Deontologia profesional



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Gentileza: Raúl González


DEONTOLOGIA
CAPITULO 1

DEONTOLOGIA PROFESIONAL

1. La Definición de Deontología profesional. 2. Su carácter espiritual. 3. La moral profesional en general. 4. El "ethos" específico profesional con especial referencia al arte forense. 5. La vocación profesional. 6. La enseñanza de Deontología Jurídica en las Facultades de Derecho.
1. DEFINICION

La deontología es: la ciencia del deber ser y se refiere en particular a los deberes que corresponden a determinadas situaciones sociales

Según la definición de Bataglia: “es aquella parte de la filosofía que trata del origen, la naturaleza y el fin del deber”

Aplicada a las profesiones intelectuales, la deontología designa el conjunto de reglas y principios que rigen determinadas conductas del profesional de carácter no técnico. Es en sustancia, una especie de urbanidad del procesional.

Su carácter ético se evidencia en mayor grado en las profesiones de trasfondo humanitario, como el arte forense y el arte médico.

Es importante señalar, que cuando decimos “profesión” nos referimos al ejercicio habitual y continuado de una actividad laboral desarrollada con la finalidad de sustentarse.

En cuanto al contenido de las normas deontológicas, estas tienen un carácter preferentemente ético y presentan puntos de contacto con las normas de la costumbre y tienden a transformarse en normas jurídicas.

Su contenido substancialmente moralista no autoriza, sin embargo, a considerarlas como normas de carácter moral.

De manera general, todo comportamiento del profesional que no tenga un carácter meramente técnico, pero que esté vinculado de cualquier forma al ejercicio de la profesión, entra en el ámbito de la normativa deontológica. En consecuencia, incluso la conducta privada del profesional puede ser tomada en consideración.

Por lo demás, sabido es que las leyes profesionales exigen como condición para conceder la inscripción colegial, el requisito de la buena conducta (profesional y cívica), que ha de ser estimada discrecionalmente por el consejo del orden o colegio (para los abogados las leyes forenses requieren expresamente “una conducta distinguidísima e inmaculada” Italia).


2. SU CARÁCTER ESPIRITUAL

La deontología ha sido también considerada, desde más allá de un estricto punto de vista moral, desde una perspectiva religiosa, especialmente con respecto a algunas confesiones (la católica, la protestante) en relación a algunos problemas de conciencia que surgen con ocasión del ejercicio profesional. Se ha dicho con justicia que la característica más notoria de la deontología es su espiritualidad, y ésta se evidencia especialmente en una concepción religiosa de la existencia; pero las normas deontológicas se dirigen indistintamente a cualquier sujeto, prescindiendo de sus orientaciones religiosas, políticas, filosóficas, etc.


3. LA MORAL PROFESIONAL EN GENERAL

La moral es la ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. El concepto de moral se ha especificado de varias formas, así se habla de moral burguesa, moral marxista, moral laica, etc. A ello se ha añadido la moral profesional (referido a cualquier profesión), y este mismo concepto se ha vuelto a diversificar para cada tipo de profesión. Así tendríamos una moral del médico, del abogado, del notario, etc. Y ha llegado más lejos al distinguir en la misma profesión. Así habría una moral para el abogado penal y otra para el abogado civilista. No obstante, la deontología de una determinada profesión no puede ser concebida más que unitariamente, salvo algunas adaptaciones marginales que en ocasiones exige la especialización profesional.


4. EL ETHOS ESPECIFICO PROFESIONAL CON ESPECIAL REFERENCIA AL ARTE FORENSE

Ethos= cultura profesional. El ethos comprende aquellos comportamientos que caracterizan una cultura o a un grupo profesional, en cuanto que este (el grupo) promueve un tipo de conducta sometido a ciertos valores o a cierta jerarquía de valores.

Al hablar de “ethos” implica un concepto de pertenencia a una determinada profesión entendida como “vocación”, en el sentido de servicio imprescindible para la comunidad, que persigue el logro de los valores más que el beneficio económico.


5. LA VOCACION PROFESIONAL

En los congresos, se ha discutido sobre las relaciones entre la deontología, el aspecto humanista de la profesión y la llamada vocación profesional.

El concepto de vocación profesional ha sido reducido a un juego de palabras o a una verdadera hipocresía o bien, cuando menos, a un simple estado de ánimo.

Los sociólogos han estudiado ampliamente su origen y su fundamento sin llegar a conclusiones concretas. Son poquísimos los casos en los que el profesional quiere efectiva y decididamente cumplir el papel de apóstol o de misionero, impulsado por motivos de orden religioso, filosófico o social, la llamada vocación profesional es generalmente un concepto vacío de contenido.

Más bien podría interpretarse como una ESPECIAL APTITUD ESPIRITUAL para desempeñar una actividad intelectual (artística, profesional o política) con preferencia a otras.

En el sector de las profesiones, tal aptitud se adquiere por regla general ex post, es decir, de alguna experiencia profesional feliz que ilusiona al que la realiza, le produce satisfacción y le afirma en la competencia frente a sus colegas. O bien es consecuencia de singulares condiciones Subjetivas: con relación al entorno familiar especialmente, así el hijo de un abogado bien asentado en el campo profesional se inclina a menudo a seguir la misma profesión del padre, pero probablemente más por consideraciones utilitaristas que por vocación adquirida en virtud de lo que le rodea; y Objetivas.

El concepto de aptitud profesional (que es preferible utilizar en lugar de vocación) es considerado desde varios puntos de vista. Normalmente constituye la capacidad laboral que se manifiesta en sus aplicaciones prácticas, por la pasión, el entusiasmo y la facilidad con que el sujeto acierta a resolver los problemas profesionales (técnicos y humanos) de una determinada profesión.

Lo mismo puede decirse de la profesión de abogado, en tanto esta se perfila esencialmente como un arte, y por ello, es importante los valores humanos del sujeto. Que después éste sea interprete fiel de las reglas deontológicas ya es otra cuestión.

Las reglas deontológicas están situadas por encima de las condiciones subjetivas del individuo, hacen referencia a modelos abstractos de comportamiento a los que el individuo debe adecuarse de buena o mala gana, prescindiendo de sus inclinaciones personales.
6. LA ENSEÑANZA DE LA DEONTOLOGIA EN LAS FACULTADES DE DERECHO

Refiriéndonos especialmente a la profesión de abogado, sabemos que hoy el acceso a las facultades de derecho es más fácil que en otros tiempos, pueden acceder a ella no solo los que han cursado sus estudios clásicos (y que se presume que están en posesión de un cierto grado de cultura humanista), sino también los que provienen de institutos de enseñanza científica, o sea, los que están dotados de un tipo de cultura diferente.

Añádase a ello que la liberalización de los planes de estudio de las facultades universitarias (por tanto también las jurídicas) deja al estudiante en libertad de seguir la orientación científica que más le convenga y que puede estar bastante distanciada de la investigación filosófica, histórica y humanística.

De ahí se deduce la necesidad de la enseñanza de la deontología profesional en el recinto universitario, eventualmente perfeccionable con ocasión del desempeño de la pasantía. Parece correcto afirmar que tal enseñanza es especialmente conveniente en las facultades de derecho, habida cuenta que la deontología se presenta como un corpus normativo interrelacionado con el ordenamiento jurídico y que en relación con las finalidades que se propone, llega a vincularse a otras materias (filosofía del derecho, teoría general del derecho, derecho procesal, derecho laboral) contribuyendo con ellas a una más completa formación del estudiante de derecho.



La enseñanza de la deontología constituye ciertamente uno de los remedios a proponer con ocasión de la reforma en curso de los estudios universitarios. Los congresos forenses han reconocido que los jóvenes abogados a causa de la inexperiencia, violan a menudo de buena fe las reglas deontológicas por la simple razón de que las desconocen, hasta tal punto que ciertos procedimientos disciplinarios promovidos por causa de incorrecciones, abusos o falta de cumplimiento de los deberes profesionales, la juventud y la inexperiencia del inculpado han sido considerados como eximentes o atenuantes.
CAPITULO 2

DEONTOLOGIA PROFESIONAL

1. Moral, Ética, Deontología y Derecho. 2. La regulación de las Profesiones Jurídicas. A) Sistema Colegial. B) Sistema legal: Vigente en la República del Paraguay. 3. La aplicación de los principios deontológicos en uno y en otro Sistema. 4. Los deberes profesionales de los Juristas. La discusión deontológica.
MORAL, ÉTICA, DEONTOLOGÍA Y DERECHO

La Deontología Jurídica comprende las reglas del deber y, como tal, tiene la misión de regular el proceder correcto y apropiado del abogado en su ejercicio profesional. Esta función la realiza desde el ámbito de los llamados Códigos Deontológicos que regulan toda la actividad de la Abogacía, los que a su vez se nutren, indiscutiblemente, de la Moral y la Ética. La deontología no es más que la ética profesional aplicada, donde sus contenidos normativos son de acatamiento obligatorio para todos los abogados a los cuales se dirigen. Existen muchos principios rectores de la Deontología Profesional, entre los más importantes encontramos la justicia, la independencia profesional, la libertad profesional, la ciencia y conciencia, así como la probidad profesional. Estos principios brindan contenido y vigencia práctica a la Deontología Jurídica, desde su eminente carácter preventivo, el cual algunas veces se muestra vulnerado por actuaciones indebidas de los abogados y surge, irremediablemente, la posibilidad extrema de imponer sanciones disciplinarias a éstos

La moral es “un conjunto de principios, preceptos, mandatos, prohibiciones, permisos, patrones de conducta, valores e ideales de vida buena que en su conjunto conforman un sistema más o menos coherente, propio de un colectivo concreto en una determinada época histórica ... la moral es un sistema de contenidos que refleja una determinada forma de vida”. Se puede definir a la moral como el conjunto de convicciones y pautas de conducta que guían los actos de una persona concreta a la largo de su vida. En este sentido, estos modos de vida, individuales y comunitarios, se concretan en tradiciones, religiones y sistemas filosóficos que en algunas ocasiones se llaman moral en la medida en que son modos de vida concretos.

La ética es una ciencia y, como tal, explica las cosas por sus causas. En efecto, no se trata aquí de emitir una opinión más acerca de lo bueno o lo malo; se trata de emitir juicios sobre la bondad o maldad moral de algo, pero dando siempre la causa o razón de dicho juicio, entonces, se puede definir la Ética como una ciencia práctica y normativa que estudia racionalmente la bondad y maldad de los actos humanos”

La deontología es aquella parte de la filosofía que trata del origen, la naturaleza y el fin del deber. La deontología profesional es el conjunto de las reglas y principios que rigen determinadas conductas del profesional (v. gr.; abogado, médico, ingeniero, etc.) de carácter no técnico, ejercidas o vinculadas, de cualquier manera, al ejercicio de la profesión y a la pertenencia al grupo profesional.

ETICA PROFESIONAL:

Etimología; ethos, modo de ser

No normativa, no contiene sanciones

Conciencia individual

Amplitud en su formulación

Propone motivaciones da sentido



DEONTOLOGIA:

Etimología; deon, deber

Normas, códigos deontológicos, prevé sanciones

Aprobada por un colectivo

Profesionales

Mínimos exigibles a los profesionales

Exige actuaciones, comportamientos
LA REGULACIÓN DE LAS PROFESIONES JURÍDICAS. A) SISTEMA COLEGIAL. B) SISTEMA LEGAL: VIGENTE EN LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY

SISTEMA COLEGIAL: La tendencia actual es la colegiación. En ella el control del Estado sobre el ejercicio profesional se transfiere a los Colegios Profesionales. La Colegiación puede ser optativa u obligatoria, previa al ejercicio profesional; la tendencia en los países del primer mundo es que sea obligatoria, o que se llegue a ella pasando previamente pasando por la optativa.

Se funda en dos principios fundamentales: El principio de subsidiariedad, mediante el cual el Estado delega en los Colegios Profesionales de Ley la misión de organizar un sistema de convivencia que individual y colectivamente sirva para la realización en dignidad del grupo social que conforman y a su vez, constituyan un medio de contribución al bien común en general, o sea la compresión del segundo principio esencial: la solidaridad

El Colegio de Abogados del Paraguay conjuntamente con la Coordinadora de Gremios Universitarios, impulsa la sanción del proyecto de Ley que Regula el Ejercicio Profesional y crea el Registro Nacional de Colegios Profesionales, que se encuentra en estudio en el Parlamento Nacional. El proyecto de ley regula adecuadamente el ejercicio profesional y de conformidad con la tendencia actual, respetando principios fundamentales en la materia, como son:

1) el reconocimiento de los Colegios como entidades de derecho público;

2) el control de la matrícula por los Colegios en virtud de un acto de delegación por parte del Estado;

3) la autonomía de los Colegios;

4) la matriculación obligatoria;

5) la exclusividad territorial;

6) la autogestión financiera a través de la percepción de un canon razonable;

7) el control del correcto funcionamiento de los Colegios por organismos del Estado;

8) la garantía de la participación democrática de los asociados en la vida del Colegio;

9) la defensa de los intereses de consumidores y usuarios de los servicios;

10) la protección y representación por los Colegios de los intereses gremiales;

11) la prestación de servicios sociales a sus miembros;

12) la reglamentación simple y clara de las cuestiones fundamentales;

13) el respeto a los derechos adquiridos, etc.



SISTEMA LEGAL: Hasta hoy, en nuestro medio, el control y supervisión del ejercicio profesional está a cargo de organismos del Estado (Corte Suprema de Justicia en los aspectos legales, éticos).

En este aspecto, el Art.42 de la Constitución Nacional de la República del Paraguay, consagra: que "Toda persona es libre de asociarse o agremiarse con fines lícitos, así como nadie está obligado a pertenecer a determinada asociación. La forma de colegiación profesional será reglamentada por ley. Están prohibidas las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar”.

Se torna obvio entonces, que la norma constitucional, al par de consagrar el principio de la libre y voluntaria asociación, distingue claramente el concepto de colegiación de las profesiones, no vulnerando la voluntad individual, sino ubicando al profesional universitario dentro de una estructura social que forma parte de la organización del Estado. Y en este sentido el Código de Organización Judicial establece:

Art.27.- La Corte Suprema de Justicia, además de la potestad de juzgar, ejercerá la superintendencia, con poder disciplinario sobre los Tribunales, Juzgados, Auxiliares de la Justicia y las oficinas dependientes del Poder Judicial…

Art.29.- En ejercicio de su potestad de superintendencia le corresponde:

l) disponer la inscripción en la matrícula de los profesionales auxiliares de la justicia;


LA APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DEONTOLÓGICOS EN UNO Y EN OTRO SISTEMA

SISTEMA COLEGIAL: Los principios de colegialidad y de solidaridad

SISTEMA LEGAL: Los principios de independencia y de libertad profesional
4. LOS DEBERES PROFESIONALES DE LOS JURISTAS. LA DISCUSIÓN DEONTOLÓGICA

Los deberes, como imponencias indeclinables que forman parte de la responsabilidad del individuo.

El abogado debe cultivar sus virtudes profesionales y formación integral mediante el estudio y el seguimiento de las normas morales. Nos referimos en este aspecto al estudio y actualización del abogado como ente impulsador del cambio en la sociedad. Esto lo llevará a proponer soluciones que estén orientadas al bien en todos los aspectos que sea posible. Esto va de la mano de su capacidad, talento y experiencia al servicio de la justicia.

Debe ser disciplinado, firme y sensible en su vida profesional y privada. .

Debe abstenerse del uso de recursos improcedentes: Los abogados son profesionales que dominan el manejo técnico de los procedimientos judiciales, los cuales representan los instrumentos necesarios para probar razonamientos y convencer a un juez sobre determinado asunto. Sin embargo, valerse de esos recursos procesales sólo con el deseo de entorpecer, dilatar o distorsionar la verdad en los litigios, es una conducta de mala fe.

Debe ser un fiel intérprete de la ley, un guardián y defensor de los principios jurídicos, de la justicia y la verdad.

Debe ser responsable, puntual.

Debe actuar con serenidad y fe en la causa de su cliente.

Debe ser honesto, veraz, prudente.

Debe ser digno de fiar y de respeto, incapaz de cometer fraude.

En cuanto al cliente, el abogado tiene un compromiso especial con el cliente, debe actuar con responsabilidad y diligencia. Debe estar atento de los plazos legales respecto de los actos del procedimiento. Debe comprometerse a poner todo su esmero, su saber y habilidad para realizar una defensa útil.

Secreto Profesional

Honorarios adecuados

Lealtad hacia el cliente: Es obvio que quien contrata los servicios de un abogado necesita sentir que éste le será fiel desde el principio, que no lo va a abandonar o traicionar, y que siempre utilizará toda su imaginación, creatividad e inteligencia para contrarrestar los argumentos del litigante opositor

Debe adoptar una actitud de servicio. Si por su negligencia pierde una causa es evidente que con ello comete una injusticia.
BOLILLA 3

ARTE FORENSE

1. El arte forense y sus valores humanos. 2. La Administración del Cliente. 3. La soledad del abogado en la convivencia humana y en el trabajo en equipo. 4. Diferentes especies de temperamento de los Abogados. 5. La Función social de la profesión forense. 6. Aspectos jurídicos para el ejercicio de la profesión de Abogados en el Paraguay: Capitulo II, Artículo 87 y siguientes del C.O.J.

Forense es todo lo que concierne al foro, a los tribunales y sus audiencias. Lo jurídico en lo general (Osorio)


1. EL ARTE FORENSE Y SUS VALORES HUMANOS

El ejercicio de la profesión forense, puede valorarse desde el punto de vista de la vida técnica jurídica y también desde el doble aspecto humanista-humanitario.

Este último punto, supone una serie de comportamientos inspirados en un cálido sentido de humanidad, de comprensión, de solidaridad social, que comprende todos los valores del espíritu. Por eso exige al abogado, además de una adecuada preparación técnica, la posesión de una vasta cultura humanista, así como la predisposición al aprendizaje de cualquier ciencia, de manera que pueda adaptarse con facilidad a los más variados aspectos de la actividad de la defensa.

Es especialmente en base a la realización de los valores del espíritu por lo que el ejercicio de la abogacía se convierte en un arte.

Por ejemplo el abogado cuando esta en contacto con su cliente: tiene que escucharlo con paciencia, intentar comprender no sólo los motivos inmediatos sino también los móviles mas o menos remotos del comportamiento, conocer la posición y las reacciones previsibles de la parte contraria y en todo caso colocarse por encima del debate y separarse del litigio objetivamente, al efecto de no crear una excesiva carga emotiva en el propio trabajo de defensor o de no hacer suscitar un interés personas en el resultado del pleito.

Arte forense, que implica la posesión de cualidades técnicas y morales y que permite atemperar el interés del cliente, considerando el marco de los intereses superiores de la colectividad.

Es así que el abogado, en su función de defensor, no puede olvidar la de colaborador del juez en la búsqueda de la verdad procesal, en el control de la aplicación correcta de la ley, que en definitiva permitan al juez, dictar una sentencia aceptable, además de jurídicamente intachable. Para desempeñar estas obligaciones está claro que ciencia y arte deben proceder unidas.
2. LA ADMINISTRACION DEL CLIENTE

También entra en la esfera de la función del abogado como colaborar de la justicia la actividad de “amigable composición de la litis”.

Tal actividad se aplica ante todo al estudio de la causa, a la valoración de los pros y contras, a la consideración objetiva del interés del cliente con relación al riesgo que afrontaría si insistiere en la controversia y finalmente en la acción de persuasión del cliente al que se han de señalar las ventajas y los inconvenientes correspondientes, y llegado el caso, la conveniencia de proceder a una amigable composición, si bien ello puede suponer algún sacrificio .Se realiza de este modo la llamada “administración del cliente”
3. LA SOLEDAD DEL ABOGADO EN LA CONVIVENCIA HUMANA Y EL TRABAJO EN EQUIPO

Dentro de los preceptos deontológicos que regulan el comportamiento del abogado tanto con el cliente, como con la parte contraria o terceros, Collignon ha puesto en relieve dos de ellos:



  1. no hagas a los demás lo que no quisieras que te fuesen hecho a ti mismo

  2. haz por los demás lo que quisieras que los demás hagan por ti.

Estos preceptos desarrollan todo su valor con ocasión de los contactos humanos del abogado, cuando éste se encuentra frente a frente con el cliente o con cualquier implicado en la causa, cuando debe elegir el camino a seguir obedeciendo exclusivamente a su propia conciencia. Este estado de ánimo se manifiesta como la “soledad del abogado”.

El abogado debe basarse siempre en sus propias fuerzas y en su capacidad profesional, incluso si se encuentra inserto en un equipo de trabajo, al que contribuirá con su preparación de la que sólo él es responsable.


4. DIFERENTES ESPECIES DE TEMPERAMENTOS DE LOS ABOGADOS

Candian ha diseñado un vivo bosquejo en donde ha diferenciado al abogado:



  1. El atrabiliario, escorbútico y permanentemente irritado

  2. el lleno de autosuficiencia y persuadido de que es el único depositario de la verdad jurídica

  3. el fraudulento del que es preciso desconfiar

  4. el condescendiente, dispuesto a renunciar a una excepción procesal para favorecer al colega distraído

  5. atérmico, frío sutil, distante y probablemente mal colega

  6. superhombre invencible que se comporta como inmodesto y prepotente

Finalmente, Candian pasa a tratar los rasgos de otros tipos o temperamentos de abogados en atención a su iniciativa personal en el desempeño de su actividad profesional.

  1. intervencionista (habitual o ocasional)

  2. No intervencionista (neutralista o pseudoneutralista)

También existen otros tipos de abogados, de más agradable colorido:



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