El Alma y su Mecanismo Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul



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Capítulo v

enseñanza oriental sobre el alma, el éter y la energía


"Así como el éter omnipenetrante no puede ser tocado, debido a su sutilidad, tampoco puede ser tocada el alma, que reside en todas partes del cuerpo.

"Así como el sol ilumina toda la tierra, así el Señor del Cam­po alumbra todo el campo.

"Aquellos que por el ojo de la sabiduría perciben la diferen­cia, entre el Campo y el Conocedor del Campo y la liberación de los seres de la naturaleza, llegan al Supremo." 1
La literatura de Oriente, concerniente al alma y su expre­sión, el cuerpo etérico o vital, en el plano físico, es cuantiosa co­mo lo demostrará el estudio de su muy incompleta bibliografía. Diseminados en los Upanishads y en los Puranas, existen miles de párrafos que se ocupan de esta enseñanza. Las dos fuentes más importantes de información, son el Shiv‑Samhita y el Shatcha­kra Nirupanam.
Sir John Woodroffe (Arthur Avalon) mucho ha logrado con sus libros al llevar a Occidente el conocimiento de la enseñanza oriental y la técnica del desarrollo del alma. Dada la for­ma en que se ha presentado tal conocimiento, ha protegido al público de la captación demasiado rápida de una ciencia muy peligrosa, siendo de verdadero valor el pequeño libro titulado: The Mysterious Kundalini, de Vasant, G. Rele, médico indú, muy versado en la ciencia y medicina occidentales.
El peligro de esta ciencia es perfectamente conocido por quienes saben algo de ella. Reside en el hecho de que, por el conocimiento de cierto método técnico, el hombre puede actuar activamente con las fuerzas de su propia naturaleza, cuando fun­cionan por intermedio del cuerpo vital. Los médicos modernos reconocen cada vez más el factor energía en conexión con el hombre. Por el lógico reconocimiento de que el cuerpo físico está formado de átomos, como lo están todas las formas de la naturaleza, se deduce que la unidad humana es de naturaleza eléctrica.
El científico occidental reconoce el éter y el movimiento. El instructor oriental habla del akasha y del prana. Ambos se refieren a la vivencia vital que compenetra todas las formas, y es la causa de la coherencia, sensibilidad y duración de la exis­tencia. Esto lo corrobora el pasaje del Kenopanishads:
"El Inmanifestado sin forma, dador único de luz, es el Gran Poder. De él salió el éter sonoro (Akasha), de éste nació el éter tangible.

"Del éter tangible al éter lumínico, y de éste el éter gustativo, de donde provino el éter odorífero. Éstos son los cinco éteres, y poseen una quíntuple extensión.

"De éstos emanó el universo; por ellos continúa; en ellos desaparecen; entre ellos aparece nuevamente." 2
Es evidente la semejanza entre el éter lumínico de las anti­guas escrituras indúes, y las ondas luminosas del científico moderno.
Rama Prasad, en su libro Las Fuerzas Sutiles de la Natura­leza, enumera cuatro estados de materia sutil:


  1. Prana o materia de la vida.

  2. Materia psíquica.

  3. Material mental.

  4. Materia espiritual.

Resulta evidente que los cuatro son cualidades de las energías que utilizan al akasha como medio de expresión. Un estudio de los libros orientales proporciona un panorama de un mundo material traído a la existencia y animado por un mundo subjeti­vo de fuerzas, que utilizan al éter (akasha) como campo de ac­ción, y son responsables de todas las formas, cualidades y dife­renciaciones del mundo fenoménico.


Los siguientes extractos exponen la doctrina oriental sobre la materia y el éter:
"La reciente investigación científica ha demostrado que esta sustancia original no puede ser 'materia' científica –la que posee masa, peso e inercia. La materia ha sido desmaterializada y reduci­da, según las hipótesis actuales, a algo que difiere profundamente de la 'materia' conocida por los sentidos. Se dice que esta ultérrima sustancia es el éter en estado de movimiento. La presente hipótesis científica parece ser la siguiente: No existe una 'materia' científi­ca. Si existiera se debería a la acción de shakti como maya. El final y más simple factor físico del cual ha surgido el universo es movi­miento de y en la sustancia llamada 'éter', que no es 'materia' científica. Los movimientos de esta sustancia dan origen, desde el punto de vista realista, a la noción de 'materia'. La materia se halla así al principio, no obstante la diversidad de sus formas. Su elemento ultérrimo es, en último análisis, de un solo tipo, y las diferencias en las diversas clases de materia, dependen de los variados movimien­tos de la partícula final, y de sus sucesivas combinaciones. Dada tal unidad básica, es posible que una forma de materia pueda pasar a otra." 3
Dice Arthur Avalon 4 en otro libro:
"En primer lugar, se admite ahora que la materia, aún con el agregado de todas las fuerzas posibles, es insuficiente para expli­car muchos fenómenos, tales como los de la luz; por lo tanto, ha llegado a ser un artículo científico de fe, que existe una sustancia llamada 'éter', un medio que, llenando el universo, trasporta por sus vibraciones las radiaciones de luz, calor, electricidad y, qui­zás, acción a distancia, tal como la atracción ejercida entre los cuer­pos celestes. Se dice, sin embargo, que este éter no es 'materia', sino que difiere de ella profundamente, y que tan sólo nuestro imperfecto conocimiento es el que nos obliga, en las descripciones que intentamos dar, a hacer comparaciones de la 'materia' en su sentido físico común, que sólo es conocido por nuestros sentidos. Pero, si suponemos la existencia del éter, sabemos que los cuerpos 'mate­riales' sumergidos en él, pueden allí cambiar de lugar. En efecto, empleando una expresión hinduista, la propiedad característica de las vibraciones del tattva akasha, es crear el espacio en que existen los otros tattvas y sus derivados. Teniendo a la 'materia' y al éter como materiales, las teorías occidentales puramente 'científi­cas', han tratado de construir el mundo.
"Muchos se burlaban; y aún lo hacen, del concepto de maya. ¿No es la materia sólida, permanente y bastante real? Pero, según la ciencia ¿qué somos nosotros fundamentalmente, como seres físi­cos? Somos energía infinitamente tenue y amorfa, que se materia­liza en forma relativamente estable, aunque esencialmente transi­toria... El proceso por el cual lo sutil se hace cada vez más burdo, continúa hasta que se forma lo que un amigo mío llama 'corteza' de materia sólida (parthivabhuta). Mientras dura, es bastante tangible. Pero no es eterna, y en algunas sustancias radiactivas, se disipa ante nuestros ojos." 5
Vivekananda 6, que tanto ha hecho por revelar a Occiden­te el alma de la India, dice:
"Según los filósofos de la India todo el universo se compone de dos materiales, y a uno se lo denomina akasha. Es la existencia omnipresente y omnipenetrante. Todo lo que tiene forma y es re­sultado de compuestos, evoluciona de este akasha. El akasha se convierte en aire, se trasforma en líquido, llega a ser sólido; el akasha se convierte en el Sol, la Tierra, la Luna, las estrellas, los cometas; también se convierte en el cuerpo, el cuerpo animal, los planetas, toda forma que vemos, todo lo que es presentido y todo lo que existe. El mismo no puede ser percibido, pues es tan sutil que está más allá de toda percepción común; sólo puede ser visto cuando se ha densificado y ha tomado forma. En el principio de la creación sólo existió este akasha; al final del ciclo, los sólidos, líquidos y gases, todos se fundirán de nuevo en el akasha, y la si­guiente creación surgirá, similarmente, de este akasha.
