“Educando en tiempos de cambio”



Descargar 34.5 Kb.
Fecha de conversión26.06.2018
Tamaño34.5 Kb.
Vistas72
Descargas0

II CONGRESO INTERNACIONAL MASTER DE EDUCACION

EDITORIAL MASTER LIBROS

“Educando en tiempos de cambio”



Mg. Daniel Dreifuss Escárate


Psicólogo - Psicoterapeuta

C.P.P. 1115



Hno. Santos García 364

Valle Hermoso

Lima 33

Perú

Teléfono (511) 275 1193

Fax (511) 275 0535

Teléfono particular (511) 9945 4851



Correo electrónico dyodreifuss@terra.com.pe
Sexualidad en la infancia”
En tiempos como los actuales pareciera que seguir insistiendo en cursos de orientación sexual es anacrónico. ¿Qué niño no llega al colegio sabiendo perfectamente bien cómo nacen los niños? ¿Hasta qué punto es necesario seguir sosteniendo programas con contenidos que resultan obsoletos y hasta ridículos, con niños y niñas que saben cosas que podrían ir más allá de lo que sus profesores creen que saben? ¿Tiene sentido una orientación sexual en la escuela?
Opinamos que sí, pero bajo ciertos requisitos:


  1. Se debe ser consciente de que en nuestra labor se va a presentar, necesariamente en algún momento, un incidente que atañe a la sexualidad de los alumnos. La persona que aborde estos incidentes debe estar adecuadamente capacitada, con conocimientos bien adquiridos, pero, además, con una sensibilidad suficientemente desarrollada como para darse cuenta que hablar de sexo no es lo mismo que hablar de cualquier otro tema. La sexualidad siempre está asociada a los afectos y este tema, a su vez, siempre va a “tocar” al orientador, le va a conducir –necesariamente– a todo tipo de asociaciones y es en ese momento cuando más sale a flote el estilo de educación que ha recibido. Si ha sido bajo un sistema más represivo que democrático, sus respuestas y orientaciones tenderán a ser “moralizantes”, en lugar de tener la capacidad de desplegar cierta empatía con el niño o niña que se le acerque con sus inquietudes y confidencias.

    • Se debe tener mucho cuidado de no responder antes de saber muy bien qué es lo que el niño está deseando saber. En muchos casos, las preguntas se responden solas o el niño(a) ya conoce la respuesta, pero busca poner a prueba al adulto; en otros casos, se debe realmente corregir información mal comprendida.

    • Se debe tener mucho cuidado con el tipo de reacciones emocionales del adulto ante la presencia de manifestaciones de la sexualidad de los niños, puesto que estas mostrarán de inmediato al niño si el adulto es una persona confiable o es alguien ante quien se deba proteger y, por ende, enmascarar lo que realmente le ocurre. En esta línea, se debe también cuidar no prometer al niño cosas que no van a ocurrir, no amenazar, etc.




  1. ¿Se puede seguir hablando de tabúes en tiempos como los actuales? La respuesta es categórica:

El problema actual no es la falta de información, en la actualidad el tema pasa a ciertos eventos de los que no se habla o, se tiende a ocultar:



      1. Manifestaciones de la sexualidad en los niños: Juegos sexuales y masturbación

Todos los años, en las instituciones escolares se observa que hay niños y niñas que parecen tener cierta inclinación a una mayor curiosidad sexual y una necesidad de explorar más allá de lo conveniente con otros niños. Se observa también la presencia de algunos niños o niñas que tienden a una masturbación, que en algunos casos, llega a ser compulsiva.

Por lo general, estas manifestaciones de la sexualidad infantil se manejan con técnicas, que lejos de resolverlas, pueden profundizar los problemas. Sin duda alguna se trata de niños que están expresando algún tipo de malestar que requiere ser entendido; no obstante, lo más importante es la calidad del manejo del adulto que corre el riesgo de ser o represivo (sobreactuación de carácter moralista) o perverso (investigaciones y “observaciones” que alargan los problemas y que pueden estar alimentando tendencias vouyeristas).

El abordaje pertinente es siempre con los especialistas y, a ser posible, convocando a los padres o adultos responsables de la crianza del niño(a). No se debe separar al niño de su grupo de compañeros, pero se requiere una mayor compañía de parte de un adulto confiable que ayude al niño a contener sus impulsos, no por medio de castigos, sino de la posibilidad de conversar respecto a lo que le ocurre, lo que le molesta, los miedos que pueda estar tratando de resolver, etc. En este campo ayuda mucho saber si la familia del niño está pasando por alguna situación de cambio o inestabilidad.

