El acompañamiento en la catequesis y pastoral de juventud



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El acompañamiento en la catequesis y pastoral de juventud

Cristian Saint Germain. Profesor en Teología.


¿Qué es el acompañamiento?

Ayuda de un creyente adulto a otro para que crezca en su fe y sea él mismo en la realización de la Voluntad de Dios.

Es una de las formas y canales de transmisión, formación e interiorización de la Fe, por eso expresión privilegiada de la catequesis y de la pastoral con jóvenes.

Es un servicio   humilde, modesto y sencillo que expresa precisamente la dimensión comunitaria de la Fe no sólo en su primer anuncio sino en todo el itinerario de la vida cristiana.


¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Es una novedad?

No es una novedad, ya que está anclado en las primeras comunidades cristianas: Bernabé acompaña a Pablo, Pablo acompaña a Timoteo y Tito. Los padres y madres del desierto, aún cuando vivieran en soledad, siempre contaban con una maestra o maestro que los acompañaba en su camino de vida de Fe.

Podemos decir que, de algún modo, se continuó esta tradición en la Dirección espiritual aunque se haya investido de una cierta dependencia infantil (la palabra dirección habla de una autoridad que dirige) y casi exclusivamente sacerdotal ligada al sacramento de la reconciliación.

Hoy, en una sociedad “herida de anonimato, aunque hiperconectada” , el papa Francisco nos anima a iniciar a sacerdotes, religiosos y laicos  en el arte del acompañamiento para hacer presente la “fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal” y personalizante. “Que a la vez sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana” (EG 169).


¿Para qué?

Para llevar “más y más a Dios en quien podemos alcanzar la verdadera libertad” (EG 170). Un proceso q de personalización y crecimiento en la fe. Por tanto, necesario no sólo para los jóvenes sino para todo cristiano. No sólo somos misioneros “de dos en dos”, también lo somos como discípulos a la escucha del Maestro con otro.



¿Quiénes?

Cristiano adulto en la Fe. Que ha experimentado el amor de Dios y lee desde El su propia vida .Le ha sido revelada la hermosura del Padre, la cercanía de Jesús y ha sido conducido a las fuentes del Espíritu y por ello testigo: alguien que ha hecho propio aquello que transmite y que sabe transmitirlo con una pedagogía más sapiencial que instrumental. Ha hecho un camino, previa y personalmente, aunque siga, él mismo, en proceso.

Nunca solo sino “enviado” por  la comunidad cristiana y que sabe también dejarse acompañar en su vida de cristiano y en su ministerio de acompañante.

El camino no se hace solo pero nadie puede hacer el camino, con todo lo que conlleva, por otro.


¿A quienes?

A todos, en este caso -como se expresa en el documento de trabajo del próximo sínodo- es un fuerte pedido de los jóvenes (Instrumentum Laboris nro 120) que piden disponibilidad de los agentes de pastoral adultos para este ministerio.



Cuando hablamos de pastoral de juventud las palabritas no son menores. No hablamos de pastoral juvenil, ni de pastoral para jóvenes. “De” jóvenes porque precisamente son ellos los verdaderos protagonistas. El protagonista del camino es el acompañado, no el acompañante. De allí que el acompañamiento encarnará con los jóvenes un estilo de escucha, diálogo, acogida: acogida que los curas villeros llaman “aceptar la vida como viene”. Acogida incondicional : de la persona, de sus palabras, pensamientos, sentimientos y gestos. Ser comunidad, lugar para cada uno “con su vida a cuestas” (AL 310). Tengamos más delicadeza y ternura pastoral: no se trata de buenos o malos chicos, poco o muy piadosos… No son etiquetas o inventario de actitudes morales las que acogen… Acompañantes con olor a oveja, a porro, rodeados de tatuajes, piercings, maquillajes o “peinados raros” como decía Charly. Sí, tan “raros” o diferentes como los que rodeaban a Jesús: leprosos, fariseos, pobres, corruptos, violentos… y que expresan la Vida en la  maravillosa diversidad que Dios nos regala.
¿ Cómo acompañar? Actitudes fundamentales para acompañar al estilo de Jesús.

  • Presencia: bien clara la canción de Eduardo Meana: “no puedo creer en el amor del que no está”, ya que creemos en Yahvéh : Yo estoy, yo soy… la fidelidad de la Alianza del Dios que nos primerea siempre en su amor y nos acompaña siempre. Hoy brindar tiempo de encuentro personal  es una extraordinaria Buena Noticia que ofrecemos y anunciamos.

  • “Respetar el misterio que cada persona encierra y confiar en que el Señor ya está obrando en ella” (Instrumentum Laboris del Sínodo, nro. 130).

  • Escucha profunda y activa (IL 132) que desinstala de la tranquila condición de espectadores (balconear) (EG 171).

  • Testigo: Hemos sido amados y anunciamos esa experiencia de Amor incondicional que hemos vivido. Francisco nos decía a los catequista “testigos más que maestros”.

  • Confianza, apertura. Comprende sin juzgar. (EG 172)

  • Oración

  • Paciencia: para no forzar los tiempos. Que sea él mismo, siga su propio camino y a su propio ritmo. Arte de esperar (EG 171).

  • Libertad: el que guía es el Espíritu, el acompañante es mediador y por lo tanto una de sus funciones es mostrar, reflejar, indicar, apartándose él mismo en cuanto sujeto lleno de conocimientos y destrezas y,a la vez, mero instrumento de Dios que ensancha horizontes y revela situaciones”.

  • Siempre propone e invita a querer curarse, cargar la camilla, abrazar la cruz  (EG 172).


Riesgos - Tentaciones del acompañante espiritual

  • Abandono: Acogida sin acompañamiento: “A veces abrimos las miradas a mundos diversos pero no somos capaces de acompañar en la travesía” (Arnaiz).

  • Dirigir: aunque cambiemos el nombre de dirección espiritual por acompañamiento lo importante no es el nombre sino la mentalidad. Es el Espíritu el que conduce, “el acompañante no dirige, ni manda, ni crea, no puede suplantarlo” (Alburquerque).

  • Dependencia: no acompañar en el crecimiento del discernimiento sino fomentar que el acompañado consulte todo, no tome decisiones responsables y autónomas.

  • Manipulación: querer llevarlo “con la mejor de las intenciones”, especialmente cuando los vemos inseguros. No es influir, ni presionar. Respeto sagrado a la persona y a su libertad: “si quieres”, le pregunta Jesús al Joven Rico (Mt 19), “si quieres, te acompaño en el camino” (dice Meana), Jesús hace ademán de seguir al llegar Emaús y ellos le piden que se quede. No ha generado dependencia.

  • No es una terapia, es acompañamiento espiritual o pastoral aunque tenga formación psicológica y pueda incorporar dicha dimensión, siempre procura que el acompañado responda a la llamada del Señor discernida en el Espíritu. (IL 125).



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