De lo light y lo cool



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DE LO LIGHT Y LO COOL

Heriberto Yépez

Revista Complot, 2001, Julio, No. 18

Lo light es lo automáticamente entregado. Por eso para gozar lo light no requerimos ningún esfuerzo de parte de la obra, no hay ningún intercambio exigente entre la obra y su receptor. Más bien la obra es la receptora de nuestros mensajes culturales. Lo light no nos da nada, nosotros somos quienes le otorgamos todo sentido. la obra light es pasiva. Nada más fácil y falso que repetir que la televisión nos exige poca actividad. Nada más alejado de la realidad. El televiden- te no es 'pasivo. E[ televidente requiere una gran hiperactividad. Esto lo demuestra el control-remotismo alocado de los televidentes masculinos (zapping) o el quehacer doméstico femenino concomitante al ver la televisión. lo light de ciertos productos culturales es posible sólo porque la obra no requiere ser demasiado activa (es decir, significativa) sino que descarga el peso de la actividad sobre el supuesto 'receptor. Quien da sentido a la música pop son las muchachas que elaboran pancartas para ir al concierto y ahí bailan y gritan tanto que finalmente se desmayan de tanta energía que derrochar4blo tight nos exige esfuerzos exagerados; lo light es lo que automáticamente le entregamos a las obras. (Por eso, curiosamente acusamos a los consumidores light de estar 'vacíos: porque creemos que habiendo entregado todo a la obra, se han quedado sin nada; olvidamos, sin embargo, que aun habiendo dado demasiado a una obra tan estúpida, los individuos siguen conteniendo grandes cantidades de sentidos chatarra en sí mismos.) Cigarros, sodas, artistas, cervezas, estrellas, todo es light.

Decir que lo light es 'ligero' como su nombre indica es dejarse llevar por su apariencia; creer que lo 'Iight' nos hace meramente receptivos es seguir mitos sociológicos ya insostenibles. Si los artistas light permanecieran totalmente huecos, ¿cómo podríamos explicar su éxito, conociendo que son más bien técnicamente ineptos e espiritualmente bobos? Si los productores de la industria musical pueden fabricar grupos y cantantes sin dedicar mayor esfuerzo, es porque conocen que el público hará todo el trabajo por ellos, toda significación correrá a cargo de los fans. Todo comienza por ser light y termina repleto de sentidos otorgados (psicológicos, sociales, pos-todo). Esto es lo que explica que Menudo, New Kids on the Block, M.C. Hammer o Gloria Trevi hayan tenido tanto éxito y se les conceda tanta importancia. No son light (Ligeros): están repletos, son pesadísimos. No son ellos quienes cargan el sentido sino su inmenso público energético (adolescentes). lo light, por ello, es un negocio gordo y una entidad obesa.

¿Por qué se les da un peso tan grande en la cultura a los productos light? Porque el super-peso se lo otorgamos nosotros personal y masivamente. la industria del entretenimiento light) se sustenta por el peso exagerado que te entregamos a sus estrellas. Hollywood no se esfuerza en hacer nada distinto porque ya saben que quien será responsable de cargar a sus películas de sentido serán los cinéfilos. A ellos basta ponerles las estrellas del espectáculo enfrente para que les entreguen a éstas todo lo que poseen dentro y lo que acaban de arrebatar a sus familia, vecinos o empleados.


El consumidor está expuesto, las mercancías le reclaman, lo chantajean para que les quite su ligereza, las mercancías requieres volver a ser objetos y para ellos necesitan cargarse de peso. Las celebridades nos sonrien y nos posan, comprometiéndonos a remotivarlos. Estamos comprometidos infinitamente a una lógica imperiosa de feedbacks. Hay un reclamo, omnipresente para que demos peso a las 10 mil entidades del universo 1ight. La hiperactividad del consumidor es el combustible de la condición light de las industrias culturales.
En caso contrario, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo consumir literatura difícil, Borges, Beckett o Stein? Por- que son ellos los agentes del movimiento y nos piden ser receptores, es decir, para entender estas obras necesitamos vaciarnos para recibir su peso a intercambiarlo con ellos lo Difícil o Deep nos exige Paciencia: Pasividad: Calma, un alto a nuestra alocada hiperactividad y adrenalinitis. Pero bajar nuestro propio peso es lo más difícil. Adelgazar nos resulta imposible. Para disfrutar literatura difícil habría que tener campo abierto para recibir, pero nuestro campo interior está totalmente sobresaturado. No hay lugar para nada nuevo. Además, si ante las obras difíciles (no-light) decidimos actuar como ante las obras light (entregando parte de nuestra sobrecarga interior), dichas obras no responden a este estímulo. las obras difíciles reaccionan mínimamente ante nuestros aprendizajes sentimentales convencionales. No es casual que el rumbo principal de la literatura difícil del siglo XX haya buscado espantar los sentimientos (lo más pesa- do) de su escritura: desde la poesía pura hasta la language Poetry. Por ese peso propio, esta obras difíciles nos resultan ilegibles (insípidas).

