Diferentes modos de abordar el estudio de



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Bibliografía


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PSICOLOGIA COGNITIVA

Lic. Halina Stasiejko


Una “vista panorámica” a manera de introducción
En el dominio de la psicología experimental y académica anglosajona estadounidense, hacia fines de la década del cincuenta, se va produciendo un giro, un cambio de paradigmas en el sentido de T. Kuhn. Este cambio implicó el abandono gradual del hegemónico modelo explicativo conductista y su reemplazo por las explicaciones cognitivas de la conducta humana.
El proyecto de esta nueva psicología, expresado globalmente y a manera de presentación anticipatoria, consistió en desarrollar una ciencia objetiva del estudio de lo mental. Entendiendo que lo mental es una organización interna al sujeto e independiente de los niveles biológico/ neurológico y de la influencia social, y por tanto, no funciona causado por los estímulos provenientes del medio ambiente, sino en razón de su organización funcional interna y los procesos que allí se llevan a cabo. Esta organización mental interna direcciona tanto las entradas como las salidas del sistema mental. Entre el “input” o ingreso a la organización interna y el “output” o producción de salida del sistema, el psicólogo cognitivo estudiará las operaciones que se llevan a cabo sobre sistemas representacionales, o sea, al interior de la “arquitectura funcional mental”.
Este nuevo movimiento intelectual en Psicología emerge nutriéndose tanto de los aportes extradisciplinarios, como de investigaciones y desarrollos conceptuales propios, adoptando con firmeza las consecuencias de la siguiente afirmación: “la mente existe, nos proponemos estudiar cómo funciona”.
Por consiguiente las metas del plan cognitivista son:

  • Investigar el funcionamiento mental, cómo funciona.

  • Plasmar teorías explicativas acerca de la eficacia de lo mental en la producción de las conductas. Lo mental determina a las conductas.

En relación con los psicólogos conductistas, podemos afirmar que el desafío que aceptaron los nuevos psicólogos fue “echar luz a la caja negra”, oscurecida al reconocimiento científico anglosajón por el término de cuarenta años. Lo que para el pensamiento conductista fue innecesario y despreciado a la hora de formular sus argumentaciones, para la Psicología Cognitiva pasó a ser la figura y centro de estudio, nos referimos al espacio mental.


La nueva posición se interesa por la investigación de procesos, mecanismos y entidades mentales que están presentes en la elaboración de todas las conductas, sean éstas observables o no. Cuando tomamos cualquier tipo de decisión, resolvemos problemas prácticos o abstractos, organizamos y utilizamos nuestra memoria, es decir, en cada situación cotidiana, se implican “conocimientos” o “cogniciones” y transformación de los mismos a cargo de mecanismos mentales.
Una noción central es la de representación. El sistema mental funciona basado en representaciones internas de conocimientos, entidades simbólicas que pueden recibir diferentes nombres: planes, esquemas, modelos, conceptos, guiones, proposiciones, etc. ¿Cómo están organizadas estas entidades representacionales?, ¿Cuáles son los mecanismos que las hacen transformar?, ¿Cuál es la eficacia causal en la determinación de las conductas? Estas son preguntas profusamente investigadas por los psicólogos cognitivos. Nos situamos así en los primeros pasos del movimiento.

La caída del “imperio conductista”
La revolución conductista triunfa en muy pocos años, podemos decir que aún antes de consolidar su marco teórico. Este éxito inmediato expresa el espíritu científico de la época, basado en la tradición empirista y pragmática dominante en EEUU. Watson, en su firme oposición al subjetivismo, propuso una Psicología objetiva antimentalista cuyo objeto de estudio fue la conducta observable controlada por el ambiente. Basado en los trabajos del fisiólogo ruso Iván Pavlov (1849-1936, Premio Nobel 1904) establece como método para la psicología37 el modelo experimental del condicionamiento.
Transcurridos los diez primeros años, el movimiento conductista se encuentra diversificado. Según una clasificación realizada por Roback en 1923 y retomada por J.I. Pozo38, convivían “diez clases de conductismo y diecisiete subclases” en el mundo académico. La proliferación de esta diversidad continúa durante el período neoconductista, con maestros como Tolman, Skinner, Guthrie, Hull, entre otros. A pesar de compartir las bases epistemológicas, la heterogeneidad y los debates entre las facciones fragmentan la fuerza del movimiento y a la hora de la defensa frente a las críticas que se levantan en su contra, no pueden sostener acuerdos en las argumentaciones.

Pero, a pesar de las diferencias referidas a variados aspectos, compartieron postulados nucleares, que aún a riesgo de simplificar, vamos a sintetizar en pos de comprender la caída y crisis del conductismo y el contexto de emergencia de la Psicología Cognitiva:




  1. Asociacionismo: este postulado obliga a la descomposición y simplificación del objeto de estudio. Se trata de identificar los elementos constitutivos de la conducta y apelar luego a las leyes de la asociación para recomponerla. Se trata de una visión “mecanicista”, que no favorece el estudio de ningún proceso complejo y constructivo, tan característicos del mundo humano. La conducta fue definida como producto de cadenas asociativas y acumulativas entre estímulos y respuestas o viceversa.




  1. Reduccionismo: Reafirma la simplificación de la unidad de análisis elegida como objeto de estudio. Para comprender en qué consiste un enfoque reduccionista, basta recordar las situaciones estudiadas por los conductistas: gatos, ratas y palomas en cajas equipadas con tabiques, palancas y botones; y compararlas con las llevadas a cabo por Piaget o los Psicólogos de la Gestalt: situaciones complejas para resolver, buscando la comprensión y/o explicación de los procesos interpretativos y de asimilación que despliega un sujeto cuando hace frente a las situaciones diseñadas por el investigador.



  1. Antimentalismo: se trata de la negación de estados y procesos mentales o por lo menos de cualquier variable mediacional que pudiere operar entre el estímulo y la respuesta y que no admita ser definida de manera observable. Este “ismo”, que también es denominado “principio de correspondencia”, asume que todos los comportamientos son un fiel reflejo de la estructura estimular del ambiente. El sujeto no imprime dirección interna en la producción de la conducta, por tanto se define como pasivo frente al molde ambiental. Al equiparar lo simple con lo complejo se consideró que usar un sistema lingüístico, andar en bicicleta, producir una idea o responder en forma condicionada ante un timbre, son todas conductas equivalentes y objetivamente reducidas a movimientos, conductas observables, comportamientos.




  1. Equipotencialidad: los conductistas han sostenido la validez universal de los mismos principios explicativos en la causación de cualquier conducta; ignorando de esta manera las diferencias entre individuos, especies, tareas y ambientes. La sobrevaloración de la idea de continuidad les permitió llevar adelante la extrapolación directa de los resultados de las investigaciones con gatos, ratas y palomas (entre otras especies) a la explicación de las conductas de los seres humanos. El costo implicó tanto la exclusión de las características específicas del mundo humano, pleno de significación, como la de los ambientes ecológicos particulares para cada especie, que en cada caso inciden en la determinación de las conductas. Se trató de una interpretación sesgada y errónea de la “Teoría de la Evolución” de Charles Darwin.

Estos supuestos comienzan a ser cuestionados desde dentro y desde fuera de la comunidad conductista y si bien, el “dominio” de este movimiento en el campo disciplinar fue un hecho, su crisis y caída, también.


Factores de diferente orden incidieron en la generación de la crisis que debilitó al movimiento conductista, a continuación vamos a sintetizarlos:
La noción de ciencia asumida por el conductismo fue sometida a virulentas críticas. Se reconoce que no es posible sostener alguna forma de producción e investigación científica sin adoptar un marco teórico y sin trabajar con objetos teóricos desde los planteos iniciales. El Empirismo y el Positivismo Lógico, base epistemológica de lanzamiento del conductismo, se flexibilizó en el caso del neoconductismo de Tolman, avanzando hacia una versión epistemológica más liberal y menos restringida. Este cambio dio cuenta que el mismo edificio del conductismo empezó a resquebrajarse y que el rigor epistemológico que definía al movimiento como postura científica objetivista, se debilita y vacía de contenido. No pueden explicar las conductas humanas más complejas, tales como el pensamiento o el lenguaje, y a este panorama cabe agregar la insatisfacción subjetiva de los investigadores, quienes constreñidos por el rigor científico se ven obligados a dejar de lado temas relevantes y complejos, preguntas de investigación más estimulantes y creativas.
Otra consecuencia por la adopción de estas bases epistemológicas fue la exigencia del uso de un lenguaje fisicalista y la necesidad de una definición operacional de las variables sujetas a investigación. Para evitar el peligro de lo inaprehensible, las variables a estudiar se deben operacionalizar, como para cuantificarlas objetivamente. Si, por ejemplo, la variable en estudio es “hambre” se convierte en “tiempo de privación de alimento”, si es “sueño”, “horas de privación del dormir”.
De esta manera no es necesario preguntar por el estado subjetivo ni por las características innatas, sólo por condiciones que se pueden manipular desde el ambiente del laboratorio. Este recurso, que permite la objetivación y la formulación de conocimiento público, es a la vez una limitación para el estudio de procesos más complejos e interiores que requieren de conceptos no reducibles al plano empírico. En consecuencia, se habilita el lugar para la emergencia de nuevos criterios y principios que favorecen la definición de un objeto de estudio diferente para la disciplina psicológica.
Otro factor fue el constituido por la gran cantidad de problemas encarados e investigados pero que subsistieron sin solución. Los conductistas no sólo no fueron capaces de predecir nuevos hechos, sino también fueron incapaces de explicar múltiples anomalías surgidas en el curso de los experimentos sobre condicionamientos. Al principio del movimiento el éxito global del programa impidió que las anomalías se considerasen relevantes, éstas se atribuían a defectos en los procedimientos utilizados durante la experimentación. Entre todas las anomalías empíricas se encuentra como ejemplo significativo la investigación realizada por García y Koelling (1966)39 sobre aversión condicionada al sabor. Lo notable en esta investigación fue que las ratas mostraban una preferencia selectiva por algunas asociaciones frente a otras: frente a estímulos compuestos por sabor, luz y sonido seguido de un estímulo condicionado aversivo (malestar gástrico inducido en forma experimental), los animales asociaban el malestar al sabor, pero no a la luz o al sonido; y cuando el estímulo aversivo era una descarga eléctrica, la rata lo asociaba a la luz o al sonido pero no al sabor. En estos experimentos se derriban los principios de equipotencialidad y correspondencia: los estímulos no son neutros, los elementos que se asocian no son arbitrarios. Hasta las sacrificadas especies realizan libres elecciones que no logran ser dominadas en el laboratorio.
El movimiento cognitivo no se limita a las mismas constricciones y al adoptar otras bases epistemológicas, puede preguntarse por los procesos mentales, planes, representaciones, esquemas, entre otros, como determinantes de las conductas, sin necesidad de definirlos operacionalmente desde los inicios. Los objetos teóricos estudiados se deducen a partir de los efectos que producen: modos de resolver, elegir, pensar, recordar, aprender, etc. Al explicar estos funcionamientos, el cómo se producen, apelan a mecanismos, reglas internas, procesos y estructuras mentales en juego.

Creando identidad, como dijo el poeta: “haciendo el camino al andar”
Como corriente contemporánea, la Psicología Cognitiva va cobrando presencia en el campo disciplinar hacia fines de la década del cincuenta en EEUU. Pero su emergencia no es fruto de un camino lineal, progresivo ni acumulativo.
Europa fue el centro de las ciencias hasta la época de las grandes guerras mundiales y este papel pasó a corresponder a lo Estados Unidos, que se convirtió en una especie de nueva vara para medir prestigio, calidad y mérito científico.

Se trató de un cambio muy complejo en la situación internacional político-económica-científica que resulta positivo conocer, aunque esto no implica entrando al tercer milenio que, desde nuestras latitudes, se ubique a EEUU como único centro intelectual válido en la producción de las ideas.


Es importante tener en cuenta que ese momento histórico particular es el tiempo de la “pos” Segunda Guerra Mundial. Al calor de la “industria militar” o expresado de una manera un poco más cruda: para cubrir las necesidades de los “señores de la guerra”, se había logrado acumular un conjunto importante de avances científicos y tecnológicos; tanto en lo que hace a la versión aplicada como a lo que se refiere a lo teórico-conceptual. Ese momento coyuntural había llevado a un gran desarrollo en medios de comunicación, transporte, tecnologías de información. Lo interesante es que estos conocimientos, en principio celosamente guardados, se reciclan para distintos ámbitos de la vida social. Por ejemplo el doméstico, el laboral, el educativo. Nos referimos a innovaciones en telefonía, computadoras, electrodomésticos, herramientas sofisticadas y eficaces para la industria, entre otros. Quienes pudieron acceder a estos adelantos tecnológicos, vieron su vida cotidiana transformada.
Recapitulando: los avances en las ciencias físico naturales, los adelantos en las ciencias biológicas y neurológicas, los acontecimientos sociales y culturales acaecidos hasta la primera mitad del siglo XX, las reflexiones producidas desde las ciencias sociales; fueron todos factores que en su conjunto, requirieron profundos replanteos de las bases filosóficas de las ciencias, los criterios de cientificidad y las formas de encarar una investigación científica. Se remueven aquellos principios que habían quedado establecidos a comienzos del siglo por las corrientes epistemólogicas ya mencionadas: Positivismo y Positivismo Lógico.
Comprender el surgimiento de la Psicología Cognitiva y de las Ciencias Cognitivas en general, requiere entonces de algunas observaciones epistemológicas. Un reconocido biólogo y epistemólogo chileno, el Dr. Francisco Varela40, escribe:
Cada época de la historia humana produce, a través de sus prácticas sociales cotidianas y su lenguaje, una estructura imaginaria. La ciencia forma parte de estas prácticas sociales [...] la imaginación científica sufre mutaciones radicales de una época a otra [...] La fase modera de las ciencias cognitivas representa una mutación notable es esta historia.[...] Por primera vez la ciencia (es decir, el conjunto de científicos que definen qué debe ser la ciencia) reconoce plenamente la legitimidad de las investigaciones sobre el conocimiento mismo, en todos sus niveles, más allá de los límites tradicionalmente impuestos por la psicología o la epistemología.”
¿En qué consiste esta mutación en la imaginación científica, esa transformación a la que alude Varela? Se trata de una mutación en las bases filosóficas adoptadas. Para poder realizar la pregunta por el conocer, por el origen del conocimiento, se requiere la legitimación de bases filosóficas racionalistas. Esta antigua tradición filosófica occidental es retomada y reconocida como válida, pero ahora articulada con el quehacer científico. Con esta mutación, el empirismo queda desacreditado en el mercado científico.
Las respuestas a la pregunta por el “conocer” no serán producto de reflexiones y especulaciones filosóficas, sino de formulación de teorías e hipótesis sometidas a la refutación, a control, a la aplicación de métodos científicos. Para el caso de la Psicología Cognitiva, los métodos serán empíricos, preferentemente cuantitativos.
Entonces, la imaginación científica replantea los ancestrales interrogantes filosóficos, pero articulados con los atravesamientos actuales: institucionales, políticos, económicos, culturales y en especial los tecnológicos, que para bien o mal de la humanidad en su conjunto, han transformado la vida cotidiana y la relación del hombre consigo mismo y con la naturaleza.
Dentro de este panorama y no otro, es donde se despliega la “Revolución Cognitiva”. Como afirma Varela: “Muchos deplorarán esta revolución, mientras que otros la celebrarán.”41
Muchos científicos y filósofos procuraron definir el alcance y la naturaleza de la expresión “Ciencias Cognitivas” y su vinculación con la Psicología Coginitva (H. Gardner 1988, F. Varela 1990, D. Norman 1980, J. Bruner 1983, Rabossi 1995, entre otros).
Francisco Varela las denomina “Ciencias y Tecnologías del Conocimiento”, ya que se trata de un conjunto de disciplinas interrelacionadas, donde cada una aporta su interés y preocupación acerca del fenómeno del “conocer”: Neurociencias, Lingüística, Epistemología, Psicología Cognitiva, Filosofía y el polo tecnológico que impregna a las demás disciplinas: la Inteligencia Artificial.

(insertar figura, acerca de las disciplinas cognitivas)


Aunque a veces la expresión “Ciencia Cognitiva” se hace extensiva a todas las formas de conocimiento (incluidas las artificiales), se aplica específicamente a las explicaciones de las condiciones de producción y transformación del conocimiento humano.
Algunas características en las que acuerdan estas disciplinas asociadas son:


  1. Las actividades cognitivas humanas se conciben en términos de “representaciones mentales”. Estas son entidades simbólicas y reglas para aplicarlas en la realización de actividades cognitivas.

  2. El nivel de análisis de lo cognitivo se considera totalmente diferenciado y separado del nivel biológico-neurológico y del nivel social-cultural. Es un nivel de análisis propio.

  3. El ordenador digital/computadora electrónica se constituye en un modelo viable para explicar el funcionamiento de la mente humana. Se trata de una de las tantas metáforas utilizadas dentro de la disciplina psicológica a fin de apoyarse en ella y hacer más plausibles las explicaciones.

  4. En el desarrollo de las primeras explicaciones se resta énfasis a los procesos emocionales y a los contextuales que, si bien se comprende que afectan al fenómeno del conocer, para ese momento inicial de las investigaciones no se los incluye ya que complicarían los estudios científicos.

  5. Se sostiene un compromiso muy fuerte con los estudios interdisciplinarios. Esto implica cooperación entre las disciplinas pero nunca una fusión total y también emergencia de nuevos campos disciplinares.

  6. Interés en retomar la tradición filosófica occidental racionalista.

Un terreno científico de esta naturaleza permitió que grupos de psicólogos replanteen sus posturas y preguntas. Comienzan a confluir hacia la nueva psicología, los aportes desde distintas disciplinas y áreas de investigación.


Suele afirmarse que las principales influencias extradisciplinarias provienen de la Teoría de la Comunicación, la Cibernética, los estudios matemáticos relacionados con la computación, el desarrollo de los ordenadores, la psicolingüística de Chomsky, la teoría de la información, las relaciones entre la Neurología y la Lógica, los estudios sobre síndromes neuropsicológicos, entre otros. Vamos a detenernos y desarrollar los principales aspectos de algunas de las influencias nombradas.

Cibernética:
El brillante matemático Norbert Wiener (décadas de 1930 y 1940, en el Instituto Tecnológico de Massachusett) estudia y formula modelos matemáticos de un alto nivel de abstracción, que permiten explicar los cambios en los comportamientos de diferentes sistemas.
Si bien se pueden describir los cambios de cualquier sistema, sean éstos biológicos o no, como simples reacciones o respuestas a entradas estimulares, tal y como lo ha explicado el conductismo; la cibernética se interesa por los cambios en los sistemas que incluyen criterios y reglas aplicados a la información de los resultados de las acciones anteriores y que pueden modular a partir de éstos, los pasos para los siguientes cambios. Este es un proceso circular y se denomina “retroalimentación”. Ejemplo: un misil que puede seguir un blanco móvil (puede remitirse, para poder imaginarlo y ver los deslumbrantes efectos, a la reciente Guerra del Golfo), basa su trayectoria en un proceso circular de evaluación y corrección, internos al sistema, para llegar al objetivo, en este caso la eficaz destrucción del blanco. El hecho de que el misil impacte en forma certera en la meta encomendada no depende del blanco sino del diseño particular del misil. El sistema se retroalimenta con la información sobre el resultado de los cambios recientes y esto le permite realizar las correcciones necesarias para continuar con los próximos pasos que lo llevan hacia su meta.
Entonces, y saliendo de la carrera armamentista, cualquier sistema complejo: un animal en su entorno ecológico, el funcionamiento coordinado de una red de semáforos, un programa de computación, un robot, un ser humano en su accionar, un grupo humano; todos son “sistemas” que accionan provistos de recursos limitados y que se dirigen hacia un objetivo en una situación cambiante; pero no realizan su acción respondiendo sin más a estímulos del ambiente sino que, provistos de alguna organización interna alcanzan los objetivos buscados en función de alguna evaluación de información que circula en su sistema.
Expresado en palabras de Wiener (1954), refiriéndose al funcionamiento de un ser vivo y a la forma de operar de algunas de las nuevas máquinas de comunicación, afirma:

Ambos poseen receptores sensoriales que constituyen una etapa de su ciclo de operación: esto es, en ambos existe un aparato que recoge información del mundo externo a bajos niveles de energía y que pone a disposición de la operación, tanto del individuo como de la máquina. En ambos casos, esos mensajes externos no se reciben puros, sino a través de las posibilidades de transformación del aparato, se éste animado o inanimado. A continuación, la información adopta una nueva forma aprovechable en las siguientes etapas de la actividad desarrollada. Tanto en el animal como en la máquina, esta actividad se hace efectiva sobre el mundo externo y en ambos casos se devuelve, hacia el mecanismo regulador central, información acerca de la acción realizada sobre el mundo exterior, y no meramente acerca de la acción propuesta” (Miller, Galanter y Pribram (1960)42.


Más allá de sus particulares orígenes, las ideas de la cibernética fueron muy fructíferas para el desarrollo de muchos dominios teóricos y prácticos. Las ideas germinales tan vinculadas a las matemáticas y a la ingeniería, han sido extrapoladas para explicar muchos fenómenos complejos, por ejemplo, la auto-organización y automodificación de cualquier estructura que se desenvuelve a partir de su propia dinámica.
Teorías de la comunicación y de la información.
Claude Shannon, un ingeniero en comunicaciones, publica en 1948 “Teoría Matemática de la Comunicación”. Allí establece una serie de leyes matemáticas que permitirán explicar y medir la transmisión de mensajes a través de “canales”. Puede ser un teléfono, una TV, etc. que recibe una entrada o “input” de información y genera una salida o “output” de información. Puede haber en el pasaje agregados y pérdidas que generan distorsiones en el mensaje que se transmite. Estamos así ante el conocido “esquema de comunicación”:

(Insertar figura del esquema de comunicación)



Las primeras aplicaciones estuvieron muy relacionadas con la medición de la información. La cantidad se mide en “bit” (binary digit – dígitos binarios) que representa la elección entre dos alternativas igualmente probables: 50% SI y 50% NO, abierto-cerrado, encendido-apagado. Si bien la idea fue muy fructífera en los comienzos, poco a poco quedó demostrado que los intentos por cuantificar los procesos psicológicos en términos de ‘bits”, no fueron relevantes. El concepto fue pensado para describir la ejecución de sistemas poco selectivos, por ejemplo un teléfono, que no puede incidir activamente en la organización del mensaje, o sea no puede decidir qué porciones del mensaje que ingresa son los más interesantes o relevantes para el sistema.
Sin embargo el término “información” quedó estrechamente vinculado con los primeros desarrollos de la Psicología Cognitiva, con el “modelo de Procesamiento de la Información”, que tuvo tanta expansión. La idea de información se reformula y adquiere otras dimensiones explicativas cuando se articula con las ideas de retroalimentación y de computación.
Fue Wiener quien pudo concebir a la “información” como desligada de cualquier dispositivo concreto de transmisión. Desligada de los “canales concretos” se establece como concepto teórico que permite explicar las transformaciones internas a cualquier sistema que trabaja procesando información.
La mente puede ser entendida como un “mecanismo que procesa información”. Pero, ¿Cómo se entiende la idea de “información”?
No es energía, en el sentido de llegar a ser cuantificable o mensurable como lo es el estímulo en el modelo explicativo conductista; es aquello que a un sistema particular le permite llevar a cabo algún cambio en su estado. Por ejemplo, cuando apretamos una tecla del teclado de la computadora, no sucede como con la clásica máquina de escribir, que al puro estilo conductista nos permite observar el efecto directo de la presión de nuestro dedo en el Estímulo-tecla hasta la Respuesta-trazo en el papel. En la computadora, después que apretamos la tecla, se llevan a cabo a través de un software, una serie de pasos que trabajan con “información”, transformaciones y retroalimentaciones que permiten que aparezca la letra en la pantalla. Cuando no se cumplen los pasos y transformaciones en la información que el software habilita, el proceso queda trunco, no se realiza la función, no aparece la letra en la pantalla aunque hemos “estimulado” al teclado. Por supuesto, si se produce un corte de luz no podemos usar la computadora, pero para que se produzca la función buscada, no fueron los intercambios energéticos los que cumplieron el principal papel, sino los intercambios informativos necesarios entre los componentes del software y en la secuencia apropiada y especificada.
Psicoligüística.
Los aportes de Noam Chomsky, que comienzan en 1957 con su monografía “Estructuras sintácticas”, tuvieron un efecto revolucionario en el clima de la época. Las teorías lingüísticas existentes, en particular las conductistas derivadas de la postura de Skinner, carecían de la potencia necesaria para explicar la capacidad de expresión y comprensión del lenguaje que posee cualquier hablante normal.
Es insostenible explicar la adquisición del lenguaje sobre la base de imitaciones, refuerzos, o sea, en términos de respuestas ante estímulos. Un niño entre los dos y los cinco años desarrolla su capacidad lingüística casi sin instrucción explícita, pudiendo ser capaz, durante ese período de inmadurez de la infancia de producir oraciones que jamás ha escuchado y en combinaciones novedosas. Esto da cuenta de una condición mental creativa y no meramente reproductiva como venía sosteniendo el conductismo. La riqueza y creatividad que pueden desplegar los niños en su adquisición del lenguaje es enorme en comparación con la pobreza de estímulos circundantes a las que se ven sometidos. Se trata de una creatividad que posee cualquier hablante de una lengua, tal que le permite producir y entender un número infinito de oraciones gramaticalmente correctas y distinguirlas de emisiones incorrectas, sin necesidad de haberlas oído con anterioridad. Muy rápidamente el niño distingue una “oración” de una “no oración”, o sea, diferencia una emisión lingüística que obedece a reglas gramaticales posibles en su lengua, de otras que no las cumplen.
En lo que hace a su estructura gramatical “el pelícano grande voló muy alto” no es equivalente a “grande el alto voló muy pelícano” y aunque se utilicen las mismas palabras en las dos oraciones, una de ellas se distingue muy temprano en el desarrollo como incorrecta. Chomsky propone la existencia de un dispositivo mental innato, una “competencia” no aprendida que le permite al niño realizar las combinaciones gramaticales que admite la lengua materna y rechazar las que son sintácticamente erróneas. Este rápido “desempeño” de los hablantes particulares se cumple en todas las culturas, aunque diverjan entre sí en los modos de vida y estilos de crianza. La competencia es universal y el desempeño es particular a cada uso cultural.
Chomsky se apoya en bases filosóficas racionalistas y en sus desarrollos afirma que nuestra capacidad psicolingüística se basa en sistemas representacionales abstractos, conocimiento de reglas que no se reducen a porciones de zonas cerebrales. Esta capacidad depende de una estructura universal mental innata que se despliega en cada hablante al exponerse al contacto de su lengua nativa, se trata por tanto de una capacidad preformada y nunca puede derivar del mundo exterior. Llega a concebir la mente como una serie de “órganos mentales” o “módulos independientes”, cada uno con sus tiempos de maduración y desarrollo y sus propias reglas para operar y funcionar.

Teoría de la computación.
Los antecedentes los tenemos que buscar en la década de 1930, en los trabajos de Alan Turing, un matemático británico que propuso en 1936 la idea de una “máquina teórica” capaz de realizar cualquier cálculo concebido.
Todo lo que la máquina necesitaba era una cinta de longitud infinita que pudiera pasar por ella, donde un dispositivo leería lo escrito sobre la cinta. La máquina podría realizar cuatro clases de movimientos con la cinta: derecha, izquierda, borrar e imprimir una marca. En la medida en que los pasos de una tarea se podían explicitar en su totalidad y programar, o sea, escribir los pasos sobre la cinta; la máquina de Turing podría al explorarla, cumplir con las instrucciones y realizar las operaciones.
En 1940, Turing produjo un “desafío”: la máquina podría programarse y sus respuestas a las preguntas realizadas por un interlocutor, no podrían diferenciarse de las ofrecidas por un ser humano. Sólo era una cuestión de tiempo para permitir pasar toda la extensión de la cinta por el dispositivo lector.
Una cita de Mario Carretero (1997)43, resume parte de esta trayectoria: “...el 14 de febrero de 1946, el ENIAC (Computador e Integrador Numérico Electrónico), un inmenso artefacto que contenía 30 toneladas de cables y ocupaba una gran habitación de la Universidad de Pensilvania, fue capaz por primera vez de solucionar algunos problemas aritméticos sencillos. Posteriormente se desarrollaron máquinas que no sólo utilizaban materiales y diseños más avanzados sino que podían almacenar información en su memoria. Probablemente el más conocido fue el diseñado por Newell, que logró resolver algunos teoremas de los “Principia Mathemätica” de Whitehead y Russell y de jugar ajedrez, sentando las bases de la hazaña de Deep Blue, al derrotar recientemente al campeón G.Kasparov.”
¿Podría una máquina operar en forma idéntica a los procesos del pensamiento?. El desafío se lanzó y el clima fue propicio para ofrecer respuestas.
El matemático John von Neumann se empeño en diseñar y participar de la construcción de este primer ordenador digital con posibilidad de almacenar su propio programa, teniendo en cuenta los aportes de la cibernética y de la teoría de la información. El reto consistió en programar ordenadores, de tal manera que “pudiesen actuar inteligentemente”. Como ya quedó expresado, a mediados de los cincuenta, Herbert Simon y Allen Newell habían diseñado un programa que podía probar teoremas lógicos de una manera semejante a la humana. ¿Cómo lo hicieron? Estos investigadores comenzaron a guardar registros sistemáticos de los informes introspectivos de los sujetos que resolvían los problemas y en ellos se basaron para realizar la programación.
Pero, ¿cómo entender un programa de computación? En principio, no es un artefacto para medir, sino una fórmula para seleccionar, almacenar, recuperar, combinar, recopilar y manipular “información”. Un programa es una serie de instrucciones para manejar símbolos.
Cabe aclarar que si bien el uso de términos y conceptos provenientes de la teoría de la computación se extendieron rápidamente entre los primeros psicólogos cognitivos como “metáfora” de los procesos estudiados, esto no implicó para todos los casos un compromiso fuerte con la simulación de procesos psicológicos en computadoras. El compromiso más profundo sí fue desarrollado por aquellos que se dedicaron al polo tecnológico de las Ciencias Cognitivas, la Inteligencia Artificial. Los ejemplos anteriormente expresados corresponden a este último grupo. Son investigadores que, no satisfechos con hacer notar la similitud entre el programa y el proceso psicológico, escribieron los pasos y realizaron los programas que simulan de hecho y con éxito, algún proceso psicológico.
Al respecto, Manuel de Vega44 en su libro “Psicología Cognitiva” afirma:
La versión fuerte de la analogía mente=ordenador es algo más que una simple herramienta conceptual. La analogía se lleva hasta sus últimas consecuencias. Si el ordenador y la mente humana son sistemas de propósito general, el objetivo científico es elaborar una teoría unificada del procesamiento de la información, que englobe ambos sistemas. [...] Su interés está confinado a la construcción de programas de inteligencia artificial.[...] son más técnicos de ordenador que psicólogos, de modo que prefieren esta opción”.
En cuanto a la versión más débil de la analogía, según De Vega: “...establece una similitud funcional entre ambos sistemas y utiliza el vocabulario del procesamiento [...] en ningún caso pierde de vista la perspectiva psicológica [...] las particularidades de ese sistema de procesamiento que es la mente humana”.
Se refiere a la versión de la Psicología Cognitiva que logra establecer inicialmente su preponderancia, la del “Procesamiento de la Información”. Podemos anticipar que conviven dentro del mismo movimiento, otras versiones acerca del estudio de los procesos cognitivos. Más adelante las dejaremos planteadas, pero antes desarrollaremos las características de lo que hoy podemos denominar “la versión clásica de la Psicología Cognitiva”. Versión cuyo proyecto, como ya expresamos en el inicio de nuestro recorrido, quedó definido como la constitución de “una ciencia objetiva cuyo objeto es el estudio del funcionamiento mental”. Para aclarar esta posición, nos serviremos de las apreciaciones realizadas por un renombrado científico cognitivo: Phillip Johnson-Laird45, quien afirma:

El propósito[...]es explicar cómo funciona la mente. Parte del poder de la disciplina reside en la teoría de la computabilidad. Si una explicación es computable, entonces es coherente y no da demasiadas cosas por supuestas. Si es o no apropiada depende de si se ajusta o no a los hechos, pero por lo menos ha triunfado en la evitación de la vaguedad, la confusión y los conjuntos místicos de las fórmulas verbales vacías.[...]debe haber aspectos de la vida mental que no pueden modelarse de esta manera[...]incluso puede que haya aspectos de la mente que no puedan amoldarse a la explicación científica”.


Década de 1960: el movimiento adquiere su “identidad adulta”


  • Setiembre de 1956, Simposio sobre “Teoría de la Información”, celebrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

  • Publicación del libro “Estructuras sintácticas" (1957) de Noam Chomsky.

  • En Cambridge, Inglaterra, Broadbent publica “Percepción y comunicación" (1958).

  • En 1960 Jerome Bruner y George Miller fundan en Harvard el “Centro de Estudios Cognitivos" dedicado a indagar la naturaleza de los procesos de conocimiento.

  • En el mismo año, Miller, Galanter y Príbram publican “Planes y estructuras de la conducta”.

  • En 1967 UIric Neisser publica un libro titulado “Psicología Cognitiva", dándole "nombre oficial” al movimiento, reuniendo bajo este título a las investigaciones que venían desarrollándose desde la década anterior.

La cita de estas producciones bibliográficas e hitos institucionales, intenta presentar cómo, en el contexto anglosajón, se va instalando la preocupación por el conocer y se consuma la constitución oficial del movimiento cognitivo.


El interés científico, desprendido de la plataforma conductista, se desplaza hacia el estudio de las capacidades cognitivas: percepción, pensamiento, lenguaje, memoria, atención, aprendizaje. Cambian los "objetos teóricos" posibles de ser estudiados científicamente y se admite un tipo de vocabulario desligado del «fisicalista». Existen: planes, propósitos, reglas, representaciones, modelos, procesos psicológicos, etc. para dar cuenta de la organización del espacio mental. La mente, su funcionamiento, los procesos que allí se desarrollan, los mecanismos y reglas con los que cuenta el espacio mental para llevar a cabo sus funciones, se constituyen en objeto de estudio.
¿Cuál es la metodología adoptada para llevar a cabo los estudios científicos acerca de lo mental?
En la vida cotidiana, lo mental y sus productos son identificados de manera natural y espontánea, los damos por existentes sin necesidad de ninguna justificación adicional. Nos resultan obvios y característicos de lo humano. Las personas piensan, hablan, perciben, recuerdan, aprenden, etc., en forma permanente, inmersos en relaciones intersubjetivas. Realizamos muchas acciones mentales y utilizamos para referirnos a ellas lo que Angel Rivière46 denomina "verbos mentales”: yo creo, el piensa, ella recuerda, nosotros percibimos, ellos dedujeron, etc. Podemos, en síntesis, identificar los productos de nuestras capacidades psicológicas e intuitivamente dar cuenta de la existencia de un espacio mental.
Pero el funcionamiento de la mente, sus procesos y mecanismos nos resultan invisibles en nuestro accionar cotidiano. No podemos acceder de manera directa al conocimiento de cómo funcionan, ni aún apelando a la introspección experimental, esto último ya quedó demostrado con el fracaso del proyecto emprendido por la “Psicología Clásica del siglo XIX”.
Cuando el psicólogo cognitivo se interesa por el estudio de las acciones mentales y su funcionamiento, no apela a la intuición, ni a la introspección como forma de justificarlas científicamente. La arquitectura del funcionamiento mental, sus procesos y mecanismos se infieren, se abstraen a partir de la manera en que los sujetos resuelven las tareas presentadas por el investigador. Se infieren de los resultados de investigación emergidos en situaciones experimentales muy precisas y controladas, y no a partir de las realizaciones de la vida cotidiana, donde no se pueden controlar.
Los "datos" de observación del psicólogo cognitivo son "objetivos", tiempo de reconocimiento ante la presentación de gráficos, letras, números, emisiones lingüísticas, etc.; tiempo que tardan las personas al elegir entre varias alternativas, o al resolver un problema; en decidir si una secuencia de letras que se les presenta es una palabra con significado o no; errores que cometen cuando razonan, cuando producen una emisión lingüística mientras reciben una interferencia (sonidos, palabras sin sentido); etc. Son datos cuantificables, objetivos, medibles y que pueden someterse a tratamientos metodológicos estadísticos muy rigurosos.
El compromiso es estudiar las formas cognitivas universales con las que un sujeto cuenta, las limitaciones y posibilidades del sistema cognitivo humano, explicadas desde una base experimental. Los estudios se realizan en condiciones de laboratorio, con independencia de factores biológico‑neurológicos y sociales-culturales.
En los inicios del movimiento, la Psicología Cognitiva está alejada de concebir a la cognición como una capacidad humana creadora de mundos posibles, de realidades intersubjetivas, de experiencias compartidas y, cuanto más radical es la formalización e independencia de los procesos psicológicos, mayor es la dificultad para dar cuenta de la naturaleza pragmática y adaptativa de nuestro conocimiento a contextos variables. Sin embargo este fue el modelo dominante, también denominado “procesamiento de la información" con bases explicativas vinculadas a lo "representacional‑computacional".


La mente como procesador que computa representaciones simbólicas.

La metáfora funcional del ordenador
La "computabilidad" proporciona a los primeros psicólogos cognitivos el aparato conceptual para teorizar sobre la mente, les permite modelar el espacio mental como un sistema simbólico que manipula símbolos/representaciones dentro de los procesos cognitivos.
En este "modelo de la mente", que lleva a cabo "procesamiento de información" (expresión equivalente a "computación sobre representaciones", y asimismo equivalente a “transformación de las relaciones entre símbolos‑representaciones obedeciendo a las reglas del sistema"), se pueden pensar las relaciones entre los símbolos‑representaciones resultantes del procesamiento y los aspectos del mundo circundante, pero no es lo central. No se busca describir la correspondencia con el estímulo externo sino cómo es que la mente está capacitada para elaborar “un modelo interno del mundo" sin depender del estímulo, aunque el modelo elaborado sea erróneo, ilusorio o inventado.
Se describen los pasos efectivos y las transformación de representaciones simbólicas que permiten al sistema conocer y hacer explícitas las condiciones del mundo: formas, texturas, iluminación, color, predicciones acerca del movimiento de los objetos en el mundo, etc.
Cuanto mayor es la concordancia entre el modelo mental procesado y el mundo al que se enfrenta el sistema que conoce, mayor es la eficacia adaptativa del sistema a su entorno y menores los errores que comete el sistema al describir lo que enfrenta. Aunque, como ya quedó explicado, se pueden producir discordancias e ilusiones, que llevarían a una acción desajustada.
Si se produjese un error y vemos un centauro en vez del caballo, este resultado no depende del estímulo sino de la forma en que fue elaborado el modelo, de los pasos y transformaciones internas de representaciones. Elaborar un "modelo" de una sirena, unicornio o centauro, no implica la existencia concreta de esos seres y si podemos producir un dibujo o hablar de ellos, lo hacemos partiendo de un modelo mental y no de una copia de algún estímulo.
Recapitulando: para la descripción de todos los procesos mentales, los psicólogos cognitivos se centran en cómo son elaborados los modelos mentales acerca del mundo y no los motivos o sea el por qué se llegó a un modelo acertado, con errores o a una ilusión. Descripto el cómo, identificados los pasos del procesamiento, se explica el funcionamiento mental y hasta se puede llegar a la simulación del proceso en una maquinaria, como por ejemplo un robot.
Un modelo computacional, transformación de representaciones mentales, ofrece varios niveles de preguntas y por tanto de respuestas explicativas:


  • qué se computa: cuál es el input del proceso, qué se tiene que recuperar de él, que restricciones o reglas guían el proceso.

  • cómo se lleva a cabo el sistema de cómputos, o sea qué procedimientos se deben utilizar.

Entremos un poco en las computaciones que realiza un ordenador como para comprender las analogías construidas en el inicio del movimiento.


En la práctica, un ordenador tiene tres componentes principales:


  • un procesador central que controla las acciones de la máquina,

  • una memoria que almacena datos, procesos y resultados,

  • un sistema de entradas y salidas que comunica con dispositivos periféricos tales como el teclado, que sirve para introducir la información.

Un ordenador toma los datos de la entrada, los manipula de acuerdo con alguno de los programas de su memoria y saca los resultados, output o salida. El programa es ejecutado por el procesador central, que trae la siguiente instrucción de la memoria y la ejecuta.


La memoria es crucial en la computación y se torna central para explicar el funcionamiento de lo mental. De hecho es uno de los temas más estudiados por el movimiento cognitivo.
En un ordenador existen tres tipos de Memoria:


  1. La memoria de lectura (ROM, Read-Only-Memory) que es permanente. Contiene información que no pierde cuando se desconecta el aparato; y programas que son vitales para la máquina. Son sus habilidades básicas.

  2. La Memoria de Acceso Aleatorio (RAM, Random-Access-Memory) cuyos contenidos pueden cambiarse rápidamente mediante el procesador central. Se utiliza para almacenar un programa que se está ejecutando así como los datos para ejecutar el programa y los resultados.

  3. La Memoria Secundaria, cinta magnetofónica o disco, que se utiliza para el almacenaje a largo plazo de programas o datos que no se utilizan en ese momento.

Los componentes se comunican mediante enlaces de posiciones binarias (derecha o izquierda, conectado o desconectado, si o no, etc.)


Esta arquitectura global de la máquina se resume en la siguiente figura:

(Insertar figura, acerca del diagrama funcional de un ordenador)


La arquitectura que se describe, ejemplifica la propuesta realizada por von Neumann, que opera de manera secuencial y jerárquica.


Esto significa que en este tipo de arquitectura, el camino posible del procesamiento de la información está pautado, sigue ciertos pasos que obedecen a reglas predefinidas por la programación del sistema con una organización jerárquica: vías de entrada, pasos intermedios, regulación central del tratamiento de los pasos. Si se quiebra la jerarquía, el sistema no funciona.
Los psicólogos cognitivos, a partir de sus estudios experimentales, desarrollan diferentes modelos de "arquitecturas” funcionales del sistema cognitivo humano.
A continuación se ilustra con un modelo convencional, una secuencia de etapas del procesamiento de la información, siguiendo la formalidad secuencial jerárquica, basada en el modelo computacional de von Neumann, posteriormente muy criticado. Es un diagrama de flujo que además permite comprender el proceso de la memoria humana.

(insertar diagrama de flujo de procesamiento de la información, trabajo de María Elena Colombo)



Un diagrama de flujo consta de una serie de cuadros unidos por vectores. Los cuadros representan operaciones, pasos a seguir (almacenar, comparar, recuperar, transferir, etc.) y los vectores indican la secuencia de las operaciones, el camino que puede llevar la información dentro de las jerarquías del sistema.
Esta forma de modelar el funcionamiento del sistema cognitivo humano, la organización de sus memorias, como ya hemos expresado, es actualmente criticado por quedar apegado a la "secuencialidad” y no poder dar cuenta de las interconexiones y comunicaciones ente los diversos procesos implicados. Se desvanece la cohesión, el sentido, el funcionamiento mental como totalidad y las investigaciones se resumen al estudio de alguna jerarquía o etapa de procesamiento particular.
Sin abandonar el modelo computacional‑representacional, Jerry Fodor47, aporta a la distinción funcional clásica (capacidades mentales generales, es decir que se pueden aplicar a cualquier contenido) un nuevo concepto para explicar lo mental: la idea de "Módulo cognitivo".
Jerry Fodor deja planteado que la Psicología Cognitiva, en tanto científica, sólo puede dedicarse al estudio de estos módulos y no puede producir explicaciones objetivas acerca del funcionamiento de los procesos centrales: interpretación, toma de decisiones, evaluaciones y pensamientos; o sea los procesos dedicados a fijación de creencias.
Un módulo es un mecanismo de computación especializado en el tratamiento de determinados dominios de contenido: forma, brillo, color, tridimensión, etc. Estos sistemas modulares serían autónomos en su funcionamiento, interdependientes de los otros sistemas cognitivos, impenetrables desde los estados globales de conocimiento. Funcionan como mediadores entre los mecanismos de transducción sensorial y los procesos centrales, encargándose de presentar al sistema central de procesamiento, algunas características de las cosas del mundo.
Entonces, módulos de propósitos limitados a dominios específicos del mundo, están encargados del procesamiento y análisis de las entradas al sistema cognitivo, construyendo representaciones accesibles al sistema de computación de propósitos generales. De esta manera, presenta un sistema cognitivo que no se halla dependiente de la estimulación directa, y que procesa activamente, según su propia organización, las entradas estimulares del mundo.
En definitiva, la adopción de estos variados modelos, circunscribió a la Psicología Cognitiva al estudio de lo que podemos denominar 'una sintáctica de la mente". Sin atender a la significación de los contenidos que se procesan, al sentido ecológico de la conducta, llegaron a una extrema formalización de los procesos estudiados. Merecieron además, la crítica de "mecanicistas y asociacionistas”. Mecanicistas en tanto que lo central fue describir y explicar el funcionamiento de mecanismos mentales presentes en la determinación de las conductas; y asociacionistas, en tanto abundaron en estudios especializados en algún tramo del funcionamiento mental y no han tenido en cuenta la interconexión múltiple entre los procesos psicológicos, los efectos de totalidad y sentido de la conducta humana.
De todos modos, es importante destacar los aportes para el estudio de la memoria humana, derribando el mito de una función monolítica y sin Iimitaciones. Llegan a distinguir distintos sistemas que reciben diferentes nombres, (según el modelo de investigación): Almacenes sensoriales (MS), Memoria a corto Plazo (MCP) y Memoria a Largo Plazo (MLP); Memoria Primaria y Memoria Secundaria (remitiéndonos al diagrama de flujo anterior) o un modelo más actual, propuesto por Alan Badeley y Graham Hitch (1990): una Memoria de Trabajo, compuesta de subsistemas especializados en distintas funciones y una Memoria Permanente, todas con estrechas relaciones entre sí.
Veamos las características de estos sistemas de memoria:


Sistema


Capacidad

Duración

Memoria a Corto Plazo


De 5 a 9 elementos

De 15 a 20 seg.

Memoria a Largo Plazo


Ilimitada

Ilimitada

Desde las explicaciones de Badeley (1990), se pone el acento en la interconexión de los sistemas de memoria:


• Disponemos de una Memoria de Trabajo o Memoria Operativa, con capacidad y duración limitada. Si bien esto restringe las posibilidades del funcionamiento cognitivo, también implica que disponemos de estrategias y reglas para hacer un aprovechamiento óptimo de esta capacidad limitada. Por ejemplo: automatización de algún proceso, tal que consuma poca atención; la repetición de una información para poder mantenerla por más tiempo antes de su conexión con los contenidos de la memoria permanente o su pérdida definitiva. Las operaciones que se pueden llevar a cabo en este sistema, disponen de los conocimientos almacenados en la Memoria Permanente.

• Y una Memoria Permanente que puede conservar nuestros conocimientos sin limitaciones de tiempo ni de cantidad de información. Lo importante en este sistema es la organización y selección de los conocimientos, tal que puedan reutilizarse en nuevas oportunidades y desde las exigencias de la Memoria Operativa. La reorganización está vinculada tanto con las exigencias de las tareas novedosas que se encaran, como a la pérdida de conocimientos por la falta de comprensión. El olvido es concebido como un mecanismo adaptativo, que no sólo está implicado en la pérdida de información sino en la reorganización de nuestros conocimientos a medida que aprendemos.



Desarrollos posteriores de la Psicología Cognitiva:
Conexionismo:
Frente a la interpretación tradicional de la Psicología Cognitiva que supone un funcionamiento mental basado en una arquitectura simbólica secuencial y jerárquica, ha surgido en los últimos años un nuevo modo de entender la mente, el conexionismo, también denominado “procesamiento en paralelo o distribuido”.
Este modelo se guía por la metáfora del cerebro. En los cerebros reales no hay reglas, procesadores centrales, ni almacenamiento del conocimiento en lugares precisos. Las operaciones surgen de interconexiones masivas y distribuidas de los componentes del sistema y van cambiando a medida que el sistema tiene experiencias en un área determinada. Son modelos no simbólicos de la mente.
La cognición se produce a partir de la interacción simultánea de una serie de unidades semejantes a neuronas. Al estar más cerca de los sistemas biológicos, han favorecido una relación estrecha entre las Neurociencias y la Inteligencia Artificial.
En 1986, Rumelhart, D., McCielland, J. y el denominado Grupo PDP publican su obra "Procesamiento Distribuido en ParaleIo”, convirtiéndose en un símbolo de esta nueva posición, a la vez que producen una ruptura con la concepción computacional.
Utilizando procedimientos matemáticos muy complejos explican que la información entrante al sistema no se codifica sucesivamente sino en múltiples entradas registradas simultáneamente. Por ejemplo: una red para sabores, otra para colores, otra aromas, etc. El proceso se realiza a través de un gran número de unidades, que se activarían según la información recibida, enviando señales inhibitorias o excitatorias entre las unidades conectadas de una red. Entre la unidades de entradas y las de salida, se suponen unidades ocultas, responsables del conocimiento interno. De los patrones de conexión entre múltiples redes (en los tres niveles) emerge un estado que da cuenta del “conocimiento" que tiene el sistema.
Esta somera explicación, sin desvirtuar lo sustancial de la propuesta, pretende acercar a la comprensión de la existencia de otras formas de entender lo mental. Pero cabe aclarar, que nuevamente estamos frente a explicaciones "micro" de cualquier conducta humana compleja, no se aborda la totalidad, la significación y el sentido ecológico y pragmático de la conducta humana.
Si bien, mediante los modelos conexionistas es posible dar cuenta de procesos más flexibles, que pueden acercarse a lo vital y contextual, hablamos de un funcionamiento que está por debajo del nivel simbólico y que tiene imposibilitado el acceso a la conciencia del sujeto.
Como afirma M. Carretero48: "...sin olvidar que ese plano de análisis debe coordinarse con el plano macroestructural y con una explicación global del funcionamiento de la mente humana, cuyos procedimientos de control y autorregulación juegan, sin duda, un papel fundamental que debe coordinarse con las rutinas automáticas que son capaces de simular los modelos PDP. No obstante, como suele ocurrir siempre en la ciencia, sólo el tiempo y los avances que con él se dan podrán determinar la pertinencia del conexionismo y su metáfora básica de la mente como cerebro."

La entrada al Significado
Un grupo de psicólogos, mas ligados a la interpretación sociocultural de las conductas humanas, va cobrando fuerza explicativa en los últimos años. Como ejemplo pionero tenemos las ideas de Jerome Bruner, uno de los fundadores del primer Centro de Psicología Cognitiva en Harvard. En su libro "Actos de significado" 49expresa:

"No cabe ninguna duda que la ciencia cognitiva ha contribuido a nuestra comprensión de cómo se hace circular la información y cómo se procesa. Como tampoco le puede caber duda alguna a nadie que se lo piense detenidamente, de que en su mayor parte ha dejado de explicar precisamente los problemas fundamentales que inspiraron originalmente la revolución cognitiva, e incluso ha llegado a oscurecerlos un poco. Por eso vamos a volver a la cuestión de cómo puede construirse una ciencia de lo mental en torno al concepto de significado y los procesos mediante los cuales se crean y negocian los significados dentro de una comunidad”.
El proyecto de esta nueva psicología cognitiva se orienta a la comprensión de la acción humana situada culturalmente. No desprecia lo que la gente dice sobre sus estados mentales, sus modos de interpretar y negociar los significados de su cultura, sus intenciones, deseos, mundos de creencias. Aunque, a la par, no prescinde definitivamente de los experimentos de laboratorio, ni de la búsqueda de universales humanos.
Centrados en el estudio de la posibilidad humana de “narrar" el mundo de experiencias personal y compartido, destacan la posibilidad humana de hacer uso de instrumentos culturales como mediadores de la acción.

Es una postura de fuerte inspiración vigotskyana, donde la cognición humana se concibe como la capacidad de crear un mundo intersubjetivo de experiencias, atravesada por significados.







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