El envejecimiento de la población mundial es un proceso esperado y que forma parte del desarrollo (Marín, 1997)



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INTRODUCCIÓN


El envejecimiento de la población mundial es un proceso esperado y que forma parte del desarrollo (Marín, 1997). A medida que éste progresa, se pierden muchas habilidades motoras y cognitivas, dentro de las más importantes está la de mantener el equilibrio, lo que traduce en una seria alteración funcional para la vida del adulto mayor, ya que es la cualidad primordial y básica para la realización de cualquier acto motor. Esta deficiencia en el equilibrio se debe al deterioro de las capacidades sensoriales (sistemas visual, propioceptivo y vestibular), significando el desmedro de la integración de información y órdenes motoras; y como también a alteraciones músculo esqueléticas y patologías comunes a los adultos mayores.

Producto de esta disminución de la capacidad de mantener el equilibrio, el adulto mayor se ve más expuesto a sufrir episodios de caídas a nivel, que muchas veces presentan graves consecuencias físicas, psíquicas, sociales y económicas, que afectan tanto al paciente como a su familia y a la sociedad. Dentro de estas consecuencias, una de las que denota mayor preocupación por parte del sistema de salud es la fractura de cadera, la cual se encuentra asociada a una gran morbilidad y elevada mortalidad, que puede llegar hasta un 20% en el primer año luego de ocurrida (Giaconi y cols., 1995).

A raíz de la gran importancia que presentan las caídas en los adultos mayores se han desarrollado diferentes escalas de valoración del riesgo de caídas como es el Test de Tinetti (Tinetti y cols., 1986). Dentro de los sistemas involucrados en el equilibrio, nos enfocaremos en el sistema vestibular debido a su papel fundamental en la mantención de éste. Para la evaluación y tratamiento de alteraciones vestibulares se han desarrollado test específicos, como la Pauta de Entrenamiento de Habituación Vestibular creada por el francés Marcel Norré, método por el cual, en pacientes con alteraciones vestibulares, se pueden atenuar las molestias que estas acarrean, y además repercutir en una disminución del riesgo de caídas (Daniels y González, 2002); y probablemente una reducción en la posibilidad de presentar alguna consecuencia grave, como lo serían las fracturas de cadera.

Debido a todo lo expuesto anteriormente, pensamos que es importante analizar la situación actual de los adultos mayores fracturados de cadera con respecto a posibles alteraciones vestibulares y riesgo de caída.


Preguntas De Investigación


  • ¿El diagnóstico de fractura de cadera por caída a nivel está asociado a una mayor frecuencia de alteraciones vestibulares en sujetos adultos mayores sobre 65 años institucionalizados de sexo femenino?

  • ¿Existe un mayor riesgo de caída en sujetos adultos mayores sobre 65 años institucionalizados de sexo femenino fracturados de cadera por caída a nivel determinado por el test de Tinetti en relación a adultos mayores de sexo femenino no fracturados?

- ¿Existe mayor riesgo de caídas en los sujetos con alteraciones vestibulares en comparación a los sujetos sin alteraciones vestibulares?

Objetivos

  • General

- Investigar la frecuencia de alteraciones vestibulares determinadas por la Pauta EHV en sujetos con fractura de cadera por caída a nivel y su relación con el riesgo de caída.

  • Específicos

  • Investigar y comparar la frecuencia de alteraciones vestibulares en sujetos adultos mayores de sexo femenino institucionalizadas sobre 65 años fracturadas de cadera por caída a nivel con pacientes no fracturadas.

  • Determinar y comparar el riesgo de caída en sujetos adultos mayores institucionalizados de sexo femenino sobre 65 años fracturadas de cadera por caída a nivel con sujetos de sexo femenino no fracturados.

  • Determinar si existe diferencia significativa entre los sujetos con alteraciones vestibulares y los sin alteraciones vestibulares en cuanto al riesgo de caída.


MARCO TEÓRICO
Situación de la Población de Adultos Mayores

La población mundial de 65 años y más ha aumentado fuertemente en las últimas décadas: 201 millones en 1950, a 616 millones en el año 2000, y se proyectan en el 2025 alrededor de 1209 millones. El grupo etario que crece a mayor velocidad son los mayores de 75 años, estimando su triplicación para el año 2020 (Marín, 1997).

Es así, como la población de adultos mayores latinoamericana no ajena a la tendencia mundial, también ha ido en aumento, pero contrariamente a lo esperado, ha sido subestimada en términos de programas de salud e inversiones económicas.

Por su parte, Chile constituye un país de transición demográfica hacia el envejecimiento; la esperanza de vida promedio hasta el año 1997 se encontró cercana a los 75 años, donde el 55 % estuvo entre los 60 – 69 años y el 13% tuvo más de 80 años. (Marín, 1997).

En cuanto a salud, existen demasiados problemas que deben enfrentar nuestros adultos mayores, los cuales muchas veces no son diagnosticados o bien son mal clasificados, presentando fallas en órganos sensoriales y aparato locomotor, depresión, caídas, incontinencia de esfínteres, entre las más frecuentes, que a la posteridad influyen en la dependencia de este grupo etario (Marín, 1997).

Es por esta razón y a la luz de los datos reflejados, que es imprescindible implementar a un nivel macro de atención en salud los cuidados geriátricos, realizando una evaluación multidisciplinaria de los problemas que hoy en día aquejan a nuestros adultos mayores, para así prevenir discapacidades y mantener su funcionalidad (Marín, 1997).



