Cuestiones filosóficas de la Psicología Crítica. Thomas Teo


Cuestiones ético-políticas



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Cuestiones ético-políticas
La práctica psicológica está interconectada con la epistemología y la ontología. Si se asume que los seres humanos actúan como máquinas, entonces la práctica enfatizará el control, la manipulación y las tecnologías. Si se conceptualizan los seres humanos como agentes que producen sentido incrustados en contextos sociopolíticos, entonces la práctica llamará la atención sobre la acción y la agencia humanas. Me centraré aquí en una cuestión: el énfasis puesto en el control y en la adaptación descuida el potencial emancipador de la psicología. La psicología ha sido una disciplina extremadamente exitosa en Europa y en Norteamérica en términos de expansión académica y profesional. Sin embargo, el éxito no implica necesariamente la cualidad ético-política de esta práctica. Las prácticas psicológicas a menudo incluyeron abusos perpetrados por los poderosos, desde las pruebas de inteligencia como medio de control inmigratorio en los Estados Unidos (véase el cap. 2 de este libro y Gould, 1981) hasta la aplicación de técnicas psicológicas para extraer información de sospechosos de terrorismo (véase el cap. 23).
Aunque es difícil hacer generalizaciones e identificar un contenido subyacente, los psicólogos de la corriente principal en el pasado y en el presente han hecho hincapié en que el hecho (lo que es) y el valor (lo que debe ser) son dos dominios diferentes que deberían mantenerse separados. El problema es que, en cualquier ciencia social, estos dos dominios están íntimamente entrelazados. Incluso en la ciencia natural, como las cuestiones del medio ambiente lo muestran en el calentamiento global, el efecto de la actividad humana sobre el medio no es solo un hecho, sino algo que tiene implicaciones para la acción. Los psicólogos críticos desafían la idea de la corriente principal de que no se puede derivar el debe del es, y que la ciencia debería mantenerse neutra sobre cuestiones y preocupaciones políticas. En su lugar, la mayoría de los psicólogos críticos ético-políticos enfatizan que deberíamos derivar el debe del es. Por ejemplo, si la investigación muestra los efectos negativos de la pobreza en la vida mental, entonces se debería apuntar a la pobreza y finalmente debería ser abolida; los psicólogos deberían participar en esa abolición. En términos de injusticia social en general, los psicólogos críticos se ocupan de las cuestiones de desigualdad y la convierten en su preocupación de investigación práctica.
Por supuesto, en la práctica la corriente principal es ambivalente sobre las cuestiones ético-políticas porque la separación del es y el debe no se mantiene realmente en las organizaciones profesionales, y el público demanda una posición ética sobre ciertas cuestiones. La American Psychological Association (Asociación Americana de Psicología), la Canadian Psychological Association (Asociación Canadiense de Psicología) y muchas otras organizaciones profesionales han adoptado códigos de ética, a los cuales se ajustan sus miembros. Obviamente, los valores juegan un rol cuando se hace psicología (véase I. Prilleltensky, 1994). Desde un punto de vista latinoamericano, Martín-Baró (1994) señaló que una instancia ético-política y la objetividad no entran en conflicto entre sí. Por ejemplo, cuando se tortura, sería posible ser ético (y así rechazar la tortura) mientras al mismo tiempo se mantiene la objetividad (entendiendo las consecuencias objetivas de la tortura en la vida mental humana).
Foucault no solo escribió sobre el sistema de la prisión sino también llegó a ser activo en el movimiento de reforma de las prisiones. Este camino se relaciona con la famosa noción de Karl Marx sobre la primacía de la praxis sobre la teoría: la reflexión intelectual no tendría que ser para interpretar el mundo sino para cambiarlo. Para Marx, la meta final de toda praxis era cambiar las bases económicas fundamentales de la sociedad, que percibía como la fuente de la desigualdad. Un miembro de la teoría crítica de Frankfurt, Max Horkheimer (1992) abogó también por el fin de la separación entre valor e investigación, conocimiento y acción, individuo y sociedad. En vez de negar que los valores guíen la investigación y en lugar de ocultar los intereses, Horkheimer propuso específicamente valores que guiarían la investigación crítica: una organización de la sociedad que tuviera en cuenta las necesidades de toda la comunidad y con fin de terminar la injusticia social. La investigación social crítica debería guiarse por estas ideas ético-políticas y debería generar conocimiento que tenga una relevancia emancipadora.
Deben destacarse dos cosas: la corriente principal de la psicología también está guiada por ciertos valores, comenzando por el valor de neutralidad valorativa; y la falta de reflexión sobre los valores que guían la propia investigación mantiene el estatus quo. Los psicólogos críticos han analizado el rol de la psicología en la mantención del capitalismo, el patriarcado, el colonialismo y la ideología occidental (por ejemplo, véase Weisstein, 1993). Al no desafiar la corriente principal, la psicología refuerza el estatus quo, lo cual también significa hacer psicología bajo los intereses de los poderosos. Esta incrustación de la psicología en la economía de mercado ha hecho difícil promover la psicología como una ciencia emancipadora. Incluso la psicología social, que tiene una historia de contribución a la emancipación, se ha transformado en gran medida en un campo que produce gran cantidad de datos socialmente irrelevantes.
Para hacer más transparente este argumento sobre la primacía de la praxis adaptativa de la corriente principal, me gustaría mencionar un ejemplo de la psicoterapia. Un psicólogo puede trabajar en un ámbito terapéutico con gays y lesbianas para hacer que su homosexualidad desaparezca (aparentemente). Esto fue considerado adaptativo por algunas personas en cierta época. Por otro lado, si trabaja con esos individuos en la transformación de actitudes personales y las perspectivas sociales, praxis que puede incluir la acción social, puede considerarse emancipadora. Más que hacer de la homosexualidad un problema, la psicoterapia se ocuparía de trabajar en los problemas que los homosexuales enfrentan en una sociedad particular. Una praxis emancipadora no silencia las necesidades y preocupaciones de la gente que sufre los prejuicios sociales.
En términos de alternativas, el enfoque histórico-cultural, el neo-marxista y otros abordajes críticos en Occidente han tomado conciencia de la primacía de la praxis pero a menudo se han mantenido en el medio académico comparativamente seguro. De este modo, en vez de volverse activos políticamente fuera de la política corriente principal, muchos teóricos críticos han propuesto que la investigación, si no emancipadora en sí misma, al menos tendría que tener una intención emancipadora (Habermas, 1972). De hecho, en el pensamiento crítico se puede encontrar orientaciones ético-políticas que van de la izquierda liberal progresista hasta la radical. Muchos psicólogos críticos de la torre de marfil también justifican la investigación teórica como una opción legítima, porque la producción de conocimiento se considera una forma de praxis (como la enseñanza) que no es inferior a las intervenciones concretas en la comunidad para abolir la injusticia social.
Aunque los marxistas, las feministas y los construccionistas sociales han desarrollado ideas sobre la unidad de la teoría y la práctica, las consecuencias más obvias de la praxis pueden ser vistas en los contextos menos desarrollados económicamente donde la teorización por el fin de la teorización, y la investigación por el fin de la investigación, deben ser consideradas prácticas complacientes, dado que están en juego las vidas y las muertes. Otra vez, Martín-Baró (1994) argumenta que es insuficiente ponernos en los zapatos de la gente oprimida. En su lugar, aboga por una nueva praxis, que define como una actividad que transforma la realidad social y nos permite conocer no solo lo que es, sino también lo que no es, y por medio de lo cual podemos orientarnos a nosotros mismos hacia lo que debe ser. En consecuencia, el psicólogo es menos un clínico tradicional y más una fuente para la comunidad, respecto de intervenciones y apoyo en los campos de discapacidad, salud mental, y uso de drogas, incluso en términos de programas de desarrollo económico y anti-pobreza.
Para Martín-Baró, no es tanto que la teoría defina los problemas, sino más bien que los problemas demandan su propia teorización. En consecuencia, él trabajó con las víctimas de la opresión estatal, asumió roles sociales activos y trabajó con grupos marginados como un colectivo. Esto permitió una comprensión del sufrimiento como una cuestión compartida más que como un problema individualizado. Su opción preferencial por los pobres tuvo influencia en la formación de sus ideas ético-políticas. El método de praxis concreta que usó ha sido llamado investigación acción participante pero también creía que necesitaba ser acompañado por un análisis de la historia y la teoría social de la opresión. Originalmente, la investigación acción fue introducida en la psicología por Kurt Lewin (1946) quien, motivado por la unidad de teoría y praxis, creía en el poder transformador de la investigación en la psicología social. Este método de praxis permite a la vez estudiar y cambiar un problema.
Ciertos campos de la psicología se prestan a intervenciones prácticas basadas en sistemas ético-políticos progresistas. Por ejemplo, aunque no todas las partes de la comunidad de la psicología son emancipadoras, algunos psicólogos críticos están asociados a la comunidad de la psicología (véase Prilleltensky & Nelson, 2002, y los capítulos 8 y 22 de este libro). La praxis psicológica crítica concreta también se ha abordado en el contexto del SIDA en África (Hook, 2004) y en América Latina en términos de distintas formas de psicología de la liberación (Montero & Christlieb, 2003).

Cuestiones actuales para la psicología crítica.
La reflexión y el reconocimiento críticos de que la psicología es una ciencia problemática no deberían entenderse como un llamado a abandonar la psicología. Por lo contrario, constituyen un argumento para transformar la psicología en una dirección que haga justicia a la complejidad del objeto de estudio, que elija metodologías para las particularidades de la vida mental incrustada en contextos y desarrolle ideas y prácticas éticamente responsables que desafíen el estatus quo. El futuro de la psicología y de la psicología crítica depende de entender que el mundo está más interconectado. A pesar de las consecuencias negativas de la globalización económica para muchas naciones, grupos e individuos, se presentan oportunidades para la teoría y la praxis de la disciplina.
Esta oportunidad puede describirse como internacionalización (véase Brock, 2006). Debería notarse que este término connota dos estrategias opuestas: podría significar la propagación de la psicología americana en todo el mundo; internacionalización tradicionalmente significa la distribución en todo el mundo de la psicología americana (o en el mejor de los casos, los estudios transculturales basados en la ontología y la epistemología de Occidente). Pero el término podría significar también un movimiento de alejamiento de una psicología americana hacia una psicología genuinamente global. Una psicología global postcolonial incluye un proceso de asimilación, por medio del cual la corriente principal de la psicología incorpore conceptos no occidentales en la disciplina, pero más importante, un proceso de acomodación, por medio del cual cambie la naturaleza de la psicología basada en las ideas que provienen de todo el mundo. Si se asume que cualquier psicología local (incluyendo la psicología americana) podría aprender de otras perspectivas locales, entonces una psicología postcolonial internacional requiere más que un proceso de incorporación.
La noción de internacionalización se basa en la idea de que los conceptos psicológicos de Occidente no son ni universalmente aplicables ni superiores a los conceptos de otros contextos culturales. Además, la psicología occidental debería prestar atención, por ejemplo, al clásico concepto hindú de un cuarto estado de conciencia (alcanzando un Self no dualista, indiviso, inmutable a través de la meditación; véase Paranjpe, 1998) o al concepto de Ubuntu (la personalidad es entendida en relación con los otros) en la psicología de Sudáfrica (Mkhize, 2004).
Todos nosotros, incluyendo los psicólogos, tenemos horizontes limitados, restringidos a perspectivas psicológicas en las cuales desarrollamos nuestra investigación y práctica. La exposición a horizontes histórica y culturalmente significativos que trascienden nuestro propio punto de vista permite el desarrollo de perspectivas más amplias, más profundas y más sofisticadas que se ocupen de los problemas significativos de la disciplina.
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Principales puntos del capítulo
1) Los variados enfoques de psicología crítica pueden estudiarse a través de tres problemas filosóficos complejos, distintos pero realmente integrados: a) las discusiones ontológicas incluyen una crítica del objeto de estudio de la psicología; b) las cuestiones epistemológicas se centran en la metodología de la psicología; y c) los marcos ético-políticos desafían la práctica de la psicología.
2) Estas tres áreas de problemas son analizadas en términos de las ideas aceptadas en la corriente principal de la psicología, de la crítica a la corriente principal, y las alternativas desarrolladas en varias psicologías críticas.
3) Finalmente, se presentan algunas ideas acerca del futuro de la psicología crítica.
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Vocabulario
Epistemología: el estudio del conocimiento. Los psicólogos interesados en cuestiones epistemológicas discuten la metodología adecuada de la disciplina (un marco general para estudiar los temas psicológicos), los métodos (enfoques específicos para estudiar las cuestiones psicológicas), y la relación de ellos con el conocimiento.
Cuestiones ético-políticas: la expresión hace hincapié en que las cuestiones éticas también son cuestiones políticas y viceversa. En psicología, estas cuestiones influencian la praxis de la psicología. El término praxis se usa para destacar la naturaleza ético-política de todas las prácticas de la psicología.
Ontología: el estudio del Ser en general. En psicología los investigadores en esta área se ocupan de la naturaleza del objeto de estudio (el “objeto” de la psicología), la naturaleza de la vida mental humana, la naturaleza humana en general y la naturaleza de las categorías psicológicas.
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Lecturas sugeridas
Para una visión general introductoria de varias formas de psicología crítica, recomiendo los siguientes libros: el libro de texto de Hook (2004) aborda la teoría y la praxis de psicología crítica desde una perspectiva de África; Tolman (1994) presenta una buena visión de conjunto de la historia y la teoría de la psicología crítica alemana de Holzkamp, del cual no hay traducidos muchos trabajos al inglés; Sloan (2000) incluye las voces personales y las ideas de psicólogos críticos; Teo (2005) brinda una reconstrucción histórica y sistemática de varios críticos de la psicología; Slife, Reber y Richardson (2005) se ocupan del pensamiento crítico en la psicología y sus áreas; y Prilleltensky y Nelson (2002) exploran sistemáticamente la praxis crítica.
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Recursos en internet
History and Philosophy of Psychology web resources: www.psych.yorku.ca/orgs/resource/
History and Theory of Psychology Graduate Program – York University, Canadá: www.yorku.ca/psyc/graduate/ht_more_info.htm
Illuminations: The Critical Theory Project:

www.gseis.ucla.edu/faculty/kellner/illumina%20Folder/


International Society for Theoretical Psychology (ISTP):

psychology.ucalgary.ca/istp/


Kritische Psychologie – German critical psychology:

www.kritische-psychologie.de


Marxist Internet Archive: www.marxists.org/index.htm
Philosophy Resources on the Internet: www.epistemelinks.com
Radical Philosophy: www.radicalphilosophy.com
Society for Theoretical and Philosophical Psychology of the American Psychological Association: soe.indstate.edu/div24/
Stanford Encyclopedia of Philosophy: plato.stanford.edu
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Preguntas:
1) ¿Cuál es el objeto de estudio apropiado de la psicología?
2) ¿Cómo conceptualizarías teórica y prácticamente la relación entre el individuo y la sociedad?
3) Da ejemplos y, si es posible, experiencias personales de metodologismo.
4) Discute cómo los valores ético-políticos influencian la investigación y las prácticas de la psicología.
5) Discute cómo se relacionan la teoría y la praxis.
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