Economía Social y Agricultura Urbana: el caso de la Feria Verde de la ciudad de Mar del Plata



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MARCO CONCEPTUAL


El estudio del nivel de organización alcanzado por los emprendimientos mercantiles familiares y comunitarios que participan semanalmente en la Feria Verde enmarcando la experiencia en el concepto de Emprendimiento Productivo Social (EPS), lleva a intentar comprender teóricamente su acontecer desde la lógica de la Economía Popular (EP) en la que se inscriben originalmente sus prácticas.

Para empezar diremos que partimos de una definición plural de la realidad económica en su conjunto (Razeto, 1988a) que recupera la definición sustantiva de ésta, la cual se diferencia de la definición formal (tradición utilitariasta neoclásica) que basa la comprensión de lo económico en el estudio del sentido de la actividad económica reducida a una consideración individual orientada instrumentalmente a la satisfacción de las necesidades materiales e intereses propios (racionalidad subjetiva), y a la indagación en la estructuración y organización de los mercados10.

La definición sustantiva, en cambio, intenta “arraigar” lo económico a lo social (Polanyi,1975). Considera a la actividad económica del ser humano un medio para garantizar su subsistencia en sentido amplio, siendo para ello dependiente del tipo de vínculo social en que está arraigada y de la relación que se establece con el medio natural11.

Esta definición admite la pluralidad de la economía real en su conjunto, reconoce en ella prácticas sociales heterogéneas, que agregadas institucionalizan diversos sectores estructurados según principios específicos (como se verá el mercado sólo es uno de ellos). Sin embargo también reconoce que en la economía real hoy predomina uno de los subsistemas - el empresarial capitalista - otorgándole su carácter al conjunto.

Las prácticas económicas son instrumentales en cada uno de los sectores, pues en ellas se hace una elección acerca de los usos alternativos que pueden tener los recursos considerados para satisfacer las necesidades. Pero éstas difieren una de otras porque se fundan en distintos principios para la acción que permiten distinguir distintos sectores económicos. (Razeto, 1988a)

Es así que teóricamente podamos diferenciar tres tipos de sectores, los cuales se interrelacionan entre sí (Polanyi, 1975) (Razeto, 1988a):



  1. un sector regulado bajo el principio de cambio, el cual define una economía mercantil. En ella, la organización de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios (prácticas sociales) se confía prioritariamente a la institución del mercado en función del sistema de precios (los que pueden remitirse a una moneda o no)12.

  2. otro sector regulado bajo el principio de redistribución que define una economía no mercantil, en el que la definición de la actividad económica se confía prioritariamente a un poder central. En las sociedades modernas ese poder es el Estado, quien asigna en función de la política económica que implementa. La racionalidad de la acción en este sector está orientada a la acumulación y legitimación de poder (Coraggio, 1999).

  3. finalmente, un tercer sector regulado bajo el principio de reciprocidad, que define una economía en el que la producción, distribución y consumo de bienes y servicios se orientan a la resolución de las necesidades de todos los miembros que componen sus organizaciones, incluida la unidad doméstica La racionalidad de la acción en este sector está orientada a la reproducción ampliada de la vida de los miembros de las unidades económicas que lo componen (en ellas, la asignación de recursos se basa en el don, donde el recibir crea la obligación moral de dar).

El último sector es el denominado de Economía Popular (EP) que puede ser definido como “el resultado de las distintas actividades, iniciativas y experiencias que los sectores populares (…) han tenido que desplegar con el objeto de asegurar su subsistencia y perseguir la satisfacción de sus necesidades económicas” (Razeto, 1988b: pág 129)

Las unidades económicas de este sector se encuentran fundamentalmente desagregadas. Sin embargo las experiencias de organización a su interior ha permitido emerger el denominado sector social de la economía aunque éste no agote la extensión de la EP13.

En el sector de la EP, algunas experiencias tienen un carácter mercantil y serán caracterizados por el sector hegemónico de las ciencias sociales como de “economía informal” o “economía subterránea” en referencia al sistema normativo que excluye sus actividades productivas y sin reconocer en ella posibilidades de aportes al desarrollo de la economía en su conjunto. (Coraggio 2004, 2007).

Sin embargo, estos cobran sentido a la luz de las estrategias de reproducción asumidas por las unidades domésticas (UD) del sector trabajador, más específicamente como una de las formas de realización de su fondo de trabajo (Coraggio, 1996, 2004a) en la que se pone en valor el trabajo propio (Razeto, 1993)

Abramovich, Vázquez (2005b: 32), definen a los emprendimientos mercantiles (ME) de la economía popular como “(…) actividades económicas informales de autoempleo, que en su mayor parte surgen como estrategias de los hogares de trabajadores excluidos del empleo asalariado, en las que se pone en actividad el principal recurso de sus miembros (el trabajo) para la producción de bienes y servicios, destinados en general para la venta en el mercado”.

Operativamente, pueden reconocerse diferentes tipos de MEs:



  • Emprendimiento individual: se trata de un trabajador por su cuenta que ocupa únicamente su propia capacidad de trabajo (trabaja solo);

  • Emprendimiento Familiar: es la unidad conformada por un cuenta propia más trabajadores familiares sin remuneración que forman parte del mismo hogar.

  • Emprendimiento Grupal: es aquel constituido por socios no familiares y familiares que no forman parte del mismo hogar.

Siguiendo a estos autores, los ME familiares deben entenderse como una forma ad-hoc (unidad productiva) que se dan las UDs para obtener a través del mercado los medios para su reproducción, pudiendo funcionar en la vivienda o local aparte. Por otro lado, los ME asociativos pueden incluir miembros de la misma UD o no, constituyéndose como tales de manera espontánea y manteniendo en su interior relaciones sociales de producción de carácter solidario. Su ubicación también puede darse en el espacio de la vivienda de uno de sus miembros o en un local aparte.

Por otro lado, acerca de la realidad latinoamericana Razeto (1990) también señala la existencia de experiencias de tipo colectivo basadas en pequeños grupos autónomos que buscan, asociativa y solidariamente, la manera de encarar sus problemas económicos, sociales y culturales más inmediatos (generalmente surgidos a partir de parroquias, comunidades, sindicatos, partidos y otras organizaciones populares)

El estudio de las formas asociativas que se dan también en el campo de la EP adquiere valor en tanto son experiencias económicas que al estar insertas en la comunidad generan que lo económico esté subordinado a relaciones sociales afectivas, de parentesco, de vecindad, étnicas, etc., permitiendo institucionalizar normas y valores diferentes al de las organizaciones que forman los agentes en los otros sectores económicos, y en este sentido posible de enmarcarlas en el sector social de la economía.

Los Emprendimientos Productivos Sociales (EPS) pueden ser definido como aquellos “emprendimientos asociativos que producen bienes y servicios para vender en el mercado como medio para conseguir un fin social. En términos mayoritarios, dicho fin es la inclusión a través del trabajo. En algunos casos el objetivo perseguido es la resolución de problemas de la sociedad” (Abramovich-Vázquez, 2005b: 35)14. Dada esta definición es posible reconocer el doble fin de la organización, es decir el social y el económico: el primero referido a enfrentar la exclusión social creciente; el segundo: vinculado a la producción de bienes y servicios destinados al mercado (Razeto, 1990).

Los EPS abarcan diversas formaciones económicas que no se agotan en las figuras legales tradicionales de la Economía Social (las cooperativas, mutuales y asociaciones civiles).

Federico Sabaté (2003) señala que en el país la existencia de este tipo de organizaciones está dada por su funcionamiento concreto, no dependiendo su origen de un sostén legal e institucional ni de la implementación de promoción y apoyo desde el sector público hacia la articulación de experiencias con vistas a la consolidación de un sector de ESyS. Sin embargo, reconoce que ambos factores serían necesarios al momento de pensar y llevar adelante tareas que les permita alcanzar una actividad productiva madura, punto que simultáneamente forma parte de objetivos más amplios como lo son el apoyo al desarrollo local y la resignificación de las políticas socioproductivas de naturaleza asistencialista. Finalmente indica que la figura de EPS puede ser un medio para el logro de la articulación de variadas iniciativas de la EP, como ser los emprendimientos mercantiles hasta el momento dispersos, pudiendo ser considerada en la idea de desarrollo desde lo local pues recuperan las habilidades y capacidades productivas de grupos de personas que se vieron excluidos de la posibilidad de poner las mismas en funcionamiento. Pese a esta afirmación, algunos autores advierten la situación de vulnerabilidad de sus miembros sin un acompañamiento y una políticas acordes, corriendo el riesgo de volver a la situación anterior (Abramovich-Vazquez, 2005b:37)

Esto plantea los problemas de la viabilidad de los emprendimientos y el de la organización social para la consolidación de estas nuevas formas de organización del trabajo autónomo, ya sea para el apoyo de la política del Estado así como la construcción de fuerza social15 con otros actores, ambos con vistas a afianzar un sector de ESyS.

Coraggio contempla estos aspectos en lo que denomina la cuestión de la sostenibilidad socioeconómica16 , simultáneamente vinculada con el nivel micro – el logro de la viabilidad de los emprendimientos – y con el nivel meso y macro de la realidad – es decir el contexto socioeconómico, cultural y político en donde se insertan las experiencias (Coraggio, 2007).

Fortalecer las experiencias de los EPS también se corresponde con la noción de producción de subjetividad aspecto que debe ser considerado teniendo en cuenta la identificación y la opción por estas experiencias asociativas.

Estas producciones intersubjetivas de sentido podrían hallarse por ejemplo en la disposición de los sujetos para hacer de los MEs y de los EPS una realidad estable (Razeto, 1990) (Abramovich-Vázquez, 2005b); en la resignificación social de la institución mercado a partir de la relación directa productor-consumidor; en la producción y consumo de productos amigables con el medio ambiente y la salud; en la organización social de los diferentes actores involucrados en el proceso productivo y comercial en base a prácticas dialógicas orientadas al entendimiento bajo valores distintos a los de la rentabilidad, entre otros.

Finalmente cabe decir que las condiciones para la incorporación en el sector social de la economía de este tipo de experiencias de la EP dependerá de su articulación en base a la producción de sentidos compartidos entre sus miembros, fundados en el valor de la reproducción ampliada de la vida y que partan de la recuperación de horizontes de sentidos construidos colectivamente (Cattani, 2004) (Coraggio, Arancibia, 2005).

De esta manera, las potencialidades de los EPS para participar como sujetos activos en el desarrollo del sector de la economía social, sugiere identificar en las experiencias comportamientos que Avramovich (2004) califica como de innovadores tanto en el funcionamiento interno y en las vinculaciones externas entabladas, que los diferencia de los actores tradicionales del sector.

El comportamiento innovador estaría vinculado con la “recuperación de capacidades y habilidades productivas de las personas, constituyéndolos en sujetos productivos y creativos y con creciente grado de autonomía y capacidad de trabajo en equipo a través de lazos solidarios, la contribución a la democratización, la búsqueda de ampliación del campo de la ESy S y la participación en redes (Abramovich, 2004 ).


  1. METODOLOGÍA

La etapa de recolección de datos se llevó adelante entre los meses de Junio y Diciembre de 2007. Ésta contempló a la totalidad de los emprendimientos que semanalmente comercializan en la Feria Verde y que reciben el apoyo técnico del PAA.
Del relevamiento fueron excluidos aquellos emprendimientos de productores e instituciones vinculados inicialmente con el ProHuerta. La razón de dicha exclusión remite a la diferencia en la historia de la experiencia organizativa de uno y otro grupo vinculada al dispositivo de acompañamiento que cada programa implementa.

Dada la complejidad del caso, indagar en las características y organización de la experiencia según las dimensiones analíticas definidas llevó a considerar técnicas de recolección de datos complementarias a fin de relevar los aspectos cuantificables y cualitativos de la experiencia.

Las técnicas utilizadas contemplaron: la entrevista semi estructurada con informantes calificados (coordinadores y técnicos del PAA); la consulta de fuentes secundarias (documentos, audios y registros visuales) ; cuestionarios con preguntas cerradas y abiertas17

Con vistas a integrar el análisis de los datos recabados, se recurrió a la propuesta de Da Costa-Lasida (1990) en base a Razeto (1988) en cuanto al estudio de las dinámicas organizativas de estas experiencias de la economía popular, las que pueden ser caracterizadas por medio de la observación de dos movimientos (Ver Cuadro 1):



  1. un movimiento por el cual las organizaciones de apoyo ayudan a que los distintos tipos de actividades de la economía popular pasen por diferentes alternativas de resolución de las necesidades de sus miembros. Pueden distinguirse tres tipo de alternativas: de sobrevivencia, de subsistencia y de crecimiento18

  2. otro movimiento por el cual las organizaciones de apoyo ayudan a crear instancias cada vez más organizativas de estas actividades. Estas arrancarían de experiencias atomizadas hacia la articulación de acciones entre diferentes MEs, para luego avanzar tendencialmente hacia de articulación con otras experiencias similares19.

Adaptando la propuesta de análisis descripta, las reflexiones en relación a los resultados obtenidos trataron de dilucidar el grado de organización alcanzado por los productores que participan en la Feria Verde en los dos ejes de movimientos indicados, cuya intersección finalmente sería indicador de la tendencia actual de la experiencia.

Cuadro 1. Tipos de alternativas para la solución de los problemas económicos según grado de organización de la actividad en la Economía Popular.


+




Emprendimientos Productivos Sociales

Micro emprendimientos atomizados (familiares y grupales)

Trabajos individuales por cuenta propia

Beneficencia pública y privada

Actividades ilegales y delictuales

Nivel de crecimiento
















Nivel de subsistencia
















Nivel de sobrevivencia

















-

+ -


Fuente: Da Costa-Lasida (1990) en base a Razeto, 1988

  1. RESULTADOS:

  1. La Feria

Desde sus inicios el PAA planteó el acompañamiento simultáneo de experiencias de autoabastecimiento de alimentos como de aquellas que generaban excedentes con diferentes fines – donación y comercialización – aspecto que por entonces lo diferenció al Programa Pro Huerta (MDS-INTA), vigente en el territorio desde el año 1992.

Sin embargo esto no significa que la comercialización como experiencia grupal haya sido asumida automáticamente por los beneficiarios del Programa, sino que fue preciso recorrer un proceso que se inicia en el año 2003 con la emergencia de la preocupación compartida acerca de la posibilidad de venta de excedentes en un espacio en común para la generación continua de ingresos – es decir, superar la venta esporádica y de forma atomizada que cada uno implementaba-.

De allí que pueda proponerse una periodización del trabajo de acompañamiento del PAA con los productores, en donde la Feria Verde puede ser tomada como un hito más dentro de un proceso de consolidación de una red de huertas en donde se exploraron distintas modalidades de comercialización: venta in situ, ferias barriales venta a comercios minoristas (inicios años 2003/4), venta a domicilio a partir de la organización de una red de consumidores (inicio años 2005), ferias céntricas (inicio años 2006).

La decisión de organizar la venta de bienes comprendió un proceso de aprendizaje significativo en cuanto a la planificación y gestión conjunta de actividades entre el PAA y los productores así como también el contacto con experiencias de AU más avanzadas – como el caso del PAU Rosario – las cuales sirvieron de modelo.

Recién en el mes de Julio de 2006 se inauguró la Feria Verde de la que inicialmente participaron dieciocho productores fijos a los que luego se fueron sumando otros productores – algunos “viejos” participantes del PAA y otros “nuevos” que se acercaron espontáneamente a partir de la vigencia del espacio - así como también instituciones con proyectos productivos orientados a la inserción social de sus beneficiarios (población discapacitada y jóvenes).

Al momento del relevamiento de datos, coincidente con el Primer Aniversario de la Feria, ya participaban 24 emprendimientos (16 con seguimiento del PAA, 7 con seguimiento de PH y 1 con acompañamiento combinado de ambos programas, fundamentalmente por ensayos con cultivos).

Cabe destacar que este número es fluctuante especialmente en la campaña de otoño invierno en el que disminuye por bache productivos lo que obliga a algunos ME a retirarse de la Feria y retornar en la campaña primavera-verano. Por el contrario durante el verano, dadas las condiciones climáticas favorables a la producción, se agregan días de Feria al día fijo preestablecido (los sábados por la mañana).

A raíz de la estabilidad de la Feria en tanto canal de comercialización, se dificultó el mantenimiento de otros espacios de comercialización iniciados – como ser la red de comercialización a domicilio y las Ferias Barriales - a causa que casi todos los productores que en ellos participaban actualmente concentran sus ventas en la Feria. Sin embargo, cuando hay excedentes la venta in situ y a ciertos comercios minoristas y restaurantes se retoma.



La pérdida de los espacios barriales de comercialización como concentradores de ME de la zona es visto como debilidad de parte de los técnicos del PAA pues comprenden que limita la convocatoria de nuevos ME o la participación de algunos productores que participaban anteriormente de estos espacios y que no están dispuestos al traslado semanal a la Feria Céntrica. A fin de abordar esta situación, el PAA aspira poder replicar la Feria Verde en otros lugares de la ciudad.

En cuanto al funcionamiento interno de la Feria, en la práctica cotidiana se intenta llevar adelante un modelo de gestión asentado en un dispositivo asambleario que con el tiempo fue creando condiciones de horizontalidad, de democracia directa y de búsqueda de consenso entre los diferentes actores que lo componen, habiendo espacio para la opinión de todos: “nuevos y viejos”, “técnicos y huerteros”.

Este tipo de modelo de gestión no se inició a partir de la vigencia de la Feria Verde sino que atraviesa toda la historia y la práctica del PAA en su relación con los productores, lo que otorga legitimidad a la construcción en común y lo diferencia de otros programas de apoyo.

Del relato de los técnicos se infiere un proceso de aprendizaje de una racionalidad dialógica para el abordaje de los acuerdos y conflictos al interior de la experiencia de organización, destacándose el grado de independencia que los productores han asumido respecto de la organización de los espacios de comercialización que se exploraron.

Es curioso como del relato de algunos técnicos respecto de los conflictos se desprende la idea que la experiencia en tanto socialización, debería ser sinómino de armonía.

La socialización en tanto proceso, es necesaria para el establecimiento e incorporación de reglas para la práctica según valores compartidos.

Es así que el ejercicio del diálogo desde el dispositivo grupal que propone el Programa aprendió a asumir el conflicto como parte necesaria en tanto distintas individualidades acuerdan un marco referencial en común para guiar la acción.

Según los técnicos del PAA, esta situación forja las condiciones para la emergencia de un sentimiento de pertenencia y exigencias de responsabilidad compartida pero donde también es posible encontrar tensiones en la construcción en común, sobre todo en el proceso de aprendizaje de participación activa de los productores, otrora beneficiarios de políticas asistenciales y clientelares.

Acerca de las vinculaciones externas20 promovidas desde el PAA y orientadas a la construcción de redes locales y regionales para el trabajo articulado con vistas a incidir en el contexto en que se insertan los ME, se reconoce una amplia gama de movimientos, OSCs Y ONGs locales21 con las que se ha entablado relación.

Un rasgo que inicialmente distingue estas vinculaciones es que parecieran haber estado condicionadas al ámbito de la participación estudiantil (espacios de militancia, de participación cultural, etc.), aunque con la evolución de la experiencia se ha diversificado a fin de incorporar a otros actores locales “aliados” en el planteamiento de las diversas cuestiones que abarca el Programa y que hacen a la sostenibilidd de los MEs 22(se indica que del relato de los técnicos se rescata como línea de trabajo futura la definición de acciones conjuntas con los consumidores).

Ambos tipos de vinculaciones posibilitan el fortalecimiento de un entramado que da sustentabilidad al trabajo del PAA, sobre todo si se tiene en cuenta que considerar la realidad productiva de la economía popular llevó a tematizar distintas cuestiones que hacen al ejercicio de la ciudadanía - como ser el acceso y el uso a los servicios básicos en el espacio urbano -, que implica en algunos casos el enfrentamiento de intereses con otros actores locales.

Por último se agregan las interacciones que empezaron a establecerse con organizaciones de pequeños y medianos productores pertenecientes a experiencias de AUP y del ámbito rural23.

En ellas el PAA promueve la participación directa de los productores-feriantes considerando necesaria su prioridad para la profundización de los aspectos organizativos y de las líneas de trabajo enmarcadas en la soberanía alimentaria, el comercio justo y consumo solidario. De alguna manera “el corrimiento” del PAA en esta instancia podría favorecer superar cierta heteronomía propia de la relación entre organizaciones de apoyo y beneficiarios, con vistas a la definición de líneas de acción propias del sector de la agricultura familiar.


  1. Los Emprendimientos

Al momento del relevamiento de datos en la Feria participaban 16 emprendimientos vinculados directamente al PAA24, de los cuales 4 eran individuales (MEI), 7 familiares (MEF) y 5 grupales (MEG)25.

Los emprendimientos involucraban directamente a 41 personas (de las cuales 29 eran mujeres y 12 varones).

La mitad de esta cantidad era absorbida por medio de MEG, sin embargo, a raíz de la división de tareas dentro de cada emprendimiento no todas las personas involucradas en el proceso productivo de los MEG participaban semanalmente de la Feria.

Acerca de los bienes producidos para la venta podemos decir que:



  • SIETE ofrecían exclusivamente productos frescos de origen vegetal vinculados a la huerta (verdura, papines gourmet y/o brotes)

  • DOS cuya oferta predominante era la de bienes de origen animal (huevos de gallina y de codornices), básicamente la producción se da a través de gallineros traspatio.

  • CUATRO ofrecían plantines hortícolas, plantas ornamentales, florales, forestales, aromáticas, cactus y crasas, etc, producidos en viveros., y

  • TRES se dedicaban a los productos elaborados artesanalmente (encurtidos, frutas en almíbar, mermeladas, jaleas, vinagres aromatizados)

En el espacio de la Feria, los productores también ofrecían servicios de mantenimiento de jardines y poda y algunos bienes complementarios como ser porta macetas y lombricompuestos fabricados por los mismos productores a partir de materiales reciclados o a partir del desecho orgánico de las huertas (este es un requisito que impone el reglamento de la Feria para la venta de productos no alimenticios)

Por último, se indica que la Feria no era el único canal de venta utilizado por los productores aunque como ya se indicó su mantenimiento limita la venta en el resto de los canales, más que nada por el volumen de producción que generan. (Ver cuadro 2)



Cuadro 2. Tipo de canal de venta utilizado (pregunta de respuesta múltiple) 26







Frecuencia

Porcentaje de casos

¿Qué canales de comercialización utiliza?

In situ

10

62,6

A domicilio

3

18,8

Feria Verde

16

100

Comercio minorista

3

18,8

N=16

Acerca de la ubicación de los MEs, nueve se ubicaban en el espacio de la vivienda y de ellos, tres mantienían además producción en un terreno aparte.

De los feriantes encuestados (20 casos), catorce casos manifestaron no tener una actividad laboral estable fuera del emprendimiento de la Feria.

Entre quienes sí mantenían (en su mayoría hombres), solo en la mitad de los casos era estable (una empleada doméstica, un mecánico y un pequeño productor) mientras que la otra mitad aceptaba trabajos temporarios en la construcción o en el medio rural.

Ante la predominancia del estado de baja actividad laboral fuera del emprendimiento, se indagó acerca de si los productores recibían ingresos no laborales y entre ellos fundamentalmente los derivados de transferencias por parte del Estado ya sea por medio del cobro de beneficios de la seguridad social (jubilaciones, pensiones) o de subsidios por desempleo.

De los datos obtenidos podemos decir que: ninguno de quienes mantenían una actividad estable recibía transferencia del Estado; y entre quienes no tienen una actividad estable, diez percibían un subsidio social27 y tres recibían una pensión o jubilación

Por otro lado, de la consulta también surgió que en todos los casos las fuentes de ingresos de los feriantes eran combinadas con el ingreso laboral y no laboral de otros miembros de sus UDs así como también, en algunos casos, con el retiro de mercadería entregada por medio de Desarrollo Social.

Sin embargo, no se ha indagado ni profundizado en la estrategia de reproducción particular de cada UD ni en la forma de realización de su fondo de trabajo, puntos que excederían los objetivos propuestos en la Tesis, pero considerándose interesante abordarlos en algún momento desde el PAA.

En cuanto al nivel de ingresos generado por los ME y su impacto en la UD, no hay datos precisos desde el Programa aunque se está trabajando al respecto por medio de un pasante del área de Economía. Por esta razón se intentó explorar qué cantidad de dinero estimaban los productores que les dejaba en limpio mensualmente el emprendimiento.

Las respuestas hicieron alusión a la distinción entre campañas productivas con lo que se obtuvieron dos datos por emprendimiento (Ver cuadro 3).



Para la campaña otoño invierno, la mayor cantidad de menciones lo recibió el estrato comprendido entre 150 y 300 pesos mensuales (11 casos), en tanto para la campaña primavera verano, las menciones se distribuyeron de forma más pareja entre los distintos estratos de ingresos, sobre todo entre los más altos, lo que revela el aumento de las ventas y diferencias de desenvolvimiento entre emprendimientos.

Cuadro 3. Ingreso aproximado mensual generado por las ventas -campaña otoño invierno 2007 en la Feria Verde28




Primavera – Verano 2006/2007

Otoño – Invierno 2007

Nivel de Ingresos en pesos (*)

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

hasta 149

2

10,0

1

6,2

entre 150 y 300

3

15,0

11

68,8

entre 301 y 500

4

20,0

2

12,5

entre 501 y 700

1

5,0

-

-

más de 700

3

15,0

2

12,5

NS/NC

3 (**)

15,5

-

-

Total

16

100,0

16

100,0

(*)Al momento del relevamiento de datos, la paridad entre el peso y el dólar era de 3 pesos el dólar.

(**)Estos emprendimiento no participaron de la Feria durante la campaña primavera verano 2006/7 o no podían estimar cuánto habían obtenido de ingresos.

Es importante señalar que estos resultados si bien aportan al diagnóstico de situación de los MEs, de ninguna manera implican que estos deban ser evaluados únicamente desde el criterio de su rentabilidad monetaria ya que la producción de alimentos además de ser tomada como bienes para la venta, “alimentan” a sus productores, sean o no producidos de forma competitiva. De hecho la preocupación de los productores por la estabilidad en la producción destinada para el consumo propio y de los ingresos derivados de las ventas por sobre la rentabilidad de los mismos, dan cuenta de la lógica reproductiva en la que se inscriben estos ME.

Sobre los beneficios derivados del emprendimiento, se consideraron las valoraciones que los productores hacen tanto de la parte de su producción destinada al consumo propio (ingreso no efectivo) como de los ingresos obtenidos en las ventas:



  • Casi todos los emprendimientos incluyeron su propio consumo como destino de sus producciones (14 casos). De este grupo, dos manifestaron que el nivel de ahorro en compra de alimentos29no era importante: ya sea porque el nivel de producción de verduras y hortalizas es bajo o porque el consumo que de otro porque al consumir pocas verduras (“no le gustan”) prefería vender la totalidad de la producción.

  • En referencia a los ingresos derivados los MEs, un número elevado de casos (13 casos) contestó que les significaba “mucho”, referenciando su respuesta al hecho de obtener un complemento económico para sus UD. Solo dos casos mencionaron que el ingreso del ME le significaban “nada” y uno “poco”. De ellos, dos justificaron su respuesta aludiendo que aún era escasa la producción que poseían y eso limitaba la cantidad que ofertaban, el restante decidió ahorrar todos los ingresos derivados de las ventas como forma de capitalización para la compra de insumos y maquinarias destinadas a la elaboración de conservas. Para este productor, en ese sentido, los ingresos del ME les significaban “mucho”.

Consultados acerca de qué debía cambiar para que el nivel de ingresos de los ME aumentara, la mayor cantidad de respuestas se refirieron a aspectos vinculados al aumento de la producción ofertada (ya sea incorporando tecnología, planificando, sumando superficie, teniendo recursos para invertir en una producción extensiva) (11 casos).

La estabilidad del volumen ofertado cobra importancia sobre todo en la relación de los ME que ofrecen verduras y hortalizas frescas con el resto de los ME – oferentes de plantas, crasas, huevos y productos elaborados - ya que la convocatoria en el espacio de la Feria depende principalmente de la performance de los primeros, sobre todo en época invernal.

Solamente en tres casos se aludió exclusivamente al tema normativo: uno a la necesidad de inscripción del producto y dos al cambio de normativas para adecuarlas a la realidad del ME (fundamentalmente estas respuestas provienen de ME artesanales).

Estos resultados nos estarían indicando que los productores no relacionan las dificultades para la reproducción del ME a las reglas del mercado donde se insertan sino a una cuestión fundamentalmente de oferta y por tanto a la productividad que cada uno alcanza.

Asimismo, se indagó en los problemas de la Feria en tanto canal de comercialización (su sostenimiento).


Los aspectos relacionados a la oferta fueron los más indicados por los productores (8 casos) (Ver cuadro 4). A ellos les siguieron los que hacen a la organización interna del espacio (4 casos) Estos resultados en su mayoría nuevamente señalan problemas que son inmediatos a la situación del productor y a la relación con sus compañeros. Es así que se vuelve a indicar la falta de percepción de parte de los feriantes de problemáticas que hacen a la sostenibilidad de la Feria y de sus ME, pero que no les son inmediatas.
Estos resultados fueron coincidentes con la percepción que los técnicos del PAA tienen al respecto: en las entrevistas realizadas se indicó que el Programa es quién por ahora cumple el rol de plantear y proponer el abordaje de las cuestiones que hacen a la sostenibilidad socioeconómica de los ME y que se refieren al contexto donde estos se insertan (como ser la elaboración de proyectos para el cambio de normativas o para que la mayoría de los MEs logre cumplir las normativas vigentes, la regularización de la propiedad del espacio donde está ubicados los MEs, etc.)
Cuadro 4. ¿Cuáles consideran han sido/ son los principales problemas de la Feria? (Respuesta abierta)






Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje

acumulado

Aspectos vinculados con la oferta

8

50

50

Aspectos vinculados a la demanda

2

12,5

62,5

Problemas propios de la organización del espacio

4

25

87,5

Aspectos relacionados con el estado

1

6,2

93,7

Aspectos legales

1

6,2

100




16

100,0




El mantenimiento de un canal estable de comercialización ofrece oportunidades a los productores, como ser el aumento de los ingresos, pero también desafíos como la adopción de prácticas con vistas a garantizar “cantidad, variedad y calidad” (idea expresada por una huertera durante la entrevista).

Acerca de la evolución de la demanda, se obtuvieron los siguientes resultados:



  • En general (15 casos) los feriantes señalaron que la demanda había crecido por lo que de igual manera debían esforzarse para aumentar sus producciones

  • Sobre los tipos de clientes, la mayoría indicó que eran fijos y variables (13 casos).

  • Respecto de los motivos por los cuales los productores consideraban que los clientes fijos escogían sus productos, éstos señalaron como razón principal las particularidades de la calidad del producto –aludiendo a la forma en que son producidos, ya sea sin agroquímicos o de manera artesanal - y a la manera en que se los presentaba.

Un aspecto que enriquece el último punto, es la consulta que se realizó a los consumidores30 sobre qué valoraban de la Feria: si bien la mayoría de los casos indicó aspectos relacionados con la calidad de los productos, también se señalaron la relación directa entre el productor y consumidor y la inclusión social que genera la experiencia.

Los resultados obtenidos acerca del valor que los productores le otorgan a sus MEs y a la Feria en la que participan, permiten reconocer elementos vinculados con la realización del fin social de la experiencia., es decir la inclusión por medio del trabajo y la generación de una trama social y de sentidos nuevos.

Acerca de la inclusión social, los datos revelaron la valoración de las actividades mercantiles en tanto trabajo, la realización personal encontrada en la actividad productiva misma y “el intercambio con otros”.

Los aspectos vinculados a estas cuestiones pueden ser relacionados al sentido que para los sujetos cobra una práctica considerada socialmente útil y que además respeta una serie de valores que condicionan la calidad de las relaciones sociales construidas a partir del proceso productivo (entre los valores sostenidos se identifican el orgullo por el producto del trabajo propio, la no explotación del hombre, la igualdad, la amistad, el cuidado de medio ambiente y la salud).

Es así, que la experiencia y la realización del fin social puedan ser ubicados en el orden de la intersubjetividad pues forman parte de un proceso de construcción de identidad y sentidos entre sujetos que repercute en las relaciones sociales que se construyen hacia el interior y hacia fuera de la Feria.

En cuanto a la calidad de las relaciones sociales que sostienen el proceso de organización se indica la ponderación positiva otorgada a:



  • al hecho de ejercer una actividad sin patrón, cuestión que nos remite a la recuperación del trabajo y del producto de éste como partes de la propia actividad humana

  • la construcción grupal en base a valores de igualdad, cooperación y solidaridad entre los productores, manifiesto en las distintas prácticas como ser las jornadas de trabajo que los productores realizan para “darle una mano” a quién lo necesita.

  • las relaciones entabladas entre los productores y el PAA permitiendo experimentar un nuevo tipo de política pública en el que los beneficiarios toman parte activa en las implicancias de su implementación y que tendencialmente se constituye como medio para la actuación pública de éstos en tanto ciudadanos.

Todas ellas son claramente fortalezas del proceso organizativo logrado a partir del apoyo de la PAA.(Por motivos de espacio, en este trabajo sólo se ahondará en el análisis del primer punto enumerado).

En cuanto a la valoración que los productores hacen de sus emprendimientos en tanto activad laboral, se indagó específicamente si lo consideraban un trabajo y ponían expectativas en cuanto a su continuidad.

El resultado obtenido es interesante porque muestra cierta homogeneidad en las respuestas: de los 16 feriantes encuestados, trece considera a su ME “un trabajo” poniendo expectativas de continuidad (Ver cuadro 5)

En este punto se rescata la observación de Razeto (1988) en cuanto al compromiso de los sujetos con las experiencias de la economía popular. La continuidad y valoración de éstas dependería de las respuestas que estos emprendimientos brinden a las necesidades de las UDs.



Cuadro 5. Tipo de emprendimiento según valoración del mismo en tanto actividad laboral




Consideración del Emprendimiento



Es un trabajo y pone expectativas de continuidad

Un modo para procurarse ingresos momentáneos

Tipo de ME

unipersonal

4




familiar

6

1

Grupal

3

2

Total

13

3

Continuando con el análisis de este aspecto, la homogeneidad en las respuestas sufre ciertos cambios al momento de considerar el tipo de emprendimiento.

Así, observamos que entre quienes sólo lo consideran un medio momentáneo para procurarse ingresos, predominan la opinión de feriantes pertenecientes a MEG.

Teniendo presente que por cada MEG fue consultado un miembro, su opinión no debería ser tomada como representativa de la del resto de sus integrantes. Pese a ello, el dato podría ser relacionado con otros aspectos vertidos en las entrevistas obteniendo interesantes puntos para la reflexión.

Por ejemplo, en las entrevistas a pasantes y productores se señaló que con el correr del tiempo los MEG fueron perdiendo miembros. Diferencias de opinión entre los miembros, la falta de expectativas respecto de la huerta como proyecto productivo y la obtención de un empleo fueron algunos de los motivos de las desvinculaciones señaladas por los productores.

Para entender las desvinculaciones relacionadas a la falta de expectativas debe considerarse que el origen de muchas de las huertas comunitarias fue exógeno a las voluntades de sus participantes – aunque algunas fueron fundadas por los movimientos sociales en que algunos huerteros militaban - y se enmarcaron en la contraprestación de un Plan Social. No es de extrañar entonces que hayan sido asumidas como una obligación más que una posibilidad de iniciar un proyecto propio.

Así, los casos de huertas grupales iniciadas durante la crisis y que perduraron lo hicieron con un número reducido de miembros (de dos a cuatro miembros, en algunos casos familiares entre sí) o derivaron en emprendimientos familiares propiamente dicho.

Volviendo a la valoración positiva de una actividad sin patrón, las relaciones sociales directas entre productores y consumidores favorecen trascender la alienación de la relación mercantil y posibilitan vivenciar otros aspectos de las relaciones humanas de intercambio. De allí que a partir de la Feria Verde se originen externalidades positivas que no sólo acercan tendencialmente la experiencia a las ideas del comercio justo (Cotera Fretell y Ortiz Roca, 2004) y al consumo solidario (Mance, 2004), sino que también contribuyen al fortalecimiento de una clase distinta de vínculos basados en el intercambio de saberes y experiencias y en la definición de proyectos en común.

Por último, como debilidad del proceso de inserción social de los productores es posible indicar la situación vulnerable en que aún se encuentran un número importante de los productores atravesados por la falta de empleo por fuera del ME.

Es decir, si bien la mayoría valora al ME como actividad laboral, esta forma de trabajo aún no permite la inclusión social de los productores en términos de acceso a beneficios previsionales y al servicio de salud, cuestión que recién empieza a instalarse entre los productores y el PAA a fin de evaluar distintas alternativas y limitaciones de la experiencia organizativa.

Acerca de la realización del fin económico de la experiencia organizativa de los MEs, los datos dan cuenta de la mejora en la relación de éstos con el mercado.

Teniendo en cuenta estas observaciones, para la evaluación de la evolución del proceso organizativo de la Feria Verde tomaremos las ideas de Bourdieu (2001) que al analizar el campo económico demuestra que el posicionamiento de los agentes en el mercado depende de los capitales acumulados31 (nivel micro) pero también de la influencia que ejercen sobre ellos las condiciones de funcionamiento del campo (nivel meso y macro) y los factores externos a éste como por ejemplo el marco regulatorio definido desde el Estado o los patrones de consumo que afectan la demanda.

Aunque el origen de los ME mayormente se relaciona con problemas económicos y la búsqueda de respuestas que valorizan un saber ya adquirido, del relevamiento de datos se infiere que la estrategia de acompañamiento y de contención de productores implementada por el PAA permitió abordar las dificultades vinculadas al bajo nivel de formación inicial que los productores tenían para llevar realmente adelante un emprendimiento mercantil, evitando el abandono de la actividad y favoreciendo la acumulación de experiencia productiva.

Es así que en la mejora de las habilidades para la producción agro ecológica y artesanal y su comercialización, pueda identificarse el incremento del capital tecnológico32 de los ME. En relación al aumento de este tipo de capital hay además que destacar que la metodología de trabajo del PAA en base a la identificación conjunta de problemáticas y el vínculo del programa con distintas unidades académicas de la UNMDP y el INTA posibilita ajustar permanentemente la oferta de capacitaciones con la realidad de los emprendimientos así como también con otras dificultades que atraviesan las UD de los productores (por ejemplo el cuidado de la salud y acceso a servicios básicos)

El acceso a financiamento a través de subsidios permitió la mejora de la infraestructura y obtención de herramientas a los ME así como también el acceso a capacitaciones en temáticas no abordadas desde el PAA pero sí por medio de las organizaciones que con él articulan.

En este aspecto se reconoce el servicio brindado por el Programa en la evaluación de alternativas de diversificación de los ME, el apoyo para la formulación y presentación de proyectos a distintas instancias públicas y privadas, así como el aval técnico que éste brinda frente a aquéllas. Como dificultad, del relato de los técnicos se desprende el tiempo de espera que transcurre entre la presentación de un proyecto a una unidad pública de financiamiento, su aprobación y efectiva asignación a los productores dilatando la mejora del proceso productivo.

Tanto la certificación de la sanidad y calidad de los bienes derivados de la participación en el PAA como la valorización de la calidad de los productos de parte de los consumidores, capitaliza simbólicamente33 a los productores de la experiencia posicionándolos dentro de un segmento de mercado en crecimiento que pondera favorablemente el cuidado de la salud y del medio ambiente, pero también la experiencia de inclusión social promovida.

Como resultado del estudio se infiere que el proceso de aprendizaje derivado del proceso de organización de la comercialización de excedentes ha condicionado mejores y más estables producciones, aunque se reconoce como limitante que el nivel ofertado aún no satisface la demanda de quienes concurren a la Feria. Esta situación es reconocida por los productores y es incluida como aspecto a mejorar – además de la adopción de prácticas se indicó el compromiso que necesitan con sus ME –.


  1. REFLEXIONES FINALES

Teniendo presente la propuesta de análisis de las dinámicas de organización de Da Costa-Lasida (1990) en base a Razeto, 1988, acerca de lo brevemente desarrollado en este trabajo puede afirmarse como tendencia un movimiento ascendente en el eje de tipos de alternativas de solución a los problemas económicos, producto del acompañamiento del PAA.

De los relatos de los productores se rescata: la significación positiva del ME como una mejor alternativa a partir de la consolidación de canales estables de comercialización - sobre todo para aquellos a quienes les permite no esperar pasivamente el cobro de un plan social -; la apreciación de las habilidades desarrolladas para la producción sin químicos o artesanal por medio del acompañamiento y capacitaciones a los que acceden; el rescate del compañerismo; la experiencia de cogestión junto al PAA.

Todos estos elementos evidentemente están aportando a que los MEs superen el nivel de sobrevivencia.

Sin embargo, cabe indicar que la producción de bienes frescos también es destinada para el autoabastecimiento y que éste ha sido valorado como una forma de ahorro. Por tanto, habría que procurar trabajar con los productores la relación entre las cantidades y variedades destinadas al consumo propio y a la venta a fin de evitar que la experiencia adquiera un sesgo mercantilista en detrimento del acceso al alimento con lo que se estaría fomentando la producción de bienes saludables para otros.

Como limitantes al desarrollo de los ME se indican aspectos relacionados a la forma en que se dispone de los recursos productivos –fundamentalmente la tierra - y a lo normativo en cuanto al tipo de bien producido y a las características del establecimiento (coincidente con la UD). Ambos son factores que condicionan la reproducción de los ME.

La bibliografía señala a las políticas y regulaciones urbanas prohibitivas como obstáculos para el desarrollo de la AUP, como un factor restrictivo a la consolidación de los productores como actores del sistema de provisión de alimentos frescos.

La precariedad de la tenencia no ha sido señalada como problema por los productores de bienes frescos y de vivero, haciendo más hincapié en factores que afectan a la performance de sus ME -. Sin embargo se destaca la vulnerabilidad que en este aspecto se encuentran un grupo importante de productores tanto de ME familiares como grupales.

A ello se suman elementos vinculados a lo normativo que afecta a los ME de bienes elaborados. Este aspecto sí fue señalado como factor que limitante por los productores, fundamentalmente por la imposibilidad real de vender fuera de la Feria.

El abordaje de todas estas limitantes se vincula con lo que Bourdieu (2000) señala como la posibilidad de utilizar el capital social acumulado por los agentes para ejercer presiones sobre el Estado orientada a obtener la modificación de las reglas de juego en su beneficio, más específicamente el poder de reglamentación y derecho a la propiedad.

Teniendo en cuenta esta aclaración, como fortaleza de la experiencia se destacan en la actuación del PAA las estrategias de generación de capital social para el abordaje de las problemáticas de los ME, situación que vuelve a subrayar el aporte de la organizaciones de apoyo para la modificación de la situación de las experiencias mercantiles de la EP y la consolidación de una tendencia de articulación entre ellos (desplazamiento hacia la izquierda en el eje del grado de organización de la actividad en la Economía Popular propuesto por Costa-Lasida (1990) en base a Razeto, 1988).

Sin embargo, entre las articulaciones que se mantienen se desprende como principal debilidad la relación con el Estado a nivel local que al carecer de una política definida hacia la EP condiciona los proyectos promovidos por el PAA.

En cuanto al movimiento al interior del eje del grado de organización de la actividad en la Economía Popular, la reconstrucción realizada muestra claramente el pasaje de una instancia de desarticulación de diversos ME a una instancia organizativa y que al momento del relevamiento de datos llevaba tres años de experiencia.

Cabe destacar que dicha articulación abarca tendencialmente la superación del ámbito local y la confluencia de acciones conjuntas con otros actores – entre quienes se incluyen agricultores familiares del ámbito rural - dentro de un proyecto alternativo sustentado en una visión política de construcción de fuerza social con el horizonte en otra economía que arraigue lo económico a los social.


  1. BIBLIOGRAFÍA CITADA

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-------(2004) “La difícil construcción de una Economía Social. Los emprendimientos productivos sociales: su funcionamiento, sus potencialidades y las posibles estrategias de promoción en la Argentina”. Material del Curso de Posgrado en Desarrollo Local y Economía Social, FLACSO. Año 2005. También disponible en http://www.riless.org/
------ y Vázquez, G. (2005a): “Experiencias de Economía Social y Solidaria en la Argentina”, Material del Curso de Posgrado en Desarrollo Local y Economía Social, FLACSO. Año 2005.
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Basualdo, E (2000) “Concentración y centralización del capital en la Argentina durante la década del noventa”, Universidad Nacional de Quilmes Ediciones. Buenos Aires.
Bourdieu, P (2000) La estructuras sociales de la Economía, Ed. Manantial SRL, Buenos Aires.

Castel, R (1995) La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asalariado. Paidós, Buenos Aires. Capítulos VII, VIII y Conclusión.


Cattani, A. (2004) La Otra Economía. Fundación OSDE- Altamira-UNGS. Buenos Aires. Introducción.

Coraggio, J. L. (1996): “El trabajo desde la perspectiva de la Economía Popular”, ponencia presentada en el Seminario sobre los Impactos Territoriales de la Reestructuación Laboral en la Argentina, San Carlos de Bariloche, 27-30 de Mayo. Material del Curso de Posgrado en Desarrollo Local y Economía Social, FLACSO. Año 2005.


------(1999) Política Social y Economía del Trabajo. Alternativas a la política neoliberal para la ciudad. Miño y Dávila Ed. Madrid, Cap III.
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Fernández, A.; Borakievich, S y Rivera, L. (2003) “Espacios colectivos de acción directa: las asambleas y sus tensiones”, en Fernández, A.M. et. al. (2006) Política Y Subjetividad: Asambleas Barriales Y Fábricas Recuperadas, Ed. Tinta y Limón Buenos Aires.




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