El Curriculum es una definición muy discutida en la pedagogía del siglo XX, se memonta a 1633, utilizado en la Universidad de Glasgow



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Formar produciendo, producir formando, a través de la formación y autoformación, colectiva, integral, continua, permanente. Experiencia Piloto del Motor Productivo: Turismo

MSc/Esp. Beatriz Sequera Meléndez

Lic. Dellanira Esther González Rosario

Lic. Mariana Hernández Guía



bsequera@gmail.com, deyaniragonzalezr@gmail.com,

marianahernandezguia@gmail.com

Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES)/Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana



República Bolivariana de Venezuela

RESUMEN

Venezuela requiere de un modelo de educación integral e integradora que garantice la sustentabilidad de la economía tanto nacional como internacional a los fines del Estado, así como el bienestar y la estabilidad de los ciudadanos y las ciudadanas del país, mediante el acceso a la educación y al mundo del trabajo. Esto aseguraría su incorporación en actividades productivas en las entidades y centros de trabajo que fortalezcan el modelo de desarrollo socioproductivo bolivariano, con el objeto de sentar las bases del desarrollo de un sistema de trabajo productivo, liberador, emancipador, para el encadenamiento productivo nacional, en función de consolidar la soberanía económica del país que permita la justa distribución de la riqueza y la superación de la cultura rentista, por tal motivo se hace necesario crear un sistema de formación para la producción, que debería estar configurado por los subsistemas (niveles) y modalidades del Sistema Educativo. Para este estudio se consideró la educación media técnica, la acreditación y certificación de conocimiento por experiencia en ejercicio (reconocimiento y valoración de saberes ancestrales, empíricos, invenciones, tradicionales, populares y académicos con base en el diálogo de saberes), la formación universitaria (universidades experimentales “Alma Mater”) y la modalidad de jóvenes, adultos y adultas, así como la evaluación de los aprendizajes y saberes, para otorgar y conferir certificaciones educativas, con valores colectivos sustentados y soportados en los componentes integrales de la formación, es decir, formación y autoformación integral colectiva, continua y permanente tales como: trabajo productivo, cooperativo y liberador; protección y conservación del ambiente; defensa integral de la nación; tecnologías libres; investigación – innovación; equidad de género; salud y seguridad laboral; lo ético – político; desarrollo endógeno, pensamiento complejo – sistémico, analítico, crítico y reflexivo, todo ello se enmarca en la transversalización de valores éticos de tolerancia, justicia, solidaridad, paz y respeto a los derechos humanos y al desarrollo socio-cognitivo integral de los ciudadanos y las ciudadanas, se vinculan y transfiguran de forma permanente en el aprender a ser, conocer, hacer y convivir, superar la visión fragmentada, atomizada, y reduccionista del saber, la separación de las actividades manuales e intelectuales, la dualidad y el maniqueísmo existente entre la formación para el trabajo (técnica) y la academia, tomando como base al estamento legal vigente en Venezuela, se plantea un currículo por proyectos, o sea, un currículo en acción (en construcción permanente), que consiste en transformar una realidad social y resolver los problemas en un contexto dado, en, por, para y desde la práctica “trabajo” (superación de la dicotomía entre la teoría – práctica; docencia – investigación; objeto-sujeto, repetición de contenidos), y satisfacer las necesidades y requerimientos de formación de los sujetos sociales protagónicos en un ámbito productivo o área económica, de los diferentes sectores público, comunitario y privado. Con base en el referente de los saberes y la práctica “aprender haciendo: formar produciendo, producir formando” surge la Propuesta de formar produciendo, producir formando, a través de la formación y autoformación, colectiva, integral, continua, permanente. Experiencia Piloto del Motor Productivo: “Turismo”, a partir de la Experiencia Piloto entre el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES), la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA), el Instituto Nacional de Turismo (INATUR), del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (MINTUR).

DESCRIPTORES:FORMACIÓN/EDUCACIÓN/ENCADENAMIENTO PRODUCTIVO/TURISMO

COMPETENCIAS/PEDAGOGÍA/CURRICULO/DESARROLLO CURRICULAR

I. Introducción

Venezuela requiere de un modelo de educación integral e integradora que garantice la sustentabilidad de la economía tanto nacional como internacional a los fines del Estado, así como el bienestar y la estabilidad de los ciudadanos y las ciudadanas del país, mediante el acceso a la educación y al mundo del trabajo. Esto aseguraría su incorporación en actividades productivas en las entidades y centros de trabajo que fortalezcan e impulsen el proceso social del trabajo y en consecuencia el modelo de desarrollo socioproductivo bolivariano, con el objeto de sentar las bases del desarrollo de un sistema de trabajo productivo, liberador, emancipador, para el encadenamiento productivo nacional, en función de consolidar la soberanía económica del país que permita la justa distribución de la riqueza y la superación de la cultura rentista, por tal motivo se hace necesario crear un sistema de formación para la producción, que debería estar configurado por los subsistemas (niveles) y modalidades del Sistema Educativo. Para este estudio se consideró la educación media técnica, la acreditación y certificación de conocimiento por experiencia en ejercicio (reconocimiento y valoración de saberes ancestrales, empíricos, invenciones, tradicionales, populares y académicos con base en el diálogo de saberes), la formación universitaria (universidades experimentales “Alma Mater”) y la modalidad de jóvenes, adultos y adultas, así como la evaluación de los aprendizajes y saberes, para otorgar y conferir certificaciones educativas, con valores colectivos sustentados y soportados en los componentes integrales de la formación, es decir, formación y autoformación colectiva, integral, continua y permanente tales como: trabajo productivo, cooperativo y liberador; protección y conservación del ambiente; defensa integral de la nación; tecnologías libres; investigación – innovación; equidad de género; salud y seguridad laboral; lo ético – político; desarrollo endógeno, pensamiento complejo – sistémico, analítico, crítico y reflexivo, todo ello se enmarca en la transversalización de valores éticos de tolerancia, justicia, solidaridad, paz y respeto a los derechos humanos y al desarrollo socio-cognitivo integral de los ciudadanos y las ciudadanas, se vinculan y transfiguran de forma permanente en el aprender a ser, conocer, hacer y convivir, superando la visión fragmentada, atomizada, y reduccionista del saber, así como la separación de las actividades manuales e intelectuales, la dualidad y el maniqueísmo existente entre la formación para el trabajo (técnica) y la academia, tomando como base al estamento legal vigente en Venezuela: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999; II Plan Socialista de la Nación Simón Bolívar (2013-2019), Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, 2012; Ley Orgánica de Educación, 2009; Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, 2010; Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de La Gran Misión Saber y Trabajo, 2012; Ley de Universidades, 1970; la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, 2010; Ley Orgánica del Turismo, 2014 y el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de la Ley del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista “INCES”, 2014; se plantea un currículo por proyectos, o sea, un currículo en acción (en construcción permanente), que consiste en transformar una realidad social y resolver los problemas en un contexto dado, en, por, para y desde la práctica “trabajo” (superación de la dicotomía entre la teoría – práctica; docencia – investigación; objeto-sujeto, repetición de contenidos), y satisfacer las necesidades y requerimientos de formación de los sujetos sociales protagónicos en un ámbito productivo o área económica, de los diferentes sectores comunitario, público y privado. Con base en el referente de los saberes y la práctica “aprender haciendo: “formar produciendo, producir formando”, privilegiando las metodologías cualitativas: Investigación Acción Participante (IAP), la Etnografía y la Sistematización de Experiencias, entre otras, y las cuantitativas. Así como el enfoque del pensamiento complejo – sistémico, educación popular y la pedagogía crítica, por sus características y flexibilidad (visión del todo y sus partes), multimetodica y multimodal, surge la Propuesta de Formación y Autoformación Productiva del Motor Productivo para el Desarrollo Económico de la Patria, a partir de la Experiencia Piloto entre el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES), la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA) y el Instituto Nacional de Turismo (INATUR), del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (MINTUR).

II. Referente legal y contextual

Este documento se fundamenta en los siguientes referentes legales y políticos como lo son: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999:38). Capítulo VI. De los derechos culturales y educativos: considera que la educación “es plural en su apertura a todas las corrientes del pensamiento universal, como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico. Debe estar orientada al desarrollo pleno de la personalidad para el disfrute de una existencia digna, que transcurra con una valoración ética del trabajo y con una conciencia de participación ciudadana. El propósito es que cada venezolano se sienta parte de una sociedad democrática de la cual sea activamente solidario en su transformación hacia un país con una firme identidad geohistórica nacional y, al mismo tiempo, con vocación latinoamericana y universal”. A tales fines, la educación debe ser integral; de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades para acceder a ella; igualdad que incluye a quienes califiquen en condiciones especiales, o estén discapacitados, o que se encuentren privados de la libertad”. Por lo que, la educación y el trabajo son los procesos fundamentales, para garantizar los fines del Estado contenidos en esta Constitución y en la ley. Asimismo, en el II Plan Socialista de la Nación (2013-2019), Numerales: 2.1.2. Expandir e integrar las cadenas productivas orientándolas hacia la satisfacción de las necesidades sociales en camino a la construcción del socialismo; 2.1.3.1. Construir una cultura del trabajo que se contraponga al rentismo mediante el impulso de la formación desde la praxis del trabajo, conciencia del trabajador y trabajadora, como sujetos activos del proceso de transformación y participación democrática del trabajo bajo lo más altos intereses nacionales; 2.2.1.4. Asegurar la formación colectiva en los centros de trabajo, asegurando su incorporación al trabajo productivo, solidario y liberador; 2.2.1.27. Promover espacios de formación integral, con voluntariado que atienda a jóvenes en situación de vulnerabilidad, estimando la atención a 4.000.000 de jóvenes en situación de vulnerabilidad, a través de 400.000 jóvenes formados para ser prevenir los factores generen vulnerabilidad; 2.2.2.5. Mantener a Venezuela como el aula más grande del mundo a través de la profundización y ampliación de las condiciones de ingreso, prosecución y egreso que garanticen el derecho a la educación básica, para toda y todos, en función de formar las y los ciudadanos que la república necesita y 2.2.2.14. Desarrollar programas y proyectos de formación – investigación que den respuesta a las necesidades y potencialidades productivas necesarias para el desarrollo del país; La Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y los Trabajadores (2012:83) Título V: de la formación colectiva, integral, continua y permanente de los trabajadores y las trabajadoras en el proceso social de trabajo. Artículos: 293. “La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para la creación y justa distribución de la riqueza, la producción de bienes y servicios que satisfagan la necesidades del pueblo y la construcción de la sociedad de iguales y amante de la paz establecida en el texto constitucional de la República Bolivariana de Venezuela”; 294. “A los efectos de esta Ley se concibe como formación colectiva, integral, continua y permanente, la realizada por los trabajadores y trabajadoras en el proceso social de trabajo, desarrollando integralmente los aspectos cognitivos, afectivos y prácticos, superando la fragmentación del saber, el conocimiento y la división entre las actividades manuales e intelectuales” y 295. “La formación colectiva, integral, continua y permanente de los trabajadores y trabajadoras constituyen la esencia del proceso social de trabajo en tanto que desarrolla el potencial creativo de cada trabajador y trabajadora formándolos en, por y para el trabajo social liberador, con base en valores éticos de tolerancia, justicia, solidaridad, paz y respeto a los derechos humanos”.

En este sentido, la Ley Orgánica de Educación (2009:17): Capítulo I, Artículo 14. La educación, establece que la educación “Es un derecho humano y un deber social fundamental concebida como un proceso de formación integral, gratuita, laica, inclusiva y de calidad, permanente, continua e interactiva, promueve la construcción social del conocimiento, la valoración ética y social del trabajo, y la integralidad y preeminencia de los derechos humanos, la formación de nuevos republicanos y republicanas para la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación individual y social, consustanciada con los valores de la identidad nacional, con una visión latinoamericana, caribeña, indígena, afrodescendiente y universal. La educación regulada por esta ley se fundamenta en la doctrina de nuestro Libertador Simón Bolívar, en la doctrina de Simón Rodríguez, en el humanismo social y está abierta a todas las corrientes del pensamiento. La didáctica está centrada en los procesos que tienen como eje la investigación, la creatividad y la innovación, lo cual permite adecuar las estrategias, los recursos y la organización del aula, a partir de la diversidad de intereses y necesidades de los y las estudiantes”; la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal (2010:5): Artículo 4. Numeral 10. “Garantizar la formación y la acreditación de saberes y conocimientos en materia política, técnica y productiva, de los ciudadanos y ciudadanas integrantes, o por integrar de las organizaciones socioproductivas impulsadas por esta Ley” y el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de la Ley de La Gran Misión Saber y Trabajo (2012:12): Sistema de formación para la producción, Artículo 11. “Se crea el Sistema de Formación para la Producción, el cual estará conformado por tres ejes: educación media técnica, formación y certificación técnica, formación universitaria con valores colectivos, fundamentados en una ética socialista. La formación técnica profesional y ético-política, estará orientada en función de la oferta laboral en áreas estratégicas definidas por el Órgano Superior”.



La Ley de Universidades (1970: 46): Título I, Artículos 3 y 4: señalan, que “Las universidades deben realizar una función rectora en la educación, la cultura y la ciencia. Para cumplir esta misión, sus actividades se dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza; a completar la formación integral iniciada en los ciclos educacionales anteriores; y a formar los equipos profesionales y técnicos que necesite la nación para su desarrollo y progreso”. Asimismo, expresa que “La enseñanza universitaria se inspirará en un definido espíritu de democracia, de justicia social y de solidaridad humana y estará abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, las cuales se expondrán y analizaran de manera rigurosamente científica” y el Capítulo II, Artículos 145-146: dispone que la enseñanza universitaria “Se suministrará en las universidades y estará dirigida a la formación integral del alumno y a su capacitación para una función útil a la sociedad”. “Además de establecer las normas pedagógicas internas que permitan armonizar la enseñanza universitaria con la formación iniciada en los ciclos educacionales anteriores, las universidades señalaran orientaciones fundamentales tendentes a mejorar la calidad general de la educación en el país”.

La Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación (2010), en su Artículo 1. menciona que “Tiene como objeto, dirigir la generación de una ciencia, tecnología, innovación y sus aplicaciones con base en el ejercicio pleno de la soberanía nacional, la democracia participativa y protagónica, la justicia y la igualdad social y el respeto al ambiente y la diversidad cultural, mediante la aplicación de conocimientos populares y académicos. A tales fines, el Estado venezolano formulará, a través de la Autoridad Nacional con competencia en Ciencia, Tecnología, Innovación y sus aplicaciones, enmarcado en el Plan Nacional de Desarrollo Económico-Social (2013-2019), las políticas públicas dirigidas a la solución de problemas concretos de la sociedad, por medio de la articulación e integración de los sujetos que realizan actividades de ciencia, tecnología, innovación y sus aplicaciones como condición necesaria para el fortalecimiento del Poder Popular”.

La Ley Orgánica del Turismo, 2014, en su Artículo 1. “Tiene por objeto dictar las medidas que garanticen el desarrollo y promoción del turismo como actividad económica de interés nacional, prioritaria para el país, enmarcada en la estrategia de desarrollo socioproductivo, armónico, inclusivo, diversificado y sustentable del Estado“.

Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista “INCES” (2014:3), Artículo 5. Alude que el INCES “Tiene como función la formación y autoformación, colectiva, integral, continua y permanente de los ciudadanos y ciudadanas, desde la comunidad hasta las entidades de trabajo, para el encadenamiento productivo, la estabilización y el desarrollo del proceso social de trabajo”; el Artículo 8. Plantea que tiene como competencia “Elaborar y ejecutar planes que interrelacionen los programas nacionales de formación bianual de las entidades de trabajo y los proyectos de formación elaborados por las comunidades, de acuerdo a sus necesidades y potencialidades productivas, para el encadenamiento productivo nacional, en función de consolidar la soberanía económica del país y garantizar la justa distribución de la riqueza”. Y de acuerdo al Artículo 9. Define como atribuciones: “1. Formular, coordinar, evaluar, dirigir y ejecutar programas educativos, para la formación y autoformación colectiva, integral, continua y permanente, adaptados a las exigencias del modelo de desarrollo socioproductivo bolivariano, 9. Brindar orientación a los participantes y las participantes, así como a los aprendices y las aprendices para explorar sus actitudes e intereses en la selección de los planes de estudio y velar por su desarrollo durante las fases de formación, 10. Establecer con las instituciones con competencia en materia educativa, un sistema de reconocimiento al estudio y acreditación, que le permita a los egresados del instituto incorporarse a diversos programas educativos en la consecusión de estudios universitarios investigación científica, 11. Coordinar con los órganos y entes del Estado, la inclusión de los participantes y las participantes en las actividades socioproductivas, especialmente aquellas dirigidas a crear formas asociativas y unidades económicas de propiedad colectiva y propiedad social, que propendan a la construcción de un sistema de producción, intercambio y justa distribución de bienes y servicios, 12. Ejecutar y consolidar alianzas estratégicas nacionales e internacionales que impulsen el intercambio de experiencias formativas orientadas a crear e innovar tecnologías, generar empleos, crecimiento económico, riqueza y bienestar para el pueblo y 13. Otorgar certificaciones educativas”. Asimismo, según el Artículo 13: se fundamenta “La formación y autoformación colectiva, integral, continua y permanente de los trabajadores y trabajadoras desde el proceso social del trabajo se fundamenta en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, el maestro Simón Rodríguez, nuestro Comandante Hugo Chavéz Frias y los aportes de la educación popular, la pedagogía Critica, la investigación acción y la sistematización de experiencias desarrolladas en América Latina y el Caribe” y el Artículo 21. Bajo QUÉ modalidades”. Los Artículos 21. Expresan, que “El Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista, desarrollará las modalidades de formación y autoformación colectiva como variantes educativas, en función de las condiciones específicas de los participantes y las participantes, su desarrollo integral, cultural, étnico, lingüístico y necesidades, que requieran adaptaciones curriculares o pedagogías de forma permanente o temporal” y el Artículo 28. “...en la planificación de cursos, talleres u otras modalidades, hasta la acreditación o certificación del conocimiento generado o asimilado por el participante o la participante, a ser desarrollado por el Instituto Nacional de Capacitación de Educación Socialista”.

Igualmente, la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA):”Tiene como misión formar a través de la docencia, la investigación y la extensión, ciudadanos corresponsables con la seguridad y defensa integral de la nación, comprometidos con la Revolución Bolivariana, con competencias emancipadoras y humanistas necesarias para sustentar los planes de desarrollo del país, promoviendo la producción y el intercambio de saberes como mecanismo de integración latinoamericana y caribeña”. En este sentido, debe propiciar espacios que permitan la integración de los pueblos a través del intercambio de ideas, la actividad experiencial, el debate activo y la generación de proyectos, planes, propuestas y programas, que hagan posible el sueño de nuestros Libertadores, de sociedades más justas, libres y democráticas, basadas en la equidad, la paz, el respeto, la igualdad, el bien común, la conciencia del colectivo, la cooperación, la inclusión, el derecho, la multipolaridad y la diversidad cultural, la honradez, la dignidad, con profunda consideración y conciencia ambiental, a través de la participación protagónica de los estudiantes, en todos los espacios UNEFA a nivel Nacional y aquellos de interés colectivo, en pro del desarrollo nacional”.



Siguiendo este entramado y tejido legal, la formación y autoformación colectiva, integral, continua y permanente tiene entonces como finalidad el desarrollo de cada ser humano, para el pleno ejercicio de su personalidad y ciudadanía en el mundo del trabajo y su participación consciente, protagónica, responsable, solidaria y comprometida con los procesos de transformación social, con la defensa de la independencia y el desarrollo de la soberanía nacional. Con base a los planes de desarrollo económico y social de la nación, el Estado, en corresponsabilidad con la sociedad, generará las condiciones y creará las oportunidades para la formación humanística, científica y tecnológica, vinculadas al desarrollo endogéno productivo y sustentable de los ciudadanos y ciudadanas, y estimulará el desarrollo de las capacidades productivas asegurando su participación en la producción de bienes y servicios, para alcanzar la suprema felicidad social a través de una estructura socioeconómica incluyente y un nuevo modelo productivo social, humanista y endógeno. Con todo lo antes señalado, se afirma inexorablemente que el Estado venezolano, debe garantizar el cumplimiento de la formación colectiva en las entidades y centros de trabajo, asegurando la incorporación al trabajo productivo, cooperativo y liberador. Para ello, es necesario considerar los siguientes aspectos medulares establecidos en la nueva “Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras” (2012:5-6), que marca un hito histórico en lo relativo al trabajo y la educación por ser una Ley que desplaza la visión tradicional del trabajo (división social del trabajo y la educación), al caracterizar la formación social, técnica, científica y humanística de los trabajadores y las trabajadoras asegurando su participación en la producción de bienes y servicios, lo que hace necesario que se consideren los siguientes principios medulares: que los jóvenes deben ser sujetos activos del proceso de desarrollo nacional; participación solidaria del Estado, la familia y la sociedad en el proceso social de trabajo; inclusión en el proceso social de trabajo a estudiantes, aprendices, pasantes, becarios o becarias; incorporación de las misiones desarrolladas por el Ejecutivo Nacional; dotación de espacio y personal, para el desarrollo de planes de formación (sin que esto signifique interrumpir sus labores productivas); humanística, científica y tecnológica vinculada a los procesos, equipos y maquinarias con los que se debe laborar y conocer con integralidad el proceso productivo del que es parte; Cada entidad y centro de trabajo debe mantener al servicio de la comunidad (sentido de la territorialidad – municipalización), aledaña el proceso de formación colectiva integral sobre procesos específicos que desarrolla, sin que la participación en los mismos conlleve necesariamente al ingreso en el proceso de trabajo de dicha entidad y centro a los y las sujetos sociales comunitarios. Finalmente, se propone desde este referente la integración familia - centro de trabajo - comunidad y como parte sociedad de la información y el conocimiento, por lo que se necesita conducir u orientar hacia un nuevo modelo organizacional que fortalezca los aspectos cognitivos, afectivos, axiológicos y prácticas acordes con los procesos de transformación social, por medio de una formación integral en, por, para y desde el trabajo productivo, cooperativo y liberador.

Desde el pensamiento complejo se propone que el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES), la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA), y el Instituto Nacional de Turismo (INATUR), del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (MINTUR), implementen la transdisciplinariedad en sus planes de estudio, buscando el entretejido de saberes en las distintas Unidades Curriculares, del Motor Productivo para el Desarrollo Económico de la Patria: Turismo, lo cual es una necesidad para todo el proceso pedagógico, especialmente cuando el propósito es formar produciendo y producir formando, mediante la integración de saberes académicos, científicos.

En este sentido, el Subsistema Bolivariano de Formación y Autoformación no puede surgir ni pensarse como resultado de reforma aislada realizadas al interior de cualquiera de sus componentes, en realidad, se trata de definir una red que abarque e integre un conjunto definido y organizado de instituciones que establezcan entre ellas relaciones de carácter vinculante, es decir, que permitan la circulación de conocimientos, investigaciones y acreditaciones de experiencias. En otros términos, establecer relaciones vinculantes en torno a códigos de valores reconocidos interior y exteriormente por la sociedad, valores que funcionen como el fundamento de esta red institucional. El Subsistema Bolivariano de Formación y Autoformación tiene que responder al conjunto de situaciones ó escenarios políticos, económicos y sociales, de importancia en el país. Esto significa que debe alinearse con los ciudadanos y las ciudadanas, sus situaciones, sus expectativas, su proyecto ético de vida y en consecuencia con el proyecto de sociedad, para desarrollar integralmente los aspectos cognitivos, afectivos y prácticos, que permitan superar la fragmentación del saber, el conocimiento y la división entre las actividades manuales e intelectuales.

En este sentido, Flórez Ochoa (1999) afianza lo antes señalado, afirmando que la ideología más exitosa del siglo XX, fue el positivismo que aún permanece no solo en los científicos sino en los empresarios, políticos, economista y los planificadores del futuro, según la teoría positivista, lo que permite el progreso del conocimiento de la sociedad, de la civilización y de la historia, es la experiencia observable, son los hechos positivos, son los experimentos replicables, que desde Kant parten de la percepción sensible espacio – temporal como materia y contenido imprescindible de los juicios científicos que constituyen la verdadera ciencia1.

Esto quiere decir, que el principio para la construcción y desarrollo curricular obedece, en estricto sentido a los lineamientos ofrecidos por una comunidad específica y ya no más a las instancias ajenas a ella, en otras palabras construir y desarrollar currículos en atención a los contextos. Este último componente se hace presente desde el momento en que considerar el fundamento de los saberes y las prácticas de los pueblos, no supone negar los conocimientos del mundo occidental moderno.

Siguiendo este orden de ideas, el positivismo como una ideología que pretende explicar toda la realidad mediante un método único y desde la observación absoluta y transparente, puede cuestionársele algunos de sus postulados que influyó e influye aún en la actualidad del quehacer humano que según Flórez Ochoa (1999:47), describe a continuación:



  • Asume la realidad como si fuera un todo (las ciencias sociales y humanas no están incluidas en el área del conocimiento científico).

  • Niega al investigador la posibilidad de identificar y formular un problema relevante para la ciencia desde su intuición y su experiencia.

  • Ignora que hay realidades vitales y culturales concretas, únicas e irrepetibles sobre las cuales el sujeto conocedor y protagonista se genera conocimientos universales y abstractos sino específicos y contextuales no replicables.

  • Desconoce que el ser humano, aunque sea el investigador, no se puede suprimir, ni dividir entre externo e interno, entre sensibilidad y concepto, entre objetividad y subjetividad, entre ciencia y falsedad entre conocimiento científico y comprensión humana, entre experimento y dualismo, entre investigación cuantitativa y cualitativa.

  • No acepta que el progreso de la ciencia no es continuo, ni lineal, pues los historiadores y epistemólogos han hallado periodos de largos errores y estancamiento, de ruptura y contradicciones con los conocimientos anteriores.

  • Olvida que los valores estéticos y éticos no sólo pueden aislarse de la actividad investigativa como pretenden los positivistas.

Aunado a esto, los desarrolladores disciplinarios de la ciencia no sólo aportaron la ventaja de la división del trabajo2, también aportaron los inconvenientes de la superespecialización del enclaustramiento y de la fragmentación del saber. No produjeron solamente conocimiento y la elucidación, también produjeron ignorancia y ceguera, privilegiando el enfoque conductista y ortodoxo (Guilbert, 1967), que buscaba identificar el estimulo y la respuesta que el trabajador debía dar en cada caso; el método del ejecutado experimentado (Master Performer), por el cual se describía los pasos para el mejor desempeño que pudiera encontrar y después se validaba, entre las más importantes criticas que se le hacen a las formas ortodoxas de este método están las siguientes que, según Irigoin y Vargas (2002), se centran en tareas y operaciones, en el que se enfatiza lo instruccional, procedimental, es decir, lo operativo (saber – hacer), con lo cual limita o minimiza una serie de contribuciones de la persona tales como su capacidad para resolver problemas en su entorno o contexto, interactuar efectivamente y tomar decisiones; su foco es en el puesto de trabajo, lo cual le resta potencialidad para identificar competencias (experiencias, actitudes y valores), transferibles, muy valiosa en los actuales momentos de rápido cambio y de la sociedad de la información y el conocimiento, por lo que se necesita conducir u orientar hacia un nuevo modelo organizacional que fortalezca los aspectos cognitivos, afectivos, axiológicos y prácticas acordes con los procesos de transformación social, por medio de una formación integral en, por, para y desde el trabajo productivo, cooperativo y liberador.

Es importante resaltar, que en lugar de oponer correctivos a estos desenvolvimientos, el sistema de enseñanza (subsistema básico, universitario y modalidades), los obedece. Morin (2002) expresa, que nos enseñan desde la escuela primaria a aislar los objetos (de su entorno), a separar las disciplinas (más que a reconocer sus solidaridades), a desunir los problemas, más que a vincularlo e integrarlo. Induce a reducir lo complejo a lo simple, es decir, a separar lo que está unido, a descomponer y no ha recomponer, a eliminar todo lo que aporta desorden o contradicción al entendimiento3, por lo que no se adecua a la condición del país el cual es multiétnico y pluricultural lo que hace necesario, considerar las raíces de los pueblos latinoamericanos, caribeños, afrodescendientes en el intercambio de teorías y prácticas sociales, artísticas, de conocimientos, de experiencias, invenciones, saberes populares y ancestrales, costumbres artesanales y tradicionales, como fenómenos propios e idiosincrático, hoy convulsionados por las Tecnología de la Información y Comunicación (TIC), para el acceso, la permanencia, prosecución y culminación de estudios de todas las personas, con el objeto de garantizar la universalización del derecho a la educación, atendiendo a las necesidades y potencialidades locales, regionales y nacionales del país.

De acuerdo a lo antes expuesto, existe una falta de adecuación cada vez más amplia, profunda y grave entre los saberes disociados, parcelados, compartimentados entre disciplinas y especialidades y por otra parte, realidades o problemas cada vez más pluridisciplinares, transversales, multidimensionales, trasnacionales, globales, planetarios. De hecho, la hiperespecialización4 impide ver lo global (que fragmenta en parcela) y lo esencial (que disuelve). Ahora bien, los problemas globales son cada vez más esenciales. Además, todos los problemas particulares no pueden plantearse y pensarse correctamente si no está en el contexto, y el contexto de estos problemas debe plantearse cada vez más en el contexto planetario. Morín (2002) plantea, que al mismo tiempo, la parcelación de las disciplinas hace imposible aprehender “lo que esta tejido junto”, es decir, de acuerdo a el sentido original del término, lo complejo. El desafío de la globalidad es, por lo tanto, al mismo tiempo el desafío de la complejidad.

Conviene destacar, que Einstein relativiza los conceptos de espacio y tiempo (no son absolutos, sino que dependen del observador) e invierte gran parte de la física de Newton, Heinsengert (1958ª), introduce el principio de la indeterminación o de la incertidumbre (el observador afecta y cambia la realidad que estudia) y acaba con la objetividad, formula el principio de exclusión (hay leyes, sistemas que no son derivables de las leyes de sus componentes), que ayuda a comprender la aparición de fenómenos cualitativamente nuevos y dan conceptos explicativos distintos. Por eso se necesita una lógica más completa, una lógica que sea sensible a esa complicada malla dinámica de sucesos que constituye la realidad. Se necesita de un nuevo “sistema operativo, un nuevo “software”, a lo que Martínez Miguelez (2009), incluiría una lógica dialéctica en la cual las partes son comprendidas desde el punto de vista del todo y viceversa.

“Si todas las cosas son causadas y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas, y todas entretejidas por un lazo natural e imperceptible, que liga las más alejadas y las más diferentes, no es posible conocer las partes sin conocer el todo y tampoco conocer el todo sin conocer particularmente las partes” (Pascal, 1976).

Desde esta abstracción, el currículo que se plantea, en este estudio, difiere de otros enfoques educativos de formación, como se observa en el cuadro número 3. El aquí propuesto es uno en construcción y para armar (que crítica con rigor los modelos academicistas, enciclopédicos, transmisivos y tecnológicos de estudiantes y docentes), reivindica el papel del maestro en la educación, al sujeto social que debe participar en su proceso de autoconstrucción; plantea la gran necesidad de una mayor vinculación entre el sector: comunitario, público y privado, y las empresas de propiedad directa comunal, empresa de propiedad social indirecta, unidad productiva familiar, grupo de intercambio solidario, empresas del Estado, entre otros, con el encadenamiento productivo (Motores Productivos para el Desarrollo Económico de la Patria y áreas productivas priorizadas), y las universidades (públicas, privadas, autónomas, experimentales, entre otras), señala la articulación que debe haber entre el mundo educativo “Sistema Educativo”, entidades y centros de trabajo, es decir, encontrar las bisagras de acercamiento entre las universidades y las empresas (públicas, comunitarias y privadas), la sociedad, la educación, el maestro y el sujeto social, con el propósito de que cada uno de estos sujetos reformulen sus acciones, estrategias y objetivos.

Esta posibilidad la da un currículo en acción que surge de un proceso de construcción permanente, de manera pertinente, eficiente, contextualizada, participativa e interdisciplinaria, en la cual se asume la dimensión compleja sistémica e integral que implica repensar la educación y en especial el currículo, que emergen del diagnóstico o indagación de contexto permanente, es decir, de la identificación de evidencias de saberes productivos “competencias” de las necesidades y requerimientos sociales definidas geohistóricamente desde los sectores comunitario, público y privado, de la articulación del perfil productivo de entrada y egreso, el plan de estudio y la malla o mapa curricular autoconstruida por el sujeto social protagónico de formación y autoformación productiva y la acreditación y certificación de conocimiento por experiencia en ejercicio que se plasman en los Proyectos de Formación y Autoformación Productiva (PFAP) y las Matrices de Formación y Autoformación Productiva (MFAP), configuradas en “Unidades Curriculares” (saber que, saber hacer, saber ser y convivir), que permiten la adecuación y renovación constante del plan de estudio en diversas modalidades de formación y autoformación: cursos, talleres, seminarios, diplomados, entre otros, por la actualización permanente de las necesidades productivas y sociales existentes y emergentes de los contextos productivos y comunitarios. En el marco de todo lo antes expuesto, a continuación se presenta el referente epistemológico y metodológico en el que se fundamenta repensar el currículo INCES: currículo, pedagogía, formación y autoformación colectiva, integral, continua y permanente, metodologías propuestas para la sistematización de experiencias de los PFAP y MFAP, y finalmente se incluyen las consideraciones finales.


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