Dayal Prem Desbalance de lo humano



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¡ME VALE MADRES!

Mantras mexicanos para la liberación del espíritu



Dayal Prem

  • Desbalance de lo humano.

  • No aceptar las cosas como son.

Los humanos son los únicos que tratan constantemente de cambiarse por algo diferente de lo que son. Son los únicos que no tienen confianza en lo que Diosito ha hecho, convirtiéndose, de esta forma en el único elemento discordante de este planeta.

El ser humano es una especie de enfermedad de la tierra que, exactamente como un cáncer, trabaja contra el equilibrio general de la naturaleza. En lugar de vivir relajado, confiado y armónico como todo lo que vive bajo el sol, continuamente se esfuerza en cambiar las cosas.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 41.



  • Colapso del ser original.

  • La finta de ser lo que no somos.

Sucede, más o menos, entre los cuatro y los seis años, cuando nos damos tristemente cuenta de que así como somos no hay forma de obtener el cariño, el amor, el respeto y el reconocimiento que necesitamos para vivir. Es un momento en el cual el niño se rinde, colapsa. Se da cuenta que no hay otra forma de sobrevivir que renunciar a sí mismo y fingir ser alguien más. Alguien que es aceptable para la sociedad o, de cualquier forma, alguien que tiene una estrategia para sobrevivir a la situación en la cual se encuentra. Este momento de ya se chingó el asunto marca el principio de la neurosis, es el inicio de la dualidad, de la esquizofrenia.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 43-44.

  • Educación parcial.

  • Más asesinos que santos.

No importa si eres canadiense, chino o marroquí, tienes que saber de Alejandro Magno, de Hitler, de Napoleón, Mussolini, Julio César, Gengis Khan… Pero nadie te habla de Buda, Jesús, Moisés, Chuang Tzu, Mahoma, Bodhidharma, Lao Tse… Claro, si eres de familia católica te hablan de Jesús, pero están muy atentos a no contarte de Buda o de Lao Tse por miedo a que puedas cambiar de equipo; si eres judío te hablan de Moisés pero nunca mencionan a Jesús o a Bodhidharma; y si eres musulmán te hablan de Alá, pero si mencinas a Moisés o a Chuang Tzu, te cortan la cabeza.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 56.


  • Evolución humana positiva.

  • Buda gana a Hitler.

El mundo despacito, despacito, está mejorando. La presencia de estos rebeldes, de estos outsiders, de estos excéntricos, de estos místicos medio locos, ha arrancado despacito a la humanidad de su condición primitiva y bárbara para despertarla a las cualidades humanas y, al final, a las cualidades divinas. Lenta, pero inexorablemente, Buda gana contra Hitler.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 58.


  • Mentes creativas y mediocres.

  • Inteligencia y obediencia.

Las mentes mediocres no crean nada, sólo repiten lo que ya existe. Siguen las reglas, o fingen seguirlas, tratando de sacar el mayor provecho, y miran con sospecha a los que se atreven a crear algo nuevo y a cambiar las cosas.

Ya vimos que la obediencia es todo menos una virtud, porque no requiere ninguna inteligencia. Cualquier máquina es obediente. Lo que requiere inteligencia es la desobediencia. Para ser desobediente tienes que ser inteligente, tienes que tener las agallas de ir contra las reglas, de intentar algo nuevo por primera vez, de arriesgarte en lo desconocido.
¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 60.


  • Dukha y desencuentro.

  • Perder el contacto.

Al momento que entras en conflicto contigo mismo has cortado la conexión con la existencia, has perdido el arraigo en ti mismo, te has desconectado de tu raíz. Cuando esto pasa te conviertes en un ser manipulable porque no tienes más un centro, el universo no es más tu casa.

Los hindúes, en su milenaria sabiduría, dicen que cuando pierdes el contacto con tu verdadera naturaleza, significa que te has desconectado del primer chakra.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 62.



  • Estado del samsara.

  • No vivir la naturaleza de uno.

Es fácil darse cuenta de que mientras más cosas tienes, más espacio tiene tu miseria interior para manifestarse. Una vez que has perdido la conexión contigo mismo, los diablos del infierno están ya bailando enfrente de ti. A veces se disfrazan de ángeles, pero raramente se tardan en mostrar su verdadera naturaleza.

Cuando no vives tu vida siguiendo tu verdadera naturaleza, el paraíso está verdaderamente perdido.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 63.



  • Sabiduría y creencia.

  • Necesidad de buscar lo simple.

Cuando no sabes algo, la mejor cosa que puedes hacer es tratar de conocerlo, no buscar alguien que te diga en qué cosa creer. Si no sabes algo búscalo: si lo encuentras, no hay ninguna necesidad de creerlo, y si no lo encuentras continúa buscándolo. Esta es la forma para tener tu inteligencia viva, no la de creer en algo que estás acostumbrado a escuchar repetir de gente que parece víctima de una fea enfermedad.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 76.


  • Esquizofrenia humana.

  • Tú mismo y los demás.

Este momento dramático, que Pancho López, con su lenguaje académico, llama elegantemente ya se chingó el asunto es, en sustancia, el inicio de la esquizofrenia humana. Es el momento en que, en lugar de ser uno, te vuelves dos: lo que eres para ti mismo y lo que eres para los demás.

En la realidad nos volvemos más de dos, porque a los demás no les enseñamos siempre la misma cara. Al contrario, aprendemos a construir diferentes máscaras y diferentes personalidades, dependiendo de las diferentes personas y situaciones con las cuales tenemos que lidiar.
¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 84.


  • Rompimiento del ser natural.

  • No ser uno mismo.

Ésta es la verdadera caída, la verdadera expulsión del Jardín del Edén. Ésta es la madre de todas las políticas y de todas las guerras. Una vez que te abres a la posibilidad de esconder lo que eres verdaderamente para aparentar algo que no eres, empiezas a caminar en un sendero que, a lo largo de la vida, te va a llevar más y más lejos de ti mismo.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 85.


  • Ser falso y real.

  • Éxito y conflictos.

…tú te enfrentas a ser dos entidades: una verdadera y una falsa. La verdadera te crea siempre problemas porque no es aceptada, es criticada y castigada por no ser conforme a las estrictas reglas que la sociedad te impone. La falsa, que es la que la sociedad acepta, al contrario, te hace ganar el respeto, la seguridad y el cariño que necesitas para vivir… o, aun si a la sociedad no le gusta, es una máscara con la cual has aprendido de cualquier forma a procurarte poder y dinero.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 85.



  • Creación de cosas humano.

  • Transformación divina.

Sólo lo que Dios ha creado es bendecido del natural proceso evolutivo, lo que ha creado el hombre está muerto y no puede crecer… Seguramente puede ser mejorado por obra del hombre, pero no tienen ninguna posibilidad de transformarse. ¿Has visto alguna vez crecer un poste de la luz? ¿Has visto evolucionar una silla? ¿Has visto transformarse tu lavadora? A lo mejor la viste envejecer. Sólo lo que está vivo y es verdadero crece. Tu ser natural puede crecer porque es verdadero, pero el personaje que aprendiste a interpretar no puede crecer porque es falso, no está vivo: lo creaste tú, como creaste el poste de la luz, el teléfono y el refrigerador.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 86.

  • Mejoran las cosas.

  • Se transforman los humanos.

Lo que tenemos que entender es que mejorar no es transformarse. Las cosas mejoran, los seres se transforman. Mejorar significa simplemente que el ser humano toma algo que él mismo ha hecho y lo hace un poquito mejor de lo que era. Podemos mejorar un coche, podemos mejorar el aparato del aire acondicionado, podemos mejorar el procesador de la computadora, pero es obvio que un coche o una computadora no se transforman.

Al contrario, es fácil entender que un pino marítimo, una rosa, un águila o un venado no mejoran, sino se transforman, evolucionan. Lo que hace dios no mejora, sino se transforma. Lo que hacen los humanos puede mejorar pero no transformarse.
¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 90-91.


  • No esfuerzo por ser.

  • Base del Dzogchen.

No necesitas esforzarte, porque tú ya eres quien eres. ¿Cómo puedes esforzarte para serlo? Sólo relajándote puedes ser quien eres. El esfuerzo podrá ayudarte a volverte alguien que no eres, pero nunca te ayudará a volverte quien eres. Pero la cosa ridícula es que todos nos esforzamos por ser quienes somos. Sólo en el momento que paramos todos estos “eres y no eres”, que ya nos tienen un poco hasta la madre, podemos finalmente entrar otra vez, sin ni siquiera darnos cuenta, en el tanto extrañado Jardín del Edén.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 92.



  • Libertad y responsabilidad.

  • Conciencia del ser humano.

La libertad y la responsabilidad van siempre juntas. Cuando eres esclavo no tienes la libertad de elegir qué hacer, entonces el problema de la responsabilidad ni siquiera se presenta. Por eso la gente se deleita tanto en el victimismo. Porque ser víctima de algo te quita la libertad, y esta privación de la libertad te consiente de no tomar la responsabilidad de tu vida.

Pero el ser humano no nace víctima. El ser humano nace libre porque tiene la conciencia y puede elegir qué hacer con su vida.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 95.



  • Mente y conocimientos.

  • Va la vida distorsionada: no ver.

¿Qué cosa representa el comer del árbol del conocimiento? Es el fin de la inocencia, que corresponde a la expulsión del Jardín del Edén. En otras palabras, corresponde a perder la inocencia necesaria para ver las cosas por lo que son, sin interpretarlas. Perder la inocencia significa perder la capacidad de ver al mundo a través de tu inteligencia, para mirarlo a través del filtro de tu mente. Y, como vimos, tu mente y sus conocimientos son limitados y accidentales: depende de tu casual pertenencia a una cultura u otra.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 105.



  • Base del conflicto interno.

  • No estar con la mente natural.

Y desconectándose de su ser natural, no sólo el niño renuncia dolorosamente a sí mismo, sino que empieza un conflicto que lo acompaña hasta el último día de su vida.

Estar en conflicto consigo mismo equivale a estar en conflicto con los demás, en conflicto con la vida, en conflicto con la existencia… en conflicto con Dios. Porque tú, los demás, la vida, la existencia y Dios son la misma cosa. Renunciar a sí mismo es el principio de una guerra a 360 grados, que dura toda la vida y que está continuamente frente a los ojos de todos.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 106-107.



  • Mente y sociedad.

  • De dentro hacia fuera.

Si dentro de ti hay paz, relajación, paciencia, sensibilidad, confianza… tus acciones llevarán en el mundo amor, poesía, armonía, hermandad. Si tu mundo interior es afligido por los atormentadores monstruos de la avidez, el resentimiento, de la competición, del celo, de la desconfianza, de los juicios, de los miedos y de los inconfesables deseos, eres condenado a eructar dolor, destrucción, atropello, abuso, guerra… creando alrededor de ti el mundo que tanto criticas.


¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 107.



  • Cambio de conciencia.

  • No es ser bueno-moral.

Lo importante es entender que este círculo virtuoso no empieza fuera de ti, sino al contrario, dentro de ti. No empiecen por favor a ser “buenos”. El mundo está hasta la madre de gente “buena”. El mundo necesita gente verdadera, no “buena”. Que la consecuencia de ser verdaderos sea volverse buenos (porque Dios es bondad) es otra cosa, viene después. No se puede mejorar el mundo simplemente imponiendo un modelo moral que cubra lo feo, como se esconde el polvo bajo una alfombra. No es una obra moral la que el mundo necesita. El mundo necesita un despertar de la conciencia.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 112.


  • Cultivo del mérito.

  • De dentro hacia fuera.

La única cosa que puedes hacer para realizar el sueño de un mundo mejor, que todos, un día, cultivamos en lo profundo de nuestro corazón, es la de volverte un poco más humano tú.

Me parece obvio: lleva un poquito de paz en ti mismo, y habrá más paz en el mundo; sé más compasivo contigo mismo y el mundo se volverá más compasivo; vuélvete más creativo y el mundo va a ser más crfeativo; despierta la melodía del amor en tu corazón y el mundo será imperceptiblemente recorrido por la gran sinfonía del amor.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 113.



  • Dukha: separado de uno.

  • Base del conflicto humano.




  • Este alejamiento de ti mismo te lleva gradualmente a sentirte separado de los demás, separado del mundo y separado de Dios, y crea una situación de aislamiento y de conflicto permanente dentro y fuera de ti.

  • Para cubrir todo el desmadre que tienes dentro de ti, creas unas máscaras que sean aceptables para la sociedad, fomentando aún más el proceso de desconexión de ti mismo.

  • Estando desconectado de ti mismo, no es posible crecer y evolucionar en un ser más maduro y consciente, por la famosa ley: el poste de la luz no crece.

¡Me vale madres!. Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 118.



  • Mente se hace con cultura.

  • Nadie nace con identidad.

Cuando tú naces, no tienes la mente, y por un buen rato vives sin tener ningún tipo de mente. Como ya dijimos, si puedes vivir un periodo sin tu mente, significa que la mente no es parte integrante del ser humano. La mente se forma después: es un fenómeno accidental, determinado por la buena o la mala suerte que tienes de nacer como parte de una determinada familia, raza, nación y religión.

Nadie nace mexicano, italiano, japonés o turco. Al contrario, venimos programados para ser mexicanos, italianos, japoneses o turcos.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 120.



  • Mente no eres tú.

  • Son programaciones sociales.

Cuando un niño nace la sociedad se pregunta: “¿Qué hacemos de éste? ¿Un católico? ¿Un judío? ¿Un musulmán?”

Y así empieza este proceso de programación que, durante tu niñez y tu adolescencia, hasta la edad adulta, alimenta tu mente con información destinada al propósito de transformarte en lo que la sociedad quiere que tú seas.

Lo que sufrimos es un gradual envenenamiento de la conciencia. Tan gradual que cuando llegas a los treinta años estás muerto sin que te hayas ni siquiera dado cuenta.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 121.


  • Mente programada de cultura.

  • No somos mente.

Pero lo que te dice tu mente, como acabamos de ver, está determinado simplemente por el accidental programa educativo al cual fuiste sometido, no es expresión de lo que tú eres. Por lo tanto, si tu vida es el resultado de las elecciones que tú haces según lo que te dice tu mente, o sea por efecto de este programa que alguien ha creado para ti, ¿no te parece que tu vida es más parecida a la de un robot que a la de un humano libre y consciente?

Si tú vives siguiendo lo que tu mente te dice, en realidad no estás viviendo tu vida, y no puedes declarar que tienes verdaderamente una vida propia, como no lo puede declarar un robot.
¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 124.


  • Based del samsara: frustración.

  • No poder ser lo que somos.

La frustración es la expresión planetaria de la verdadera democracia.

Nadie está contento con su vida sólo porque todos creen estar viviendo su propia vida. ¡Pero nadie vive su vida! ¡Nadie es el protagonista de su propia vida! Al contrario, todos vivimos como un “extra” en la película de alguien más; mientras todos nacimos con la gloriosa promesa de ser protagonistas, directores y guionistas de nuestra película personal.

Si tú vives en función de lo que tu mente te dice, el fracaso es cierto y fragoroso,…


¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 125.



  • Religiones y distinciones.

  • Base del conflicto humano.

Una sociedad verdaderamente religiosa, como primera cosa tendría que enseñar que los humanos son todos iguales, y que las distinciones son todas superficiales y arbitrarias. Al contrario, todas las sociedades y todas las religiones gastan un montón de tiempo y energía en crear distinciones, enseñando a los niños judíos: “¡atención!, tú no eres un pinche musulmán”: “tú no eres un pinche hindú”; a un estadounidense: “tú no eres un pinche mexicano”… y al final terminan en que son todos pinches: judíos, musulmanes, hindúes, gringos, mexicanos y todos los demás.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 126.


  • La mente está loca: como sueño.

  • Es un caos incoherente.

Si tú miras tu mente, puedes ver que en cada momento le pasan miles de pendejadas. Si por media hora fueras capaz de escribir sobre un papelito todo lo que te pasa por la mente, al leerlo te darías cuenta de que estás completamente loco.

Tu mente es como una pantalla donde pasa de todo sin ningún orden y ninguna lógica: piensas una cosa y un momento después piensas totalmente lo opuesto, y después piensas otra cosa que anula la primera y la segunda; y haces una cuenta, y la haces otra vez, y la haces una vez más, y después pasa por la cabeza un perro blanco que nunca has visto antes,…
¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 131.


  • Mente es la patrona.

  • Es útil pero peligrosa.

Cuando la mente es un instrumento en tus manos, se vuelve una herramienta extraordinaria: la herramienta que Dios nos ha regalado para permitirnos inventar formas mejores para vivir.

El problema es que generalmente no es la mente la que está a tu servicio, sino al revés: tú te volviste al servicio de tu mente. Es ella que te maneja a ti, y no tú a ella. La mente te dice lo que tienes que hacer y cómo hacerlo. De ser tu sirviente, se volvió tu patrona, tu tirana.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 143.



  • Mente conflictiva.

  • Las partes se pelean siempre.

La mente está hecha de partes que se pelean entre ellas. Y cada momento gana una parte sobre las otras y agarra el mando de la situación tomando decisiones en tu lugar. Tu mente cambia constantemente y tú estás continuamente a la merced de la tiranía del sirviente de turno que maneja tu vida.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 145.


  • La mente es un instrumento.

  • Ayuda a orden y belleza.

La mente es un instrumento como son mis piernas o mis manos, y como tal tendría que ser usada. Cuando yo quiero caminar uso las piernas, y cuando quiero estar sentado dejo mis piernas allí en espera de que me sirvan otra vez. Lo mismo tendría que ser con la mente: si tengo que acordarme de cómo regresar a casa, si tengo que arreglar la llanta del coche, si tengo que hacer el cálculo de cuánto tengo que dejar de propina en el restaurante, uso la mente… (o el iPhone) . Si no tengo que hacer ninguna de estas cosas para las cuales se requiere la mente, mi mente tendría que estar silenciosa y quieta como mis piernas.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 146.


  • Naturaleza del niño.

  • Claridad y simplicidad.

Cuando eres niño, Dios se expresa a través de ti a cada rato: cuando algo te gusta, la sonrisa de Dios se asoma en tus labios; cuando algo te falta, las lágrimas de Dios afloran en tus ojos; si algo te molesta, el rugido de Dios brota de tu garganta; y si algo te alegra, la canción de Dios recorre todas las células de tu cuerpo. Todo es relajado, todo es divino y todo es importante.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 152.


  • Creación del modelo ideal.

  • De “Él” contra yo-mental.

Una vez que has creado en tu mente la fantasía de este ser ideal que tendrías que ser, te pasas toda la vida tratando de volverte este algo que no eres: ese mítico Él. Este personaje capaz de lidiar con la vida, que sabe controlar sus emociones, que sabe defenderse, que sabe medir las palabras, que sabe cómo mirar y mover el cuerpo de forma adecuada para infundir respeto, espantar, seducir…

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 153.


  • Base de dukha el Yo.

  • El odio de ser y no ser.

…Él. Pero dentro de ti sabes que tú eres simplemente tú y, a pesar de todos los esfuerzos que hagas, estás bien lejos de ser este hombre o esta mujer ideal que pretendes ser. Por esto empiezas a odiarte: te odias por no ser capaz de ser lo que no eres.

¿Se dan cuenta de lo absurdo de la situación? Te odias por ser lo que eres y además te odias por no ser capaz de ser alguien que no eres. Éste es el origen de tu sentimiento de inadecuación, de tus problemas de autoestima, de tu continua tensión y del hecho de que la vida te parece más una condena que una oportunidad.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 153.



  • Vivir bajo el modelo del Yo.

  • Olvido de lo que somos y queremos.

¿Pero por qué no somos capaces simplemente de vivir la vida que queremos vivir? ¿Por qué no podemos relajarnos y ser simplemente lo que somos?

La respuesta es siempre la misma: consagrando todas nuestras energías a la encarnación de este mítico Él, descuidamos completamente nuestro verdadero ser, terminando por olvidar por completo quiénes somos y, en consecuencia, sin tener la menor idea de lo que queremos.

¡Me vale madres! Dayal Prem. Editorial Grijalbo, México, 2012. Pág. 159.


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