El desarrollo de niñOS, niñas y adolescentes



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RESULTADOS
La exposición de resultados se ha organizado intentando dar respuesta a las cuatro grandes preguntas que guiaron este estudio.
1. ¿Cómo desempeñan gays y lesbianas sus roles parentales y qué hogares configuran para sus hijos e hijas?
Para responder a esta compleja pregunta, comenzaremos comentando algunos rasgos personales de estos padres y madres, que evaluamos y cuya relevancia para el desempeño de sus roles como padres o madres ha demostrado la literatura.


  • S
    on padres y madres cuya autoestima se sitúa en niveles medios y altos. Así, en una escala de “1” a “4”, obtuvieron una puntuación media de 3,27, claramente situada en el polo positivo y alto de la autoestima. Asimismo, el mismo instrumento permitía medir la estabilidad de la autoestima de padres y madres; los datos obtenidos indican que estos progenitores son bastante estables en su valoración de si mismos, ya que, en una escala de "1" a "4", la puntuación media de estabilidad fue de 3,31 (gráfico 11)

Gráfico 11




  • Por lo que respecta a su salud mental se obtuvo una puntuación media de 1,65 en escala de 1 a 4. Puesto que el límite a partir del cual se considera que existen problemas de esta índole es de 2,85 , según baremación para España efectuada por Liviano-Aldana et al. (1990), parece que claramente se puede afirmar que los padres y madres de la muestra, en su conjunto, carecen de problemas de esta índole.

  • E
    n lo que concierne a sus roles de género, los resultados obtenidos aparecen reflejados en el gráfico 12.

Gráfico 12
Como puede observarse en él, la clasificación que nos aporta la prueba de evaluación utilizada nos indica que el 80% de los padres y madres estudiados se caracterizan por su androginia, o sea, presentan rasgos tan característicos del rol tradicional masculino (decisión, autonomía, asertividad) como otros más propios del rol tradicional femenino (empatía, sensibilidad, sociabilidad). Los restantes progenitores se ajustaban en un 5% al rol masculino más tipificado y un 15% al rol femenino.
Además de estas medidas que nos permitían conocer cómo eran los padres o las madres en un conjunto de variables que podían afectar a su relación con sus hijos, tomamos algunas otras que nos permitieron conocer un poco mejor cómo eran sus ideas, valores y estilos educativos.


  • Por lo que respecta a los principios y valores educativos de estos padres y madres, hemos de decir que en la entrevista que les efectuamos nos revelaron que la maternidad o la paternidad es “lo más importante de sus vidas” para un 76% de ellos, que su preocupación fundamental con respecto a sus hijos es que “crezcan y sean felices” (un 79%), que el aspecto que consideran más determinante en la relación con sus hijos es el cariño (un 83% de las respuestas), seguido del respeto mutuo (52%). Por último, cuando les preguntamos por los valores educativos que consideran más importante transmitir a sus hijos o hijas, el 90% de estos progenitores citaron “el respeto a los demás y la tolerancia”.

  • En cuanto a sus ideas evolutivo-educativas, el conjunto mayoritario de padres y madres entrevistados parecen concebir el desarrollo como resultante de la interacción entre la herencia y el medio, al tiempo que se atribuyen a si mismos un alto grado de influencia en el desarrollo y la educación de sus hijos e hijas (pueden favorecer su inteligencia, su lenguaje o conseguir que sean menos tímidos). Parecen tener expectativas evolutivas bastante ajustadas, en ocasiones algo precoces (“niños y niñas comprenden lo que se les dice antes del año”, “se les puede reñir desde antes de los 18 meses”). Asimismo, estos padres y madres muestran una cierta sensibilidad a los aspectos psicológicos del desarrollo, como lo demuestra el hecho de que piensen que las madres influyen en el desarrollo fetal, no sólo a través de su bienestar físico, sino también a través de los estados de ánimo, o que supongan que el juego continuo de las niñas y los niños pequeños constituye una oportunidad para el aprendizaje. Por otra parte, tienen una visión poco tradicional de los roles de género (a las criaturas las deben cuidar tanto los padres como las madres), al tiempo que prefieren para sus hijos o hijas la independencia o algo intermedio frente a la dependencia. Este conjunto de respuestas configuran un perfil mayoritario de ideas “modernas” en la clasificación de Palacios (1988), o “actualizadas”, las más cercanas a las ideas mantenidas en la actualidad por las personas expertas en educación y desarrollo.




  • En cuanto a sus estilos educativos, estos padres y madres parecen educar a sus hijos con un estilo que incluye altas dosis tanto de afecto y comunicación como de exigencias y disciplina “inductiva”, basada en el establecimiento de normas claras y razonadas. Todo ello configura un perfil educativo acorde con el estilo “democrático” que definió Baumrind hace ya algunas décadas y del que distintos estudios han demostrado sus favorables consecuencias para el desarrollo sano y armónico de niños y niñas.

2. ¿Cómo es el entorno social de estas familias: son familias aisladas o integradas en la sociedad?
Los datos que presentamos en este apartado intentan responder a una de las preocupaciones que con más frecuencia oímos expresar a distintos agentes sociales, y que está referida al hecho de que estas familias pueden vivir en un mundo aparte, aisladas del resto de la sociedad.


  • C
    omo se recordará, una de las dimensiones que analizamos dentro de este ámbito fue la red social de que disponían estas familias, o lo que es lo mismo, el entramado social en que estaban insertas.

Gráfico 13
Los resultados que obtuvimos, y que aparecen recogidos en el gráfico 13, indican que no son precisamente familias aisladas. Disponen de una red social relativamente amplia, que incluye una media de 10,35 personas con las que pueden contar y con las que se relacionan con cierta asiduidad, ya que mantienen contacto cotidiano o semanal al menos con el 50% de ellas. Estos datos medios de amplitud de la red social corresponden a los datos promedios (10,8) de la población española según la baremación efectuada por Guimón et al. (cit. en Diaz Veiga, 1985).
E
sta red es bastante diversa internamente, por lo que sabemos, ya que está compuesta tanto por familiares como por amistades, siendo éstas ligeramente más frecuentes que aquellas, como puede observarse en el gráfico 14.

Gráfico 14


P
or otra parte, la red social de estos padres y madres incluye también personas con todas las orientaciones del deseo sexual y afectivo, puesto que la configuran tanto personas heterosexuales (72,17%) como homosexuales (27,83%) (gráfico 15).

Gráfico 15


Un aspecto crucial en esta red, cuando se es padre o madre, es que incluya otras familias que también tengan hijos o hijas. Nuestros datos indican que un 93% de las familias incluye en su red social otras familias con niños o niñas, estando el promedio de éstas en 4,42 como figura en el gráfico 13. Estos datos son importantes porque nos informan de que estos padres o madres tienen a quién acudir cuando tienen algún problema o preocupación con respecto a sus hijos o hijas.

Asimismo, exploramos cuántas de las personas que componían la red social de las familias eran, a juicio de padres y madres, figuras relevantes en la vida de sus hijos o hijas. Los datos que nos aportaron parecen indicar que estas familias incluyen en su red de apoyos una media de 6,9 figuras que desempeñan un papel importante en la vida de niños y niñas (gráfico 13).


Por otra parte, y dado que las familias homoparentales son todavía bastante excepcionales en nuestra sociedad, nos parecía interesante saber si conocían y tenían contacto con otras familias en las mismas circunstancias. Nuestros datos indican que el 60% de las familias conoce y mantiene contactos con otras familias de gays o lesbianas con hijos. De hecho, estas familias conocen a una media de otras 5 familias como las suyas. Preguntadas acerca del efecto del contacto con estas familias en sus propios hijos, un 69% de ellas reconocen que chicos y chicas se sienten muy bien con estos contactos y que a raíz de ellos se han propiciado conversaciones acerca de las características comunes a estas familias.


  • O
    tro de los aspectos que nos resultaba crucial evaluar en este ámbito es el apoyo que reciben padres y madres de estas personas que son relevantes en su vida, incluyendo tanto funciones de apoyo emocional como de apoyo instrumental. Nuestros datos indican que todas las familias cuentan con apoyos en todas las circunstancias evaluadas, siendo 4,88 la media de personas con las que pueden contar en distintas situaciones. También pedimos a padres y madres que calificaran su satisfacción con el apoyo recibido en circunstancias anteriores en que los hubiesen necesitado. Los datos fueron claramente abrumadores: en una escala de “1” a “6”, la media de satisfacción expresada por estos progenitores fue de 5,27. Por tanto, no podemos por menos que concluir que estas personas cuentan con apoyos y se sienten satisfechas con ellos.

  • Otro d
    e los elementos de la red social de estas familias que nos parecía interesante conocer era la relación que mantenían con las familias de origen de estos padres y madres, o lo que es lo mismo, con los abuelos y abuelas, tíos y tías, primos y demás familiares de los chicos y chicas estudiados. Es éste un aspecto de la red social de particular importancia en una sociedad tan “familista” como la nuestra. En el gráfico17 aparece recogida la periodicidad de los contactos que estas familias mantenían con sus familiares. Como puede observarse en él, el grueso de las familias estudiadas mantenía relaciones bastante frecuentes con sus familias de origen, puesto que el 21,4% de ellas mantenía contactos a diario y el 82,1% se relacionaba con sus familias al menos una vez al mes.

Gráfico 17
J
unto a los datos de la cantidad de contactos que mantenían estos padres y madres con sus familias de origen, nos interesaba también conocer cómo era la calidad de estos contactos. Para ello, pedimos a los progenitores que valoraran en una escala de “1” a “5” la calidez de la relación que mantenían con sus familiares, así como el grado de implicación de éstos con los chicos y chicas de la muestra, en una escala similar.

Gráfico 18



Los resultados obtenidos resultan bastante alentadores, dado que en ambas dimensiones, las medias obtenidas superaron la valoración de “4”, como puede observarse en el gráfico 18.




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