la posmodemidad es la celebracion de lo light, la livianizacion de todas las experiencias pesadas de la modernidad. Si la vanguardia era una praxis diffcit de tolerar, se le aligeró en forma de moda; si la metafísica era pesadísima se le rebajó en forma de 1ógica. Toda la modernidad fue hecha light, desde sus iconos hasta sus lemas. ¿Qué fue el arte pop y op sino el enfriamiento (cool) de los signos de la vanguardia y los de la posguerra? Vivimos una era tight porque vivimos antes una era sobrepasada. Por eso Lyotard dice que el eclecticismo es el grado cero de la cultura contemporánea: oímos reggae, miramos westerns, comemos un McDonald a mediodía y un plato de la cocina local por la noche, nos perfumamos a la manera de Paris en Tokio, etc. El sujeto por excelencia de la posmodernidad es el Dj: el mezclador de todas las realidades. El grado cero del con- sumo es el grado cerdo: su aparente nulidad es la condición para su gula. Creemos ilusamente en la compatibilidad de todos ¡os entes, pues lo light es la condición de mismidad de todas las entidades, la equivalencia de todos los seres.

El posmodernizaje se basa precisamente en la creencia en el peso cero de cada cosa y todas juntas. Hemos vuelto ligero todo lo que pesó en la modernidad, con tal de combinado en un gran banquete tan orgiástico como dietético, pero no ha fuerza de haber desaparecido su peso, sino a fuerza de haberlo interiorizado por medio de la gula semiótica. Tenemos una gran hambre de cultura light, baja en calorías y low fat, todo puede ser consumido en raciones dobles, desde una hamburguesa hasta el turno laboral, pero únicamente porque el peso de todo ello está 'rebajado' (oculto) y, sin saberlo, al sobre- consumir no hacemos sino aumentar y aumentar ese peso secreto. Lo que resulta claro después de este análisis es el surgimiento de las culturas light obedece al mismo patrón de desarrollo que nuestra obsesión con la obesidad. la pos- modemidad quiere rebajar el peso de todos los entes, desde el contenido calórico de sus postres y refrescos hasta el contenido expresivo de sus cuadros. En este sentido, la expresión máxima del adelgazamiento de todas las realidades es la publicidad. la publicidad elabora nombres (marcas) cuyo sentido tiene que ser llenado por su destinatario. En la actual era del diseño lo que gusta es lo más 'sugerente', lo más 'abstracto, lo más 'hueco': lo que tiene más cabida, aquello a lo cual le quepa más. los logos de los productos más 'cool' son minimalistas. No dicen nada en sí mismos. Son signos cuyo peso es casi cero, pero que inmediatamente es sobrecargado por quien lo ve y lo compra. Nuestra fascinación por las marcas (Gap, Pepsi, Ferrari, Nike) es nuestra fascinación por rellenar. El minimalismo nos inspira misterio. Por eso la forma más desarrollada de mistagogia es el diseño contemporáneo. lo mínimo nos exige lo máximo.

los anuncios son la consumación de lo light. las campañas se renuevan cada vez más aceleradamente, son visualmente más veloces, gracias a que después de varias décadas de televisión y tiempos electrónicos, cada individuo ya tiene un gran banco de imágenes, clisés, expectativas, asociaciones, fórmulas, arquetipos, signos y reacciones acumuladas que el anuncio en sí mismo ya no tiene por qué cargar: quien lo carga permanentemente es el consumidor, que contiene cada vez más de estas entidades (de las que depende la efectividad de la publicidad). El anuncio pasa rápidamente ante él, aludiendo a los contenidos interiorizados que cada consumidor soporta. Entre más está cargado el consumidor de estas entidades semióticas y sentimentales, menos tiene que cargar en sí mismo el signo publicitario: más light se hace: más veloz, abstracto, casi reduciéndose al puro nombre (marca). Como Sprite mismo declaró: IMAGE 1S NOTHING. la imagen no pesa nada, quien tiene todo el peso es el consumidor que la sustenta. Lo light está vano; sí, pero a expensas del banco que tiene acumulado el individuo. A expensas de la obesidad del consumiste. los signos pueden ser remplazados cada vez que haya necesidad de renovar las campañas publicitarias, al fin y al cabo quien mantiene constante (y creciente) el circuito de los sentidos es el consumidor mismo. Esta sobrecarga de contenidos simbólicos en plena época presumiblemente light se manifiesta en fenómenos de reacción frente a la saturación como el estrés, la bulimia o la sobredosis. Lo light es lo pesado. Lo light es lo terriblemente aplastante.

Presumiblemente consumir cultura light es poner a dieta la mente, no querer exigirle demasiado esfuerzo ni llenarla de aquello que le resulte demasiado difícil de digerir. Lo light es lo fácil. Pero esta sinonimia resulta falsa precisamente por ser falsa light).-

lo light puede consumirse rápidamente, pero sólo porque ya poseemos previamente a su consumo un pesado complejo cultural de entendidos, reacciones premeditadas, lugares comunes y marcos sentimen- tales. La telenovela es consumida como light sólo por aquellas personas que comparten el complejo sistema de melodramas domésticos y de previsiones de actuación. lo light es reconocible. Sólo te gustan las telenovelas a aquellos televidentes que conocen interiormente cómo se va a desarrollar su trama, pues lo han atestiguado muchísimas veces. Lo light siempre es previsible. Es previsible porque su peso no está depositado en su manifestación sino en su embodegamiento personal. El peso de la telenovela no está en la televisión sino en el 'alma' del teievidente, por eso la telenovela puede no tener peso (ser light), pues quien tiene guarda todo su peso es el televicioso. La ligereza de lo light depende de que otros soportan su peso. Para llegar a disfrutar literatura light hay que tener todo un inmenso aprendizaje sentimental como lector: conocer y gustar de los rumbos del comportamiento de los personajes, de las frases hechas y de los vericuetos de la trama y su trauma. En definitiva, el sobrepeso personal es condición del consumo cultural light.

¿Para qué quieren nuestras sociedades rebajar el peso de todos sus productos?: para poder consumir más. Todo quiere ser reducido de peso, para que quepa más en nosotros. Aquí es donde se muestra el fracaso de lo light, su falsa ligereza: aun lo light es demasiado pesado. (lo prueba la sobrecarga de lo kitsch y el peso oculto de lo cool.) Aun cuando todo lo que consumimos desde nuestra comida fat- free hasta nuestra literatura light, su peso real sigue siendo el mismo o mayor que antes, y eso lo sabemos porque nuestro hiper-consumo de lo light nos ha hecho barrigones. Estados Unidos, la nación más light del mundo, es también la más celulítica del planeta. Esto lo dice todo. Lo light no es auténticamente ligero, ¿qué más insoportablemente pesado que la balada romántica de la música pop latinoamericana? ¿Qué más pesado que la sobrecarga sonora de la música pop estadunidense? ¿Qué más engorrosa que los best-sellers? lo light es pesadísimo. Al consumirlo, pensando que no pesaba casi nada, engordamos porque se reveló como causa directa de sobrepeso. Hemos engordado por nuestro exceso de consumo alimenticio y por nuestra necesidad psicológica de protegernos del mundo exterior, rodeándonos del calor maternal que proporciona la carne. Pero probamos, a final de cuentas, que aligerando la cultura, ésta demostró haber aumentado su peso y, con ello, su insoportabilidad. Nuestra levedad de la cultura probó ser la insoportable pesadez del ser.

2. Chic, Cool y Kitsch


En la era de lo descargado, la estética light culmina en el reinado de lo Cool, nieto rebelde de lo Chic y lo Kitsch. lo Chic y lo Kitsch son una dialéctica que lo sensible establece entre lo Deep y lo Light, entre lo Vacio y lo lleno. Son una simulación de sentido debido a su carácter sensual-escénico. Chic igual a vanguardia como fashion statement. Kitsch igual a popularización de las sobresensaciones de las masas presentes. lo Chic depende de la capacidad atrófica de lo sensible para considerarse lujo de sí mismo; lo Chic es la dosificación que se juzga bella porque olvida su sobreabundancia secreta. Una actitud o unos aretes son Chic cuando se creen únicos, olvidando su producción en serie. lo Kitsch depende de la capacidad adictiva de lo sensible para considerarse siempre insuficiente respecto a sí mismo; por eso lo Kitsch es el exceso que se juzga bello al no observar su atestiguaste hiperabundancia. Un sombrero o una telenovela son Kitsch cuando se creen preciados extravalorando su masivismo adrede.