Caídas

La caída se define como la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita al individuo al suelo, contra su voluntad (De Santillana Hernández, 2002). Las caídas deben ser consideradas como un problema de salud en la población adulta mayor, no sólo por su frecuencia sino por sus consecuencias (físicas, sociales y psicológicas). Diversos estudios han demostrado que en países desarrollados la prevalencia de caídas varía de 30 a 50% y se menciona una incidencia anual de 25 a 35%, cifras que se incrementan conforme avanza la edad de los adultos mayores y sus discapacidades (De Santillana Hernández, 2002).

En Estados Unidos, aproximadamente un tercio de la población de adultos mayores sobre 65 años presentan al menos una caída al año, siendo éstas la principal causa de lesiones, hospitalización y muerte para los afectados; y esta cifra se incrementa hasta un 50% en edades por sobre los 80 años (Department of Epidemiology of Oregon, 2002).

En 1999, más de 10.000 adultos mayores, han fallecido como consecuencia de las caídas; 61% de éstos se encontraban entre 75 años y más. En el año 2000, las caídas correspondieron a 1.6 millones de hospitalizaciones y el costo directo de la atención médica excedió la nada despreciable suma de US 20 mil millones. (Department of Epidemiology of Oregon, 2002).

En 1990, Chile registró un promedio de 2.17 episodios de caídas anuales en mujeres mayores de 65 años mientras que en los varones de edades por sobre los 65 años, el promedio fue de 4,32 caídas al año (Giaconi y cols., 1995).
Factores de Riesgo de las Caídas

En general, las caídas producidas en el adulto mayor tienen un origen multifactorial (García y Parra, 1999). Estos se pueden clasificar en factores intrínsecos , los cuales están asociados a condiciones propias del adulto mayor, como son enfermedades crónicas, farmacoterapia, alteraciones fisiológicas y músculo esqueléticas; y los factores extrínsecos, los que se relacionan con el medio ambiente en el cual se desenvuelve el adulto mayor (Nelson y Amin, 1990; Whitney y cols., 1998).




  • Factores Intrínsecos

  1. Alteraciones Fisiológicas:

- Sistema Visual: Existe una disminución de la agudeza visual que puede ser agravada por patologías comunes a los adultos mayores como son las cataratas y glaucoma, o alteraciones como la degeneración macular, y alteración de reflejos visuales de la retina que actúan en cambios de postura (Marín y Gace, 2002)

- Sistema Vestibular: Existe una disminución de las células ciliadas tipo I especialmente en las zonas centrales de la cresta ampular, además de la reducción del número de axones del nervio vestibular (Marín y Gace, 2002)


- Sistema Somatosensorial: Se produce una pérdida de la información propioceptiva desde articulaciones por degeneración progresiva de sus mecanorreceptores (Edelberg, 2001; Marín y Gace, 2002)





  1. Alteraciones Musculoesqueléticas:

Lo más relevante en el adulto mayor es la reducción del control muscular, aparición de rigidez músculo-esquelética, debido a la pérdida de neuronas dopaminérgicas de los ganglios basales, pérdida de dendritas en células de BETZ de la corteza motora encargadas de inervación de músculos proximales antigravitorios del brazo, tronco, espalda y miembros inferiores (Marín y Gace, 2002)

La debilidad muscular propia del proceso de envejecimiento, condiciona al adulto mayor a una menor eficacia en la respuesta ante una situación que provoque la pérdida del equilibrio (Lord y cols., 2003; Daniels y González, 2002). Además, en muchos adultos mayores la disminución de la velocidad de reacción, flexibilidad de columna y rangos de movimiento también pueden ser factores preponderantes a la hora de establecer una reacción de equilibrio deficiente (Daniels y González, 2002).


c) Patologías:

La pluripatología (tres o más enfermedades que coexisten entre si) es un factor de riesgo de caídas en el adulto mayor (De Santillana Hernández, 2002), especialmente aquellas patologías que alteran de alguna forma los sistemas responsables del control del equilibrio, como lo son ACV (accidentes cerebro vasculares), Parkinson, polineuropatías, artritis; alteraciones neuromusculares; alteraciones del pie, alteraciones que afecten la presión arterial, cardiovasculares o neuroendocrinos (hipotensión ortoestática), síndrome de hiperventilación; como también es importante considerar déficit psicológicos, como son las demencias (Alzeheimer) las alteraciones cognitivas y la depresión (Edelberg, 2001; Marín y Gace, 2002).



  1. Farmacoterapia:

El uso de medicamentos es muy frecuente en el adulto mayor debido a que presentan múltiples patologías que coexisten entre sí. Estudios han demostrado una asociación entre el aumento del riesgo de caída y la administración de drogas prescritas (Edelberg, 2001). Entre los medicamentos que están mayormente relacionados con las caídas se encuentran los hipotensores, que pueden debilitar los estados de alerta mental, causar hipotensión postural o fatiga; betabloqueadores, diuréticos (pueden causar fatiga, disminución del volumen o alteración electrolítica), hipoglicemiantes, hipnóticos, antidepresivos, psicotrópicos (sedantes), neurolépticos y alcohol (Edelberg, 2001; Grimley, 2003).
  • Factores Extrínsecos


Los factores ambientales sin duda, están asociados importantemente en la producción de las caídas en el adulto mayor. Es así, por ejemplo, para un individuo sin disfunciones o alteraciones resulta fácil sortear diversos obstáculos, pero para un adulto mayor que presenta alteraciones, estas barreras constituyen todo un riesgo.

Estos factores dependen principalmente las condiciones del medio donde se encuentra el adulto mayor, como suelos resbaladizos, camas altas, escalas sin barandillas, iluminación deficiente, mobiliario mal ubicado, vestuario inadecuado o inseguro (Marín y Gace, 2002).







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