Documento de trabajo



Descargar 0.59 Mb.
Página1/6
Fecha de conversión05.06.2018
Tamaño0.59 Mb.
Vistas298
Descargas0
  1   2   3   4   5   6


DOCUMENTO DE TRABAJO

CESUES

COMPETENCIAS P y DISENO CURRICULAR POR COMPETENCIAS


Maria Ruth Vargas Leyva

Si la noción de competencia está en crisis es porque su contenido tradicional no le permite hacer frente a los nuevos desafíos de la competencia y de las situaciones de trabajo. Hay que dotarse de nuevas herramientas conceptuales y prácticas.”

El concepto de competencia actual posee un atractivo singular, la dificultad de definirlo crece con la necesidad de utilizarlo

(Le Boterf, 2000: 31)


INDICE

Presentación

  1. Antecedentes

  2. El concepto de competencia

  3. Tipologia

  4. El diseño curricular

  5. Perfil por competencias

  6. El diseño modular

  7. La evaluación por competencias



Índice de cuadros
Cuadro 1. Competencias Cultura Sociedad y Aprendizaje

Cuadro 2. Redefinición y surgimiento de competencias

Cuadro 3. Tipología de competencias de Guerrero

Cuadro 4. Competencias de Acuerdo al Fondo Social Europeo

Cuadro 5. Competencias enunciadas por Bunk

Cuadro 6. Competencias Eje en el Proyecto Tuning

Cuadro 8. Lineamientos para un Currículo por Competencias

Cuadro 10. Las competencias generales en el proceso de convergencia europeo

Figura 11. Currículo por Competencias profesionales

Cuadro 12. Diferenciación entre perfiles académico, profesional y de egreso.

Cuadro 13. Formación por competencias

Cuadro 14. Componentes para definir el perfil de egreso

Cuadro 15. Derivación de contenidos formativos a partir de los perfiles profesionales

Cuadro 16. Agrupamiento de saberes en el modulo

Cuadro 17. Momentos en el Diseño Curricular

Cuadro 18. Descripción de la competencia

Cuadro 19. Contenido de las Normas de Competencia en el Reino Unido


Cuadro 20. Diferencia de Normas entre tipo de Competencias

Cuadro 21. Evaluación Tradicional versus Evaluación por competencias

Cuadro 22. Métodos de evaluación en la formación por competencias

Cuadro 23. Modelos de evaluación por competencias



Cuadro 24. Los cinco niveles de competencia definidos en el Reino Unido
Índice de figuras

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9’

Presentación
Hay una amplia literatura relacionada con el concepto de competencias, da cuenta de origen, de clasificaciones, de métodos para su determinación, de diseño curricular, de evaluación, así como una variedad de enfoques que van de las competencias laborales a las competencias profesionales.

La formación por competencias se asocia a la emergencia de la sociedad del conocimiento, a cambios en el contenido del trabajo y el modelo productivo; a la demanda de nuevas calificaciones y el surgimiento de nuevas ocupaciones; al incremento de la incertidumbre y el cambio en el contexto labor, así como a la demanda de mayor competitividad. En el marco del Proyecto Tuning, las competencias se generalizan en el ámbito mundial, se habla de modelos por competencias, de currículos por competencia y de evaluación por competencias, sin embargo, no hay consenso en su definición y el concepto pasa a ser polisémico, redefiniéndose a medida que se generaliza su uso.

Este documento aborda los antecedentes que dan cuenta de la emergencia de las competencias laborales, de la dificultad de un consenso en torno a su definición; de los variados enfoques en su determinación y de su tipología. Presenta también la discusión en torno a las competencias en la formación profesional, tanto como un enfoque o como un modelo pedagógico; la características que presenta la metodología del diseño curricular por competencias y de la evaluación por competencias, estrechamente relacionada con la definición de normas o estándares de ejecución.

Con base en una selección de la numerosa literatura relacionada, este trabajo pretende ser una síntesis útil en la comprensión del concepto de competencia profesional, en la identificación del perfil profesional y el perfil de egreso, en el diseño curricular por competencias con un enfoque modular, integral y holístico y en la consideración de la evaluación por competencia como central en el enfoque por competencias. En la implementación de un modelo educativo con enfoque por competencias, es central que los actores del proceso educativo tengan una visión clara de los cambios que implica el cambio de un modelo formativo tradicional a una formación centrada en el alumno, en el saber hacer, en el despliegue de la competencia en un ambiente de cambio e incertidumbre.
El modelo educativo que propone el CESUES parte de considerar al docente como promotor del cambio, como eje de las transformaciones en el aula y como facilitador del proceso aprendizaje-enseñanza. El cambio curricular implica cambios en la organización académica, en la gestión, en los servicios estudiantiles, en las estrategias didácticas, en la evaluación, pero sobre todo, cambios en el docente. Estos cambios deberán derivar de reconocimiento de la necesidad de cambio para dar respuesta a las demandas sociales, del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación por el alumno y los docentes, de la consideración de la emergencia de nuevos empleos que demandan nuevas competencias de los egresados, mas generalmente, de la imbricación entre el mundo del trabajo y el mundo de la escuela.



  1. Antecedentes

El Libro Blanco de la Comisión Europea para la Educación, la Formación y la Juventud (Comisión Européenne, 1995) identifica tres shocks que vive nuestra cultura actual: el shock de la sociedad de la información, el shock de la mundialización y el shock de la civilización científica y técnica. Frente a esta nueva sociedad del conocimiento, propone dos respuestas complementarias entre sí para la educación: la primera centrada en el fomento de la educación general, la segunda respuesta centrada en el desarrollo de la empleabilidad (aptitud para el empleo) y la creación de empleo. La primera respuesta deriva de la necesidad de «comprender las situaciones que evolucionan de forma impredecible». Asumiendo la idea de la cultura general como instrumento de comprensión del mundo a través de tres capacidades: aprehender el significado de las cosas, capacidad de comprender y crear y capacidad de tener criterio y tomar decisiones. La segunda respuesta surge del sentido del conocimiento en las sociedades modernas, definido como una acumulación de saberes fundamentales, de saberes técnicos. El documento de la Comisión Europea sintetiza los componentes de la empleabilidad en: conocimiento de base (el saber), el conocimiento técnico ( el saber hacer) y las aptitudes( el saber ser).

Los cambios en el mundo del trabajo son tanto cualitativos como cuantitativos; cualitativamente el conocimiento se ha convertido en el capital intangible con alta valoración tanto económica como social, cambiando el contenido del trabajo que incorpora conocimiento, capacidades de interactuar con tecnologías de información y comunicación, y una amplia gama de competencias sociales, antecediendo la aparición del concepto de competencia laboral y de trabajador competente. Cuantitativamente, las oportunidades de nuevos empleos están atadas a diferentes factores, no se ensanchan cuantitativamente pero sí cambian en cuanto a la incorporación de nuevas características cualitativas para definir lo que sería un desempeño laboral exitoso y se crean nuevos empleos con otros contenidos y otras demandas profesionales. En este contexto, la gestión por competencias emerge como clave en la sociedad del conocimiento referidas a competencias y educación, competencias en investigación y desarrollo, competencias e innovación, administración pública y competencias esenciales.

Zabalza (2004) recoge seis retos que deben enfrentar las universidades hoy día:

  1. Adaptarse a las demandas del empleo

  2. Situarse en un contexto de gran competitividad donde se exige calidad y capacidad de cambio,

  3. Mejorar la gestión, en un contexto de reducción de recursos públicos;

  4. Incorporar las nuevas tecnologías tanto en gestión como en docencia;

  5. Constituirse en motor de desarrollo local, tanto en lo cultural como en lo social y económico;

  6. Reubicarse en un escenario globalizado, que implica potenciar la interdisciplinariedad, el dominio de lenguas extranjeras, la movilidad de docentes y estudiantes, los sistemas de acreditación compartidos.


La exigencia de que la formación profesional se adapte y responda a las necesidades del mercado es un objetivo que se ha marcado desde organismos internacionales como la OIT y el Centro Europeo de la Formación Profesional (CEDEFOP), el Segundo Informe de investigación sobre la Formación Profesional en Europa1, considera que la dinámica entre ambos mercados no puede plantearse desde las titulaciones formales, sino que el equilibrio entre la oferta y la demanda de las cualificaciones debe centrarse en las competencias.
1.1. Formación basada en competencias

En el contexto de cambios en el trabajo y el advenimiento de la sociedad del conocimiento, a principios de los aňos 70, Gerhard Bunk introduce el término competencia en el mundo educativo y el mundo laboral2. En 1973, McClelland, en la búsqueda de una alternativa a las pruebas de aptitud e inteligencia tradicionales, desarrolla el constructo de “competencia” definido como una característica subyacente de una persona que le permite demostrar un desempeño superior en un determinado puesto, rol o situación diferenciando entre personas con desempeño excelente versus personas con desempeño promedio. En la década de los 80, la formación para el trabajo con base en competencias generan en Inglaterra y Australia reformas educativas, que tuvieron como objetivos: a) fortalecer la competitividad de los trabajadores en el ámbito internacional, b) generar una fuerza laboral con la capacidad de ser flexible para adaptarse a los cambios en la producción, c) facilitar la educación continua acorde a los requerimientos de las empresas y d) orientar el sistema educativo con base en la demanda empresarial( Tobón, 2005). Mertens (2000) sugiere que el enfoque de las competencias surgió a raíz del requerimiento de las empresas de promover el aprendizaje organizacional, la competencia y la movilidad laboral.

