Diferentes modos de abordar el estudio de


LA PSICOLOGIA HISTORICO-CULTURAL



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LA PSICOLOGIA HISTORICO-CULTURAL

Lic. María Elena Colombo
Asistimos a una época de interés cada vez más creciente por el estudio de los procesos mentales, pero la psicología, si bien ha realizado importantes teorizaciones y descubrimientos en este campo del saber, aun no ha podido realizar una teoría coherente de la mente humana. En gran medida, se ha debido a la tendencia a estudiar los procesos mentales “en el vacío”, es decir aislados de los contextos sociales y culturales de los que ellos forman parte y adquieren significado. Se consideró, por mucho tiempo, válido el estudiar al individuo aislado de sus condiciones sociales, promoviendo investigaciones sofisticadas y microscópicas. También ha contribuido a esta falta de integración en la comprensión del psiquismo humano el aislamiento que ha sufrido la psicología del diálogo con otras disciplinas como la antropología, la filosofía, la lingüística, la sociología y al mismo tiempo la vinculación cada vez más marcada que está realizando con la biología y la neurología.
En el marco de este escenario, nos encontramos con el descubrimiento de los trabajos de un psicólogo de las primeras décadas de este siglo que vivió en una tierra tan alejada de la mentalidad occidental como fue la Unión Soviética: Lev Vigotsky. ¿Por qué su interés?, ¿Qué nos aporta Vigotsky a la comprensión de lo mental?, ¿Cuál es el valor que encuentra Occidente en el descubrimiento de su obra?
Vigotsky pasó por la psicología por sólo diez años, entre 1924 y 1934, y a pesar de ello, realizó una producción sumamente basta y original que recién a partir de la caída del stalinismo pudo ser descubierta por Occidente, con la republicación de su obra “Pensamiento y Lenguaje” en 1956 y su traducción al inglés en 1962. Al recibir este legado, los psicólogos occidentales comenzaron a comprender un conjunto de propuestas de gran trascendencia que se correspondía con los intereses crecientes de un grupo de psicólogos que cuestionaban los enfoques limitados en el estudio de los procesos mentales.
La propuesta de Vigotsky para la comprensión de la mente humana ofrece una perspectiva nueva que parte del supuesto de que toda función intelectual debe explicarse a partir de su relación esencial con las condiciones históricas y culturales. Él sostenía que en el desarrollo infantil interactúan los ejes de desarrollo “natural”, orgánico, con el eje cultural y en su integración producen una nueva síntesis que crea la dinámica del cambio y lo expresó de la siguiente manera:
El desarrollo cultural del niño se caracteriza, en primer lugar, por el hecho de suceder bajo condiciones de cambios orgánicos dinámicos. El desarrollo cultural se superpone con el proceso de crecimiento, maduración y desarrollo orgánico del niño. Forma una totalidad única con estos procesos. Sólo a través de la abstracción podemos separar un conjunto de procesos del otro.”15
Para poder hacer inteligible este breve párrafo, comenzaremos por entender su vida, el particular momento histórico y científico que le tocó vivir y los fundamentos de su teoría Histórico-cultural de las funciones psicológicas superiores.

Lev Semionovitch Vigotsky
Aunque murió hace ya más de 60 años, dejó una impresionante obra que, como suele suceder con las figuras geniales, se vuelve más vigente a medida que va pasando el tiempo. Fue un profundo crítico de la psicología de su época, y supo analizar las alternativas teóricas que servirían de propuestas para la futura investigación en la psicología. En la actualidad comienza a sentirse el impacto de su obra, aunque se la ha ido conquistando lentamente. Costó más de medio siglo que los psicólogos, y sobretodo en los Estados Unidos, abandonaran las ideas conductistas, y que descubrieran las limitaciones del modelo del procesamiento de la información para la comprensión de los procesos psicológicos complejos como el pensamiento y el lenguaje. Las ideas de Vigotsky comenzaron a penetrar en Occidente a partir de los años 60, pero sólo las más compatibles. Entre ellas se encontraban sus concepciones del origen social de los procesos psicológicos superiores. Lo que para Vigostky, ya en la década del 20, era el punto de partida de la investigación psicológica, para sus continuadores occidentales, como Jerome Bruner, Michael Cole, James Wertsch, fue una conquista que lograron después de años de lucha con el neoconductismo. El redescubrimiento de Vigotsky no hay que considerarlo un aporte del pasado sino más bien un anteproyecto para el futuro de la psicología.
No todo lo que fue debe morir”. Este verso de un poema de Tyutchev que Lev Vigotsky recitaba, puede servir de metáfora del propio Vigotsky.16

Su vida.
Nació en una familia judía de clase media el 5 de noviembre de 1896 en Orsha, un pueblo al norte de la República de Bielorrusia, localizada en la parte europea de la Unión Soviética. Murió en Moscú en 1934 a consecuencia de una tuberculosis. Vigotsky se negó a ser internado para tratar su enfermedad, pues él decía que quería terminar de escribir tantas obras como le fuera posible. Quienes lo conocieron, coinciden en que su decisión aceleró su fin.
Su padre era un ejecutivo del Banco Unido de Gomel y su madre era maestra. Ambos convirtieron su familia en una de las más cultas de la ciudad, crearon una biblioteca pública que utilizaron intensamente sus ocho hijos. Vigotsky recibió educación primaria de un tutor privado, Solomon Ashpiz, Este desarrollaba el proceso educativo basándose en diálogos socráticos. Tal vez estos encuentros hayan dejado en Vigotsky profundas marcas que inspiraron sus trabajos posteriores. Luego de dar sus exámenes de nivel primario en carácter de libre, ingresó al gimnasio público, completando los dos últimos años en una escuela judía privada, de mayor nivel académico. Todos sus profesores consideraban que Vigotsky debía seguir su especialidad, pues se destacaba en todas las materias. Sin embargo, Vigotsky ya estaba orientado hacia el teatro, la literatura y la filosofía.
Luego de terminar sus estudios secundarios, ingresa a la Universidad de Moscú, después de atravesar con medalla de oro el examen de admisión. Sus excelentes notas le permitieron ser admitido a pesar de la restricción impuesta a los judíos, pues sólo el 3% de los estudiantes de las universidades imperiales de Moscú y San Petersburgo podían ser judíos. Vigotsky quería estudiar historia o filología pero las salidas laborales desembocaban en la docencia, y como él era judío no podía ser empleado del gobierno. Por lo tanto, ingresa en la facultad de medicina pero rápidamente se pasa a la facultad de derecho, más adecuada a sus intereses humanísticos. Muchos años después Vigotsky va a retomar, desde primer año, sus estudios de medicina. En 1914 Vigotsky decidió estudiar simultáneamente en la Universidad Imperial de Moscú y en la Universidad Popular de Shaniavsky. Esta era una institución no oficial creada en 1906 después que el Ministerio de Educación expulsara a todos los estudiantes que habían participado en una rebelión antizarista. Como protesta a la represión muchísimos profesores importantes se refugiaron en la Universidad de Shaniavsky. Vigotsky logró una formación sólida en historia, filosofía y psicología y realizó estudios en literatura que era su principal interés. A los 19 años, en 1915, ya había terminado su primer ensayo, sobre Hamlet, que comenzó en su adolescencia. También publicaba críticas literarias en varias revistas.
En 1917 se graduó en ambas universidades, vuelve a Gomel y comienza a ejercer como maestro, profesión que ahora podía realizar porque después de la Revolución Socialista de Octubre se había abolido la legislación antisemita. Enseñó literatura, lógica y psicología, estética, historia del arte y teatro. Vigotsky llegó a constituirse en el centro de la vanguardia intelectual de Gomel. Fundó encuentros literarios y una revista. Su erudición sorprendía a los que escuchaban sus conferencias sobre Shakespeare, Dostoievski, Tolstoi, Chèjov, Pushkin, Einstein y su teoría de la relatividad. Leía con avidez obras literarias y ensayos. Sus primeras lecturas de psicología fueron S. Freud, y W. James. Después comienza su lectura de los trabajos de Pavlov y otros representantes de la psicología rusa. Estudió la hipótesis de la relatividad lingüística de Humboldt, que luego desarrollaron Sapir y Whorf. Estaba muy interesado en los trabajos sobre el estudio comparado del comportamiento animal de Vagner, un especialista ruso en evolución. Las lecturas de diversas fuentes filosóficas como Bacon, Descartes, Spinoza, Feuerbach, Hegel, Marx y Engels contribuyeron a formar un pensamiento rector que dio base epistemológica a su psicología.

La psicología de su época.
Las tradiciones filosóficas racionalistas y empiristas llegan al siglo XIX manteniendo la misma suposición, que se inicia en el dualismo cartesiano, de que el estudio científico del hombre podía aplicarse únicamente a su cuerpo físico, correspondiendo a la filosofía el estudio del alma. Como plantea Michael Cole17, si bien el enfrentamiento entre estas líneas del pensamiento aún continua, en la década de 1860 los tópicos del debate se vieron profundamente alterados por la publicación de tres libros:
1.- El origen de las especies de Darwin, biólogo inglés, que postulaba la continuidad esencial del hombre y otros animales, integrando en un mismo sistema de leyes naturales la comprensión de la vida animal y humana. A partir de esta obra comenzó un trabajo de análisis para establecer las diferencias entre el estado adulto del hombre y los animales.
2.- Elementos de psicofísica de G. Fechner, físico alemán, que proporcionaba un detallada descripción matemática de la relación entre los estímulos físicos y las sensaciones mentales concientes que le permiten formular la Ley de Weber- Fechner: la sensación crece como el logaritmo de la excitación. Para sus seguidores se había encontrado la forma de medir la vinculación entre dos mundos: el físico y el psíquico, que proporcionó abundante investigación en el terreno de la Psicofísica.
3.- Reflejos del cerebro de I. Sechenov, fisiólogo moscovita formado con los principales fisiólogos europeos, estaba convencido de que los reflejos sensorio-motores simples que había podido aislar en los músculos de las ranas eran los mismos que los que tienen lugar en los sistemas nerviosos centrales de organismos como el humano. Si el reflejo podía explicar el movimiento de una pierna, ¿por qué no atribuir las mismas leyes al funcionamiento del sistema nervioso central del hombre? De este modo, las especulaciones teóricas de Sechenov brindaban las bases para vincular el estudio científico natural de los animales con el estudio del hombre desde una perspectiva fisiológica.
Estos tres autores proporcionaron los temas básicos de los que se ocuparía la ciencia naciente a fines del siglo XIX:


  • ¿Qué relaciones se pueden establecer entre el estudio de la conducta animal y humana?

  • ¿Qué relación se encuentra entre los sucesos físicos y psíquicos?

  • ¿Qué vinculaciones se pueden considerar entre los procesos psicológicos y los procesos fisiológicos?

La escuela de Wundt intentó describir el contenido de la conciencia humana y su relación con los estímulos externos sobre bases experimentales que consideraba insuficientes. Esta psicología tomo como objeto el estudio de los procesos psicológicos elementales que emergían de las propiedades fisiológicas de nuestros órganos sensoriales. Afirmó que los procesos psicológicos superiores, como la memoria voluntaria, el pensamiento y el lenguaje, debían ser estudiados con los métodos de la etnografía, la semiótica, el folklore, y otras disciplinas que estudian la cultura, dado que los procesos superiores, como el pensamiento y el lenguaje, si bien derivaban de los elementales, no podían ser seguidos con los métodos propios de los enfoques experimentales disponibles.


Contrariamente a lo expresado por Wundt, el método experimental y sus derivados, las evaluaciones psicométricas y los cuestionarios estandarizados, se impusieron como método unificado para la psicología sobre el modelo de las ciencias naturales. La cultura, como experiencia histórica asimilada por los grupos humanos y contenida en el lenguaje, las costumbres y el folklore, era una variable molesta para los métodos experimentales y, sobretodo, imposible de controlar. De este modo, la psicología científica sede a la antropología el estudio de los fenómenos culturales.
En los comienzos de la Primera Guerra Mundial, los psicólogos abandonan los estudios introspectivos de los procesos conscientes y dirigen sus investigaciones hacia el estudio de la conducta. Emerge en Estados Unidos, la posibilidad de investigar las relaciones entre el comportamiento animal y humano, basados en los estudios de Pavlov sobre los reflejos condicionados (en continuidad con los trabajos de Sechenov) y las ideas de Darwin sobre la continuidad del animal y el hombre. Los conductistas americanos coincidieron, únicamente, con los introspeccionistas europeos en la estrategia básica para acceder a la comprensión de la actividad humana. Sustituyeron las sensaciones por las conexiones estímulo-respuesta, comenzando por identificar los elementos más simples y a partir de allí explicar las formas complejas a través de las conexiones asociativas.
En Alemania emerge un grupo de alumnos de Wundt, los psicólogos de la Gestalt, que van a oponerse a los principios elementalistas para analizar los procesos mentales. Ellos van a demostrar que fenómenos psicológicos, como los estudios de Köhler sobre aprendizaje en los monos, y los estudios sobre percepción del movimiento aparente de Wertheimer, no podían ser explicados desde una perspectiva que parta de considerar los elementos básicos de la conciencia, como lo sostenía la escuela de Wundt, ni por las conexiones estímulo-respuesta, como lo sostenían los conductistas.
Esta era la situación de la psicología europea cuando Vigotsky entra en escena. La psicología rusa no difería mucho de ella. En la década del veinte, se veía envuelta en un debate entre materialistas e idealistas. Estas discusiones no sólo estaban motivadas en el intento de crear una psicología de base netamente materialista dialéctica, de acuerdo a los cambios que se estaban produciendo en esa tierra tan convulsionada políticamente sino que también tenían una larga tradición en la psicología rusa.
La perspectiva idealista, representada por Chelpanov, consideraba que la psicología debía estudiar las leyes del alma, que se sirven del funcionamiento cerebral, pero que no se confunden con él, pues tienen entidad propia. Si bien aceptaban el uso de los tests mentales, rechazaban la generalización de su uso al ámbito escolar como lo pretendían los materialistas. Se oponía a los reflexólogos, considerando que el método de la psicología debía ser la introspección experimental, en continuidad con los principios metodológicos de la escuela de Wundt y asignó un papel muy restringido al marxismo, considerando que si bien podía, en lo que a la psicología respecta, explicar la organización social de la conciencia, no podía dar cuenta de las características de la conciencia individual.
La perspectiva materialista, representada por Bejterev y Pavlov entre otros, interpretaba mecánicamente los procesos psicológicos en continuidad con el concepto de reflejos que habían heredado del siglo XIX, basados en los trabajos de Sechenov. Utilizaban los métodos objetivos y cuantitativos en investigación, encontrándose muy actualizados en los avances de la disciplina en occidente.
El debate que en la segunda década de este siglo tuvo lugar entre la psicología introspeccionista de la conciencia y los enfoques objetivistas recibe en la Unión Soviética una significación particular al entrelazarse con los procesos revolucionarios y de cambio cultural que vivía esa sociedad. El enfrentamiento entre ambas líneas ocurre en 1923 entre Chelpanov, y un discípulo suyo, Kornilov, ganando este último y desplazándolo de la dirección del Instituto de Psicología de Moscú. Su objetivo fue crear las bases de una psicología marxista objetiva, reconociendo la irreductibilidad de los fenómenos psíquicos a los fisiológicos y el origen social de las conductas humanas. A pesar de que Kornilov jugó un papel esencial en la construcción de una psicología marxista, su empeño quedó inconcluso debido al escaso valor de sus elaboraciones teóricas y a la poca o nula importancia que le otorgó al papel de la conciencia en la nueva ciencia.
Vigotsky entra en la escena de la psicología, a partir de su llegada a Moscú en 1924, presentando en el II Congreso Pan-ruso de Psiconeurología tres trabajos que van a sentar las bases de su psicología:


  • El método de investigación reflexológica y psicológica,

  • Cómo hay que enseñar ahora la psicología, y

  • Resultado de una encuesta sobre el estado de ánimo de los egresados de escuelas de Gomel en el año 1923.

En el primero de ellos inicia un análisis crítico de la psicología de su época mostrando la inutilidad de las posiciones naturalistas ni las mentalistas en psicología pues no explicaban científicamente los procesos psicológicos superiores. Los naturalistas, utilizando los métodos de las ciencias naturales y justificándose en principios filosóficos y limitaciones de la tecnología disponible para la investigación, se limitaban al estudio de los procesos más simples, como las sensaciones, los aprendizajes asociativos elementales o las conductas observables. Si consideraban procesos más complejos, los descomponían. Los mentalistas argumentaban que era imposible explicar los procesos complejos y sólo quedaba un abordaje descriptivo y especulativo. Ninguna de las escuelas psicológicas proporcionaba una base sólida para el establecimiento de una teoría unificada de los procesos psicológicos humanos.


También se refirió a la relación existente entre los reflejos condicionados y la conciencia. Su tesis era que la psicología científica no podía ignorar los hechos de la conciencia. Se rehusaba a buscar la explicación de los procesos psicológicos superiores en la profundidad del cerebro o en un alma separada de un cuerpo. Para explicar el espíritu era necesario ir más allá de los límites del organismo. La psicología no debía abandonar la explicación determinista y causal pero evitando, como lo afirmaba también la psicología de la Gestalt, descomponer las funciones complejas en los elementos simples que no conservan las propiedades del todo.
La tarea que se proponía Vigotsky era realizar una síntesis de los enfoques enfrentados sobre una base teórica totalmente nueva. La ponencia fue seguida con interés por los jóvenes psicólogos que se habían hecho cargo del Instituto de Psicología de Moscú, dirigido por Kornilov, y sobretodo por su subdirector, A. Luria, quien describe de este modo la impresión que le causó su aportación:
Conocí a Vigotsky en 1924, en el Segundo Congreso de Psiconeurología, que se celebró en Leningrado (...) Cuando Vigotsky se levantó para presentar su ponencia, no llevaba ningún texto escrito, ni siquiera notas. Sin embargo, habló con fluidez, sin dar la impresión, en ningún momento, de que tuviera que pararse para buscar en la memoria sus ideas. Aunque el contenido de su ponencia hubiera sido elemental, su presentación habría sido notable por su estilo persuasivo. Pero es que, además, su ponencia no era elemental en absoluto. En vez de elegir un tema menor, como hubiera podido hacer un joven de veintiocho años que hablaba por primera vez a un auditorio en que se encontraban las máximas autoridades de su profesión, Vigotsky eligió el difícil tema de la relación entre los reflejos condicionados y la conducta consciente del hombre. El año anterior, Kornilov había utilizado el mismo auditorio para atacar las teorías introspectivas en Psicología. Su punto de vista había prevalecido y su enfoque objetivo, reactológico, era el que predominaba en nuestro instituto. Tanto Bejterev como Pavlov eran bien conocidos por su oposición a la psicología subjetiva, en la que el concepto de conciencia ocupaba una posición central. Sin embargo, Vigotsky defendió la tesis de que el concepto de conciencia debía mantenerse en Psicología, argumentando la necesidad de estudiarlo con procedimientos objetivos. Aunque no consiguiera convencer a nadie de que su enfoque era el correcto, era evidente que aquel hombre, venido de una pequeña ciudad de provincia del oeste de Rusia era una fuerza intelectual con la que había que contar.”18
El impacto que causó en Luria no fue menos que el que causó en Kornilov, por lo que este se apresuró a invitarlo a colaborar con ellos en el Instituto de Psicología, comenzando de este modo su trabajo de investigación y teoría que no lo abandonaría hasta su muerte. Con Luria y Leontiev formaron un grupo muy íntimo de amigos y colaboradores al que llamaron la “troika” y juntos se propusieron realizar el desafío de Vigotsky.
Los intereses de Vigotsky por el arte, la literatura y la crítica literaria lo habían equipado con una serie de conceptos y preocupaciones ligadas a las polémicas de otros ámbitos, sobretodo las que se venían haciendo en las ciencias de la cultura, entre los estructuralistas y los enfoques históricos, que le permitieron mirar a la psicología de una manera totalmente renovada.





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