Diccionario de psicología social (pichon riviere)



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TRANSFERENCIA


"Proceso de adjudicación de roles inscriptos en el mundo interno de cada sujeto. La transferencia debe ser entendida como la manifestación de sentimientos inconcientes que apuntan a la reproducción estereotipada de situaciones, característica de la adaptación pasiva" (193), por lo que tales manifestaciones deberán ser decodificadas a través de la interpretación.

 

1. Concepto.- La transferencia es un proceso por el cual el sujeto adjudica a otro sujeto distintos roles según sus modelos internos, proceso en el cual se hará manifiesta su distorsión en la lectura de la realidad.



La transferencia consiste entonces en una "conducta réplica", en una "analogía emocional", en un "como si" (193), y debe ser entendida como la "manifestación de sentimientos inconcientes que apuntan a la reproducción estereotipada de situaciones, característica de la adaptación pasiva. Esta reproducción está al servicio de la resistencia al cambio, de la evitación de un reconocimiento doloroso, del control de las ansidedades básicas (miedo a la pérdida, miedo al ataque)" (193).

"Lo transferido serían fantasías incluídas en el establecimiento de los vínculos tempranos. Dichas fantasías, por obra de los procesos transferenciales, determinarían las modalidades en el establecimiento de los nuevos vínculos, produciéndose lo que Freud denomina falsa conexión" (193).

Cuando el sujeto interactúa con el terapeuta o con los demás integrantes del grupo, se ve ante la alternativa de reestructurar sus vínculos anteriores para generar uno nuevo. Frente a esta exigencia emergen entonces el miedo a perder los vínculos pasados y el miedo al ataque de la nueva situación, en la que el sujeto no se siente instrumentado. Estos dos miedos o ansiedades configuran una situación de resistencia al cambio que se manifiesta como un estereotipo -la relación transferencial-, que intenta reproducir los 'viejos' vínculos transfiriéndolos a las personas con las que interactúa en el aquí y ahora (193).

 

2. Los sujetos de la transferencia.- ¿Quiénes son los sujetos con los cuales se establece la transferencia? Pichon Rivière responde esta cuestión siguiendo los lineamientos de Ezriel, basados a su vez en Freud: en un contexto grupal, "la situación transferencial no es específica de la relación terapéutica, y en mayor o menor grado se da en cada ocasión en que un individuo encuentra a otro. Nosotros hemos caracterizado este proceso como reencuentro, determinante de la telé positiva o negativa de los integrantes de un grupo entre sí" (194).



En un grupo se establecen así transferencias múltiples, donde no solamente hay varios sujetos 'sobre' los que se hace la transferencia sino también varios sujetos 'que' hacen la transferencia, que son los portavoces: "las fantasías transferenciales emergen tanto en relación con los integrantes del grupo como en relación con la tarea y el contexto en el que se desarrolla la operación grupal. Las fantasías se expresan por medio de uno o varios portavoces, quienes dan indicios que permiten al coordinador la decodificación de la adjudicación de roles, la confrontación del grupo con la realidad concreta" (194-195).

Para Ezriel, " la conducta manifiesta de un sujeto contiene rasgos que representan un intento de solucionar una tensión conciente surgida de las relaciones con objetos inconcientes de la fantasía. Cuando varias personas se reúnen en un grupo, cada miembro proyecta sus objetos de fantasía inconciente sobre varios miembros del grupo, relacionándose con ellos según esas proyecciones, que se patentizan en el proceso de adjudicación y asunción de roles" (194).

 

3. Transferencia y temporalidad.- En la transferencia se articulan pasado y presente, mundo interno y mundo externo, individuo y grupo, verticalidad y horizontalidad. Concretamente, lo que se transfieren son situaciones del pasado y del mundo interno del individuo (verticalidad) al presente del acontecer grupal, en el mundo externo (horizontalidad).



Pichon Rivière parte de la consideración freudiana de 1895 acerca de que la transferencia supone el compromiso de dos instancias temporales: pasado y presente. "En el pasado implica el rechazo de un deseo. A esto agregamos que el rechazo se sitúa en el ámbito de una estructura vincular, y es provocado por un sentimiento en relación con un objeto [...]. En el presente, y en la relación con el terapeuta, en el aquí, ahora, conmigo (como si fuera otro), se despierta el mismo afecto que originariamente forzó al paciente a desterrar el deseo" (192).

Característico de los fenómenos transferenciales es la negación del tiempo y del espacio, negación que aparece como técnica defensiva frente a la situación de cambio. "El espacio negado sería lo que denominamos ámbito ecológico, organización significativa de objetos o estructura referencial. La modificación dentro de la organización significativa de objetos despierta un alto monto de ansiedad, que puede expresarse como fantasía de destrucción, apelándose entonces a la función reproductora e inmovilizadora del estereotipo".

"Este fracaso del aprendizaje determina la imposibilidad del sujeto de reconocerse como temporal, de ubicarse en un aquí y ahora en relación con un pasado y un proyecto que incluye la propia muerte" (193-194).

Por último, una vez señalada la relación del pasado con el sujeto y del presente con el acontecer grupal, y una vez que se ubicó la interpretación como una confrontación entre el pasado y el presente, Pichon Rivière juzga necesario preguntarse acerca de la historia del grupo. "¿Qué es lo arcaico en el grupo? Sólo podemos responder a éstas preguntas, analizando la relación dialéctica de individuo-grupo, que como oposición dilemática constituyó un verdadero obstáculo epistemológico en la construcción de las teorías grupales".

"Rickman sostiene que los grupos como entidades carecen de historia, entendida la historia en términos de infancia, de alternativas de los procesos de desarrollo. Nos interesa señalar, sin embargo, que el conocimiento de las fuerzas que operan en el grupo, de la génesis de muchas de ellas, sólo puede lograrse por una tarea "arqueológica", por la reconstrucción de una prehistoria grupal configurada por las fantasías básicas de los sujetos, expresión a su vez de ansiedades básicas que emergen ante la situación de cambio por la tarea" (195).

 

4. La interpretación de la transferencia.- Los indicios de las distintas adjudicaciones de roles que hace el sujeto en la transferencia "deben ser decodificados, y en esa decodificación consiste la interpretación: es decir, la transformación de lo implícito, de lo inconciente en conciente" (193). La interpretación apunta a producir una reestructuración de los vínculos frente a la nueva situación, la de aquí y ahora, que no es la misma situación que la de 'allá y entonces'.



Más concretamente, los roles que, en el proceso transferencial, le adjudica el sujeto al terapeuta "no serán actuados [por éste] sino retraducidos (interpretados) en una conceptualización o hipótesis acerca del acontecer inconciente de su paciente" (183).

"La técnica de grupo operativo implica el análisis de los aspectos referentes a la transferencia en el grupo, que se expresa a través de un portavoz, quien expresa algo en relación (vínculo positivo o negativo) con el coordinador, y que en un primer periodo [puede ser] dispersa, escindida en pedazos, caótica, débil, inestable y que a medida que progresa la tarea del grupo va mostrando mayor cohesión" (137).

Interpretar "es iluminar el carácter transferencial de los contenidos que se manifiestan como conductas inadecuadas. Es confrontar dos tiempos: el arcaico de las fantasías, y el aquí y ahora, el presente de la situación del grupo. Esa confrontación temporal y la desocultación del "como si" transferencial acompañada de señalamientos de las ansiedades operantes permiten a partir del 'insight' la modificación de la actitud reproductora por la creativa del aprendizaje, de la lectura operativa de la realidad" (195).

La interpretación, así, deberá incluír la verticalidad del pasado individual, con la horizontalidad del presente grupal, porque la interpretación "es una hipótesis, formulada a partir de lo explícito, acerca del acontecer implícito; lo vertical del portavoz que le permite asumir el rol y lo horizontal del grupo. Muchas veces esa horizontalidad, acontecer grupal, sólo puede ser decodificada por la sumación de lo verbalizado o actuado por varios portavoces" (196).

 

TRANSFERENCIA RECIPROCA


"Conjunto de reacciones inconcientes del operador frente al grupo, la tarea y los procesos transferenciales que en él se cumplen" (197). Su análisis es muy valioso en el contexto de la técnica del grupo operativo.

 

1. Concepto.- La transferencia recíproca, a la que Pichon Rivière juzga inadecuado denominar 'contratransferencia', constituye, en el contexto de un grupo operativo, "un elemento de trabajo de inestimable valor, ya que alimentará en el operador la capacidad de fantasía para establecer hipótesis acerca del acontecer implícito del grupo" (197). La técnica del grupo operativo incluye el análisis de la contratransferencia, ya que "la actitud del coordinador, que puede ser autocrática, 'laissez-faire', democrática o demagógica, condiciona las reacciones del grupo frente a él" (137).



 

VECTOR


Cada una de las categorías que describen los fenómenos grupales, y mediante las cuales es posible evaluar su funcionamiento. Los vectores son seis: pertenencia, cooperación, pertinencia, comunicación, aprendizaje y telé (154, 187).

 

1. Concepto.- Indica Pichon Rivière que "la constatación sistemática y reiterada de ciertos fenómenos grupales, que se presentan en cada sesión, nos ha permitido construír una escala de evaluación básica, a través de la clasificación de modelos de conducta grupal" (154). Esta escala o categorización de los fenómenos grupales está constituída por seis vectores.



Un vector es ante todo una herramienta diagnóstica, un indicador que muestra cómo está funcionando un grupo en determinado momento. Por ejemplo, si se encuentra o no en la fase de la pretarea, de la tarea, etc.

Originalmente, la idea de vector proviene de la matemática y la física, donde designa una forma de representar magnitudes que poseen una determinada intensidad, dirección y sentido. De la misma manera, los aspectos de una conducta grupal tiene también una determinada intensidad (la cooperación puede ser más o menos intensa) y una cierta dirección y sentido que variará de acuerdo a si el grupo se encuentra en pretarea o en tarea, etc. Por ejemplo, a medida que el grupo pasa de la pretarea a la tarea, van cambiando la dirección y sentido de los diferentes vectores o indicadores grupales: el antagonismo se orienta hacia la colaboración (vector cooperación), la mala disposición a relacionarse con los otros vira hacia una mejor disposición (vector telé), la comunicación pasa de ser unidireccional y rígida para ser multidireccional y flexible (vector comunicación), de la adaptación pasiva se pasa progresivamente a una adaptación activa (vector aprendizaje), etc.

Podríamos comparar el funcionamiento grupal con el funcionamiento del motor de un automóvil, y los vectores con los indicadores del tablero del conductor, en el sentido de que las diferentes posiciones de las distintas agujas indican cómo está funcionando el motor en ese momento. De la misma manera, el coordinador evaluará el funcionamiento grupal categorizando los diferentes fenómenos grupales que observa a partir de los seis 'relojes' llamados vectores. Esto a su vez le servirá como punto de referencia para construír interpretaciones (154).

En efecto, "el esclarecimiento y manejo operativo de los vectores de pertenencia, cooperación, pertinencia, comunicación, aprendizaje y telé permitirán a la unidad grupal el abordaje de las ansiedades desencadenadas por las situaciones de cambio" (188).

 

2. Otros universales.- Además de los seis vectores mencionados, Pichon Rivière describe lo que él llama otros 'universales grupales', o 'situaciones universales' que es posible constatar en los grupos, que rigen su vida, y hacia los cuales el coordinador de un grupo operativo deberá orientar sus interpretaciones (159).



Entre estos universales podemos consignar los siguientes (156): a) las fantasías de enfermarse, de tratarse y de curarse, así como la situación triangular sostenida por la teoría del vínculo; b) los sentimientos de inseguridad e incertidumbre ligados a las ansiedades básicas, y en particular a las situaciones de pérdida; c) el 'secreto grupal', muy ligado al 'misterio familiar'.

Respecto de éste último, "una vez iniciado el proceso corrector, resulta muy frecuente que, tras algunas sesiones de grupo familiar, haga eclosión un conflicto que, conocido por todos, era mantenido en silencio. Este conflicto silenciado, secreto, se había convertido, con la complicidad explícita o implícita de los integrantes, en un 'misterio familiar', generador de ansiedades, provocándose así una ruptura en la comunicación. El carácter misterioso (peligroso) de esta situación se ve permanentemente realimentado por esa 'conspiración del silencio'. La familia vive el enfrentamiento del conflicto, la desocultación, como una catástrofe y se resiste al esclarecimiento" (70). Además, ese acontecimiento secreto, sea cual fuera su significado real, se carga con sentimientos y fantasías de culpabilidad (156).

Estos misterios no esclarecidos (lo que Freud llamaba la 'novela familiar') fueron, precisamente, una de las razones que determinaron en Pichon Rivière su vocación por las Ciencias del Hombre (8).

 

VINCULO


Estructura compleja de interacción constituída por dos personas físicas (dimensión intersubjetiva) y un tercero fantaseado y proyectado sobre el otro (dimensión intrasubjetiva). El vínculo se va construyendo dialécticamente a partir del nacimiento, y sus posteriores vicisitudes pueden desembocar en un vínculo sano, que permite la adaptación activa a la realidad y una realimentación dialéctica entre sujeto y medio, o en un vínculo enfermo caracterizado como un circuito cerrado, viciado por la estereotipia (10-11, 14-15).

 

1. Concepto.- El vínculo es una situación bicorporal y tripersonal (14, 156), donde el tercero es el ser fantaseado proyectado en el otro. Cuando dos personas físicas -dos cuerpos- interactúan hay una relación interpersonal pero aún no un vínculo. Para que éste se constituya debe estar incluído el tercero aludido. El vínculo es así un concepto más amplio que el de relación de objeto, pues es entendido como una estructura compleja -que Pichon Rivière llama a veces estructura vincular- donde interjuegan dialécticamente un sujeto, un objeto, fantasías inconcientes y un tercero proyectado en el otro.



La teoría del vínculo es un aporte original de Pichon Rivière que le ha permitido construír una psicología social a partir del psicoanálisis, desprenderse de la estrecha concepción instintivista del hombre, y planteando a éste, ante todo, como un ser social en permanente interjuego dialéctico con la realidad. Pichon Rivière sustituye así la noción freudiana original de relación de objeto por la de vínculo, nocion cuyo estudio será el centro de toda la teoría de la salud y la enfermedad planteada por Pichon Rivière (15).

 

2. Génesis y vicisitudes del vínculo.- Una manera de comprender la idea de vínculo sostenida por Pichon Rivière es describiendo su génesis y sus vicisitudes a lo largo de la vida. Con fines simplemente didácticos, proponemos distinguir tres etapas en este proceso.



a) Configuración inicial.- A partir de los primeros días de vida, el lactante establece relaciones con objetos, relaciones que podrán gratificarlo o frustrarlo y estableciéndose así una primera configuración vincular, designada respectivamente como 'vínculo bueno' o 'vínculo malo' (10-11). La necesidad es el fundamento motivacional del vínculo, pues es sobre la base de las necesidades del bebé que éste establece aquellas relaciones intersubjetivas. Dichas necesidades tienen desde un comienzo "un matiz e intensidad particulares, en los que ya interviene la fantasía inconciente" (10). La relación entre sujeto y objeto no es entonces puramente objetiva, sino que está teñida por las fantasías inconcientes que alimenta el sujeto en relación a su objeto.

b) Internalización.- A medida que el niño interactúa con su objeto (por ejemplo, la madre), va internalizando la estructura relacional, o sea el vínculo adquiere, además de la dimensión intersubjetiva, otra dimensión intrasubjetiva. O si se quiere, además de un vínculo externo se establece también un vínculo interno (vínculo internalizado). Este pasaje o internalización "tendrá características determinadas [de acuerdo] con el sentimiento de gratificación o frustración que acompaña a la configuración inicial del vínculo" (10-11), es decir, podrán internalizarse vínculos buenos o vínculos malos. Nótese que para Pichon Rivière no se internalizan objetos, sino vínculos, es decir formas particulares de relacionarse con el objeto.

c) Evolución ulterior.- Una vez constituído el vínculo como situación bicorporal y tripersonal, éste podrá seguir diferentes evoluciones, de acuerdo a la intensidad de los miedos básicos implicados en la estructura vincular. Estas diferentes evoluciones son, simplificadamente, la constitución de un vínculo enfermo o bien la constitución de un vínculo sano, que no deben ser confundidos, respectivamente, con el vínculo malo y el vínculo bueno. De hecho, Pichon Rivière llega a proponer, por ejemplo, una 'patología del vínculo bueno' (16), vale decir, la posibilidad de que un vínculo bueno pueda enfermarse.

Un vínculo sano es aquel en el cual el yo ha logrado técnicas exitosas para el control de lo malo y la preservación de lo bueno, cosa que no sucede en el vínculo enfermo, donde el gran monto de los miedos o ansiedadess básicas impide la instrumentación de aquellas técnicas eficaces.

Como mecanismo de interacción que es, el vínculo es una Gestalt de la cual surgirá, en condiciones normales, el instrumento adecuado para aprehender la realidad de los objetos. "El vínculo configura una estructura compleja, que incluye un sistema transmisor - receptor, un mensaje, un canal, signos, símbolos y ruido. Según un análisis intrasistémico y extrasistémico, para lograr eficacia instrumental es necesaria la similitud en el ECRO del transmisor y del receptor; al no ser así, surge el malentendido" (14-15).

Vayamos ahora a las características del vínculo enfermo. Normalmente, el vínculo es una estructura compleja de interacción que no es lineal sino espiral, ya que a cada vuelta hay una realimentación del yo y un esclarecimiento del mundo. "Cuando esta estructura se estanca por el monto de los miedos básicos, se paralizan la comunicación y el aprendizaje, y estamos en presencia de una estructura estática y no dinámica que impide una adaptación activa a la realidad" (28).

Una razón importante de este estancamiento característico del vínculo enfermo es el modo peculiar de funcionamiento del tercero condicionado por la intensificación de los miedos básicos, entendiendo por tercero a ese objeto fantaseado interno con el cual el sujeto constituyó un vínculo interno y que proyectará luego afuera. Este tercero funciona como ruido (con lo que impide la comunicación), y como obstáculo epistemológico (con lo que impide el aprendizaje) (156). En efecto, "el perturbador de todo el contexto de conocimiento es el tercero, cuya presencia a nivel del vínculo y del diálogo condiciona los más graves disturbios de la comunicación y del aprendizaje de la realidad" (14).

Un ejemplo sencillo puede ilustrar esta situación. Frente a una situación de aprendizaje, un alumno instrumenta dos vínculos: un vínculo externo con el profesor, y un vínculo interno con una figura buena o mala. Cuando el profesor empieza a ser más exigente, el alumno intensifica sus miedos básicos: el temor a que le desestructuren lo ya aprendido (miedo a la pérdida) y el temor a la nueva situación y el nuevo conocimiento (miedo al ataque). Tales miedos pueden alcanzar una gran intensidad, y el vínculo malo interno, así actualizado, es proyectado hacia el exterior sobre el profesor, quien entonces se convierte en un personaje terrorífico (el tercero).



De ello surgen al menos tres consecuencias importantes: 1) habrá un dificultad para aprender, ya que el miedo sólo puede paralizar. Este aprender se refiere tanto al tema de la materia que el profesor dicta, como al aprendizaje de una relación más realista con él; 2) habrá una dificultad en la comunicación del alumno con el profesor, es decir, no se van a poder entender (el malentendido a que hace referencia siempre Pichon Rivière), de la misma forma en que no nos entendemos con alguien 'bueno' a quien creemos 'malo', o con alguien 'bienintencionado' a quiene creemos 'malintencionado'; 3) habrá una visión deformada del profesor por parte del alumno, ya que al estar cargado el vínculo con los miedos básicos, no podrá éste tener una visión más objetiva de la realidad. Se ha establecido así un circuito cerrado que impide una realimentación dialéctica, un circuito abierto que permita una lectura más objetiva de la realidad y, consecuentemente, una acción más eficaz sobre ella.

 


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