Curso de Especialista en Psicoterapia



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Definición provisional

Entendemos por transferencia, en fin, un género especial de relación respecto de una persona; es un tipo característico de relación de objeto. Lo que la distingue principalmente es el tener por una persona sentimientos que no le corresponden y que en realidad se aplican a otra. Fundamentalmente, se reacciona ante una persona presente como si fuera una del pasado. La transferencia es una repetición, una reedición de una relación antigua. Es un anacronismo, un error cronológico. Se ha producido un desplazamiento; los impulsos, los sentimientos y las defensas correspondientes a una persona del pasado se han trasladado a otra del presente. Es primordialmente un fenómeno inconsciente, y la persona que reacciona con sentimientos de transferencia por lo general no se da cuenta de esa distorsión. La transferencia puede apreciarse en forma de sentimientos, pulsiones, deseos, temores, fantasías, actitudes e ideas o defensas contra ellos. Las personas que son causa original de las relaciones de transferencia son personajes importantes y significativos de la primera infancia. La trasferencia se produce en la terapia y fuera de ella, en las personas neuróticas y psicóticas y en las normales. En todas las relaciones humanas hay una mezcla de reacciones realistas y de transferencia.


Antes de proceder a ampliar nuestro esbozo elemental es necesario aclarar la terminología. El encabezado de este capítulo es la transferencia, y ésa es la antigua y conocida palabra que introdujo Freud y que la mayoría de los terapeutas siguen empleando. En años recientes ha habido un movimiento para modificar esta cuestión porque parecía que la palabra transferencia podía inducir a error. Transferencia es singular y los fenómenos de transferencia son muchos y diversos; gramaticalmente sería más correcto decir transferencias. Por desgracia, a mí transferencias me suena artificial y raro, y he tenido que recurrir a un término medio entre la corrección y la familiaridad, y así prefiero emplear la expresión reacciones de transferencia para referirme a toda la clase de los fenómenos de transferencia. Cuando empleo la palabra transferencia, debería entenderla como un nombre colectivo, una forma abreviada de reacciones de transferencia.
Las reacciones de transferencia siempre son inapropiadas. Pueden serlo por lo que respecta a la calidad, cantidad o duración de la reacción. Se puede reaccionar demasiado intensa o demasiado débilmente, se puede tener una reacción extraña al objeto transferencia!. La reacción transferencial es impropia dentro de su contexto actual, pero otrora fue una reacción apropiada a una situación pasada. Tanto se acomodan mal las reacciones de transferencia a una persona de la actualidad como convinieron exactamente a alguien del pasado.
Por ejemplo, una paciente joven reacciona con lágrimas y enojo porque la hago esperar dos o tres minutos, y fantasea que quiero dedicar tiempo extra a mi paciente favorita. Es una reacción impropia en una mujer de treinta y cinco años de edad, inteligente y culta, pero sus asociaciones conducen a una situación anterior, en que encajaba esa serie de sentimientos y fantasías. Recuerda sus reacciones de niña de cinco años, que esperaba que su padre fuera a su dormitorio a darle las buenas noches con un beso. Siempre tenía que esperar unos minutos porque para él era una regla despedirse primero de su hermana mayor. Entonces ella reaccionaba llorando, enojándose y con fantasías celosas... precisamente lo que ahora siente conmigo. Sus reacciones son propias de una niña de cinco años, y visiblemente no lo son en una mujer de treinta y cinco. La clave para entender ese comportamiento está en reconocer que es una repetición del pasado, o sea, una reacción de transferencia.
Las reacciones de transferencia son en lo esencial repeticiones de una relación del pasado. Se ha entendido la repetición de muchos modos y según parece desempeña funciones múltiples. La frustración y la inhibición de los instintos hacen que el neurótico busque ocasiones tardías de satisfacción. Pero la repetición se ha entendido también como un medio de esquivar los recuerdos, una defensa contra el recuerdo, así como una manifestación de la compulsión de repetir. Es ese hecho de que un comportamiento determinado repita algo del pasado el que hace que probablemente resulte impropio en el tiempo presente. La repetición a veces es una duplicación exacta del pasado, una réplica, una revivencia, o tal vez sea una reedición, una versión modificada, una representación deformada del pasado. Si en el comportamiento de transferencia se trasluce una modificación del pasado, suele ser en el sentido de satisfacer un deseo. Con mucha frecuencia se siente como que las fantasías de la infancia sucedieron realmente. Los pacientes tienen por el terapeuta sentimientos que pueden interpretarse como seducción sexual por el padre, que después resultan ser una repetición de un deseo sucedido originalmente en la fantasía infantil. Los sentimientos de transferencia activados suelen resultar intentos semejantes de realización de deseos. En los pacientes que tratan de terminar en su acting out tareas incumplidas se advierte una prolongación de esta idea.
Los objetos que fueron las fuentes originales de la reacción de transferencia son las personas importantes en los primeros años de un niño. Suelen ser los padres y otros educadores, los dispensadores de amor, comodidad y castigo, los hermanos y hermanas y otros rivales. Pero las reacciones de transferencia pueden derivarse de figuras posteriores y de la actualidad, aunque la terapia revelará que esos objetos ulteriores son secundarios y se formaron a partir de las figuras primarias de la primera infancia. Finalmente, debe añadirse que algunas porciones del individuo pueden desplazarse hacia otros, o sea que puede producirse una proyección. También aparecerán en forma de reacciones de transferencia, pero dudo que este tipo de respuesta tenga su lugar debido en el campo de las reacciones de transferencia.
Es probable que las reacciones de transferencia se produzcan más adelante en la vida con personas que desempeñan una función especial, originalmente a cargo de los padres, y así los amantes, los jefes, las autoridades, los médicos, los maestros, los actores y los personajes célebres pueden en particular activar reacciones de transferencia. Además, las reacciones de transferencia pueden darse también con animales, objetos inanimados e instituciones, pero aquí también la terapia demostrará que se derivan de las personas importantes de la primera infancia.
Todos y cualquiera de los elementos de una relación pueden entrar en una reacción de transferencia; cualquier emoción, pulsión, deseo, actitud, fantasía y las defensas contra ellos. Por ejemplo, la incapacidad que tenga un paciente de sentir enojo contra su terapeuta puede proceder de su defensa infantil contra la manifestación de enojo. De niño aprendió que el mejor modo de prevenir terribles querellas con su violento padre era no tener conciencia de su propio enojo. En la terapia no tenía conciencia del enojo que había detrás de su persistente blandura.
Durante la terapia pueden producirse identificaciones que pudieran ser reacciones de transferencia. Uno de mis pacientes adopta uno u otro de mis rasgos de carácter de vez en cuando durante la terapia. Esto sucedía a veces cuando se sentía rezagado respecto de un competidor más venturoso. Era cual si tuviera que hacerse como yo al no poder poseerme como objeto de amor. Su historia indicaba que empleaba este mecanismo cuando competía con sus hermanos mayores por el amor de su padre.
Las reacciones de transferencia son esencialmente inconscientes, aunque algún aspecto de la reacción pueda ser consciente. La persona que siente una reacción de transferencia puede tener conocimiento de que está reaccionando excesiva o extrañamente, pero no de su verdadero significado. Puede incluso tener conocimiento intelectualmente del origen de la reacción, pero sin conciencia de algún componente o fin emocional o instintual importante.
Todas las personas tienen reacciones de transferencia; la situación terapéutica no hace más que facilitar su formación y las utiliza para interpretar y reconstruir. Los neuróticos son particularmente propensos a las reacciones de transferencia, como lo son en general las personas frustradas e infelices. El terapeuta es un objetivo primordial para las reacciones de transferencia, pero también lo son todas las personas que tienen importancia en la vida de un individuo.
Resumiendo: transferencia es tener pulsiones, sentimientos, actitudes, fantasías y defensas respecto de una persona actual que no convienen a esa persona sino son una repetición de reacciones formadas en relación con personas importantes de la primera infancia, y desplazadas inconscientemente a figuras actuales. Las dos características sobresalientes de una reacción de transferencia son la repetición y la impropiedad.




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