Por lo tanto, se debe contar con especialistas que ayuden a los profesores a entender qué tipo de malestar pueda estar aquejando a estos niños y a abordar resolutivamente sus problemas.




      1. Abuso al menor

Éste es un tema muy serio que se encuentra mucho más presente de lo que quisiéramos admitir. Las instituciones especializadas hablan de una “cifra negra”, para referirse a estadísticas que no se conocen, respecto a una situación que no afecta únicamente a personas de escasa cultura y de condición económica baja. El abusador es, en la mayoría de los casos, una persona muy cercana, afectivamente hablando, al niño o niña y tiene mucho poder sobre él. Esto le permite controlarlo y evitar ser denunciado. Sin embargo, los niños deben todos estar preparados para rechazar este tipo de malos tratos, que podrían consistir sólo de “caricias” o “besitos” inadecuados, y siempre, no como se cree, de violaciones sexuales en regla, de las que tanto provecho sacan medios periodísticos especializados en noticias policiales.

Todo niño o niña debe saber que cualquier propuesta que le resulte desagradable, cualquier propuesta “rara” concerniente a su aparato genital, que lo induzca a un secreto por parte de un adulto, no es bueno para él y que siempre puede contar con un adulto con quien conversar.

Los niños y adolescentes abusados no denuncian, o se retractan de denunciar, por temor de perder a ese familiar querido (muchas veces el padre o un hermano mayor), ya que una denuncia de este tipo es penal y conduce a la cárcel.

Finalmente, al tomar contacto con un niño abusado, se debe evitar cuidadosamente la “re-victimización”, que aparece con los exámenes posteriores de tipo legal, y evitar exigir al menor que relate una y ora vez el incidente que lo avergüenza, lo humilla. Un niño abusado debe ser cuidado, ya que los estudios indican que un mal trato va a conducir a que de adulto tienda a repetir el incidente, y de ser abusado se transforme en abusador. Por otro la se observa que estos niños al llegar a adultos tienden a presentar problemas en su capacidad de formar una relación de pareja adecuada, en general, y problemas con la expresión de su sexualidad, en particular.




      1. Trastornos de identidad

Es una realidad que no podemos seguir sin abordar. En todo grupo de alumnos suele haber uno al que se le adjudican problemas de identidad, siendo esto real o no, pero partiendo del mayor grado de pasividad y delicadeza, en el caso de los hombres, y de actividad/agresividad y tosquedad, en el caso de las mujeres. Sus compañeros de inmediato dan adjudicaciones que, siendo reales o no, van a contribuir a problemas serios en la autoestima de estos niños con el transcurrir del tiempo.

Un trastorno de identidad no conduce necesariamente a una homosexualidad. Lo que se espera del comportamiento de los hombres y de las mujeres varía con las modas y las culturas; aquí nos estamos refiriendo al género que se diferencia del sexo con el que cada ser humano nace, biológicamente determinado.

El rol sexual se aprende, y es normal que en momentos de la evolución de los niños y adolescentes se observen vínculos y conductas que puedan ser interpretadas como homosexuales sin que por ello, el chico o chica, ya maduro, haga una elección de pareja de ese tipo. Sin embargo, si existe una inclinación de tipo homosexual, ésta puede ser muy a pesar suyo, y no le va a ser posible tener una relación heterosexual, al igual que un heterosexual no puede siquiera imaginar una relación homosexual.

Es tarea de los profesores ayudar a los niños y adolescentes con trastornos de identidad para que no sean maltratados y discriminados ni por sus compañeros ni por la institución educativa; no obstante, es también tarea de los adultos responsables educar a estos chicos, a todos –homo y heterosexuales–, a llevar su sexualidad con pudor y respeto a su edad y condiciones, y procurar ayuda especializada a aquellos que, por tener un menor grado de control de su impulsividad, se tornan muy exhibicionistas o a aquellos adolescentes que se estén iniciando muy tempranamente en una sexualidad activa que les será del todo inadecuada.


Mg. Daniel Dreifuss Escárate*

Lima, julio de 2005



* Psicoterapeuta de niños y adolescentes, Director de la Escuela de Formación del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima (CPPL), Presidente de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Psicoterapia Psicoanalítica y Psicoanálisis (FLAPPSIP). Correo electrónico: dyodreifuss@terra.com.pe





Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos