Diferentes modos de abordar el estudio de



Descargar 308.5 Kb.
Página2/7
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño308.5 Kb.
Vistas259
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7

Con esto no se quiere expresar que no realizaron contribuciones importantes en otras áreas de la psicología, significa, más bien, que las aportaciones más destacadas y características pertenecieron al campo de la percepción. Sin embargo, su esquema teórico se extendió también a otros aspectos cognitivos, como el aprendizaje, el pensamiento, el razonamiento, los estudios de la personalidad, los fenómenos grupales, entre otros, intentando siempre detectar las formas o estructuras organizadas que están presentes en cualquier fenómeno psicológico, sea cual fuere el material en el que se explicita.

Al preguntarse cómo se organiza la percepción, responden que la experiencia perceptiva es una totalidad en la cual la relación entre las partes que la componen tiene significado a partir de las leyes de composición de la estructura total de esa experiencia.


Partiendo de este principio de organización o estructura, deducen que el valor de cada elemento que compone el campo perceptual depende de la totalidad en la cual se halla incluido y que el mismo puede variar cuando forma parte de otro contexto perceptivo al lograr un nuevo equilibrio. Lo percibido, desde el inicio posee organización y significación.

Cuando los gestaltistas ponen el acento en destacar nuestra posibilidad de captar unidades perceptivas estructuradas y significantes desde el inicio, se están contraponiendo al empirismo. Afirman que el peso de la experiencia pasada no es lo que determina el resultado de la experiencia psicológica actual, o sea no es la reiteración de conexiones y asociaciones a partir de historias de aprendizaje, repeticiones y refuerzos o la rememoración de experiencias pasadas lo que otorga significación. Ésta es producto de la organización emergente, de la dinámica del campo actual ordenada de acuerdo a leyes y principios que la regulan.


Pero a pesar de estas afirmaciones, no caen en la posición diametralmente opuesta: el innatismo. Sostienen que cualquier experiencia psicológica, por ejemplo la perceptiva, es producto de autodistribuciones dinámicas de fuerzas que se despliegan en el campo experiencial actual y nunca están exclusivamente determinadas por las experiencias pasadas. Si la explicación de base empirista fuese correcta, en el campo perceptivo sólo se distinguirían entidades conocidas y en realidad las cosas no suceden así, los conocimientos que tenemos de los objetos no son los responsables de su existencia como totalidades significativas. De esta manera se pueden comprender las “ilusiones” que no habían podido ser explicadas por Wundt y sus discípulos. No es la experiencia pasada con los hechos físicos lo que determina que se perciba movimiento aparente o las llamadas distorsiones de figuras geométricas, referidas anteriormente; ellas son producto del equilibrio logrado entre interacciones de fuerzas presentes en el campo actual temporal y espacial de la experiencia.
Al observar lo real se acepta la experiencia de manera directa, aquello que se presenta de manera manifiesta; en esto consiste la actitud fenomenológica que impregna el método de estudio adoptado por la Gestalt. Se capta inmediatamente lo genuino de la experiencia psicológica, incluso los aspectos que no son específicamente mensurables. El conocimiento objetivo de una experiencia perceptiva, por ejemplo, no se logra mediante la medición de las variables que supuestamente están en juego, o conociendo acerca de la fisiología de los órganos sensoriales; la objetividad es captada en la experiencia directa. Por tanto, no es necesario establecer condiciones experimentales que permitan la medición de variables (modelo que si es adoptado por los enfoques positivistas), para poder afirmar objetivamente lo que una persona percibe, cómo resuelve algún problema, cómo razona o cómo se conduce en un grupo.

Una hipótesis determinante para la comprensión de los fenómenos estudiados por la Gestalt es la del isomorfismo, término de origen griego (iso/aproximadamente igual y morfismo/forma), que intenta dar cuenta de una identidad estructural entre el plano de la experiencia consciente directa y los procesos fisiológicos subyacentes a la misma. De esta manera se afirma que si conocemos las leyes que organizan la experiencia fenoménica necesariamente conocemos a su vez, las leyes que rigen el funcionamiento cerebral. Esta hipótesis viene a oponerse a la concepción elementalista y asociacionista del sistema nervioso, preocupada por descubrir centros cerebrales específicos, con funciones bien localizadas, conducciones nerviosas fijas y rígidas, etc., cual si fueran partes de una maquinaria que puede reflejar de manera exacta las características físicas de los estímulos del mundo. La Gestalt propone, en cambio, una concepción del sistema nervioso entendido como un todo dinámico, funcionalmente flexible y no suma de zonas cerebrales; las leyes de funcionamiento cerebral serían, entonces, análogas a las que rigen la organización del campo perceptual. Proponen la existencia de procesos corticales que operarían de manera similar a campos de energía electromagnética como la que se genera alrededor de un imán. Tal campo es como un continuo y todo lo que afecta a una parte de él, afectaría a la totalidad en cierta medida. Mediante el isomorfismo se establece que no existe una relación punto por punto entre el estímulo externo y la imagen mental de ese estímulo, resultando por tanto que la forma perceptiva es una representación del mundo físico y no su copia fotográfica, es un equilibrio logrado, siempre instantáneo y cualquier cambio en el campo estimular produce un cambio tanto en la forma psicológicamente percibida, como en los campos corticales, siempre implicados. Cabe aclarar que el postulado del isomorfismo ha sido muy criticado tanto desde las investigaciones en neurofisiología que no han podido contrastarla, como desde las implicancias filosóficas que supone, quedando una polémica abierta sobre este tema.

Los psicólogos de la Gestalt enuncian además del isomorfismo, otros principios o leyes que lo complementan, con el fin de favorecer una comprensión más acabada acerca de la dinámica perceptual que se produce en el campo actual de la experiencia consciente. Algunos de ellos se detallan a continuación:


  • "Ley de la pregnancia o de la buena forma": expresa que la percepción siempre adopta la mejor forma posible, coordinando la totalidad de los factores que coexisten en el campo perceptivo en un momento determinado.



  • "Ley del cierre" o inclusión: se refiere a nuestra tendencia a percibir formas "completas", aun partiendo de datos perceptuales incompletos. Por ejemplo, seguimos el ritmo de una canción aunque se corte por momentos el sonido; frente a un dibujo incompleto reconstruimos o imaginamos rápidamente lo faltante; cuando leemos buscando errores de tipeo, no distinguimos con facilidad las alteraciones en las letras de las palabras o las letras faltantes. En todas estas situaciones tendemos a completar y cerrar la acción en pos de sostener el significado en su conjunto, sin distinguir algunos vacíos.




  • "Ley de la proximidad": aquello que está próximo en tiempo y espacio en nuestro campo perceptual tiende a agruparse significativamente. Por ejemplo, ruidos dispersos que se reiteran en el tiempo terminan conformando significativamente un ritmo, o sea, como consecuencia de la proximidad temporal tendemos a agruparlos y a otorgarles un significado musical; estrellas próximas en el cielo han sido identificadas como constelaciones o sea totalidades particularmente significativas que por la proximidad espacial se particularizan y distinguen de otras.




  • "Ley de figura-fondo": según la cual la organización de la percepción se da siempre en función de un recorte que define una figura sobre un fondo. El ejemplo más difundido es el de las figuras reversibles, que permiten ver una copa o dos perfiles enfrentados, según sea el recorte de figura y fondo.



Un tema que aún no ha sido explicitado es el concepto de “campo”. La psicología gestaltista considera a la realidad como psicofísica. Según lo ya expresado, los gestaltistas consideraron que el mundo de la experiencia no es el mismo que el mundo físico y para recalcar tal distinción por un lado se refieren al campo psicofísico, para representar la visión que el perceptor tiene de la realidad y por otro la situación física, para referir al mundo físico.


El campo psicofísico es siempre la experiencia actual, donde se producen los cambios en la experiencia perceptiva. El concepto de campo está vinculado a otros términos como: distribución de fuerzas, condiciones de equilibrio, interacción entre partes, vectores, valencias, etc.; todos son instrumentos conceptuales provenientes de complejas formalizaciones de la física que fueron utilizados con el propósito de poder explicar que el resultado fenoménico de la experiencia no depende de un modelo mecánico sino de un modelo dinámico. Les fue posible traducir en términos dinámicos, lo que hasta ese momento se describía sólo en términos mecánicos.
Construir una “teoría de campo” significó detectar las reglas precisas que regulaban las interacciones entre las partes que constituyen la totalidad de una experiencia. Nos referimos, por ejemplo a las “leyes y principios” anteriormente explicitados: figura-fondo, buena forma, proximidad, cierre, semejanza, etc.
Koffka (1935) se propuso estudiar la conducta como un acontecimiento en un campo psicofísico, lo cual significó, sintéticamente, estudiar la organización del campo, lo que significa, las fuerzas coexistentes, la influencia de las fuerzas en los movimientos del cuerpo y del yo.

Podríamos expresar, para resumir, algunas características que resultan centrales a fin de identificar un proyecto como el desarrollado por los psicólogos de la Gestalt:




  • Adoptan un enfoque estructuralista, estudiando la experiencia consciente como totalidad organizada y significativa, contraponiéndose de esta manera a cualquier enfoque elementalista y asociacionista.




  • Comprenden cualquier forma de expresión conductual, entre ellas la experiencia consciente en el acto de percibir, como una producción dinámica, en oposición a una concepción mecanicista y estática del fenómeno.




  • El campo dinámico es siempre actual, se pueden describir las condiciones de producción y estructuración del mismo, la totalidad que en él se expresa; pero no se interesan por la medición y cuantificación de los fenómenos. El sentido de actualidad que le otorgan al campo fue ampliamente criticado por Jean Piaget, que por el contrario, optó por un enfoque genético estructural de la construcción de los conocimientos.




  • La experiencia anterior no cumple papel relevante en la constitución del campo dinámico actual, acentuando de esta manera su inclinación antiempirista, sin adoptar por ello un enfoque innatista.




  • Metodológicamente combinan observación y experimentación. La observación es denominada fenomenológica, esto significa que la realización de las descripciones de la experiencia directa se realiza de la manera más natural y plena como sea posible, contraponiéndose así, a la fragmentación de la experiencia y al experimentalismo de las posturas positivistas. No consideran necesario reiterar las experiencias para obtener las evidencias que quieren mostrar, en tal sentido se denominan “experimentos cruciales”.

En los momentos iniciales, la Psicología de la Gestalt emerge como reacción al elementalismo asociacionista de la escuela constituída por W. Wundt, en un segundo momento las críticas se dirigen al conductismo, esto está en relación con circunstancias históricas vinculadas con el advenimiento del nazismo, que fuerza a los teóricos de la Gestalt a emigrar hacia Estados Unidos, donde reina el imperio conductista. Ambas corrientes se confrontan de manera irreconciliable, ya que como se ha explicado sus bases epistemológicas son completamente divergentes. En este contexto, el movimiento se disgrega y pierde fuerza.


Es importante considerar que el mérito de la escuela gestaltista es haber ido más allá de la mera crítica, ya que se convirtieron, a partir de sus desarrollos teóricos y su modo de investigación, en un hito positivo e importante para la psicología científica.
Han hecho sentir su influencia en círculos cada vez más amplios, se realizaron aplicaciones a los estudios de la personalidad, la motivación, la psicología social, con producciones como las de K. Lewin, S. Asch, y F. Allport, entre otros.
Son meritorias, entre otras, las contribuciones de Wertheimer, quien se propuso analizar las condiciones que favorecen los actos inteligentes y creativos, analizó los procesos y las condiciones educativas que posibilitan el pensamiento productivo y no sólo el reproductivo, (asimilado a la visión conductista del aprendizaje).
Otro hito fundamental lo constituyen los desarrollos de Kurt Lewin, quien con ayuda de conceptos de la topología (una rama de la matemática) se interesó en describir situaciones de dinámica grupal, vinculando las ideas de la Gestalt con la Psicología Social.





Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos