El derecho subjetivo en Michel Villey


Conclusión: La impronta de Michel Villey en la cultura jurídica española



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Conclusión: La impronta de Michel Villey en la cultura jurídica española
Se ha cumplido el 20 aniversario de la desaparición de Michel Villey. las efemérides intelectuales invitan a la comunidad científica y, como miembros de ella, a los teóricos y filósofos del derecho, a una conmemoración que sea, a la vez, una evocación, un balance y un juicio prospectivo del significado del pensamiento y la obra del profesor Villey y de sus proyecciones. Conmemorar significa, como se desprende de su propia raíz terminológica, poner la memoria en común o si se prefiere, ejercitar un acto de memoria colectiva. Toda conmemoración, opina Ortega y Gasset, supone hacer público y solemne un recuerdo. Recordar consiste en “volver a hacer pasar por el corazón, lo que ya una vez pasó por él, esto es, revivir imaginariamente lo ya vivido”48. Conmemorar es, antes que nada y sobre todo, un determinado quehacer, no es algo fortuito o pasivo, algo que acontece sin una decisión previa consciente y deliberada. Conmemorar a Villey, tal como responde a la iniciativa justa y oportuna de la Revista "Droit et Société" es, por todo ello, ejercitar un acto de memoria colectiva, a través del cual la comunidad universitaria internacional desea reconocer cuanto ha supuesto la figura de Villey en la cultura jurídica contemporánea.
Si rendimos homenaje a Villey es porque su pensamiento y su legado intelectual nos interesan. Nuestras admiraciones y nuestras curiosidades no son nunca fortuitas, responden a exigencias mas o menos conscientes de nuestra vida intelectual. Por eso, si analizamos nuestro interés por la figura de Villey advertiremos que nuestro fervor teórico responde también a estímulos pragmáticos: nuestro interés es un interés interesado. Villey fue, en efecto, una de las figuras más relevantes del iusnaturalismo contemporáneo, fue, por eso mismo, un ingrediente conformador de la cultura jurídica en la que todavía estamos inmersos. No es pues el interés hacia Villey tan altruista y generoso como, en un principio, pudiera parecer. Al estudiar su doctrina y sus obras conocemos mejor el sistema de ideas, valoraciones e impulsos de la experiencia jurídica de un tiempo al que nosotros también pertenecemos. Por eso al reconstruir críticamente su pensamiento y las prolongaciones de su doctrina, estamos planteando cuestiones de insoslayable importancia para la comprensión de la coyuntura del inmediato pasado de la filosofía del derecho, así como de su presente. En particular, la evocación de la figura de Villey nos invita: 1) A preguntarnos los motivos que condujeron a la crisis del paradigma iusnaturalista en las últimas décadas del pasado siglo; 2) A indagar en qué medida el positivismo normativista, las teorías analíticas y neopositivistas, las doctrinas sociológicas, las teorías críticas…, contribuyeron a conformar un nuevo paradigma jurídico alternativo y superador del paradigma iusnaturalista; 3) A considerar si determinados movimientos de la filosofía y la teoría jurídica del presente: como el neoconstitucionalismo y su reivindicación de la normatividad de los valores y principios constitucionales; las doctrinas que apelan a la objetividad (aunque sea histórico-sociológica) de los valores jurídicos a partir de su confrontación racional; las tesis que postulan como fines o valores-guía necesarios para la legitimación de cualquier ordenamiento jurídico el reconocimiento de los valores y derechos humanos básicos y que consiguientemente reivindican el nexo entre la moral y el derecho, se trata de posturas que entrañan la admisión implícita de presupuestos iusnaturalistas.
La apertura a los valores y derechos humanos y a la conciencia histórica, propia de las tesis iusnaturalistas renovadoras, el empeño de algunas teorías críticas del derecho por rescatar los aspectos más vivos del humanismo iusnaturalista reivindicador de la dignidad humana (Ernst Bloch)49, las tendencias rehabilitadoras de la racionalidad practíca, con sus proyecciones en las más recientes teorías de la argumentación jurídica, y por enjuiciar desde una teoría renovada de la justicia los problemas de la sociedad tecnológica y globalizada contemporánea, muestran la persistencia de las grandes cuestiones ligadas al desarrollo histórico de las doctrinas del derecho natural.
La doctrina de Michel Villey ofrece, en definitiva, un excelente motivo de reflexión sobre el fundamento y el significado del derecho; un aspecto que no es el más frecuente en la bibliografía del pensamiento jurídico actual. Porque la postura positivista, que rechaza cualquier pretensión de fundamentar el derecho al margen del principio de validez del sistema jurídico que establece la positividad, es incapaz de responder a las cuestiones básicas que suscita la lucha por el reconocimiento del derecho justo.
Reconocer el acierto de Villey en invitarnos a una reflexión sobre el fundamento y sentido del derecho no es obstáculo para que no exprese mi personal disentimiento respecto a alguno de sus puntos de vista. Disentimiento que, en todo caso, en la actividad intelectual es siempre más provechoso que la aceptación dogmática o el conformismo. Así, por ejemplo, no comparto la pretensión de Villey de llevar hasta sus últimas consecuencias la idea de la objetividad de los valores jurídicos, fundamentadores del derecho justo. La prevención contra cualquier forma de Wertsubjektivismus le lleva al extremo de considerar a Vitoria y Suárez, tal como se ha expuesto supra, como negadores del carácter de medium objetivo del derecho. Ya que, en opinión del maestro Villey, el entender el derecho, al modo de Vitoria y Suárez, como facultad, cualidad o poder de la voluntad puede conducir, fácilmente, a la omnipotencia de la libertad. El derecho, cualquier derecho, implica una incidencia subjetiva, pero en modo alguno se halla justificado pensar que en su esencia sea un dato subjetivo.
La teoría de Villey resulta en este punto discutible. Parece difícil, e incluso contradictorio, sostener cualquier construcción del derecho que no se traduzca en la afirmación concreta de algunas facultades, poderes y exigencias del ser humano. Precisamente, las raíces de la teoría moderna de los derechos humanos se cifran en el esfuerzo de un notable grupo de teólogos, filósofos y juristas por poner en manos de los hombres unas facultades universales, imprescriptibles e inalienables, transportando al orden de las relaciones sociales las propiedades clásicas de la ley natural. De ahí que esos autores (y en concreto Vitoria y Suárez) jamás se propusieran afirmar los derechos naturales a costa de la ley natural, que era su principio legitimador, sino reivindicarlos frente al derecho positivo objetivo, que no los reconocía. Por tanto, negar los derechos humanos como reflejo, en el plano de la subjetividad del estatuto jurídico emanado de la ley natural o positiva, implica comprometer la propia funcionalidad histórica y presente del derecho natural.
Al esbozar un balance de la proyección de la doctrina de Michel Villey en la cultura jurídica española aparece una insoslayable paradoja: su doctrina ha interesado especialmente a los filósofos del derecho de orientación iusnaturalista, pero la crítica de Villey a los clásicos hispanos del derecho natural ha sido motivo para que sus estudios de historiografía jurídica hayan suscitado importantes reservas y opiniones disconformes por parte de los historiadores defensores del derecho natural en la España del presente. Otro aspecto de la disconformidad de la cultura jurídica española actual respecto a Villey se cifra en la descalificación y crítica de los derechos humanos realizada por ese autor. No puede olvidarse que el tránsito desde el autoritarismo a la democracia en España implicó el deseo de plasmar aquellos derechos en la Constitución de 1978. Por eso, el constituyente de 1978 puso especial énfasis en ampliar al máximo el catálogo de derechos fundamentales, queriendo ofrecer así una respuesta a los cahiers de dolèances de la sociedad española, deseosa de vivir en un régimen de libertad tras haber soportado un largo período de dictadura. Resulta comprensible, por ello, el protagonismo del interés por los derechos y libertades en la cultura jurídica española actual y, consiguientemente, la actitud disconforme respecto a una doctrina hostil a los derechos humanos como la defendida por Villey50. En todo caso, la figura de un pensador y su repercusión doctrinal responde tanto a las adhesiones y críticas que suscita como a los silencios de quienes, conociéndola, pretenden ignorarla. Pero la crítica y la disensión constituyen ingredientes propios de una cultura normalizada; es más, en muchas ocasiones, la disensión y la crítica son el homenaje que el rigor científico presta a las teorías que considera dignas de ser tomadas en serio. Por el contrario, el silencio es en el ámbito de la cultura algo sociológicamente y/o psicológicamnte patológico. Resulta, por eso, sorprendente el silencio de algunos teóricos y filósofos españoles que, conociendo sin duda las tesis de Villey sobre cuestiones tales como la génesis del derecho subjetivo, la teoría de la naturaleza de las cosas, la argumentación jurídica, la crítica al logicismo en la interpretación y aplicación del derecho…, al tratar de estas materias silencian concienzuda y deliberadamente el nombre y la obra de Villey. Se ha dicho que en la cultura jurídica, como en otros dominios de la vida social, existen modas, y que ello determina que en ciertos ambientes jurídicos existan personalidades "malditas" o "innombrables". Sería muy interesante indagar, a partir del método de la sociología del conocimiento (Wissenssoziologie) en la acepción de Karl Mannheim51, los motivos de esos silencios, pero esa investigación implicaría desbordar los límites acotados para este ensayo.



1* Francisco J. Contreras ha redactado la introducción y los epígrafes 1.1 y 1.2; Antonio E. Pérez Luño, los epígrafes 2 y 3.

 VILLEY, M., “Droit subjectif II (Le droit de l’individu chez Hobbes)”, en VILLEY, M., Seize essays de philosophie du Droit, Dalloz, París, 1969, p. 182.

2 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., pp. 182-183.

3 VILLEY, M., “Droit subjectif I (La genèse chez Guillaume d’Occam)”, en VILLEY, M., Seize essays …”, cit., p. 148).

4 “Appliqué à l’individu, le mot “droit” désignera la part qui lui revient dans ce juste partage, puisque la justice a pour objet d’attribuer à chacun son droit : suum jus cuique tribuere » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 148).

5 “Dans l’ancienne représentation de l’ordre social et juridique, quel était le concept premier, la clé de voûte des systèmes ? Je pense que tout dépendait de la loi. Et pour les disciples d’Aristote, il s’agit de loi de la nature, non écrite, cachée dans les choses, clé des relations sociales justes. Le droit n’en était que la projection » (VILLEY, M., « Droit subjectif II », cit., p. 193).

6 « C’est […] un droit que émane de la personne, qui est inhérent à la personne, qui est son attribut : non pas un objet, quelque chose, quelque avantage que l’on pose en face du sujet, qu’on lui octroie de l’exterieur. Soyons précis : le droit subjectif est une qualité du sujet, une de ses facultés […] » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 146).

7 VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 145.

8 “Au sommet du système du droit, nous avons posé les pouvoirs, les droits subjectifs du souverain […] ; puis, pour servir d’antidote à l’absolutisme, dressé contre eux les droits naturels de l’individu, ses libertés, son « droit » à la libre opinion, à la libre circulation, à une vie aisée, au travail ou à la grève » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 140).

9 « [M]on opinion personelle : le langage romain me paraît plus intelligent que le nôtre, témoigner d’une plus haute culture : je tends à croire que la notion du droit subjectif, qui a tant de succès parmi nous, pourrait bien être un témoignage de barbarie intellectuelle » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 155).

10 “La première [cause de l’apparition du droit subjectif] c’est l’égoisme, et l’inculture qui va de pair avec cette défaillance morale […]. Il est naturel que chacun pense toute chose en fonction de son moi, et capte au service de son moi ce qui devrait être conçu en fonction de l’interêt commun, et l’accommode aux besoins de son égoisme. […] Le risque a tojours existé que se produise cet abus, cette déviation du langage » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 140).

11 VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 178.

12 “Les hommes du Moyen Age, incultes, peu formés à l’abstraction, spontanément pensent à partir de l’individu ; sur les ruines de l’Etat romain, ils ont grossièrement reconstruit un régime social fait de maitrises individuelles, de la combination des pouvoirs des rois, des seigneurs, de leurs vassaux. Type de pensée jusqu’alors informe, […] mais que la philosophie d’Occam va élever au niveau de la science […] » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 157).

13 Cf. GOLDSTEIN, J., Nominalismus und Moderne: Zur Konstitution neuzeitlicher Subjektivität bei Hans Blumenberg und Wilhelm von Ockham, Alber, München-Freiburg i.B., 1998 ; GOLDSTEIN, J., “Ockhams Beitrag zur modernen Rationalität”, Zeitschrift für philosophische Forschung, 53-I, p. 113 ; BLUMENBERG, H., Die Legitimität der Neuzeit, Suhrkamp, Frankfurt a.M., 1999 [1966], p. 217 ss.

14 “[L]e christianisme est un ferment d’individualisme; il accorde le plus grand prix à la personnes individuelle; il pense lui aussi en fonction de l’individu” (VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 141).

15 “El valor de la dignidad humana previa a toda acción política y a toda decisión política remite en último término al Creador [...]; la fe cristiana ve en esto el misterio del Creador y de la condición de imagen de Dios que ha otorgado al hombre” (RATZINGER, J. [Benedicto XVI], “Europa: sus fundamentos espirituales ayer, hoy y mañana”, en PERA, M. – RATZINGER, J., Sin raíces: Europa, relativismo, cristianismo, Islam, Península, Barcelona, 2006, pp. 72-73).

16 VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 141.

17 “El hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo” (Gal. 2, 16); “si por la ley se obtuviera la justificación, entonces hubiese muerto Cristo en vano” (Gal. 2, 21); “si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa” (Gal. 3, 18); “si os dejáis conducir por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gal. 5, 18). Lo cual no implica que de pronto “valga todo”: “Vosotros, en efecto, hermanos, fuisteis llamados a la libertad; mas procurad que la libertad no sea un motivo para servir a la carne” (Gal. 5, 13); “las obras de la carne son manifiestas: fornicación, impureza, lujuria, idolatría, hechicería, enemistades, disputas […]” (Gal. 5, 19-20). “Por el contrario, los frutos del Espíritu son: caridad, alegría, paz, longanimidad […]; contra estas cosas no existe ley” (Gal. 5, 22). “El amor es la plenitud de la ley” (Rom. 13, 10).

18 “L’acte meritoire, pour un chrétien, n’est point tant l’acte commandé; c’est au contraire l’acte gratuit, qui suppose la liberté; c’est l’acte “surérogatoire”, celui qui donne plus que ce qui est dû, comme le Bon Samaritain de la parabole charge l’hôtelier de soigner le voyageur blessé au-delà de ce qui serait dû en fonction de l’argent versé” (VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 172).

19 VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., p. 173.

20 Vid. al respecto: KILCULLEN, J., “The Political Writings”, en SPADE, P.V.(ed.), The Cambridge Companion to Ockham, Cambridge University Press, Cambridge, p. 303.

21 « L’eclosion du droit subjectif, sa définition théorique, ce n’est pas qu’un mince détail de l´histoire du langage juridique. Mais cela signifie l’abandon d’une forme de pensée juridique […] fondée sur l’ordre naturel, et son remplacement par une autre, basée sur l’idée de pouvoirs. Nous sommes ici au moment copernicien de l’histoire de la science du droit […] » (VILLEY, M., « Droit subjectif I », cit., p. 177).

22 VILLEY, M., “Droit subjectif I”, cit., pp. 165-166.

23 “La méthode que Hobbes entreprend de transporter dans la philosophie civile est celle de l’école de Padoue, résolutive compositive, qui procède par la dissection des corps, puis par leur recomposition » (“Droit subjectif II (Le droit de l’individu chez Hobbes)”, en VILLEY, M., Seize essays de philosophie du Droit, cit., p. 187).

24 HOBBES, T., Leviathan, I, xiv.

25 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 189.

26 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 191.

27 “[L]es futurs citoyens abdiquent, au profit du nouveau souverain, leur droit primitif sur toutes choses. […] Mais ils reçoivent en échange de nouveaux droits, des droits civils, qui cette fois n’ont plus le défaut de chevaucher les uns sur les autres. […] Les droits civils sont encore des droits subjectifs, mais refondus, pour être rendus effectifs » (VILLEY, M., « Droit subjectif II », cit., p. 199).

28 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 202.

29 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 205.

30 « [O]n peut en toute quietude escompter que le souverain tiendra sa partie dans le contrat (bien qu’il ne s’y soit pas engagé, et qu’il n’ait souscrit aucun « pacte » […]) […]. Tout l’y incitera : le devoir moral, sa responsabilité devant Dieu […]. Mais encore son propre intérêt, à lui prince, bien calculé : car les forces de Léviathan sont les richesses de toutes ses cellules, divitiae singularium […]. Il n’existe pas d’autre voie, pour Léviathan, de se conserver que de veiller aux droits de ses membres » (VILLEY, M., « Droit subjectif II », cit., p. 203).

31 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 201. « Ce pouvoir étant « liberté » demeure en principe infini, sauf limitations légales. Sa sphère même d’application paraît s’etendre à l’infini de tous les côtés où la loi ne lui a pas apporté des bornes » (VILLEY, M., ibidem).

32 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 204.

33 VILLEY, M., “Droit subjectif II”, cit., p. 206-207. La crítica villeyana de la noción de « derecho subjetivo » se extiende también, como es sabido, a la categoría de los derechos humanos : éstos le parecen a VILLEY irreales  (prometen a menudo cosas que no está en la mano de los poderes públicos cumplir : « derecho al trabajo », « derecho a una vivienda digna », etc.), contradictorios (pues a menudo colisionan entre sí : el [así llamado] « derecho al aborto » [« derechos reproductivos de la mujer », en la más light y eufemística formulación que tiende a imponerse] choca con el derecho a la vida del nasciturus, el derecho a la intimidad choca con el derecho a la información, etc.) , indeterminados (imposibilidad de establecer su contenido esencial mediante procedimientos unánimemente aceptados) y parciales (pues suelen expresar los intereses o aspiraciones de sectores concretos de la sociedad, incompatibles con los intereses de otros grupos). Vid. VILLEY, M., « Critique des droits de l’homme », Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 12 (1972), pp. 9-16 ; « Travaux récents sur les droits de l’homme, I », Archives de Philosophie du Droit, 1981, pp. 414-418 ; « Notes critiques sur les droits de l’homme », en HORN, N. (ed.), Europäisches Rechtsdenken in Geschichte und Gegenwart : Festschrift für Helmut Coing zum 70. Geburtstag, Bd. I, München, 1982, pp. 691-701. Para una « crítica de la crítica » (de VILLEY a los derechos humanos), vid. RABBI-BALDI, R., La filosofía jurídica de Michel Villey, Universidad de Navarra, Pamplona, 1990, p. 499 ss.

34 Cf. PÉREZ LUÑO, A.E., Die klassische spanische Naturrechtslehre in 5 Jahrhunderten, Duncker & Humblot, Berlín, 1994.

35 MAHIEU, L., François Suárez. Sa philosophie et les rapports qu´elle a avec la théologie, París, 1921; id. “L´éclecticisme suarezien” en Revue Thomiste, 1925, nº 8, pp. 250 ss.

36 DELOS, J., La société internationale et les principes du droit public, Pédone, Paris, 1929, pp. 272 ss.

37 LABROUSSE, R., Essai sur la philosophie politique de l´ ancienne Espagne, Sirey, París, 1938 (existe trad. esp., por la que se cita, con el título La doble herencia política de España, Bosch, Barcelona, 1942, pp. 60 ss.).

38 Ibid., pp. 93 ss.

39 LACHANCE, L., Le droit et les droits de l´homme, Presses Universitaires de France, París, 1959 (se cita por la trad. esp. de L. Horno, con Introducción a cargo de A.E. Pérez Luño, El derecho y los derechos del hombre, Rialp, Madrid, 1979, pp. 225 ss.); cf. PÉREZ LUÑO, A.E., “Louis Lachance y la fundamentación de los derechos humanos”, en Revista Jurídica de Cataluña, 1981, nº 4, Octubre-Diciembre, pp. 1055 ss.

40 VILLEY, M., La formation de la pensée juridique moderne, Montchrestien, París, 1968, pp. 353 ss.; id., “La promotion de la loi et du droit subjectif dans la Seconde Scolastique”, en el vol., La Seconda Scolastica nella formazione del Diritto privato moderno, ed. P. Grossi, Giuffrè, Milano, 1973, pp. 53 ss.; id., “Saint-Thomas d´Aquin et Vitoria”, en el vol., Las Casas et Vitoria, nº monográfico de Le Supplément (Revue d´Ethique & Théologie Morale), 1987, marzo, nº 160, pp. 93 ss.

41 SUÁREZ, F., De legibus, I, IV-IX, Cf. PÉREZ LUÑO, A.E., Die klassische spanische Naturrechtslehre in 5 Jahrhunderten, cit., pp. 241 ss.


42 Cf. PÉREZ LUÑO, A.E., “Tomás de Aquino en su tiempo y en el nuestro. Reflexiones sobre la historicidad de su concepción iusnaturalista”, en Revista Jurídica de Cataluña, 1974, nº 3, pp. 235 ss. Sobre el papel de los clásicos españoles en el proceso de secularización del iusnaturalismo teológico medieval que condujo a la Escuela del Derecho Natural racionalista, sigue siendo de interés la obra de Pierre MESNARD, L´essor de la philosophie politique au XVI e siècle, Vrin, Paris, 3ª ed., 1969, pp. 466 ss; así como las contribuciones recientes debidas a Franco TODESCAN, Lex, natura, beatitudo. Il problema della legge nella Scolastica spagnola del sec. XVI, Cedam, Padova, 1973, pp. 53 ss.; id., Le radici teologiche del giusnaturalismo laico, Giuffrè, Milán, 1983, pp. 9 ss.

43 Cf. TRUYOL y SERRA, A., “Grotius dans ses rapports avec les classiques espagnoles du Droit des gens”, en Recueil des Cours de l´Académie de Droit International de La Haye, 1984, t. 182, pp. 431 ss.; id., “De la notion traditionnelle du droit des gens à la notion moderne de droit international public. Concepts-clefs de la pensée de Vitoria”, en el vol. monograf. de Le Supplément (Revue d´Ethique & Théologie Morale), sobre Las Casas et Vitoria, 1987, marzo, nº 160, pp. 73 ss.

44 LEGAZ LACAMBRA, L., Filosofia del derecho, Bosch, Barcelona, 3ª ed., 1972, pp. 208-209.


45 RECASENS SICHES, L., Experiencia jurídica, naturaleza de la cosa y lógica "razonable", Fondo de Cultura Económica & UNAM, México, 1971, pp. 229-230.

46 Ibid., pp. 308 ss.

47 Ibid. Luis RECASÉNS SICHES dedica un parágrafo completo al estudio de la teoría de la interpretación y aplicación del derecho de Michel Villey que titula: "la crítica antideductivista y antilogística por Michel Villey", pp.433-442, al que pertenecen los textos aquí citados.

48 ORTEGA y GASSET, J., “En el centenario de una Universidad” [1932], en Obras Completas, Alianza Editorial & Revista de Occidente, Madrid, 1983, vol. 5., 463.

49 BLOCH, E., Naturrecht und menschliche Würde, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1961.

50 La teoría crítica de VILLEY respecto a los derechos humanos es objeto de un estudio monográfico por parte de Gregorio PECES-BARBA en este volumen monográfico de "Droit et société".

51 MANNHEIM, K., Wissenssoziologie, Luchterhand, Berlin/Neuwied, 1964.






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