Chic y Kitsch no se distinguen demasiado, las dos asumen la idea modernólatra del presente como experiencia privilegiada del tiempo, sólo que Chic es aquello que cree que en lo masivo podemos encontrar aquello que nos hace formar parte de una bella elite mientras que Kitsch es aquello que nos provee el dulce alivio de ser masa y comunes a través de los diseños de una minoría anónima.

A estas dos formas especiales de lo lleno y lo vacío (lo deep y lo light), el final de siglo añadió lo Cool. Un actor o una portada son Cool cuando son el punto exacto de la manifestación de la emotividad glamorosa. Por eso lo Cool es el falso intermedio entre lo Chie y lo Kitsch. lo Cool depende de la capacidad estratégica de lo sensible para considerarse autosuficiente; lo Cool es la medida áurea y el justo medio de la posmodemidad. Es el exhibicionismo de lo calmado; la hibridación inofensiva (el pseudo-collage) y es un show-of de lo internalizado a prueba de eyaculaciones precoces. Por eso lo Cool se pierde, porque si alguien se distiende, se acelera o se sobrepasa deja de ser Cool. lo Cool es la moderación de la sensibilidad en aras de la objetividad aparencial. Chicano parte Cool; Serena Morena y Be Cool Be Happy, como esos mañosos de Pulp Fiction que no pierden la medida nunca. Attitude. lo Cool es lo que amenaza o promete otra cosa detrás de su aparen- te ligereza y frialdad. Debido a ello lo Cool es lo que va de regreso a lo conservador. Tanto lo Cool como lo conservador se basan en la continencia. Se dice que alguien se mantiene Cool si ante la provocación se contiene tranquilo hasta el momento propicio de su desbordamiento. Por eso lo Cool es promesa: la impasibilidad facial de lo Cool es una forma de anunciar que algo mayor vendrá en su preciso momento. lo Cool es lo neo-mistagogo.

lo Cool nace en el preciso momento en que el pseudo-artista deja de querer de seco y adquiere un rango valioso por sí mismo. El artista ya no quiere producir obras estéticas cuyo valor reside en el efecto de asociación con el arte consagrado o novedoso; ahora lo que quiere es inventar el mismo un nuevo look. Todo look aspira a ser Cool. Un look kitsch o chic es contradictorio, incompleto. El look es Cool por ideal. El artífice de lo Cool ya no dependerá de la paragustia del Kitsch (ni siquiera del neo-mal gusto del Camp) pues la era de las imitaciones de las formas nuevas del arte para fines expresionistas ha pasado. lo que el artífice de lo Cool hace es recombinar los elementos de la estética mundial para conseguir objetos tan familiares como seductores. (lo Cool es seductor porque implica y no explica lo Cool se produce cuando la propia vida cotidiana se convierte en la promesa de la Transcendencia Inmediata, dejando así que nuestra relación básica con nosotros mismos la mismisidad) sea la seducción; la seducción de un más allá cercano, más cercano aun que el orgasmo. la proximidad inminente de este beyond es lo que determina que en lo Cool no cuentan tanto las emociones como las reservas. (lo Cool es la cima de la Era del Autocontrol de las Efusiones.) la fabricación de estas ilusiones-de-to-ulterior no quedará en manos del artesano, el artista o el obrero: la tarea queda en manos del diseñador, el último poseedor de las claves de lo bello, lo misterioso y lo inusitado. El diseño como técnica de las sugerencias combinadas. lo Cool nace en la era del Diseño; el momento en que el arte se convierte en el pariente lejano de la industria de los objetos-signos.


lo Cool está no-tan-lejos. lo Cool lo podemos comprar tarde o temprano o nos es posible esperar su realización sin que ello signifique invertir en demasiada paciencia o decepcionamos de su aparición no-sorpresiva. Alguien baila de manera Cool si asume su pose cuando el tiempo móvil lo requiere y lo ha anticipado; fumar es Cool pero únicamente en el lugar, la agrupación y el estilo exactos. lo Cool es lo que se diferencia porque se impone y destaca en medio del movimiento caótico o la belleza casual o de la exageración desplegada. la clave de lo Cool es la premeditación fundada en contenerse hasta el último momento. lo Cool se guarda para luego mostrarse. Sigue la lógica del video clip, lo máximo Cool. ¿La máxima experiencia cool? ¿El Happening? ¿La solución final? No: el bungee Jumping. Saltar al abismo pero con cuerda, rebotar sobre el aire. Demostrar que el vértigo es una paranoia . El abismo no existe. No había necesidad de caminar sobre la cuerda tendida en el abismo como creía el pobre autocontradiciente de Nietzsche. la cuerda sobre el abismo servía para colgarse de ella y regresar a la cabina. No existe lo vacío. Véase cualquier Reality Show. filmar la vida cotidiana de un grupo de personas bellas en una isla lejana comprueba que nuestra vida es Cool, no culera.Si Narciso se hubiera enamorado de su imagen en la televisión (no en el agua) no se hubiera ahogado: hubiera sido contratado como estelar o hubiera sido feliz leyendo TV-Guide.

la cercanía es también una experiencia límite; como derivaciones latinoamericanas de los Cool podemos citar lo-Acá o Aquellitas, lo Curada, lo Chilins, lo Machín, lo Chido, lo padre, lo Suave o Chévere. Todas estas variantes de sensibilidad y propiedad óntica son apenas levemente más cercanas a lo Kitsch (más explícitas) que a lo Cool anglosajón (que está más cerca del Chic). Para latinoamérica, si lo Cool se acerca demasiado a lo Chic se aprieta, se hace Fresa, In, Fufurufú, PoPof, 'High Class. las variantes de lo Cool hispanoamericanas son aspiraciones a la elegancia democrática. Pero sin olvidar que en lo Cool hay un cálculo que no hay en las culturas populares, pues lo Cool es lo snob que considera a éstas parte central de su insensibilidad. Todas estas variantes más populares conservan el ideal de la serenidad sugerente como ideal de belleza. En el fondo, ellas también consideran al Poker Face como estado sublime del Ser. Sólo que ellas son variantes del Cool Tropical. (Ya sabemos que en el hemisferio Sur se rehace en AM todo lo que las industrias culturales del PCimer Mundo escuchan en FM.) ¿Qué había antes de lo Chévere?: lo Alivianado. La levedad es la condición primigenio de lo Cool, las cosas desprovistas de peso, la mariguanización de todas las experiencias.



El antecedente inmediato de lo Cool es lo Hip (ve sus lo Square), sólo que lo Cool es menos irracional, y es menos onírico que lo Groovy. Su sujeto predilecto no es el jazzista sino el Dj: el experto de la combinación justa, el mix-master de los tempos exactos del éxtasis. Lo Cool tiene más sentidos latentes que lo Chic o lo Kitsch. Es el sendero al Palacio de la Sabiduría gracias a los lentes oscuros. Lo Kitsch es el repertorio de los Arquetipos emocionales; lo Chic, el de las Excepciones Exclusivas. lo Cool no es ni uno ni lo otro: es el desfile de lo Bien Hecho, lo Fine.

Lo Chic y lo Kitsch igualmente dependían de su carácter antimetafísico (no había nada detrás de ellos, todo su sentido estaba a flor de piel), lo Cool, en cambio nos seduce: es la sugerencia de un más allá cercano. No en balde lo Cool es la neo-ética de las clases privilegiadas de las comunidades cómodas del consumismo: lo Cool les dio la salida de escape fuera del pseudo-elitismo de lo Chic y lo vulgar explícito del Kitsch. (lo Cool es un falso equilibrio.) Ni snobs ni cursis, las generaciones Cool quieren ser el punto medio de todo, el punto en que todo es cómodo, ambiguo e inofensivo. lo Cool domina la socioestética del capitalismo tardío, es la fórmula secreta y el adjetivo automático detrás de aquello que se ha llamado posmodernismo o Era light. Su dominio existencial terminará cuando el cumplimiento de sus fines anunciados prueben ser formas reiterativas de la inmovilidad. Cuando lo que prometen mostrar a su tiempo las portadas, los anuncios, las mercancías y la ropa Cool pruebe no ser más que lo mismo de lo mismo (su marca, su desgaste o su inexistencia), entonces buscaremos otro escape en busca de mejores máscaras. Pero a principios del siglo XXI y el Tercer Milenio, el fin del éxito de lo Cool no parece cerca: lo cercano es la categoría sobre la cual lo Cool ha establecido su consolidación y no será pronto cuando pierda el dominio de esa categoría. Hasta entonces Keep it Cool.


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