El establecimiento del objeto libidinal



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MODULO 4

Ficha 12042- “El primer año del niño”- Spitz

EL ESTABLECIMIENTO DEL OBJETO LIBIDINAL

LA ANGUSTIA DEL OCTAVO MES: (angustia propiamente dicha) Entre el 6° y el 8 ° mes se produce un cambio decisivo en la conducta del niño hacia los otros. El infante ya desarrolló la capacidad para diferenciar de manera perceptiva entre el amigo y un extraño. Si uno de estos se acerca a él, hará que entre en función una conducta típica, característica e inconfundible del infante, hará muestras de diversas intensidades de recelo y de angustia y rechazara al desconocido. Este patrón de conducta se denominó “la angustia del octavo mes” y es la primera manifestación de la angustia propiamente dicha.

Se distingue en el primer año de vida tres etapas en la ontogénesis de la angustia. La primera es la reacción del infante al proceso del parto. Durante el periodo neonatal se producen manifestaciones de desagrado, estas no son de angustia.

A medida que el niño se va haciendo mayor, la naturaleza de estos estados de tensión van perdiendo progresivamente su carácter difuso: ahora se dan como respuesta a todas las situaciones más ingratas. Aproximadamente a la octava semana de vida, las manifestaciones de desagrado se hacen cada vez más estructuradas e inteligibles, no solo para la madre, sino también para el observador experimentado.

A medida que las manifestaciones del niño se hacen más inteligibles, las respuestas del medio se vuelven más adaptadas a las necesidades que expresan. Por el 3° mes de vida, las huellas mnémicas de una serie de señales dirigidas por el niño hacia el medio circundante quedan codificadas en su aparato psíquico, y el pequeño ha llegado a dominar “la llamada”, es decir la capacidad de volverse hacia el medio e indicar su necesidad.

Ahora es el sujeto, el niño, es el que hace la sugerencia, y es el otro, el medio, que responde. Es el medio quien será condicionado por el infante.

Después del tercer mes, un número creciente de rastros de recuerdos quedan depositados en los sistemas mnémicos del niño. Estos rastros se relacionan con ciertas situaciones recurrentes y particularmente desagradables para el niño.

En la primera etapa de los estados de tensión psicológica (angustia propiamente dicha), se manifiesta una reacción desagradable cuando la tensión interna perturba el estado de equilibrio. En la segunda etapa, la reacción de temor es provocada por un precepto que el niño ha relacionado con una experiencia desagradable previa.

La angustia del octavo mes, aparece en la segunda mitad del primer año de vida, es enteramente diferente de la conducta medrosa. En la reacción hacia el desconocido, el niño responde a algo o a alguien con lo que, o con el que, no tuvo nunca antes una experiencia desagradable.

La angustia que manifiesta no es en respuesta al recuerdo de una experiencia desagradable con el desconocido, es en respuesta de su percepción de que el rostro del desconocido no coincide con las huellas mnémicas del rostro de la madre.

Esta respuesta de angustia, muestra que él bebe ha llegado a establecer una verdadera relación de objeto y que la madre se ha convertido en su objeto libidinal, su objeto amoroso.

Dos pasos principales que llevan a la constitución del objeto libidinal:


  1. El establecimiento de la representación del rostro humano en el sistema mnémico como un incentivo, nos informa del surgimiento del precursor del objeto, esto señala el primer paso importante en el desarrollo de las relaciones de objeto.

  2. Tres o cuatro meses después, en el octavo, aparece la angustia. Esta indica que el niño diferencia el semblante de la madre y le adjudica un lugar único entre todos los demás rostros humanos. Desde entonces y durante algún tiempo después, el niño preferirá el rostro materno y rechazara todos los otros que difieran de él.

La angustia del octavo mes es la prueba de que para el niño todo el mundo es extraño.

Ficha 12044 – “La distorsión del yo en términos de self verdadero y falso” – Winnicott

HISTORIA: la idea de self falso puede discernirse en las primeras formulaciones de Freud. En particular, vinculo lo que yo divido en un self verdadero y falso con la división freudiana del self en una parte central y dotada de energía por los instintos y una parte vuelta hacia afuera y relaciona con el mundo.

LAS NECESIDADES DEL YO Y LAS NECESIDADES DEL ELLO: El yo del infante está acopiando fuerza, y en consecuencia se acerca a un estado en que las exigencias del ello serán sentidas como parte del self, y no como ambientales. Cuando se produce este desarrollo, la satisfacción del ello pasa a ser un muy importante fortalecedor del yo, o del self verdadero, pero las excitaciones del ello pueden ser traumáticas cuando el yo todavía no puede incluirlas ni es capaz de absorber los riegos involucrados y las frustraciones experimentadas mientras no se convierte en realidad la satisfacción del ellos.

El self falso tiene una función defensiva, que por naturaleza consiste en ocultar y proteger al self verdadero, sea éste lo que fuere. En seguida resulta posible clasificar las organizaciones del self falso como sigue:



  1. El self falso se establece como real y es lo que los observadores tienden a pensar que es la persona real. Pero en las relaciones de vida, de trabajo, amistades, el self falso empieza a fallar.

  2. El self falso defiende al self verdadero, pero éste es reconocido como potencial y se le permite una vida secreta.

  3. El self falso tiene como interés principal la búsqueda de condiciones que le posibilitan al self verdadero hacer valer sus méritos.

  4. El self falso se basa en identificaciones.

  5. El self falso está representado por la organización total de la actitud social cortés y bien educada, un “no decir las cosas con franqueza y sinceridad”.

LA MENTE Y EL SELF FALSO: cuando un self falso se organiza en un individuo con un alto potencial intelectual, la mente experimenta una tendencia muy fuerte a convertirse en la sede del self falso, en cuyo caso se desarrolla una disociación entre la actividad intelectual y la existencia psicosomática.

ETIOLOGIA: al buscar la etiología del self falso, estamos examinando la etapa de las primeras relaciones objetales.

LA PARTE DE LA MADRE: comparar dos extremos; por un lado la madre suficientemente buena y en otro no es suficientemente buena.

La madre suficientemente buena da satisfacción a la omnipotencia del infante, y en alguna medida también le da sentido. Lo hace repetidamente. Empieza a tener vida el self verdadero, gracias a la fuerza que le cede al yo débil del infante la instrumentación por la madre de las expresiones omnipotentes de este último.

La madre que no es suficientemente buena no es capaz de instrumentar la omnipotencia del infante, de modo que repetidamente falla en dar satisfacción al gesto de la criatura. Lo reemplaza por su propio gesto, que adquirirá sentido por la sumisión del infante. Esta sumisión por parte del infante es la etapa más temprana del self falso, y corresponde a la ineptitud de la madre para sentir las necesidades de su bebe.

El self verdadero solo adquiere un mínimo de realidad como resultado del éxito repetido de la madre en dar satisfacción al gesto espontaneo o a la alucinación sensorial del infante.

El self verdadero tiene espontaneidad y los acontecimientos del mundo lo han acompañado. El infante puede entonces empezar a disfrutar la ilusión de la creación y el control omnipotente, y llegar gradualmente a reconocer el elemento ilusorio, el hecho de que será jugando e imaginando. Aquí está la base del símbolo, que al principio es la espontaneidad o alucinación del infante y también el objeto externo creado y catectizado.

Cuando la adaptación de la madre a las alucinaciones no es suficientemente buena al principio, podría esperarse que el infante muriera físicamente, porque no se inicia la catexia de los objetos externos. El infante sigue aislado. No obstante en la práctica el infante vive, pero vive de modo falso. A través de este self falso el infante construye un conjunto falso de relaciones, y por medio de introyecciones llega incluso a alcanzar un aspecto de realidad, de modo que el niño crece para ser exactamente como la madre o quien domine en ese momento. El self falso tiene una función positiva muy importante: ocultar al self verdadero, lo que hace sometiéndose a las exigencias del ambiente.

La función materna esencial le permite a la madre conocer las más tempranas expectativas y necesidades de su infante y hace que esté personalmente satisfecha cuando el infante se siente bien. En virtud de esta identificación con su infante, ella sabe cómo someterlo, de modo que la criatura empieza existiendo y no reaccionando. Aquí está el origen del self verdadero, que no puede hacerse realidad sin la relación especializada de la madre, una relación que podría describirse con una palabra corriente: devoción.

EL SELF VERDADERO: en las etapas más tempranas, el self verdadero es la posición teórica de la que proviene el gesto espontaneo y la idea personal. El gesto espontaneo es el self verdadero en acción. Solo el self verdadero puede ser creativo, y solo el self verdadero puede sentirse real. Mientras que un self verdadero se siente real, la existencia de un self falso da por resultado una sensación de irrealidad o futilidad.



El self verdadero surge de los tejidos y de las funciones corporales, incluso de la acción del corazón y la respiración. Está estrechamente vinculado con la idea del proceso primario, y a principio es esencialmente no-reactivo a los estímulos externos, sino primario. La idea del self verdadero se justifica principalmente para tratar de comprender al self falso, porque no hace más que reunir los detalles de la experiencia de estar vivo.


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