El Amor Protege: Sanando las Heridas del Abuso Emocional



Descargar 92.14 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión29.12.2017
Tamaño92.14 Kb.
Vistas366
Descargas0
  1   2   3   4

Día de Énfasis enditnow®

26 de agosto, 2017


“El Amor Protege: Sanando las Heridas del Abuso Emocional”

Escrito por Linda Mei Lin Koh

Directora de Ministerio Infantil

Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

Preparado por el Departamento de Ministerio de la Mujer

Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

En nombre del equipo enditnow® de departamentos de la AG

Ministerio Infantil, Educación, Ministerio de la Familia, Ministerio de Salud, Asociación Ministerial, Ministerio de la Mujer, Ministerio de Jóvenes

INSERTAR LOS LOGOS DE LOS DEPARTMENTOS

Tabla de Contenido


Acerca de la Autora 3

Bosquejo del Servicio de Adoración 4

Lectura Alternada 5

Historia Infantil 6

Sermón 8

Seminario 16

Declaración Oficial 25

Contenido del folleto 28


Acerca de la Autora



Linda Mei Lin Koh, Ed.D., es la directora de Ministerio Infantil de la Asociación General. Su doctorado en Psicología y Asesoría Educativa, además de sus cuarenta y seis años de enseñanza y experiencia en los departamentos de la iglesia, la han equipado para este ministerio. Linda Mei Koh s se goza en trabajar en favor de los niños y ha elaborado recursos para ayudar a fortalecer su fe. Escribe también para la Revista Adventista, Mundo Adventista, Revista del Anciano, Vibrant Life, Kids Ministry Idea y otras publicaciones de la iglesia. Linda está casada y tiene dos hijos adultos y seis nietos.
La Dra. Koh escribió el sermón y el seminario para el Día de Énfasis enditnow.

  • “El Amor Protege: Sanando las Heridas del Abuso Emocional” (sermón)

  • “Sugerencias para Padres, Maestros y Dirigentes de la Iglesia en cuanto al Acoso” (diapositivas del seminario)



Bosquejo del Servicio de Adoración


Llamado a la adoración:


Texto bíblico: 1 Corintios 13:7
Himno de alabanza: # 423 “Jesús me Guía”
Oración pastoral:
Historia Infantil: “Amaos unos a otros”
Ofrenda:
Música de fondo:
Lectura alternada: “El Hogar Cristiano”
Música especial:
Sermón: “El Amor Protege: Sanando las heridas del abuso emocional”
Himno de respuesta: #512 “Perfecto Amor”
Oración final:

Lectura Alternada

El Hogar Cristiano”


No albergues rencores y resentimientos contra otros,

Ni pierdas la compostura,

O le levantes la voz a nadie,

O lo insultes verbalmente,

Ni permitas ninguna clase de malevolencia.
Sean amigos unos de otros,

Y bondadosos,

Perdonándose unos a otros tan prestamente

Como Dios te ha perdonado en Cristo.
Traten entonces de imitar a Dios,

Como hijos de él a quienes él ama.

Y sigan a Cristo, amándolo como él los amó

Y se entregó a sí mismo en lugar de ustedes

Como una ofrenda fragante

Y un sacrificio a Dios.


Entre ustedes no debe ni mencionarse siquiera

La fornicación o la impureza

En ninguna de sus formas,

Ni la promiscuidad.

¡Esto no corresponde a lo que deben de ser los santos!
No debe haber rudezas,

Ni bromas y lenguaje grosero,

Nada de esto conviene,

Más bien deben levantar la voz en gratitud y alabanza a Dios.


Ustedes estaban antes en la oscuridad,

Pero ahora andan en la luz del Señor,

Pórtense entonces como hijos de luz.
Canten las palabras y notas de los

Salmos e himnos cuando estén juntos

Y sigan cantando y alabando

Al Señor cada uno en su corazón.


De manera que siempre y en todas partes

Le estén dando gracias a Dios, quien es nuestro Padre

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

—Efesios 4 y 5, (Traducido literalmente de la Jerusalem Bible)



Historia Infantil



AMAOS UNOS A OTROS

Por Linda Mei Lin Koh, Ed.D.

Cierto día, Beto, de nueve años de edad, estaba muy ocupado armando su juego de Lego, cuando su mamá lo llamó desde la cocina.


“Beto, ¿puedes sacar afuera a tu hermano para su paseo de domingo? El sol está brillando ahora”, dijo su mamá, mientras entraba a la sala, donde Beto casi había terminado de armar sobre el piso un avión de combate con su juego de Lego.
“Está bien, mamá, solo dame un minute más”, le rogó Beto.
“Claro, pero no te entretengas mucho”, le dijo su mamá con una dulce sonrisa.

Lo que ocurría es que Marco, el hermano de Beto, había tenido un accidente hacía un año, cuando se cayó de su bicicleta todoterreno, de manera que ya no podía caminar más. La única forma de trasladarse de un lugar a otro era en su silla de ruedas.


Muy pronto Beto estaba empujando la silla de ruedas de su hermano Marco por el parque y gozando de los cálidos rayos del sol. Marco pidió detenerse para recoger unas brillantes hojas amarillas que habían caído sobre el suelo. Luego corrieron por el parque, Beto empujando la silla a toda velocidad, como dos emocionados niños que acaban de salir al recreo en la escuela. ¡Era asombrosa la forma tan rápida como Beto podía manejar la silla de ruedas!
“¡Mira, Beto, mira! Atrápame esa linda mariposa azul”, gritó Marco, extendiendo su mano todo lo que podía para atraparla.
“¡Cuidado, Marco!” gritó Beto tratando de alcanzar la mano de su hermano. Pero, fue demasiado tarde. Marco se salió de la silla de ruedas y cayó sobre el césped y su camisa quedó toda mojada y sucia.
“No te muevas, Marco, espera que te ayude a levantarte”, le dijo Beto, tratando de alzar a Marco y colocarlo de nuevo en su silla de ruedas.

Lo intentó una y otra vez, pero, sin importar cuán fuertemente trataba de empujar y alzar, simplemente no podía hacerlo. Lo intentó una vez más, pero no pudo lograrlo. ¡Marco era demasiado pesado para él!


“¡Marco, no te muevas de allí, voy rápidamente a buscar ayuda!”, le aseguró Beto a su hermano, mientras corría apresuradamente hacia su casa, pero volteando cada vez hacia donde estaba su hermano menor para asegurarse de que no estaba en peligro.
“Mamá, mamá, ven rápidamente por favor”, gritó Beto casi sin aliento al llegar a la casa.
“Marco se cayó de su silla de ruedas y no puedo levantarlo del suelo. Yo tuve la culpa”, dijo Beto, y sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
Beto y su mamá corrieron tan rápido como podían de regreso al parque en donde Marco estaba todavía recostado sobre el pasto mojado, al lado de su silla de ruedas. Entre Beto y su mamá alzaron a Marco y lo colocaron de nuevo en su silla de ruedas. Beto sacó su pañuelo para limpiar el lodo y la tierra de las manos y piernas de su hermano menor.
“Lo siento, mucho, Marco”, se disculpó Beto. “Debo tener más cuidado cuando te estoy cuidando”.
“Tú no tienes la culpa, Beto. Es que yo estaba demasiado emocionado cazando mariposas”, le contestó Marco con una gran sonrisa, mientras alargaba su mano para tocar la mano de Beto.
“Gracias, Beto, por ser un hermano tan bondadoso y bueno”, dijo su mamá con una otra gran sonrisa.
Dijo Jesús: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12).



Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos