El Corazón de la Meditación Budista



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¿Qué es Recto Pensamiento? Pensamientos libres de codicia, pensamientos libres de rencor, pensamientos libres de crueldad: esto es Recto Pensamiento.

¿Qué es Recta Palabra? Abstenerse de mentir, de chismorrear, de palabras ásperas, de conversaciones vanas: esto es Recta Palabra.

¿Qué es Recta Acción? Abstenerse de matar, de tomar lo que no nos ha sido dado, del adulterio: esto es Recta Acción.

¿Qué es Recto Sustento? Cuando el noble discípulo, evitando una forma de vida equivocada, obtiene su sustento de una recta forma de vida. Esto es Recto Sustento.

¿Qué es Recto Esfuerzo? He aquí que un monje aviva la voluntad para evitar que surjan estados perniciosos y no saludables, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente y brega con tesón. Para vencer los estados perniciosos y no saludables que hayan surgido, aviva la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón. Para suscitar estados beneficiosos que aún no hayan surgido, activa la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón. Para mantener los estados beneficiosos que hayan surgido, para no descuidarlos sino, antes bien, hacerlos crecer y llevarlos a su plena madurez y perfecto desarrollo, aviva la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón: esto es Recto Esfuerzo.

¿Qué es Recta Atención? He aquí que un monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo, practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones, la contemplación de la mente en la mente, la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo: esto es Recta Atención.

¿Qué es Recta Concentración? He aquí que un monje desapegado de los objetos de los sentidos, desapegado de las cosas no saludables, entra en la primera absorción que nace del desapego, va acompañada de formación de conceptos y de pensamiento discursivo y está llena de rapto y alegría. Al cesar la formación de conceptos y el pensamiento discursivo, y obtener la tranquilidad interior y la unificación de la mente, el monje entra en un estado sin formación de conceptos ni pensamiento discursivo, que es la segunda absorción, nacida de la Concentración y llena de rapto y alegría. Tras desvanecerse el rapto, permanece ecuánime, atento, claramente consciente y experimenta en su persona ese sentimiento del que los nobles dicen: «Feliz es el hombre que posee ecuanimidad y atención». Así penetra en la tercera absorción. Tras abandonar el placer y el dolor, la cuarta absorción, purificada por la ecuanimidad y la atención. Esto es Recta Concentracion.

Monjes, ésta es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Extinción del Sufrimiento.

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, interna o externamente, o bien tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de los objetos mentales, o medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales, o medita contemplando tanto los factores del origen como los factores de la disolución de los objetos mentales 39. Ó tiene consciencia de que «hay objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales constituidos por las Cuatro Nobles Verdades.

En verdad, monjes, que aquél que practique estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera, durante siete años, puede esperar que se produzcan en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo (40) aquí y ahora, o si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta (41).

Monjes, ni siquiera siete años. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante seis años..., cinco años..., cuatro años..., tres años..., dos años..., durante un año, entonces podría esperar que se. produzcan en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Monjes, ni siquiera un año. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante siete meses..., seis meses..., cinco meses..., cuatro meses..., tres meses..., dos meses..., un mes..., durante medio mes podría esperar que se produzca en él estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Monjes, ni siquiera medio mes. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante siete días, podría esperar que se produzca en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Por esto se ha dicho: «Este es el único camino, monjes, para la purificación de los seres, para la superación de la pena y las lamentaciones, para la destrucción del dolor y la aflicción, para alcanzar el recto sendero, para la realización del Nibbána: los Cuatro Fundamentos de la Atención.

Así habló el Bienaventurado. Los monjes acogieron las palabras del Bienaventurado con alegría en el corazón.

 

37. En este texto se explica la Verdad del Sufrimiento, no con las palabras acostumbradas, sino en términos que corresponden a la práctica concreta del Satipattha na. De forma impresionante, el ejercicio de la atención pone al descubierto una y otra vez las raíces del sufrimiento cuando encuentra las diversas manifestaciones del deseo en la séxtuple experiencia sensorial y en las funciones mentales que a ella se refieren y de ella se ocupan. Esta parte del Sermón puede también tomarse como una ilustración de ciertas partes de la sección sobre las Seis Esferas de los Sentidos y particularmente de la declaración: «Sabe cómo surge la atadura que no existía previamente». Este texto es un ejemplo más de lo que significa la repetida declaración «contempla los factores del origen...».



38 La Tercera Verdad se explica aquí igualmente en términos que corresponden a la observación real de cómo el deseo cesa en los varios ejemplos expuestos. Tales observaciones pueden hacerse cuando el origen del deseo ha sido atentamente notado (ver lo anteriormente expuesto). Este acto de notar con atención necesariamente parará el continuo flujo del deseo, dado que la observación desapegada y el deseo no pueden ir juntos. Esta sección ilustra la aseveración: «Sabe cómo se rechaza la atadura surgida». La consciencia repetida de la cesación del deseo en casos individuales proporcionará un vislumbre de la Cesación Final o Nibbana, y esa experiencia fortalecerá la convicción de que ese propósito es susceptible de ser logrado.

39 Los factores del origen y disolución de las Verdades deben comprenderse como el surgimiento y desaparición del Sufrimiento o del Deseo, y como los factores que fomentan o inhiben el desarrollo del Sendero. La Verdad de la cesación no se incluye en esta contemplación dado que el Nibbana no tiene origen ni disolución.

40. Añña, es decir, el conocimiento de la emancipación final o Perfección (arahatta).

41. O sea, sin vuelta al mundo de la existencia sensorial. Este es el último estado antes del logro de la meta final de la Perfección.



 


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