El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo Hagiografía -no autorizada- del heterodoxo “socializador” de las pérdidas del sistema financiero



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29/1/09)

El comunicado de la Fed, pese a pintar un panorama bastante negro para la economía, reconoce que las expectativas de crecimiento e inflación van a cambiar, y recuerda al mercado que puede ser peligroso ponerse en contra del banco central si la situación de los bonos se pone fea. De ahí que anuncie que está dispuesta a comprar bonos del Tesoro si es necesario para “mejorar las condiciones en los mercados de crédito”.

En efecto, Bernanke espera una mejoría en el segundo semestre gracias a planes como el suyo de comprar activos hipotecarios por 500.000 dólares, que ya ha conseguido una bajada de los tipos de las hipotecas: “Una recuperación gradual comenzará a lo largo del año”, afirma el comunicado, aunque admite que hay riesgos “significativos” para esta previsión. Asimismo, señala que está colaborando con Obama sobre fórmulas para rescatar al sector bancario.

Es decir, en la Fed saben que es probable que las expectativas mejoren en los próximos meses con el plan de estímulo del nuevo presidente y todo el dinero público que ya se ha gastado en rescatar bancos y otras empresas, y no quieren que dicha mejora se refleje directamente en unas expectativas más inflacionistas y tipos a largo más altos. Es decir, no quieren ver unos tipos que exageren al alza descontando la vuelta de la inflación después de que hayan exagerado a la baja por las expectativas de deflación (y por la demanda de activos seguros en medio del pánico financiero).

Concretamente, los analistas creen que la Fed no está dispuesta a ver los tipos a largo por encima del 3% y así se lo comunica a los mercados. La rentabilidad del bono a 10 años ha subido del 2% al 2,7% y la Fed dice que ya es suficiente. Básicamente, creo que quieren estabilizar el tipo a largo entre un 2% y un 3%: por encima del 3%, el mercado cruza la línea roja y pone en peligro la recuperación, a juicio de Bernanke.

Ahora bien, tampoco quiere que los bonos caigan por debajo del 2%, porque entrarían en terra incognita en la historia de EEUU, lo que podría acelerar una deflación prolongada. Es decir, la Fed está marcando un rango entre el 2% y el 3% para los bonos, aunque no lo va a reconocer, al menos por ahora.

El problema es que no está fijando ese rango para los tipos del mercado monetario, que son su responsabilidad, sino para el mercado de deuda pública, donde no debería haber ninguna intervención pública. La Fed está dispuesta a intervenir para controlar uno de los mercados más grandes que existen -mucho más que la bolsa-, lo que supone un acto de intervencionismo sin precedentes, aunque a la altura de la entrada masiva del Estado en el capital de los bancos.

Lógicamente, esta intervención va a alterar completamente el comportamiento de los inversores, que comprarán bonos en cuanto su rentabilidad se acerque al 3% y los venderán cuando caiga cerca del 2%. O tal vez eso es precisamente lo que pretende Bernanke, que el mercado haga el trabajo sucio con estos mensajes y que, al final, la Fed no tenga que comprar bonos directamente. Y a lo mejor, hasta le sale bien.

La Reserva Federal de Estados Unidos dio ayer un pequeño paso hacia la compra de valores del Departamento del Tesoro al señalar que está preparada para hacerlo si estima que la medida representa un alivio significativo para los mercados de crédito. El banco central, sin embargo, no dio una señal clara de que pondrá en marcha la estrategia”... La Fed muestra señales de preocupación y está más cerca de comprar deuda del Tesoro (The Wall Street Journal - 29/1/09)

La Fed ha rebajado su tasa de referencia de corto plazo, conocida como de fondos federales, a casi cero y reiteró después de una reunión de dos días del Comité Federal de Mercados Abiertos que la tasa se mantendrá baja “por algún tiempo”. Las autoridades ahora se están concentrando en nuevos programas de préstamos y compras de activos.

El banco central de EEUU también ofreció una sombría evaluación del panorama económico y se refirió a las crecientes preocupaciones de que la inflación pueda caer por debajo de los niveles considerados prudentes. “La producción industrial, la construcción de viviendas y el empleo continúan cayendo de manera aguda, a medida que los consumidores y las empresas recortan sus gastos”, señaló la Fed en un comunicado divulgado después de la reunión. “Además, la demanda global parece estar desacelerándose en forma significativa”.

La Fed tiene un cierto margen de maniobra porque dos de sus nuevos programas de préstamos se están reforzando. En uno, la Fed está comprando US$ 600.000 millones en valores emitidos o garantizados por firmas hipotecarias asociadas al gobierno: Fannie Mae, Freddie Mac, Ginnie Mae y los bancos Federal Home Loan. En el otro, proveerá financiamiento por hasta US$ 200.000 millones a inversionistas que compren valores ligados a préstamos de consumo.

En el comunicado, el banco central dijo que compraría deuda gubernamental “si la evolución de los acontecimientos” sugiere que eso podría ayudar a aliviar la crisis de crédito. La Fed, sin embargo, no ofreció ningún plan para realizar dichas compras. La adquisición de bonos del Tesoro podría resultar en una reducción mayor de las tasas. La iniciativa también podría mantener bajas las tasas de interés de una serie de préstamos ligados a valores del gobierno, incluyendo hipotecas y deuda corporativa.

Dichas medidas deberían ser fáciles de ejecutar para la Fed porque tiene la autoridad para comprar bonos del Tesoro y la división de mercado de la Reserva Federal de Nueva York tiene un largo historial de negociar bonos con operadores de valores. Pero la medida no está exenta de riesgos. Uno de ellos es que la estrategia puede tener un efecto contraproducente. Una compra a gran escala de deuda gubernamental por parte de la Fed significaría que el banco central está ayudando al gobierno a financiar el creciente déficit fiscal al imprimir dinero, algo que podría desatar presiones inflacionarias. Si esa es la percepción de los inversionistas, los rendimientos de los valores del Tesoro podrían subir, en vez de caer.

Algunas autoridades de la Fed creen que el principal riesgo en este momento no es un aumento significativo de la inflación, sino su rápido declive. El índice de precios al consumidor, excluyendo bienes volátiles como los alimentos y la energía, se contrajo a una tasa anual de 0,3% en el cuarto trimestre de 2008, comparado con un alza de cerca de 2,5% en el mismo período de 2007. “El Comité ve algún riesgo de que la inflación persista por un período a niveles que no son considerados ideales para estimular el crecimiento económico y la estabilidad de precios a largo plazo”, declaró la Fed.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos encabeza el esfuerzo para diseñar un renovado plan de rescate financiero, pero será la Reserva Federal (Fed) la que, tras bambalinas, jugará un papel clave para hacerlo funcionar”... La Fed jugará un papel clave en el nuevo plan de rescate financiero de EEUU (The Wall Street Journal - 10/2/09)

Los préstamos de la Fed son un pilar del ambicioso programa dirigido a reanimar los mercados de préstamos de consumo, que el gobierno planea ampliar en alcance y, posiblemente, en magnitud.

El programa, conocido como Línea de Crédito de Préstamos de Valores Respaldados por Activos a Plazo (TALF por sus siglas en inglés), fue anunciado en noviembre y originalmente tenía el objetivo de proveer US$ 200.000 millones en financiamiento para inversionistas que compren activos respaldados por préstamos de consumo, como créditos para comprar autos y deuda de tarjetas de crédito. Los funcionarios del gobierno se han apresurado para lanzar el programa este mes.

Ahora, el gobierno evalúa aplicar el programa en otros mercados, por ejemplo el de los valores respaldados por préstamos inmobiliarios comerciales y créditos hipotecarios que no estén ligados a los gigantes hipotecarios semiestatales Fannie Mae y Freddie Mac.

El banco central tiene otros roles en el rescate. Por ejemplo, podría ayudar a echar andar un banco “agregador” dedicado a comprar activos financieros en problemas. La Fed también podría garantizar los activos de ciertas compañías, como ya lo hecho en los casos de los bancos Citigroup Inc. y Bank of America Corp., aunque tales planes probablemente no sean incluidos en el anuncio próximo.

El banco central estadounidense también ha estado trabajando de cerca con otros reguladores para diseñar un programa para prevenir ejecuciones hipotecarias. La planeada expansión del programa TALF, sin embargo, probablemente sea su rol más prominente. También representa un esfuerzo del gobierno para separar dos problemas relacionados: sanear los bancos y estimular el otorgamiento de nuevos préstamos.

Las autoridades tenían la esperanza de que las primeras medidas para inyectar capital en los bancos ayudaran a estimular la concesión de préstamos. En gran parte, los esfuerzos han sido infructuosos. Ampliar el programa TALF es una manera de crear créditos mientras se elaboran otras medidas, como nuevas infusiones de capital o ayudar a la banca a vender o “aislar” los activos tóxicos.

“Lo que la Fed está haciendo es ir de mercado en mercado y preguntar, ‘¿cuáles son los mercados en los que el flujo de crédito está dañado?’” explica Laurence Meyer, ex gobernador de la Fed y actual vicepresidente de Macroeconomic Advisers LLC, una firma de investigación económica.

La atención del gobierno del presidente Barack Obama en el programa de préstamos de la Fed también es un intento por abordar otro problema que ha echado por la borda los esfuerzos por frenar la crisis de crédito. Aunque el Tesoro ha estado inyectando capital fresco en los bancos durante meses, muchos de los problemas del sistema financiero radican fuera del sistema bancario, en mercados donde los préstamos son parte de valores vendidos a inversionistas de todo el mundo. En los últimos 25 años, estos mercados han pasado a dominar el sistema crediticio de EEUU.

Aunque la Fed considera al TALF como una manera de llegar a instituciones financieras que no sean bancos, el programa está lleno de riesgos. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York ha luchado durante meses para definir las condiciones para los créditos que otorgarán a los inversionistas que acudan a la Fed en busca de financiamiento. Si son muy estrictas, la iniciativa podría resultar contraproducente. Si son muy laxas, podría incentivar un acceso demasiado fácil al crédito o el programa podría ser visto como un regalo para los inversionistas privados.

El jefe de la Fed cree que la recesión podría acabar este año, pero las cifras apuntan a que la crisis se agrava”… Ola de malas noticias modera el optimismo de Bernanke (The Wall Street Journal - 25/2/09)

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, albergó la esperanza de que haya una recuperación económica en 2010. Sus palabras, sin embargo, fueron pronunciadas en un día en que las últimas cifras apuntan a una recesión cada vez más obstinada y difícil de combatir.

En el mes de febrero (2009), la confianza del consumidor estadounidense cayó a su nivel más bajo registrado, en parte debido a que las familias tienen ahora menos fe de hallar un empleo. Asimismo, dos índices sugirieron que el declive en los precios de las viviendas se podría estar acelerando. Y las empresas, desde el gigante de software Microsoft Corp. a las cadenas minoristas Target Corp. y Macy's Inc., reportaron un deterioro del panorama para las ganancias corporativas.

Los últimos datos de la economía y las crecientes aflicciones en las principales instituciones financieras del país apuntan a uno de los mayores problemas que enfrentan el presidente Barack Obama y Bernanke: la crisis financiera y la recesión se están retroalimentando. Los declives bursátiles y el deterioro en sus carteras de préstamos disminuyen las posibilidades de que los bancos recauden capital privado y los vuelve más reacios a conceder créditos, restándole dinamismo a la economía y ahondando el problema que las autoridades federales tratan de paliar. Mientras tanto, el aumento del desempleo y las caídas de las ganancias corporativas elevan las moras en los préstamos, perjudicando a los bancos y volviendo a consumidores y empresas aún más reacios a gastar…

Los rescates financieros y un plan de estímulo fiscal del orden de los US$ 875.000 millones están diseñados para sacar a la economía estadounidense de este espiral descendente. En su testimonio de ayer ante el Congreso, Bernanke advirtió sobre el “poder destructivo” de las crisis entrelazadas en los mercados y la economía. Además, subrayó que detener este sistema de retroalimentación es clave para reencauzar la economía y añadió que existía el riesgo de que el ya sombrío panorama actual empeorara.

“Si las acciones tomadas por el gobierno, el Congreso y la Reserva Federal tienen éxito en restaurar cierto nivel de estabilidad financiera -y sólo en ese caso-, en mi opinión, existe una posibilidad razonable de que la actual recesión terminará en 2009 y que 2010 será un año de recuperación”, dijo Bernanke en su testimonio a los legisladores.

Aunque los mercados de crédito han mostrado señales de estabilizarse en las últimas semanas, los precios de las acciones han caído marcadamente, sobre todo para instituciones financieras que los inversionistas creen que caerán bajo control federal. El martes, sin embargo, las acciones repuntaron; el Promedio Industrial Dow Jones ganó 3,3%.

Las autoridades de EEUU, mientras, están trabajando para reescribir los rescates financieros de dos de las mayores instituciones financieras del país, American International Group Inc. y Citigroup Inc., a las que ya otorgaron cientos de miles de millones de dólares el año 2008. Pese a estas inyecciones, la desaceleración económica y la tormenta financiera siguen hundiendo a las firmas. El sector inmobiliario -en el corazón de la crisis- también mostró señales de estar empeorando.

Los precios de las casas cayeron 3,4%, ajustado por temporada, en el cuatro trimestre de 2008, una caída récord, según un índice del gobierno hecho público el martes. Es el mayor declive en los 18 años en que lleva computándose el índice. Un índice de precios de vivienda independiente, computado por S&P/Case-Shiller, mostró que los precios de la vivienda en todo el país cayeron 27% respecto a su máximo a mediados de 2006.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) lanzó ayer un ambicioso programa de préstamos que podría alcanzar U$ 1 billón (millón de millones). El plan pondrá finalmente a prueba su teoría de que el crédito barato del banco central hará que los inversionistas privados regresen a los moribundos mercados de préstamos a empresas e individuos”... La Fed lanza plan para reanimar los mercados de crédito (The Wall Street Journal - 4/3/09)

La Fed, que en noviembre (2008) anunció su programa conjunto con el Departamento del Tesoro, anunció que los inversionistas pueden empezar a endeudarse con el banco central a partir del 17 de marzo (2009) y usar ese dinero para comprar valores recién emitidos respaldados por diversos tipos de deuda, desde préstamos automotrices a arriendos de equipo industrial.

La Fed también amplió los tipos de préstamos que pueden acogerse al programa, que inicialmente se limitaba a préstamos a personas y pequeñas empresas, para incluir créditos para maquinaria pesada, equipo agrícola y flotas de autos de alquiler. También suavizó los términos para captar una mayor cantidad de inversionistas y emisores de deuda. Los participantes, por ejemplo, no tendrán que ceñirse a los límites a la compensación de sus ejecutivos que se aplican a bancos que reciben fondos del gobierno.

La Fed y el Departamento del Tesoro esperan que la iniciativa, conocida como Línea de Crédito para Préstamos Respaldados por Activos a Plazo, o TALF por sus siglas en inglés, reanimará los mercados donde los préstamos son ensamblados con otros créditos y convertido en valores. Durante el punto más álgido del auge del crédito, Wall Street emitió más de US$ 1 billón al año en valores respaldados por créditos de consumo y billones más respaldados por préstamos hipotecarios. Estos mercados -llamados algunas veces “el sistema bancario en las sombras”- llegaron a representar el 40% de todos los préstamos de consumo otorgados antes de la crisis. El mercado, sin embargo, prácticamente cesó de funcionar el año pasado. La emisión de valores ligados a préstamos de consumo cayó a menos de US$ 8.000 millones en los últimos tres meses de 2008.

“Ha habido cierto colapso del sistema bancario, pero el colapso del sistema bancario en las sombras ha sido casi total”, advierte el economista de la Universidad de Princeton Alan Blinder. “Tomando en cuenta nuestra dependencia del segundo, necesitamos revivir el sistema bancario en las sombras”.

Los inversionistas recibieron el anuncio de con una mezcla de entusiasmo y pesimismo. “Se necesita un mercado de titularización robusto para restablecer una plataforma amplia de crédito en la sociedad”, dijo Stephen Schwarzman, presidente de la firma de capital privado Blackstone Group LP, que está considerando invertir en el programa de la Fed.

El programa de la Fed ya se dispone a enfrentar su primera prueba. La firma de financiamiento automotriz World Omni Financial Corp., que otorga préstamos a través de los concesionarios de Toyota Motor Corp. en EEUU. World Omni se prepara para ensamblar unos 25.000 créditos ligados a vehículos de Toyota con el fin de crear valores por hasta US$ 750.000 millones. Luego, acudirá a la Fed para hacer préstamos a tres años a los inversionistas que compren estos valores.



Los inversionistas incurrirán en algún riesgo, aunque limitado. Podrán tomar prestado entre US$ 92 y US$ 94 de la Fed por cada US$ 100 que inviertan en valores de World Omni. La Fed concederá muchos de estos préstamos a una tasa equivalente a la Tasa Interbancaria de Londres (Libor) más un punto porcentual. El retorno de los inversionistas dependerá, en última instancia, del precio final de los valores. Asumiendo que no haya grandes pérdidas de crédito, los inversionistas anticipan retornos de entre 12% y 16% al año en un plazo de tres años.

La Reserva Federal de EEUU (Fed), que preside Ben Bernanke, oculta a la agencia Bloomberg en nombre de los bancos que han recibido ayuda pública a través de sus líneas de crédito extraordinarias, en donde las entidades se deshacen de sus activos tóxicos”... Bernanke impone la Ley del Silencio (Libertad Digital - 6/3/09)

La Reserva Federal (Fed) se niega a facilitar información acerca de las líneas de créditos extraordinarias concedidas a las entidades del país. Las presiones de la prensa norteamericana han servido de poco por el momento, pese a las denuncias y la investigación abierta en la Cámara de Representantes de EEUU, según denuncia la prestigiosa agencia de información económica Bloomberg.

La Fed no hará público el nombre de las entidades que han sido auxiliadas por el banco central a través de sus ventanillas de descuento de activos tóxicos, que se nutre el dinero procedente de los contribuyentes de EEUU (deuda pública) y que asciende a 1,9 billones de dólares. El asunto está siendo investigado por el Comité de banca en el Senado, pero las autoridades públicas rechazan identificar a las entidades beneficiarias.

El senador republicano por Alabama, Richard Shelby, denuncia que “si el dinero que procede de los contribuyentes es el que está en juego, el pueblo de EEUU y esta comisión debemos conocer quién ha sido beneficiado, a dónde fue ese dinero”. Aquí “no hay transparencia”, alega.

Bloomberg denunció el 7 de noviembre (2008) a la reserva Federal en virtud del principio de Libertad de Información para que aportara todos los detalles sobre sus 11 programas de crédito extraordinario puestos en marcha desde el inicio de la actual crisis. Sin embargo, los organismos públicos han dado, por el momento, la callada por respuesta.

El efectivo escasea. Agotada la vía de los tipos, los estados tienen en la compra de activos tóxicos el mejor método para reflotar el crédito. Imprimir más billetes sería la opción más extrema y sólo tendría efecto si se utilizara de forma”... ¿Cómo puede un país poner más dinero en circulación? (Negocios - 10/3/09)

Si hay un factor que une a empresas, entidades financieras y consumidores particulares en esta crisis es la necesidad de efectivo en medio de un escenario de escasez de efectivo. Las primeras, para saldar sus deudas. Las segundas, para poner en funcionamiento el motor económico. Y los terceros, para consumir y abonar sus compromisos crediticios.

Pero, ¿cómo puede un país aumentar el efectivo a disposición de los actores económicos? Existen varias fórmulas, todas ellas con sus pros y sus contras.

El fin último no debe ser otro que llevar la financiación al consumidor final. La tarea no es fácil, teniendo en cuenta, tal y como explica Marta Raga, de BNP Paribas, que todos los agentes económicos están utilizando el efectivo extra en reducir su apalancamiento y no en consumo o en proyectos de crecimiento empresarial.

Los expertos aseguran que las medidas tomadas hasta ahora son adecuadas. “Aceleran la velocidad del dinero”, asegura Raga. Pero algunas de ellas empiezan a agotarse, como las bajadas de tipos de interés. Por ese motivo, algunos de ellos creen que aún queda margen para que funcionen las medidas alternativas, como la compra de activos.

Juan Ramón Caridad, de Atlas Capital, considera adecuado potenciar el papel del Estado como cámara de compensación, porque “si el Estado actúa de garante, la confianza retornará al mercado y con ella, las titulaciones, de una forma ordenada”.



Pero “todo lleva su tiempo”, asegura José Carlos Díez, de Intermoney, por lo que las medidas tardarán unos meses en tener efecto en las economías.

1 Política fiscal expansiva.

Es decir, bajadas de impuestos para fomentar el consumo privado. El principal escollo para llevar a cabo esta medida en el actual escenario de mercado es que los estados también necesitan recaudar fondos para sacar las economías de la crisis. Pablo García apunta a que los gobiernos evitarán financiarse a través de subidas de impuestos indirectos, pero también descarta que haya recortes fiscales.

2 Recortes de tipos de interés.

Es la primera medida que han llevado a cabo los bancos centrales para aumentar el efectivo en circulación. Hasta tal punto que a algunas autoridades monetarias ya se les ha acabado la munición. EEUU y Japón tienen el precio del dinero al 0% y el Reino Unido, en el 0,5%. Los bajos tipos de interés hacen más accesible el crédito a los consumidores.

3 Compra de activos, tanto públicos como privados.

Con esta fórmula, el Estado inyecta efectivo en las entidades a través de la adquisición de activos considerados ilíquidos y que enturbian los balances de las entidades. Para llevar a cabo esta medida, el Estado debe financiarse a través de emisiones de deuda. El problema surge cuando este tipo de operaciones son masivas y el inversor huye hacia las inversiones más seguras, porque resta financiación a las compañías. Es lo que, en la teoría económica, se denomina “efecto expulsión”.

4 Bajar el coeficiente de caja.

Es decir, reducir las reservas que poseen las entidades financieras en los bancos centrales de cada país como concepto de aval. Esta medida inyecta efectivo a las entidades, pero suscita incertidumbres. Algunos expertos consideran que esta opción es poco aconsejable en la actualidad, porque los bancos necesitan respaldo financiero para afrontar la bajada del valor de sus activos.

5 Poner a funcionar “la máquina del dinero”.

Sería la medida más extrema. La emisión de billetes iría destinada, según los analistas, a la compra de activos tóxicos. Sólo sería efectiva si se utiliza de forma puntual y en un entorno de baja inflación. Su abuso provocaría inflación sin control.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que se prepara para una reunión sobre política monetaria la próxima semana, considera inyectar más dinero en la economía comprando valores u otorgando nuevos préstamos”... La Fed evalúa los próximos pasos para normalizar los mercados (The Wall Street Journal -



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