Doctrina Social de la Iglesia y la prevención en psicología



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23/02/2018

PREVENCIÓN EN PSICOLOGÍA, UNA MIRADA DESDE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Resumen; Para la realización de este trabajo se han revisado una serie de Encíclicas y escritos pontificios. Desde la perspectiva universalista de estos textos, sus formas de puntualizar acciones y la reorganización cultural implicados, se propone una metodología de preparación de programas preventivos en psicología. El presente esquema, que hemos utilizado al instrumentar programas preventivos con las cátedras, no es alternativo a los niveles de prevención primaria secundaria y terciaria, sino que puede comprenderlos y darles más amplitud. En conclusión general la prevención es el espacio más preciso en donde deben encontrarse la ciencia con la fe y armonizar desde la ética el conjunto de acciones posibles.

Autor: Dr. Daniel Alberto Dominguez

Profesor en la Universidad Católica de La Plata, Psicólogo Clínico (Universidad Nacional de La Plata), Doctor en Psicología (Universidad de Belgrano), Especialista en Doctrina Social de la Iglesia (Pontificia Universidad Católica Argentina)

Área: c) La visión de las ciencias: descubrimientos, tecnologías, aplicaciones

Introducción: El presente trabajo nació en las Cátedras que dirijo en la Universidad Católica de La Plata, en especial la de Psicología Preventiva y Salud Comunitaria, que, en 5to año de la Carrera de Psicología, se presenta como una herramienta diferente para la tarea profesional.

Prevención y ciencia.

Ciencia es conocimiento sistemático y controlado. La sistematicidad habla del método científico, que no pondré aquí en discusión, y controlado refiere a las formas en que se asegura la seriedad de sus operaciones, ¿cuáles son esas formas? En cualquiera de sus modalidades hace referencia a hechos del pasado que aseguran la continuidad de los sucesos, comportamiento estable de animales inferiores, de los químicos o seguridad que se ha asentado milenariamente en las leyes de la física, y tantas otras herramientas que hacen seguro el accionar, pero siempre basándose en dos premisas, la reducción de sus competencias y las referencias a estados anteriores1.

Claro que muchas veces, suspendido en el habla cotidiana, el experto, como llama De Certeau al científico, se extiende en aseveraciones sobre las conveniencias o inconveniencias sociales, para entonces “…Ya no sabe lo que dice. Algunos solamente, luego de haber creído hablar durante mucho tiempo como expertos una lengua científica, se despiertan del sueño y advierten de pronto que, después de un momento, como el Gato Félix en las caricaturas de antaño, caminan en el aire, lejos del suelo científico. Acreditado por una ciencia, su discurso era sólo el lenguaje ordinario de juegos tácticos entre poderes económicos y autoridades simbólicas”2. El juego del autor muestra del científico su dependencia del contexto sociopolítico, hecho que, como vemos a diario, no disminuye su contundencia.

La prevención, como proyección de futuro no es un ámbito claramente definido desde las perspectivas científicas: las diferentes ciencias (o “disciplinas”) justifican aquí una serie de estiramientos de sus propias concepciones, todo puede estar antes y ser un indicio de lo que vendrá, pero nada lo es necesariamente.

En resumen, al preparar un Programa Preventivo es necesario planificar a futuro y poner en juego proyecciones que la ciencia no autoriza, pero que siempre el hombre realiza.

Las dificultades para mantener el cuidado ético en este contexto, sumado a la tendencia generalizadora que caracterizara muchos de sus antiguos principios, se vieron trágicamente reflejadas, por épocas, en las dinámicas adoptadas por el prejuicio social, la discriminación étnica y el totalitarismo político.

Para evitar estos desvíos he entendido que debe mantenerse una actualización del pensamiento preventivo y que ésta pasa necesariamente por la educación de una actitud. En otras palabras desmitificar el dato como socio activo de un consecuente para trasladar el posible resultado a la actitud misma del que lo conoce. El saber interesado aquí involucra al estudioso en un compromiso con la construcción de ese futuro, y no es ya el mero observador de hechos a los que se puede modificar sólo después de clasificarlos3.

Se desprende de los párrafos previos que toda actividad preventiva no puede basarse solamente en la perspectiva científica, ésta no sostiene un proyecto de vida necesariamente, solo comprende y explica a duras penas un presente mediante escabrosos análisis de lo pasado, en su afán de conocimientos, no la detiene la impericia ni el riesgo de error y es quizás esta costumbre la que podría determinarla a un trágico destino4. En otras palabras: aunque estemos convencidos que el conocimiento científico ha desarrollado avances importantísimos para la vida humana, su trasfondo no parece ser tan fiable como para confiarle nuestro futuro.

La psicología no ha sido extraña a estas circunstancias, a horcajadas de la medicina preventiva, la salud mental, la psicohigiene y la política de la experiencia, exacerbada su imaginación en algunas épocas hasta el punto de lindar con la ciencia ficción, busca en el entorno los indicios que la llevarán a obtener resultados en el individuo, en la población, en el universo.

Perspectiva amplia

En este texto centro la atención en la noción de “momento”, este deviene de la filosofía y procura dar cuenta de todos los aspectos que hay que considerar cuando se planifica preventivamente. Confluye con concepciones que la Iglesia viene sosteniendo con una mayor amplitud de pensamiento.

Así lo expresaba, por ejemplo Pablo VI: “También sobre el tiempo aumenta su imperio la inteligencia humana, ya en cuanto al pasado, por el conocimiento de la historia; ya en cuanto al futuro, por la técnica prospectiva y la planificación. Los progresos de las ciencias biológicas, psicológicas y sociales permiten al hombre no sólo conocerse mejor, sino aun influir directamente sobre la vida de las sociedades por medio de métodos técnicos. Al mismo tiempo, la humanidad presta cada vez mayor atención a la previsión y ordenación de la expansión demográfica” (Gaudium et Spess, punto 5).

O en Populorum Progresio: “…La presente situación del mundo exige una acción de conjunto, que tenga como punto de partida una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales.”5.

Aunque tanto el punto como la misma Encíclica apuntan al “desarrollo de los pueblos” es evidente que la mirada es mucho más amplia, pero también es a su vez más específica, refiere a la “humanidad” toda, y plantea puntos muy precisos en los que proyectar acciones hasta llegar al ideal: “…Así se podrá realizar, en toda su plenitud, el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas…”6.

La prevención.

Prevenir, como anticipación de los hechos para hacerlos deseables introduciendo modificaciones, nos lleva a pensar que los sucesores de Pedro han sido y son, maestros en este terreno, de ellos hemos aprendido las bases incipientes de estas líneas. Se sigue aquí entonces con un desarrollo más puntual sobre el tema.

Ninguno de los “momentos” son independientes ni existe una jerarquía de relevancia, ellos son permanentes, coexisten y proponen la sensibilización necesaria para no dejar nada fuera, especialmente al planificar, incluyendo resultados y evaluaciones posteriores: la perspectiva de la pura idea, donde la ideología encuadra utopías del conocimiento; la puntuación definida de cada paso real con los que aplicamos un programa preventivo y por último la reflexiva conjunción de la experiencia y el razonamiento abstracto que enmarca la continuidad o discontinuidad histórica, la legalidad y la cultura. El acercamiento a cualquier problemática por medio de esta mirada nos permite no confundir cada punto como un elemento solitario y estable.

Genérico –Momento abstracto, de la pura idea- de contraposición de utopías.

Detengámonos en el primero de estos momentos por ser el señalado para la conjugación de las ideas en estado puro con las que se ponen en juego los principios ideológicos de una configuración cultural determinada: aquí se define un tipo de hombre, una forma de convivencia, un ideal social, etc. Es en principio el horizonte de ideas desde donde se encuadra la intervención.

Tal vez lo primero es pensar entonces, si es conveniente la reflexión que establece lo ideal como paradigma o referente. Aquí nos ayuda Ratzinger, ya que el punto es si resulta conveniente planificar científicamente, a partir, por ejemplo de una concepción, o si existe alguna otra mejor forma de proyectar el futuro. Una afirmación como la primera podría corresponderse con el “modelo milenarista” en el que la salvación deviene de mecanismos planificables, gracias a los cuales se invierten los valores que rigen en el mundo, cuando, en realidad “…debería venir de la dignidad moral del hombre”7. ¿Por qué parece tan difícil apreciar esta última esencia de cualquier proyecto? Es que el extremo de la política y de la ciencia es el hombre jugando a ser dios y para lograr su objetivo debe olvidar las mores (tejido de convicciones como las define Ratzinger) para de esta manera facilitar el mandato absolutista8 (tiranía). Porque “En los mores, la política, a la que sirve la « utopía» , remite a algo más allá de sí misma, pero sin los mores, la utopía que sólo conoce los instituta termina siendo un proyecto carcelario y no una búsqueda de verdadera libertad”9.

¿Cómo alimentamos esta herramienta humana que en el transcurso del tiempo se ha llenado de sueños y expectativas? Están nuestros conocimientos, los que llevamos desde la cuna y los que las diferentes especializaciones han completado con teorías y razonamientos. Se incluyen también nuestra fe y nuestras creencias.

En numerosas oportunidades he reflexionado con mis alumnos sobre estos temas al enseñarles a construir un proyecto preventivo, en algunas les proponía que cuando tuvieran una idea sobre un cambio social, pensaran en sus extremos, es decir llevaran esa idea a sus últimas consecuencias10. Con no muchas diferencias, todo proyecto encontraba aquí su talón de Aquiles, sea en una forma de opresión, de discriminación, marginalización, violencia, etc. lo que nacía como una fórmula para mejorar la calidad de vida terminaba siendo, casi siempre, justamente lo contrario.

Sin embargo no podemos descalificar la idea como formula, primero porque es imposible dejar de pensarla y sobre todo porque es una de las más importantes guías de nuestras acciones, por tal debe ser dúctil como para poder modificarla cuando sus resultados nos la hagan aparecer equivocada y lo suficientemente amplia como para abarcar todas las situaciones.

El hombre es, la más de las veces, contradictorio y paradójico. Debe primero resolver sus propias crisis en relación con los valores en juego para entrar en el terreno preventivo. Estas circunstancias para nada excluyen la disputa entre fe y ciencia que tantos dolores de cabeza le ha traído a la humanidad, tal vez y quiera Dios, hasta Juan Pablo II11, quién ya en un discurso ante la Pontificia Academia Ciencias en conmemoración del nacimiento de Albert Einstein el 10 de noviembre de 1979, dijo: “La ciencia aplicada debe aliarse con la conciencia a fin de que en el trinomio ciencia-tecnología-conciencia se preste servicio a la causa del auténtico bien del hombre”(p.3 in fine). En este discurso también enuncia la prioridad de la ética sobre la técnica (p.4) tema que es precisamente uno de los ejes de este trabajo.

Prevención Específica, del acto concreto, operacionalización sobre la realidad (momento positivo del cuidado sobre lo posible)

Por supuesto que algo que quede en “lo abstracto” o en la “pura idea” es absolutamente inútil aunque construya una ideología bien presentada, todo esto debe plasmarse en realidades concretas, enmarcarse en el mundo real de las relaciones sociales participando y aportando a la convivencia cotidiana e insertando, a veces, el sesgo pertinente que construya las bases del viraje cuidado y contenido que enmarca cambios en la realidad desde donde volver a iniciar entonces, nuevos niveles de reflexión.

El segundo momento, está determinado por la preeminencia específica. Es la forma en que de la idea genérica de prevención se particulariza sobre las personas, en este sentido no es solamente lo que se “logra” con un individuo, un grupo o un sector social, sino también el operar sobre su condición. Este es un nivel que puede encararse de varias formas, pero básicamente tiende a enmarcar el posible hecho para proponerlo como realizable.

Ellos se dan hoy día, en un contexto de universalidad y globalización. Todo paso o acción a futuro está perdiendo sus cualidades locales para trasladarse a un mundo mediatizado. En Sollicitudo rei socialis, Juan Pablo II, (2do punto de articulación de las novedades de la Encíclica Populorum Preogresio) recordando las afirmaciones de Pablo VI, nos ayuda a priorizar el papel de la ética en las aplicaciones prácticas: “En este marco, la novedad de la Encíclica, no consiste tanto en la afirmación, de carácter histórico, sobre la universalidad de la cuestión social cuanto en la valoración moral de esta realidad. Por consiguiente, los responsables de la gestión pública, los ciudadanos de los países ricos, individualmente considerados, especialmente si son cristianos, tienen la obligación moral —según el correspondiente grado de responsabilidad— de tomar en consideración, en las decisiones personales y de gobierno, esta relación de universalidad, esta interdependencia que subsiste entre su forma de comportarse y la miseria y el subdesarrollo de tantos miles de hombres. Con mayor precisión la Encíclica de Pablo VI traduce la obligación moral como « deber de solidaridad »12, y semejante afirmación, aunque muchas cosas han cambiado en el mundo, tiene ahora la misma fuerza y validez de cuando se escribió. Por otro lado, sin abandonar la línea de esta visión moral, la novedad de la Encíclica consiste también en el planteamiento de fondo, según el cual la concepción misma del desarrollo, si se le considera en la perspectiva de la interdependencia universal, cambia notablemente. El verdadero desarrollo no puede consistir en una mera acumulación de riquezas o en la mayor disponibilidad de los bienes y de los servicios, si esto se obtiene a costa del subdesarrollo de muchos, y sin la debida consideración por la dimensión social, cultural y espiritual del ser humano13.

De esta forma, la idea genérica se particulariza en personajes propios de cada sector social y de cada cultura, las conjugaciones ideales en acciones definidas, la propuesta normativa en reglas sobre cómo deben hacerse las cosas, etc. y así de marcos ideales nos trasladamos a experiencias concretas en las que plasmamos las ideas en el segundo momento (específico). También las exponemos a la prueba de la realidad aportando de esta forma también al tercer momento (singularidad).

Prevención singular, momento de la conjunción reflexiva sobre los hechos acaecidos y la abstracción

En la perspectiva que en estas páginas se postula, lo genérico da sentido a lo particular y viceversa, del mismo modo, esa universalización que hace partícipe de una idea a quién inscribe una actitud o una acción determinada, no podría existir sin la reflexión sobre la idea y su resultado fáctico. Esa reflexión se da dentro de un plexo institucional y normativo que envuelve lo que pensamos como cultura.

Este nuevo aspecto al que llamamos prevención singular es fruto de la reflexión sobre la idea genérica y la acción preventiva por una parte, concurrencia de esa reflexión con el entorno ideal de un sector social por otra.

Un aspecto de fundamental importancia es que este momento tiene como base el nuevo umbral que la actividad preventiva le ha dado y le permite la reflexión sobre la abstracción de las ideas genéricas en materia de calidad de vida o sencillamente de la forma en que nos gustaría vivir en conjunción con la apreciación de las situaciones particulares y los hechos relevantes propios de cada comunidad. Ello permite la discusión sobre las prioridades normativas y es la fuente de la que abrevan las ideas que permiten definir un modo específico de hábitat y las leyes que la constituyen.

Es la nueva línea de congruencias y el estilo discursivo que enfervoriza las posiciones y lleva a la emotiva discusión sobre los modos de vida y las pautas normativas que proponen o de las que reniegan lo que constituye ese aspecto singular, no sus consecuencias.

En resumen podría decirse que si hay distinción entre creencia y ciencia, este, el aspecto preventivo es justamente el punto donde podrían encontrarse; y que, donde la ciencia no puede proyectar, el verdadero papel, que salva al hombre del abandono, lo cumple la esperanza.

Bibliografía

Área de Política Criminal de la Procuración General S. C. J. P. Bs. As. “El Ideal de Vivir en Paz”, Documento de Trabajo, Editado en diciembre de 2003 por la editorial de la S. C. J. de la Provincia de Buenos Aires.

De Certeau Michel: “La Invención de lo Cotidiano. 1 Artes de Hacer”, Nueva edición establecida y presentada por Luce Giard. Traducción de Alejandro Pescador. Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. 1ra Ed. 1996 Universidad Iberoamericana, México.

Dominguez Daniel Alberto, “La Fuerza de la Libertad, Pasado, Actualidad y Futuro de las Cárceles para una Política Criminal Preventiva”, editado por UC@LP, La Plata 2004.
Programa de la Cátedra Psicología Preventiva y Salud Comunitaria de la Carrera de Psicología de la Universidad Católica de La Plata, año 2012, texto introductorio.
Momentos de la Prevención, ficha de Cátedra Psicología Preventiva y Salud Comunitaria, inédito.

Encíclicas, Discursos, Motus Propios, Mensajes radiales y otros textos pontificios fueron tomados de Internet del espacio con que cuenta la Santa Sede y la librería Editrice Vaticana.

Foucault Michel, “Nietzsche, la genealogía, la historia”: (Nietzsche, La Graealogie. L'Histoire en Homenage a Jean Hyppolite. Ed. PUF, París. 1971.

Ratzinger Joseph, “Escatología y utopia” Apuntes de la materia Filosofía y Política del Curso de Especialización en Doctrina Social de la Iglesia, UCA. Se trata del IV capítulo de “Iglesia, ecumenismo y política. Nuevos ensayos de eclesiología”. . Legaza Orozco, José Luis, (tr.) Biblioteca de Autores Cristianos 1ª. ed. 1987, 2ª. imp. 2005. Idioma Español

Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición (on line)

Villena Aragón, Julio C., “Psicoanálisis Contemporáneo, Mitos, Creencias, Hipótesis, Conocimiento”, Ed. del Instituto de Psicoanálisis Contemporáneo, Bs. As. 1ra ed. 1996.




1 Esto es tan así que la ciencia apuesta al pasado, de esta forma la “cura” de cualquier enfermedad es volver al estado anterior, se debe “re” insertar a los excluidos como presos o enfermos mentales y el espejo de observación de la “normalidad” es siempre algún estado conocido.

2 Michel de Certeau: “La Invención de lo Cotidiano. 1 Artes de Hacer”, Nueva edición establecida y presentada por Luce Giard. Traducción de Alejandro Pescador. Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. 1ra Ed. 1996 Universidad Iberoamericana, México. Ver página 10 y siguientes. Por la cita pág. 12.

3 Del programa de la Cátedra Psicología Preventiva y Salud Comunitaria, de la Carrera de Psicología de la Universidad Católica de La Plata, parte introductoria realizada por el autor de este trabajo.

4 Esto se desprende sin dudas de un artículo escrito por Michel Foucault, que siempre he considerado por lo menos meritorio, en él desnuda el proyecto trágico y a su vez netamente humano de la ciencia, dice Foucault en “Nietzsche, la genealogía, la historia”: (Nietzsche, La Graealogie. L'Histoire en Homenage a Jean Hyppolite. Ed. PUF, París. 1971. Págs. 145 172.) “…no se trata ya de juzgar nuestro pasado en nombre de una verdad que únicamente poseería nuestro presente; se trata de arriesgar la destrucción del sujeto de conocimiento en la voluntad, indefinidamente desarrollada, del saber”.

5 Carta Encíclica: “Populorum Progresio”, Del Papa Pablo VI a los obispos, Sacerdotes, Religiosos y Fieles de todo el Mundo y a todos los hombres de buena voluntad sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos. Punto 13 Iglesia y Mundo.

6 Populorum Progressio, 20 in fine.

7 Parafraseado del texto: Escatología y utopia de la materia Filosofía y política del Curso de Especialización en Doctrina Social de la Iglesia, UCA. En realidad se trata del IV capítulo de “Iglesia, ecumenismo y política. Nuevos ensayos de eclesiología”, de Joseph Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Legaza Orozco, José Luis, (tr.) Biblioteca de Autores Cristianos 1ª. ed. 1987, 2ª. imp. 2005. Idioma Español, en este caso, página 270

8 Aunque fuera concebido en su forma más sencilla, el absolutismo es sobre todo un control de todo por parte de un estado, un partido o una persona. El término político es el “totalitarismo”.

9 Joseph Ratzinger, “Escatología y Utopía”, op. cit. En este caso página 278.

10 Un ejemplo de este ejercicio que trasciende el terreno médico puede verse en la película “Epidemia”, (1995) dirección de Wolfgang Petersen y protagonizada por Dustin Hoffman, René Russo, Morgan Freeman y otros. En ella, las formas de controlar la enfermedad llegan a límites criminales y genocidas.

11 Fue siempre una preocupación del Santo Padre este problema y pueden encontrarse citas a lo largo de todo su pontificado. Además de la mencionada Encíclica Fides et ratio, de 1998, en especial el Vito capítulo, yo he tomado otros ejemplos como en Colonia, discurso a los profesores y estudiantes, 15 de noviembre de 1980. En el recuerda a San Alberto Magno y su postura cuidadosa ente las nuevas corrientes de la ciencia.
En Erice, encuentro con los investigadores del centro Ettore Majorana, 8 de mayo de 1993. donde enuncia que el diálogo entre Fe y Ciencia no sólo es posible, sino necesario (punto 2)

12 Ibid., 48: l.c., p. 281.

13 Cf. ibid., 14: l.c., p. 264: « El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a el hombre ».



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