El cuento policial El contexto de la literatura policial



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El cuento policial
El contexto de la literatura policial

El surgimiento de la literatura policial está estrechamente vinculado al desarrollo de la vida urbana ocurrido en parte de Europa y de los Estados Unidos durante el siglo XIX, como consecuencia de la Revolución Industrial. Ya no había barreras infranqueables entre las clases sociales: muchos de los beneficios que antiguamente disfrutaban solo aquellos que pertenecían a la nobleza pasaron a manos de las clases medias acomodadas. Estas, gracias al control de los nuevos medios de producción a gran escala, comenzaron a ejercer influencia en la economía y la política. Los campesinos, antes sometidos a la autoridad de los nobles, se trasladaron a las ciudades para trabajar en las fábricas.

El aumento de la población urbana trajo consigo un incremento de los conflictos sociales y, en particular, del delito. Paralelamente, se crearon y se afianzaron las instituciones policiales, con el fin de controlar esos conflictos y asegurar el cumplimiento de la ley.
Los comienzos del misterio

Los relatos policiales tienen su origen a mediados del siglo XIX. En 1841, el gran escritor estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849) publicó “Los crímenes de la calle Morgue”, un cuento acerca de la investigación del asesinato de dos mujeres en un cuarto cerrado. El personaje detective Auguste Dupin, aplicando el razonamiento, encontraba pistas e indicios que le permitían descubrir al culpable. Con este cuento de Poe quedaron establecidas algunas de las características de lo que luego se conocerá como relato policial: un crimen que parece irresoluble, un detective sagaz, sospechosos con coartadas infalibles, pistas que nadie comprende y un método que permite resolver el enigma.

Otros destacados escritores del género policial fueron Sir Arthur Conan Doyle (con su famoso Sherlock Holmes), Gilbert Chesterton (creador del Padre Brown) y Agatha Christie (con el detective Hércules Poirot). En la Argentina a fines del siglo XIX: Paul Groussac, Eduardo Holmerg y Luis Varela, posteriormente en el siglo XX: Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Leonardo Castellani, Adolfo Bioy Casares y Rodolfo Walsh.

Sherlock Holmes es, sin duda, uno de los detectives más conocidos. Tanta fue su fama que cuando Conan Doyle decidió acabar con él, le llegaron miles de cartas de lectores indignados. Por ello, en el siguiente relato contó que Watson, fiel amigo del detective, se había equivocado y, en realidad, Holmes no había muerto. Su figura aparece en series de televisión, películas y hasta en dibujos animados.


Elemental, mi querido Watson

Los cuentos policiales se caracterizan por plantear un enigma al lector, una especie de juego de inteligencia cuyo objetivo final es aclarar un misterio. Parten de una situación inicial (robo, crimen) para pasar a la investigación; esta se basa en el análisis de los indicios y la eliminación paulatina de las sospechas hasta arribar, en medio de una atmósfera de suspenso, a un desenlace imprevisto. El detective es el encargado de descifrar el enigma con su capacidad de razonamiento y deducción, y el lector, además de disfrutar de la lectura, desempeña también un rol activo en el descubrimiento del misterio porque va generando hipótesis que confirma o refuta a medida que avanza el relato.

Hay elementos básicos que definen el género:


  • Hecho: es el enigma. Un asesinato o un robo misterioso. No puede resolverse de cualquier manera, sino lógicamente enlazando los indicios y teniendo en cuenta los hechos (método).

  • Método: abarca tres etapas. La primera es la observación en busca de pistas; la segunda es la elaboración de hipótesis, es decir, la formulación de posibles interpretaciones de las pistas; y la tercera etapa consiste en la confirmación de las hipótesis mediante las pruebas o las evidencias.

  • Indicios: son los rastros, huellas, pistas que el investigador capta e interpreta. Por ejemplo: una colilla de cigarrillo encendida en el cenicero indica que el fumador huyó de la escena recientemente.

  • Personajes: la víctima, los sospechosos (los que tienen un motivo para cometer el crimen y van presentando coartadas para desvincularse del hecho), el culpable (autor del crimen que no deja casi rastros) y el investigador, que no siempre es un detective, pero sí es perspicaz y tiene una gran capacidad deductiva. Este último interroga a los sospechosos y a los testigos. La perspicacia del investigador radica en descubrir qué sospechoso presenta una coartada falsa.

  • Escenario: es la escena o el lugar del crimen donde el investigador obtiene datos importantes (indicios) para resolver el enigma.

Aprendamos Lengua y Literatura 3. Ed. Comunicarte, 2012.

Aprendamos Lengua y Literatura 2. Ed Comunicarte, 2014.

Introducción a la literatura. Antología - Lengua y literatura 2. Ed. Kapelusz.2013


En todos los relatos policiales, los hechos ocurren dentro de un marco realista, es decir, que los personajes, los sucesos, el lugar y el tiempo son posibles y creíbles en el mundo del lector.

Los relatos policiales atrapan a los lectores porque los desafían a participar de la investigación al ir brindándoles las claves para desentrañar el enigma y anticipar el desenlace. Su propósito fundamental es asombrarlo intelectualmente mediante el impecable y riguroso desciframiento del misterio.



El policial clásico o de enigma/ el policial negro o duro


  • ¿Cuáles son características de los relatos policiales clásicos o de enigma?

Edgar Allan Poe inició una forma de policial llamada de enigma. Este tipo de relato policial (cuento o novela) requiere la presencia de una serie de elementos:



  1. un delito, cuyo autor se desconoce;

  2. un investigador, que actúa por pedido de la policía y que, a partir de pistas y a través de hipótesis y deducciones, reconstruye el hecho delictivo y descubre al culpable;

  3. la resolución del caso: el descubrimiento del culpable y la explicación del modo como se logró llegar a una conclusión.

No importa tanto el qué (robo, asesinato o desaparición) sino el cómo se soluciona racionalmente el suceso.

El hecho criminal que se investiga se le presenta al detective como un misterio (de ahí el enigma), que él resolverá agudizando sus capacidades intelectuales y deductivas, manifestadas en razonamientos lógicos perfectos. Además, jamás se mezcla en el oscuro mundo de delito: resuelve los casos utilizando su pensamiento. Este imbatible razonador, muchas veces, está acompañado por un ayudante. Una de las parejas más famosas de detective y ayudante en la literatura policial es la formada por Sherlock Holmes y el doctor Watson, en la obra del autor escocés Arthur Conan Doyle.

La lectura de un relato de enigma plantea un juego de ingenio mediante el cual es lector compite con el detective en el descubrimiento de la verdad; pero por supuesto siempre hay presentes trampas sutiles que retacean información clave para el lector para luego sorprenderlo con la resolución del caso.




  • El policial negro o duro:

Casi un siglo después del relato policial inaugurado por Poe, surgió también en los Estados Unidos, otra tendencia de este tipo de literatura: el policial negro. Este tipo de relatos tiene una postura diferente frente al delito y la investigación de la que asume el policial clásico. Para empezar, el delito no se presenta como un enigma por descifrar, sino como un hecho turbio con el que hay que mezclarse para obtener algún resultado; este no siempre se alcanza, y aunque así fuera, el resultado no es lo único que pretende mostrar el relato, sino sobre todo el conocimiento de ese mundo que hizo posible el delito.



El policial negro se centra a veces en la psicología del criminal y en las condiciones sociales en que este se encuentra. Pero, en la mayor parte de los casos, representa un mundo violento donde actúan poderes que es muy complejo dominar -mafias, organizaciones ligadas a la trata de personas, al juego, al negocio de la droga, etcétera- y donde el restablecimiento del orden es muy difícil.


Más allá de las diferencias entre las dos variantes de policial, debe tenerse en cuenta que tanto en el policial negro como en el policial de enigma, el suspenso es la característica central que estructura el relato. Casi puede decirse que, sin ese componente –que genera ansiedad en el lector y lo mantiene a la expectativa de lo que puede ocurrir en la historia- no hay relato policial.





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