El abuso sexual infantil



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La hospitalización está indicada aunque los daños físicos no sean severos. Si las lesiones físicas o psicológicas son severas (necesidad de reparación quirúrgica, embarazo de alto riesgo, infecciones, impacto emocional incontrolable) y/o cuando existe riesgo inmediato de que el niño continúe siendo abusado porque vive con el abusador. La indicación de hospitalización debe consignar claramente el abuso y éste debe ser informado a la brevedad a la asistente social o equipo de salud mental, el que puede hacerse cargo de hacer la denuncia con mayor información.
La denuncia debe realizarse en forma inmediata, en el mismo servicio de urgencia, cuando la familia rechaza la hospitalización, con el propósito de retener al niño en el hospital, para lo que es necesario un carabinero destacado en el establecimiento para retener la denuncia.

La denuncia puede ser postergada y reservada a un equipo profesional con mayores competencias en salud mental, en situaciones de abuso intrafamiliar crónico en que el niño solicita que no se revele el abuso o se siente incapaz de enfrentar la situación. En estos casos, debe asegurarse la consulta a un equipo de salud mental o asistente social, informando que la denuncia está pendiente hasta que se reciba información del equipo o asistente social de que el niño está efectivamente siendo atendido.


El Registro de atención del servicio de Urgencia debe incluir el maltrato físico y el abuso sexual, como diagnóstico concluyente o como sospecha. Cualquiera sea la naturaleza del caso y aunque el niño no quede hospitalizado, se llena la ficha de registro, disponiéndose de la información necesaria para evaluar y adecuar las acciones.
Aspectos de la denuncia del maltrato infantil y violencia intrafamiliar.
1) Se podrá realizar la denuncia en forma oral o escrita.

2) La podrá realizar la afectada/o, sus ascendientes descendientes, guardadores, tutores o cualquier otra persona que tenga conocimiento directo de los hechos; vecinos, profesionales de salud, docentes, otros.

3) Recibirán la denuncia en forma obligatoria los funcionarios de carabineros e investigaciones o los tribunales directamente.

4)La denuncia debe contener:

* Una narración circunstanciada de los hechos en que se funda los motivos por los cuales estos afectan la salud física o psíquica del afectado.

* Nombre e individualizacion del autor o autores en caso de ser conocido,

* No se debe emitir calificaciones genéricas de lesiones.
Aspectos de la competencia del procedimiento.

Será de competencia del Juez Letrado de Turno en lo Civil, dentro de cuyo territorio jurisdicional se encuentre el hogar donde vive el afectado.


Aspectos del proceso.
1. Las personas podrán actuar o comparecer personalmente, sin necesidad de mandatario judicial o abogado patrocinante.
2. Si el juez ordenase lo contrario, la representación judicial del afectado, la asumirá la Corporación de Asistencia Judicial, y gozará del privilegio de pobreza.
3. Se citará al denunciante, al afectado y al ofensor a un comparendo dentro de los 8 días hábiles siguientes. Se puede citar a otros miembros de la familia.
4. Se debe concurrir con todos los medios de prueba que se dispongan, incluye ra llegar una conciliación, ambas partes deben estar de acuerdo, y no deben ser acuerdos forzados, ni obligados. Si se produce el acuerdo, el juicio finaliza.
Las medidas que pueden ser tomadas por el juez con el fin de resguardar la integridad de la afectada o, desde el momento de recibida la denuncia se denominan medidas precautorias:
* Prohibir, restringir o limitar el acceso del agresor al hogar común.

* Ordenar que vuelva la víctima al hogar común, ordenando la entrega inmediata de sus pertenencias.

* Toda otra destinada a garantizar la seguridad física o psíquica del afectado, la tranquilidad convivencia y subsistencia económica del núcleo familiar.
ACTIVIDADES PRÁCTICAS.
I.- Refugio de Esperanza, Centro de ayuda al menor.
Entrevista realizada a : Sandra Saéz, psicóloga y Directora del Centro refugio de Esperanza.
Refugio de Esperanza, es un centro que pertenece a una Corporación sin fines de lucro, como es la Corporación para la atención integral de Maltrato al menor. Este proyecto fue iniciado por el SENAME, actuando actualmente de manera conjunta con él.
Su objetivo central es prestar atención a niños víctimas de abuso sexual y maltrato físico grave ( recibiendo casos que fluctúan entre cero y diecisiete años), limitando su actuación a las comunas de Concepción y San Pedro de la Paz.

En este centro, se presta atención ambulatoria, llegando casos por orden judicial ( Tribunales), sector salud, Educación, instituciones no gubernamentales y eventualmente por iniciativa propia.


El equipo de trabajo está compuesto por tres psicólogos, dos asistentes sociales, un abogado ( trabaja en el área proteccional del niño, orientando a la familia y desarrollando estrategias para tener más prontamente la protección del niño), un sociólogo y una psicopedagoga (quien realiza labores de educadora, monitoreo en terreno, evaluación en el área escolar y si es necesario intervención escolar).

Los objetivos concretos a lograr por estos profesionales en los distintos casos de abuso sexual son la interrupción del maltrato con fines protectores para el niño, reparar las secuelas del maltrato en él y fortalecer y crear un espacio protector para el niño, idealmente con los padres.


El procedimiento en este centro, consiste en primer término en la realización de una entrevista de recepción, de manera de poder calificar si el caso cumple con los requisitos establecidos por el Centro para el ingreso y posterior trabajo con él. Estos requisitos básicamente son: que el niño sea menor de edad, que haya sufrido abuso sexual( no reciben casos que sólo hayan sufrido maltrato psicológico) y que geográficamente está ubicado dentro de las comunas antes mencionadas. Posterior al ingreso formal, se realiza el diagnóstico, siendo ésta una etapa larga, exhaustiva y que implica un trabajo integral e interdisciplinario. Para realizar el diagnóstico se deben realizar múltiples entrevistas y una ardua investigación social a través de la red de profesionales con el fin de configurar una hipótesis diagnóstica de la que posteriormente derivará el plan de tratamiento individual. El tratamiento puede durar de seis meses a dos años, pero generalmente se estima una duración de un año a un año y medio. Después del tratamiento se realiza la evaluación del caso, a la que le sigue una fase de seguimiento y finalmente el egreso definitivo.

Además de lo anterior, otra forma de intervención realizada en el centro son los talleres grupales, tanto de diagnóstico como de tratamiento, los cuales están dirigidos tanto a adultos como a niños.


La capacidad de trabajo del Refugio de Esperanza es de cincuenta casos máximo, lo cual explica la directora tiene que ver con los conceptos de capacidad funcional vs capacidad de atención, ya que ellos estiman que se puede trabajar con 25 casos por cada dupla de profesionales sin afectar la capacidad de atención.

En el centro se trabaja con la Terapia Coactiva, no trabajando de esta forma como objetivo directo con el agresor, ya que prefieren no jugar un doble rol ( tratar y querellar al mismo tiempo). El objetivo del trabajo de éstos profesionales es devolver a la familia el tema normativo del cual se generó la pérdida de los límites y esto implica devolver a cada uno su responsabilidad en los hechos acontecidos, es decir, devolver al agresor la responsabilidad de la agresión y la culpa y a la víctima la importancia de reconocerse como víctima y el daño que el agresor le causó.

En la reparación de la víctima también juega un rol fundamental, a juicio de la Señora Sáez, el proceso judicial y especialmente el inicio de un juicio, que el niño sepa que se intenta buscar culpables y responsabilidades. Un factor importante en este punto para el centro, consiste en conseguir de manera más rápida y expedita posible la protección del niño, ya que sino por el proceso de manipulación y seducción generalmente involucrados en estas situaciones, el agresor gana terreno pudiendo incluso producirse la deserción del menor del Centro.
II.- Testimonios sobre Abuso Sexual en la familia.
Llegar a la adultez habiendo sido víctima de abuso sexual infantil significa una carga difícil de llevar. No importa si ocurrió a los 6, 9 ó 18 años, el sentimiento de culpa es el mismo, sobre todo por haberlo permitido y no contarlo en su momento. Lo que no saben estos adultos es que cuando fueron abusados no estaban en igualdad de condiciones, su abusador tenía el poder y ellos eran demasiado vulnerables. Nunca es tarde para hablar.
A continuación presentaremos un extracto de Testimonios del Libro "Informe Hite sobre la Familia". Ed Paidós.
" Era mi padrastro quien me hacía sentir degradada y sucia con su acoso. Me aterrorizaba decírcelo a alguien y me culpaba por permitir que utilizara mi cuerpo para su placer. Desde los ocho hasta los 16 años fui abusada. Odiaba a mi familia por no saberlo o por no ayudarme, y al mismo tiempo no me atrevía a contarlo".
"A los 12 años, mi padre me propuso tener relaciones sexuales. Todo comenzó de manera inocente hasta que llegamos a besarnos y masturbarnos. Incluso llegamos a la felación. Esto lo recuerdo hoy, con vergüenza y horror. Cuando cumplí 17 años no pude más con nuestra anormal relación y dejamos de hacerlo".
"Cuando mi padre murió, mi hermano mayor se transformó en abusador. Nunca me atreví a decírcelo a mi madre, porque estaba segura que diría que era culpa mía. Me daba miedo quedar embarazada (lo que mostraba mi ignorancia porque nunca hicimos el amor y yo todavía no menstruaba, sólo tenía ocho años). A los 13 años, cuando pr fían menstrué, dejó de molestarme. Ese momento me sentí doblemente culpable, porque comenzó a abusar de nuestra hermana menor".
"Es una situación de extrema violencia física y psicológica que, primero, te desconcierta, luego te aterra y finalmente te lleva a maquinar sobre cómo salir de esta trampa, cómo sobrevivir".
"La vida te cambia totalmente, te llenas de miedos, de rabia, de impotencia, pero lo peor es el asco y la vergüenza que se siente de una misma después del ultraje".

"Es tener que callar, huír de la incomprensión y del gesto acusador de quienes deberían ayudarte, porque eso hiere tanto como la violación, verme juzgada, culpabilizada; hubiera preferido que me matara".


Testimonios de algunas sobrevivientes. Fuente AVESA, 1996.
Las consecuencias del abuso sexual infantil son devastadoras para la víctima, por la experiencia del abuso y por el propio proceso judicial, cuando el caso es investigado y juzgado: procedimientos burocráticos, entrevistas traumáticas, frustrante incredulidad de los profesionales implicados, carencia de protección para niños, incluso durante el proceso judicial, y consecuentemente la intolerable alta frecuencia de reabusos.
La manera en que nuestra sociedad trata el abuso sexual infantil aumenta la rabia y sentimientos de indefensión .
Ilustraremos los problemas que encuentran las víctimas (y profesionales) durante el proceso judicial, a través de un caso clínico :
... Elena sospechaba que su marido pudiera abusar sexualmente de su hija, pero no lo quería creer, pensaba que era sólo su imaginación. Acudió a un Centro Psicológico para realizar una evaluación y diagnóstico psicológico de su hija María, debido al comportamiento de ésta última manifestando pesadillas y trastornos del sueño, lenguaje sexualizado, miedo al padre, agresividad hacia la madre y la comprobación de la existencia de semen en la vulva y sábanas de la cama de la niña que no contó nada a su madre y no respondía ante las preguntas.

La madre contactó un abogado, pero no tenía pruebas suficientes para una acusación. Le aseguró que si la niña no contaba lo sucedido era preferible no poner la denuncia, pues le podían quitar la custodia de la niña por falsas acusaciones.



Por su parte, María desde un principio no se sintió protegida ni apoyada por su madre para hablar. Elena puso la demanda por abusos sexuales, pero con un enorme miedo a que pudieran quitarle su hija por no tener pruebas suficientes contra su marido.
La niña comenzó la terapia psicológica y en su primera sesión manifestó: "ya no vivo con mi papá porque hace cosas malas, no te puedo decir cuáles. Pasan cosas, pero no te las puedo contar". Al cabo de varias sesiones María contó que no podía hablar porque su papá la iba a matar si decía algo. No habló del incesto, pero expresó claramente que no quería ir nunca más con su papá porque era malo con ella.
María no podía hablar del abuso, la intensidad de las amenazas intermitentes recibidas de su padre "te mataré, no volverás a ver a tu madre, me meterán en la cárcel", y la falta de apoyo de su madre, la ataban al miedo, la rabia y al mantenimiento del secreto.
El juez que instruyó el caso ordenó que María mantuviera las visitas semanales con su padre, lo que provocó un aumento de los síntomas inicialmente manifestados por María, y que habían remitido mientras no vio a su padre. Cada vez que María visitaba a su padre éste abusaba nuevamente de ella y aprovechaba de recordarle que prometió no decir nada a nadie porque si no él iría a la cárcel. Consecuencia de ello María regresaba a casa y mostraba una rabia especial contra su madre: "tú no me ayudas, no haces nada".
Además de las enormes frustraciones que todo el proceso de abuso conlleva, se suman las aportadas por otros profesionales e Instituciones implicadas en el caso, como la directora del colegio de María, quien al tener conocimiento del problema manifestó a la madre que ella dirige un colegio privado con una excelente reputación en el que nunca se ha producido un caso como éste y que por la buena imagen del mismo sería preferible que se llevara a su hija a otro centro escolar, y se negó, sólo inicialmente, a realizar un informe psicopedagógico solicitado por el psicólogo.
Luego de un tiempo de terapia psicológica María se decidió a romper el secreto y se animó a comunicárselo a su profesora, le contó que su papá le hacía cosas feas, y que ella era buena y no decía nada. La profesora lo consideró increíble, pues, conociendo al padre de María quizás ésta mintiera, respondiendo que no era posible: "papá no puede hacer nada malo" "seguramente lo hace jugando":
Una vez presentado el informe psicológico, con los síntomas presentados por María, coincidentes con los mostrados por víctimas de abuso sexual, y con el testimonio de la niña, que finalmente verbalizó, el psicólogo del Juzgado citó al padre, a la madre y a la niña para entrevista y evaluación. El informe del psicólogo del Juzgado concluía que el padre era un hombre perfectamente normal, muy bien ajustado, responsable y trabajador, y que no existían razones para pensar en abuso, entendiendo que el padre no supone riesgo potencial para el normal desarrollo y bienestar de la niña. Señaló que parecía una manipulación de la madre para apartar a la niña del padre, apoyada por el informe psicológico, y que no existió abuso en la menor.
Frustrante, también, fue la actitud de la Policía ante las entrevista iniciales con la madre, de incredulidad. Su extrema inseguridad y la escasa preparación del policía en la intervención del abuso sexual, hacía que éste entendiera que la madre inventaba el abuso. La niña se sintió avergonzada por la forma en que se desarrolló su interrogatorio, el policía insistía en precisar datos de cómo y de qué forma se realizó el abuso, añadiendo un estrés adicional a la situación de tensión que ya estaba viviendo María.
Repetidos interrogatorios del proceso judicial, no eran los más indicada para una niña de 6 años, María se sentía incómoda, como si ella tuviera la culpa o hubiera provocado lo sucedido sintiéndose insegura y desprotegida. Continuó con la terapia psicológica para enfrentar y comprender mejor el proceso judicial.
El psicólogo que llevaba el tratamiento de María se tuvo que enfrentar durante el Juicio a la pregunta de si puede asegurar que el padre es autor del abuso sexual, desafortunadamente esto es algo que no se puede asegurar completamente; el abuso sexual es algo que no se presencia por el profesional. No puede, por tanto, dar prueba definitiva, puede dar un criterio profesional ajustado.
A requerimiento del Juez, y en contra de recomendaciones básicas de protección a la menor, María fue llamada a declarar en presencia de su padre, incluso nadie impidió que mantuviera una conversación a solas con ella durante la espera previa al Juicio. Durante la conversación aumentó las amenazas para que María no lo acusara.
La preguntas formuladas señalaron a María que los adultos no le estaban creyendo. Sentía que la estaban juzgando por un comportamiento incorrecto: ¿porqué dejaste que te tocara?, ¿porqué no se lo dijiste a nadie?, preguntas altamente frustrantes para la menor y para el psicólogo al descubrir su impotencia en la prevención de situaciones traumáticas para la menor durante el proceso.
María debió acudir ante el Juez en diferentes ocasiones, lo que la obligó a revivir el hecho traumático varias veces. Su testimonio nunca fue contundente, María se debatía entre el reconocimiento y la negación de los hechos. Finalmente la sentencia fue absolutoria: el testimonio de María parecía insuficiente y no había más pruebas para acusar a su padre que presentaba una imagen seria y colaboradora. Por tanto no se suspendieron las visitas quincenales. Esta medida tuvo un efecto devastador en la menor, una vez que, apoyada por algunos profesionales, se atrevió a acusar a su padre por cometer abusos sexuales para que no volviera a suceder, descubre ahora que nadie la protege y la obligan a estar con él cada quince días.
La madre entrega, obediente, su hija cada semana al padre sabiendo que con mucha probabilidad está siendo abusada y amenazada de nuevo. Estas visitas sí provocaban, tal como se comprobó, un aumento de los síntomas físicos y emocionales expresados por la niña: comportamiento agresivo (especialmente hacia la madre) y sexualizado, pesadillas, terrores nocturnos.
El sentimiento de la niña, una vez desestimada la denuncia fue de enorme frustración, la Justicia ha reconocido que el agresor es inocente y ella siente que no ha sido escuchada ni creída a pesar del daño, las amenazas y el largo proceso padecido, siente que quizás ella tenga la culpa, y sobre todo, que la tortura que vivió durante el proceso judicial, no ha servido para nada.
CONCLUSIÓN.
Generalmente las personas creen que el abuso sexual es cometido por adultos desconocidos por el menor, sin embargo, en la realidad podemos observar que la mayoría de los abusos son realizados por personas conocidas por la víctima e incluso pueden ser los propios padres del niño quienes sean los abusadores, esto se daría porque en ciertas condiciones el sistema familiar, cuya finalidad consiste en asegurar la vida y la socialización de todos sus miembros, funciona de tal modo que los intereses de los adultos se dan como prioritarios y urgentes en desmedro de los intereses de los menores.
El abuso sexual recién sale a luz pública, aunque haya estado siempre presente. Y eso tiene que ver con la falta de huellas que posee. Además, es una de las formas de violencia que más nos cuesta incorporar.
El hecho de que un padre tenga relaciones sexuales con su hijo o hija es algo que nos cuesta comprender. Nos rompe todo el modelo de familia, destruye todo lo que pensamos del padre o de la madre, a nivel social. Afortunadamente, los psicólogos, en la manera en que nos vamos sensibilizando con el tema, nos preparamos para escucharlo.
El tema está siendo recurrente en los distintos centros de salud mental, hoy en las consultas están apareciendo cada vez más víctimas de abuso sexual.
Con este tema tenemos mucha más conciencia de nuestra vulnerabilidad. Desde pequeños sabemos cuidarnos. Desde allí, es mucho más fácil incorporar la violencia como un suceso en el que somos víctimas. El abuso sexual atenta contra la intimidad del menor, sobre todo por las devastadoras consecuencias que tal suceso implica.
El abuso sexual puede distorsionar las futuras relaciones con el niño, con adultos o pares, llevándolos a representar factores anormales de interacción social.
A la vista queda entonces, el fundamental papel que, como profesionales, jugamos en este fenómeno, y la responsabilidad de toda la sociedad en reconocer tal flagelo.


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