Diferentes modos de abordar el estudio de


El programa de la Psicología Histórico-cultural de Lev Vigotsky



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El programa de la Psicología Histórico-cultural de Lev Vigotsky

A diferencia de sus contemporáneos soviéticos, que se dedicaron a elaborar teorías psicológicas de acuerdo a las nuevas interpretaciones marxistas y que resultaban ser una suerte de textos intercalados con citas de figuras representativas del pensamiento marxista, Vigotsky vio en los métodos y principios del materialismo dialéctico la clave para la solución de los problemas que afectaban a la psicología.


La idea era estudiar los fenómenos como procesos en constante movimiento y cambio. De este modo, la tarea del científico era la de reconstruir ese proceso, dando cuenta de su origen, el desarrollo de la conducta y de la conciencia. Se trataba de una nueva síntesis, de un estadio nuevo en la historia de la psicología. Y el único investigador del Instituto que poseía una sólida formación marxista por su preparación humanística y que, por lo tanto, podía realizarla era Vigotsky.
Se apoyó en esta línea de razonamiento para explicar la transformación de los procesos psicológicos elementales en superiores y superar la escisión entre los estudios científicos objetivos de los procesos elementales y la reflexión especulativa sobre las formas culturales de la conducta.
Los miembros de la “troika” se propusieron, guiados por su maestro Vigotsky, elaborar una vinculación entre la psicología científica y la filosofía marxista que superara las producciones de las psicologías de citas que habían proliferado en esa época. El plan consideraba que del mismo modo que Marx había partido de categorías intermedias como el concepto de plusvalía, capital o alienación para relacionar las ideas del materialismo histórico con la crítica a la economía política, era necesario desarrollar categorías generales pero de carácter estrictamente psicológico para establecer esa relación entre la psicología y el marxismo. A ese conjunto de principios Vigotsky llamaba una “psicología general”.
Los conceptos de la psicología general no sólo debían superar la crisis de la psicología de la década del veinte, sino que eran una exigencia previa para la construcción de una psicología marxista.

El planteo consistía en desarrollar una metodología general de la psicología, aislar los principios explicativos generales y construir, a partir de ellos, categorías y principios concretos. El nuevo enfoque se basa en cuatro premisas:




  • La idea según la cual la clave esencial para la comprensión de los procesos psicológicos superiores son los instrumentos y los signos empleados en la acción mediada.

  • La idea según la cual las funciones psicológicas superiores del ser humano tienen su origen en la vida social.

  • La concepción histórica del desarrollo.

  • La confianza en el análisis genético.

Como señala Michael Cole19, la tesis central sobre la que se fundó la escuela Histórico-cultural es que:



Los procesos psicológicos emergen de la actividad práctica culturalmente mediada, desarrollada históricamente.


Cada uno de los términos de esta proposición está altamente interconectado con los demás e implica a los otros, por lo que trataremos de discriminarlos.


1.- Mediación cultural. La premisa inicial de la escuela histórico-cultural es que los procesos psicológicos, como la memoria voluntaria, la adquisición de conceptos, el pensamiento y el lenguaje, de los seres humanos emergieron simultáneamente con una nueva forma de comportamiento en que los objetos materiales son modificados por los humanos como medio de regular su interacción con el mundo físico y con el mundo humano. A estos objetos materiales mediadores se los llama instrumentos. Leontiev nos muestra, en el párrafo siguiente, la importancia que ha tenido el uso de herramientas en el proceso de humanización como sigue:
La herramienta es el producto de la cultura material que lleva en sí, de la manera más evidente y material, los rasgos característicos de la creación humana. No es sólo un objeto de forma determinada, que posea unas determinadas propiedades. La herramienta es, al mismo tiempo, un objeto social al que se han incorporado y fijado unas operaciones de trabajo elaboradas históricamente.
El hecho de que ese contenido, a la vez social e ideal, haya cristalizado en las herramientas humanas las distingue de las “herramientas” de los animales. Estos últimos también deben realizar ciertas operaciones. Ya hemos visto, por ejemplo, como el mono aprende a utilizar un palo para atraer hacia él una fruta. Pero estas operaciones no permanecen fijas en las “herramientas” de los animales y dichas “herramientas” no se convierten en soportes permanentes de dichas operaciones. Una vez que el palo ha cumplido su función en manos del mono, vuelve a ser un objeto indiferente para él. Por eso los animales no conservan sus herramientas, y no las transmiten de generación en generación. No pueden, por lo tanto, cumplir esa función de “acumulación”, [...],que es propia de la cultura. Esto nos explica que no exista en los animales un proceso de adquisición de la herramienta: el empleo de la “herramienta” no forma en ellos nuevas operaciones motrices; es la “herramienta” misma la que se halla subordinada a los movimientos naturales, fundamentalmente instintivos, en el sistema de los cuales se integra.”20
Para Vigotsky utilizar un palo, o una marca o bien un nudo en un pañuelo, por ejemplo, para recordar, generan cambios en la estructura psicológica de los hombres que van más allá de las disposiciones biológicas heredadas. El hombre realiza una nueva conexión, que no está en la naturaleza, entre la actividad de recordar y el objeto. La posibilidad de incorporar estímulos artificiales, autogenerados, es decir, a los que el propio hombre le asigna el valor de signo es propia de nuestra especie y representa una forma de conducta totalmente nueva: la conducta mediada.
Para Vigotsky el signo “actúa como un instrumento de actividad psicológica, al igual que una herramienta lo hace en el trabajo21. Pero enseguida advierte que esta analogía figurativa tiene sus limitaciones y genera un problema para el investigador que debe descubrir las relaciones esenciales. En este sentido, lo que quiere es comprender el papel conductual del signo y al establecer la analogía encuentra que esta se basa en que ambos, signo y herramienta, tienen en común la función mediadora que las caracteriza y que grafica así:
Actividad mediata


Signo
Herramienta

Basándose en trabajos de Hegel22 y Marx23, Vigotsky encuentra la justificación para “asignar al uso de signos la categoría de actividad mediada ya que la ausencia” del objeto que marca el “signo consiste en modificar la conducta del hombre a través de él mismo.24 Y también señala la diferencia entre signo y herramienta sobre la base de los distintos modos en que orientan la conducta humana. La función de la herramienta sirve a los fines del objetivo de la conducta que busca cambios en los objetos del mundo, en la propia naturaleza, y en ese sentido se encuentra externamente orientada. En cambio, el signo se encuentra internamente orientado y como medio “aspira a dominarse a sí mismo”25, es decir que en el proceso de adquisición de los signos, el niño tiende al control de su conducta de manera autónoma, consciente y voluntaria.
Los signos son nuevos nexos que se construyen en el curso de la interacción humana, en el proceso de la vida social. En este sentido, los signos son convenciones sociales, creadas en el desarrollo histórico de la evolución cultural, y cada nuevo niño recrea en su relación con otros humanos el proceso de co-construcción de los instrumentos semióticos. Esta nueva relación se conserva, no por evolución biológica, sino a través del desarrollo histórico, porque de generación en generación se transmite el legado cultural a los niños.
De este modo, Vigotsky establece la diferencia entre los procesos elementales, regulados externamente por la presencia de estímulos en el mundo exterior que propician conductas reactivas, es decir que promueven a la acción por parte de los animales, como por ejemplo las disposiciones heredadas o las asociaciones condicionadas que estudió Pavlov, en las que el animal no puede negarse a responder pues se ha establecido una conexión automática que desencadena la reacción, y los procesos superiores que suponen un vínculo intermedio entre el estímulo y la reacción. Vigotsky lo expresa de la siguiente manera:
La característica central de las funciones elementales es que están directamente y totalmente determinadas por los estímulos procedentes del entorno. En lo que respecta a las funciones superiores, el rasgo principal es la estimulación autogenerada, es decir la creación y uso de estímulos artificiales que se convierten en las causas inmediatas de la conducta.” 26
La mediación produce una nueva función al comprometer activamente al sujeto en la construcción de dicho vínculo, y de esta manera opera, invirtiendo la relación anterior, sobre el individuo y posteriormente sobre el medio. La regulación de la conducta no se realiza a partir del mundo exterior, sino que se inscribe en un marco de interacción humano desde el comienzo de la vida de los hombres y es a través de los procesos de interacción que los niños van apropiándose paulatinamente del control consciente, voluntario y autónomo de sus funciones psicológicas. Este proceso mediado es graficado por Vigotsky27 de la siguiente forma:
S R

X
Los comportamientos elementales se constituyen sobre la base de reacciones directas a los estímulos del medio expresados en la fórmula simple: [S -------R], los comportamientos complejos que utilizan signos introducen una operación de mediación semiótica que inhibe la tendencia a reaccionar al mismo tiempo que incorpora un producto nuevo que favorece la realización de la operación de modo indirecto, tal como se representa en el diagrama.


La complejidad adquirida en este modo de comportamiento no es una manera “más” eficiente de operar, sino que por el efecto de invertir la consecuencia de la acción sobre el individuo, promueve nuevas formas de operaciones psicológicas culturalmente establecidas. Esto significa que el comportamiento mediado no es una respuesta o una reacción, pasiva y automática, sino que es una conducta activa que transforma al medio al mismo tiempo que transforma al propio sujeto por los nuevos nexos funcionales que se construyen.
El desarrollo cognitivo humano sólo puede entenderse como una síntesis entre dos dimensiones diferentes, por una parte el proceso de evolución biológica que se expresa en la maduración ontogenética, y por otra parte el proceso el desarrollo histórico de la evolución cultural que incidirá a través de la relación con otras personas, en el desarrollo psicológico del niño.
2.- Orígenes sociales de las funciones psicológicas superiores. Vigotsky sostiene que toda actividad mediada, es decir toda función psicológica superior, tiene su origen en las interacciones con otros humanos. Esta hipótesis tiene su inspiración en la ideas de Engels28 que afirman que es el trabajo el que crea al hombre cuando dice: “la especialización de la mano significa la herramienta y ésta presupone la actividad específicamente humana”, y también en las ideas de Marx29 que plantean que “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino por el contrario, es su ser social lo que determina su conciencia”.
Esta visión de los orígenes sociales focaliza la atención en el papel que cumplen los adultos en la interacción con los niños durante la crianza, las acciones específicas que realizan y las formas especiales de interacción que establecen, a través de las cuales van permitiendo construir, primero, en el plano intersubjetivo, las funciones psicológicas siendo asistidos por ellos, hasta que puedan paulatinamente dominarlas de manera autónoma, voluntaria y consciente, en el plano intrasubjetivo. Vigotsky lo expresó en lo que él llamó “La ley de la doble formación de las funciones superiores” y que establecía en 1930 del siguiente modo:
En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a nivel social, y más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpsicológica), y después, en el interior del propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas las funciones superiores se originan como relaciones entre seres humanos” 30
A modo de ejemplo veamos el desarrollo del gesto de señalar como lo analiza Vigotsky:
Al principio, este ademán no es más que un intento fallido de alcanzar algo, un movimiento dirigido hacia cierto objeto que designa la actividad futura. El niño intenta alcanzar un objeto situado fuera de su alcance; sus manos tendidas hacia ese objeto, permanecen suspendidas en el aire. Sus dedos se mueven como si quisieran agarrar algo. En este estado inicial, el acto de señalar está representado por los movimientos del pequeño, que parece estar señalando un objeto: eso y nada más.
Cuando acude la madre en ayuda del pequeño y se da cuenta de que su movimiento está indicando algo, la situación cambia radicalmente. El hecho de señalar se convierte en un gesto para los demás. El fracasado intento del niño engendra una reacción, no del objeto que desea, sino de otra persona. Por consiguiente, el significado primario, de este fracasado movimiento de apoderarse de algo queda establecido por los demás. Unicamente más tarde, cuando el niño es capaz de relacionar su fallido movimiento de agarrar con la situación objetiva como un todo, comienza a interpretar dicho movimiento como acto de señalar. En esta coyuntura, se produce un cambio en esta función del movimiento: de un movimiento orientado hacia un objeto se convierte en un movimiento dirigido a otra persona, en un medio de establecer relaciones. El movimiento de asir se transforma en el acto de señalar. Como consecuencia de este cambio, el movimiento mismo queda físicamente simplificado, y lo que de él resulta es la forma de señalar que denominamos gesto.”31
Podemos comprender a partir de este párrafo, como en el desarrollo del gesto de señalar, la función comienza organizando un esquema cerrado de interacción con el objeto pero que resulta fallida. La presencia del adulto cobra una importancia trascendente al interpretar las acciones del niño y actuar en consecuencia acercando o bien poniéndole en la mano el objeto deseado. Esta acción efectiva crea un cambio en la situación, transformando lo que antes era un esquema cerrado en el objeto en un esquema abierto hacia una persona, donde el niño realiza una acción, el movimiento de alzar los brazos en dirección al objeto, sabiendo que esa acción va a ser completada por la acción de otra persona. El dominio de esta función se ha ido conquistando paulatinamente a través de una serie de sucesos evolutivos que culminaron en la interiorización de esa función.
El proceso de interiorización que permite la reconstrucción de una actividad psicológica externa por medio de operaciones con signos, siempre se realiza en contextos interactivos con otros humanos y es para Vigotsky el salto cualitativo entre la organización del comportamiento animal y las formas de actividad culturalmente mediadas del hombre.

3.- Concepción histórica del desarrollo. Siguiendo una tradición que se inspiraba Hegel, Engels y Marx, la psicología histórico-cultural consideraba que los seres humanos, además de usar herramientas y signos, generan formas culturales, tradiciones y costumbres, como las narraciones de cuentos, las leyendas, la institucionalización de la escuela, la creación de tecnologías, etc., a través de las cuales se redescubren y resignifican, en cada generación, los recursos culturales ya creados a lo largo de la historia de la humanidad.




Vigotsky explicaba el comportamiento humano a partir de la síntesis de las fuerzas biológicas y culturales, es decir del desarrollo como especie animal y del desarrollo como miembro de una sociedad y una cultura, que en su encabalgamiento producen formas nuevas superando las organizaciones del comportamiento animal. El difícil problema al que se enfrentaba Vigotsky era el de tratar de explicar cómo las transformaciones históricas de la cultura producen modificaciones en el comportamiento de los seres humanos. Los procesos biológicos y los procesos culturales tienen en principio una diferencia fundamental. Los primeros producen modificaciones en la estructura biológica a través de la evolución filogenética, mientras que los segundos no implican transformaciones de ese tipo sino que el desarrollo cultural es explicado por la creación de nuevas formas de comportamiento, de carácter mediado, a partir de la utilización de recursos culturales que amplifican y potencializan las limitaciones biológicas de nuestra especie. En este sentido, podemos pensar como ejemplo que la aparición de la tradición oral en la transmisión de relatos y leyendas ha sido una estrategia que permitió a la humanidad conservar la experiencia de generaciones anteriores, y que luego fue mejorada por la aparición de otros recursos como la imprenta que permitió conservar los conocimientos en forma objetivada a través de libros. Estos recursos culturales amplifican las capacidades de la memoria humana, del mismo modo que el nudo en un pañuelo nos hace recordar algún evento particular que hemos querido señalar previamente.




La introducción activa de nuevos medios, artificiales, en el comportamiento humano a través de los signos permite explicar el desarrollo humano. Esta nueva función, de origen social, ya no depende de los nexos preestablecidos por la naturaleza en el cerebro, sino que ellos introducen nexos funcionales que se organizan en la interacción social. Ellos se han producido a lo largo de la historia de la humanidad y se transmiten y re-crean a través de las generaciones y al mismo tiempo se producen cotidianamente en el crecimiento de cada nuevo niño.

Vigotsky pensaba que los nuevos nexos producidos en la interacción, culturalmente mediados e históricamente determinados debían tener un correlato a nivel cerebral que consistiera en sistemas flexibles que interrelacionarían centros específicos del cerebro.


De este modo, en el curso del desarrollo histórico se crean órganos funcionales que no requieren estructuras morfológicas nuevas pero que implican nuevas reorganizaciones dinámicas de las relaciones ya establecidas en el sistema nervioso. Como puede advertirse, Vigotsky anticipó una serie de hipótesis teóricas sobre problemas de la neuropsicología, en especial, los estudios sobre trastornos afásicos32, agnósicos33, y apráxicos34, que fueron luego de su muerte desarrollados por su discípulo Luria.

4.- El análisis genético. Los proyectos de investigación de Vigotsky estaban centrados en dos grandes grupos:


  • La génesis y desarrollo de las funciones superiores en el niño, y

  • La influencia de las variables transculturales en la naturaleza de los procesos cognitivos.

La idea directriz que inspiraba al primer grupo era querer explicar los procesos de construcción de las funciones mentales y no describir su estado final. El principio que sostenía el segundo grupo de investigaciones consideraba que si las funciones superiores tienen un origen social y cultural, entonces las particularidades sociales y culturales ofrecerán variabilidades en los procesos de construcción de las funciones mentales. El momento que vivía la Unión Soviética era particularmente apto para este tipo de programas de investigación. Los programas de colectivización del trabajo y de la propiedad que se habían puesto en práctica estaban generando grandes cambios en la organización social y cultural de millones de campesinos al mismo tiempo que grandes masas de personas se incorporaban a las campañas de alfabetización y escolarización. Esto permitía la comparación de los procesos cognitivos en grupos que aun tenían formas de organización social tradicional con otros que estaban sufriendo cambios culturales acelerados. Luria dirigió dos expediciones a Uzbekistán y Khigiria, en Asia Central, en 1930 y 1931, donde se estaban produciendo cambios de culturas nómadas de pastoreo a granjas colectivas. A la segunda expedición fue acompañado por Kurt Koffka, quien, según cuenta Luria, no pudo comprender el sentido de las investigaciones por el exagerado criterio universalista que dominaba en él.


En esta investigación se exploraban procesos de percepción, generalización y abstracción, razonamiento y solución de problemas en los grupos nómadas y en aquellos que estaban atravesando los procesos de cambio social. Lamentablemente los resultados, aunque provisorios y no trabajados estadísticamente de manera adecuada, fueron silenciados por más de cuarenta años, debido al temor que se despertó en los grupos de poder en cuanto al sentido peyorativo que pudieran tener los resultados con respecto al funcionamiento psicológico de los grupos tradicionales. Sin embargo, lejos de ello, los trabajos excluían cualquier interpretación etnocéntrica porque su fundamento consideraba las actividades desarrolladas por ambos grupos humanos como actividades de adaptación que reflejan mecanismos de interacción y formas sociales de organización.
Anteriormente se mencionó la forma particular en que se anotaron los resultados de las investigación realizada por Luria, su manera poco sistemática de presentar el análisis de los resultados. Este hecho, en parte, se debió al carácter provisorio de las mismas pero, también, a la particular concepción que los miembros de la “troika” tenían en cuanto a su lógica metodológica. Por lo que es conveniente que señalemos sus principios.
Una de las ideas más firmes de Vigotsky era que la investigación psicológica no debería desconectarse de las “actividades prácticas” ligadas al mundo real, evitando la elaboración de modelos sofisticados de laboratorio que no reflejen los contextos cotidianos en que las funciones psicológicas se desarrollan. Actualmente se utiliza la expresión “validez ecológica” para referirse a esta idea que en la década del veinte ya planteaba Vigotsky. Era importante remitirse a los ambientes reales, la escuela, la fábrica, el campo, la clínica, allí donde las personas actúan era el lugar donde debían realizarse las observaciones. Esta idea estaba en relación con la imposibilidad de plantearse una investigación dejando fuera de la misma las variables socioculturales. En modelos experimentales objetivistas justamente esto es lo que no sucede, se estudian los procesos psicológicos en el ámbito del laboratorio en situaciones controladas, y se investigan las funciones ya cristalizadas, en muchos casos con estímulos neutros que se alejan en demasía de los estímulos de la vida real. Este tipo de trabajo en laboratorios ha tenido toda una tradición en la psicología experimental a la que Vigotsky se oponía.
Las distintas escuelas de psicología, desde la óptica de Vigotsky, tanto las introspectivistas como las objetivistas (Bejterev, Wundt, Watson y los gestaltistas), partían de un mismo esquema estímulo – respuesta que suponía que las variaciones cuantitativas de las respuestas está en relación con las variaciones cuantitativas de los estímulos. Este supuesto podría ser válido en el estudio de los procesos elementales como por ejemplo la percepción, pero no lo sería en el caso de las formas superiores de conducta pues se vería limitado por excluir, en su visión comprensiva, las variables socio-culturales.
La crítica a los modelos E – R y sus métodos lleva a la construcción de una nueva metodología coherente con el enfoque socio-cultural de las funciones superiores y los estudios transculturales con adultos, que definió como “método genético – experimental”. Vigotsky caracterizó al método por tres rasgos básicos:


  • Implica el análisis de procesos y no de productos terminados. Considera que el enfoque evolutivo es un aspecto relevante en la comprensión de la génesis de las funciones superiores. En el laboratorio, Vigotsky creaba las condiciones experimentales para inducir un proceso de desarrollo, como una microevolución, que permitía comprender, y por lo tanto explicar, las principales fases de construcción de los procesos psicológicos.

  • Se dirige a realizar un análisis explicativo (genotipo) de la conducta y no meramente a la descripción de los rasgos externos (fenotipo) de la misma. Esta alternativa quiere destacar que el objetivo fundamental de la investigación debe dirigirse al descubrimiento de las raíces genotípicas comunes a la diversidad de expresiones fenotípicas, como pudo hacerlo al estudiar, por ejemplo, el desarrollo del monólogo infantil al lenguaje interior, o también, el desarrollo del significado de las palabras que usan los niños a la de los adultos. El método introspectivo no era capaz de sobrepasar la mera descripción de las funciones y, por lo tanto, no era un enfoque válido.

  • Se quiere estudiar el proceso mismo de la formación de conductas en lugar de conformarse con los productos ya cristalizados (“fosilizados”). Esta característica quiere destacar la naturaleza dinámica del método genético – experimental. Este método consistía en plantear a los sujetos tareas que estaban más allá de sus capacidades de solución inmediata, más allá de su competencia actual, y se les ofrecían medios que podían tomar el valor de signos, capaces de favorecer la realización de las tareas propuesta. A este procedimiento, Vigotsky llamó método de la doble estimulación. Se trataba, en síntesis, de estudiar los procesos de realización de funciones cognitivas mediante claves estimulares específicas, donde el experimentador asumía una actitud activa frente al examinado, a diferencia del esquema E – R, en que se entendía como un factor a neutralizar en función de cuidar la objetividad de los datos. El investigador, para la Escuela de Moscú, era entendido como un sujeto en interacción que, por su interacción, permitía objetivar los procesos de adquisición y desarrollo de las funciones superiores. Considerado de este modo, el investigador era considerado como un representante de la cultura y del grupo social que en su interacción proporcionan al niño los instrumentos culturales con los que logra regular y controlar las funciones psicológicas superiores.


El destino de la obra más allá de Vigotsky

Siguiendo a Kozulin35 podemos considerar tres planos distintos en la teoría de Lev Vigotsky. El primero corresponde a la comprensión de la teoría por sus contemporáneos de la décadas del veinte y del treinta. La tarea de ellos era crear una nueva psicología acorde a las época que les tocaba vivir, impregnada de deseos de fundar una nueva sociedad. La idea de mediación cultural, para los miembros de la troika, adoptaba fácilmente la idea de mediación social, como por ejemplo, la industrialización del trabajo, la escolarización obligatoria, la formas colectivas de vida cotidiana, que permitirían crear un hombre nuevo. La tesis de que las funciones psicológicas se desarrollan desde el plano intersubjetivo hacia el plano intrasubjetivo, adoptaba, en ese contexto, un sentido ligeramente ideológico al significar el cambio de conducta de la gente como posibilitado por las nuevas formas socialistas de actividad. Pero esta visión no impide que el sentido de la obra rebase la interpretación que los discípulos y el propio Vigotsky dieron a la teoría. La comprensión de la misma por parte de los contemporáneos coincidía con la de Vigotsky, pero, como dice Kozulin, “esta coincidencia no sólo era incompleta, sino que además Vygotski, como autor, no concuerda necesariamente con Vygotski como interprete de sus propias ideas. Esta discrepancia esencial nos permite contemplar otros planos de su teoría de la psicología cultural.“ 36


El otro plano de la teoría de Vigotsky, que señala Kozulin, es el descubrimiento de la obra por los psicólogos de Occidente. Este ha tenido su propia lógica. Sus ideas aparecen en inglés en 1962, en una época de la historia psicológica en que el enfoque de Piaget estaba en auge al mismo tiempo que en Estados Unidos emergía firmemente la Psicología Cognitiva. En este contexto, la teoría de Vigotsky fue considerada, primero, un factor correctivo de la teoría universalista de los estadios del desarrollo de la inteligencia de Piaget; y segundo, como una innovadora forma de reconciliar los enfoques conductuales y cognitivos sobre la base de la noción de actividad mediada, socialmente determinada. En las siguientes décadas, a medida que se fueron conociendo otras publicaciones, pudo comenzar a entenderse la obra de Vigotsky, de manera independiente, sirviendo como marco teórico para estudios transculturales de la cognición, e investigaciones socioculturales del aprendizaje infantil, de la alfabetización, etc.
El tercer plano de la teoría, en opinión de Kozulin, se refiere a la proyección de la obra hacia el futuro de la psicología y en este sentido apenas comienza a delinearse. Lo que en los años veinte era una mera tesis sobre la importancia de la mediación social, y en los años sesenta significó un factor correctivo necesario para una psicología occidental francamente individualista, se comprende, ahora, como una exploración profunda de los mecanismos fundamentales del desarrollo psicológico.
En la actualidad, las influencias del trabajo vigotskyano pueden situarse en el terreno de la psicología, especialmente en la psicología del desarrollo. Pero su influencia puede encontrarse más ampliamente extendida ahora, ya que ha influido a especialistas en antropología, sociología, lingüística e incluso en ciencias políticas.
Vemos dos tendencias en las apropiaciones que se han hecho de Vigotsky, principalmente en Estados Unidos. Una construye la centralidad de la mediación semiótica en la formación del pensamiento en sociedad, en la que los mediadores semióticos son primariamente pensados como herramientas, sistemas de símbolos y otros conceptos relacionados. La otra es una tendencia a enfocar la organización social de la actividad, en la cual las personas son los focos, apelando a términos como "comunidad de aprendices" o "comunidades de práctica". 
En las áreas aplicadas podemos identificar la influencia de Vigotsky, de manera clara, en la educación, la educación especial y la evaluación. Estas son áreas aplicadas en donde sus ideas tienen una influencia muy difundida. Su visión de que el buen aprendizaje, aquel que se origina a partir de la educación asistida por el adulto o compañero más capaz, puede llevar al desarrollo es especialmente influyente por el hecho de que le da a los maestros una guía para diseñar medios ambientes para promover el desarrollo psicológico. Una segunda área de influencia ha sido la neuropsicología, mediante los trabajos de Luria, que conduce a maneras prácticas para organizar la re-mediación de las funciones cerebrales dañadas.
En una entrevista realizada a Michael Cole, con motivo de los cien años del nacimiento de Vigotsky en México, se le preguntó que reflexión le merecía el hecho de que algunas personas piensen que Vigotsky es sólo otra moda que se desvanecerá pronto. A esto él contestó:
En tanto que a Vigotsky se le ha tratado como una especie de icono científico, y en tanto que el entusiasmo por su trabajo se ha vinculado con una antipatía por las ideas de otros, sí, es una moda y, como tal, pasará.
Sin embargo, la gran corriente histórica de la cual es producto visible y el desarrollo de una ciencia de seres humanos que cree que la historia cultural forma parte de la naturaleza humana, permitirán que continúe inspirando a la gente durante mucho tiempo.
Desde mi punto de vista, la discusión internacional de las ideas de Vigotsky ha sido muy útil para los especialistas de Estados Unidos, llevándolos a apreciar las profundas y amplias conexiones de sus ideas con nuestros pasados académicos colectivos. Si esta vasta discusión incluye un énfasis continuo para conectar la teoría y la práctica, las ideas de Vigotsky, sin duda, perdurarán.”





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