El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo Hagiografía -no autorizada- del heterodoxo “socializador” de las pérdidas del sistema financiero



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- “Decíamos ayer”…

Crisis de las hipotecas “subprime”: burbujas y… algo más (Malas prácticas) - Diciembre 2007

Orígenes de la crisis

“El Boom de la vivienda”



  • La política monetaria expansiva impulsada por la FED desde el 2000, recortando las tasas de interés desde 6,25% (Diciembre de 2000) hasta 1% (Junio de 2003), incentivó el crecimiento de la demanda y oferta de vivienda, que ya venía en ascenso desde la década de los noventa.

  • El mejor “colateral” hacía que las financieras exigieran bajos estándares utilizados para la concesión de créditos hipotecarios. Entre ellos: bajos niveles de puntaje FICO requeridos y requerimientos más flexibles de declaración de ingresos. (FICO: Fair Isaac Corporation, es una entidad privada que ofrece los modelos de “scoring” de crédito más utilizados en EEUU. El rango de “scoring” oscila entre 300 (más bajo) y 850 (más alto). La distribución es sesgada, con un 60% de los “scores” entre 650 - 790 puntos. De acuerdo con este modelo de “scoring”, los bancos y otras instituciones financieras pueden decidir negar un crédito, incrementar una tasa de interés o hacer más exigentes las comprobaciones de los niveles de ingreso de los prestatarios.)

  • El desarrollo de instrumentos financieros derivados (CDOs) con calificación AAA, que tenían como “subyacentes” titulizaciones hipotecarias (MBS - Mortgage Backed Securities) con rangos de calificaciones entre AAA hasta BB, y cuyas rentabilidades estaban por encima de las tradicionales, incentivaban la oferta de crédito hipotecario.

  • El “apetito” por inversiones con mayores rentabilidades por parte de los fondos de pensiones, las compañías aseguradoras, los bancos y los fondos de cobertura, fueron caldo de cultivo para el creciente desarrollo de los CDOs en años recientes.

El contexto de bajas tasas de interés y valorizaciones de los precios de la vivienda, aumentó la oferta de créditos hipotecarios a deudores con baja calidad crediticia. Mientras en el año 2000 las “originaciones” llegaban a niveles de 150 billones de dólares (miles de millones, en español), para el año 2006 cuadruplicaron su valor llegando a niveles de 600 billones de dólares (miles de millones, en español). Más adelante se “actualiza” esta información según un estudio económico publicado por el diario económico Wall Street Journal el 12/10/07.

“Estalla la burbuja”



  • A pesar de los incentivos mencionados por parte de la oferta, y la fuerte demanda de vivienda por motivos de inversión, dichas continuas valorizaciones en los precios de la vivienda, se revierten en algunas zonas de EEUU en el año 2004, cuando la FED inicia el ciclo contractivo de la política monetaria.

  • En el año 2007 (agosto), después de la contracción monetaria, el mercado subprime muestra signos de morosidad de cartera generando:



    • Reducción en ventas de viviendas: Impacto en la construcción.

    • Estándares de crédito más apretados.

    • Un aumento de la oferta de vivienda en la medida que se incrementan las liquidaciones de vivienda de los créditos hipotecarios.

    • Mayor disminución en los precios de la vivienda.

Emisiones de CDOs



  • En la medida en que crecían las “originaciones” de hipoteca, también se incrementaban las emisiones de CDOs.

  • El problema en agosto - septiembre de 2007 es que existía (¿existe?) poca información sobre el comportamiento de estos activos “empaquetados” bajo condiciones de crédito apretado y aumento de morosidad de la cartera. Inclusive, la información es poca bajo un escenario de desvalorización de los precios de la vivienda.

  • De esta manera, tanto el mercado como las agencias trataron (¿tratan?) de sobre-estimar los riesgos de pérdidas de estos “pools”, generando gran volatilidad en la valorización de estos activos. Es un problema de “información asimétrica” en el cual los gestores del mercado no pueden dimensionar las pérdidas de sus portafolios; menos aún las pérdidas de otras entidades. El mercado así buscaba (¿busca?) señales para poder distinguir los “malos” y “buenos” portafolios, encareciendo el costo de “fondeo” entre entidades financieras.

  • Adicionalmente, sobre dichas emisiones, se ha discutido (¿discute?) bastante el papel de las agencias calificadoras al momento de evaluar los riesgos de estas estructuras crediticias.

Actualización de datos (¡último momento!)

ABC (12/10/07): “El 29% de las hipotecas firmadas en 2006 en EEUU fueron de alto riesgo”

“El 29% de las hipotecas contratadas en 2006 en EEUU se firmaron con altos tipos de interés debido al elevado riesgo de impago de sus titulares, frente al 16% de dos años antes, según un estudio publicado ayer por el diario económico Wall Street Journal. Según sus datos, el importe de los créditos “subprime” firmados durante 2006 ascendió a 1,5 billones de dólares (billones, en español) y se contrataron por medio de 2.500 entidades diferentes (entre bancos, cajas de ahorro y sindicatos) de forma repartida por todo el país.

Los embargos hipotecarios en EEUU alcanzaron los 223.538 procedimientos en septiembre, el doble que en el mismo período de 2006, aunque por debajo de la cifra de agosto”.



Y mientras tanto…

(Parte de una carta del Senador estadounidense Bernie Sanders en respuesta a la columna de opinión de Mary Anastasia O’Grady, publicada en The Wall Street Journal -online- el 4/10/07)

… “No es sólo México y otros países en desarrollo los que han sufrido debido a estos acuerdos de libre comercio sin restricciones y pro corporaciones. También es el caso de las familias trabajadores de Estados Unidos, que ahora se encuentran en una horrenda “race to the bottom” (Carrera hacia abajo. Nota del Editor: Teoría que postula que la competencia entre los países lleva a reducir las normas regulatorias y, en última instancia, este fenómeno aumentará la pobreza global).

Pese a la explosión de la tecnología y al enorme aumento de la productividad laboral, la pobreza en Estados Unidos está creciendo, la clase media se está reduciendo y la brecha entre ricos y pobres crece cada vez más. En los últimos seis años, en Estados Unidos se han perdido millones de empleos bien remunerados a medida que las compañías cierran plantas aquí y se trasladan a China u otros países con bajos salarios. En el mismo período, el ingreso promedio de los hogares de las familias en edad de trabajar ha descendido en cerca de US$ 2.500 al año, unos 8,6 millones de estadounidenses han perdido su seguro de salud, tres millones han perdido sus pensiones y millones trabajan más horas por sueldos menores. Mientras tanto, la brecha entre los ricos y los pobres en Estados Unidos es la más amplia entre los países industrializados y es mayor a cualquier año desde la década del 20”…



Cronología de la crisis

Inestabilidad bursátil. Caída histórica del Dow.

En febrero de 2007 el desplome de la bolsa de China enciende las alarmas arrastrando a los mercados mundiales. En EEUU las solicitudes de hipotecas caen por primera vez en cuatro semanas. El FMI advierte que la economía de los EEUU se desacelerará en el 2007 y que los mercados financieros están subestimando el riesgo.

En mayo Alan Greenspan anticipa que el extraordinario crecimiento mundial registrado en los últimos cinco años no puede durar. Cae el ritmo de ventas de las casas usadas en EEUU.

En junio el banco de inversión Bear Stearns admite serias pérdidas en dos de sus fondos invertidos en hipotecas de riesgo los que semanas más tarde quiebran ante la imposibilidad de hacerse de liquidez. El 27 de julio el índice Dow Jones sufre la segunda mayor caída del año y la séptima de su historia al perder 311 puntos.

Agosto - Alerta por iliquidez - Caso Paribas

En EEUU la tasa de desempleo del 4,6% en julio, es la más alta desde un registro similar en enero. En una acción coordinada la FED inyecta en el mercado el equivalente a 47.000 millones de euros mientras el BCE hace lo propio proveyendo liquidez adicional por 200.000 millones de euros que se suman a 10.000 millones inyectados por el banco central de Japón. Fuertes pérdidas de un fondo del Deutsche Bank. Crece la inquietud. El BNP Paribas, el mayor banco privado de Francia, bloquea las extracciones de los clientes en tres de sus fondos de inversión cuyos activos estaban relacionados a las hipotecas de segundo grado al no poder conocer su real valor y al volatilizarse la liquidez de esas colocaciones.

Recae el Dow, crítica a calificadoras

Crecen los reproches y la percepción de que la industria de los fondos de inversión está arruinando el mercado para el resto del mundo al cobrar tasas de riesgo cada vez mayores, fraccionar sus tenencias de deuda y revenderlas entre sí a través de sofisticados mecanismos, que necesitan ser regulados. Caen fuertemente los bonos de la deuda de economías emergentes. Críticas a las más grandes calificadoras de riesgo crediticio Moody's y Standard & Poor's por no haber evaluado correctamente los riesgos. El yen alcanza su nivel más fuerte desde marzo de 2006 ante el euro. El dólar de Australia registra frente al yen su peor pérdida en 21 años. El 14 de agosto el índice Dow Jones registra una caída de 207 puntos. En menos de una semana la FED inyecta en el mercado el equivalente a 10.000 millones de euros mientras el BCE hace lo propio aportando 7.700 millones adicionales. El índice IBEX de la bolsa española registra la mayor caída diaria de los últimos tres años.

Señal de la FED y rescate de fondos

Crisis de las hipotecas se amplía a Accredited, HSBC y Lehman. Ya son 13 los fondos y sociedades de inversión “tocados” en España por la crisis hipotecaria en EEUU. La morosidad inmobiliaria en EEUU aumenta un 93% en el último año. Moody’s alerta de la posible quiebra de un “gran” hedge fund que arrastre al sistema financiero. Goldman Sachs rescata a sus fondos pero Wall Street cree que caerá 1 de cada 3 hedge funds. Desde EEUU, aseguran que la crisis financiera no durará más de tres meses. Los inversores en EEUU abandonan los mercados emergentes y buscan refugio dentro de sus fronteras. Japón sufre su mayor caída desde el 11-S el NIKKEI se desploma más de un 5%. La FED sorprende al mercado y rebaja su tasa de descuento en los préstamos a los bancos.

Quebrantos y advertencias del FMI

Fondo Basis Yield se presenta en quiebra en EEUU. State Street tiene la mayor exposición a la crisis de crédito. La FED advierte que se necesita una respuesta si empeoran condiciones. Bancos Barclays y State Street, en el punto de mira por su fuerte exposición a la crisis.

Precio de la vivienda en EEUU sufre una caída interanual del 3,2%, una de las mayores en décadas. El FMI avisa que las pérdidas por la crisis deben ser para los inversores y no para los contribuyentes. Bonos EEUU amplían alza ante nueva caída de acciones. Volatilidad inmobiliaria arrastra a Wall Street. El banco alemán Sachsen primera víctima europea de la crisis. La FED inyecta 12.712 millones de euros en un día. Exposición de los fondos españoles a la crisis de EEUU es escasa. Banco francés BNP Paribas reabrirá tres fondos congelados. Acciones de EEUU caen, cesa optimismo por Countrywide.

Septiembre - Iniciativas federales en EEUU

Bush anuncia que el gobierno federal “tiene un papel en la ayuda a las familias, pero no para salvar a los especuladores”. Las reformas y ayudas beneficiarían sólo a unos pocos. Las ventas pendientes de vivienda caen en EEUU a su nivel más bajo desde 2001. Sobre un año, las promesas de venta bajaron un 16,1%. Expectativa de que la FED baje los tasas para evitar una recesión. La FED inyecta ahora US$ 8.500 millones. Advierten en Europa sobre un aumento de la inestabilidad. Crisis subprime podría golpear economía mundial según el Deutsche Bank. Renuncia la presidenta de Standard & Poor’s.

Dólar débil y caída de empleos

El índice del dólar, contra una canasta de las principales divisas, cae a un mínimo en 15 años. El FMI alerta de la pérdida de confianza entre los bancos. La Reserva Federal aporta 31.250 millones de dólares adicionales a los mercados monetarios estadounidenses.

El BCE mantiene la tasa de interés sin cambios e inyecta 42.000 millones de euros; algo que no hacía desde el 14 de agosto. Las hipotecas en proceso de ejecución en EEUU alcanzan el nivel más alto registrado en los últimos 55 años. El Banco de Inglaterra decide mantener el tipo de interés básico sin cambios en el 5,75 por ciento. La crisis destruye 4.000 empleos en EEUU. Se trata de la primera pérdida de puestos en el mercado laboral desde agosto de 2003. Se acrecienta la expectativa de que la FED recorte de tasas de interés en su próxima reunión del 18 de septiembre. La constructora Beazer Homes USA Inc. recibe notificaciones de incumplimiento por parte de la Asociación Nacional de Banca de Estados Unidos por bonos por un valor de 1.480 millones de dólares. La crisis hipotecaria dispara el precio del oro alcanzando máximos en 16 meses al superar los 700 dólares.

FED: realiza fuerte recorte de tasas

La Reserva Federal de EEUU, baja en medio punto la tasa de interés, es su primer recorte desde 2003, en busca de remontar la crisis. También recorta en la misma medida nuevamente la tasa de descuento.

Desplome del 31% en la bolsa del banco Northern Rock y corrida de depositantes al conocerse su solicitud de asistencia financiera al Banco de Inglaterra. Es el quinto banco más importante en el rubro hipotecario de Gran Bretaña. Pronostican que España, Gran Bretaña y Australia son los principales candidatos a seguir a EEUU en la crisis de la vivienda. El euro llega a cotizar a 1,3927 con relación al dólar. El precio de las propiedades ha caído un 10% en menos de un año en Gran Bretaña.

Desde fuera del mercado: mal humor

Mientras, lo que suele llamarse “mercado” (en realidad inversores, agentes financieros, banqueros y analistas) celebra la decisión de la FED, muchos estadounidenses parecen compartir la opinión que la medida, más allá de beneficiar, con suerte, a quienes afrontan hipotecas impagables, está sirviendo los intereses de prestamistas, estafadores y especuladores irresponsables. Temen por la salud del dólar y por los aumentos en los precios. Por si hiciera falta, la baja de tasas que incluyó, además, medio punto adicional en la tasa de descuento, fue recibida por el petróleo y el euro, marcando máximos históricos en detrimento del dólar, un anticipo de mayor inflación. Las opiniones de lectores en las páginas de la edición estadounidense del Financial Times rebosan de malhumor, advirtiendo incluso que con estas medidas van camino a la República de Weimar.

Giro en UK del Banco de Inglaterra

Mervyn King, quien preside el tradicional Banco de Inglaterra, es finalmente doblegado por la presión de banqueros y políticos que temen que el pánico que encendió el caso del Northern Rock Bank resulte contagioso. Superando su inflexibilidad inicial se ha visto obligado a comprometer asistencia monetaria a entidades expuestas a hipotecas impagas de alto riesgo. Tras la fuerte reducción de tasas de la FED, hay euforia en los mercados, pero el euro rompe los 1,40 dólares y el precio del petróleo alcanza máximos históricos, superando los 80 dólares el barril. La medida, presentada por la FED como un esfuerzo para asegurar el crecimiento de la economía, asume riesgos inflacionarios y hace ceder al dólar. La euforia bursátil impulsa fuertes alzas en todos los mercados. En España el rebote lleva a la Bolsa a la mayor subida en cuatro años a pesar de que los “fundamentales” del problema siguen ahí.

La FED trata de frenar la euforia en los mercados

“… las pérdidas resultantes en los mercados financieros mundiales sobrepasaron las estimaciones más pesimistas de pérdidas posibles por estos préstamos” (Bernanke ante el Congreso de EEUU). En realidad esta sentencia ya la había formulado el 31 de julio lo cual no frenó al Dow Jones que, altibajos de por medio, sube en poco más de dos semanas cerca de 550 puntos.

Lobby por un nuevo recorte de tipos en EEUU

A tan sólo dos días de haber efectivizado la FED una medida largamente reclamada, que superó por su magnitud muchas expectativas, el Dow Jones resurgió, con su mayor repunte intradía en cinco años y su mayor ganancia porcentual desde la primavera de 2003. No obstante, la gestora de negocios Morley Fund Management alimenta desde ya, las expectativas de un próximo recorte de otro cuarto o medio punto adicional en octubre o noviembre. Supuestamente esto llevaría la tasa a un verdadero nivel neutral.

Trichet pide respetar la independencia del BCE

El presidente del Banco Central Europeo afirmó que “existe un consenso en los bancos centrales para considerar que la independencia es absolutamente esencial porque es la que otorga credibilidad al conjunto de inversionistas y ahorradores de su propia economía y de la del resto del mundo”. La declaración resultó propicia dada la existencia de previsibles presiones no sólo para desalentar cualquier suba de tasas sino incluso para propiciar algún recorte de las mismas en la Eurozona.



Las primeras reacciones políticas e institucionales (Coyuntura I)

Bush: el gobierno federal “tiene un papel en la ayuda a las familias, pero no para salvar a los especuladores”…

Bernanke: “La Reserva Federal está lista para tomar acciones adicionales como sea necesario para ofrecer liquidez y promover un ordenado funcionamiento de los mercados”. Las pérdidas excedieron “las proyecciones más pesimistas”…

El FMI recuerda que las pérdidas por la crisis deben ser para los inversores y no para los contribuyentes. “Las autoridades deben resistir las presiones por parte de los acreedores en apuros para evitar el refuerzo de comportamientos especulativos y fraudulentos”.

En opinión del FMI, las nuevas fórmulas de concesión y financiación empleadas en las hipotecas de alto riesgo o subprime han protegido a las entidades depositarias de pérdidas significativas a riesgo de hacerlas enormemente dependientes de la liquidez en los mercados de capital y a costa de socavar la protección de los consumidores.

Sarkozy: “No se puede permitir que unas decenas de especuladores echen por tierra todo un sistema internacional adquiriendo dinero sin importar en qué condiciones, comprando a no importa qué precio y sin saber quién presta. Europa debe enfrentarse a los fondos de alto riesgo que invierten con fines especulativos”...

Alan Greenspan admite que sólo entendió el problema de las hipotecas hacia el “fin de 2005”…

Las primeras repercusiones en la economía (Coyuntura II)


  • El mercado inmobiliario de EEUU refleja caídas históricas al endurecerse las condiciones de financiación.

  • El freno a la construcción amenaza generar desempleo y ralentizar la economía estadounidense.

  • La fuga del dinero hacia los bonos del tesoro estadounidense y otras inversiones de calidad son una mala noticia para las economías emergentes que ven encarecerse sus posibilidades de financiación externa.

  • El banco más importante de Francia BNP Paribas debe anunciar la suspensión de cotización y reembolso de 3 de sus fondos por evaporación de la liquidez. El congelamiento de los fondos ocurre cuando un problema de liquidez torna casi imposible la venta de activos que figuran en el portafolio de los fondos.

  • Option One Mortgage, anuncia en EEUU que no otorgará nuevas hipotecas para comprar condominios en el estado de Florida. Este mercado de condominios se halla paralizado: con miles de unidades sin venderse. Los urbanistas están bajo presión para encontrar los pocos compradores que existen, además los inversionistas también se niegan a financiar préstamos que consideran de gran riesgo.

  • En general se reduce la liquidez en varios segmentos del mercado: en particular, los créditos para financiar la compra de compañías, el financiamiento a los países emergentes y el mercado de bonos corporativos de alto riesgo… (El espectáculo continúa)


Fluctuaciones de divisas

Una de las herramientas de las grandes inversiones ha sido el “carry trade”, es decir, financiarse con una divisa débil y sujeta a unos tipos de interés muy bajos para hacer operaciones en otra zona monetaria. La crisis ha provocado que los inversores deshagan posiciones en crédito y bolsa y amorticen su deuda en yenes, que ganan fuerza respecto a la divisa de inversión. Por otra parte la expectativa de una campaña presidencial norteamericana dura (2008) y una enorme acumulación de dólares en manos de bancos centrales y agentes privados generan temores sobre el valor futuro del dólar.



  • En septiembre el euro rompe los 1,40 dólares impulsado por la rebaja de tipos de la FED… (El espectáculo continúa)


Inyecciones de liquidez (El “miedo” escénico y la “regadera” monetaria)

Lideradas por el BCE (Banco Central Europeo) y la FED (Reserva Federal estadounidense), secundadas por el Banco Central de Japón y bancos centrales de otros países. A plazos breves entre uno y dos días y más tarde contemplando plazos de uno y hasta tres meses. Prestamos, instrumentados mediante operaciones de compra y recompra, inicialmente respaldadas por créditos hipotecarios y más tarde por títulos del tesoro público… (¡Qué fluya el dinero!… Ya veremos luego, cómo se recoge… ¿Recuerdan esa “canción”?)



Otras iniciativas monetarias (Bernanke y las “recetas” de Alan Greenspan)

La Reserva Federal de los EEUU recurre a fines de agosto a una reducción sorpresiva de la tasa de descuento que pagan los bancos. No alcanza.

A mediados de septiembre la FED realiza un fuerte recorte de medio punto en la tasa de interés y otra vez más, en la tasa de descuento. De 5,25% a 4,75% y de 5,75% a 5,25% respectivamente… (El espectáculo continúa… ¿Este incremento de la masa monetaria no es inflacionario?... O, “la inflación, puede esperar”…)

Mercados de pánico (¿Anticipando el “marcador”?)

Las “cinco etapas del ataque de pánico de los mercados”. Hay una fase de “revelación”, en la que se piensa que se trata de una lluvia pasajera; una de “negación”, en la que los operadores se agarran de alguna señal suelta para cifrar falsas esperanzas y una de “enojo”, cuando se desata la ira por las pérdidas acumuladas. En la cuarta etapa llega la “parálisis” y finalmente la “aceptación”, cuando se asume que hay nuevas reglas de juego… (¿En qué fase piensa usted que se está al 31/10/07?)



(Cuatro años después… Septiembre 2011)

- Antología del disparate (aplicación de la ley de los grandes números a la doctrina del “too big to fail”)

La mayor debacle económica desde 1929 comenzó como una crisis inmobiliaria que degeneró en una crisis financiera. Después vino la recesión y ahora, en medio de una tormenta de deuda soberana, hay riesgo de otra recesión.

La crisis parece que está a punto de cambiar de nuevo de rostro. Desde su estallido en verano de 2007, cuando empezó a salir a la luz el agujero de las hipotecas subprime, la economía internacional ha sufrido tres mutaciones. La primera: la crisis inmobiliaria provocó una tormenta financiera. La segunda: la desconfianza en los bancos generó en 2009 en una recesión global. Y la tercera: la apuesta por salir de la crisis aumentando el gasto público ha degenerado en una tormenta de la deuda de proporciones incalculables a ambos lados del Atlántico.

Y lo peor es que, cuatro años después de que comenzara la mayor crisis desde el crash de 1929, nada parece que haya mejorado: el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue alertando de que hay que recapitalizar a la banca. A esto se suma que los desequilibrios en el crecimiento han rebrotado de nuevo tras un corto paréntesis de fuerte crecimiento en 2010. Asimismo, el agujero de las cuentas públicas ha puesto en peligro el euro y ha dado lugar a una histórica rebaja del rating de la primera potencia mundial.

La economía mundial se encuentra ahora (septiembre de 2011) al borde de una nueva recesión, con numerosas incógnitas que amenazan el horizonte próximo.

- Como crear una depresión: secretos y mentiras (todo sea por la banca)

Algunas fases de esta crisis (subprime, financiera y de deuda soberana)



Cronología

2007


17 de julio: Bear Stearns enciende las alarmas al valorar a cero dos de sus hedge fund, que tenían exposición al negocio de las hipotecas subprime.

9 de agosto: El Banco Central Europeo (BCE) inyecta 95.000 millones de euros en el sistema para prevenir una crisis de liquidez sin precedentes.

2008

14 de marzo: La Reserva Federal concede un préstamo de emergencia a Bear Stearns, Tres días, JPMorgan se hace con el banco por 240 millones de dólares.



15 de septiembre: Lehman Brothers se declara en quiebra y desata en pánico en los mercados financieros.

16 de septiembre: EEUU nacionaliza la mayor aseguradora mundial, AIG.

18 de septiembre: La Fed, en colaboración con el BCE, el Banco de Inglaterra y los bancos centrales de Canadá y Suiza, inyectaron 180.000 millones de dólares en los mercados.

10 de octubre: Tras sufrir Wall Street su mayor caída desde 1987, el Ibex se desplomó un 9,23%, su segundo mayor retroceso de la historia.

Noviembre 2008. Por la recuperación. Los líderes del G-20 se reúnen en Washington en la primera gran cumbre para hacer frente a la crisis financiera mundial. Pese a las reticencias del todavía presidente de Estados Unidos, George Bush, la determinación del británico Gordon Brown, el francés Nicolas Sarkozy y Barack Obama permite sacar adelante una declaración llena de promesas de planes de estímulo, de urgencia por la recapitalización de la banca y de supervisión de las entidades y productos financieros transnacionales.

2009


Abril de 2009. Más expansión. La siguiente reunión del G-20 se celebra en Londres todavía con el entusiasmo inicial por los planes públicos de estímulo. Se aprueba una inyección masiva al FMI. En total, son 1,1 billones de euros adicionales para restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial. El comunicado final de la cumbre reconoce expresamente que la crisis mundial se debe a fallos en el sistema financiero y en la regulación. También se lanza la persecución a los paraísos fiscales y se crea el Consejo de Estabilidad Financiera, con poderes para alertar de riesgos macroeconómicos y financieros y actuar sobre ellos.

7 de mayo: El BCE baja los tipos hasta mínimos históricos del 1%.

Septiembre de 2009. Se frena el entusiasmo. Solo un año después de la caída de Lehman, el G-20 de Pittsburgh empieza a arrastrar los pies. Se prorroga la reforma financiera tan firmemente aceptada en la cumbre de Londres y se amplían los plazos para la completa puesta en marcha de mayores requisitos de capital a la banca.

2010


9 de mayo: La UE acuerda activar el rescate de Grecia, dotado con un máximo de 110.000 millones de euros hasta 2012.

Junio de 2010. Se impone la austeridad. El crecimiento de los déficit y de la deuda siembra la alarma entre los países alérgicos a la inestabilidad fiscal. Angela Merkel pone su influencia a trabajar a favor de un plan de austeridad que se impone en toda su extensión. La cumbre del G-20 en Toronto, cambia el paso mundial.

Noviembre de 2010. Guerra de divisas. Las preocupaciones de la cumbre del G-20 en Seúl se centran en la guerra de divisas que se está produciendo, con China a la cabeza. Las medidas concretas para analizar la salud de los países y medir los desequilibrios externos quedan postergadas a la próxima cita del G-20, que se celebrará el próximo mes de noviembre en París.

28 de noviembre: La UE aprueba el paquete de ayuda a Irlanda, por importe de 85.000 millones.

2011

17 de mayo: El Eurogrupo aprueba el paquete de rescate de Portugal, que asciende a 78.000 millones de euros.



7 de abril: El Banco Central Europeo cambia el rumbo de su política y eleva los tipos de interés por primera vez desde julio de 2008.

- Relato mínimo (el lado oscuro de las “expectativas irracionales”)

En la noche del 14 de septiembre de 2008, el cuarto banco de inversión más grande de EEUU quebró. Desde entonces, nada es lo mismo en las finanzas y la economía mundial.

“La cuestión es que tenemos que prepararnos ahora mismo para la quiebra de Lehman Brothers. Y para la de Merrill Lynch. Y para la de AIG. Y para la de Morgan Stanley. Y tal vez para la de Goldman Sachs”. Estas palabras corresponden a Jamie Dimon, el consejero delegado de J.P. Morgan. Según el detallado relato de Andrew Ross Sorkin en su obra Malas noticias, las pronunció en la mañana del 13 de septiembre de 2008 en una teleconferencia con varios de los principales directivos de la entidad.

Poco más de 24 horas después, su advertencia comenzó a cumplirse. En la noche del 14 de septiembre, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de EEUU, quebró; Merrill Lynch se salvó en el último momento gracias a que, con la intercesión de las autoridades norteamericanas, fue adquirido por otra entidad, Bank of America; la aseguradora AIG tuvo que ser rescatada, con una primera inyección de 85.000 millones de dólares, por la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos. Y la secuencia se interrumpió en la noche del 18 al 19 de septiembre con una maniobra de urgencia por parte del secretario del Tesoro, Henry Paulson.

Todo ello en menos de una semana. Nunca antes en la historia reciente el universo financiero había estado tan cerca de desintegrarse. “Desde el cierre bancario decretado por Franklin D. Roosevelt no se había producido nada igual”, rememora Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson-Reuters. Y aquello se produjo en 1933. Esto es, en plena Gran Depresión. Setenta y cinco años después, la caída de Lehman dio paso a otra crisis legendaria: la Gran Recesión.

La herida sigue abierta

Es más, los efectos de su quiebra y de aquella semana aún perduran. La parálisis general posterior a semejante Armagedón financiero provocó una herida tan profunda en la economía real que ésta todavía no la ha curado. “Los shocks financieros que golpearon la economía mundial en septiembre y octubre (de 2008) fueron los peores desde los años 30 y ayudaron a empujarla hacia la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial”, admitió Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal.

En Estados Unidos esa huella resulta evidente en dos terrenos fundamentalmente. Por un lado, el empleo. Antes de la quiebra de Lehman, la tasa de paro se encontraba en el 6,1 por ciento; ahora, y tras haber llegado al 10,1 por ciento en octubre de 2009, permanece en torno al 9 por ciento. Y por otro, el sector residencial. Las ventas de viviendas nuevas siguen sin remontar el vuelo y continúan por debajo de las 400.000 al mes -en tasas anualizadas-, cuando su media histórica asciende a 690.000. También se encuentran por debajo de su promedio histórico las ventas de casas de segunda mano.

Pero el estruendo de la caída de Lehman Brothers se oyó en todo el mundo. Y también su efecto destructor, que se propagó por la economía global. Activó, de hecho, un círculo vicioso cuyo movimiento sigue en curso para configurar una crisis perfecta, camaleónica, que se resiste a dar su brazo a torcer.

“El colapso de (Lehman) causó que los mercados interbancarios dejaran de funcionar”, afirmó igualmente Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE). Sin el crédito fluyendo entre los bancos por la desconfianza con la que unos miraban a otros, los problemas se trasladaron inmediatamente a la economía real. La recesión se agravó, el paro creció, el consumo se detuvo... y todo ello intensificó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en países como Estados Unidos, Irlanda o España, algo que, a su vez, agravaba todos los problemas anteriores.

Para paliar esos impactos, los Estados dieron un paso al frente. Rescataron bancos, con la consiguiente polémica de socializar las pérdidas cuando antes no se hizo lo mismo con los beneficios, y desempolvaron las recetas del economista británico John Maynard Keynes para intentar estimular la demanda con mayor gasto público. Pero el multiplicador keynesiano, por el que cada nuevo euro introducido en la economía genera más crecimiento, no tuvo el alcance esperado. En parte por la ausencia de confianza; y en parte, también, porque los países no disponían de demasiado margen de actuación. Ni siquiera los Estados pueden estirar el brazo más que la manga. No pueden gastar de forma ilimitada, y los déficits públicos comenzaron a aumentar. Los problemas de pagos del sector privado se trasladaron a la deuda soberana, hasta el punto de que varios países de la zona euro, como Grecia, Irlanda y Portugal, han tenido que recibir dinero porque, de lo contrario, no hubieran podido afrontar sus respectivos compromisos financieros.

Las tres fases de la crisis

En el decenio anterior a la crisis la economía mundial experimentó, si bien con algunos sobresaltos, una etapa de elevado crecimiento, baja inflación, expansión del comercio internacional, y avances en países emergentes, que formó parte de un periodo tan excepcional que se conoce como The Great Moderation. No obstante, había algunas tendencias preocupantes: i) un elevado crecimiento de los precios de los activos inmobiliarios en muchos países, ii) los desequilibrios globales que se manifestaban en los elevados y crecientes déficit de la balanza por cuenta corriente (especialmente, pero no solo, en Estados Unidos), iii) una fuerte expansión del crédito y del apalancamiento financiero y iv) la proliferación de expectativas excesivamente optimistas, incluso en países, como España, con un raquítico crecimiento de la productividad”... Sobre la crisis, los bancos, el gobierno y todo eso… (Fedea - 11/6/11)

A la expansión del crédito contribuyeron la laxitud de las entidades financieras a la hora de conceder préstamos, una regulación y supervisión financiera poco solvente basada en una evaluación de riesgos muy poco fiable y la relajación monetaria de los bancos centrales que mantuvieron unos tipos de interés excesivamente bajos durante mucho tiempo provocando un exceso de liquidez. En este contexto, familias y empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades sobre la base de las expectativas excesivamente optimistas. Algunos gobiernos también se dejaron llevar por el optimismo, no quisieron reconocer el carácter excepcional e insostenible de aquella situación y se olvidaron de identificar y de resolver las debilidades estructurales, que, como en el caso de la economía española, eran bastante evidentes.

En otras palabras, aquello era como una fiesta desmadrada, que organizan unos, otros abren la puerta para que entre todo el mundo, otros traen más bebidas y drogas de nuevo diseño, los que pueden avisar a la policía no ponen demasiado entusiasmo y, además, la policía parece despistada y dedicada a otros menesteres. (En esas situaciones, aunque aparezca algún “cenizo” que advierta de que la resaca puede ser monumental, sus advertencias no suelen ser tenidas en cuenta).

Con esta interpretación, en el origen de la crisis hay muchas responsabilidades compartidas y es difícil señalar a un culpable o atribuir sus causas exclusivamente a “una conspiración del poder financiero internacional apoyada por gobiernos corruptos y justificada por economistas vendidos al capital”. Si hubo una expansión desmedida del crédito, tuvieron que concurrir tanto factores de demanda como de oferta. Al fin y al cabo, hacen falta dos para bailar el tango.

Las tres fases de la crisis

La crisis se está desarrollando en tres fases. La primera se extiende desde julio de 2007 a septiembre de 2008, cuando se produce el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la quiebra de las hipotecas subprime, lo que acabó afectando a las entidades financieras más involucradas en el negocio de “originar para distribuir”, es decir, constituir hipotecas para venderlas. Los bancos españoles, menos expuestos a los activos “tóxicos” estadounidenses, no sufrieron entonces pérdidas considerables, pero vieron cerrada la principal fuente de financiación con la que sostenían la expansión del crédito en España, el trasvase de ahorro de otros países europeos hacia nuestro país.

La segunda fase comienza el 15 de septiembre de 2008. La quiebra de Lehman Brothers provocó un pánico financiero en los mercados mayoristas de financiación y le dio un carácter sistémico a la crisis, provocando una caída del comercio internacional y de la actividad industrial mundial sin precedentes, que hizo que incluso países en los que no se produjo la “fiesta crediticia” sufrieran una intensa recesión. En los países “festivos”, además, el aumento del coste de la financiación y la disminución del consumo y de la inversión provocada por la caída de la riqueza, tras la disminución de los precios de la vivienda y de los activos financieros, intensificó el desplome de la demanda interna. Es entonces cuando, para evitar el colapso de la economía mundial, gobiernos y bancos centrales recurrieron, respectivamente, a políticas fiscales expansivas y a la ampliación, cuantitativa y cualitativa, de medidas extraordinarias de provisión de liquidez que se habían introducido en la primera fase de la crisis.

Estas medidas fueron, en principio, eficaces y a mediados de 2009 comenzó una recuperación económica, al tiempo que la situación en los mercados financieros tendía hacia la normalización. Pero algunos gobiernos siguieron sin reconocer que, aunque la recesión se manifestó con un desplome de la demanda, la crisis tenía su origen en causas estructurales y que añadir deuda pública a la privada no era la solución definitiva.

La tercera fase de la crisis se inicia en abril de 2010. El detonante fue el reconocimiento de que la situación de las finanzas públicas en Grecia era mucho más precaria de lo que se tenía constancia oficialmente. Las mechas de transmisión fueron la elevada interconexión financiera entre los países de la zona del euro y los problemas de gobernanza de la Unión Monetaria Europea. Así, lo que en principio era una grave imprudencia fiscal de un país periférico, se acabó convirtiendo en una crisis de deuda soberana en la zona del euro. Junto con Grecia, Irlanda, que alcanzó un déficit público superior al 30% del PIB en 2010 como resultado de la decisión de su gobierno de garantizar todas las pérdidas bancarias, y Portugal, que no había disfrutado de crecimiento económico durante mucho tiempo y también había acumulado necesidades de financiación elevadas, tuvieron que recurrir a la ayuda financiera internacional.

A mediados de 2011, siguen sin resolverse los problemas de gobernanza de la UEM y existe un riesgo considerable de contagio a más países con elevadas necesidades de financiación. En esta situación es difícil que los gobiernos de los países más afectados puedan obtener recursos financieros para mantener políticas fiscales expansivas.

Cumplidos cuatro años desde el inicio de la crisis. En lo fundamental, los problemas que la causaron siguen sin resolverse. Para hacer frente a los retos planteados, las instituciones internacionales económicas y financieras han comenzado una intensa labor interventora, creando nuevos comités, grupos de trabajo, organismos, etc.. Sin embargo, no se ha avanzado de forma decisiva en la eliminación de las deficiencias de regulación y supervisión financiera. Los nuevos organismos creados para ello (por ejemplo, el European Systemic Risk Board) no tienen un marco operativo preciso. Dedicados a un objetivo tan difuso como la regulación macroprudencial, no está claro si tienen muchos instrumentos pero no objetivos definidos, o si para los objetivos que pretenden alcanzar no disponen de los instrumentos adecuados. Por lo demás, los mayores requisitos de capital impuestos a las entidades financieras y las nuevas normas de Basilea III, diseñadas para eliminar riesgos futuros, aumentarán el coste de la financiación bancaria. Como dicen en México, “soplar y sorber, no puede junto ser”.

En cuanto a la resolución de la crisis de deuda soberana en la zona del euro, la estrategia que se está siguiendo es tratar de ayudar a países intervenidos a devolver una deuda que con casi toda certeza no podrán devolver, con el objetivo de comprar algo de tiempo para que, mientras tanto, los demás países sospechosos ajusten sus cuentas públicas, recuperen algo de crecimiento y no resulten totalmente contagiados. El problema es que los actuales gobernantes de alguno de estos países, y los que parece probable que lo sean en el futuro, no demuestran haber entendido cuál es su papel para que esta película no tenga un final aterrador.

La deuda pública acumulada en el mundo multiplica por 30 el PIB español

En la última década, la deuda pública acumulada en el planeta se ha duplicado de largo hasta superar los 30 billones de euros, casi 30 veces el PIB español. Las Administraciones desplazan así al sector privado de la financiación ajena y abonan tensiones económicas como las europeas.

No es una cantidad que se suela manejar en los medios de comunicación, pero es extremadamente importante. Mucho más, cuando la crisis de la deuda originada en Grecia y extendida por la zona euro amenaza con sumir al planeta en una segunda recesión. El nivel de endeudamiento público global supera ya los 40 billones de dólares: según la Intelligence Unit de la prestigiosa publicación británica The Economist, asciende a 42,6 billones de dólares; con los cálculos del Factbook de la CIA estadounidense, llegaría a 44,2 billones, nada menos que el 59,3% de la actividad económica del planeta. Traducido a euros, el montante de la deuda global se sitúa de este modo en el entorno de los 30 billones: casi 30 veces el producto interior bruto de España.

Desde el año 2007, cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos dio el pistoletazo de salida a la Gran Recesión, el nivel de endeudamiento público se ha incrementado en un 50%. Ese impulso se explica por la aplicación de políticas keynesianas de gasto en la mayor parte de los Gobiernos del planeta, que incurrieron en voluminosos déficits presupuestarios y cebaron el endeudamiento. Pero el recurso a la deuda no es exclusivo de las vacas flacas: también se elevó en los años de crecimiento económico acelerado de la mitad de la pasada década. De hecho, en 2000 apenas sumaba 18 billones de dólares, menos de la mitad que en la actualidad.

Las implicaciones de la escalada no son menores. Si bien es cierto que la deuda financia el necesario tirón económico de países emergentes como China, India o Brasil, no lo es menos que la concentración del endeudamiento no se produce allí, sino en países ricos como Japón (225% del PIB), Italia (118%), Francia (83%) o Alemania (79%). Estos emisores destinan el grueso de los fondos captados al consumo, no a la inversión.

El temido efecto crowding out (desplazamiento público del sector privado a la hora de captar fondos) se produce de este modo sin compensación a largo plazo. Las consecuencias son evidentes en países como España, donde la sequía de crédito a las empresas está difiriendo sine díe la deseada recuperación económica.

Así las cosas, el endeudamiento implica que más de 30 billones de euros se encuentran en una situación cercana al estancamiento, contribuyendo poco al crecimiento económico global.

No terminan ahí los impactos negativos del acelerado endeudamiento público. Cuando este avanza más rápido que el crecimiento económico, como en los últimos años, lleva asociada una mayor intervención estatal en la economía por la vía de mayores impuestos futuros, que detraen recursos de la actividad. Además, para mantener elevados niveles de deuda se necesita acudir a los mercados de forma asidua, lo que eleva el riesgo de ser juzgado con severidad por los mismos. Un juicio negativo originó la crisis griega en la pasada primavera, después contagiada a Irlanda y Portugal y que, poco más de un año más tarde, ha llegado a amenazar seriamente a España e Italia.

El Banco de Pagos Internacionales explica de forma sencilla los hechos: “La deuda pública se disparó tras la quiebra de Lehman Brothers, sobre todo en los países que habían experimentado auges del mercado de la vivienda”. Y advierte de la necesidad de moderarla porque “el sentimiento del mercado puede cambiar rápidamente, obligando a las Administraciones a tomar medidas aún más drásticas que las que habrían sido necesarias en una fase anterior”. Los draconianos planes de ajuste de Grecia sirven de ejemplo, como también el más reciente de Italia, o el emprendido por el Gobierno español en mayo 2012, con el mayor recorte de gasto de la democracia.

Pero tal vez esas medidas no sean suficientes: según los cálculos del FMI, la deuda pública de los 20 países más ricos superará el 100% de su PIB dentro de tres años. Un ejemplo más de la escalada: a principios de siglo estaba en el 70%, y en 1980 apenas alcanzaba el 40% del producto interior bruto.



- Informe de responsabilidad

(Julio 2011) Justo antes del colapso de Lehman, en lo que ahora llamamos el punto más alto de la última burbuja, las empresas de Wall Street llevaban riesgosos derivados financieros en sus libros, por un valor astronómico de US$ 183 billones (millones de millones). Eso representaba 13 veces el tamaño de la economía de Estados Unidos. Si suena una locura, lo era. Desde entonces, hemos tenido cuatro años de pánico, una presunta reforma y el retorno a la sobriedad financiera. Ahora bien, ¿a cuánto asciende cifra ahora? Unos US$ 248 billones.

(Julio 2011) Las corporaciones estadounidenses no financieras en general están profundamente endeudadas, en el orden de los US$ 7,3 billones. Eso es un nivel récord, y un aumento de 24% en los últimos cinco años. Y cuando se suman deudas de los hogares, la deuda pública y las deudas del sector financiero, el nivel de deuda alcanza al menos los US$ 50 billones. Más apalancamiento implica más riesgo.

(Octubre 2011) El informe, solicitado por los líderes del G20 en su cumbre en Seúl en noviembre 2010, determinó que entre 2002 y 2007 la intermediación financiera no bancaria creció en 33 billones de dólares, más que duplicando su volumen de activos desde $ 27 billones a $ 60 billones. Esto es 8,5 veces mayor que el total del déficit de cuenta corriente de EEUU, de $ 3,9 billones durante el mismo período.

(Octubre 2011) Se estima que el sistema de intermediación financiera no bancaria representa aproximadamente del 25 al 30% del sistema financiero global (250 billones de dólares, excluidos los derivados) y la mitad del total de los activos bancarios mundiales. Esto representa un gran “agujero negro” regulatorio en el centro del sistema financiero global, hasta ahora no monitoreado de cerca para fines de estabilidad monetaria y financiera. Su importancia quedó al descubierto solo por el análisis de las funciones clave que desempeñan los vehículos de inversión estructurada (VIE) y los fondos del mercado monetario (FMM) en la crisis de 2008.

(Octubre 2011) En respuesta a la pregunta más votada por los internautas, acerca del dinero que se ha gastado Europa para rescatar bancos desde 2008, Barroso afirmó que la UE ha invertido al menos 500.000 millones de euros de manera directa para salvar entidades y garantizar las inversiones y ahorros de los ciudadanos. Además, apuntó que el montante asciende a un billón de euros si se tienen en cuenta las garantías, y cuatro billones contando todo el conjunto de medidas puesto en marcha para encarrilar la economía europea, un dinero que han pagado los contribuyentes.

(Noviembre 2011) Según recoge la revista Bloomberg Markets, la Fed llegó a comprometer 7,77 billones de dólares entre 2007 y 2009, incluyendo garantías además de préstamos, para salvar al sistema financiero mundial. Aparte de esto estaba el rescate oficial del TARP (Trouble Asset Relief Program), que ascendió a 700.000 millones de dólares.
(Noviembre de 2011) Los bancos centrales de los países desarrollados anunciaron el 30/11 una acción coordinada para impulsar el sistema financiero global, en un momento en que la crisis de deuda de Europa sigue afectando a los mercados.
(Diciembre 2011) El sector bancario recibió un total de ayudas públicas de 1,6 billones de euros entre octubre de 2008 y diciembre de 2010 procedente de los países de la Unión Europea (UE), lo que supone un 13 % del Producto Interior Bruto (PIB) europeo, según datos publicados hoy por la Comisión Europea (CE).

(Diciembre 2011) Mario Draghi (presidente del BCE) pone la alfombra roja de la liquidez a la banca europea, para facilitar que el crédito fluya. Dará barra libre de 36 meses, con lo que limpia de obstáculos los balances de las entidades durante tres años, y además aceptará más colaterales para dar esa liquidez.

(Diciembre 2011) Los bancos (europeos) han acudido con voracidad a la histórica subasta del BCE. Han sido 523 entidades que han solicitado 489.000 millones de liquidez, superando las expectativas previstas. El plazo de los préstamos es de tres años, el más amplio hasta ahora.

(Febrero 2012) El BCE vuelve a repetir la jugada. Completa el Quantitative Easing “a la europea” (por la puerta trasera), totalizando el billón de euros de préstamos a la banca por tres años (¡al 1% anual de interés!)…



- A veces creo que llevo razón (pero en boca de los “sabios”, hasta parece cierto)

- Alan Greenspan es culpable pero... su crimen no paga (Urgente 24 edición i - 3/5/08)

Los intentos de Alan Greenspan de defender su actuación en la crisis financiera tienen un inconveniente: el antiguo presidente de la Reserva Federal de USA es culpable de lo que se le acusa. A menudo él consigue que muchos no lo recuerden. Pero Greenspan es el mayor responsable de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Así lo explicó la revista estadounidense Foreign Policy:

Las huellas de Alan Greenspan están presentes en una situación que se está convirtiendo rápidamente en el peor desastre financiero desde la Gran Depresión. El ex presidente de la Reserva Federal de EEUU, molesto por las críticas crecientes de que su actuación al frente del organismo condujo a la desgarradora situación económica actual, ha lanzado una amplia campaña de relaciones públicas para “aclarar” las cosas. Greenspan plantea un argumento indiscutible al intentar defenderse: que es fundamental aprender bien las lecciones de esta crisis. No puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo, creo que protesta demasiado, y por algo será. Por desgracia, el economista ha estado cegado por una peligrosa mezcla de política e ideología a la hora de buscar esas enseñanzas. Lo mismo ocurrió durante los 18 años y medio que pasó al frente de la Reserva Federal de EEUU, convencido de que lo que quieren los estadounidenses es un crecimiento económico rápido, aunque no inflacionario. Como banquero central estuvo dispuesto a hacer concesiones políticas y en sus memorias afirma que cree que la independencia de este organismo no es inamovible; es decir, que siempre hay tremendas presiones para mantener en marcha la maquinaria del crecimiento.

Greenspan, partidario a ultranza de la libertad de mercado, lleva mucho tiempo diciendo que la intromisión reguladora desacelera la economía. A partir de ahí, el resto es historia, y una historia cada vez más dolorosa. Su mezcla de política e ideología hizo que aplicara una mala economía y que cometiera una sucesión de torpezas políticas cuya gravedad no se ha empezado a ver hasta ahora.

La pista más evidente es cómo manejó la burbuja inmobiliaria. El lema de Greenspan es que el mercado lo sabe mejor, que los banqueros centrales no deben tratar de anular el veredicto de millones de participantes en el mercado declarando que se ha formado una burbuja de bienes. Al fin y al cabo, el crecimiento tiene unos costes que es preciso tener en cuenta para desinflar esas burbujas. ¿Y por qué tiene que hacerse cargo de dichos costes cualquier economía moderna?

Después de todo, dice el guión, las autoridades siempre tienen los medios para limpiar el lío que deja detrás la burbuja. Aunque quizá no. Esta vez, el lío es casi imposible de imaginar, seguramente mucho mayor que cualquier crecimiento que pudiera preverse si la burbuja inmobiliaria estadounidense se hubiera gestionado con más sensatez.

Pero el problema no ha sido nunca la burbuja en el estricto sentido de la palabra. Uno de los elementos más endebles en la defensa de Greenspan es su obsesión sobre si se estaba formando una burbuja de verdad en el mercado inmobiliario en Estados Unidos. Sin tener en cuenta sus argumentos anteriores de que los mercados inmobiliarios son locales, y no nacionales y de que había pocas probabilidades de que los precios de la vivienda cayeran en todo el país. Vaya por Dios. Sin tener en cuenta tampoco su argumento, asimismo irrelevante, de que había un montón de burbujas inmobiliarias simultáneas en el mundo, y de que los excesos del mercado estadounidense no parecían tan malos en comparación. Como todo el mundo lo hace, no es culpa de la Reserva Federal ¿verdad?

Pues no es así. El inconveniente de la burbuja inmobiliaria en EEUU nunca fue su comparación con el de Irlanda. La base del problema son las distorsiones que las burbujas de bienes crearon en la economía real estadounidense. Gracias a los índices más rápidos de revalorización sostenida del precio de la vivienda que había visto Estados Unidos desde la 2da. Guerra Mundial, junto a unas técnicas financieras innovadoras que permitieron a los propietarios estadounidenses utilizar fácilmente sus humildes moradas como recursos propios, nació la nueva era del consumidor dependiente de sus bienes.

La extracción del valor neto de las propiedades residenciales -irónicamente, derivada de un marco estadístico desarrollado por el propio Alan Greenspan- subió del 3% a casi el 9% de renta personal disponible en la primera mitad del decenio actual.

Y así seguimos adelante. Cada vez más apoyados por la confluencia de las burbujas de la propiedad y el crédito, los consumidores estadounidenses gastaron muy por encima de sus medios. El consumo personal creció un insólito 72% del PIB real en 2007, un récord para Estados Unidos y, en realidad, para cualquier economía importante en la historia moderna. Al mismo tiempo, la deuda familiar subió al 134% de la renta personal disponible. EEUU consiguió el rápido crecimiento que, según Greenspan, quería el conjunto político. Pero estaba sustentado en humo.

Desgraciadamente, las distorsiones de una economía estadounidense llena de burbujas no acabaron ahí. Los consumidores que consideraban sus hogares como una nueva hucha o un cajero automático se sintieron poco presionados para ahorrar a la manera tradicional, a partir de sus salarios. Las tasas de ahorro cayeron a cero por primera vez desde la Gran Depresión. La economía estadounidense, cada vez más dependiente de los bienes, tuvo que pedir prestados excedentes de nuevo dinero ahorrado a lugares como China para seguir creciendo, e incurrió en enormes déficits comerciales y de cuenta corriente para atraer al capital extranjero.

Greenspan y su discípulo Ben Bernanke interpretaron la situación completamente al revés. Estados Unidos, insistieron, estaba haciendo un gran favor al resto del mundo al absorber sus excedentes de ahorro. Unos graves peligros para el dólar se interpretaron como un problema para un futuro lejano. Salvo que, de pronto, no parece tan lejano.

Lo que Greenspan no supo ver a lo largo de los años -y sigue sin ver hoy- son las corrosivas consecuencias que tuvo esa burbuja al fomentar los desequilibrios y los excesos de una economía dependiente de los bienes en EEUU. El hecho de que los consumidores compren con capital ajeno hasta unos niveles sin precedentes es sólo una parte del problema. Otra parte es que la población estadounidense, en proceso de envejecimiento, no está ahorrando precisamente cuando necesita prepararse para la jubilación…

- Las lecciones económicas que la historia no puede enseñarnos (El País - 8/6/08)

(Por Paul A. Samuelson - Distribuido por Tribune Media Services)

Hace un siglo, el estimado filósofo George Santayana advertía que “quienes no conocen la historia se verán obligados a repetirla”. Y se puede añadir que “los que sabemos historia nos veremos obligados a repetirla con ellos”.

¿Por qué nuestros expertos más experimentados no previeron la crisis financiera mundial provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2006?

Nadie puede pronosticarlo todo sin equivocarse nunca. Pero la precisión media de los pronósticos a largo plazo de los líderes varía. Alan Greenspan, durante sus décadas de servicio público y asesoría privada, era definitivamente mejor que la mayoría. Antes de 1997 cometió algún que otro fallo. Pero la mayor parte de las veces fueron pecados veniales, no lo que los teólogos denominan pecados mortales.



Sin embargo, justo antes de jubilarse como gobernador de la Reserva Federal, en enero de 2006, Greenspan cometió un error garrafal que arruinará para siempre su reputación.

Mientras el estallido de la burbuja de las hipotecas basura se desarrollaba ante él, él lo veía todo de color de rosa. Los nuevos modelos de ingeniería financiera, sometidos a una drástica liberalización, reventaban estruendosamente a causa de las malas decisiones financieras. A Greenspan le parecía una forma inteligente de asumir riesgos por parte de respetados activistas de Wall Street.

Lo que antes y después del hecho eran malas finanzas, Greenspan lo veía como algo prometedor. Sospecho que esto se debe a sus recuerdos inconscientes del liberalismo extremo de Ayn Rand.

Pero Greenspan no ha sido ni mucho menos el único. Ninguno de los directores generales de los mayores bancos de inversión tenía ni la más remota idea de las matemáticas de los derivados o del hiperendeudamiento y falta de transparencia en los que estaban cayendo.

Ahora, los expertos del Wall Street Journal nos dicen los lunes, los miércoles y los viernes que “lo peor ha pasado ya”. Pero los martes, los jueves y los sábados aseguran que “lo peor aún está por llegar”.

¿En qué quedamos? ¿Qué conocimiento de la historia pasada podría ayudar a responder a esa oportuna pregunta? La historia económica real, casi por definición, es lo que los matemáticos denominan una serie temporal no estacionaria. Las probabilidades pasadas pueden resultar útiles, pero sólo hasta cierto punto. Y cuando ocurren cosas nuevas, a veces parlotear de historia puede resultar muy peligroso.

Siempre puede haber algo nuevo bajo el sol, aunque uno no deba darlo por hecho. La gran depresión de 1929-1939 no podía ocurrir, pero ocurrió. La Alemania de Hitler estuvo a punto de ganar la Segunda Guerra Mundial, pero la perdió.

Todo lo anterior es una forma de decir que nadie puede saber a ciencia cierta cuándo se recuperará la economía mundial del gran bache que atraviesa últimamente. Sin embargo, una cosa sí sabemos. No podemos dar por hecho que el sistema se restablecerá por sí solo. El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, hizo lo que tenía que hacer cuando amplió las competencias de nuestro banco central para controlar la sangría financiera.

Yo supongo que después de la victoria del Partido Demócrata en noviembre de 2008 será necesario que la política se desplace un poco más hacia el centro: 1) para una regulación más sensata; y es posible que 2), Estados Unidos tenga que acabar multiplicando el gasto federal para solucionar el caos provocado por la ingeniería financiera.

Eso es lo que hubo que hacer en Estados Unidos y en Alemania en el periodo de 1933-1939 para recuperarse de la depresión provocada por el enorme gasto deficitario. Esto, y no la relajación del crédito por parte de los bancos centrales, es lo que devolvió las oportunidades de empleo a uno de cada tres parados de larga duración estadounidenses y alemanes.



Buscar chivos expiatorios es demasiado fácil. Los que se encargan de controlar el riesgo especulativo en la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC) se quedaron dormidos al volante, al igual que los responsables de los bancos centrales de Estados Unidos y Reino Unido, y el nuevo Banco Central Europeo. ¿Y dónde estaban las grandes, probadas y fidedignas empresas contables? Liderando y apoyando la embestida hacia abismos desconocidos de endeudamiento y riesgo, en lugar de tratar de controlarlos. Y la lista no se acaba nunca.

Me detengo en el indecente fracaso de las tres principales agencias de calificación. Otorgaban indiscriminadamente la mejor calificación al pescado bueno, al adulterado y al adulterado y maloliente. ¿Por qué? Pues porque, como es lógico, de lo contrario perderían las grandes comisiones que los clientes pagaban sólo a los mensajeros que traían buenas noticias.

En resumidas cuentas, el sistema financiero durante la guardia del presidente Bush se había vuelto sistemáticamente frágil y peligroso.

Después de todas mis malas noticias, puede que suene optimista si digo que el caos tiene solución. Con el tiempo y con sentido común, tras la victoria en noviembre de las políticas centristas, podrán remediarse todos los grandes males.

Sin embargo, dado que las viviendas, las oficinas y las fábricas son bienes tan duraderos, es probable que la crisis inmobiliaria no dure meses, sino años. Es más, los realistas deben esperar las habituales medidas iniciales poco sensatas por parte de los vencedores demócratas, como las que descalabraron los planes del new deal de Franklin Roosevelt durante sus primeros años de presidencia. También las buenas acciones económicas del presidente Clinton, se produjeron principalmente durante su segundo mandato en la Casa Blanca.

Ninguna democracia es perfecta. Lo preocupante son las promesas que los ganadores tienen que hacer a algunos grupos concretos para ganar.

Dejo para otro día la amenaza del proteccionismo extremo alimentada por todo lo que las clases medias han tenido que sufrir durante los ocho años de Bush en el poder.

También los desequilibrios mundiales son consecuencia de esta era de excesos, apuntalados por el enorme déficit externo de Estados Unidos y las pasiones proteccionistas que desata. Por desgracia, todas estas líneas de falla fueron haciéndose cada vez más profundas por la laxitud reguladora de la Reserva Federal en una época de innovación financiera sin precedentes, una laxitud todavía más peligrosa por los escasos costes de pedir prestado en una burbuja crediticia inducida por este organismo. Esta peligrosa combinación contribuyó de manera fundamental a alimentar la voraz demanda de los inversores de unos productos financieros opacos y cada vez más tóxicos.

No tenía por qué ser así. Siempre existía la opción de decir no a las burbujas de bienes. Varias herramientas para luchar contra ellas -la tribuna de la persuasión, más disciplina reguladora y, en última instancia, una política monetaria más estricta- podrían haber evitado el desastre. Sí, el crecimiento económico casi seguro habría sido más lento, pero ese inconveniente no es nada en comparación con la carnicería posburbuja que estamos viendo ahora. Qué lástima que Greenspan no estuviera dispuesto a seguir el sabio consejo de uno de sus predecesores en la Reserva Federal y “llevarse el ponche justo cuando la fiesta estaba empezando a ponerse bien”.

Por supuesto, discutir el lugar de Alan Greenspan en la historia no nos va a ayudar a salir de esta crisis, pero es esencial mantener un debate vigoroso sobre el pasado para evitar otro atolladero similar en el futuro. Como siempre, ya ha empezado la caza del chivo expiatorio. Los organismos de evaluación, reguladores, Wall Street, prestamistas, especuladores inmobiliarios y propietarios de hogares con hipotecas basura son los que van a pagar un alto precio. Algunos, desde luego, ya lo han hecho.

Al final, sospecho que la Reserva Federal también pagará su precio y perderá cierta autonomía cuando el Congreso estadounidense añada al mandato de ésta mantener el pleno empleo y la estabilidad financiera y de los precios. Y hará muy bien. La dirección de la economía estadounidense por parte del banco central es demasiado importante para que se deje en manos de la política y la ideología.

A lo largo de los años, algunos advertimos que todo esto era insostenible. Cuanto más se prolongaba la situación, más se nos desacreditó. Da cierta satisfacción saber que las leyes tradicionales de la economía no han quedado refutadas, que las justificaciones del “nuevo paradigma” que suelen invocarse al final de las burbujas han vuelto a quedar repudiadas. Pero no da ninguna satisfacción observar el abismo. El legado de Alan Greenspan quedará manchado para siempre por este peligroso y doloroso choque con la realidad…

La casta de los banqueros - ¿Los mejores talentos? (Historias de los “cienmanos”) (Parte I) - (Marzo 2009)

- Cómo el gobierno de EEUU creó la crisis financiera (The Wall Street Journal - 13/2/09)

Una investigación muestra que el pánico del año pasado no fue causado porque no se rescató a Lehman Brothers

(Por John B. Taylor) Lectura recomendada



Muchos están pidiendo una comisión como la del 11 de septiembre de 2001 para investigar la crisis financiera. Cualquier investigación como esta no debería descartar al mismo gobierno como un gran culpable. Mi investigación muestra que las acciones e intervenciones del gobierno -no una falla inherente o la inestabilidad de la economía privada- causaron, prolongaron y drásticamente empeoraron la crisis.

La clásica explicación de las crisis financieras es que son causadas por excesos -con frecuencia excesos monetarios- que llevan a un auge y un inevitable colapso. Esta crisis no fue diferente: un boom de la vivienda seguido por un desplome provocó cesaciones de pagos, la implosión de hipotecas y valores relacionados a hipotecas de instituciones financieras, y la resultante agitación financiera.

Los excesos monetarios fueron la principal causa del auge. La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo su meta para la tasa de interés, especialmente en 2003-2005, muy por debajo de las conocidas normas monetarias que señalan que una buena política debería estar basada en experiencia histórica. Mantener las tasas de interés en el camino en el que funcionaron bien en las últimas dos décadas, en lugar de mantenerlas tan bajas, habría prevenido el auge y el colapso. Investigadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico han presentado evidencia corroborativa de otros países: mientras más alto el grado de exceso monetario en un país, mayor fue el boom de la vivienda.

Los efectos del auge y el colapso fueron amplificados por varios factores, incluyendo el uso de hipotecas subprime (o de alto riesgo) y de tasas variables, que provocaron la toma excesiva de riesgos. También hay evidencia de que la excesiva toma de riesgos fue estimulada por tasas de interés excesivamente bajas. Las tasas de impagos y ejecuciones hipotecarias están inversamente relacionadas a la inflación del precio de las viviendas. Estas tasas cayeron rápido durante los años en los que los precios de las viviendas subieron rápido, probablemente descarrilando muchos programas de suscripción de hipotecas y engañaron a mucha gente.

Las hipotecas subprime, de tasas variables y de otras clases fueron atados en muy complejos valores respaldados por hipotecas. Las agencias calificadoras subestimaron el riesgo de estos valores, ya sea por falta de competencia, irresponsabilidad o más probablemente la inherente dificultad de evaluar el riesgo debido a la complejidad.

Otras acciones del gobierno también estuvieron en juego: las empresas patrocinadas por el gobierno Fannie Mae y Freddie Mac fueron alentadas a expandirse y comprar valores respaldados por hipotecas, incluyendo aquellas armadas con riesgosas hipotecas subprime.

La acción del gobierno también contribuyó a prolongar la crisis. Considere que la crisis financiera se agudizó el 9 y 10 de agosto de 2007, cuando las tasas de interés del mercado de dinero subieron pronunciadamente. Los spreads de tasas de interés, como la diferencia entre préstamos interbancarios a tres meses y a un día, se dispararon a niveles sin precedentes.

Diagnosticar la razón de este repentino aumento era esencial para determinar qué tipo de respuesta política era necesaria. Si la liquidez era el problema, entonces proveer más liquidez facilitando préstamos en la ventanilla de descuento de la Reserva Federal (Fed), o abriendo nuevas ventanillas o líneas de crédito, sería lo apropiado. Pero si el riesgo de contraparte estaba detrás del repentino aumento en las tasas de interés del mercado de dinero, entonces sería apropiado un enfoque directo en la calidad y la transparencia del balance del banco.



Al principio, las autoridades diagnosticaron mal la crisis como una de liquidez y recetaron el tratamiento equivocado.

Para proveer más liquidez, la Fed creó la Línea de Crédito de Subastas a Plazo (TAF por sus siglas en inglés) en diciembre de 2007. Su principal objetivo era reducir los spreads de tasas de interés en los mercados de dinero y aumentar el flujo de crédito. El TAF, no obstante, no pareció hacer mucha diferencia. Si la razón del spread era el riesgo de contraparte, a diferencia de la liquidez, esto no es una sorpresa.

Otra pronta respuesta política fue el Acta de Estímulo Económico de 2008, aprobado en febrero. El principal objetivo de este paquete era enviar US$ 100.000 millones en efectivo a individuos y familias para que tuvieran más para gastar, y de esta manera impulsar el consumo y la economía. Sin embargo, la gente gastó poco o nada del descuento temporal (como predijo la teoría de ingresos permanentes de Milton Friedman, la cual sostiene que los aumentos temporales en los ingresos, a diferencia de los permanentes, no provocan incrementos significativos en el consumo). El consumo no fue impulsado.

La tercera respuesta política fue la gran reducción en la meta para la tasa de interés de fondos federales a 2% en abril de 2008, de 5,25% en agosto de 2007. Esta fue más drástica de lo que prescribirían normas monetarias como mi propia Regla Taylor. El efecto más evidente de este recorte de tasa fue una pronunciada depreciación del dólar y un gran aumento del precio del petróleo. Después del comienzo de la crisis, el precio del crudo se duplicó a más de US$ 140 en julio de 2008, antes de desplomarse a medida que disminuían las expectativas de crecimiento económico mundial. Para entonces, sin embargo, el daño del alto precio del petróleo ya estaba hecho.

Después de un año de tales erróneas prescripciones, la crisis empeoró repentinamente en septiembre y octubre de 2008. Presenciamos una seria restricción del crédito, que seriamente debilitó una economía que ya estaba sufriendo por el persistente impacto del aumento del precio del petróleo y la crisis inmobiliaria.

Muchos han argumentado que la razón de este mal paso fue la decisión del gobierno de no prevenir la bancarrota de Lehman Brothers durante el fin de semana del 13 y 14 de septiembre. Un estudio de este evento sugiere que la respuesta es más complicada y estaba en otra parte.

Aunque los spreads de tasas de interés aumentaron ligeramente el lunes 15 de septiembre, se mantuvieron en el rango observado durante el año previo y permanecieron allí el resto de la semana. El viernes 19 de septiembre, el Departamento del Tesoro anunció un paquete de rescate, aunque no reveló su tamaño o los detalles. Durante el fin de semana se armó el paquete, y el martes 23 de septiembre, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, testificaron ante el Comité de Banca del Senado. Los funcionarios presentaron el Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP por sus siglas en inglés), indicando que sería de US$ 700.000 millones. Proporcionaron un corto borrador de legislación, sin ninguna mención de la supervisión y con pocas restricciones sobre el uso de los fondos.



Los dos hombres fueron indagados intensamente y la reacción fue bastante negativa, juzgando por el gran volumen de correo negativo que recibieron muchos miembros del Congreso. Fue después de este testimonio que uno realmente empieza a ver que se profundiza la crisis y los spreads de tasas de interés se amplían.

El conocimiento por parte del público de que la intervención del gobierno no había sido considerada en detalle y la historia oficial de que la economía se estaba desplomando probablemente provocaron el pánico visto en las siguientes semanas. Y esto probablemente fue amplificado por las improvisadas decisiones de respaldar a algunas instituciones financieras y no a otras y por explicaciones poco claras, que parecían basadas en el miedo, de los programas para tratar la crisis. ¿En qué se basó la decisión de intervenir en Bear Stearns, luego no en Lehman y luego sí otra vez en AIG? ¿Qué guiaría las operaciones del TARP?

No tenía que haber sido de esta manera. Para prevenir medidas equivocadas en el futuro, es urgente que volvamos a principios de política monetaria sólidos, basando las intervenciones gubernamentales en diagnósticos claramente establecidos y marcos predecibles para las acciones del gobierno.

Respuestas enormes con pocas explicaciones probablemente empeorarán la situación. Hasta ahora, esa es la lección de esta crisis.

(Taylor, un profesor de economía de la Universidad de Stanford y académico de la Institución Hoover, es el autor de Getting Off Track: How Government Actions and Interventions Caused, Prolonged and Worsened the Financial Crisis (algo como Desviándose del camino: cómo las acciones e intervenciones del gobierno causaron, prolongaron y empeoraron la crisis financiera), que será publicada a fines de febrero por Hoover Press)




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