El Corazón de la Meditación Budista



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El Corazón de la Meditación Budista

Nyanaponika Thera

 

 

INTRODUCCION



El propósito de estas páginas es llamar la atención hacia el profundo y extenso significado del «Camino de la Atención» del Buda (Satipatthána), y proporcionar una guía inicial para la comprensión de estas enseñanzas y su aplicación práctica.

Se publica este libro con la profunda convicción de que la práctica sistemática de la Recta Atención, tal y como la enseña el Buda en su Sermón sobre el Satipatthána, sigue hoy día proporcionándonos el método más simple y directo, el más profundo y eficaz, para el entrenamiento y desarrollo de la mente para alcanzar sus empeños y problemas diarios y también su meta más alta: la total liberación de la mente propia de la Codicia, el Odio y la Ignorancia.

Las enseñanzas de Buda nos ofrecen una gran variedad de métodos de entrenamiento mental y sujetos de meditación acomodados a las variadas necesidades, temperamentos y capacidades individuales. Todos estos métodos convergen fundamentalmente en «El Camino de la Atención», a la que el mismo Maestro llamó el «Único Camino» (Camino exclusivo, ekáyano maggo). El Camino de la Atención puede, por tanto, ser llamado con justicia «El Corazón de la meditación budista» e incluso «El corazón de toda la doctrina» (dhamma-hadaya). Este gran Corazón es de hecho el centro de todos los flujos sanguíneos que circulan por todo el cuerpo de la doctrina (dhamma-káya).

El Ámbito de Aplicación del Método del Satipatthána

Este antiguo Camino de la Atención es tan practicable hoy como lo fue hace 2.500 años. Se puede aplicar tanto en Occidente como en Oriente; en medio de una vida agitada tanto como en la paz de una celda monacal.

La Recta Atención es, de hecho, la base indispensable para el Recto Vivir y el Recto Pensar, en todas partes, en cualquier momento y para todo el mundo. Su mensaje vital es para todos, no sólo para los seguidores confirmados del Buda y su Doctrina (Dhamma), sino también para todos aquellos que se esfuerzan en dominar la mente, que tan difícil es de controlar, y que honestamente desean desarrollar sus facultades latentes de una mayor fuerza y una mayor felicidad.

En las primeras palabras del Sermón, manifestando su alto propósito se dice que es un método «para la superación de la pena y las lamentaciones, para la destrucción del dolor y la aflicción». ¿No es esto lo que todo el mundo desea? El sufrimiento es la experiencia común a la humanidad: por tanto, un método para su extirpación radical es de interés común.

Aunque la victoria final sobre el sufrimiento esté todavía lejos del individuo, el camino a ella ha sido claramente trazado. Aún más, desde las primeras etapas de ese camino, el método de la Recta Atención mostrará los resultados inmediatos y visibles de su eficacia derrotando al Sufrimiento en más de un combate singular. Tales resultados prácticos en términos de felicidad deben ser de vital importancia para cada uno, aparte de la eficiente ayuda prestada para el desarrollo mental.

El verdadero espíritu del Satipatthána es nada menos que la Liberación final del Sufrimiento, la cual es también la meta más elevada de las enseñanzas del Buda: El Nibbána. El sendero directo y derecho hacia ello —como nos lo proporciona el Satipatthána— y un proceso continuo por ese sendero, requiere, sin embargo, un esfuerzo sostenido en la meditación, aplicado a unos cuantos objetos seleccionados de Atención. En estas páginas daremos unas breves instrucciones iniciales para esa práctica.

Ahora bien, la aplicación general de la Atención al nivel de las actividades cotidianas, no es menos importante para luchar por la consecución de esta alta meta, y prestará una preciosa ayuda al esfuerzo de la Atención especializada e intensificada; además infundirá en las mentes todavía no entrenadas la «disposición» y actitud de Atención y les familiarizará con su «clima mental». Sus beneficiosos resultados, en un campo más estrecho y «mundano», serán los inductores adicionales necesarios para ampliar su campo de aplicación y un estímulo para proseguir la práctica sistemática que conduce a la meta más elevada. Estas son las razones por las que hemos dado en este libro especial importancia a los aspectos generales de la Atención, es decir al lugar que ocupa en la trama de la vida humana en general.

En el Satipatthána vive, además del poder creativo, el eterno y universal atractivo de una doctrina de Iluminación. Tiene la densidad y la amplitud, la simplicidad y la profundidad necesarias para proporcionar los cimientos y el armazón de un «dhamma para todos» viviente, o, al menos, para el vasto y todavía creciente sector de la humanidad que ha dejado de ser sensible a los calmantes religiosos o seudorreligiosos y que todavía siente, en su vida y en su mente, la urgencia de dar solución a los problemas fundamentales, no materiales, que ni la ciencia ni las religiones basadas en la fe pueden resolver. A los propósitos de un satipatthána como dhamma para todos es esencial estudiar detalladamente las aplicaciones de este método a los problemas y condicionantes modernos. Aquí, en la limitación de estas páginas, sólo se pueden hacer breves indicaciones al respecto. Dejamos para otra ocasión u otras plumas el desarrollo y explicaciones adicionales.

Ofrecemos a continuación, en beneficio de aquellos, particularmente en Occidente, que no están al corriente de la literatura budista, alguna información sobre textos relevantes en los que se basa la antigua tradición del Satipatthána.

El Sermón, su título y el Comentario

El Sermón original del Buda sobre «Los Fundamentos de la Atención» (Satipatthána Sutta) aparece dos veces en las escrituras budistas: 1) como el décimo Sermón de la «Colección de Sermones Medios» (Majjhima Nikáya); 2) como el vigésimosegundo de la «Colección de Sermones Largos» (Digha Nikáya), titulado Mahá-Satipatthána Sutta, esto es, el Gran Sermón, etc. Este último difiere de la primera versión sólo en el tratamiento detallado de las Cuatro Nobles Verdades, incluidas en la sección de la «Contemplación de los Contenidos Mentales» que trata de ellas. En la presente publicación se ha reproducido la segunda versión, más larga (como Parte II), y en adelante nos referiremos a ella como el «Sermón».



El título

En pali, el término «sati-patthána» está compuesto de dos palabras, la primera, sati (smrti en sánscrito), tenía originalmente el sentido de «memoria», «recuerdo». Sin embargo, en la terminología budista, y particularmente en las escrituras palis, ha retenido este significado de recuerdo de acontecimientos pasados sólo ocasionalmente. En la mayor parte de los casos se refiere al presente, y como término psicológico general conlleva el significado de «atención» o «conciencia». Pero con más frecuencia todavía, su uso en las escrituras palis está restringido a un tipo de atención de lo que, en el sentido de la doctrina budista, es bueno, útil o justo (kusala). Debe advertirse que hemos reservado el sentido de «atención» sólo para este último significado. «Sati», en este sentido, es el séptimo factor del Noble Octuple Sendero, bajo el nombre de Sammá-sati, Recta Atención, siendo expresamente explicado como el cuádruple «Fundamento de la Atención» (Satipatthána).

La segunda parte de la palabra, patthána, representa a upathhá na, literalmente «acercar» (a la mente de uno), es decir, tener presente, permanecer consciente, establecer. Esta expresión se usa frecuentemente, en distintas formas gramaticales, en conexión con «sati»; por ejemplo, en el sermón del que nos ocupamos, satimupatthapetvá, literalmente «habiendo mantenido presente su atención». Es más, en la versión sánscrita, que probablemente es muy antigua, el título del Sermón es: Smrti-upasthána-sútra. Tras esta explicación podemos traducir la palabra completa como «la presencia de la Atención».

De entre las varias alternativas para interpretar el título, el Comentario señala que los cuatro objetos o contemplaciones (cuerpo, etc.), de los que se trata en el Sermón son el «lugar principal» (padhánam thánam) o el «terreno propio» (gocara) de la Atención; esto sugiere la interpretación de «El terreno de la Atención» o los «Fundamentos de la Atención», siendo esta última acepción la que hemos adoptado aquí. Sin embargo, sería deseable que la palabra pall «Satipatthána» llegara a ser tan familiar entre los lectores de literatura budista occidentales como los términos Kamma (Karma), Dhamma, etc.

El Comentario del Sermón está incluido en las antiguas obras de exégesis de las dos colecciones canónicas antes mencionadas, entre las que se encuentra nuestro texto. Estos comentarios, al menos en su esencia, se remontan casi con seguridad a los primeros tiempos de la doctrina. Sin embargo, el original completo de todos los comentarios antiguos del Canon Budista Pali no aparece hasta el siglo IV d. C. La versión que ahora poseemos es una retraducción, y quizás parcialmente una refundición al pali, de la primitiva versión en cingalés que se halló en Ceilán. Esta traducción al pali fue hecha por el gran erudito y comentarista del siglo iv d. C. Buddhaghosa, quien probablemente no añadió, aparte de algunas historias ilustrativas, nada más que unos cuantos comentarios de su cosecha a los ya existentes en la tradición de Ceilán.

Dado que existe una traducción inglesa fiel del Comentario, hecha por el Venerable Soma Mahathera, de Ceilán (fallecido en 1960) *, se ha considerado innecesario reproducirla aquí totalmente. Sin embargo, la hemos utilizado en las notas explicativas del Sermón, y se han incluido en la Antología que forma la parte tercera de este libro, algunos pasajes de interés general extraídos del Comentario.

Sin embargo, todos aquellos que deseen familiarizarse con el material exegético completo relativo a nuestro Sermón, encontrarán altamente provechoso el estudio de la traducción del Comentario hecha por el Venerable Soma. Aparte de su relevancia directa para nuestro propósito, el Comentario contiene una rica información sobre varias e importantes enseñanzas budistas, unas cuantas historias conmovedoras que muestran la manera firme y heroica en la que los monjes de antaño hallaron el Único Camino, y además proporciona ojeadas muy instructivas a los detalles de la práctica.

El Satipatthana en la tradición Oriental

Ningún otro Sermón del Buda, ni siquiera el primero, el «Sermón de Benares», disfruta en aquellos países budistas del Este, que se adhieren a la tradición sin adulteraciones de las enseñanzas originales, de tanta popularidad y veneración como el Satipatthana Sutta.

En Sri Lanka, por ejemplo (la antigua Ceilán), cuando en los días de luna llena los laicos devotos observan ocho de los diez preceptos principales de los monjes novicios, permaneciendo durante un día y una noche en un monasterio, eligen frecuentemente este Sutta para leerlo, recitarlo, escucharlo y contemplarlo. En más de una casa, el libro del Satipatthána todavía se conserva reverentemente envuelto en un paño limpio, y de vez en cuando, al atardecer, se les lee a los miembros de la familia. Este Sermón se recita a menudo junto al lecho de un budista moribundo, para que en las últimas horas de su vida su corazón se serene, se consuele y se alegre con el gran mensaje de liberación del Maestro. Y aunque la nuestra es la edad de la imprenta, todavía es costumbre en Ceilán hacer escribir nuevos manuscritos del Sutta a los escribas sobre hojas de palma y ofrecérselos a la biblioteca de un monasterio. El autor ha visto en un viejo monasterio de Ceilán una colección de casi doscientos de tales manuscritos del Satipatthána Sutta, algunos de ellos con costosas cubiertas.

* The Way of Mindfulness, traducida por el Bhikkhu Soma, Colombo, 1949 (Lake House Bookshop).

Podemos achacar parcialmente una veneración tan grande hacia un solo texto canónico al hecho de que el Satipatthána Sutta es uno de los pocos Sermones que el Maestro mismo subrayó presentándolo y acabándolo de una manera especialmente enfática y solemne. Pero este hecho solamente no es suficiente para explicar la permanencia a lo largo de miles de años de una veneración tan especial. Debemos atribuirla también a los efectos de una práctica tan larga y plena de éxito, durante veinticinco siglos, que ha rodeado al Sutta, por así decirlo, de un aura de poder que inspira profunda reverencia.

¡Ojalá que este Imperecedero Mensaje del Buda continúe ejerciendo su benéfico poder, incluso lejos del lugar y el tiempo en el que se originó, en el hemisferio occidental! ¡Ojalá que sea un puente entre las razas, remarcando las raíces comunes de la naturaleza humana y un futuro común para el destino humano formado por el dominio de la mente enaltecido!



La Antología

Tras presentar al lector las dos primeras partes de este libro —el ensayo y el texto básico— sólo nos queda añadir unas cuantas palabras sobre la tercera parte, en la que se han recogido textos budistas adicionales que son relevantes para el Camino de la Atención.

Estos textos ofrecen al estudiante sincero explicaciones suplementarias del Sermón y le presentan aspectos y aplicaciones del Satipatthána que en las dos primeras partes no se mencionaron o se hizo sólo de pasada. Se pretende con esta antología, en primer lugar, que sea un libro de fuentes de referencia al respecto; pero más allá de su propósito informativo se espera que sirva como un libro de contemplación al que el lector pueda volver una y otra vez para recibir inspiración fresca.

La mayor parte de estos textos ha sido tomada del Canon palí de la escuela Theraváda, en la cual se ha preservado con la máxima fidelidad la más antigua tradición de las enseñanzas del Buda. De la colección de Sermones (Sutta Pitaka) de este Canon ha sido el Samyutta-Nikáya (Colección de Sermones Afines, o Agrupados por materias) el que nos ha proporcionado en particular la fuente más rica de textos sobre el Satipatthána: en primer lugar el Grupo llamado así por este último, el Satipatthána-Samyutta; el Anuruddha-Samyutta, llamado así por el gran Arahant de ese nombre, que fue un eminente practicante del Satipatthána, y finalmente el Saláyatana-Samyutta, el Grupo de textos sobre las Seis Bases Sensoriales, que contiene mucho material valioso para el desarrollo de la visión cabal (vipassaná) en el proceso cognoscitivo básico.

Aunque el énfasis de esta selección se halla en la literatura Theraváda, sería una imperdonable omisión si, junto a las voces originales de la Palabra del Buda, no fuera escuchado el hermoso eco evocado por el Satipatthána en la literatura Maháyána primitiva. Estos Sutras Maháyánas primitivos están representados por los estractos sacados de la antología de Sántideva, el Siksasamuccaya. Esos extractos, y también el propio trabajo del ejercitamiento de Sántideva el Bodhicaryávatára, muestran cuán profundamente apreciaba la importancia de la Atención en la trama de la Enseñanza. Algunas de las bellas y sucintas formulaciones de Sántideva pueden muy bien ser miradas como clásicas, y deben ser recordadas a menudo por aquellos que recorren el Camino de la Atención.

Si no se permite que el gran valor adjudicado a la Atención y al Satipatthána en la literatura Maháyána primitiva sea un mero remanente histórico, sino que se convierte en una fuerza activa en la vida y el pensamiento de sus seguidores, puede forjar un lazo fuerte e íntimo de empeño espiritual común entre el Maháyána y el Theraváda, relegando al fondo las diferencias entre estas dos escuelas. El deseo de contribuir a este fin ha sido una de las razones para incluir la sección sobre el Maháyána, sección que puede ser considerablemente aumentada por quien se halle más familiarizado con esa literatura.

Sin embargo, y en relación con esto, debemos recordar dos hechos: Primero: tal y como el Maestro enfatizó en el Sermón, la obtención de la liberación final del sufrimiento (Nibbána) es el propósito último y el poder inherente del Satipatthána. Pero un seguidor sincero del Ideal Bodisátvico Maháyána que, con plena conciencia de las implicaciones, hace la promesa solemne de aspirar a la Budeidad, cesa, por tanto, de luchar por la liberación individual antes de haber alcanzado su sublime aspiración. Consecuentemente tendrá que evitar la aplicación del Satipatthána al desarrollo metódico de la Visión Cabal (vipassaná), que puede muy bien conducirle, en esa misma vida, al estado («Entrada en la Corriente» o Sotápatti) en el que la liberación final está irrevocablemente asegurada como máximo después de siete existencias; y esto, desde luego, pondría final a su carrera de Bodhisattva. Tal restricción impuesta a la práctica plena del Satipatthána crea una situación bastante extraña desde el punto de vista del Theraváda y a la luz de los mismos mandatos del Buda. Pero sea como fuere, no hay duda de que el que está decidido a caminar por la ardua senda que conduce a la Budeidad necesitará un grado muy alto de atención y clara comprensión, de conciencia penetrante y resolución, si es que desea adquirir, mantener y desarrollar, en medio de las vicisitudes de la vida, aquellas altas virtudes —las Perfecciones o Páramis— que son el requisito necesario para la Budeidad. Y en este empeño será, durante un gran tramo del trayecto, el compañero de su hermano Theraváda. En su esfuerzo final por la Iluminación y la emancipación última tendrá imprescindiblemente que alcanzar la cima de la Visión Cabal (vipassaná) a través del Unico Camino que es el Satipatthána plenamente desarrollado. Este es el sendero que han seguido y seguirán todos los Liberados, ya sean Budas, Pacceka-Budas o Arahants (véase la estrofa en la Parte III, texto 1).

Entre las escuelas Maháyánas del Lejano Oriente, son la china Ch'an y el Zen japonés las que más cerca se hallan del espíritu del Satipatthána. No obstante las diferencias en el método, propósito y conceptos filosóficos básicos, los lazos de unión con el Satipatthána son firmes y estrechos, y es lamentable que apenas si han sido acentuados o notados. Tienen en común, por ejemplo, la confrontación directa con la realidad (incluyendo la propia mente), la fusión de la vida diaria con la práctica meditativa, la trascendencia del pensamiento conceptual mediante la observación e introspección directas, el énfasis en el aquí y el ahora. Por tanto, el seguidor del Zen encontrará muchas cosas en la presentación y práctica del Satipatthána Theraváda que pueden servirle como una ayuda directa para su propio camino. Puesto que la literatura Zen ha crecido considerablemente en Occidente, habría sido repetitivo incluir en la presente obra textos ilustrativos reproducidos a menudo en otras partes.

El autor se ha abstenido de añadir a la antología voces de Occidente, antiguas y modernas, que dan testimonio independiente de la importancia de la Atención para la estructura básica y la evolución futura de la humanidad por razones de espacio.

Nota: los textos a que se hace referencia no se publican en esta página. Se recomienda a los interesados, el libro El Corazón de la Meditación Budista de editorial Eyras.

Ultimas Observaciones

La primera parte de este libro, El Corazón de la Meditación Budista, junto con la versión más corta del Sermón, se editó dos veces en Ceilán (Colombo, 1954 y 1956, «The Word of The Buddha Publishing Committee). En la edición actual se ha incluido un nuevo capítulo sobre la «Atención a la Respiración» (Cap. 6), además de algunas adiciones y cambios menores. La versión corta del Sermón fue reemplazada por la larga que, con su explicación detallada de las Cuatro Nobles Verdades, estructura la esencia de las Enseñanzas del Buda.

Una versión en alemán más corta de la primera parte (sin los capítulos 5 y 6) fue incluida también en el libro del autor Satipatthána, Der Heilsweg buddhistischer Giestesschulung, publicado en 19—50 por Verlag Christiani Konstanz. La misma editorial publicó también una versión en alemán de la antología, con el título Der einzige Weg (Konstanz, 1956), de la cual difiere la presente edición en unos cuantos textos añadidos y otros omitidos. El autor agradece a su editor alemán, Dr. Paul Christiani, el permiso para utilizar el material en la versión inglesa (The Heart of Buddhist Meditation, Reader & Co, Londres, que ha sido íntegramente traducida para la versión en español, Ed. Eyras, Madrid, N. T.). Expresa también su agradecimiento por el profundo interés que el Dr. Christiani se ha tomado para la promoción de la literatura budista en Alemania.

Nos infunde ánimos comprobar el creciente interés por la meditación tanto en el Este como en Occidente y que proviene, al menos en parte, de una genuina necesidad interior. Esperamos que el presente libro sea útil a muchas personas y en muchos lugares que deseen desarrollar el potencial de la mente humana para una mayor calma y fortaleza, para una conciencia más penetrante de la realidad y, finalmente, para una total liberación de la Codicia, el Odio y la Ofuscación.

 

Nyanaponika Thera. The Forest Hermitage, Kandy, Ceilán.



 

Capitulo Uno



El Camino de la Atención

 

Significado, método y propósitos.



Un mensaje de ayuda

En la época actual, y tras dos guerras mundiales, la historia parece repetir su lección a la humanidad en voz más alta que nunca, porque la turbulencia y el sufrimiento que, lamentablemente, son por lo general equivalentes a la historia política, van afectando, directa o indirectamente, a un sector cada vez más amplio de la humanidad. Y, sin embargo, no parece que estas lecciones se estén aprendiendo mejor que antes. Para una mente atenta, un hecho aún más impresionante y desgarrador que todos los numerosos ejemplos singulares de sufrimiento producidos por la historia reciente es la extraordinaria y trágica monotonía de conducta que inclina a la humanidad a prepararse otra vez para un nuevo asalto de esa delirante locura llamada guerra. El mismo viejo mecanismo está en marcha otra vez: la interacción de la codicia y el miedo. El ansia de poder o el deseo de dominar son apenas refrenados por el miedo: el miedo a los instrumentos de destrucción, enormemente perfeccionados por el mismo hombre. Sin embargo, el miedo no es un freno muy seguro para los impulsos del hombre y envenena constantemente la atmósfera, creando un sentimiento de frustación que de nuevo atizará las llamas del odio. Pero los hombres siguen sin hacer más que atender futilmente a los síntomas de su enfermedad y permanecen ciegos a las fuentes de la misma, que no son otras que las tres potentes Raíces de todo lo Pernicioso (akusala—múla) señaladas por el Buda: codicia, odio y ofuscación.

A este insano y verdaderamente demencial mundo nuestro le llega una antigua enseñanza de sabiduría eterna y guía segura: el Buda—Dhamma, la Doctrina del Iluminado, con su mensaje y su poder de curación; llega con la seria y compasiva, pero tranquila y discreta pregunta de si, esta vez, las gentes del mundo estarán dispuestas a asir la auxiliadora mano que el Iluminado ha extendido a la humanidad sufriente a través de su enseñanza intemporal. O ¿esperará el mundo otra vez hasta conseguir que se desencadene una nueva y aún más horrible prueba que puede muy bien acabar en el ocaso definitivo, material y espiritual de la humanidad?

Las naciones del mundo parecen irreflexivamente dar por sentado que sus reservas de fuerzas son inagotables. Contra tan injustificada creencia está la ley universal de Impermanencia, el factor del Cambio incesante, que con tanto vigor enunció el Buda. Esta ley de impermanencia incluye el hecho mostrado por la historia y la experiencia diaria, de que las oportunidades exteriores para la regeneración material y espiritual, así como la fuerza vital y la preparación interior necesarias para ello, nunca son ilimitadas, ni para los individuos ni para las naciones. ¡Cuántos imperios tan poderosos como los actuales no se han desmoronado y cuántos hombres, a pesar de su arrepentimiento y «buenas intenciones», han tenido que enfrentarse a un implacable «Demasiado tarde»! Nunca sabemos si no será este preciso instante o esta presente situación la que nos abre las puertas de la oportunidad por última vez. Nunca sabemos si la fuerza que todavía sentimos latiendo en nuestras venas, aunque débil, no será la última capaz de sostener nuestra lamentable situación. De aquí que este preciso instante sea el más precioso. «¡No dejes que se te escape!», advierte el Buda.

El mensaje del Buda llega al mundo como método eficaz de ayuda para los problemas y aflicciones del día presente y como cura radical para el siempre presente Mal. En la mente del hombre occidental puede surgir la duda de cómo puede ayudarle en sus problemas actuales una doctrina del lejano y extraño Oriente. Y habrá incluso en el Oriente quien se pregunte cómo palabras dichas hace 2.500 años pueden tener aplicación en nuestro «mundo moderno», salvo en un sentido muy general. Aquellos que alegan la distancia en el espacio (queriendo con ello, en realidad, significar diferencias de razas) deben preguntarse si Benarés es realmente más extraña a un ciudadano londinense que Nazareth, de donde surgió una enseñanza que ha llegado a ser parte familiar e importante de la vida del mismo ciudadano. Deben también admitir que las leyes matemáticas, establecidas hace largo tiempo en la lejana Grecia siguen teniendo hoy la misma validez, tanto en la Gran Bretaña como en cualquier otra parte. Son precisamente esos objetores los que deben considerar el gran número de factores básicos de la existencia que son comunes a toda la humanidad, ya que éstos, de los que habla sobre todo el Buda, que objetan la distancia en el tiempo, recordarán, sin duda, muchas palabras de oro de sabios y poetas muertos hace mucho tiempo, que pulsan cuerdas tan profundas y afines en nuestros propios corazones que nos hacen sentir muy vívidamente en vivo e íntimo contacto con aquellos grandes hombres que dejaron este mundo hace mucho tiempo. Tal experiencia, contrastada con el insensato parloteo «de actualidad» de la sociedad, la prensa o la radio, comparada con aquellas antiguas voces de sabiduría y belleza, parece emanar del nivel mental del hombre de la edad de piedra aderezado a la moda de hoy. La verdadera sabiduría es siempre joven y está siempre al alcance de una mente abierta que se ha esforzado por ponerse a la altura y se ha ganado la oportunidad de escucharla.




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