El complejo de oscar



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Edipo Rey que contempla el drama humano de las complejidades que se presentan en las preferencias del hijo varón por la madre. El mito cuenta que Edipo está condenado a matar a su padre y a casarse con su madre. Un oráculo advirtió a Layo que sería asesinado por su propio hijo. Decidido a huir a su destino, ata los pies de su hijo recién nacido y lo abandonan para que muera. Un pastor recoge al niño y se lo entrega a Polibio, rey de Corinto, quien lo adopta como su propio hijo. Edipo al no saber que es adoptado y, cuando un oráculo le dice que matará a su padre, abandona Corinto para evitar su destino. Durante su travesía, encuentra y mata a Layo, creyendo que el rey y su séquito eran una banda de ladrones y así, se cumple la profecía al matar a su padre. Edipo libera a la ciudad de Tebas de la Esfinge, un monstruo que devoraba a los habitantes que no daban para interpretar sus enigmas. Por lo tanto se gana la recompensa y le hacen rey, dándole a la reina Yocasta por esposa. Durante muchos años la pareja vivió feliz, sin saber que ellos eran en realidad madre e hijo.   Este complejo se refiere a un entramado inconsciente de emociones y sentimientos infantiles, de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.
El segundo complejo, pensado desde la obra Electra, se refiere a las mismas complejidades pero esta vez de la hija, con preferencias por el padre. El mito cuenta que Electra es hija del rey Agamenón y de Clitemnestra, quien le es infiel y termina asesinándolo en acuerdo con su amante, Egisto. Electra vivió muchas vicisitudes durante muchos años con el pensamiento puesto en vengar la muerte de su padre, lo cual cumple participando en el asesinato de su madre. Este complejo es la versión femenina del de Edipo. Consiste en una atracción afectiva de la niña en la figura del padre. Este es un concepto psicológico que procura explicar la maduración de la mujer. Según Jung, este fenómeno es algo muy común a todas las niñas en algún momento de la infancia aunque, en algunas ocasiones, va más allá. La fijación afectiva o enamoramiento hacia el padre puede generar una situación de rivalidad con la madre. Ambos complejos, son manifestaciones del subconsciente, ocultas, no reconocidas por la conciencia, como instancias psicoanalíticas de la mente, que se constituyen en la fuente


familiar de la convivencia humana, como instancias socioanalíticas del grupo. Pensando en estos dos complejos de la psicología, hoy me atrevo a esbozar este tercero: El complejo de Oscar. Como muchos colombianos me he vuelto adicto en estos días al programa Protagonistas de nuestra Tele. Se trata de una copia de los realities shows, que se vale de los traumas de vida de los personajes, los cuales fluyen en las situaciones de convivencia maltrecha en un espacio reducido, confinados, sin la libertad que da la comunicación y la percepción espacio temporal común y corriente del mundo exterior. Entre los 16 escogidos como protagonistas estuvo Oscar Naranjo Álvarez. Él es un muchacho de 18 años de edad, de figura andrógina, quien acusa haber sido maltratado por matoneo o bullying en sus años escolares sin nadie que lo protegiera. Hijo de una madre sordomuda y de un padre que lo abandonó (Oscar tiene los apellidos como si fuera un hermano de su mamá) y que ahora ‘apareció’ pidiéndole perdón: “Me pidió perdón y creo que todo ser humano se equivoca, aunque él se equivocó mucho porque fueron 18 años en los que no estuvo presente (…) para mí fue un trauma psicológico que tuve desde pequeño al crecer sin mi papá”, dijo Oscar Naranjo a Vanguardia Liberal.
Esta declaración me llevó a aseverar la conjetura de mi pensamiento en torno a la necesidad de un padre que nunca tuvo. Por eso su “amor” por Edwin Garrido otro de los protagonistas. Al inicio de este sentimiento pensamos que se trataba de una tendencia simplemente homosexual. Sin embargo, posteriormente, nos fuimos dando cuenta de cómo él se dedicaba a interrumpir los momentos de encuentro de Edwin con otro de los personajes, Manuela, enamorada profundamente de Edwin pero… siempre… ahí estaba Oscar,…celoso…, para interrumpirlos sobre todo cuando la relación era más de intimidad. La mujer le cobró profundo odio y cada vez más peleaba con Edwin por la pasividad y complacencia que mostraba con las impertinencias de Oscar. “Pero, ¡Manuela!”, decía Edwin como un padre amoroso que trata de comprender y proteger a su hijo de los regaños de la madre. Fueron muchos los momentos de relación entre padre e hijo. Al final de la historia, Oscar salió de la casa estudio, indirectamente, por no haber votado contra Manuela a la que llegó a considerar su “madrastra”, como un sentimiento ambivalente, al igual que Manuela terminó “queriéndolo” de mentiras. Si el complejo de Edipo es el enamoramiento del hijo por la madre y el de Electra, de la hija por el padre, éste lo podemos definir como el enamoramiento del hijo varón por el padre. Hay que aclarar que este concepto no es totalmente original. Ya la mente brillante de Freud lo había previsto. Él describió dos constelaciones distintas: El Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto, es decir, que a la vez que contempla el de Edipo propiamente dicho, también ahí cabe el de Electra. Pero también Freud habló del Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.
Este es el caso del que hemos querido denominar: Complejo de Oscar, con el ánimo de decirles a nuestros estudiantes que la realidad, así sea de reality, es susceptible de psicoanálisis o socioanálisis, como es el intento velado de este artículo.


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