¿Cuál es el poder que convierte este akasha en el universo? Es el poder del prana. Así como el akasha es el material omnipre­sente e infinito de este universo, prana es el poder manifestante, omnipresente e infinito de este universo. Al principio y al final de un ciclo, todo se convierte en akasha, y todas las fuerzas que hay en el universo vuelven al prana. En el siguiente ciclo, de este Prana evolucionará todo lo que llamamos energía y fuerza. Prana se manifiesta como movimiento, gravedad y magnetismo. Prana se manifiesta como actividades del cuerpo, corrientes nerviosas y fuer­za mental. Desde el pensamiento, descendiendo hasta la fuerza física inferior, todo es manifestación de Prana. Al summum de las fuerzas del universo, mentales o físicas, cuando vuelven a su estado original, se lo denomina prana..."
Un escritor más moderno, Ramacharaka 7, dice:
"Para evitar las erróneas interpretaciones de las diversas teorías referentes a este gran principio, vinculadas generalmente a algún nombre dado a dicho principio, en esta obra, nos referire­mos a él denominándolo prana, término sánscrito que significa 'energía absoluta'. Muchos eruditos en esoterismo enseñan que el principio denominado prana por los indúes, es el principio uni­versal de energía o fuerza, y que toda energía o fuerza deriva de ese principio o, más bien, es una forma particular de la manifestación de ese principio... Podemos considerarlo como el principio activo de vida –fuerza vital, si así nos place. Se halla en todas las formas de la vida, desde la ameba al hombre –desde la forma más elemental de vida vegetal a la más elevada forma de vida animal. Prana es omnipenetrante. Se encuentra en todas las cosas que tie­nen vida, y debido a que la filosofía oculta enseña que la vida reside en todas las cosas –en cada átomo– y que la aparente falta de vida de algunas cosas es sólo un grado inferior de manifestación, podemos admitir su enseñanza de que Prana está en todas partes y en todas las cosas. No hay que confundir a Prana con el ego –ese fragmento de espíritu divino que hay en toda alma, alrededor del cual se agrupa la materia y energía. Prana es meramente una for­ma de energía utilizada por el ego, en su manifestación material. Cuando el ego abandona el cuerpo, no estando el prana controla­do por él, sólo responde al mandato de los átomos individuales o grupos de átomos, que forman el cuerpo, y cuando el cuerpo se desintegra y se resuelve en sus elementos originales, cada átomo lleva consigo suficiente prana para permitirle formar nuevas com­binaciones, y el Prana no utilizado vuelve al gran depósito universal del cual originó. Mientras el ego controla, existe cohesión, v los átomos se mantienen unidos por la voluntad del ego.
"Prana es el nombre con que se designa un principio universal, la esencia de todo movimiento, fuerza o energía, ya se manifieste en la gravedad, la electricidad, la revolución de los planetas o en todas las formas de vida, desde la más alta a la más baja. Puede llamárselo el alma de la fuerza y de la energía, en todos sus tipos; el principio que, operando de cierto modo, produce la forma de actividad que acompaña a la vida."
Por lo tanto, el prana es el principio universal de la vida en todas las formas; las llamadas energías o vida del cuerpo humano constituyen la porción diferenciada de ese principio universal, del que cada particular alma humana se ha apropiado.
Según la Sabiduría de las Edades, las energías que utilizan al akasha (el éter) del universo, se clasifican en tres principales grupos:


  1. Fohat, es análogo a lo que los cristianos consideran es­píritu. Es la voluntad de existir, el principio determinante de la vida de Dios, que, podemos afirmar, es la suma total de todas las formas y estados de conciencia. Es el Propósito divino, fun­cionando activamente.




  1. Prana, es análogo a la actividad que desarrolla el prin­cipio conciencia, el alma del cristiano; es un efecto de la unión del espíritu o vida, con la materia o sustancia; se manifiesta como la energía en la forma, cuando produce cohesión, anima­ción y sensibilidad, llevando a cabo el propósito divino.




  1. Kundalini, se lo denomina así en conexión con la forma humana; es la fuerza latente en la materia misma, y la vida inte­gral del átomo, independiente de cualquier forma en que ese átomo pueda participar en su diminuto ciclo de experiencia.

Shakti es poder o energía, Arthur Avalon 8 dice:


"¿Qué es shakti y por qué hay ciertos principios de inconscien­cia en las cosas? Este hecho no puede negarse. La palabra shakti deriva de la raíz 'shak', 'ser capaz', 'tener poder'. Puede aplicarse a cualquier forma de actividad. El poder de quemar es el shakti del fuego, etc. Todas estas formas de actividad son reducibles final­mente al shakti primordial (adya shakti) del cual procede todo tipo de poder."
Estos tres tipos de energía son, por lo tanto, aspectos de la única vida universal, tal como se expresa por medio de un sis­tema solar, utilizando el éter como medio o campo de actividad y produciendo, en consecuencia, todas las formas objetivas. El proceso se repite en el hombre, según la filosofía induista.
El cuerpo físico es la expresión, en, sus partes componentes o átomos, del tercer tipo de energía, y a la suma total de esa energía atómica se la denomina kundalini:

"El centro donde todas las sensaciones remanentes están, por decirlo así, acumuladas, es llamado chakra Muladhara, y la ener­gía replegada de la acción, es kundalini, 'el enroscado'.

"Es el representante individual corpóreo del gran poder cósmi­co (shakti) que creó y sostiene el universo." 9
Al cuerpo físico se lo considera con frecuencia un átomo en el cuerpo del reino humano; en este caso, la kundalínica energía, supuestamente localizada en un centro que se halla en la base de la columna vertebral, sería un núcleo positivo, y los demás átomos del cuerpo serían considerados de naturaleza elec­trónica.
El cuerpo vital o éter, es el medio de expresión de la vida del alma, esa dualidad sensible vivificadora que ha sido deno­minada prana. Esta energía dual tiene dos centros positivos en el cuerpo vital y, en consecuencia, en el físico –uno en el corazón, donde se afirma que están centrados el sentimiento y la sensibilidad; otro en la cabeza, donde se expresan la mente y la conciencia espiritual.
Luego el Dr. Rele dice: "El prana propiamente dicho está situado entre la laringe y la base del corazón".
"El corazón, más que la cabeza, ocupa la atención de los pensa­dores de los Upanishads. Allí es donde residen los alientos vitales. No sólo los cinco pranas sino también la vista, el oído, la palabra y manas, se originan en el corazón. Es el corazón, no la cabeza, el hogar de manas, siendo el primero, por lo tanto, también el centro de la vida consciente. Cuando dormimos, los órganos del alma per­manecen en el corazón, y allí también se reúnen al morir; 'por medio del corazón reconocemos las formas'. Por el corazón, senti­mos fe; concebimos hijos, conocemos la verdad, y también basamos la palabra, pero es rechazada con fastidio la pregunta sobre qué se basa el corazón. No sólo los órganos, sino todos los seres, están basados sobre el corazón y sostenidos por éste, y aún dejando a un lado la definición actual del corazón como Brahman, es, sin em­bargo, el hogar empírico del alma y, por lo tanto, de Brahman: 'den­tro del corazón hay una cavidad, donde reside el señor del universo, el regente del universo, el guía del universo'. El corazón es llamado hrídayam, porque 'él mora en el corazón' (hridi ayan Chand. 8: 3.3); pequeño como un grano de arroz o de cebada, el purusha, de una pulgada de alto, mora en medio del cuerpo, así como mora en el corazón el yo de las cosas creadas 10.
"De igual modo, numerosos pasajes en los últimos Upanishads, celebran a Brahman como 'implantado en la cavidad del corazón'. La identificación de atman en nosotros, con atman del universo, es expresada por el tat tvam así del Chand. 6: 8‑16, y también por el etad vaitad 'en verdad esto es ese' del Brih. 5: 4, que probable­mente es imitación del otro. La misma fórmula se encuentra doce veces en el Kath. 4: 3‑6, 1, en un pasaje en prosa agregado a los versos. La más elevada beatitud, según el Kath. 5: 14, consiste en tener conciencia de este pensamiento. Citamos, a este respecto, tan sólo el Kath, 4: 12‑13:
"De altura de una pulgada, aquí en el cuerpo,

el purusha reside,

Señor del pasado y del futuro;

quien lo conoce, ya no teme,

esto, en verdad, es Ése.

Igual que una llama sin humo, de una pulgada de altura

es purusha en tamaño;

Señor del pasado y del futuro;

él es hoy y también lo será mañana,

en verdad, esto es Ése." 11


"Como aquí es comparado purusha a una llama sin humo, también hay una imitación de este pasaje en S'vet. 6: 19, donde se lo compara con un fuego cuyo combustible se consume; mien­tras que en S'vet. 5: 9, se lleva al extremo el contraste entre atma en nosotros y atma del universo:
"Dividido cien veces la punta de un cabello,

y tomar una centésima parte de él,

eso juzgo que es el tamaño del alma,

sin embargo es inmortal."


"La descripción de atman como llama sin humo, situada en el corazón, ha sido desarrollada en los Yogas Upanishads, repre­sentada por una lengua de fuego dentro del corazón, cuya primi­tiva aparición es quizás Mahan. 11: 6‑12."12
Las Escrituras están llenas de referencias al hecho de que Atman, el yo, reside en el corazón, donde se expresa como prin­cipio vida, por medio de la sangre. La naturaleza del alma, o la mente racional, y el individuo autoconsciente se expresan a tra­vés de la cabeza, y desde allí rige al sistema nervioso.
El Dr. Vasant G. Rele 13 dice:
"Se ha probado que los centros más elevados están situados en la corteza cerebral, donde se manifiesta el conocimiento de la acción y de la sensación. Estos centros son a la vez receptores, es decir, sensorios, y rectores (motores); tienen sus centros subsidiarios en los dos grandes promontorios llamados ganglios ba­sales, en cada hemisferio del cerebro. Se los conoce con el nombre de tálamo y cuerpo estriado. El primero es auxiliar del principal centro sensorio y, el segundo, del principal centro motor de la corteza cerebral. Normalmente, los centros auxiliares motores, están más o menos controlados por la voluntad... El yogui se ocupa de los centros nerviosos subsidiarios del tálamo. La función normal del tálamo es recibir sensaciones de todas las partes del cuerpo, y retransmitirlas por medio de la médula espinal, antes de llegar al, centro principal."
"Como éste es el centro reflejo más elevado del cerebro, y como todas las impresiones ascienden a él, se lo llama udana‑pra­na. La última derivación de la médula, de la cual recibe impulsos procede de esa parte de la médula llamada bulbo, que está al nivel de la raíz de la nariz. Se dice, por lo tanto, que udana‑prana rige la parte de la cabeza que está encima de este punto."
"El yogi, mediante el control consciente del udana‑prana, su­prime todas las sensaciones que entran y salen de él, y esto es necesario para evitar la distracción de la mente que ansía con­trolar."
Srinivasa Iyengar 14 formula los siguientes postulados, y declara que todas las escuelas de pensamiento, excepto la del nihi­lismo crudo, los aceptan:


  1. El hombre es un complejo de conciencia, mente y cuerpo.

  2. Atma (el yo) es de la naturaleza de la conciencia, y es inmutable.

  3. La mente, aunque es un órgano interno, es material, y no es el atman.

  4. Toda la energía del universo es personal, es decir, está ligada con la conciencia.

  5. Esta energía es prana, el intermediario entre la mente y la materia.

"La filosofía induista considera a prana y no al movimiento, como la energía fundamental del cosmos. Se concibe a prana como un poder proveniente de purusha (el aspecto espíritu A.A.B.) e iniciado por purusha, y actúa sobre la materia.


"Toda energía de los animales es energía nerviosa, hasta que abandona los músculos y actúa sobre los objetos externos. A esta energía nerviosa se la denomina prana. La ciencia occidental ha tratado de explicar sin éxito infructuosamente, durante cien años, la energía nerviosa como un tipo de movimiento mecánico; la filosofía oriental invierte el proceso, y hace que derive de prana el movimiento mecánico, o la energía acompañada de la con­ciencia.
"Prana corresponde a los Psychikon neuma, o espíritus anima­les de la filosofía griega, categoría intermedia entre el espíritu y la materia, que los pone en mutua relación."
Dice Arthur Avalon 15:
"En la antigüedad, varias personas asignaron a diversas partes del cuerpo, 'la sede del alma' o de la vida, tal como la sangre, el corazón y el aliento. Por lo general al cerebro no se lo consideró así. El sistema Vaidik, asigna al corazón como centro principal de la conciencia, y una noción de esa reliquia la tenemos en frases tales como: 'hacer una cosa de corazón' o 'sentirlo de corazón'. Sadhaka, una de las principales funciones de Pitta, situado en el corazón, ayuda indirectamente al cumplimiento de las funciones cognoscitivas, manteniendo rítmicas las contracciones cardíacas. Se ha insinuado que esta idea de la estructura del corazón fue, quizás, lo que predispuso a los fisiólogos indúes a sostener que era la sede de la 'cognición'. Según los Tantras, los principales centros de la conciencia deben estar en los chakras del sistema cerebro‑espinal, y en el cerebro superior (Sahasrara) que ellos describen; aunque también se lo reconoce al corazón como la sede del jivatma o espíritu encarnado, en su aspecto prana."
Estos dos puntos de vista explican probablemente el fenómeno del ser humano. A medida que se desarrolla la evolución, quizás se vea y demuestre que el centro positivo, o núcleo de la vida de la forma material, está en la base de la columna verte­bral, que el centro de la vida del ser consciente se halla en el corazón, mientras que el centro positivo de la mente y de los principios de la vida reside en la cabeza.
Todo el plan y la técnica de la enseñanza oriental, respecto a los centros del hombre, tienen presente el creciente despliegue de prana, o la energía de la vida del alma. Por esta comprensión el hombre puede demostrar (mediante el automatismo del cuer­po físico) los poderes del alma y las cualidades espirituales que son patrimonio del hombre espiritual (el alma).
Por lo tanto, el objeto de todos los métodos y prácticas, es alcanzar la unión consciente con el alma y producir la subordi­nación de las dos energías inferiores (de la materia y, de la natu­raleza mental sensoria) a la más elevada de las tres, la vida espiritual. Cuando se logra esto, el principio vida espiritual anima a un alma, que ya no conoce barreras ni limitaciones, pues ha llevado su mecanismo al más alto grado de perfección. La materia ha sido elevada a los cielos. De ahí la enseñanza hinduista de que el fuego Kundalini, la energía de la materia (algunas veces llamada madre) debe ser elevada eventualmente, desde la base en la columna vertebral, a la cabeza. Ésta es la ana­logía de la enseñanza católica romana, referente a la Asunción de la Virgen‑Madre a los cielos, para ocupar su lugar al lado de su Hijo, el Cristo, el alma. Debe realizarlo conscientemente el alma o yo, asentada en la conciencia de la mente y del cere­bro y, desde allí, asumir el control de la energía de toda la naturaleza del hombre. Esto es la unión o yoga, y no sólo es una experiencia mística, sino también vital o física. Es la unificación de los cristianos, la integración del hombre completo, físico, emocional y mental y, después, la consciente unificación con el alma universal. El Dr. Vasant G. Rele 16 dice:
"La palabra 'yoga' deriva de la raíz 'yuga', unir o soldar lo separado. Así como por la soldadura, dos piezas del mismo metal se convierten en una por el proceso de calentamiento y martilleo; así también en la yoga de la filosofía induista el espíritu encar­nado, 'Jivatma', el cual es parte del espíritu universal 'paranatma', se unifica con el Espíritu Universal, mediante ciertos ejercicios físicos y mentales.

"La yoga es la ciencia que eleva la capacidad de la mente humana para responder a vibraciones superiores, y percibir, cap­tar y asimilar, los infinitos movimientos conscientes que tienen lugar a nuestro alrededor, en el universo."




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