortales de a pie, pero no lo es. El Gobierno de EEUU y la Fed han gastado, prestado o garantizado un total de 12,8 billones de dólares, una cantidad que se acerca mucho al Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Detalles de todos los gastos

La siguiente tabla detalla los compromisos hechos por la Fed y el Gobierno con el dinero de los contribuyentes estadounidenses en los últimos 20 meses, según datos recopilados por Bloomberg.



Organismo

Límite

Gasto actual

Reserva Federal







Descuento crédito primario

110,74

61,3

Crédito secundario

0,19

1

“Primary dealer” y otros

147

20,18

Liquidez ABCP

152,11

6,85

Crédito a AIG

60

43,19

Financiación CP cartera neta

1800

241,31

Maiden Lane (Bear Stearns)

29,5

28,82

Maiden Lane II (AIG)

22,5

18,54

Maiden Lane III (AIG)

30

24,04

Term Securities Lending

250

88,55

Term Auction Facility

900

468,59

Préstamo valores a 1 día

10

4,41

Term Asset-Backed Loan Facility

900

4,71

Swaps cambiarios/Otros activos

606

377,87

MMIFF

540

0

Compras deuda GSE

600

50,39

Instrumentos respaldados hipotecas GSE

1000

236,16

Porción de Fed rescate Citigroup

220,4




Rescate Bank of America

87,2




Compromiso compra bonos Tesoro

300

7,5

Total Reserva Federal

7765,64

1678,71

FDIC







Inversión Público-Privada*

500




Garantías liquidez FDIC

1400

316,5

GE

126

41

Rescate Citigroup FDIC

10




Rescate Bank of America

2,5




Total FDIC

2038,5

357,5

Tesoro







TARP

700

599,5

Exenciones fiscales para bancos

29

29

Paquete de estímulo (Bush)

168

168

Estímulo II (Obama)

787

787

Estabilización Tesoro

50

50

Compras préstamos para estudiante

60

0

Apoyo para Fannie/Freddie

400

200

Línea de crédito FDIC

500

0

Total del Tesoro

2694

1833,5

Departamento Vivienda







Hope for Homeowners FHA

300

300

Total Departamento Vivienda

300

300

TOTAL

12798,14

4169,71

Fuente Bloomberg. Cantidades en miles de millones de dólares. *El compromiso de la FDIC para garantizar los préstamos en el marco de los Legacy Loan Program y Legacy Asset Program incluye una línea de crédito de 500.000 millones de dólares del Tesoro de Estados Unidos.

- Estados Unidos moviliza el 90% de su PIB en poco más de año y medio

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, suele utilizar una frase del que fuera presidente de México, Ernesto Zedillo, para definir la acción del Gobierno en tiempos de crisis: “Si el mercado sobrerreacciona, la política debe sobrerreaccionar”. Por lo que revelan las cifras, ésa está siendo la respuesta de Estados Unidos a la mayor crisis económica desde la Gran Depresión”... Trece billones al rescate (El País - 5/4/09)

Según los últimos cálculos realizados por la agencia Bloomberg, Estados Unidos ha movilizado en los últimos 20 meses (hasta marzo de 2009) recursos por 12,8 billones de dólares, una cantidad que representa el 90% del PIB de todo lo producido por la primera economía del mundo el año 2008. El Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos ascendió a 14,2 billones de dólares en 2008.

Esa cifra surge de sumar todos los programas llevados a cabo desde julio de 2007 por la Reserva Federal, el Tesoro, la Empresa de Garantía de Depósitos y el Departamento de Vivienda y refleja tanto partidas de gastos como préstamos, avales o garantías dadas por ese conjunto de organismos públicos. Una movilización sin precedentes que, sin embargo, tiene matizaciones.

La comparación con el PIB anual americano es una idea atractiva y nos sitúa en la magnitud de la reacción pública (a la crisis); sin embargo, carece de fundamento económico ya que no tiene sentido sumar préstamos, como los de la Reserva Federal, con los gastos e inversiones incluidos en los planes de recuperación de Bush y Obama.

Efectivamente, no se puede decir que esos 12,8 billones sean un gasto real y efectivo y que, por tanto, figuren como tal en las cuentas públicas pero la evolución del déficit sí da una idea de la magnitud del esfuerzo que se está realizando.

La movilización de recursos no tiene precedentes. Hasta ahora la mayor movilización de recursos se había producido en 1975 y 2002. En esos años el déficit público fue tres puntos porcentuales superior al del año anterior y, en ambos casos, el mayor esfuerzo estuvo ligado a campañas bélicas. “El déficit de Estados Unidos en 2008 ha sido del 3,2% y se estima que en el año 2009 se situará entre el 12% y el 13%. Estamos hablando por tanto de una diferencia de más de 10 puntos porcentuales, algo sin precedentes en la historia presupuestaria americana y mundial.

Pese a ese incremento tan sustancial del déficit, lo cierto es que el grueso de los gastos no tiene su reflejo en las cuentas públicas. Para empezar, los 12,8 billones son recursos comprometidos, es decir, son el techo al que podría llegarse si se ejecutan todos los avales y garantías -algo altamente improbable, en opinión de la mayoría de los economistas- y se cumplen todos los programas de gasto.

De esa cuantía, sólo se han utilizado hasta el momento 4,17 billones de dólares, entre los que se incluyen la compra de activos tóxicos por el Tesoro (600.000 millones), los planes de estímulo de los Gobiernos de Bush y Obama (955.000), los rescates de Bear Stern, AIG y Fannie Mae y Freddie Mac (271.400), así como las inyecciones de liquidez de la Reserva a través de distintos programas hasta un total de 1,6 billones de dólares.

Por organismos, el 61% del total movilizado está bajo el control de la Reserva, el 21% es responsabilidad del Tesoro, el 16% corresponde a la Empresa de Garantía de Depósitos y el 2% restante es administrado por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Muchos de los 34 programas puestos en marcha por la Administración estadounidense para combatir la recesión consisten en avales o garantías que escapan del control presupuestario pero que comprometen las finanzas públicas a largo plazo.

El recurso generalizado de los Estados a las garantías o avales de la deuda bancaria está introduciendo una cuña de opacidad en las cuentas públicas”. Resulta difícil estimar el monto total que está siendo garantizado, con el añadido de que estas garantías se extenderán durante muchos años y que los ratios de deuda pública / PIB no recogen esta garantía implícita.

Con todo, lo peor es que esta movilización ingente de recursos no garantiza que los planes lleguen a buen puerto ni de que no sea necesario activar programas adicionales para eludir la depresión o un modelo de recuperación como el de Japón en los años noventa.

“El presidente y el secretario del Tesoro han dicho que harán todo lo que haga falta”, recordaba recientemente el consejero delegado de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein. “Si esto (los recursos movilizados) es suficiente, será perfecto. Pero si no lo es, tendrán que hacer más”.

El mayor estímulo fiscal

Aunque de los billones movilizados por su Administración no todo puede considerarse estímulo fiscal, Estados Unidos sigue siendo el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que más se ha gastado en ese tipo de planes. La OCDE cifra su esfuerzo en el 5,6% del PIB frente a una media de los países de la organización del 3,5%.

En contra de lo que solía ser su discurso tradicional, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mostrado su preocupación porque considera que muchos países no están haciendo el suficiente esfuerzo fiscal y que ningún plan debería ser inferior al 2% del PIB. Sin embargo, según los datos de la OCDE, los planes de estímulo de la mitad de los países de la organización (15 sobre 30) se sitúan por debajo de ese nivel.

“El impacto de los planes de estímulo sobre la economía es difícil de medir en las actuales circunstancias”, dice la OCDE en su informe interino de marzo presentado esta semana. No obstante, calcula que los planes de Estados Unidos aportarán al PIB un 1,6% y Australia un 1,2%. Entre los países que más provecho sacarán de sus gastos en 2009 están Polonia y España, con un 1%, y Canadá y Nueva Zelanda, con la misma cuantía, en 2010.



- ¡Magia!: EEUU saca la “varita” para que desaparezcan las pérdidas de la banca

El organismo que determina las reglas contables en EEUU, FASB, votará hoy la relajación de la controvertida norma mark to market, de valoración de los activos a precios reales de mercado, algo a lo que ha sido obligado por un Congreso aplaudido por la banca. Los cambios permitirán a las entidades reducir las pérdidas de valor de sus activos, pero restará eficacia al nuevo plan del Tesoro para eliminar estos de los balances”... EEUU relajará la normativa contable que valora los activos de la banca (Cinco Días - 2/4/09)

La nueva normativa contable que prepara EEUU tendrá un fuerte impacto positivo en las cuentas de la banca, nace de una intensa presión política en Washington. Se trata de relajar la norma que obliga a valorar los activos financieros a precio de mercado, denominada regla mark to market. Los políticos, de ambos partidos, han sido muy receptivos al mensaje de una banca que no ha hecho más que quejarse de que se les está obligando a valorar unos activos a un precio de mercado cuando este es ilíquido o está dislocado. En estas circunstancias, el registro del valor que se hace de estos activos en los libros, obligatorio aunque no haya intención de vender, se ha desplomado y las entidades recogen fuertes pérdidas.

De hecho, los cambios en esta norma se han producido a una velocidad vertiginosa. En apenas 15 días de comentario público a los retoques de la norma mark to market, e inmediatamente, con apenas un día de debate, se votará en el organismo rector de la normativa contable, el FASB, la relajación en la aplicación de ésta.

Según la banca, la aplicación de la actual normativa mark to market para definir el valor justo, que empezó a implementarse en 2007, ha exacerbado la prociclicidad y exagerado la destrucción de valor de los balances de las entidades. Con los cambios se permitirá estimar si los activos cotizan en un mercado dislocado y, en tal caso, valorarlos con otros mecanismos. Las reglas se aplicarán a las cuentas del primer trimestre (2009).

Para la American Banker Association, “es un paso adelante significativo en la dirección adecuada que ayuda a entender conceptos para estimar el valor justo en mercados ilíquidos”. Pero no todo son aplausos para la FASB. Los críticos apuntan que con estos cambios se puede retrasar la asunción de las pérdidas de los activos hipotecarios y otros tóxicos. Además, se elimina la necesidad de los bancos de deshacerse de estos activos bajo el plan diseñado por el Tesoro de Tim Geithner, ya que pueden aparcarse en los libros hasta que se realicen las obligaciones crediticias titulizadas. En este caso, la incertidumbre sobre su valor real se puede ampliar.

Los analistas financieros, a través del CFA Institute (Centro para la Integridad de Mercados Financieros), han sido consistentemente críticos con la reforma o matización de la normativa contable, a la que eximen de culpabilidad en la actual crisis. “Los estándares de valoración justa, críticas para la integridad de los mercados financieros, deben mantenerse”, explican desde esta institución que desconfía de la falta de transparencia que acarreará la nueva acción de la FASB.

- ¿Truco o trato? (sospechosas “unanimidades” de alta velocidad)

El Financial Accounting Standards Board (FASB), organismo privado que emite los principios de contabilidad en EEUU, ha decidido hoy flexibilizar las normas contables sobre el cálculo del valor de los activos, conocidas como mark-to-market. Estas reglas han sido las que han provocado importantes depreciaciones de activos en las entidades financieras”... EEUU aprueba la flexibilización del “mark-to-market” por unanimidad (El Economista - 2/4/09)

Este principio contable, conocido también como fair value o valor razonable, obliga a la valoración de los activos a precios reales de mercado.

En los casos de activos tóxicos, difícilmente intercambiables, este valor es muchas veces considerado como muy débil, causando importantes pérdidas para los bancos.

El FASB permitirá con la normativa aprobada hoy que las compañías valoren los activos a los precios que recibirían en una venta “ordenada” en vez de ajustarlos a los niveles de una venta forzada. Esta decisión podría limitar la cantidad de amortizaciones por la depreciación de los activos que ha causado la crisis.

Respaldo del mercado

Algunos analistas creen que parte de la fuerte subida acumulada por la bolsa norteamericana en los últimos días de marzo (2009), en la que el sector financiero tuvo un papel protagonista, está motivada justo por esa expectativa y que permitió al Dow Jones firmar su mejor mes desde octubre de 2002.

Y no es para menos porque en el caso de que los bancos dejen de realizar depreciaciones sus resultados pueden variar notablemente hacia el lado positivo porque no tendrán que declarar una serie de pérdidas en sus inversiones.

- Las tres teorías sobre el cambio de la norma del “mark to market” (El Economista - 3/4/09)

(Por Ainhoa Giménez - Bolságora) Lectura recomendada



El cambio de la normativa contable respecto al famoso mark-to-market (obligación de los bancos de valorar sus activos al último precio cruzado en el mercado aunque éste esté cerrado y se trate de ventas a cualquier precio, fire sales) no fue tan grande como Wall Street deseaba: no soluciona el problema de golpe -no elimina la norma sino que permite un cierto grado de subjetividad en casos de activos ilíquidos- sino que proporciona un alivio a la banca hasta que el entorno económico y financiero mejore.

Jim Cramer, el polémico gurú de la CNBC y de RealMoney, piensa que su principal consecuencia es que va a mantener vivos a unos cuantos bancos, algunos que no deberían seguir vivos y otros que sí. Pero, a su juicio, conseguir lo segundo justifica el “daño colateral” de mantener algunos bancos zombis: los que sólo sobreviven gracias al rescate estatal. Por eso, cree que puede comenzar un círculo virtuoso en el sector que invita a comprar bancos en bolsa. Algo que no era difícil de adivinar siendo Cramer como es un “siemprealcista” impenitente.

Pero lo más interesante es el análisis que hace de las tres teorías que existen sobre la decisión de ayer. Son las siguientes:

1. La que asegura que la reforma contable no tiene importancia y que es mala porque da a los bancos una flexibilidad que no se merecen. Cramer les pone verdes porque da igual que lo merezcan o no (“estamos hablando de dinero, no de ética”), y además, porque, si la laxitud que se concede a los bancos no es merecida es porque es buena para ellos, luego no se puede sostener que “no importa”. “Vivo en un mundo simple: ¿Los números van a ser más altos o más bajos en este nuevo entorno? La respuesta es, más altos. ¿Y qué pasa cuando los números son más altos? Que las acciones suben”.

2. La que dice que esto es malo porque crea una situación a la japonesa en la que los activos malos nunca salen de los balances. También la rechaza. Primero, porque no se trata de inmuebles comerciales con valoraciones ridículas, sino de hipotecas residenciales que pueden no estar tan sobrevaloradas si la vivienda se estabiliza. El problema, recuerda Cramer, no es que los bancos tuvieran que vender activos, sino que tenían que apuntarse unas pérdidas enormes sin tocar esos activos -en muchos casos, triple A- sólo por el hundimiento de su mercado y la regla del mark-to-market. Por eso cree que la medida es sensata, ya que quita a las agencias de rating del proceso y lo pone en el “campo del sentido común”. “Esto no es Japón”, insiste.

3. La que afirma que hay que comprar acciones de los bancos gracias a este cambio normativo. Lógicamente, ésta es su postura, porque la mejora de los resultados de la banca provocará su subida en bolsa, aunque se hace necesario distinguir entre los bancos sólidos y los zombis. Además, piensa que la subida se retroalimentará por el cierre de las enormes posiciones cortas que existen sobre estos valores. Además, los buenos bancos podrán hacer ofertas en acciones para comprar los malos, y entonces venderán los activos tóxicos al famoso fondo público-privado de Geithner. Es verdad que los activos tóxicos no desaparecerán de inmediato, pero Cramer confía en que lo hagan cuando llegue la recuperación.



En resumen, Cramer dice que los moralistas no tienen sitio en el mundo del dinero, que los que rechazan la medida no han hecho los deberes y que los que defienden el círculo virtuoso son los que él apoya, aunque espera que unos bancos suban y otros no. Eso sí, admite que puede haber una toma de beneficios a corto plazo ya que la medida no es la supresión total del mark-to-market que muchos estaban esperando, empezando por él, sino sólo algo que permite ganar tiempo al sector hasta que pase lo peor.

- Capitalismo de estado: a más a más… (la nacionalización de las pérdidas)

El gobierno de Estados Unidos podría ejercer un control más directo sobre algunos de los mayores bancos de ese país a medida que los funcionarios consideran el convertir las acciones preferenciales en manos del gobierno en acciones comunes, según una fuente al tanto”... Gobierno de EEUU podría convertir sus participaciones en bancos en acciones comunes (The Wall Street Journal - 20/4/09)

Tal medida, la cual se llevaría a cabo después que se completen las pruebas de resistencia a principios de mayo (2009), le podría dar al gobierno Obama un mayor margen de maniobra financiero a medida que trata de proteger los fondos que quedan de los US$ 700.000 millones autorizados por el Congreso estadounidense en octubre (2008). Menos de US$ 200.000 millones restan en ese fondo.

Esta estrategia podría generar una serie de delicados cuestionamientos sobre el control que ejerce el gobierno sobre las compañías privadas, un tema que ya causó controversia en Washington este año a medida que el gobierno ejerció su influencia sobre los bancos que recibieron inyecciones de capital.

Convertir estas inversiones mejoraría directamente la base de capital de los bancos débiles, pero también incrementaría la participación de los contribuyentes en estas empresas, acercándolas aún más a la nacionalización.

El gobierno estadounidense ha dicho en repetidas oportunidades que se reserva el derecho de convertir las inversiones existentes en acciones comunes, una herramienta que está usando para apuntalar a Citigroup Inc., por ejemplo. No se sabe cuántos de los 19 bancos que están siendo sometidos a las pruebas de resistencia podrían necesitar más capital.

No se cree que los 19 bancos necesiten más capital y algunos de ellos están tomando medidas para devolverle al gobierno su inversión.

Los bancos pueden solicitar capital al gobierno apenas terminen las pruebas de resistencia “para proveer la certeza de acceso al programa, pero se retrasaría la entrega de capital en seis meses para darles la oportunidad de recaudar tanto capital privado como les sea posible”, dijo el Departamento del Tesoro el mes pasado. Los bancos tendrían acceso al capital del gobierno en la forma de acciones preferenciales convertibles “obligatorias”, lo que significa que la inversión podría ser convertida en acciones comunes.

El gobierno Obama ha dicho que considera tomar un rol más activo en las compañías financieras que reciban una cantidad “excepcional” de ayuda del gobierno, incluyendo el posible despido de la gerencia o de los miembros de la junta.

- Geithner no tiene “apuro” por cobrar: cuando los bancos recuperen… “la salud”

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, indicó que la salud de los bancos no será el único criterio que se tendrá en cuenta para evaluar si se les permitirá devolver los fondos de rescate, algo que podría complicar los esfuerzos de las entidades financieras por saldar su deuda con el Estado”... Geithner: la devolución de los fondos de rescate dependerá de la salud de todo el sistema financiero (The Wall Street Journal - 21/4/09)

En una entrevista, Geithner expuso algunos principios generales, incluyendo la necesidad de considerar la salud de todo el sistema financiero y el flujo del crédito al juzgar si los bancos pueden devolver el dinero del gobierno. Entre los grandes bancos, tanto Goldman Sachs Group Inc. y J.P. Morgan Chase & Co. han indicado que quieren saldar su deuda con el gobierno.

“Queremos asegurarnos de que el sistema financiero no sólo sea estable sino también no inducir una contracción más profunda en la actividad económica. Queremos tener el capital suficiente para poder respaldar una recuperación”, afirmó Geithner.

Geithner también señaló que planea conversar sobre las señales de mejoría en la economía estadounidense con sus colegas durante la próxima reunión de ministros de Finanzas del Grupo de los Siete. Pero indicó que aún se necesita una movilización de recursos “dramática” en todo el mundo para evitar una recesión global más profunda.

“Estamos tratando... de asegurarnos de que haya un consenso global lo suficientemente fuerte y amplio sobre estímulo, reparación financiera y rápido despliegue de recursos hacia las economías emergentes como para que podamos evitar los riesgos de una desaceleración más profunda en todo el mundo”.

En el plano doméstico, el gobierno del presidente Barack Obama lucha con un problema dado que algunos bancos, recelosos de los lazos con el gobierno que implican los fondos de rescate, buscan devolver el dinero. A la vez, los reguladores aún no terminaron de realizar sus pruebas de resistencia a los 19 bancos más grandes de EEUU para determinar cuánta asistencia podrían necesitar para seguir prestando. Las firmas tendrán seis meses para levantar dinero de inversionistas privados u obtener inversiones adicionales por parte del gobierno.

A funcionarios del gobierno de Obama les preocupa que la devolución del dinero de rescate, combinado con una aversión general por asociarse con el gobierno de EEUU, pudiera perjudicar sus esfuerzos para restaurar la salud del sector financiero y la economía en general.

“Queremos estar fuera del sistema financiero. Queremos que la gente le devuelva el dinero al gobierno. Pero no queremos que la gente le devuelva el dinero al gobierno de formas que los volverán a poner en problemas y que los dejarán con capital inadecuado”, afirmó Lawrence Summers, presidente del directorio del Consejo Económico Nacional del presidente Obama, en un programa de televisión.

Geithner dejó en claro que el gobierno cree que los pasos que está dando para apuntalar el sector financiero son necesarios para evitar una recesión peor y prolongada. El gobierno ha anunciado una serie de medidas, incluyendo un plan de US$ 275.000 millones para ayudar a los propietarios de viviendas, un esfuerzo para ayudar a comprar los llamados activos tóxicos que agobian los balances de los bancos e inversiones adicionales en los bancos.

Pero la desconfianza ante los programas del gobierno es mucha, y Geithner afirmó que ha intentado explicar de forma simple a legisladores y otros por qué es necesario usar dinero de los contribuyentes para ayudar al sistema financiero.

“No se puede lograr una recuperación económica sin un sistema financiero”, aseguró. “Sin un sistema financiero, no hay crédito, lo que significa mayor desempleo, menor capacidad de producción y una mayor cantidad de instituciones que quiebran”.

Ya que la recuperación de la economía estadounidense está atada a lo que ocurra en el resto del mundo, Geithner planea reiterar su mensaje pidiendo una respuesta global coordinada esta semana durante la reunión de los ministros de Finanzas del G-7, en Washington.

En la reunión de ministros de Finanzas en Londres en marzo de 2009, Geithner presionó a sus pares para que se embarcaran en una nueva ronda de gastos para estimular economías en todo el mundo. Geithner señaló que continuará presionando en ese sentido esta semana, en parte porque los signos tentativos de estabilidad en Estados Unidos podrían peligrar si empeoran las condiciones globales.



- A la Reserva Federal “se le ve el plumero” (cuidadin Timothy, con ir tan lejos)

Un alto funcionario de la Reserva Federal señaló el miércoles que la excesiva intervención de Washington en el sector financiero podría afectar la economía estadounidense y defendió el papel que los grandes bancos privados desempeñan en una economía global”... Funcionario de la Fed advierte sobre la intervención pública en la banca (The Wall Street Journal - 3/2/10)

En un discurso preparado para ser presentado en la New York Association for Business Economics, el gobernador de la Fed Kevin Warsh hizo una advertencia en contra de intentar “microadministrar” los bancos. “La economía estadounidense corre serios riesgos si nos resignamos a un modelo de servicio cuasi-público”.

Los comentarios de Warsh surgen en momentos en que el Gobierno del presidente Barack Obama está presionando para establecer un impuesto de US$ 90.000 millones a los grandes bancos con el fin de compensar el dinero de los contribuyentes destinado al rescate del sector financiero, así como también por normas más estrictas que apuntan a limitar el comportamiento riesgoso de entidades crediticias para evitar una nueva crisis financiera.

“En una economía global con mercados financieros integrados, lo grande no es malo”, sostuvo Warsh, para luego añadir que fomentar la competencia entre los bancos de manera que los pequeños puedan captar participación de mercado es mejor que amedrentar a los grandes bancos.

El Congreso de Estados Unidos está proponiendo legislación que modifica drásticamente la regulación del sector financiero, incluyendo medidas para asumir el control de grandes bancos en problemas que podrían representar una amenaza para toda la economía en caso de quebrar.

“No deberíamos querer clientes del Estado en el centro de nuestro sistema financiero. No queremos una nueva especie de contrato social entre el Gobierno y los grandes bancos”, dijo el funcionario de la Fed.

Warsh indicó que las iniciativas para reformar la regulación en Washington eran “una tarea completamente meritoria”, pero instó a que se dé un mayor enfoque al sistema de financiamiento hipotecario e indicó que a las entidades auspiciadas por el Gobierno Fannie Mae y Freddie Mac se les dio licencia para asumir riesgos excesivos.

El funcionario del banco central señaló que la principal meta de política debería ser encontrar formas para que los grandes bancos quiebren sin amenazar a toda la economía, aunque indicó que esta no es una tarea sencilla.

Si ello no se logra, la segunda mejor opción debería ser regular lo que los bancos pueden hacer, aunque emitió una advertencia en contra de tratar de controlar la forma en que lo hacen.

En virtud de un plan del Gobierno de Obama, el Gobierno invertiría US$ 30.000 millones del Programa de Alivio de Activos en Problemas, o TARP, en bancos comunitarios para alentarlos a entregar créditos a pequeñas empresas.

“Normas claras, más enfocadas en el “qué” que en el “cómo”, podrían liberar a las firmas de los corredores de Washington de manera que puedan regresar a los negocios”, sostuvo Warsh.



- Bancos: en cuanto vuelven a respirar, otra vez a lo suyo (la cabra tira al monte)

Se prevé que la retribución a los altos ejecutivos de los bancos de EEUU por los servicios prestados, alcancen niveles históricos. ¿Músculo frente a las medidas de Obama?”… La banca americana enseña su músculo y comienza a pagar “bonus” récord (Negocios.es - 3/2/10)

Guerra de bonus vs impuestos. La gran banca se muestra más desafiante ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los gigantes financieros pagarán “bonus” históricos frente a las amenazas de Obama.

El 15 de enero de 2010 el diario económico más prestigioso de EEUU, The Wall Street Journal, señalaba que la banca estadounidense podría abonar a cuenta de 2009 cerca de 145.850 millones de dólares en “bonus”, una cifra récord que superaría en un 18 por ciento a la abonada en 2008. Asimismo, no descarta que se alcancen niveles más altos de los alcanzados en 2007, de momento, el año que más se pagó en concepto del trabajo realizado en un año.

Para frenar a los máximos ejecutivos de las empresas, Obama adoptó un plan, que debe ser aprobado por el Congreso, en el que se gravaría de forma excesiva las primas a los trabajadores. Se intenta de esta forma conseguir cerca de 90.000 millones de dólares en diez años. Este impuesto sobre la banca afectará a unos cincuenta entidades, aunque tendrán una especial incidencia en seis: Citigroup, JP Morgan, Bank of America, Goldman Sachs Group, Morgan Stanley y Wells Fargo.

Así, el máximo mandatario de la primera potencia mundial quiere penalizar a la banca por sus excesos, entre ellos las “bonificaciones obscenas”, y recuperar parte del dinero público invertido en el rescate.

No obstante, las entidades se han apresurado a devolver las ayudas, como ya hiciera Bank of America cuando pagó al Gobierno 45.000 millones de dólares en el mes de diciembre de 2009, para poder empezar a pagar los “extras” a su personal.

Pero los mensajes de Obama, lejos de intimidar han alimentado la fortaleza de los bancos dejando entrever que nadie puede decirles lo que deben o no hacer.

Así, si Goldman Sachs retribuirá a su consejero delegado, Lloyd Blankfein, con 100 millones de dólares tras obtener la firma un beneficio neto de 12.192 millones de dólares en 2009, es decir, seis veces más que en 2008, según una información del diario británico “The Times”. También, American International Group, AIG, ha anunciado que pagará 100 millones de dólares en primas a sus empleados tras llegar a un acuerdo para reducir los bonus en 20 millones de dólares, según publica “The New York Times”, citando fuentes cercanas a las negociaciones.

- “Se alquila”: la segunda oleada del tsunami (los créditos comerciales)

Una de las imágenes más frecuentes en las ciudades de EEUU y en los centros comerciales situados a las afueras de ellas son las señalas de “Se Alquila”. Además grandes complejos residenciales de algunas ciudades, especialmente Nueva York, Detroit y Miami están completamente vacíos. No son solo imágenes de una crisis conocida, son la tapa de una nueva caja de Pandora para el débil sistema financiero, los síntomas de una nueva crisis financiera-inmobiliaria que ha puesto muy en guardia a quienes supervisan el TARP, el plan de salvamento de la banca, en nombre del Congreso”... Créditos comerciales, otra caja de Pandora en EEUU (Cinco Días - 15/2/10)

Un equipo, dirigido por la catedrática de Harvard Elizabeth Warren, presentó a principios de febrero de 2010, un informe con conclusiones muy preocupantes. Su principal mensaje es que cuando aún no se ha salido de la crisis generada por la burbuja inmobiliaria residencial, el sector inmobiliario comercial está mandando señales de que se avecina otra ola de serios problemas para la banca. Esta vez, sobre todo, para las pequeñas y medianas instituciones, que tienen una importante exposición a los créditos inmobiliarios comerciales, y de nuevo para la economía.

En EEUU el sector inmobiliario comercial está formado por propiedades en las que hay viviendas multifamiliares (que suelen estar gestionadas por una inmobiliaria) y las no residenciales como tiendas, hoteles, oficinas, hospitales, etcétera. Normalmente estas propiedades producen ingresos (alquileres, beneficios sobre ventas...) y su valor depende de la cantidad de ingresos que se esperen de ella.

Los precios de estas propiedades subieron como la espuma cuando la economía crecía, no había nubarrones y el dinero era fácil de conseguir. En 2007 se llegó al pico de precios y demanda en este mercado.

Tres años después, los precios han caído una media del 40% y el ratio de locales y apartamentos vacíos está disparado. Según el equipo de Warren, es del 8% en edificios residenciales multifamiliares, 18% en edificios de oficinas y del 33% en el sector del comercio al por menor.

Estas circunstancias van a poner contra las cuerdas al sector financiero a partir de este mismo año cuando se empiecen a refinanciar, como se suele hacer cada tres o cinco años, los préstamos comerciales concedidos entre 2005 y 2007. Según el informe, de los 1,4 billones de dólares (1,028 billones de euros) de préstamos que vencen entre 2010 y 2014, el 53%, es decir unos 770.000 millones de dólares, están constituidos sobre propiedades que ahora valen significativamente menos que el montante del préstamo. Y cuando eso ocurre llegan los impagos que se traducen en pérdidas para los bancos.

En un pie de una de las 189 páginas del informe, el supervisor del TARP concreta que los 20 bancos del país que tienen como mínimo 100.000 millones de dólares en activos tienen una exposición del 79% sobre el capital de máxima calidad ponderados por riesgo mientras que los más o menos 7.000 bancos locales (community banks), que tienen menos de 10.000 millones de dólares en activos, tienen una exposición del 288%, es decir que podrían estar en graves problemas en cuanto empiecen a llegar las primeras pérdidas porque solo podrán cubrir con su capital uno de cada tres dólares que pierdan.

El informe del TARP estima que estas pérdidas llegarán, y con fuerza, a partir de 2011 y sumarán entre 200.000 y 300.000 millones de dólares algo que puede acabar con unos 3.000 de estos bancos locales y poner en muchos aprietos a otros.

La traslación a la economía real sería inmediata porque son estos bancos los que proveen de la mayor parte de los préstamos a las pymes y si ahora este está constreñido, pese a las rondas y rondas de ayudas tanto desde el Gobierno como desde la autoridad monetaria, la "nueva oleada" de la que avisa el supervisor puede ser un tsunami. Además de la contracción en el crecimiento, si las inmobiliarias no pueden pagar los créditos muchas familias que están en alquiler verán embargadas sus casas, muchos negocios cerrarán y algunos hoteles cancelarán expansiones.

Ante esta situación, Warren asume que no hay una solución fácil y plantea que los supervisores y el Tesoro comiencen a poner en marcha una estrategia, que sea transparente, para lidiar con esta nueva amenaza para el sistema financiero.

- Todos a la greña (Tesoro, Fed, Senado): por ver… “quién mea más lejos”

La lucha de poderes entre el secretario del Tesoro, Tim Geithner, y el presidente de la Reserva Federal, con Ben Bernanke a la cabeza, se presenta dura. El Senado de EEUU ultima los últimos cabos para llegar a un acuerdo con el Gobierno y el Tesoro para supervisar a la banca más poderosa del mundo. Todo porque ‘Bernanke no hecho una buena gestión durante la crisis’”… Según The New York Times - El Tesoro de EEUU tendrá más poder gracias a la mala gestión de la FED frente a la crisis (The Wall Street Journal - 18/2/10)

El Senado de EEUU ultima los últimos flecos para alcanzar un acuerdo con el Gobierno presidido por Barack Obama para crear un consejo de reguladores, liderado por el Tesoro, que se encargará de vigilar los riesgos del sistema financiero, según The New York Times. Todo sería normal si el encargado hasta ahora de esta misión no fuera la Reserva Federal. La lucha entre ambos organismos promete.

Los legisladores, según apunta el papel, tienen presente la idea de que la FED falló a la hora de detectar los problemas del sistema que condujeron a la actual crisis, entre ellas la excesiva exposición de la banca a las hipotecas subprime y a otros productos de riesgo.

De esta forma el eje central de la reforma legislativa que tiene sobre la mesa el Congreso, supondría un revés para la Reserva Federal, FED, presidida por Ben Bernanke, que vería mermado su poder de supervisión en detrimento del Departamento del Tesoro, que dirige Timothy Geithner.

De hecho, la regulación bancaria que había dado luz verde hace unos meses la Cámara de Representantes daba un mayor poder a la FED, pero ahora, las negociaciones que se están desarrollando en la Cámara Alta se dirigen hacia otro camino, dice el diario.

Según el acuerdo que están a punto de alcanzar los legisladores, se crearía un consejo de reguladores en el que la máxima autoridad la tendría el responsable del Tesoro, y por debajo se colocaría el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

Así, los reguladores consideran que dejar la responsabilidad en un órgano colegiado será más efectivo en el futuro.

Esta idea cuenta con el apoyo de senadores de los dos partidos en EEUU, según el Times. No obstante hay algunos detalles que están pendientes de acuerdo, como si el nuevo consejo tendría más poder que las agencias reguladoras a la hora de imponer nuevas reglas a las grandes entidades.

El rotativo reconoce que la FED ha estado haciendo presión para que no se le retire la responsabilidad que tiene sobre las grandes entidades, si bien Bernanke, aun convaleciente del duro proceso de confirmación en el Senado para un segundo mandato, estaría dispuesto a aceptar una posición secundaria en el consejo.

Según se explicó al diario el presidente del Comité Bancario del Senado, el demócrata Christopher J. Dodd, “la idea de tener un consejo, con el Secretario del Tesoro como presidente, y el responsable de la Fed como vicepresidente, nos permitiría tener un sistema de alerta que se activaría en los primeros indicios de una posible crisis”.

- Timothy “empuja el carrito” del súper con Michelle para “ganar por puntos”

Hace un año, el papel que jugó Timothy Geithner para calmar la crisis financiera lo hizo acreedor al codiciado puesto de Secretario del Tesoro de Estados Unidos. Ahora, ese mismo currículo le está jugando en contra”... La ira de los estadounidenses sobre el rescate bancario le resta peso a Geithner (The Wall Street Journal - 22/2/10)

En su próxima prueba, Geithner acudirá al Congreso en la tercera semana de febrero (2010) para testificar sobre el presupuesto del gobierno para 2011. En Washington, donde la percepción puede adquirir el estatus de hecho, los problemas políticos de Geithner están reduciendo su autoridad.

Los rescates bancarios que contribuyó a orquestar evitaron un colapso económico. Para algunos legisladores, sin embargo, Geithner parece vulnerable. Su asociación con los impopulares rescates financieros se han convertido en un lastre. Su retórica neutral sobre las generosas bonificaciones de los banqueros, las que recientemente calificó de “difíciles de entender para la gente”, ha alimentado los comentarios de que consiente a Wall Street.

Ahora, los legisladores no se ponen de acuerdo sobre uno de sus principales objetivos: la reforma de las reglas financieras. Geithner recibe poco crédito, a pesar de la renovada confianza en los bancos y una economía que se ha empezado a reactivar. Su reticencia a caer en declaraciones populistas, lo hacen aparecer como un portavoz ineficaz de un gobierno deseoso de apaciguar la ira del público sobre el desempleo y la crisis inmobiliaria.

Geithner ha lanzado una ofensiva para reforzar su imagen. A mediados de febrero (2010) visitó un supermercado de Filadelfia junto a la primera dama Michelle Obama para ilustrar los esfuerzos para reducir la obesidad infantil, un evento inusual para un secretario del Tesoro. Demostró cómo un programa del Tesoro que ofrece incentivos tributarios en comunidades de bajos ingresos puede hacer que las empresas vendan alimentos más nutritivos. Geithner dice que hasta su esposa lo ha exhortado a mostrar más emoción a la hora de confrontar a los bancos. Su respuesta es que corre el riesgo de politizar el Departamento del Tesoro.



Entrevistas con decenas de funcionarios muestran que Geithner ha frenado a los partidarios de emprender acciones más enérgicas contra las grandes firmas financieras. El año 2009, por ejemplo, resistió los esfuerzos para exigir la salida del presidente ejecutivo de Citigroup, Vikram Pandit, como condición para que el banco recibiera más ayuda fiscal, según fuentes del gobierno. Además, logró que no se violaran los contratos legales que permitían el pago de millones de dólares en bonificaciones a empleados de American International Group. “Esto no es Bolivia”, esgrimió, según dos personas que lo oyeron.

Geithner también abogó para que los bancos devolvieran los fondos inyectados por el gobierno en contra de los deseos de algunos legisladores y reguladores que preferían que las firmas siguieran bajo la tutela del Tesoro hasta que reanudaran la concesión de préstamos para reactivar la economía.

“Lo que logramos en el sector financiero estuvo muy por encima de las expectativas”, afirmó Geithner en una entrevista y subrayó “la rapidez con la que restauramos la confianza” en el sistema. “Mientras sigamos creyendo que estamos tomando buenas decisiones... y reparando cosas que estaban en mal estado... entonces puedo asumir las consecuencias”, insistió.

Geithner, en todo caso, tiene margen de maniobra.

Según una encuesta realizada en enero (2010) por The Wall Street Journal y NBC, 54% de los entrevistados indicó que no conocía el nombre del secretario del Tesoro o no tenía una opinión firme sobre él, frente al 51% de un año antes, a pesar del creciente malestar público sobre los rescates y las bonificaciones de los ejecutivos de Wall Street.

Geithner califica rutinariamente las acciones del gobierno para estabilizar los bancos de necesarias pero “ofensivas”. En una entrevista, dijo que la ira dirigida hacia él es natural, pero que la falta de confianza en el gobierno la ha magnificado. “Creo que lo más dañino, y lo que más me ha costado, es ayudar a la gente a entender lo que estamos tratando de hacer”, aseveró, “y porqué fue necesario, lo que podíamos hacer y lo que no”.

Altos funcionarios de la Casa Blanca, como el jefe de gabinete Rahm Emanuel y el asesor político David Axelrod, dijeron que el puesto de Geithner es seguro. “El presidente cree que Tim es una de las estrellas”, recalcó Emanuel. “Tim tuvo un papel esencial en el desarrollo de una estrategia que ayudó a restaurar la confianza y enderezar el rumbo del país”.

Además, funcionarios del Tesoro afirman que los legisladores siguen teniendo una buena opinión de Geithner. Afirman, por ejemplo, que el secretario del Tesoro contribuyó a disipar las dudas de legisladores demócratas y republicanos sobre reelegir a Ben Bernanke a un segundo período al frente de la Reserva Federal mediante llamadas telefónicas y reuniones en persona. Bernanke fue confirmado por el Senado por 70 votos a favor y 30 en contra.

El plan de Geithner para estabilizar el sistema financiero, especialmente las “pruebas de resistencia” para evaluar la salud financiera de los bancos, ayudó a estabilizar la crisis, algo que incluso sus críticos reconocen. “Es verdad que evitamos el Apocalipsis”, indica Anil Kayshap, de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago y crítico en un primer momento del plan.




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