El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo Hagiografía -no autorizada- del heterodoxo “socializador” de las pérdidas del sistema financiero


- Banco malo o banco bueno qué más da, la cuestión es que ‘coma’ activos tóxicos



Descargar 3.77 Mb.
Página7/30
Fecha de conversión07.09.2018
Tamaño3.77 Mb.
Vistas358
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   30

- Banco malo o banco bueno qué más da, la cuestión es que ‘coma’ activos tóxicos

El gobierno de Barack Obama estudia el establecimiento de múltiples fondos de inversión para comprar los préstamos incobrables y otros activos tóxicos que están en el centro de la crisis financiera, según fuentes al tanto”... EEUU estudia la creación de múltiples fondos para comprar activos tóxicos (The Wall Street Journal - 3/3/09)

El equipo de Obama anunció su intención de asociarse con el sector privado para comprar entre US$ 500.000 millones y US$ 1 billón (millón de millones) de activos en problemas como parte de su renovado plan de rescate bancario de US$ 700.000 millones anunciado en febrero (2009). Se trata de una pieza clave de los esfuerzos del gobierno por normalizar los mercados de crédito, junto con un programa de la Reserva Federal (Fed) orientado a estimular los créditos de consumo en áreas como las tarjetas de crédito y los préstamos hipotecarios.

Aún no se ha tomado ninguna decisión sobre la estructura final de lo que el propio gobierno ha calificado como una asociación público-privada de financiamiento. El Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, no divulgó los detalles de cómo operaría el plan cuando lo anunció.

Una idea es establecer fondos separados que serían operados por gestores de inversión provenientes del sector privado. Los administradores tendrían que aportar una cierta cantidad de capital. El financiamiento adicional lo pondría el gobierno, que compartiría las ganancias o las pérdidas.

Estos gestores de inversión privados operarían los fondos, decidiendo qué activos comprar y a qué precios. El gobierno contribuiría dinero del paquete de rescate de US$ 700.000 millones aprobado a finales del año pasado, con financiación adicional proveniente de la Fed y de la emisión de deuda fiscal. Otros inversionistas, como los fondos de pensiones, también podrían participar. Para fomentar la participación, el gobierno trataría de minimizar el riesgo para los inversionistas privados.

La asociación público-privada se originó a partir del concepto de “banco tóxico”, una idea popular entre algunos economistas que habría requerido que el gobierno comprara los activos en problemas. El gobierno de Obama rechazó la idea ante el peliagudo asunto de cómo poner un precio a los activos. El Estado debe pagar lo suficiente para que los bancos no tengan que sufrir pérdidas adicionales por la venta o rebaja contable del valor de activos similares. Pero hay escasa tolerancia pública para que el gobierno pague un precio excesivo con el dinero de los contribuyentes.

En su lugar, el gobierno quiere animar a los inversionistas privados a comprar los activos y, de esta manera, fijar un precio de mercado. Algunos miembros del equipo económico creen que establecer fondos múltiples ayudaría en ese sentido.

Los fondos probablemente se centrarían en todo tipo de activos, como los valores respaldados por hipotecas, en lugar de un tipo específico de valores tóxicos. Falta aclarar muchos detalles, en especial sobre cómo el gobierno y el sector privado compartirán el riesgo.

Por su parte, la Fed anunciará (3/3/09) el lanzamiento de una línea de crédito para reactivar los préstamos a consumidores, que dispondrá de hasta US$ 100.000 millones en capital del Tesoro.

Mediante este programa, conocido como Línea de Crédito para Préstamos Respaldados por Activos (TALF, por sus siglas en inglés), los inversionistas, incluyendo muchos fondos de cobertura, obtendrán acceso a préstamos baratos de la Fed y usarán ese efectivo para comprar valores respaldados por deuda en manos de los consumidores como préstamos automotrices y préstamos por cobrar de tarjetas de crédito.

La Fed y el gobierno evalúan la ampliación del programa a otros activos en problemas, como valores respaldados por hipotecas o préstamos inmobiliarios comerciales.



- La opinión de los economistas sobre el plan de Obama y Geithner

Los esfuerzos del presidente estadounidense Barack Obama y el secretario del Tesoro Timothy Geithner por reanimar la economía estadounidense no han surtido efecto, según los economistas que participaron en la última encuesta de The Wall Street Journal”... Los economistas les ponen mala nota a Obama y Geithner; a la Fed le va mejor (The Wall Street Journal - 12/3/09)

La mayoría de los 49 economistas encuestados está en desacuerdo con la política económica del gobierno. En promedio, le dieron al presidente una calificación de 59 puntos sobre 100. Aunque las opiniones variaron mucho, el 42% de los encuestados calificaron a Obama con menos de 60 puntos. A Geithner le fue aún peor, con una calificación promedio de 51 puntos. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, recibió una mejor puntuación, obteniendo un promedio de 71 puntos. “El equipo de Obama ha desperdiciado su oportunidad”, dijo David Resler, de Nomura Securities.

Algunos economistas tampoco se mostraron muy impresionados por el paquete de estímulo de US$ 787.000 millones. El 43% de los entrevistados manifestó que EEUU necesitará un nuevo plan de estímulo de casi US$ 500.000 millones. Otros se mostraron escépticos respecto a la necesidad de un estímulo. “El paquete que se aprobó fue demasiado grande y llegó demasiado tarde”, dijo Dana Johnson, de Comerica Bank.



Sin embargo, la queja principal de los economistas se centra en la falta de claridad sobre el rescate bancario. “El tema más importante a corto plazo es el rescate financiero”, dijo Stephen Stanley de RBS Greenwich Capital. “Prometieron demasiado y han cumplido muy poco. El secretario Geithner programó un gran discurso y sólo presentó un programa vago. La incertidumbre se cierne sobre todos”.

El Departamento del Tesoro ha empezado a someter a los bancos a pruebas de resistencia en un intento por determinar qué instituciones necesitarán capital adicional, pero los resultados no se conocerán hasta dentro de unas semanas. Entre tanto, una parte clave del plan -una asociación público-privada para retirar los activos tóxicos de los balances de los bancos- sigue en la fase de gestación.

Geithner se está topando con los mismos problemas que su predecesor, Henry Paulson, para lidiar con la complejidad de un plan de rescate. Los mercados inicialmente recibieron con beneplácito el nombramiento de Geithner, quien, en su rol como presidente de la Reserva Federal de Nueva York, ha estado en la primera línea del combate contra la crisis desde su estallido. En las semanas siguientes, sin embargo, Geithner ha tenido que lidiar con problemas fiscales y críticas de personas opuestas a cualquier rescate, así como quienes piensan que el gobierno debería estar haciendo más.

- Quién hizo la ley, hace la trampa (“no son pérdidas las que no se realizan”)

Y nadie mejor que quien redacta leyes para deshacer el terreno andado. Eso es lo que está en juego hoy en EEUU. El Congreso va a discutir la posibilidad de cambiar la obligación de valorar los activos a precio de mercado. ¿La causa? Que hay quienes afirman que esta obligación contable es la culpable de los males de la banca, que les obliga, cada trimestre a asumir pérdidas provocadas por la caída del valor de sus inversiones”... EEUU estudia modificar la obligación de valorar los activos de los bancos a precio de mercado (El Economista - 12/3/09)

Y, claro... eso está derivando en que las aportaciones de los estados para sostener al sistema financiero engorden cada día. ¿No será más barato cambiar la normativa? Puede que sí, pero también creará una enorme desconfianza sobre el sector financiero.

Si no, imagínese por un momento que esta obligación no hubiera estado en vigor ni un momento desde que la crisis comenzó: no habríamos visto ni una pérdida por depreciación de activos. Los estados se habrían ahorrado millones en recapitalizaciones, y, tal vez, la burbuja del crédito continuaría. Sí, tal vez el impacto sería más bajo a corto plazo, pero a costa de que el peligro continuara latente.

“No son pérdidas las que no se realizan”

Si Estados Unidos da el paso de reformar la normativa contable en lo que a valoración de activos se refiere, eso significará quitar transparencia a un sector que lo que más necesita ahora es recuperar la confianza; no sucumbir al ostracismo.

La valoración de activos a precio de mercado se estableció con el objetivo de que la información sobre los estados financieros de una empresa fueran acordes con la realidad y esto ayudara a sus accionistas a prever quiebras. Si se pierde el careo con el precio del mercado, cualquier inversión se podría mantener en el balance contabilizada al precio de adquisición, independientemente de lo que podría sacar de ella si se vendiera o se deseara hacerlo.

Es algo muy similar a lo que les sucede a los inversores en renta variable; especialmente a esos que se creen la afirmación de que “no son pérdidas las que no se realizan”. Es decir, que igual nuestra cartera de acciones cede alrededor de un 20%, pero que esa caída de valor no es relevante, porque es un dinero que no necesita; que ha invertido a largo plazo y que no lo toca.

¿Pero cree que si usted le pide un crédito a un banco con la garantía de esa cartera se lo daría sobre el precio de adquisición de los títulos? Ese es el riesgo. Que sin la presión de tener que depreciar activos, que les conducirían a pérdidas fuertes, las entidades caigan en la tentación -otra vez- de asumir riesgos con sus inversiones.

Y que lo hagan, además, obligando a sus accionistas a ponerse una venda que les impida preocuparse por la falta de información acerca de la manera en la que están utilizando sus recursos y los de los clientes. Como poco, es chocante que cuando Estados Unidos está promoviendo someter a los bancos a un stress test para evaluar su solvencia real, se les permita guardar la basura dentro de casa. Porque que no se vea no quiere decir que no esté, aunque a todo el mundo se le aplique una vacuna que le anule la pituitaria. Además, ¿será una medida sólo para el sector financiero o para todas las empresas?

Estados Unidos, no obstante, no es el único país que se ha planteado aplicar una legislación más laxa en materia de valoración de activos para intentar controlar las pérdidas.

La Unión Europea ya hizo trampas al solitario en la última parte del año 2008, aunque no con todos los activos. La facilidad que otorga Bruselas a las entidades financieras es traspasarlos de la cartera de negociación a la cartera de inversión a vencimiento. Con ella, grosso modo, da la venia a los bancos para que se libren de depreciar algún de tipo activos: aquellos que, como los bonos o titulizaciones, tienen capacidad para no vender hasta que llegue el plazo de vencimiento.

Antes de que Europa abriera la mano contable era obligatorio valorar esos activos a precio de mercado... y justo eran los que estaban creando más problemas por la crisis financiera, que incrementaba no sólo los impagos de deuda, sino que penalizaba a la renta fija ante la perspectiva de que su emisor quebrara.

La Unión Europa explicó que era una medida enfocada para ayudar a los bancos a sufrir por la volatilidad y los problemas de liquidez que había en estos mercados. Y entidades como las italianas o el Deutsche Bank se han acogido a ellas. Algo que ni ha sido útil para que esquivaran las pérdidas bursátiles ni para que los expertos dejaran de opinar que podían necesitar más capital.

Tampoco ha suscitado apoyo entre los profesionales. CFA Institute Europe, que aglutina a los analistas, gestores y asesores que han obtenido la calificación de Chartered Financial Analist (CFA), la acreditación más prestigiosa que puede alcanzar un profesional de la inversión, solicitaron que se recapacitara porque esa medida quitaba credibilidad a la banca. ¿No era eso lo que necesitaban?

- ¿Novatos al frente de la mayor crisis desde 1929? (que Dios nos pille confesados)

La Administración Obama afronta esta semana su examen más difícil, convencer de su preparación para hacer frente a la crisis. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, acosado por el “escándalo AIG” y la “novatada” de anunciar un billonario plan financiero sin claridad, tendrá que redimirse explicando hasta el último detalle de este paquete de medidas de dos billones de dólares que limpiará las hojas de los bancos de “activos tóxicos”. Y asegurar que ningún centavo enriquecerá a ningún directivo”... Obama encara su examen más difícil: convencer con sus planes al sistema financiero (El Mundo - 23/3/09)

El propio presidente estadounidense, Barack Obama, ha salido al rescate de Geithner al asegurar que no aceptaría su dimisión si la presentase tras las críticas recibidas por el caso AIG. La aseguradora repartió 218 millones de dólares entre sus directivos pese haber recibido 170.000 millones de fondos públicos.

Hasta ahora han sido aprobados tres planes anticrisis en Estados Unidos. El plan financiero de la Administración Bush para ayudar a la banca y otros sectores como el automóvil (Conocido como TARP, 700.000 millones de dólares); otro para respaldar los créditos al consumo (TALF, 200.000 millones de dólares) y los créditos hipotecarios y las entidades que los administran (600.000 millones), como Fannie Mae y Freddie Mac; y otro de la Administración Obama (787.000 millones de dólares) destinado a reactivar la economía “real” a través de inversiones en infraestructuras y recortes fiscales a los hogares para generar hasta cuatro millones de empleos.

Por otra parte, la Reserva Federal ha anunciado que invertirá otro billón más en respaldar la deuda hipotecaria y en comprar deuda pública a largo plazo para que bajen sus tipos de interés, abaratando así (espera) los tipos de las emisiones privadas.

El problema es que la primera parte del plan de la Administración Bush (la segunda la desbloqueará Obama) no ha funcionado como se esperaba. En un origen iba a operar comprando “activos tóxicos” para aligerar de su peso a la banca, pero el anterior secretario del Tesoro, Henry Paulson, decidió que era mejor realizar inyecciones de liquidez en las entidades a cambio de tomar parte del control de ellas.

Los detalles del nuevo plan financiero

Geithner recupera la idea de comprar “tóxicos” a través de un “banco malo”. Éste estará dotado con medio billón de dólares ampliable a un billón, y su función será asimilar los activos que lastran los resultados de la banca. Para ello contará el apoyo de inversores privados (Hedge funds, entidades extranjeras que operen en el país, por ejemplo) a los que Estados Unidos podría ofrecer respaldo financiero para convencerles de afrontar estos riesgos.

Geithner deberá explicar los principios básicos del plan para la compra de activos tóxicos antes del comité que tendrá lugar en el Congreso en la tercera semana de marzo (2009).

La prensa estadounidense especula con que el esperado plan establecerá una Corporación Federal de Depósitos Seguros que ofrecerá préstamos a bajo interés para comprar estos activos y que el Tesoro contratará con dinero público gestores de inversión externos para potenciales inversores privados que estén interesados en adquirir hipotecas. Geithner tendrá que detallar todo, y ser convincente.

Por otra parte, el plan ampliará el respaldo de los créditos al consumo de los 200.000 millones de dólares originales (TALF) a un billón, iniciativa que pretende reactivar la concesión de préstamos en el país.

Por último, “The New York Times” asegura que el Tesoro anunciará inmediatamente una revisión de las normas que regulan el sistema financiero debido al malestar creado en la opinión pública por el pago de primas a ejecutivos de empresas rescatadas.



- Timoteo se va a la guerra (yo confieso ante el “mercado”, Dios todopoderoso…)

- Mi plan para los activos tóxicos de los bancos (The Wall Street Journal - 24/3/09)

(Por Timothy Geithner)



La economía estadounidense y buena parte del mundo enfrentan retos extraordinarios y para enfrentarlos se seguirán necesitando acciones extraordinarias.

Ninguna crisis como la actual tiene una sola o simple causa, pero como país nos endeudamos mucho y permitimos que nuestro sistema financiero asumiera niveles de riesgo irresponsables. Estas decisiones han causado un sufrimiento enorme y buena parte de los daños ha caído sobre los estadounidenses comunes y corrientes y los dueños de pequeños negocios que fueron cautelosos y responsables. Esto es fundamentalmente injusto y los estadounidenses están, con razón, furiosos y frustrados.

La profundidad del descontento público y la gravedad de esta crisis requieren que cada política que implementemos sea sometida a la prueba más seria: determinar si ayudará a que nuestro sistema financiero vuelva al negocio de proveer crédito a familias trabajadoras y negocios viables, además de contribuir a prevenir crisis futuras.

En las últimas seis semanas, hemos implementado una serie de iniciativas financieras a lo largo del Programa de Recuperación y Reinversión, para ayudar a sentar la base financiera de una recuperación económica. Lanzamos un amplio programa para estabilizar el mercado inmobiliario animando tasas hipotecarias más bajas y facilitando la refinanciación para millones de personas para que eviten las ejecuciones hipotecarias. Establecimos un nuevo programa de capital para proveer a los bancos con una garantía en contra de una recesión más profunda. Al transmitir confianza de que los bancos tendrán un nivel de capital suficiente incluso si el escenario pinta peor de lo esperado, habrá más crédito disponible en la economía a tasas más bajas, haciendo menos probable que el empeoramiento de la economía al cual temen se haga realidad.

Hemos dado inicio a un nuevo programa de préstamo con la Reserva Federal, dirigido a los mercados de titularización, críticos para los préstamos al consumidor y los pequeños negocios. La semana pasada anunciamos medidas adicionales para apoyar los préstamos a los pequeños negocios al comprar directamente valores respaldados por préstamos de La Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa.

En conjunto, las medidas tomadas por la Reserva Federal en los últimos meses y estas iniciativas lanzadas por este gobierno ya están empezando a hacer la diferencia. Ayudaron a reducir las tasas de interés hipotecarias a niveles históricamente bajos. Tan sólo este mes, vimos un incremento de 30% en el refinanciamiento de hipotecas, lo que significa que millones de estadounidenses están aprovechando la caída en las tasas. Esto es bueno para los dueños de casas y bueno para la economía. El nuevo programa conjunto de préstamos con la Reserva Federal generó cerca de US$ 9.000 millones de titularizaciones la semana pasada, más que en los últimos cuatro meses combinados.

Sin embargo, el sistema financiero como un todo aún trabaja en su recuperación. Muchos bancos, aún aquejados por sus malas decisiones de préstamos están restringiendo el crédito. Los precios de mercado para muchos activos en manos de instituciones financieras, los llamados activos de legado, son inciertos o están deprimidos. Con estas presiones afectando los resultados de los bancos, el crédito sigue siendo un bien escaso y el que está disponible acarrea un alto costo para los prestatarios

Hoy (lunes) estamos anunciando otra pieza crítica de nuestro plan para incrementar el flujo de crédito y expandir la liquidez. Nuestro nuevo Programa de Inversión Público-Privado establecerá fondos para proveer un mercado para los préstamos de legado y los valores que actualmente agobian al sistema financiero.

El Programa de Inversión Público-Privado comprará préstamos ligados a bienes raíces a bancos y valores del mercado en general. Los bancos tendrán la habilidad de vender paquetes de préstamos a fondos dedicados y los inversionistas competirán por la oportunidad de participar en esos fondos y tomar ventaja de la financiación suministrada por el gobierno.



Los fondos establecidos bajo este programa tendrán tres características esenciales: Primero, usarán recursos del gobierno en la forma de capital del Departamento del Tesoro y financiación de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) y la Reserva Federal para movilizar capital de los inversionistas privados. Segundo, el Programa de Inversión Público-Privado se asegurará que los participantes del sector privado compartan los riesgos tanto como los contribuyentes y que los contribuyentes compartan las ganancias de estas inversiones. Estos fondos estarán abiertos a los inversionistas de todo tipo, tales como fondos de pensiones, para que así una amplia gama de estadounidenses pueda participar.

Tercero, los inversionistas del sector privado establecerán el valor de los préstamos y los valores comprados bajo el programa, los cuales protegerán al gobierno contra pagos excesivos por esos activos.

El nuevo Programa de Inversión Público-Privado inicialmente proveerá financiación por US$ 500.000 millones con el potencial de extenderla a hasta US$ 1 billón (millón de millones), lo cual es una parte sustancial de los activos ligados a bienes raíces originados antes de la recesión que en estos momentos están estancando nuestro sistema financiero. Con el tiempo, al proveer un mercado pata estos activos, que actualmente no existe, el programa ayudará a mejorar el valor de los activos, incrementar la capacidad de préstamo por parte de los bancos y reducir la incertidumbre sobre la escala de las pérdidas en los balances de los bancos. La habilidad para vender activos a este fondo hará más fácil para los bancos el recaudar capital privado, lo cual acelerará su habilidad para reemplazar las inversiones de capital suministradas por el Tesoro.

Este programa para lidiar con los préstamos y valores de legado forma parte de una estrategia amplia para resolver la crisis tan rápida y efectivamente como sea posible, con el menor costo para los contribuyentes. El Programa de Inversión Público-Privado le conviene más al contribuyente que hacer que el gobierno compre directamente los activos a los bancos que aún operan y asuma una mayor participación de las pérdidas. Nuestra estrategia comparte el riesgo con el sector privado, apalanca eficientemente el dinero de los contribuyentes y genera competencia en el sector privado para determinar los precios de mercado para los activos que actualmente son ilíquidos. Simplemente esperar a que los bancos se deshagan de estos activos amenaza con prolongar la crisis en una manera similar a la experiencia japonesa.

Al avanzar, nosotros, como país, debemos trabajar juntos para encontrar el balance adecuado entre nuestra necesidad de promover la confianza pública y usar el dinero de los contribuyentes de manera prudente para fortalecer el sistema financiero. Esto, sin dejar de conservar la confianza de los participantes de mercado, quienes necesitan hacer su parte para conseguir que el crédito fluya a las familias trabajadoras ya los negocios -grandes y pequeños- en todo el país.



Esto requiere que aquellos que están en el sector privado recuerden que la ayuda gubernamental es un privilegio, no un derecho. Cuando las instituciones financieras vienen a nosotros en busca de ayuda monetaria directa, nuestro gobierno tiene la responsabilidad de asegurarse que estos fondos sean desplegados para expandir el flujo de crédito a la economía, no para enriquecer a los ejecutivos o a los accionistas. Estas provisiones necesitan ser diseñadas y aplicadas de tal manera que no desalienten la participación del sector privado en programas disponibles para estabilizar los mercados inmobiliarios, impulsar los mercados de crédito y librar a los bancos de los activos de legado.

No podemos resolver esta crisis sin hacer posible que los inversionistas asuman riesgos. Aunque esta crisis fue causada por los bancos que tomaron demasiados riesgos, el peligro es que ahora asuman muy poco. Al trabajar con el Congreso para implementar condiciones severas que impidan el uso incorrecto de la ayuda de los contribuyentes, necesitamos ser muy cuidadosos para no desalentar las inversiones que la economía necesita para recuperarse de la recesión. La ley les da a los empresarios responsables y a los inversionistas la confianza para invertir y crear trabajos en nuestro país. El compromiso de Estados Unidos de buscar políticas económicas que promuevan la confianza y la estabilidad se remonta al primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, quien fue el primero en dejar en claro que cuando nuestro gobierno da su palabra, lo hace en serio.

Pese a todos los retos que enfrentamos, aún tenemos un sistema financiero diverso y resistente. El proceso de reparación tomará tiempo y el progreso será dispar, con períodos de estrés y fragilidad. Pero estas políticas funcionarán. Ya hemos visto que donde el gobierno ha suministrado apoyo y financiación el crédito está más disponible a costos más bajos.

Sin embargo, a medida que luchamos contra la crisis actual, también debemos comenzar el proceso de asegurar que una crisis como esta nunca se repita. Como ha dicho el presidente Obama, no podemos seguir sosteniendo a mercados del siglo XXI con regulaciones del siglo XX. Nuestro país merece poder elegir entre mejores opciones que o aceptar el daño catastrófico causado por un colapso como el de Lehman Brothers, o ser forzado a inyectar miles de millones de dólares de los contribuyentes en una institución como AIG para proteger a la economía en contra de esa escala de daños. La carencia de un régimen regulatorio moderno y apropiado y de autoridad de resolución, contribuyeron a esta crisis y continuarán limitando nuestra capacidad de enfrentar crisis futuras hasta que implementemos reformas fundamentales.

Nuestra meta debe ser un sistema más fuerte que pueda proveer el crédito necesario para la recuperación y que también se asegure que nunca nos hallemos en este tipo de crisis financiera otra vez. Estamos actuando rápidamente para alcanzar esas metas y continuaremos haciéndolo hasta que lo hayamos logrado.

(Geithner es el secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos)



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   30


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos