Directori o Lic. Mario Marín Torres Gobernador Constitucional del Estado de Puebla y Presidente Honorario de la Junta de Gobierno del Instituto Poblano de la Mujer Lic


Síndrome de la Indefensión aprendida



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Síndrome de la Indefensión aprendida

Es la obediencia pasiva al entorno cuando todos los esfuerzos por transformarlo no logran causar ningún efecto, ni la situación se modifica. Los resultados son resignación, desgaste, depresión y culpa entre otros que se reflejan en cansancio físico y emocional.


La indefensión aprendida es el resultado de la reiteración a la víctima de su incapacidad de sobrevivencia lejos del agresor y de que lo que ocurre es su culpa y responsabilidad. La mujer trata de complacer y no molestar a su agresor, y evade toda la confrontación para no ser lastimada. Al desencadenarse los episodios de violencia, las mujeres confirman la impotencia y falta de recursos para resolver la situación y se mantiene el temor.
El miedo a la represalias, la dependencia económica y / o la esperanza de que el agresor cambie hacen que la mujer permanezca en el ciclo de la violencia.

Síndrome de Estocolmo

Se caracteriza por la relación afectiva de las personas en el contexto de la violencia con el agresor. Sus indicadores son:




  • Agradecer intensamente las pequeñas amabilidades del abusador.

  • Negar o justificar la violencia recibida.

  • Negar la propia rabia hacia el agresor.

  • Estar en constante estado de alerta para satisfacer las necesidades del agresor.

  • Dificultad para abandonarlo aún cuando tenga alguna posibilidad.

  • Tener miedo de que el agresor regrese aún cuando esté muerto o en la cárcel.

  • Presentar síntomas de estrés postraumático


Síndrome de la mujer maltratada:
Caracterizado por sentimientos de abatimiento, miedo vergüenza, culpa y desaliento; todo ello en deterioro de los aspectos emocionales, cognitivos, motivacionales y conductuales de la vida de las mujeres en situaciones de violencia. Lo anterior se manifiesta en ideas aterradoras e inmovilizadotas sobre el futuro y en repercusiones en el estado bienestar físico, como alteraciones del sueño, pérdida de apetito y rechazo de la sexualidad.
Dohmen (1994), señala que estas mujeres llegan a dudar de su propia salud mental debido a las estrategias de poder utilizadas por el agresor. Suelen presentar consciente o inconscientemente las creencias tradicionales respecto al rol de género (labores domésticas y la creencia de que la mujer vale sólo si tiene a un hombre al lado).

Si la violencia es sexual se presenta:



Síndrome de trauma por violación

En este síndrome destacan dos momentos:




  1. La fase aguda: Se presenta inmediatamente después de un ataque, presentándose una desorganización en todos los aspectos de la vida. Manifestando ansiedad, pánico, ira, inseguridad, incredulidad, llanto incontrolado, sollozos, risas, insomnio, tensión muscular, irritabilidad, desconfianza y temor hacia todo lo que le rodea, así mismo se presentan sentimientos de humillación, vergüenza, fuertes deseos de venganza, impotencia y auto culpabilidad, así como sentimientos de vulnerabilidad e indefensión.




  1. La fase de reorganización: En la cual la persona presenta un visible aumento de la actividad motora. Hay una búsqueda de alternativas que le permitan reiniciar su vida. Ya sea búsqueda de apoyo profesional o sólo alguien que la escuche y comprenda.


Trastorno de estrés postraumático:
Se presentan después del evento traumático grave, y se caracteriza por:


  1. Presencia de recuerdos recurrentes e intrusivos.

  2. Dificultades para conciliar el sueño o bien, pesadillas acerca del evento traumático.

  3. Comportamientos evasivos ante situaciones asociadas al trauma.

  4. Disminución de la capacidad de respuesta en general.

  5. Aumento de la irritabilidad.

  6. Dificultad para concentrar y respuestas exageradas de sobresalto.

Lo anterior conlleva un malestar general que se refleja en un deterioro social, laboral y de todas las áreas de su vida.





CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA

Conducta

Emociones/ sentimientos

Fisiológicas

Perdida de apetito

Alteraciones del sueño.

Rechazo a la sexualidad


Culpa


Miedo

Enojo


Minusvalía

Ansiedad


Tristeza

Autoevaluación negativa

Angustia

Dificultades respiratorias

Palpitaciones Hipertensión Trastornos de columna

Dolores de cabeza

Mareos

Tics faciales



Caída del cabello

Dermatitis



Trastornos gastrointestinales Alteraciones del sueño



2. Marco teórico. Teorías y enfoques para el abordaje de la violencia familiar en el ámbito psicológico.
Postulados principales de cada teoría y enfoque
Cada una de las teorías u enfoques psicológicos presentados a continuación, parten de un determinado marco conceptual teórico para el abordaje terapéutico de la violencia familiar (Aumann, 2003):
Enfoque Conductual


  • La teoría Conductista es creada por Watson (1878-1958), la cual postula que el objeto de estudio de la psicología es la conducta del ser humano, siendo ésta fuente de datos psicológicos.

  • La terapia conductual parte de la idea de que la mayor parte de la conducta (incluida la inadaptada) es aprendida y que es posible emplear los principios descritos por las teorías del aprendizaje en la práctica clínica.

  • El tratamiento se centra en la modificación de las conductas observables inadecuadas.

  • Se concede especial importancia al método experimental como instrumento necesario en la descripción, predicción y control de la conducta.

  • El abordaje conductual se caracteriza por ser concreto, operativo y estructurado.

  • Para el estudio de la conducta anormal se basan en tres paradigmas del aprendizaje:

    1. Condicionamiento clásico: Cuando estímulos nuevos provocan respuestas automáticas al asociarlo con otro estímulo. El recondicionamiento plantea la ruptura de los estímulos temidos y la ansiedad y la sustitución por respuestas más adecuadas utilizando para las siguientes técnicas de relajación, desensibilización sistemática, entrenamiento asertivo, implosión, entre otras.

    2. Condicionamiento operante: Se refiere a conductas que están controladas por el medio ambiente. Establece una relación en donde si la respuesta se refuerza con frecuencia la conducta se consolida, de lo contrario tenderá a extinguirse. De esta manera el condicionamiento operante está dirigido al desarrollo, el establecimiento, el fortalecimiento o la eliminación de conductas consideradas como problemáticas. Algunas de las técnicas de este condicionamiento son: Modelado, contrato de contingencias, castigo, costo de respuesta, entre otras.

    3. Modelado o aprendizaje observacional: En el cual un observador puede aprender una conducta compleja observando la ejecución que realiza un modelo. Consta de dos fase: Adquisición: en donde el sujeto observa cómo el modelo hace la conducta y Ejecución: en donde el observador ejecuta la conducta a partir de su representación simbólica.

  • El objetivo de los tratamientos conductuales es la modificación de conductas inadaptadas.

  • Son tratamientos breves que tienen un limitado número de sesiones.

  • Su eficacia se enfoca en la técnica no en la relación terapéutica.

  • El terapeuta conductual instruye al cliente con las herramientas suficientes para solucionar problemas, además de reforzar y modelar las conductas objeto de tratamiento.

  • Se habla de síntomas como producto de ansiedades específicas ante estímulos específicos, no de enfermedad.


Aportes del enfoque conductual al abordaje de la Violencia Familiar
Al observar la conducta de una persona violenta y sus efectos, el modelo conductual aporta conceptos como:


  • Doble fachada: el agresor muestra dos caras, lo público solo tiene cualidades positivas, buenos vecinos, respetuosos, excelentes profesionistas, divertidos, etc., en lo privado, la intimidad y secreto de su hogar muestran totalmente lo opuesto, son controladores y ejercen poder sobre los miembros de su familia.

  • Desequilibrio de poder, la persona violenta somete a su pareja a través de abusos intermitentes que intercalan con detalles y atenciones. Reforzando así el ciclo de la violencia.

  • Baja autoestima. El hombre violento necesita una mujer que cubra la sensación de sentirse disminuidos y así negar su baja autoestima

  • Dependencia en su relaciones privadas, los hombres violentos temen ser abandonados por sus parejas por ello muestran celotipia y un excesivo control sobre ellas.

  • Indefensión aprendida, la autoinculpación unida a la imposibilidad de reaccionar frente a la violencia del hombre la conduce a una trampa que la consume cada vez más.

  • Aprendizaje observacional, una persona con historia familiar de maltrato y de violaciones, puede a estar predispuesta a recibir violencia sin poder defenderse.

  • La educación familiar, a través del aprendizaje observacional, propicia una discriminación hacia la mujer que genera desigualdad entre géneros.

    • Las responsabilidades domésticas, cuidado de la casa de y los hijos.

    • Mayor exigencia a las mujeres en su carrera laboral.

    • Los estereotipos sociales que hacen que la mujer no elija actividades que requieran autoridad y poder.

    • La falta de modelos femeninos con los cuales identificarse generan miedo e inseguridad para ocupar puestos que por tradición han ocupado los hombres. Además de mayor exigencia por parte de sus pares varones quienes no permiten que se equivoquen, y acoso sexual.

    • En cuestión de logros, tradicionalmente se ha orientado a las mujeres a un mercado de trabajo secundario y poco lucrativo.


En la figura 1 se muestra el proceso de evaluación y modificación de conducta mostrando dos vertientes: una en caso de que la meta terapéutica o bien la conducta inadaptada se modifica alcanzando la meta, lo cual da por terminado el proceso con un seguimiento y otra en donde no se cumple la meta y se tiene que reiniciar el proceso.

Figura.1.Proceso de evaluación y modificación de conducta según Fernández y Ballesteros y Carrobles


  1. Enfoque Cognitivo.

Su principal exponente es Aaron Beck, quien desarrolló la terapia cognitiva como un tratamiento para la depresión. Esta terapia es una aproximación activa, enfocada, directiva y de corta duración que supone que las cogniciones imperfectas subyacen a las conductas y afectos desadaptativos. Con una duración de entre cinco y veinte sesiones con una duración de una hora (Ackermann - Engel, 2000).




  • Las cogniciones ocupan un primer plano y estas son, las formas de expresión verbal (ideas, pensamientos, creencias, suposiciones) y las imágenes basadas en actitudes o supuestos desarrollados desde las experiencias tempranas.

  • Le teoría Cognitiva enfatiza el rol que tienen las cogniciones en el procesamiento de la información, determinando las experiencias emocionales particulares y del entorno.

  • La psicoterapia cognitiva parte del concepto de que los afectos y la conducta del individuo están determinados en gran medida por el modo como el individuo estructura el mundo, es decir, depende de sus cogniciones.

  • El objetivo de la terapia cognitiva es la reestructuración cognitiva, la corrección de creencias distorsionadas y de supuestos que obstaculizan, a fin de modificar conductas y afectos. Se guía al paciente para que reconozca, controle y registre los pensamientos disfuncionales, negativos, exagerados o inadecuados.

  • Cuando las percepciones y las interpretaciones de los hechos se vuelven muy selectivas, egocéntricas y rígidas, se producen disfunciones que deterioran el procesamiento cognitivo normal.

  • El método consiste en detectar las cogniciones desadaptativas que están en la base de las creencias, las cuales se someten a prueba a través de técnicas conductuales especiales y son puestas a discusión bajo la mirada de la lógica, con el objeto de buscar su validez o evidencia y su valor adaptativo o a través de un incremento de las conductas o actitudes positivas.

  • Se enfoca en dos tipos de creencias: Las centrales, que se constituyen en la infancia y son consideradas como verdades absolutas por ejemplo “Soy incompetente” y las intermedias que consisten en actitudes, reglas y presunciones a menudo no expresadas.

  • La psicoterapia es entendida como un esfuerzo de colaboración mutua en la cual paciente y terapeuta cooperan como equipo.

  • Se considera fundamental que el terapeuta se muestre activo, señalando problemas y dificultades, centrándose en aspectos concretos, proponiendo y representando roles y animando al sujeto a llevar a cabo experimentos controlados, ya que se cree que los sujetos son capaces de reflexionar y realizar nuevas atribuciones de significado por medio de la reformulación o cognitiva.


Aportes del enfoque cognitivo al abordaje de la Violencia Familiar
Cuando se encuentra instalada la violencia en una familia, los hombres violentos se basan en un sistema de creencias que sustentan mitos acerca de la masculinidad y sobre estos mitos definen qué es ser hombre y qué es ser mujer, creyendo que son ellos quienes ejercen el poder en la casa, mientras que mujeres y niños deben obedecerle.
El hombre violento sustenta pensamientos y creencias, cogniciones distorsionadas, basadas en una percepción de la realidad distorsionada y estructurada. No permite que sus ideas sean revisadas, “las cosas son tan cual él las dice” y pone todo el poder en la mujer de hacer reaccionar al hombre “ella me provocó”.
Los mecanismos que están en la base de las distorsiones cognitivas:


  1. Inferencia Arbitraria: Ante determinados datos de la realidad, el hombre violento llega a una conclusión diferente; sin tener evidencia suficiente distorsiona el significado.

  2. Abstracción Selectiva: El hombre violento selecciona entre todos los elementos de la realidad aquellos que tiene a su disposición, de acuerdo a sus creencias y aquellos que confirman su hipótesis o teoría irrefutable.

  3. Generalización Excesiva: El hombre violento establece leyes generales a partir de incidentes aislados. Uso de términos como: nada, todo, nadie, nunca, siempre, todos.

  4. Maximización: Exageran la magnitud de sucesos triviales, los cuales toman dimensiones descomunales y se convierten en motivos para desencadenar la violencia.

  5. Minimización: El hombre violento le resta importancia y magnitud a los actos violentos o las conductas referidas a sí mismo.

  6. Pensamiento dicotómico: El hombre violento percibe la realidad en términos antinómicos, esto es, “si no quiere estar conmigo es porque no me quiere”, pensamientos extremistas “todo o nada”.

  7. Personalización: Interpreta los datos de la realidad de manera autorreferida: todo lo que se hace o se dice es referido a su persona.

En la Figura 2 se muestra el modelo cognitivo ejemplificando una las creencias a modificar en mujeres que viven violencia.





Figura 2. Modelo Cognitivo. Fuente: Beck Judith (2000), Terapia Cognitiva: conceptos básicos y profundización. Gedisa Barcelona p. 37 (Adaptación propia aplicado a un caso de violencia)


Enfoque Psicodinámico


  • El término psicodinámico hace referencia al psicoanálisis, en el cual, el conflicto psíquico tiene un papel central.

  • El creador de la teoría psicoanalítica es Freud (1856-1939).

  • El psicoanálisis abarca tanto una teoría de la estructura y del desarrollo de la personalidad como una psicopatología, la relación terapéutica y el proceso terapéutico.

  • Encontramos los conceptos básicos del psicoanálisis formulados en cinco modelos de las estructuras psíquicas:

    1. Modelo topográfico. Freud introduce los conceptos de Inconsciente (nivel determinante de la conducta, gobernado por sus propios principios, ilógico y atemporal), Preconsciente (vagamente definido, mediador entre el ICC y el C) y Consciente (es la razón, el responsable de las actividades cognitivas y de relación con el mundo exterior).

    2. Modelo dinámico. Los fenómenos psíquicos son resultado de fuerzas en conflicto. Los conflictos a su vez, surgen de la necesidad de descargar la tensión generada por las presiones instintivas sexuales y por las defensas construidas para inhibir la expresión consciente de esos instintos.

    3. Modelo económico. Concepto básico: libido, la cual se ocupa de la distribución, transformación y el gasto de energía que regula la conducta y la vida psíquica. El proceso primario responde al principio de placer y el proceso secundario responde al principio de realidad.

    4. Modelo de desarrollo genético. La personalidad se forma a través de las fases de desarrollo psicosexual: oral (un año), anal (segundo año), fálica o edípica (tres a cinco años) y genital (adulto). Los conceptos de fijación y regresión son claves para la comprensión psicoanalítica de la personalidad.

    5. Modelo estructural. División del aparato psíquico en estructuras: Yo, Ello y Súper Yo, las cuales se desarrollan a partir de la maduración biológica y la interacción social.

  • El Principal objetivo del método psicoanalítico es hacer consciente lo inconsciente.


Aportes del enfoque psicoanalítico al abordaje de la Violencia Familiar
El enfoque psicoanalítico establece que los antecedentes de quienes ejercen violencia, hacen referencia a situaciones de abandono o abuso grave durante la infancia y privaciones vividas con gran dolor: dificultades en la constitución de la subjetividad y en la constitución del yo, lograron identificarse con el agresor de la familia, afianzando así la pertenencia y la filiación a un grupo dominante diferenciado de aquellos a quienes vive como “inferiores” (mujeres y niños).
Lo anterior nos habla del lugar que ocupan los hijos y la transmisión generacional de la violencia familiar.
La persona que ejerce violencia es alguien que no puede poner en palabras ni conectar con sentimientos (tienden a racionalizarlos) la situación violenta, las palabras aparecen después y como justificación de lo ocurrido, tratando de generalizar sus acciones.
Se observa una marcada inhabilidad para comunicarse y se distinguen por no poder hablar de sí mismos, ni utilizar la primera persona del singular.
Los hombres violentos niegan la responsabilidad de lo ocurrido, intentan justificar su conducta violenta a través de argumentos y racionalizaciones que sostienen esa negación, poniendo la responsabilidad en su pareja.


Modelo Sistémico


  • Sus principales exponentes: Ackerman, Fromm, Hornet y Sullivan.

  • Los objetivos de este modelo se centran en la modificación de patrones de interacción interpersonal.

  • El desarrollo de los modelos sistémicos ha estado unido a la evolución de la terapia familiar.

  • La teoría general de sistemas incluye conceptos como: suprasistema, subsistema, sistema cerrado y sistema abierto.

  • Sistema es, un conjunto de elementos estructurados dinámicamente, su totalidad genera propiedades que son independientes de aquellas que poseen los elementos por separado.

  • La familia, sistema abierto donde se produce un intercambio de información con su medio externo, capaz de adaptarse a las exigencias sociales, que varían en el tiempo, para asegurarles a sus miembros continuidad y crecimiento psicosocial.

  • Para este modelo, el miembro de la familia que presenta el síntoma o la disfunción, se lo considera una expresión de la disfunción del sistema familiar. Por lo tanto, se considera el rol del ambiente psicosocial en el origen de la enfermedad.

  • La teoría clínica de la Comunicación Humana realiza aportaciones para entender los modelos sistémicos.

  • El modelo realiza una distinción entre las dos formas de relación interpersonal diádica: las relaciones simétricas (caracterizadas por la igualdad en la relación, cualquiera puede tomar la iniciativa, dar un consejo o tener una actitud critica, tendientes a ser competitivas) y las relaciones complementarias (se da un máximo de diferencia en la relación, posición desigual entre sus miembros: uno de ellos siempre está en una posición superior con respecto al otro.)


Aportes del enfoque sistémico al abordaje de la Violencia Familiar
Los sistemas familiares en los cuales se ha estructurado un comportamiento patológico en uno de los miembros tienden a repetir transacciones dirigidas a mantener reglas cada vez más rígidas al servicio de la homeostasis.
El sistema familiar desempeña y diferencia sus funciones a través de subsistemas, estos se forman ya sea por generación, sexo, interés o función; las díadas como: marido-mujer, madre-hijo pueden ser subsistemas.
En la evolución de una familia existen distintas fases que requieren la negociación de nuevas reglas familiares, apareciendo nuevos subsistemas, para los cuales deben trazarse nuevas líneas de diferenciación. Los límites de los subsistemas deben ser firmes pero lo suficientemente flexibles como para permitir una modificación cuando las circunstancias cambian.
El modelo de familia patriarcal, se encuentra sustentado en una jerarquía de poder en la cual el padre es el “jefe de familia”, la relación con la pareja es asimétrica y posee autoridad vertical sobre la mujer y los hijos. En el caso del maltrato emocional, se produce la descalificación, uno de los interlocutores desestima el mensaje del otro mediante gestos o actitudes. En el caso de abandono se da una desconfirmación: uno omite a la otra persona, no existe para él y el otro se siente inexistente.
El aislamiento social que vive el hombre violento es un aislamiento vinculado con lo afectivo, ha incorporado la regla de no compartir sus sentimientos con otros hombres, ya que lo relaciona con debilidad. Predomina su inhabilidad para comunicarse, para resolver conflictos en forma no violenta, su miedo a la soledad y dependencia hacia la mujer, su inseguridad y déficit de recursos, visualizándose todo como un sistema circular.
Las conductas orientadas al control y al dominio del otro se encuentran enraizadas en la socialización del género, sustentando valores sexistas.


Modelo integrativo para la atención integral: El modelo ecológico con enfoque de Género
El modelo multidimensional está basado en el paradigma integrativo para entender esto Corsi (2005) recurre a la siguiente fábula oriental.
Había una vez en Japón, un chico que vivía en una granja. Se llamaba Saburo, pero, como siempre estaba haciendo tonterías la gente le decía “Saburo, el tonto”. Nunca podía recordar más de una cosa a la vez, y sus padres estaban muy preocupados, pero le tenían mucha paciencia porque confiaban en que cuando creciera se convertiría en un muchacho más inteligente.
Un día su padre le dijo:


  • Saburo, por favor, ve hasta el terreno de las papas y desentiérralas. Después de que las hayas desenterrado, desparrámalas cuidadosamente para que se sequen al sol.




  • Entiendo – dijo Saburo, y cargando la azada al hombro se encaminó hacia el terreno donde estaban plantadas las papas.

Al rato, estaba ocupado desenterrando las papas cuando – de repente – su azada golpeó algo dentro de la tierra. Cavó mas hondo y encontró una gran olla vieja llena de monedas de oro. Era un tesoro que alguien había enterrado allí hace mucho tiempo.




  • Papá me dijo que primero debo desenterrar las cosas y luego desparramarlas para que se sequen al sol… -murmuró Saburo-.

Entonces, desparramó cuidadosamente las monedas sobre el terreno y se fue hacia su casa. Cuando llegó, dijo:




  • Encontré una olla llena de monedas de oro y las desparramé al sol para que se secaran.

Sus padres se sorprendieron mucho al oírlo y corrieron hacia el terreno de las papas, pero ya alguien se había llevado todo el oro. No quedaba siquiera una moneda.




  • La próxima vez que encuentres algo le dijo más tarde el papá- lo debes envolver con mucho cuidado, y traerlo a la casa, no lo olvides hijo.




  • Entiendo – aseguró Saburo -.

Al día siguiente, cuando encontró un gato muerto en el campo, lo envolvió muy cuidadosamente y lo llevó a su casa. Estaba muy orgulloso de haber recordado lo que tenía que hacer, por eso se puso triste cuando su padre le dijo:




  • No seas tan tonto, Saburo. Cuando encuentres algo como esto, debes arrojarlo al río.

Al día siguiente, Saburo encontró una enorme raíz de árbol. Pensó durante un rato y recordó lo que su papá le había dicho acerca del gato muerto. Entonces tomo la raíz y la arrojó al río.


En ese momento pasaba un vecino, que, al ver lo que estaba haciendo Saburo le dijo:


  • No debes tirar una cosa de tanto valor. Esta raíz hubiera servido para prender un buen fuego. Deberías haberla partido en pedazos y llevado para tu casa.




  • Entiendo – dijo Saburo, e inició el regreso a su casa.

En el camino vio una tetera y una taza de porcelana que alguien había dejado junto al camino.


-¡Oh!, aquí hay una cosa de mucho valor – exclamó -.
Y tomando su azada, rompió la tetera y la taza en mil pedazos. Después de las llevó a casa.
-Hola, mamá – dijo cuando llegó -. Mira lo que encontré en el camino.
Y le mostró a la madre los pedazos de la porcelana.
-¡Oh, por favor!¿Qué has hecho? – Gritó la mamá - ¡Son la tetera y la taza que le llevé a tu padre con el almuerzo, este mediodía! ¡Las arruinaste por completo!
Al día siguiente sus padres le dijeron:
- Todo lo que haces, lo haces mal. A partir de hoy iremos nosotros solos a trabajar nuestro campito y tú te quedarás en casa. Estamos cansados de tonterías, Saburo.

Y lo dejaron solo.


- Realmente no entiendo por que la gente me llama Saburo, el tonto” – murmuró muy enojado – si siempre estoy haciendo exactamente lo que los demás me ordenan que haga.
En la atención a la violencia, también nos encontramos “Saburos” que intentan aplicar el esquema terapéutico aprendido a diversas situaciones clínicas que se presentan. Sin embargo, hay diferentes técnicas de diversos modelos terapéuticos que son eficaces en determinados casos. Por ello es necesario un modelo integrativo multidimensional para tener en cuenta la amplia gama de determinantes que operan sobre las situaciones humanas, y trabajar con recursos que sean lo suficientemente flexibles para actuar en las diferentes dimensiones del problema. Que abarque tanto la dimensión teórica, como la clínica (Corsi, 2005).
La violencia contra las mujeres no se puede atribuir a una sola causa, es un problema que obedece a factores sociales, psicológicos, legales, culturales y biológicos. Tampoco puede ser abordado desde un solo enfoque De esta manera, el Modelo denominado Ecológico ha sido recomendado por especialistas en el tema (OMS, 2002; De Bruyn M., 2001; Corsi comp., 1999; y Heise L. Pitanguy J., Germain A., 1994 citado en Modelo Integrado para la prevención y Atención de la violencia familiar y sexual, 2004).
Los intentos por explicar y abordar la violencia se han limitado al modelo utilizado enfocándose en factores personales o familiares, sin embargo para entender integralmente el fenómeno es necesario tomar en cuenta la multicausalidad de la violencia.
El modelo ecológico enfoca el problema desde la perspectiva de los distintos contextos en los que se desarrolla una persona (a nivel Individual, familiar/relacional, de la comunidad y de la sociedad) y ayuda a identificar los distintos niveles en los que se manifiesta la violencia, los factores que influyen en ella, y proporciona un marco para explicar la interacción entre dichos factores (Figura 3)


Figura 3. Modelo Ecológico aplicado al campo de la violencia familiar (Corsi, 1994)
Un enfoque de atención integral: El modelo ecológico con enfoque de Género.
La violencia contra las mujeres no se puede atribuir a una sola causa, es un problema que obedece a factores sociales, psicológicos, legales, culturales y biológicos.
El modelo ecológico propuesto por Urie Bronfenbrenner, postula que la realidad familiar, social y cultural se puede entender organizadas como un todo, como un sistema compuesto por diferentes subsistemas que se articulan entre sí de manera dinámica. Intenta lograr una mirada abarcativa e integradora de todos los sistemas y entornos que intervienen en el desarrollo de una persona.
Bronfenbrenner, presenta una perspectiva teórica para estudiar a la persona en desarrollo, el ambiente y la interacción entre ambos. Por un lado el individuo en un constante desarrollo va interactuando y reestructurando el medio en el que vive. Así como su percepción del mismo construyendo su realidad.

Parte de la idea de que el ser humano puede ser entendido, si además de sus características individuales se tienen en cuenta las del ambiente en el que se desarrolla. Ya que funcionan como sistemas (dinámicos, pueden modificarse y expandirse, en donde las personas y el entorno se influyen, adaptan y ajustan mutuamente, lo cual es una característica de la ecología del desarrollo humano.


Por ello, un cambio en cualquier punto del esquema ecológico (ya sea en la persona o en el ambiente) puede afectar al resto y generar nuevos cambios que, por un efecto de “carambola”, influirán de nuevo en el punto inicial (Monzon, 2003).
Las estructuras del modelo están en forma concéntrica, cada una de las cuales está incluida dentro de la siguiente. Se conforma de tres niveles que son:


        1. Microsistema: Representa a la familia y el grupo social inmediato en que se desenvuelve la persona. Pero fundamentalmente el contexto familiar en donde se desarrollan los intercambios cara a cara más intensos.

        2. Exosistema: Representa la estructura social de la comunidad, por ejemplo, el mundo laboral, los sistemas sociales de la vecindad y las estructuras gubernamentales comunitarias.

        3. Macrosistema: Es la mas grande de las estructuras contextuales e incluye lo valores culturales y sistemas de creencias y los estilos de vida que prevalecen en una cultura o subcultura en particular.

En la figura 3, se despliega cada uno de los sistemas y sus dimensiones tomando en cuenta la interacción recíproca entre los mismos.


De esta manera, la persona en desarrollo es una entidad dinámica que se adentra progresivamente, y reestructura, el medio en el que vive. Existiendo una relación bidireccional entre el individuo y su ambiente con una influencia recíproca, que se acompañará inevitablemente de modificaciones en todos los subsistemas representados en este modelo.


  1. Tipos de atención



Intervención en crisis y de emergencia
Slaikeu (1996), define la intervención en crisis como “un proceso de ayuda dirigido a auxiliar a una persona o familia a sobrevivir un suceso traumático, de modo que la probabilidad de efectos debilitantes (estigmas emocionales, daño físico) se minimiza y la probabilidad de crecimiento (nuevas habilidades, perspectiva y opciones en la vida) se maximiza”.
La crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por la incapacidad del individuo para manejar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo (Slaikeu, K. 1990).
Temporalidad
El estado de emergencia tiene una corta duración, en general 4 o 6 semanas. Al pasar el tiempo, en general, se establece el potencial para el cambio positivo (resolución) o el cambio negativo (pseudo equilibrio).
Todas las personas contamos con un conjunto de recursos biológicos, fisiológicos y metabólicos para lograr la homeostasis (equilibrio) permitiendo sobrevivir a las amenazas ambientales. De lo contrario, se encontraría la muerte. Por tal motivo la desorganización y el desequilibrio no son tolerables por largos periodos de tiempo prácticamente en ningún ser humano.

TIPOS DE CRISIS



Etapas del periodo de crisis
Las reacciones psicológicas de este proceso no representan un trastorno mental, ya que son respuestas más o menos típicas a la vida física y psicológica.
Etapa 1. Desorden: Primera reacción ante un hecho amenazante y puede manifestares en llanto, angustia, gritos, desmayo o lamentos.
Etapa 2. Negación: Conduce al amortiguamiento del impacto. Puede acompañarse por un entorpecimiento emocional, no pensar en lo sucedido o la planeación de actividades como si nada hubiera pasado.
Etapa 3. Intrusión: Intentos de explicación, recuerdos o pesadillas involuntarias. Regularmente mencionan “aunque no quiera, todo me viene a la mente una y otra vez”. Algunas personas pasan de la etapa 1 a la tres. Otras al llegar a la etapa 3, regresan a la 2 y oscilan entre ambas fases, sin avanzar a las siguientes.
Etapa 4. Translaboración: Se expresan, identifican, divulgan pensamientos, sentimientos e imágenes de la experiencia de crisis. Algunas personas progresan y reelaboran estos sentimientos y experiencias naturalmente, y otros lo hacen únicamente con ayuda externa. Hay dominio cognitivo, las explicaciones anteriores carecen de sentido y es necesario buscar nuevas interpretaciones. Encontrar significado a las experiencias traumáticas y estar en contacto con personas que sufrieron eventos similares es de gran ayuda.
Etapa 5. Consumación: Es la última y aquí es posible integrar la experiencia a la vida personal. En el caso de mujeres maltratadas no solo se admite la situación de maltrato y se encuentra una explicación, sino que se identifican y expresan sentimientos y pensamientos. Admite que está pasando por un periodo de desorganización, pero reconoce los mecanismos o estrategias para salir adelante. Son características de esta etapa: restauración del equilibrio, comprensión real y no errónea del problema, identificación de nuevas estrategias de enfrentamiento y cambios del comportamiento.
Características de una crisis


  • Desorganización y desequilibrio emocional. Sentimientos de cansancio, desamparo, culpa, inadecuación, confusión, ansiedad, ira y depresión.

  • Perturbación. Abundancia de pensamientos automáticos que no permiten identificar y asimilar con claridad el problema, provocando un derrumbe de las estrategias de enfrentamiento.

  • Vulnerabilidad y reducción de las defensas. La sobrecarga del suceso deja a la persona confundida y se siente incapacitada para salir adelante, teniendo la sensación de que no queda nada por defender.

  • Límites de tiempo. Se considera estado de crisis agudo, al ataque repentino de corta duración y al estado crónico aquel que puede durar meses y hasta años. Por lo tanto una cosa es reestablecer el equilibrio y otra la resolución de la crisis.


Primeros auxilios psicológicos ante una crisis
Los primeros auxilios psicológicos ante una crisis tienen el objetivo de restablecer el equilibrio emocional de manera inmediata dando apoyo, reduciendo la mortalidad y enlazando con recursos de ayuda. La intervención en crisis tiene dos fases:
Fase 1. Primeros auxilios psicológicos
Puede ser brindada por una amplia variedad de asistentes y personal no Profesional. Para brindarla, es importante que realicemos un contacto psicológico con la persona, analicemos las dimensiones del problema, sondeemos las posibles soluciones y por último, asistamos a la persona en una situación concreta. Esta intervención la puede realizar la psicóloga o psicólogo que realizan la primer entrevista con quien vive violencia familiar.
Ten en cuenta que:
•Estos primeros auxilios concluyen cuando vemos una señal de calma.

•En la mayoría de los casos el paso a seguir es la exploración de opciones de seguridad y disminución del riesgo para la integridad de la usuaria. Indiquemos los pasos a seguir para hacer un plan de seguridad.

•Cerciorémonos de que la información proporcionada fue comprendida por la persona y verifiquemos que el estado de crisis ha sido cambiado por el interés de atención especializada por parte de la mujer. Pidamos a la persona recapitular lo que hará de acuerdo con las indicaciones dadas.

Fase 2. Terapia en crisis
De acuerdo con Slaikeu (1996) se brinda por trabajadores de la salud mental (psicólogos, psiquíatras y trabajadoras sociales formadas en psicoterapia).
Esta terapia surge después de la implementación de los primeros auxilios psicológicos, cuando el consultante tiene claro el proceso de reconstrucción para su propia vida, consecuencia de la crisis que dejó lo violencia. Es un proceso más intenso que los primeros auxilios, requiere más tiempo (regularmente de 1 a 6 sesiones o más) y un nivel alto de entrenamiento para el terapeuta.
No todas las personas que enfrentan una crisis necesitan una terapia para resolverla. Muchas personas reelaboran las crisis por sí mismos con el consejo de amigos, lecciones recordadas del pasado o con estrategias aprendidas sin la ayuda de un terapeuta.
Las energías del (la) terapeuta se dirigen para ayudar al consultante a:
1. Sobrevivir físicamente a la experiencia de crisis.

2. Identificar y expresar sentimientos que acompañen la crisis.

3. Obtener un dominio emocional de la crisis.

4. Realizar adaptaciones en su forma de vida para superar la crisis.

El tratamiento tiene como función principal traducir la crisis en un lenguaje de tareas. Para el proceso de reelaboración se toman como ejes principales las 4 áreas anteriores.



La terapia se desarrolla en relación al tratamiento de cinco subsistemas de la personalidad:
•Conductual: Patrones de trabajo, interacción con los demás, descanso, ejercicio, hábitos de comida, comportamiento sexual, hábitos de sueño y uso de drogas (tabaco y alcohol). Presencia de: Actos suicidas, homicidas o de agresión. Métodos para salir delante de la tensión.
•Afectivo: Exploración de sentimientos tales como :Ansiedad, ira, alegría, depresión, culpa, etc. Favorecer la expresión de sentimientos.
•Somático: Funcionamiento físico en general. Presencia o ausencia de tics, dolores de cabeza, malestares estomacales. Estado general de relajación-tensión.
•Interpersonal: Relaciones con la familia, amigos, vecinos y compañer@s de trabajo. Papel asumido en las relaciones personales: pasivo independiente, líder, de iguales. Estilo de la resolución de conflictos: Asertivo, agresivo y aislado (pasivo).
•Cognoscitivo: Sueños. Representaciones mentales del pasado o el futuro. Autoimegen. Metas vitales. Creencias religiosas. Filosofía de la vida. Presencia de síntomas de neurosis o psicosis.
Reacción ante la crisis
La manera en la que reacciona una persona ante una situación de crisis dependerá de los recursos con los que cuenta.


  1. Recursos materiales (situación económica, vivienda, empleo, transporte, otros medios de sustento).

  2. Recursos personales (fuerza del yo, historia previa de enfrentamientos a situaciones tensionantes, problemas de personalidad o del pasado no resueltos).

  3. Recursos sociales (personas que le rodean, familiares, amistades, relaciones laborales).

Una situación de crisis se puede dar en: La primera entrevista, en la entrevista a profundidad, en la psicoterapia, en la atención médica o la mujer puede llegar a solicitar el servicio en estado de crisis.


En la intervención de primera mano el objetivo principal es apoyar a la mujer para recuperar el control de sus emociones y eliminar la angustia. Tengamos presente que:
•Un estado de crisis es una respuesta esperada a eventos traumáticos.

•Un estado de crisis involucra expresiones como el llanto incontrolado y lamentos, pero también risas, tensión, sentimientos de vergüenza, pánico, ira, inseguridad e indefensión.



Las tareas de la resolución de la crisis son:


  • Supervivencia física en las secuelas de la crisis.

  • Expresión de sentimientos relacionados con la crisis.

  • Dominio cognitivo de la experiencia completa.(expectativas, metas, autoimagen)

  • Los ajustes conductuales/ interpersonales que se requieren para la vida futura.

La intervención en crisis, en sus dos modalidades, toma lugar dentro de una perspectiva de sistemas generales en la teoría de la crisis que considera al individuo en el entorno de una familia, el grupo social, la comunidad, y la cultura.




Terapia individual
La atención individual en casos de violencia, permite profundizar en aspectos emocionales relativos al tema de la violencia y la historia personal de la consultante, contando con mayor tiempo para ser escuchadas y atendidas. Es posible realizar este tipo de atención desde los distintos enfoques abordados con anterioridad.
Por lo regular, las organizaciones o instituciones que trabajan en la atención y prevención de la violencia familiar no suelen emplear a modo de intervención un formato de terapia psicológica individual de duración prolongada, esta suele ser proporcionada bajo un formato de Terapia Breve por un período no mayor a las 12 sesiones, llevándose a cabo de forma periódica (semanal o quincenal), según se requiera.
Aquellas mujeres que presentan un deterioro emocional severo; alto grado de parálisis para actuar; dificultades significativas para expresar lo que ocurre, para ubicarse temporalmente respecto de los episodios de violencia pasados o se encuentran en un estado fuerte de depresión, melancolía o ideación suicida; recibirán contención, apoyo y serán derivadas al servicio de atención individual por un lapso de tiempo relativo, hasta que puedan ser incorporadas en el grupo de mutua ayuda.
Terapia de grupo
Un grupo esta constituido por un conjunto de personas con una tarea, proyecto u objeto común; brinda pertenencia e intimidad. En un grupo se estructuran relaciones identificatorias (con el resto de los miembros del grupo) y transferenciales (con el coordinador). La disposición circular de los integrantes, provoca efectos más allá de lo espacial, facilitando la creación de un juego de miradas.
Dohmen (1994) realiza una diferenciación entre los Grupos de Autoayuda y los Grupos de Mutua Ayuda. Ambos son homogéneos ya que responden a un objetivo limitado, son útiles para abordar situaciones/conductas patológicas específicas y se caracterizan por la reunión de personas que comparten un problema en común. Sin embargo, las diferencias entre uno y otro radican en:
Grupos de Autoayuda. El saber se encuentra concentrado en quienes padecen el problema/situación/enfermedad/conducta. Es a través de la experiencia de su propio padecimiento y de la ayuda ofrecida por sus pares, que resuelven el problema.
Grupo de Mutua Ayuda. El saber circula desde la/el profesional que coordina el grupo, el llamado “saber técnico”, como desde sus integrantes, el “saber de la experiencia”. La coordinador/a capacitada, informa, señala, orienta, contiene, posibilita las relaciones grupales multidireccionales, induce e incentiva a compartir las experiencias de cada uno de los miembros.
Dohmen (1994) considera que el grupo de Mutua Ayuda es el modelo grupal que debe adoptarse para el abordaje de la violencia familiar-de género.
Este grupo se caracteriza por ser heterogéneo en cuanto a la diversidad de edades, años de unión, estado civil, nivel socioeconómico, número de hijos, nacionalidad, etc. Sin embargo esta heterogeneidad se desdibuja frente al motivo que las convoca a participar en el grupo, todas son mujeres que han sido maltratadas y la tarea común que las une está dirigida a liberase de cualquier tipo de abuso.
Este fin se implementa a través del intercambio con otras mujeres que viven la misma problemática de maltrato y la orientación que brinda la psicóloga que coordina el grupo. Otorgando la posibilidad de reflexionar y sentir alivio, al ver que hay muchas otras mujeres que padecen la violencia y por lo mismo no están solas.
El grupo las provee de instrumentos, de conocimientos, de la posibilidad de desarrollar lazos sociales con otras mujeres, de analizar alternativas y caminos a seguir para poner fin al aislamiento en el que hasta ahora han estado viviendo, otorgándoles fundamentalmente apoyo social.
Existen dos modalidades de este tipo de grupo.


  • Grupo Abierto. Permite la incorporación de nuevas integrantes en distintos momentos, no limita el número de participantes, ni el número de reuniones a las que deben asistir. Resulta efectivo, ya que los nuevos ingresos provocan movilizaciones a las integrantes de mayor tiempo, al mismo tiempo que estas últimas comparten sus aportes y experiencias, de este modo se retroalimenta el circuito grupal. La duración de las sesiones puede variar entre tres y tres horas y media.




  • Grupo Cerrado. Sólo se permite un número limitado de miembros (de 10 a 12 mujeres) y una vez completado el cupo, no ingresan más personas, de este modo se facilita la programación por etapas, con objetivos específicos y el desarrollo de un clima grupal que lo caracterizan. La duración de las sesiones es de dos horas y media y tres horas.

Este tipo de grupo, una vez consolidado transita por tres niveles:


1er nivel – Objetivo básico-poner fin al maltrato físico. Se trabaja sobre la victimización recibida, el ciclo de la violencia, el síndrome de la indefensión aprendida, la revalorización de la mujer como individuo, el aumento de la autoestima, el establecimiento de redes que derriben la barrera del aislamiento.
2º nivel – Se trabaja para revertir el deterioro emocional de la mujer, la autovaloración, la independencia económica y emocional, planificación de proyectos, desarrollo de aptitudes y el respeto a sí misma, exigiendo a su vez el respeto de los otros.
3er nivel – Se trabaja sobre el lugar que ocupa la mujer como sujeto singular (toma de decisiones y desempeño de aptitudes de forma autónoma) y como sujeto social (hacer valer sus propios derechos y hacerse cargo de sus obligaciones. Incluye el desdibujamiento de los estereotipos tradicionales y el cuestionamiento de los roles sobre las obligaciones “naturales” para el género femenino.
Dohmen (1994) apunta que en cualquiera de los dos formatos de grupo, ya sea cerrado o abierto, es posible señalar la estimulación que se efectúa desde la coordinación, así como la motivación personal de muchas mujeres, de brindarse ayuda mutua de forma extragrupal, con el objeto de apoyarse en los momentos duros y continuar con el proceso iniciado. Lograr esta tarea se debe justamente al clima, el estilo y la entrega que se establece junto con la coordinadora del grupo, ya que las modalidades de intercambio y la posibilidad de interrelacionarse, contenerse, brindarse afecto están basadas en el manejo y guía del grupo.
El trabajo de la coordinación debe ser eficaz, para orientar el trabajo hacia el logro de los objetivos deseados. Debe establecer una coherencia interna, a través de la explicación de los sucesos que se presentan en el grupo, por medio del incentivo y la adjudicación del compromiso que necesita generarse en las participantes. de incentivar y adjudicación
Uno de los instrumentos que emplea la profesional encargada de la coordinación del grupo es, la pregunta, la cual posibilita la palabra de la mujer maltratada, además de permitir investigar, conocer, rastrear antecedentes y servir como vínculo para poder estructurar la relación entre experto-consultante. Lo anterior le ofrece seguridad psicológica a la mujer maltratada y es desde ahí donde se les señala y orienta a que tomen decisiones.
Una de las tareas que es capaz de desarrollar el grupo es, trabajar sobre los contra discursos de la violencia, pero para que surja y se construya el contra discurso, se debe propiciar el desarrollo de un proceso de autonomización que requiere tiempo y paciencia. Esto las ayuda a des responsabilizarse acerca de su culpabilización, desmitificando la ideología y las creencias que legalizan la inferioridad de la mujer y aprueban que se ejecute la violencia sobre ellas. Otro de los logros del grupo, es incitar a la mujer a dejar o disminuir el tener que dar explicaciones y justificaciones sobre su accionar. A través del apoyo y la contención circulante, el grupo otorga confianza y seguridad.
El trabajo grupal debe configurarse en un abordaje feminista más no sexista, en el sentido de igualar los derechos y los deberes entre hombres y mujeres.
Hyde y Rosenberg (citados en Dohmen, 1994) definen la asertividad o autoafirmación como la defensa de los propios derechos, teniendo en cuenta los de los otros. Ser asertivo es opuesto a ser pasivo, tanto como a ser agresivo.
La asertividad es uno de los instrumentos necesarios para el proceso de rehabilitación en el trabajo de grupo. El objetivo es logar que las mujeres puedan expresarse libremente, manifestando sin temores, sus sentimientos, necesidades y deseos, autoafirmándose en el lugar de sujeto, que actúa, decide, piensa y elige.
Sin embargo, suele suceder que se producen situaciones de agresión por parte de algunas integrantes, haciéndose evidente la falta de respeto y la poca tolerancia para aceptar las diferencias. Estos momentos permiten demostrar, el manejo que hace la profesional que coordina el grupo sobre este tipo de situaciones, debiendo efectuar intervenciones puntuales, profundas e incisivas, a través de señalamientos, con el objeto de trabajar sobre la agresión y movilizar al grupo a que se comprometa frente al conflicto.
Se apunta hacia la interrelación que se construye en el grupo, al intercambiar sentimientos, vivencias y problemas que las mantienen atrapadas; descubriendo así los problemas que tienen en común, lo cual alivia la creencia de ser “la única” que vive el problema de la violencia familiar.
Independencia; incremento de la actividad y expansión de las tareas; aumento de la autoestima; conocimiento de sus inquietudes, necesidades e intereses; lucha por la igualdad de derechos con los hombres; revisión del estereotipo tradicional femenino como esposa y madre; revisión del rol genérico masculino; comprensión del enojo y la posibilidad de manifestarlo sin temor, son algunos de los cambios que propicia el trabajo grupal.

Los Grupos de Mutua Ayuda en las instituciones que atienden el problema de la Violencia, adquieren un carácter terapéutico en el momento en el que permiten realizar una labor de reparación del mundo interno dañado, a través de la experiencia de contacto/intercambio con otras mujeres con problemáticas semejantes y diferenciadas que también se encuentran en esa búsqueda reparatoria consciente (Yagupsky, 1994).


Es importante mencionar que dentro de los grupos de Mutua Ayuda también operan simultáneamente aspectos resistenciales al cambio que son los que desde el rol del profesional psicológico hay que ir señalando cuando emergen.
El grupo de Mutua Ayuda actúa como un sistema de identificaciones, en el que las mujeres pueden verse en el espejo de las otras, las compañeras se comprometen con el sufrimiento de las demás, poniendo énfasis en encontrar alternativas o narrando sus propias historias, como motor para encaminar el proceso de las que se encuentran en circunstancias similares (Dohmen, 1994).


  1. La atención psicológica de casos de violencia familiar y de género en el Instituto Poblano de la Mujer


El equipo de trabajo
El equipo de trabajo que se dedica a la atención y prevención de la Violencia Familiar debe ser un equipo interdisciplinario, donde las y los integrantes posean un marco teórico compartido por todos, con el objeto de acordar las estrategias y competencias que la labor requiere.
“La identidad profesional debe estar constantemente en discusión, evaluándola, investigándola, analizándola en sus diversas formas de intervención y participación: éste es un punto de referencia prioritario” (Dohmen, 1994: 68)
Siendo las Psicólogas y psicólogos quienes se encargan de brindar la atención psicológica dentro de las Instituciones que atienden la problemática de la Violencia Familiar, a continuación se presenta la definición del rol y sus atribuciones como profesionales de la salud mental en este campo.




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