La preocupación por el nivel de competitividad y las nuevas demandas que el mercado laboral hace sobre las personas, derivó en Estados Unidos en el informe SCANS que identifico las competencias mínimas necesarias para el desempeño laboral, el Informe de la Comisión SCANS para América 2000, Lo que el Trabajo requiere de las Escuelas3, del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, fechado en 1992, indica ya el peso de la formación por competencias en el sistema escolarizado de Estados Unidos.

En la década de los 90, se consolida la gestión del talento humano con base en competencias, en el marco del proceso de Convergencia Europea de Educación Superior; se profundiza y da forma al concepto de competencia aplicado al campo de la educación superior, concepto que facilita y va unido al proceso de integración del crédito académico como criterio rector del diseño curricular universitario. Se inicia así el proyecto de convergencia europea conocido como TUNING, dirigido a una base de comparabilidad para la formación profesional con base en competencias. La enseñanza profesional asiste, en la Comunidad Económica Europea, al desplazamiento de una pedagogía definida en términos de objetivos hacia la formalización de una pedagogía definida en términos de competencias a adquirir; se construyen referenciales de empleos y referenciales de diplomas según un mismo procedimiento que es objeto de una reglamentación, esta reglamentación establece que todo diploma está definido explícitamente por un referencial, y que este referencial es deducido a su vez del referencial de empleo al cual se supone que ese diploma conduce.(Ropè,2004).

Los procesos de Formación Basada en Competencias parecen surgir, principalmente, de dos orígenes:

a. De la necesidad del trabajador o trabajadora de obtener un servicio de formación para superar un resultado de evaluación que demuestra un dominio insuficiente de la competencia;

b. De los procesos de modernización de los sistemas de formación que ven en el enfoque de las competencias un referente válido para optimizar los insumos del diseño curricular y organizar el proceso enseñanza/aprendizaje en torno a la construcción de capacidades para llegar a ser competente.

Si bien la competencia tiene su origen en el mundo laboral adoptándose rápidamente por la educación técnica, el término se ha complejizado y se ha definido con una connotación de “saber actuar con idoneidad y con excelencia”; la competencia implica hacer interactuar recursos internos y externos, en la cual se incorporan conocimientos, habilidades y actitudes.

El tema de la formación basada en competencia laboral es importante porque:

a. enfatiza y focaliza el esfuerzo del desarrollo económico y social sobre la valorización de los recursos humanos y la capacidad humana para construir el desarrollo. Y, porque el enfoque de competencias se adapta a la necesidad de cambio, omnipresente en la sociedad internacional, bajo una multiplicidad de formas (Ducci, 1997 )

b. el mundo de la producción se ha visto afectado por las transformaciones a gran escala en el mundo del trabajo en cuanto la forma de inserción de las economías nacionales en los mercados modernos globalizados, las exigencias crecientes de productividad y competitividad y el desarrollo y difusión creciente de nuevas tecnologías y conocimientos aplicados en todos los niveles del quehacer productivo.( Mertens, 2004)


c. la educación desempeña actualmente un rol importante en la competitividad, considerándose un factor estratégico para el progreso, la formación de recursos humanos altamente calificados, capaces de dar respuesta al impacto originado por la innovación científica y tecnológica.

d. la sociedad del conocimiento se traduce en nuevos contenidos, nuevas demandas de conocimientos, la gestión del conocimiento en todos los campos de la actividad humana, la emergencia de regiones que aprenden y la cada vez más frecuente educación virtual como medio de adquisición de información y creación de conocimiento.

Resumiendo, el desafío más relevante de la educación contemporánea es adaptarse a la creciente evolución tecnológica, científica, social y cultural de los entornos, en la transición de una sociedad industrial a otra sociedad post-industrial, de una sociedad del aprendizaje a una sociedad del conocimiento.
Cuadro 1. Competencias Cultura Sociedad y Aprendizaje

Sociedad del aprendizaje

Sociedad de la información

Sociedad del conocimiento

Aprendizajes masivos y continuos

Selección de saberes

Comprensión

Diversidad en los sistemas y necesidades del aprendizaje

Organización de saberes

Significación

Aprender a aprender

Integración de saberes

Análisis crítico

Aprendices y maestros

Consumidor

Constructor


La noción de competencia implica una forma distinta de establecer y abordar los objetivos de la formación relacionándolos íntimamente con las necesidades de desarrollo económico y social y, más concretamente, con los requerimientos del mundo productivo (CIDEC 2004, 25). La capacitación y educación basada en competencia es una metodología de instrucción que identifica las habilidades básicas, conocimientos y actitudes que satisfacen normas específicas, enfatiza estándares de ejecución y facilita el aprendizaje individual. Es un enfoque educativo que deriva su contenido de tareas efectivamente desempeñadas en un trabajo realizado por trabajadores competentes en su oficio y basa la evaluación en el desempeño concreto a demostrar. Responde a cuatro preguntas: qué enseñar, cómo enseñar, cómo enunciar el criterio, cómo evaluar, y se expresa en términos de conocimientos, habilidades, actitudes y resultados demostrables.

En el mercado Común Europeo, el concepto de "competencias" se ha generalizado en un contexto de depreciación de la formación profesional, como una crítica a la pedagogía tradicional, como un elemento para la formación continua de los adultos en las empresas y en el contexto del desarrollo de un sistema de formación profesional. Ducci (1997) señala que el enfoque de competencia refuerza el punto de enlace entre mercado educativo y mercado de trabajo, ya que se sitúa a medio camino entre la producción y el consumo de competencias por parte del aparato productivo. el punto de encuentro se desplaza hacia un verdadero “mercado de competencias”, de interfaz entre oferta y demanda de mano de obra.

El consenso internacional da cuenta de que el diseño curricular por competencia responde a las necesidades  de formación profesional, así como a los cambios de los contextos. Los individuos formados en el modelo de competencias profesionales reciben una preparación que les permite responder de forma integral a los problemas que se les presenten con la capacidad de incorporarse más fácilmente a procesos permanentes de actualización, independientemente del lugar en donde se desempeñen.

Lo que se adquiere es, esencialmente la realización de prácticas socialmente contextualizadas” (Tejeda Fernández, 1999). En este sentido, las competencias profesionales, aúnan conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores. Esos conjuntos de capacidades y atributos personales cobran sentido cuando se los aprecia en la óptica de una tarea profesional determinada, para la cual existen criterios de logro, calidad o efectividad bien establecidos. INAP cita como elementos de las competencias para una gestión del desempeño excelente: a) actitudes y valores (concepto de uno mismo); b) motivación y rasgos de carácter (conducta y modelos de pensamiento); c) conocimientos explícitos y tácitos; d) capacidades cognoscitivas y habilidades y, e) experiencia y práctica.

La crisis de la educación tradicional en la emergente sociedad del conocimiento da cuenta de que la educación profesional se ha aislado de las profesiones mismas. Los egresados con frecuencia carecen de de destrezas y habilidades para aplicar conocimiento en tareas prácticas (destrezas profesionales requeridas por el mercado), su campo de especialización carece de demanda social específica, un gran número de ellos se desprofesionaliza, y los niveles de salarios no corresponden al coste económico y de oportunidad de la formación recibida. Una segunda consideración es la acción del mercado laboral, que reduce campos específicos de un modo definitivo en algunos casos traduciéndose en altas tasas de desempleo en algunas profesiones, lo que significa, la mayor parte de las veces, una reconversión profesional o una simple derivación del empleo por necesidad. Un tercer factor, tal vez el más importante de todos, es el cambio acelerado del tipo de necesidad económica, laboral y educacional que afecta a los actuales egresados de la educación superior en el mundo. Desde esta perspectiva, la adquisición de competencias se relaciona directamente con la adaptabilidad de los profesionales a situaciones cambiantes e incluso a las transformaciones laborales y de ocupación que seguramente les afectarán. (San Martín, 2004).

El enfoque por competencias aporta a la educación contemporánea:

  1. Mayor transparencia de los perfiles profesionales, en los

programas de estudio y énfasis en los resultados de aprendizaje

  1. Cambio a un enfoque educativo más orientado a quien aprende

  2. Demandas crecientes de una sociedad de aprendizaje

permanente, lo que requiere mayor flexibilidad

  1. Necesidad de niveles superiores de empleo y ciudadanía

  2. Mejora de la dimensión internacional de la Educación Superior

  3. Necesidad de un lenguaje compartido para consulta entre

todos los implicados

.



  1. El concepto de competencia

La competencia no existe por sí

sola, lo que existe realmente son

personas mas o menos competentes

ICFES/INTEP 2005
El término competencia es polisémico, hay una diversidad de interpretaciones conceptuales y se utiliza con múltiples significaciones y con diversos sentidos para abordar actividades relativas a la formación de recursos humanos en la empresa, a la capacitación de personal, y más ampliamente, a la formación profesional formal desde el nivel básico hasta el de posgrado. El término tiene múltiples fuentes teóricas (sicología, lingüística, sociología, filosofía, educación para el trabajo), ha evolucionado desde el enfoque centrado en la tarea y el enfoque centrado en el perfil hasta un enfoque holístico y complejo favorecido en el diseño de la formación profesional. Independientemente de la variedad de definiciones, en todos los casos el concepto de competencia se centra en los resultados del aprendizaje, en lo que el alumno es capaz de hacer al término del proceso educativo, y en los procedimientos que le permitirán continuar aprendiendo en forma autónoma a lo largo de la vida.

Concepto en construcción, la competencia ha sido definida desde diversos enfoques y autores:

  1. Posee competencia profesional quien dispone de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una profesión, puede resolver los problemas profesionales de forma autónoma y flexible, y está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo. (Bunk, 1994)

  2. La combinación dinámica de atributos – con respecto al conocimiento y su aplicación, a las actitudes y responsabilidades – que describen los resultados del aprendizaje de un determinado programa, o cómo los estudiantes serán capaces de desenvolverse al final del proceso educativo (TUNING, 2000).

  3. Aptitud de un individuo para desempeñar una misma función productiva en diferentes contextos y con base en los requerimientos de calidad esperados por el sector productivo. Esta aptitud se logra con la adquisición y desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades que son expresados en el saber, el hacer y el saber hacer. (Mertens, 2000)

  4. Un saber hacer con conciencia. Es un saber en acción Un saber cuyo sentido inmediato no es “describir” la realidad, sino “modificarla”; no definir actitudes que permiten desempeñarse eficientemente en su área profesional, así como adaptarse a nuevas situaciones y, de ser necesario, transmitir sus conocimientos, habilidades y actitudes a áreas profesionales vinculadas; integra las capacidades para desarrollar funciones y situaciones de trabajo en el nivel requerido por el empleo e incluye la anticipación de problemas, la evaluación de consecuencias y la posibilidad de participar activamente en la mejora de su trabajo y de su actividad (Ceneval, 2004)

  5. Combinación dinámica de atributos – con respecto al conocimiento y su aplicación, a las actitudes y responsabilidades – que describen los resultados del aprendizaje de un determinado programa, o cómo los estudiantes serán capaces de desenvolverse al final del proceso educativo ... “ (Comisión Europea, 2000: 280 )

  6. Un saber el qué, pero también un saber cómo. Las competencias son, por tanto, propiedades de las personas en permanente modificación que deben resolver problemas concretos en situaciones de trabajo con importantes márgenes de incertidumbre y complejidad técnica. (Larrain y González, 2003).

  7. La “competencia profesional” se describe como la idoneidad para realizar una tarea o desempeñar un puesto de trabajo eficazmente por poseer las calificaciones requeridas para ello (OIT, 1993).

  8. Conceptualmente, una competencia es un conjunto de conocimiento, características conductuales, destrezas, habilidades par la auto- observación y el autocontrol, y otros atributos conductuales, que correctamente combinados, frente a una situación de trabajo, predicen un desempeño optimo (ICFES, 2005)

  9. La competencia no se refiere a un desempeño puntual. Es la capacidad de movilizar conocimientos y técnicas y de reflexionar sobre la acción. Es también la capacidad de construir esquemas referenciales de acción o modelos de actuación que faciliten las acciones de diagnóstico o de resolución de problemas productivos no previstos o no prescriptos.( Catalano, a Abolió de Cols y Sladogna,2004)

Las variadas definiciones de competencia destacan cuatro características:

  • la competencia comporta todo un conjunto de conocimientos, procedimientos y actitudes combinados, coordinados e integrados, en el sentido que el individuo ha de “saber hacer” y “saber estar” para el ejercicio profesional. El dominio de estos saberes le hacen “capaz de” actuar con eficacia en situaciones profesionales.

  • Las competencias sólo son definibles en la acción. Poseer capacidades no significa ser competente. La competencia no reside en los recursos (capacidades) sino en la movilización misma de los recursos.

  • La experiencia se muestra como ineludible, tiene que ver directamente con el propio proceso de adquisición de competencias y atribuye a las mismas un carácter dinámico.

  • El contexto es clave en la definición. Si no hay más competencia que aquella que se pone en acción, la competencia no puede entenderse tampoco al margen del contexto particular donde se pone en juego.

Grooting (1994), señala que las competencias surgen en el Reino Unido asociada a la evaluación; en Alemania, vinculadas a las definiciones profesionales globales haciéndose más énfasis en el proceso formativo; en Francia, como crítica a la pedagogía tradicional basada y fundamentada en los conocimientos teóricos escolares; en Holanda, dentro de una óptica de integración institucional y descentralización de las responsabilidades formativas, posibilitando mayor flexibilidad interna con más posibilidades de transición dentro del sistema; en España, la competencia se da como una combinación del sistema británico (normas de referencia para la formación inicial) y del sistema francés (fomento de la formación en la empresa).

En el ámbito mundial se manifiesta una diversidad de interpretaciones y propuestas del término de competencia, existiendo el consenso de que la competencia no puede limitarse a la concepción de habilidades, y destrezas, ya que la disposición y la actuación le confieren a la competencia un carácter actitudinal que la distancian de esta concepción; se orienta a una selección personal, de saberes, aquello que es objeto de interpretación, es un atributo que le confiere el sujeto que interpreta, implicando un compromiso conceptual, metodológico, actitudinal, axiológico.

La competencia se estructura, de acuerdo a Le Boterf (1996), con base en tres componentes fundamentales:

  1. El saber actuar, conjunto de factores que definen la capacidad inherente que tiene la persona para poder efectuar las acciones definidas por la organización, tiene que ver con su preparación técnica, sus estudios formales, el conocimiento y el buen manejo de sus recursos cognitivos puestos al servicio de sus responsabilidades.

  2. El querer actuar, que alude no sólo al factor de movilización de logro, intrínseco a la persona, sino también a la condición mas subjetiva y situacional que hace que el individuo decida efectivamente emprender, en concreto, una acción.

  3. El poder actuar, determinado por los medios y los recursos de que disponga el individuo, que condiciona fuertemente la efectividad en el ejercicio de sus funciones.

De acuerdo a Pérez Escoda (2001,138) la competencia se caracteriza por:

  • Ser aplicable a las personas ( individualmente o en forma grupal).

  • Implicar conocimientos “saberes”, habilidades “saber hacer”, actitudes y conductas “saber estar” integrados entre sí, transferibles a otros aprendizajes, que pueden aplicarse a la práctica en forma ilimitada, en gran cantidad de situaciones

  • Ser indisociable de la noción de desarrollo y de aprendizaje continuo unido a la experiencia.

  • Constituir un capital o potencial de actuación vinculado a la capacidad de un trabajo autónomo y responsable

  • Integran la comprensión de conceptos, principios y teorías, los procesos cognitivos (resoluciones de problemas, creatividad, metacognición), los procedimientos y los valores que fundamentan la acción.

  • Inscribirse en un contexto determinado, con referentes de eficacia, permitiendo a su vez afrontar situaciones contingentes

La competencia es la expresión concreta de los recursos que pone en juego el individuo cuando lleva a cabo una actividad, pone el énfasis en el uso o manejo que el sujeto debe hacer de lo que sabe, no del conocimiento aislado, en condiciones en las que el desempeño sea relevante" (Malpica, 1996). Se adquiere, se moviliza, y se desarrolla continuamente, está en la cabeza del individuo, es parte de su acervo y su capital intelectual y humano, lo importante no es su posesión sino el uso que se haga de ella. La competencia profesional no reside en los recursos (conocimientos, capacidades) que pueden ponerse en práctica sino en la propia movilización de los recursos. Los saberes no constituyen la competencia sino que aumentan o disminuyen las oportunidades de ser competentes.


"las competencias sólo son definibles en la acción", no se pueden reducir al saber o al saber-hacer de ahí que no se encuadren con lo adquirido solamente en la formación. Se reconoce en esos procesos una movilización desde el saber a la acción durante la cual se agrega valor en la forma de reacciones, decisiones y conductas exhibidas ante el desempeño. En este sentido la sola capacidad de llevar a cabo instrucciones no define la competencia, requiere además la llamada "actuación" es decir el valor añadido que el individuo competente pone en juego y que le permite "saber encadenar unas instrucciones y no sólo aplicarlas aisladamente". En una concepción dinámica, las competencias se adquieren (educación, experiencia, vida cotidiana), se movilizan, y se desarrollan continuamente y no pueden explicarse y demostrarse independientemente de un contexto. En esta concepción, la competencia está en la cabeza del individuo, es parte de su acervo y su capital intelectual y humano. (Fernández, 1998).
De manera resumida, una competencia se concreta, en forma práctica, en tres aspectos fundamentales: a) una característica subyacente a un individuo, básica y relativamente permanente de su personalidad, es capaz de predecir su conducta, b) está causalmente relacionada con un desempeño superior o efectivo en alguna actividad, y c) puede ser medida de acuerdo con un criterio específico.

3.1. Enfoques en la determinación de competencias

En la determinación de las competencias han sido dominantes tres enfoques.

1. Enfoque conductista: que entiende la competencia dentro de las conductas discretas asociadas con la conclusión de tareas atomizadas, su evaluación se realiza a partir de la observación directa de la ejecución.

2. Enfoque genérico: se concentra sobre aquellas características generales del individuo que son cruciales para una actuación efectiva, las competencias son conceptualizadas como características generales, ignorando el contextual en el que ellas se aplican o se ponen en juego.

  1. Enfoque integrado o relacional: intenta casar en enfoque anterior de los atributos generales con el contexto en el que ellos se ponen en juego o son utilizados. La competencia es relacional; es decir, dependiendo de las necesidades de la situación se implicarán unos u otros atributos en la búsqueda de la solución más idónea a la misma.

Tobón (2005, 49) propone que las competencias deben ser abordadas desde un dialogo entre tres ejes centrales: 1) las demandas del mercado laboral-empresarial-profesional; 2) los requerimientos de la sociedad, y 3) la gestión de la autorrealización humana desde la construcción y el afianzamiento del proyecto ético de vida. “Desde este punto de vista, las competencias, desde una perspectiva compleja, se ubican en la categoría general del desarrollo humano”.

En el ámbito de las competencias profesionales, la idea de la construcción de competencias de forma intencionada a través del proceso de enseñanza aprendizaje ha estado determinada por el vínculo cada vez más estrecho entre sociedad y universidad, resultado de las demandas de pertinencia y de impacto en los proceso de formación y de investigación.


La competencia en educación “Comporta todo un conjunto de conocimientos, procedimientos y actitudes combinados, coordinados e integrados, en el sentido que el individuo ha de “saber hacer” y “saber estar”. Tanto la adquisición de la competencia como su consecuente demostración constituye un logro práctico. Lo que se adquiere es, esencialmente la realización de prácticas socialmente contextualizadas” (Tejeda Fernández, 1999).

Las Competencias Profesionales, seňala Vázquez (2005), son el conjunto de aptitudes que permiten resolver problemas de complejidad creciente en escenarios diversos de trabajo, de manera autónoma y flexible que permita la transferencia a situaciones nuevas; Así como la construcción de una postura que integre a los aspectos cognitivos y de habilidades, los elementos éticos y el pensamiento crítico requerido para confrontar la realidad y hacer propuestas de mejora en una disciplina determinada.

La competencia no puede limitarse a la concepción de habilidades, y destrezas, ya que la disposición y la actuación le confieren a la competencia un carácter actitudinal que la distancian de esta concepción, se orienta a una selección personal, de saberes, aquello que es objeto de interpretación, es un atributo que le confiere el sujeto que interpreta, implicando un compromiso conceptual, metodológico, actitudinal, axiológico.

La competencia es un saber hacer complejo resultado de la integración, movilización y adecuación de capacidades, habilidades y conocimientos utilizados eficazmente en situaciones que tengan un carácter común” (Lasnier, 2000). La competencia profesional es un saber hacer complejo que exige un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, valores y virtudes que garantizan la bondad y eficiencia de un ejercicio profesional responsable y excelente.
En la Educación Superior, la competencia supone poner en acción destrezas, aptitudes, comportamientos y actitudes, pero además implica una construcción, un acto creador y una combinación de los distintos saberes en ejecución en los contextos en que se desarrolla. ( Solar, 2005). Las competencias profesionales son consideradas como capacidades asociadas a la realización eficaz de tareas determinadas, de tipo profesional, cobran sentido cuando se los aprecia en la óptica de una tarea profesional determinada, para la cual existen criterios de logro, calidad o efectividad bien establecidos. La diferencia radical entre la competencia laboral y la competencia profesional es quizá la capacidad de enfrentar y resolver con éxito situaciones inciertas, nuevas e irregulares en la vida laboral, situaciones contingentes no afrontadas, o asumir e internalizar tecnologías que ahora no existen. Las competencias profesionales como expresión didáctica deben expresar alto grado de generalización, nivel de sistematicidad, lógica de actuación del profesional y modo de actuación del profesional.
En el marco del proyecto Tunning, iniciado por las Universidades Europeas para responder al reto de la Declaración de Bolonia y del Comunicado de Praga, el concepto de las competencias trata de seguir un enfoque integrador. Las competencias representan una combinación de atributos (con respecto al conocimiento y sus aplicaciones, aptitudes, destrezas y responsabilidades) que describen el nivel o grado de suficiencia con que una persona es capaz de desempeñarlos. Las competencias son de tres tipos:

  • Competencias básicas, o capacidad intelectuales indispensables

  • Competencias genéricas, constituyen la base de estudio de la profesión, comprenden las competencias instrumentales, interpersonales y sistémicas

  • Competencias específicas para cada área temática, que refieren a la base particular del desempeño profesional.

La definición de las competencias profesionales considera el contexto internacional y los diversos contextos en el país que inciden en el desempeño profesional y las condiciones y características propias de la institución formadora. Las competencias están condicionadas por el campo o área disciplinaria en que se desempeñará el egresado. Una vez definida técnicamente la competencia deseada se han establecido las condiciones y los aspectos formales de cómo se evaluará su logro.

El enfoque por competencias deja de hacer énfasis en la adquisición de títulos y/o conocimientos no necesariamente aplicados, para pasar a incorporar esos conocimientos en habilidades y disposiciones específicas. Partiendo de ello, se considera que la competencia profesional que incorpora un diseño curricular por competencias en educación superior, debe caracterizarse por tres atributos:

    1. Correlacional, debido a que vincula diferentes tareas, atributos y habilidades dentro de una estructura conceptual

    2. Holística, debido a que reúne una multitud de factores con la finalidad de encontrar aquellos que expliquen el desempeño laboral exitoso concentrándolos en tareas profesionales

    3. Contextual, debido a que la competencia se vincula con el contexto social y cultural en el que se desarrolla el desempeño profesional exitoso.

Muy recientemente ha comenzado a generalizarse el concepto de competencia profesional integrada, definida “más que una lista de tareas (lo que se hace en el puesto) cuando se agregan los atributos del profesional experto y las características del contexto o situación, para desempeñar una profesión.

Como seňala Ducci (2002:19) Desde el punto de vista conceptual, el término “competencia laboral” y su extrapolación a “formación basada en competencia laboral” no es, sin embargo, plenamente claro e inequívoco. Se utiliza con diversos sentidos, contextos y con una variedad de énfasis en sus componentes esenciales, conformándose un consenso respecto al concepto competencia que reúne y sintetiza insumos, procesos y resultados; entendida como la capacidad productiva de un individuo, medida y definida en términos de desempeño real, y no meramente de una agregación de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes, necesarios pero no suficientes para un desempeño productivo en un contexto laboral. Resumiendo, la competencia es más que la suma de todos esos componentes; es una síntesis que resulta de la combinación, interacción y puesta en práctica de tales componentes en una situación real, enfatizando el resultado, y no el insumo.

El enfoque por competencias deja de hacer énfasis en la adquisición de títulos y/o conocimientos no necesariamente aplicados, para pasar a incorporar esos conocimientos en habilidades y disposiciones específicas. No supone un mero adiestramiento puntual para que los individuos adquieran distintas competencias que la transformación industrial va demandando. En el enfoque por competencias la formación profesional se configura como un concepto global necesario para el individuo a lo largo de toda su vida y que le dotará de un desarrollo integral en la adquisición de competencias y capacidades para su cualificación profesional, así como de la capacidad para aprender. Serán estas competencias adquiridas y su capacidad para aprender las que le permitan adecuarse tanto a las transformaciones profesionales como sociales e individuales. A su vez esto le permitirá desarrollarse en su ámbito social y profesional enfrentándose a los retos que los cambios del entorno productivo le presenten.



3. Tipología

El concepto de competencia está en construcción. En su desarrollo se han ido redefiniendo e identificando competencias. Le Boterf (1994) afirma que la noción de competencia está en crisis porque su contenido tradicional no le permite hacer frente a los nuevos desafíos de la competencia y de las situaciones de trabajo, “la dificultad de definirla crece con la necesidad de utilizarla”. Definida en diferentes ámbitos, se ha ido conformando un consenso que dota a las competencias identificadas de mayor o menor poder de generalización respecto al campo ocupacional. A mayor especificidad de una competencia menor oportunidades de aplicarse en otros contextos; a mayor necesidad de hacer frente a nuevos contextos y afrontar contingencias, las competencias sen dotan de una práctica reflexiva que permite la gestión del conocimiento y la innovación.
Cuadro 2. Redefinición y surgimiento de competencias


Le Boterf, 1991

Bunk,1994

ISFOL, 1995

Echeverría, 2002

Competencia técnica

Competencia técnica

Competencia técnica

Competencia técnica

Competencia Social

Competencia Social

Competencia base

Competencia Social




Competencia metodològica

Competencia transversal

Competencia metodològica




Competencia participativa




Competencia participativa

Fuente: Elaborado con base en Le Boterf, 1991: Bunk, 1994: ISFOL, 1995 y Echeverria, 2002.

Se han identificado variadas competencias en función de intenciones de capacitación o formación, de niveles de aprendizaje de mayor o menor complejidad, y aún de contextos específicos.


Cuadro 3. Tipología de competencias de Guerrero

Competencias Básicas o base

Comunes a todas las ocupaciones e

Imprescindibles para incorporarse al mercado de trabajo. Facilitadas en los procesos de educación básica y formación inicial

Competencias técnico-profesionales

Específicas de una

Profesión y que vienen facilitadas por la formación específica (profesional u ocupacional). Pueden ser técnicas, metodológicas, sociales y/o participativas.

Competencias transversales

Son las comunes en una determinada rama o familia de profesiones u ocupaciones de producción y/o servicios. Por ejemplo, las competencias de la familia profesional de la educación

Competencias Claves

Son las esenciales en las nuevas formas de

organización del trabajo. Aquellas que permiten aplicar conocimientos y capacidades en las situaciones de trabajo

Catálogo: ACTIDOCE -> MATEGENE


Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos