Danilo Medina Discurso de Rendición de Cuentas 27 Febrero 2019 Honorable Dr. Reinaldo Pared Pérez



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Danilo Medina

Discurso de Rendición de Cuentas

27 Febrero 2019

Honorable Dr. Reinaldo Pared Pérez,

Presidente del Senado de la República y de esta Asamblea Nacional;



Honorable Dra. Margarita Cedeño de Fernández,

Vicepresidenta de la República;


Honorable Lic. Cándida Montilla de Medina,

Primera Dama de la República;



Honorable Dr. Mariano Germán Mejía,

Presidente de la Suprema Corte de Justicia;


Honorable Dr. Milton Ray Guevara,

Presidente del Tribunal Constitucional;


Honorable Dr. Julio César Castaño Guzmán,

Presidente de la Junta Central Electoral;


Honorable Lic. Román Andrés Jáquez Liranzo,

Presidente del Tribunal Superior Electoral;


Honorable Lic. Radhamés Camacho,

Presidente de la Cámara de Diputados;


Honorable Dr. Hugo Francisco Álvarez Pérez,

Presidente de la Cámara de Cuentas;


Honorable Dra. Zoila Martínez Guante,

Defensora del Pueblo;


Honorables Senadores y Diputados de la República;
Señores Ministros y demás funcionarios del Gobierno;
Su Excelencia Reverendísima Monseñor Ghaleb Moussa Abdallah Bader,

Nuncio Apostólico de su Santidad y Decano del Cuerpo Diplomático acreditado en el país;


Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático y Consular Acreditados en la República Dominicana;
Honorables Miembros de Organismos Internacionales acreditados ante el Gobierno de la República Dominicana;
Autoridades Civiles y Militares;
Invitados Especiales;
Distinguidos Miembros de la prensa;

Señoras y señores,

Pueblo dominicano,

Me encuentro nuevamente con todos ustedes en esta fecha en que, gracias al esfuerzo y la visión de nuestros padres fundadores, podemos erguir la cabeza y decir con orgullo: tenemos Patria.

Por 175 años, tenemos una Patria que nos une, que nos abraza y que nos acoge a todos y todas por igual. Una Patria que recoge nuestra esencia, que nos da un lenguaje común con el que sonreír y una tierra fértil en la que crecer.

Tenemos Patria gracias a la visión de unos pocos pioneros y al empuje de millones que los siguieron en sus sueños de libertad y de independencia.

Tenemos Patria gracias al esfuerzo de los que defendieron esa conquista cada vez que estuvo en peligro, contra viento y marea; y supieron engrandecerla con principios, con valores y con identidad.

Tenemos Patria gracias a todo lo que se fue tejiendo después, década tras década, venciendo tiranías y sumando nuevas conquistas, libertades y derechos.

Nosotros cosechamos la siembra de todos ellos y tenemos, ahora, la gran responsabilidad de seguir sembrando, para dejar a nuestros hijos y nietos una Patria aún más fuerte y más próspera.

Hoy, es mi responsabilidad rendir cuentas ante el Congreso de todo lo realizado en el año 2018. Sin embargo, esas realizaciones, que son muchas, no son mérito de unos pocos. Son el triunfo de todos y todas.

En los últimos años, hemos logrado sacar a más de un millón y medio de personas de la pobreza, hacer descender la criminalidad, generar más empleo que nunca y extender los servicios públicos, en cobertura y en calidad. ¡Todo al mismo tiempo! ¡Es una gran victoria del pueblo dominicano!

Es un triunfo de todos y todas que nuestro país sea una vez más el que más ha crecido de América Latina.


Es un gran triunfo de todos y todas que la pobreza y la desigualdad sigan reduciéndose año tras año y que nuestra clase media siga creciendo.

Es un triunfo de todos y todas que seamos el primer destino turístico del Caribe y que recibiéramos el año pasado 7,6 millones de visitantes.


Es un triunfo de todos y todas que hayamos creado alrededor de 770,000 empleos en seis años.

Es una victoria para todos y todas que nuestro campo siga creciendo y produzca ya más del 85% de los alimentos que consume el país.

Es una victoria para todos y todas que nuestras exportaciones sigan aumentando y llevando los productos hechos en República Dominicana a más de 100 países del mundo.

Es una conquista para todos y todas que nuestro país tenga en marcha el programa de reforestación más ambicioso de la región.


Y es también una gran conquista que nos estemos preparando para el futuro desde hoy, con la participación de todos en República Digital.

Son muchas las victorias y conquistas que podemos celebrar juntos en este día de la Patria. Es mucho lo que hemos logrado.


Lo que todos ustedes, pueblo dominicano, han logrado.

Amigos y amigas,

En 2012, cuando tuve el honor de dirigirme a esta Asamblea Nacional y al pueblo dominicano por primera vez como Presidente de la República, les dije lo siguiente:

“El amor a la Patria, que late en todos nuestros corazones, lo transformaremos en el amor de los Hechos”.

Desde entonces, durante los seis años que les he servido como Presidente he trabajado sin descanso, como les prometí, para honrar esa afirmación.

Para convertir en hechos, no palabras, nuestro compromiso con el pueblo dominicano.

Porque soy consciente de que la confianza en estos días, especialmente cuando hablamos de la clase política, es un bien escaso y preciado.


Y entiendo que el único camino para merecerla es cumplir con la palabra dada.

Por eso, quiero enfatizar que, en este día, todo lo que voy a mencionar como realizado son hechos. Hechos comprobables y comprobados.


Y todo lo que mencionaré como proyectos futuros son sólidos compromisos. Compromisos que, si Dios lo permite, tengo la firme voluntad de cumplir.

Pero antes de eso, hoy les hablaré de los porqués. De las razones que nos mueven a hacer las cosas. Del proyecto en el que creemos y por el que luchamos.

Porque solo así podremos compartir un rumbo común, una visión de país, una idea de futuro, como la que logró que nuestros padres de la Patria convirtieran en realidad lo que entonces era solo un sueño.

Señoras y señores,

Cada año comenzamos este recuento hablando del desempeño económico del país. Especialmente de las cifras macroeconómicas.

Permítanme explicarles brevemente por qué hago esto. ¿Por qué estas cifras son tan importantes? Las cifras macroeconómicas de un país son, podríamos decir, como un análisis de sangre.
Sacamos una muestra y vemos la salud del individuo.
De esta forma, detectamos debilidades y fortalezas.
Ese diagnóstico es la forma en que nos juzgan los mercados. Es lo primero que miran los inversionistas, los bancos que nos otorgan crédito, las empresas que deciden ampliar sus negocios y es también, por supuesto, el patrimonio con el que contamos como país para desarrollarnos.

De hecho, la estabilidad económica es parte indispensable de nuestra seguridad nacional.


Si estamos sanos y fuertes, podremos emprender todos los proyectos que deseamos. Eso nos da seguridad, certidumbre y confianza.
El 2018 se caracterizó por un entorno internacional cambiante.
A pesar de unos precios internacionales del petróleo mayores a los previstos y de los incrementos en las tasas de interés en Estados Unidos, la República Dominicana continuó la senda de crecimiento económico sostenido de los últimos años.
En ese tenor, me complace informar que conforme a las cifras de cierre del año 2018 presentadas por el Banco Central, la República Dominicana lideró nuevamente la región latinoamericana en materia de desempeño económico, al registrar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real de 7.0%, seguido por Panamá, que creció 4.6%.
El crecimiento promedio de la región fue 1,2%.
Mientras tanto, en nuestro país la mayoría de los sectores económicos registraron tasas de crecimiento positivas durante el 2018, destacándose: Comunicaciones (12.3%), Construcción (12.2%), Salud (8.7%), Comercio (8.3%), Zonas Francas (8.1%), Servicios Financieros (7.1%), Agropecuario (6.3%), Transporte y Almacenamiento (6.3%), Manufactura Local (5.7%), Hoteles, Bares y Restaurantes (5.7%), y Energía y Agua (5.6%).
Ciertamente, nuestro pujante sector privado fue el gran impulsor de la expansión de la demanda interna, explicando en un 87% el crecimiento del consumo y la inversión registrada el año pasado.
Está a la vista de todos el dinamismo de la construcción, principalmente de origen privado, a través del desarrollo de múltiples proyectos inmobiliarios de viviendas de mediano y bajo costo y de nuevos establecimientos comerciales; al igual que la expansión de unidades hoteleras turísticas y las inversiones para diversificar la matriz de generación eléctrica.
En esa dirección, el sector público continuó los programas de construcción de escuelas, hospitales, obras de infraestructura civil, y eléctrica, entre otros.
Como es de esperar, distinguidos miembros de la Asamblea Nacional, el dinamismo económico impacta positivamente en el mercado laboral, propiciando la mejoría en la calidad de vida y en la reducción de la pobreza.

La Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo levantada por el Banco Central, arroja que se generaron en promedio unos 160,000 nuevos empleos en el año 2018, contribuyendo a que desde octubre del 2012 hasta finales del 2018, se hayan creado unos 770,000 nuevos ocupados netos en el país. Estos resultados aseguran que se superará con creces la aspiración de crear 400,000 empleos por cuatrienio.


Tal y como lo reconoció la CEPAL en su reciente informe “Panorama Social de América Latina 2018”, la República Dominicana aparece como uno de los países que presentaron mayores reducciones de la pobreza monetaria en los últimos años junto a Chile, Panamá y Uruguay.
En ese sentido, la pobreza general del país pasó de 39.7% en 2012 a 23.0% al cierre del 2018, lo que equivale a que aproximadamente más de 1 millón y medio de dominicanos lograron salir del umbral de la pobreza en los últimos seis años. En cuanto a la indigencia, la misma pasó de 9.9% en el 2012 a 2.9% en el 2018, lo que supone que alrededor de 650,000 personas dejaron de vivir en pobreza extrema.
Esta mejoría sustancial de la calidad de vida de los más necesitados de la población dominicana, se ha traducido también en una disminución gradual de la desigualdad en los últimos años.
La República Dominicana ocupó en el año 2017, el lugar número 4 de 17 países latinoamericanos con menor nivel de desigualdad, reportando un coeficiente de Gini de 0.438 detrás de Argentina, Uruguay y el Salvador en el referido año.
De acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se observa que el país ha ido avanzado y hoy se encuentra en la sexta posición en América Latina, luego de Panamá, Chile, Uruguay, Argentina y México, en términos del PIB per cápita ajustado por la paridad del poder adquisitivo.
Además, la República Dominicana ha logrado promediar un crecimiento económico de 6.3% en los últimos seis años, con estabilidad de precios. Tal como lo han reconocido organismos como el FMI y prestigiosas firmas externas calificadoras de riesgo y analistas de inversión, tenemos fuertes fundamentos macroeconómicos, elementos de vital trascendencia para preservar la certidumbre y un escenario propicio a la inversión.
A su vez, la política monetaria durante el año 2018 contribuyó a la dinamización económica sin generar presiones inflacionarias. En efecto, la inflación cerró el pasado año en 1.17%, la menor en los últimos 34 años y a nivel con la de los países de economías dolarizadas de la región.
En consonancia con las medidas monetarias adoptadas durante el año, los billetes y monedas emitidos, mejor conocido como dinero de alto poder, crecieron a una tasa aproximada de 10%, a un ritmo consistente con la expansión nominal de la economía.
Esto demuestra que la política monetaria mantuvo un perfil prudente y positivo para el desenvolvimiento de una economía pujante durante el 2018 y el cumplimiento del objetivo de inflación.
Las condiciones monetarias favorables permitieron que las tasas de interés de los préstamos se mantuvieran por debajo de sus promedios históricos, facilitando una expansión interanual del crédito al sector privado de 11.4% al cierre del año pasado.
Específicamente, durante el 2018 la canalización crediticia al sector privado se incrementó en RD$111,183 millones, destacándose el aumento de los préstamos de consumo de los hogares con RD$29,128 millones y a los sectores productivos como Construcción y Viviendas (RD$21,564 millones), Industrias Manufactureras (RD$18,146 millones), Electricidad, Gas y Agua (RD$10,825 millones), Comercio (RD$8,487 millones), Hoteles, Bares y Restaurantes (RD$7,279 millones), entre otros sectores.
Estos resultados se han complementado con un proceso de consolidación fiscal y un excelente desempeño del sector externo, cerrando en el 2018 el saldo de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos con apenas un déficit de -1.4% del PIB.
Esta mejoría en las cuentas externas, facilitó la acumulación de Reservas Internacionales a los niveles más altos de la historia del Banco Central, ascendiendo a US$7,627 millones al cierre del 2018, aumentando en US$846 millones con relación al año 2017. Este nivel de reservas equivale a una cobertura de 4.4 meses de las importaciones, excluyendo el sector de las zonas francas.
Las actividades generadoras de divisas reportaron un gran dinamismo durante el año 2018, con un significativo ingreso de moneda extranjera a la República Dominicana que ronda los US$30,000 millones, por primera vez en la historia de nuestro país.
Solo por concepto de Inversión Extranjera Directa se recibieron unos $2,500 millones de dólares.
Este último dato reafirma el clima favorable de negocios existente en la República Dominicana, incluyendo la estabilidad relativa de la tasa de cambio mostrada durante el año 2018, con una depreciación nominal de 3.9% con respecto al 31 de diciembre de 2017, y una depreciación real que beneficia la competitividad de las exportaciones.
Permítanme ahora mencionar que, en consonancia con lo antes expuesto, la percepción de riesgo-país, medida a través del Índice de los Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) de la firma JP Morgan, se mantuvo durante todo el pasado año para la República Dominicana por debajo del promedio de América Latina, cerrando el año con unos 100 puntos básicos por debajo del promedio regional, reflejando la confianza de los inversionistas internacionales en los fundamentos de la economía dominicana.
Conforme a datos de la Superintendencia de Bancos, la solvencia del sistema financiero nacional es superior al 17%, con un índice de morosidad de apenas 1.6%, una rentabilidad del patrimonio de 19.9% y de los activos promedios de 2.4% a diciembre del 2018.
En relación a las perspectivas económicas para este año 2019, se proyecta que el crecimiento económico alcanzará nueva vez una de las posiciones cimeras en la región, con una expansión en torno a su potencial entre 5.0%- 5.5%, según el Programa Monetario del Banco Central, en momentos en que los principales organismos internacionales prevén una desaceleración de la economía global. Por otro lado, la inflación en el país se acercaría gradualmente al rango meta de 4.0% ± 1.0% para el cierre del presente año.

Con humildad, pienso, que es justo reconocer que en los últimos años hemos avanzado en materia económica. Nuestro país ha demostrado su capacidad de resiliencia para sortear choques externos e internos, fortaleciendo sus fundamentos macroeconómicos, acompañado de significativas mejoras en los indicadores sociales.


Honorables Asambleístas,

Nuestra maquinaria de crear empleo está funcionando bien, sin embargo, es necesario seguir generando puestos de trabajo más productivos, mejor pagados y, sobre todo, que estén abiertos a los jóvenes.

Y en eso estamos enfocados. En redoblar los esfuerzos por el empleo y la productividad de la República Dominicana.

Y lo estamos haciendo con un paquete de medidas especialmente pensadas para cada uno de los sectores que participan en nuestra economía.

Como las asumidas en el 2018 que designamos “Año de las Exportaciones” y en el que logramos alinear estrategias como nunca antes con el sector privado, para llevar nuestros productos y servicios más allá de nuestras fronteras.

Durante doce meses dimos grandes pasos. Nuestra alianza con los exportadores se fortaleció en torno a objetivos concretos y prioritarios para posicionarnos en la región. Se crearon la Mesa del Caribe y la de Centroamérica, diseñadas para eliminar los obstáculos a nuestras exportaciones hacia los países vecinos. Y también una mesa técnica para facilitar la exportación de productos cárnicos a mercados de países como Estados Unidos.

Todo esto hizo posible, por ejemplo, que en el espacio del HUB Cámara Santo Domingo 2018, se cerrarán ventas de parte de productores dominicanos por unos $200 millones de dólares, especialmente con productores del Caribe.

Como resultado de estos esfuerzos, las exportaciones dominicanas han crecido hasta los $11,000 millones de dólares en el 2018, llegando a más de 100 países de cinco continentes.

En resumen, la cultura exportadora llegó a nuestro país para quedarse, y por primera vez, contamos con una hoja de ruta clara, coordinada con el sector privado, para que nuestra presencia en los mercados internacionales siga creciendo y diversificándose.

Llegamos así a 2019 y, sobre lo construido en el año de las exportaciones y con el mismo espíritu de optimismo y cooperación con el sector privado, emprendemos este nuevo “Año de la Innovación y la Competitividad”.

Lo cierto es que, desde que designaron a los representantes del sector privado en el consejo de competitividad el año pasado, éste se puso plenamente en acción y ya hemos logrado grandes avances.

A esta fecha, ya está lista la Estrategia Dominicana Competitiva, que incluye 109 medidas que habrán de colocarnos entre los mejores países para hacer negocios de todo el continente.

Muchas de estas medidas tienen como objetivo eliminar trabas burocráticas que dificultan el camino a nuestras industrias.

Porque queremos un Estado responsable y presente, pero no un Estado burocrático que asfixie la iniciativa privada por la pura inercia de sus procesos.

Les enumeraré solo algunas de las medidas en las que ya estamos avanzando para ser más competitivos y generar más empleos.

Por ejemplo, el tiempo que un empresario tarda en constituir una compañía se reducirá de 16.5 días a 3 días y también se simplificará el procedimiento de registro industrial.

De la misma forma, ya se redujo a 30 días el tiempo de emisión de los registros sanitarios y su renovación, que tarda 280 días, ahora será automática.

A su vez, el Ministerio de Obras Públicas ha logrado reducir de 232 a 45 días el tiempo de revisión de los planos de un proyecto y abrirá una ventanilla única de construcción, que permitirá mayor agilidad en todos los procesos. Esto incluye que toda la permisología en proyectos no complejos se apruebe en un plazo inferior a 60 días.

Las aduanas, por su parte, ampliaron su horario de trabajo de 7 de la mañana a 10 de la noche, duplicando así el tiempo disponible y reduciendo los costos para las exportaciones e importaciones de bienes.

También usarán sellos electrónicos de seguridad en lugar de celadores, lo que hará los trámites más rápidos.

Además, ampliaremos el seguro agrícola y cubriremos el costo de las certificaciones requeridas a los productores que se animen a exportar por primera vez.

Y, para que esta transformación sea integral y avance a la mayor velocidad, ya estamos haciendo, por primera vez, un levantamiento de todas las regulaciones vigentes en el país.

Vamos a evaluar cuánto está costando cada regulación, cada trámite y a comparar eso con los beneficios de modificarlo o simplemente eliminarlo.

A partir de esta información, pondremos en marcha un Plan Nacional de Mejora Regulatoria que aproveche las nuevas tecnologías y la simplificación de procesos para ponernos al nivel de las naciones más competitivas.

De igual forma, se han iniciado unas mesas de trabajo para la elaboración de una Estrategia Nacional de Innovación, en las que participan las universidades, el sector privado y el gobierno.

De aquí saldrán medidas concretas que nos permitan desarrollar un verdadero ecosistema de innovación, útil para los sectores productivos y para todo el país.

Este es otro pilar fundamental de nuestro plan integral para el fomento del empleo, que pasa por hacer de la República Dominicana un país preparado para aprovechar al máximo la cuarta revolución industrial.
También, emitiré un decreto que introduce cambios significativos para fomentar la producción y la industria nacional.
En concreto, a través de las compras nacionales que realizan programas como el Plan Social de la Presidencia, el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil, los Comedores Económicos, entre otros, se estarán convocando procesos dirigidos exclusivamente a adquirir productos nacionales.
Estas medidas favorecerán a sectores estratégicos como el de los pequeños productores agrícolas, las mipymes y las empresas farmacéuticas nacionales.
De la misma forma, se priorizarán las compras a sectores tradicionalmente menos representados como las mujeres, las personas con discapacidad y los productores de las áreas rurales de la frontera.
Estaremos así haciendo un uso inteligente del presupuesto nacional para lograr un desarrollo más equitativo y equilibrado en todo el país.
Y para asegurar que todos, absolutamente todos los proveedores del Estado reciben sus pagos a tiempo y no sufran engorrosos procesos burocráticos, vamos a modificar la ley de compras y contrataciones de forma que se agilicen sus procesos.
Señoras y señores,
Por supuesto, en paralelo con estas reformas estructurales, estamos buscando soluciones concretas para facilitar el acceso al mercado laboral a aquellos que más lo necesitan: nuestros jóvenes y, especialmente nuestras mujeres jóvenes, que constituyen el grupo con mayor índice de desempleo.

Para cambiar esta situación, les anuncio que muy pronto pondremos en marcha el Programa Primer Empleo, en alianza con el sector privado.

Mediante este programa, unos 5,000 jóvenes, especialmente mujeres, se incorporarán por primera vez al mercado laboral y obtendrán capacitación técnica en sus puestos de trabajo.

El gobierno se encargará de subsidiar los tres primeros meses de salario mínimo, con el compromiso de que las empresas los preserven en su nómina por un mínimo de dos años.

Con un programa como éste, estamos atacando una de las principales dificultades de los jóvenes para conseguir empleo, donde sin experiencia no consiguen trabajo, pero sin trabajo tampoco consiguen experiencia.

En paralelo, en los próximos días enviaremos a este Congreso la Ley de Cualificaciones que pondrá en marcha el Marco Nacional de Cualificaciones, mediante el cual aseguraremos que los programas de estudio incluyan exactamente las competencias que requieren los sectores productivos y el desarrollo nacional.

De esta manera, los estudiantes no perderán tiempo cursando materias que no se adecúen a lo que realmente necesitan y los empresarios tendrán la certeza de que detrás de cada título están exactamente las habilidades que buscan en un empleado.
Asimismo, los estudiantes no tendrán que repetir materias que ya vieron anteriormente, facilitando así el aprendizaje a lo largo de la vida.

Porque sabemos que el empleo es una herramienta, tanto para construir una trayectoria de vida, como para construir el destino de una nación.

De esta forma, vamos a seguir creando empleos cada vez mejor remunerados, para una nueva generación mejor preparada y más productiva, capaz de liderar la República Dominicana del futuro.
Continuando con el empleo, les comparto otra información que esperamos sea positiva, tanto para trabajadores como para empresarios.
En las últimas semanas se ha retomado con fuerza el diálogo entre gobierno, empresarios y sindicatos en torno a la actualización y modernización del Código de Trabajo.
Se ha avanzado como nunca en la búsqueda de consensos y confiamos en que, muy pronto, podremos estar presentando ante esta Asamblea un nuevo código.
Exhortamos a todos los sectores que están participando activamente en el proceso a profundizar este diálogo franco y a poner en primer lugar los intereses del país, para que lleguemos a buen puerto.
Muy pronto, la esperada reforma de la Ley de Seguridad Social también será un hecho.

Hoy, concretamente estamos enviando a este Congreso la ley para la mejora de la cobertura de la seguridad social.

Esta iniciativa permitirá que miles de empresas y entidades públicas se pongan al día con sus obligaciones de seguridad social, contribuyendo a la reafiliación de más de 150 mil trabajadores que hasta ahora no han recibido los beneficios de la seguridad social, por la falta de pago de las entidades que los contratan.
Esto hará posible que, tanto ellos como sus familias, tengan seguro de salud, cobertura por riesgos laborales y futuras pensiones.

Otra excelente noticia es que esta ley reducirá significativamente las comisiones de las AFP, pasando de dos comisiones de hasta 30% de la rentabilidad, a una comisión de 1.4% de los saldos, disminuyendo cada año hasta llegar a 0.85%.


Esto supondrá un ahorro de RD$40,000 millones en los próximos 12 años.
RD$40,000 millones que irán directamente al fondo de los trabajadores afiliados.
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