Desarrollo y Formación de Líderes



Descargar 7.19 Mb.
Página1/5
Fecha de conversión19.01.2018
Tamaño7.19 Mb.
Vistas176
Descargas0
  1   2   3   4   5


qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmrtyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnm




Desarrollo y Formación de Líderes
Perfil Humano del Líder

Pbro. Francisco Javier Albores Teco




INTRODUCCIÓN
Debemos empezar afirmando que “todos llevamos un líder dentro”. Cuentan que un día, cuando Miguel Ángel Buonaroti esculpía en su taller una de las estatuas por las que ha pasado a la historia, el Moisés, el hijo de un vecino suyo espiaba por la puerta semi abierta cómo golpeaba sin piedad el mármol sobre el que trabajaba. Envalentonado, el pequeño entró y encaró al artista:

  • Señor Miguel Ángel, ¿por qué golpea usted con tanta crueldad y tan despiadadamente ese mármol? ¿No ve que le duele?

  • Mira hijo –le respondió paternalmente el maestro-, debajo de este mármol hay un ángel y yo le estoy ayudando a salir, a dejarlo volar.

Detrás, debajo de cada persona hay una buena persona, un gran líder. Todos llevamos un líder dentro. Pero hay que ayudarle a salir. Ésta es la tarea de la formación, de la educación: dejar volar a la buena persona que llevas dentro. No es gratis: es el resultado de mucho cincel, martillo y esmeril e, incluso, hasta taladro. Y durante años.


El liderazgo no es instantáneo. No tiene fórmulas mágicas ni secretas. Es un proceso de formación. A las personas hay que enseñarles cómo ser líder desde la gestación.
Los buenos líderes no nacen: llegan a serlo mediante su esfuerzo personal; a través de un largo proceso de formación en el que van adquiriendo un conjunto de cualidades y atributos, no sólo para ejercer la autoridad o el poder, sino para motivar, entusiasmar y dirigir a la gente, como son la fina sensibilidad y el equilibrio emocional, la riqueza intelectual y la fortaleza de voluntad, el sentido ético y la capacidad para actuar por motivos trascendentes.
El liderazgo no es exclusivo de unos cuantos carismáticos. No es privilegio de los de arriba, de quienes detentan el poder político o económico, de los de la cúspide de la pirámide social u organizacional. Es una posibilidad de todos. Todos podemos asumir un papel de liderazgo.
En la actualidad nos hemos dado cuenta de que el liderazgo es un proceso, una tarea que todos podemos aprender y no una herencia congénita con la que se nace. No hay genes especiales para ser líder.
Nuestro liderazgo está determinado por las circunstancias, pero sobre todo, por nuestro grado de educación y formación. En concreto, por la educación y formación de la persona. Porque, ¿qué es un líder? Una persona que guía y arrastra, dirige y convence a otras personas. La persona es, pues el fundamento de nuestro liderazgo.
La formación de la persona es, por tanto, el fundamento de todo lo demás. Ésta es la salvación, la única solución. La calidad de un líder está en proporción directa con la calidad de su educación como persona.
Sin personas bien formadas, no puede haber buenas organizaciones, porque “es imposible que una institución quiera volar como águila, si trabaja con guajolotes, con gente que piensa, habla y actúa como guajolote”.
El liderazgo es resultado del sistema educativo. Puede aprenderse y también enseñarse. Lo enseña el sistema de formación de una familia y de un país, la sociedad misma y desde luego los líderes que ya fungen como tales. En efecto, el verdadero líder guía, pero sobre todo faculta, enseña, motiva, libera la energía volcánica y la creatividad que hay en la gente. Forma a otros líderes, alienta su autonomía, proporciona dirección y da apoyo. Ser líder es liberar todo el potencial de la gente, porque antes se ha liberado el propio.
No olvidemos que estamos hablando de educación del líder, no de adiestramiento o simplemente capacitación, ya que solo estaríamos formando técnicos, aquí se trata de ser una persona íntegra, integrada e integral.
Educar –educare-, es ayudar a sacar lo mejor de uno mismo que todos llevamos dentro. Es llevar al individuo hacia la plenitud, a la felicidad, a la verdad, a los valores… Es sacar fuera lo que está dentro.
La educación tiene que ver con la escuela, con la carrera, pero es mucho más que eso: es aprender a organizar y vivir la vida. Es la conjunción del saber ser con el saber hacer; con el saber poder, tener, presumir, y hasta con el consumir y aparentar. Aprender todo esto es lo que hace que la formación sea un éxito y no un mero entrenamiento o capacitación. Es preciso formar a las personas, no sólo para saber hacer, tener o poder, sino también para saber ser.
La ética también es un componente fundamental de la educación. Pero hoy no basta con que el líder sea intachablemente ético; es necesario que comprenda los problemas éticos con los que se va a enfrentar y se convierta él mismo en una escuela o universidad ética y moral. Porque también es forjador de criterios y líder de opinión.
No debemos pensar que con la sola escuela o la posterior lectura de un libro o con un curso de 20-30 horas convertirás a la gente ya en líder. Se necesita tiempo, método, sistema, entrenamiento.
El liderazgo compete a todo el mundo. Todos podemos ser líderes, todos valemos la pena, todos podemos hacer algo por los demás. Todos podemos hacer que las cosas mejoren en al menos una parte de la sociedad.
Algunos ante la palabra “liderazgo”, corren despavoridos y se sacuden el epíteto como si se tratara de una acusación o si se tratara de un desprestigio. Y es porque en muchas ocasiones el término se ha identificado mucho con el de manipulador, interesado, aprovechado de los demás. Sin embargo debemos afirmar que de hecho hay quienes se aprovechan de esta posición para hacer de las suyas en la esencia del liderazgo es positiva. Un auténtico líder siempre es transformadoramente positivo.
Nuestro mundo está hambriento de auténticos líderes, de verdadero liderazgo. La gente quiere ser inspirada, motivada, dirigida y llevada a los ideales a los que tiene que ser llevada, pero ella no es capaz de verlos o seguirlos. El líder satisface las necesidades, resuelve los problemas de sus seguidores pero, además, transforma y da significado existencial y trascendente a sus acciones y a las de sus seguidores.
Los líderes más inteligentes saben que la inversión más importante que pueden hacer en su institución es en la gente, sobre todo en período de crisis, cuando resulta tentador reducir costos y presupuestos de formación.
El líder no sólo se forja a sí mismo: invierte también en su gente, no la considera como fuerza laboral o recurso humano prescindible, sino como personas. Y cuando invierte en su gente, invierte en la organización e invierte en su liderazgo.
El propósito de esta síntesis del curso de Desarrollo y formación de Líderes del autor Francisco Sánchez Fuentes, es desarrollar y formar líderes. Y ayudar a hacerlo en la familia, en la escuela, en la organización, en la sociedad, en las comunidades y en la Iglesia. Se trata de enriquecer nuestro liderazgo propio y de descubrir o potenciar el de aquellos que tenemos a nuestro cargo. Se trata de ser mejores de lo que ya somos. Se trata de hacer mejor aquello que ya hacemos bien. ¡Deja salir a la buena persona que llevas dentro! ¡Ayuda a salir al líder que cada persona esconde bajo su ropaje! porque el líder no nace; se hace.
“El Señor te bendiga y te proteja”

Pbro. Fco. Javier Albores Teco

Enero de 2011
1

DEFINICIÓN DE LÍDER
Como pasa con muchos de nuestros términos, la palabra líder tiene múltiples acepciones en el lenguaje coloquial. Cuando hablamos de líder, seguro que cuando menos nos referiremos a alguna de estas definiciones:


  1. Etimológica: la palabra sajona proveniente del verbo “to lead: guiar, dirigir”. De aquí se deriva “leader: el que dirige”, y “leadership: liderazgo”.

  2. En una organización: es la persona más influyente dentro de los procesos de una empresa (planeación, producción, supervisión, control…), para conseguir los mejores resultados para los dueños o accionistas, mediante el servicio o producto que ofrece.

  3. Desde el punto de vista humano: es una persona que convence y arrastra, guía y dirige a las demás personas por “algo especial” que tiene.

En nuestra sociedad, en el lenguaje corriente, por “líder” generalmente se entiende el sentido etimológico (“dirigente o clase dirigente en turno) o, a lo sumo, se llega a una interpretación organizacional de ella (“el jefe de proyecto”). Nosotros nos vamos a referir a un enfoque esencialmente humano: a la persona que convence y arrastra, guía y dirige; y más concretamente para nosotros al líder cristiano.


Este algo especial del líder le llamamos carisma. ¿Cuál es la base sobre la que se asienta este “carisma” o la “fuerza” de una persona para que “otros hagan lo que ella desea”? sin el afán de agotar el tema, lo podemos cifrar en algo:


  • Circunstancial o situacional (tenemos así al líder situacional): logra su influencia mediante un acto de autoridad que se deriva de un nombramiento, sin importar si tiene talento y capacidad, o de un accidente o casualidad de la vida: las circunstancias lo ponen en esa situación.

  • Aprendido (líder tecnócrata): cualquier persona puede aprender a ser líder en sentido etimológico u organizacional, mediante el entrenamiento, la formación, técnicas o hábitos que le permitan influir en los demás. También, aunque resulta más arduo y difícil, cualquier persona puede ser formada para ser líder humano.

  • Heredado de sus padres o de lo antecedentes de su familia (líder heredado o tradicional). Es el caso de los reyes, de los herederos de grandes fortunas o emporios y hasta el de los notarios en muchos lugares.

  • Natural, carismático, personal (líder natural): es el que conquista fácilmente la voluntad y simpatía de las personas, por su talento y capacidad, por sus aptitudes y actitudes.

No todos los grandes líderes han sido desde el inicio carismáticos o líderes naturales por su don de gentes y de conquista, o por otro sinfín de cualidades. La mayoría ha pasado por un largo proceso de formación.


Carisma viene del griego karisma, que significa “don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad, y no en beneficio personal”. Es el don, talento, fuerza, recursos (belleza, oratoria…) que tienen algunas personas para atraer o seducir con su presencia o palabras. Este carisma, ese algo que arrastra y convence puede surgir de varias fuentes, como el:


  • Ser inteligente, mejor, íntegro, capaz, competente, fuerte, guapo, con una fuerte personalidad, revestida de cualidades físicas o intelectuales superiores como belleza, estatura, agudeza intelectual, bondad ética, responsabilidad, fiabilidad, don de mando y capacidad de servicio…

  • Tener dinero, relaciones, contactos, títulos, puestos de preeminencia, experiencia…

  • Poder, autoridad, jerarquía, mando…

  • Hacer cosas, proyectos, empresas, innovaciones…

  • Saber más que los demás, por formación esmerada, preparación privilegiada o investigación durante mucho tiempo…

  • Castigar, por contar con poder de sancionar, amenazar o corregir…

  • Recompensar: ascendiente al descubrir una ventaja que puede ser compartida por los demás y ambos salir beneficiados.

  • Presumir, aparentar más que los demás, basándose en su tener, hacer o saber.

  • Ambicionar: ansia y ambición de imponerse y sobresalir por encima de los demás.

  • Trascender, perdurar en el tiempo con los hechos y obras. Es muy fácil reconocer a un buen líder una vez que ha desaparecido. Todo el mundo lo extraña. Trasciende su fama y en sus hechos.

El liderazgo es el carisma de una persona que impulsa a otras personas a hacer ciertas cosas que convienen; a hacerlas de forma más o menos atractiva y, sobre todo, a conseguir que actúen por valores y motivación trascendente.


En resumen, además de formación y desarrollo, el líder tiene algo indefinible, sí, pero que brota de su alma, de su filosofía de la vida, de una visión, de su enfoque básico hacia la vida y los demás seres humanos. Y esto es el carisma. Este componente no puede comprarse, venderse o construirse dentro de un individuo. Si lo tiene, sólo puede ser nutrido y cultivado. Si no lo tiene, todos los cursos de entrenamiento, formación de liderazgo existentes en el mundo no podrán hacer de él un líder hasta que él, y sólo él lo descubra. Y aun teniendo este componente místico o carismático, si no hay una buena armonía entre sus talentos y las circunstancias o situaciones, este líder fracasará o nunca llegará a serlo.
¿Cuál es la visión actual de liderazgo?
Sufrimos una esquizofrenia: por un lado reconocemos y aplaudimos a quienes han mejorado la civilización del ser, pero, por otro, en la vida práctica nos absorbe y encandila el tener, poder, hacer, presumir, consumir y hasta aparentar. Pensemos un momento en lo que nos ofrecen los medios de comunicación social, quiénes son los ídolos del momento y nos daremos cuenta que muchos de ellos no favorecen el ser.
En muchos manuales de liderazgo, hoy se subrayan demasiado las técnicas para dirigir, las habilidades y los talentos para manejar el poder, el tener y el hacer, en lugar de desarrollar más bien el ser. En la mayoría son meras técnicas comunicativas o directivas; puras propuestas para planear, delegar, facultar o cultivar fructíferas relaciones interpersonales. No podemos negar que son importantes pero no podemos absolutizarlas. Son medios, no fines. Recordemos que los líderes que han aportado más beneficio a la sociedad han tocado el corazón de su ser; no se han quedado en la cáscara.
El verdadero líder, el perdurable, se impone fundamentalmente por su ser, por su prestigio basado en la riqueza de una personalidad armónica, por la coherencia de su vida, por su veracidad e integridad, y por la calidad de sus frutos. “Por sus frutos los conoceréis”.
Formas de ejercer el liderazgo
Independientemente del origen del liderazgo y del carisma que lo sustente, éste se puede ejercer de diversas formas. Tenemos así al líder:


  • Anárquico: típico de las primeras tribus, pueblos salvajes y grupos débiles. Se dio en los primeros siglos antes de Cristo, pero sigue persistiendo hoy en naciones débiles y desorganizadas, y en empresas familiares y públicas que no tienen rumbo ni dirección.

  • Autocrático rígido: fue característico de los gobernantes todopoderosos, reyes y emperadores absolutistas, además de las dictaduras militares. Hoy persiste en la institución llamada ejército y en algunas empresas. Sólo se interesa por el trabajo, la tarea y los resultados.

  • Autocrático paternalista: propio de las colonias imperiales. Es característico también de algunas instituciones religiosas y empresas estatales, paraestatales y familiares.

  • Autocrático incompetente: es específico de los príncipes herederos. Lo encarnan también los empresarios heredados y los funcionarios asignados por dedazo, enchufe o compadrazgo.

  • Tecnocrático: está presente en las naciones más desarrolladas de hoy, así como en las sociedades anónimas y empresas transnacionales.

  • Responsable o democrático: es el propio de los gobiernos representativos actuales. Así funcionan también la mayoría de las multinacionales de hoy: fijan los objetivos, forman y facultan a la gente, y le conceden libertad y responsabilidad para conseguirlos de acuerdo con su propia creatividad.

Independientemente de la fuente de tu liderazgo, de la forma en que lo ejerzas, del estilo de dirección de personas o gestión de responsabilidades que tengas, recuerda que se puede formar. Conócelo y enriquécelo.


2

EL LÍDER: ANTE TODO, UNA PERSONA
Importancia del conocimiento de la persona
El líder es en primer lugar persona y, después, profesional, político, dirigente, directivo, jefe.
No se puede separa lo que es la persona de lo que es el líder. No se puede aislar el estilo de motivar, dirigir, guiar, convencer, arrastrar a los demás de la forma que uno ha aprendido desde la infancia a percibir, imaginar, reaccionar, reflexionar, decidir, ser ético, trascendente, a relacionarse con los demás y con el entorno.
El liderazgo se desarrolla a partir del estilo personal de ser persona. Toda persona que quiere se líder, cualquiera que sea su posición, piensa, siente y actúa en primer lugar como persona. Y para que sea líder integral, antes tiene que ser y operar como persona íntegra, integrada e integral.
Un buen líder sabe que el talento humano es el más importante en sus colaboradores; es el recurso más indispensable. El líder exitoso es el que desarrolla y aprovecha más a su gente, sin importar su sexo, etnia o estilo personal. Sabe que en cada ser humano hay grandeza, mucha grandeza; que cada persona puede hacer contribuciones especiales a toda la sociedad.
Cuando los seguidores se sienten tratados por su líder como su recurso más precioso, como personas, se comprometen mucho más con él y con su misión. Empiezan a pensar y a actuar como creadores o propietarios de las metas y objetivos de su líder.
En la medida en que los líderes de una organización mejoren a sí mismos y a los demás, esta institución tendrá más posibilidades de sobresalir por su liderazgo. Con mejores personas, mejores organizaciones, mejor producto o servicio y mejores resultados.
El líder no trata a sus colaboradores como máquinas, como objetos, como mercancía, como mero recurso. Debe tratar a cada uno de forma especial, porque cada ser humano es especial, irrepetible, con una dignidad sublime e insubordinable.
Para que un líder sea completamente persona, necesita cuatro actos conscientes y muy humanos: conocerse con lealtad; aceptarse con generosidad; estimarse con modestia; mejorarse con valentía.
¡Conócete, acéptate, estímate y mejórate! Haz esto por ti mismo. El verdadero éxito, es el éxito que se obtiene con uno mismo. No consiste en tener, hacer o poder hacer cosas, sino en la victoria y enriquecimiento de sí mismo; en ser todo lo que puedes y estás llamado a ser. Y cuando lo hayas logrado, tienes la mejor plataforma para conocer y dirigir a los demás: para liderar.
Se debe iniciar por el conocimiento y definición de ti mismo ¿Quién eres? ¿Qué eres? ¿Qué es persona? ¿Qué significa para ti eso de ser persona? Por la complejidad de sentimientos, ideas y experiencias, a veces incluso hasta contradictorias, la persona es difícil de definir, pero no puedes claudicar. Está en juego, no sólo tu liderazgo, sino tu misma vida, tu proyecto de vida.
Descripción de persona
Entendemos como persona integral al ser humano que tiene una dimensión físico-biológica, una psíquico-emocional, una intelectivo-volitiva, una ético-moral, una social, una religiosa y una más histórico-trascendente. Un pastel con, al menos, siete raciones. Es la síntesis de materia y forma. Un mar con superficie y profundidad.
Gracias a esta visión, cada uno de nosotros somos un ser único e irrepetible, con una dignidad absoluta. El líder es irrepetible e invaluable, y está consciente de que sus seguidores también lo son: porque son personas.
El verdadero líder es una persona por antonomasia, que ha forjado y desarrollado más que los demás todas estas siete dimensiones de su vida, y lo manifiesta en todas las áreas. Si olvida o desprecia alguno de ellos, será un ser desequilibrado, desintegrado; en síntesis, un monstruo. Si privilegio uno sobre los demás, será una abominación de la naturaleza, como ya ha ocurrido en la historia.
La vida como proyecto
Somos, no estamos hechos”. Todavía nos falta mucho por lograr. Y ésta es la tarea de la vida: llegar a ser todo lo que podemos ser; alcanzar todo lo que estamos llamados a ser. Por eso la vida se nos presenta como proyecto.
La persona recibe la vida como don pero también como tarea. Por eso la vida es un proceso, no una ubicación definitiva. La realización de este proyecto, de esta vida, es el deber fundamental de toda persona. No puedes eludir la obligación de vivir la vida. No te puedes escapar de la necesidad de proyectar y realizar la vida.
En necesario que sepamos qué es lo verdaderamente importante. El mayor logro de una persona es hacerse a sí misma, crearse a sí misma, antes de poder crear cualquier otra cosa.
Ser líder integro, integrado e integral significa forjarse en todos los calores, revestirse de todas las cualidades que mejoran cada una de las siete dimensiones de la persona. Y Esta tarea es tuya, exclusivamente tuya. No es congénita. Tampoco compartida.
En el siguiente recuadro tienes una síntesis de valores y antivalores, para que hagas tu propio diagnóstico:

ÁREA

VALORES

ANTIVALORES

  1. Físico-biológica

Alimentación sana, higiene, salud, vestido digno, casa digna, deporte y ejercicio, descanso, sueño, moderación en la comida y en la bebida, templanza, orden, cuidado de la ecología y del entorno.

Enfermedad, desnutrición, gula, ebriedad, adicciones, drogadicción, culto al cuerpo, a la belleza, al vestido, al vientre. Exponer la salud temerariamente (coche, excesivo trabajo, riesgos innecesarios, imprudencias…). Destrucción de la ecología, cultura de muerte.

  1. Psíquico-emocional

Educación de las sensaciones, pasiones, emociones, sentimientos, complejos, afectividad, carácter, subconsciente… Sana autoestima. Equilibrio emocional y salud mental.

Mal carácter. Ser temperamental, pasional, emocional- Acomplejado. Afectividad inmadura, descontrolada. Descontrol emocional.

  1. Social

Saber escuchar, hablar, conversar, discutir. Solidaridad, compañerismo, amistad, sensibilidad ante el sufrimiento y necesidades de los demás. Trabajo en equipo. Relaciones humanas. Gratitud, generosidad, bondad. Delicadeza, finura, caballerosidad.

Egoísmo, aislamiento, individualismo, egocentrismo. No saber escuchar, conversar, dialogar, discutir. Falta de solidaridad. Rudeza, terquedad. Intolerancia, incomprensión. Disgregación familiar. Anarquía política. Envidia, crítica.

  1. Intelectivo-volitiva

Educación y cultura, hábito de lectura, formación permanente. Prudencia y saber pensar y reflexionar. Libertad, capacidad de decidir y responsabilidad. Amor y entrega, ideal y fuerza de voluntad. Constancia, audacia, dominio de sí,

Engaño, mentira, fraude, manipulación. Incoherencia, incongruencia. Falta de rigor intelectual. Imprudencia, superficialidad. No saber pensar. Irreflexión. Libertinaje, anarquía, sin ideal ni metas. Rencor, recelo. Ser veleta, sin voluntad no constancia.

  1. Ético-moral

Saber distinguir entre el bien y el mal. Conocer las normas y principios éticos. Tener sensibilizada la conciencia. Conocer las propias obligaciones. Honestidad, honradez. Fidelidad, coherencia, congruencia. Responsabilidad, respeto.

Ignorancia moral. Deformación de la conciencia. Deshonestidad, hipocresía. Irresponsabilidad. Infidelidad. Agresión, invasión. Aniquilación del otro.

  1. Religiosa

Sentido trascendente de la vida. Superación del materialismo. Amor y temor de Dios. Sentido de la dependencia. Oración y contemplación. Interioridad. Culto y devoción con sentido.

Indiferencia, materialismo. Agnosticismo, ateísmo. Eclecticismo, frivolidad. Folclore y vida social. Hipocresía. Fanatismo, superchería, superstición. Dogmatismo e intolerancia.

  1. Histórico-trascendente

Conciencia de la propia finitud. Humildad. Saber crecer, madurar, envejecer. Responsabilidad histórica. Aprovechamiento de la vida y del tiempo. Sentido de la trascendencia. Cultivo de valores espirituales.

Soberbia. No se sabe crecer, madurar, envejecer, ser sustituido. Irresponsabilidad histórica. Inmanentismo.



3

DESARROLLO Y FORMACIÓN FÍSICO-BIOLÓGICA
¿Somos o tenemos un cuerpo?
La persona no sólo es un cuerpo, sino que está encarnada en una dimensión físico-biológica.
Si se descuida o deteriora el cuerpo y la vida biológica, será difícil, si no imposible, esperar una vida psíquico.-emocional equilibrada, un ejercicio coherente de la inteligencia, un firme uso de la voluntad, una congruente y ejemplar vida ética y moral.
Sin un cuerpo saludable no se puede tener la mente en paz y a tope. Por tanto, el líder debe estar en buena condición física, lleno de vigor y salud. Se requiere mucha energía y muy buena salud para ser líder.
¿Qué es la vida?
La vida va más allá de la capacidad interna que tienen los seres vivos de brotar, crecer, moverse, multiplicarse –autorreproducción-, organizarse a sí misma –autoorganización-, conservarse –autoconservación-, progresar. La vida es una fuerza misteriosa y creadora, que supera la materia y las fuerzas del azar o del acontecer en su creación. Es un misterio. La persona no tramó la red de la vida. Es sólo un hilillo de ella, y lo que le hace a la vida, se lo hace a ella.
Se nos presenta como un devenir, un desplegarse de dentro hacia afuera de forma inagotable y multiforme. Por eso está organizada en etapas: niñez, juventud, adultez, vejez, que debemos aprender a vivir y enseñar a vivir. La juventud no es sólo una etapa biológica. Tampoco la vejez. Son maneras diferentes de enfrentarse a la vida. La vejez mental comienza cuando uno ya no se interesa ni se entusiasma por lo que le pasa.
Uno mismo decide ponerle años a su vida y dejar que se acumulen en nuestra mente. El líder le pone vida a los años. No hace al revés: ponerle años a la vida. Por eso no le pesa. Por eso la disfruta y aprovecha. Los años pueden arrugarle la piel, pero nunca renuncia a la ilusión, a la lucha por un ideal. Correría el riesgo de que le salieran arrugas al alma.
Cómo mejorar la calidad de vida
El deporte, la alimentación sana, el cuidado de la salud, la ausencia de vicios pueden mejorar tu calidad de vida y evitar enfermedades.
A continuación te presentamos algunas sugerencias para mejorar tu calidad de vida:


  1. Cuidado de la salud

El destino de toda una institución, y hasta de todo un país, a veces depende la salud de un líder. Por tanto, debes gozar de buena salud física para transmitir toda la energía y el entusiasmo que requiere tu responsabilidad. La educación para la salud evita gastos institucionales, y el desgaste físico y psicológico que se da en el individuo y en sus familiares.




  1. Adicciones

Las adicciones de todo tipo generalmente quieren tapar la falta de recursos interiores a la hora de tomar las riendas de la propia vida.


Un líder adicto es un pobre líder. Pronto arrastrará su vida en medio del deprecio o del olvido de sus seguidores.


  1. Sana alimentación

Vivimos en una sociedad de prisas y precipitaciones. A pesar de que hoy contamos con medios que nos facilitan y abrevian las tareas (coche, horno de microondas…), sin embargo, no tenemos tiempo ni para comer; mucho menos para comer de forma balanceada.


Cuando la cultura del fast food se ha impuesto por necesidad, haz un alto en tu camino. ¿Te alimentas tres veces al día, como mínimo? ¿Tienes una dieta balanceada según todos los cánones de la nutrición?


  1. Descanso-sueño

Todos tenemos la capacidad de proporcionarnos la cantidad de sueño y descanso que necesitamos, Es cuestión de ordenar la vida y de contar con la colaboración de aquellos con los que convivimos. No des malas noticias a última hora, Es altamente injusto organizar disgustos nocturnos. Tampoco las permitas, por el bien de tu sueño y de tu vida.




  1. Deporte-ejercicio

El deporte además de mantener en forma al cuerpo y más fortalecida la salud, relajan tensiones, sanan heridas del alma, desahogan presiones, suavizan el estrés y las angustias internas. Mediante el deporte siempre estás a tiempo de mejorar tu calidad de vida.




  1. Vida digna, calidad de vida

Es imposible superar el nivel de las necesidades físico-biológicas si no se cuenta con un salario digno, si se tiene que sacrificar lo fundamental para la sobrevivencia, si no se tienen los recursos para llevar una vida digna.




  1. Casa digna

Un líder que lucha porque sus seguidores tengan casa digna, ya tiene la mitad del camino bien andado. Pero difícilmente llegara a esta noble tarea si él es el que anda preocupado por ella, bien porque no la tiene o es una pocilga.




  1. Vestido, aseo personal, de la ropa, calzado…

El ropaje desvela la personalidad interna. Y lo hace frente a los demás, es verdad, pero ante todo y fundamentalmente ante uno mismo. El vestido levanta la autoestima o la hunde. Por eso no descuides tu apariencia externa. Por ti, no sólo por los demás. Y acostumbra a tu gente a hacer lo mismo. Recuerda el viejo adagio: “no te vistas de acuerdo con tu puesto, sino de acuerdo con el puesto al que aspiras”. Tendrás mucho más éxito.




  1. Orden en la casa, escritorio, documentos, libreros…

Los romanos lo sintetizaban así: “serva ordinem et ordo servabit te”: conserva el orden y el orden te conservará. Esto se reduce a tener un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio; un tiempo para cada actividad y una actividad para cada tiempo.


Si no existe orden tarde o temprano aparecerá la fatiga.


  1. Higiene, limpieza

La pobreza y la miseria son dos cosas distintas. La pobreza se puede llevar con dignidad y limpieza. La miseria es el abandono material y mental a la vez. La miseria y la degradación ambiental son dos caras de la misma moneda. Es fuente de innumerables enfermedades y epidemias, además del atraso mental y del desarrollo.




  1. Cuidado de la ecología y del entorno

El líder que desprecia la ecología sufre el rechazo y hasta el boicot de la opinión pública.


El valor de la vida
La vida es una y sólo se vive una vez. Tenemos la obligación de vivirla y hacerlo bien. Se trata de valorar la vida y cuidar la dimensión físico-biológica, porque es la plataforma esencial para desarrollar las otras seis dimensiones.
La vida es el bien fundamental de toda persona. Si esto es así, el líder tiene que aprender a vivirla con plenitud, a respetarla con sagrada inviolabilidad. Su ejemplo debe ser testimonio de esta visión, pero, además, un activo promotor del respeto a la vida en medio de una cultura que rinde culto a la muerte, y que lo practica a diario de múltiples formas (asesinatos, crímenes, suicidios, terrorismo, guerra, hambre, manipulación genética, imprudencia y temeridad…).
La vida es el valor prioritario de la persona. Tiene la primacía incondicional sobre los demás valores. Sobre ella se asientan todos los demás. Es su soporte.
Los líderes que debilitan o desprecian su vida, la salud de su cuerpo, poco o nada pueden hacer por los demás. Los líderes que matan, que desprecian la vida de los demás, pronto arruinan su liderazgo.
Sé un promotor de la vida, y vive la tuya con calidad.

4



DESARROLLO Y FORMACIÓN PSÍQUICO-EMOCIONAL
Sólo se puede ser líder constructivo si se tiene una rica y sana salud mental. Por ello, tienes que ser emocionalmente maduro, resistente a la frustración ante el fracaso y equilibrado y ecuánime frente a la tentación desorbitante del éxito. Y todo esto de forma y se desarrolla.
Por ser persona, el líder también está expuesto a las propias debilidades emocionales y psíquicas. Su actuar está movido muchas veces más por sus temores, prejuicios, estilo de vida y relación con los demás (subordinados, seguidores, superiores…) que por sus ideales y convicciones. La persona reflexiva, introspectiva, lo sabe. De aquí su afán por conocerse, aceptarse, estimarse, mejorarse.
Un líder quejumbroso, conflictivo, apático, conformista, desequilibrado… no tiene futuro.
La riqueza emocional, el equilibrio psíquico, es ingrediente fundamental para el liderazgo constructivo. El líder positivo tiene que conocerse para conocer y tratar al otro. Tiene que aceptarse, estimarse y enriquecerse para aceptar, estimar y mejorar al otro. ¿Por dónde comenzar? Desarrollando los distintos aspectos de la vida psíquica y emocional.
Fases de la vida psíquico-emocional
Estableciendo una comparación, la vida psíquico-emocional es como un ojo con el cual entramos en contacto con la realidad. Es verdad que necesitamos dos para ver la perspectiva y calcular bien las distancias. Éste es uno. El otro, la vida intelectual. Pues bien, este primer ojo tiene cuatro cámaras, cuatro sensores que perciben: los sentidos, las percepciones, la memoria y la imaginación. Y ante lo que percibe con estas cuatro formas; es decir, dependiendo de la manera en que “siente” con los sentidos, percibe con la percepción, recuerda, imagina, la persona reacciona de manera casi instantánea con reflejos, conductas aprendidas e instintos. Y dependiendo de la forma en que percibe y reacciona, así siente y se siente con las emociones, sentimientos, pasiones, complejos y humor. Y como consecuencia de la forma en que percibe, reacciona y se siente, así se forja, dando como resultado el carácter, el inconsciente y la personalidad psíquica, sana o desequilibrada.

Personalidad psíquica y emocional



1ª. Fase: perceptiva

Sensaciones

Percepciones

Memoria

Imaginación



2ª. Fase: reactiva

Reflejos

Conductas aprendidas

Instintos


3ª. Fase: emotiva

Emociones

Sentimientos

Pasiones

Humor


4ª. Fase: caracteriológica

Complejos

Inconsciente

Temperamento

Carácter



Desarrollo de la vida psíquico-emocional


  1. Las sensaciones

Éstas son las “impresiones” (al estilo de una impresora) producidas en nuestro ánimo por los estímulos de los cinco sentidos (vista, oído, gusto, olfato, tacto), que son las puertas y ventanas primeras con las que entramos en contacto con la realidad. Es lo que captamos a través de los sentidos.


Es curioso cómo, ante un mismo hecho o situación, cada uno ve cosas distintas, piensa diferente y reacciona de modo distinto. Todos podemos tener las mismas sensaciones (puesto que éstas sólo imprimen los estímulos externos o internos captados por nuestros sentidos) pero no las mismas percepciones (la interpretación que damos a esas sensaciones).
Así estamos hechos. Es parte de nuestra constitución humana. Pero puedes corregir esta distorsión o limitación. ¿Cómo? Primero, siendo consciente de ella. Después, aprendiendo a fijarte más, a fijarte en la totalidad, es decir, en los detalles y en la globalidad; en el árbol y en el bosque, no en uno solo de los dos. Tercero, ¡escuchando los puntos de vista e interpretaciones de los demás! También ellos tienen una porción de verdad.


  1. Las percepciones

Son fruto de las sensaciones y del aprendizaje logrado en las experiencias anteriores, de lo que ya traemos con nosotros, de la formación y prejuicios de los intereses y necesidades actuales y de los deseos futuros. Para enriquecerlos, has de tener en cuenta que:




  • LA PERCEPCIÓN ES SELECTIVA. Tus experiencias pasadas, tus esquemas mentales o paradigmas, tus valores, creencias e intereses… moldean tu percepción del mundo y crean un filtro de percepción selectiva. O sea, que tienes muchos cedazos o coladores que te hacen ver las cosas más como eres y quieres verlas que como son.


Todo es verdad y todo es mentira: todo depende del color con que se mora, repite la sabiduría popular. Un ejemplo, cuando has decidido irte de una empresa o romper una relación personal que llevas con una persona, de repente todo lo ves negro y sólo captas lo negativo que hay en ellos. Si logras aplazar la decisión, identificarás algo positivo. Y si optas definitivamente por ellas, la vida se convierte en color de rosa. Sin embargo los aspectos positivos y los negativos siempre han estado ahí, aunque no te hayas fijado antes en alguna parte de ellos.


  • LA PERCEPCIÓN SE REALIZA DE ACUERDO CON CIERTAS LEYES. No sólo ´recibimos condicionados por nuestros esquemas mentales, prejuicios e intereses, grado de atención, cultura… Es que, además, lo hacemos de acuerdo con estas leyes:




  • Percibimos las cosas seleccionando una figura sobre un fondo, que queda en segundo plano, y nos dejamos llevar por esta primera impresión. ¿Qué ves en las siguientes figuras? Si eres fisonomista, en la primera figura sólo dos rostros encarándose; pero si eres carpintero o ebanista, lo que verás será la pata de una mesa de comedor; y si eres enólogo, una copa; si te dedicas a la geometría, un cuadrado… En la segunda figura, ocurrirá lo mismo: si eres “ave noctámbula” advertirás murciélagos negros o demonios; por el contrario, si eres religioso lleno de bondad, ángeles o blancas palomas; si tu profesión es la cerámica, un plato o una mesa con incrustaciones, y si te dedicas a los bordados un mantel. Como ves, seleccionamos, incluimos unas figuras, excluimos otras… Y la mayoría de las veces ni nos percatamos de otras posibilidades que también están ahí. Sólo nos pronunciamos sobre la primera impresión, y lo pretendemos hacer con carácter dogmático y absoluto: “Es que yo lo vi con mis propios ojos”.





  • Tendemos a organizar los estímulos de manera que la figura resultante sea la más sencilla (ley de la simplicidad). ¿Por qué empeñarnos en unir estos cuatro puntos sólo con la figura de un cuadrado? ¿Qué problema hay en hacerlo con cualquier otra figura, como la de un rostro humano o la de un globo aerostático?





Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos