Cuatro vientos



Descargar 484.5 Kb.
Página7/18
Fecha de conversión28.03.2018
Tamaño484.5 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   18

De lo anterior, el lector podrá ver algunas diferencias significativas entre la terapia guestáltica y las técnicas más convencionales. Sin embargo, creo que las diferencias más importantes aún no han sido analizadas en forma suficientemente explícita.
4. Terapia del aquí y ahora

En el énfasis de la sicoterapia ortodoja está implícito el punto de vista que el neurótico es una persona que una vez tuvo un problema y que la resolución de este problema pasado es la meta de la sicoterapia. Todo el enfoque al tratamiento a través de la memoria y el pasado apuntan hacia esto, lo cual corre directamente en sentido opuesto a todo lo que vemos acerca del neurótico y la neurosis. Desde el punto de vista guestáltico, el neurótico no es meramente una persona qu una vez tuvo un problema, es una persona que tiene un problema continuado, aquí y ahora, en el presente. Aunque tal vez hoy se comporta de este modo "porque" algunas cosas le ocurrieron en el pasado, sus dificultades de hoy se relacionan con el modo como se comporta hoy. No se lleva bien, en el presente y, a menos que aprenda a resolver los problemas a medida que surgen, tampoco será capaz de llevarse bien en el futuro.

El objetivo de la terapia debe ser entonces darle al paciente los medios con los cuales pueda resolver sus problemas actuales y cualquiera que pudiera surgir mañana o en el futuro. Esa herramienta es el autoapoyo y esto lo logra enfrentándose consigo mismo y con sus problemas con todos los medios a su alcance en el momento, de inmediato. Si logra llegar a darse cuenta plenamente en todo instante de sí mismo y de sus acciones en todos los niveles -fantasía, verbal o físico- podrá ver cómo se produce sus propias dificultades. Podrá también ver cuáles son sus dificultades del momento y podrá ayudarse a resolverlas en el presente en el aquí y ahora. Cada problema solucionado hace más fácil la resolución del próximo, ya que cada solución aumenta su autoapoyo.

Si la terapia es exitosa, el paciente inevitablemente habrá cuidado de las "muletillas" de sus problemas pasados irresueltos, porque estas muletillas seguramente van a causar problemas en el presente y, por lo tanto, es casi seguro que aparecerán en el curso de la terapia disfrazándose de diversas maneras -disociaciones, hábitos nerviosos, fantasías, etc.-. Pero estas muletillas del pasado también son problemas de ahora que inhiben la participación del paciente en el presente.

70 enfoque guestáltíco

El neurótico es por definición una persona cuyas dificultades hacen que su vida presente sea un fracaso. Además, para nosotros, es una persona que está crónicamente dedicada a autointerrumpirse, que tiene un sentido de la identidad inadecuado (y por lo tanto no logra distinguirse a sí mismo del resto del mundo), que tiene medios inadecuados de autoapoyo, cuya homeostasis sicológica está descompuesta y cuyo comportamiento es el resultado de esfuerzos mal dirigidos orientados a lograr el balance.

Desde ya podemos ver lo que tiene que hacerse dentro de este esquema general El neurótico encuentra difícil participar plenamente en el presente, le interfieren sus asuntos inconclusos del pasado. Sus problemas existen en el aquí y ahora, y sin embargo muy frecuentemente hay sólo una parte de él aquí como para encararlos. Mediante la terapia debe aprender a vivir el presente y sus sesiones terapéuticas deben ser sus primeros ensayos en esta tarea. Por lo tanto, la terapia guestáltica es una terapia del "aquí y ahora", en que le pedimos al paciente que dirija toda su atención de lo que está haciendo en el presente, durante el curso de la sesión, aquí y ahora.

La terapia guestáltica antes aue una terapia verbal o interpretativa, es una terapia vivencial (experiential) Le pedimos a nuestros pacientes que no hablen de sus traumas y sus problemas en las remotas áreas del pretérito y los recuerdos, sino que revívencien sus problemas y sus traumas -que son sus asuntos inconclusos en el presente- en el aquí y ahora. Si el paciente ha de cerrar alguna vez el libro de sus problemas del pasado, lo hará en el presente. Pues debe tomar conciencia que si sus problemas realmente son cosas del pasado, ya no serían problemas, y ciertamente no serían del presente.

Además, como terapia vivencial, la técnica guestáltica exige del paciente que se vivencie a sí mismo lo más posible y que se vivencie tan plenamente como pueda en el aquí y ahora. Le pedimos que se dé cuenta de sus gestos, de su respiración, de sus emociones, de su voz y de su expresión facial, tanto como de sus pensamientos más apremiantes Sabemos que mientras más se dé cuenta de sí mismo, más aprenderá acerca de lo que es él mismo. A medida que vivencia los modos en que se evita el "ser" ahora -los modos diversos como se interrumpe- también comenzará a vivenciar el sí mismo que ha interrumpido.

En este proceso el terapeuta se guía por lo que observa del paciente. En otro capítulo discutiremos más en detalle el rol del terapeuta. Basta con decir, ahora, que el terapeuta debe ser sensible a la superficie que presenta el paciente, de modo que la capacidad de darse cuenta más amplia del terapeuta se puede convertir

terapia del aquí y ahora en el medio ambiente el cual el paciente puede incrementar la propia capacidad de darse cuenta.

La frase central con la cual le pedimos a nuestros pacientes que comiencen su terapia y que mantenemos durante su transcurso y no tan sólo en palabras sino que en su espíritu, es la sencilla frase: "ahora me doy cuenta...", el ahora nos manifiesta en el presente y recalca el hecho de que ninguna experiencia o vivencia8 es posible a menos que sea en el presente. Y desde luego el presente mismo es una experiencia siempre cambiante. Una vez que se usa el ahora, le será fácil al paciente usar el tiempo presente todo el tiempo, podrá trabajar en una base fenomenológica y, como mostraré más adelante, proveeré el material de la experiencia del pasado que se requiere para cerrar la guestalt, para asimilar un recuerdo y para corregir el balance organísmico.

El "yo" se utiliza como antídoto del "it" y desarrolla el sentido de responsabilidad que tiene el paciente sobre sus propios sentimientos, pensamientos y síntomas. El "soy" es un símbolo existencial. Trae a colación lo que vivencia como formando parte de su ser y que junto con su ahora, es su llegar a ser. Rápidamente aprende que cada nuevo "ahora" es distinto del anterior.

El "me doy cuenta" le da al paciente un sentido de sus propias capacidades, de sus habilidades y de su equipamiento sensórico e intelectual. Y no es lo consciente, ya que eso es puramente mental. Se trata más bien de la experiencia tamizada únicamente por la mente y las palabras. El repetir me "doy cuenta" brinda algo además que lo puramente consciente. Al trabajar con lo que el paciente tiene, es decir, sus medios de manipulación actuales en lugar de aquellos que no ha desarrollado o ha perdido, se le brinda al paciente y al terapeuta la mejor perspectiva de sus recursos actuales Porque el darse cuenta siempre transcurre en el presente. Abre nuevas posibilidades de acción. La rutina y los hábitos son funciones establecidas y cualquier necesidad de modificarlos requiere que sean traídos al foco del darse cuenta en forma renovada. La mera idea de cambiarlos presume la posibilidad de modos alternativos de pensar y actuar. Sin la capacidad de darse cuenta, no hay cognición electiva. Tanto el darse cuenta, como el contacto y el presente no son más que aspectos diferentes de un mismo y único proceso: la autorrealización. Es en el aquí y ahora que nos damos cuenta de todas nuestras posibilidades, desde pequeñas decisiones patológicas, ¿este lápiz estará lo suficientemente derecho?, hasta la elección existencial de dedicarse a una causa o a una vocación.

8 Traducción de "experiential". Al igual que la palabra "experience", cuya traducción literal es experiencia, en esta edición se utilizan con mayor frecuencia las palabras vivencial y vivencia por ajustarse mejor al contexto de lo expresado por Perls. Estas no existen en el idioma inglés. (N. del T.)

enfoque guestdltico

¿Cómo funciona este "ahora me doy cuenta"? ¿Cómo es esta terapia del aquí y ahora en acción? Tomemos de ejemplo un neurótico cuyo asunto inconcluso es el duelo incompleto de un padre muerto. Ya sea dándose cuenta o no, tal paciente fantasea con la idea que su padre aún lo guía, aún está por ahí; actúa como si su padre aún está vivo y conduce su vida utilizando directivas anticuadas. Para poder apoyarse en sí mismo y participar plenamente en el presente tal cual se presenta, tiene que renunciar a estas directivas; tiene que alejarse, tiene que despedirse de una vez por todas de su progenitor. Y para hacerlo exitosamente, tiene que ir al lecho de muerte y encarar el alejamiento. Tiene que transformar su pensamiento acerca del pasado en acciones del presente que vivencia como si el "ahora" fuera el "entonces". No lo puede hacer meramente con un relato de la escena, tiene que vivirla de nuevo. Tiene que pasar por lo mismo una vez más y asimilar los sentimientos interrumpidos que son fundamentalmente sentimientos de pena intensa, pero que pueden tener también elementos de triunfo o culpas o una serie de otras cosas. No basta con recordar un incidente del pasado, uno tiene que volver a él sicodramáticamente. Del mismo modo que hablar de uno mismo es una resistencia en contra de vivenciarse uno mismo, así también la memoria de una experiencia -sencillamente hablar acerca de ella- la deja aislada como un depósito del pasado, tan falta de vida como las ruinas de Pompeya. Uno se queda con la oportunidad de hacer reconstrucciones más o menos ingeniosas, pero no se recobran con viveza. La memoria de un neurótico no es más que un campo de caza para los arqueólogos del comportamiento humano que denominamos sicoanálisis. Lo importante es el evento inconcluso, que aún vivo e interrumpido, espera ser asimilado e integrado. Es aquí y ahora, en el presente, donde debe llevarse a cabo esta asimilación.

De sus vastos depósitos de conocimientos teóricos, el sicoanalista podrá explicarle a su paciente: "Aún estás ligado a tu madre porque te sientes culpable de su muerte". Fue algo aue deseaste en tu niñez y que reprimiste y cuando tu deseo se cumplió, te sentiste como un asesino". Y puede que haya elementos de verdad en lo que dice. Pero este tipo de explicaciones simbólicas o intelectuales no afectan los sentimientos del paciente, porque estos no son el resultado de su sentimiento de culpa, sino de la interrupción de ellos cuando su madre murió. Si se hubiera permitido entonces vivir plenamente su sentimiento de culpa, no estaría sufriendo ahora. Por lo tanto en Terapia Guestáltica le exigimos que el paciente le hable sicodramáticamente a su madre muerta.

Debido a que el neurótico encuentra difícil vivir y experimentarse a sí mismo en el presente, hallará difícil atenerse a la técnica del aquí y ahora. Interrumpirá su participación presente con recuer-

terapia del aquí y ahora dos del pasado, e insistirá en hablar de ellos como si realmente fueran del pasado. Tiene menos dificultad en asociar que en concentrar y cuando llega a concentrarse tiene dificultad en vivenciarse a sí mismo. Ya sea que se concentre en su sensación corporal o en sus fantasías -y en un comienzo sentirá que esta tarea es miserable- su asunto inconcluso hace que al concentrarse en el orden de sus necesidades tienda a darles a todas igual importancia. Es como aquel joven de quien hablaba Stephen Leacock que montó en su corcel y salió galopando furiosamente en todas las direcciones.

No es con el afán de hacerle la vida miserable que le pedimos sea capaz de concentrarse. Si ha de progresar hacia una participación plena en el presente y dar los primeros pasos hacia la vida productiva, tiene que aprender a dirigir sus energías, es decir, tiene que aprender a concentrarse. Únicamente si vivencia verdaderamente cada ahora y cada necesidad podrá cambiar del "ahora necesito esto" al "ahora necesito aquello".

Además, la técnica de concentración (el darse cuenta focalizado) no da una herramienta de terapia en profundidad, más que en extensión. Concentrándose en cada síntoma, en cada área del darse cuenta, el paciente aprende muchas cosas de sí mismo y de su neurosis. En primer lugar aprende lo que está vivenciando realmente. Aprende cómo lo está vivenciando. Y aprende cómo sus sentimientos y su comportamiento en un área, se relacionan con sus sentimientos y con su comportamiento en otras áreas.

Volvamos por un momento a esa clásica manifestación sicosomática: el dolor de cabeza. Muchas veces los pacientes lo citan como uno de sus síntomas más molestos. Se quejan de que su dolor de cabeza los molesta y ahora que vienen al tratamiento, quieren molestarnos a nosotros con sus síntomas. Desde luego que pueden hacerlo. Pero nosotros también los molestamos, les pedimos que tomen menos aspirina y más responsabilidad. Hacemos esto pidiéndoles que descubran mediante la vivencia cómo se producen sus cefaleas. (La experiencia del "ahá" que viene con el descubrimiento es uno de los agentes curativos más poderosos.) En primer lugar les pedimos que localicen el dolor y que permanezcan con él, que se sienten, o se tiendan en el diván, pero siempre con su dolor. Les pedimos que se concentren en el dolor, no que se deshagan de él. En el comienzo, sólo algunos podrán soportar la tensión. La mayoría de los pacientes tenderán a interrumpir inmediatamente dando explicaciones, haciendo asociaciones o descalificando nuestro trabajo. Por lo tanto, el terapeuta tendrá que trabajar vina a una estas modalidades diversas de interrupciones y tendrá que cambiar estas interrupciones en funciones "yo". Esto significa que incluso antes de trabajar sobre el dolor de cabeza habremos logrado ya bastante integración. Supongamos que el terapeuta le pide al paciente que se quede con sus dolo-

enfoque guestáltico

res y el paciente responde, como es muy frecuente, "esto es una tontería". Si al menos aprendiera a decir "lo que esté tratando de hacer es una tontería", estaría dando un pequeño paso hacia adelante. Con este pasito hemos transformado una partícula de "it" (ver nota 7, pág. 46) en una función de contacto, en una autoexpresión. Incluso podemos proseguir con esta afirmación y pedirle al paciente que elabore sobre ella. Esto le daría la oportunidad de sacarse de encima mucho de su tácito escepticismo, desconfianza, etc., y todo es parte de sus asuntos inconclusos que se están evitando su participación total en el presente.

Pero finalmente será capaz de quedarse con su dolor de cabeza y con sus dolores, que ahora ya pueden localizar. Este "quedarse con" es una apertura a la posibilidad de desarrollar contacto con el sí mismo. Si se queda con sus dolores podrá descubrir que ha estado contrayendo algunos músculos o que siente adormecimiento. Supongamos que descubre que sus dolores están asociados a contracciones musculares. Verá entonces que puede crear e intensificar voluntariamente sus propios dolores. Puede que ahora, en vista de sus descubrimientos, diga "Es como si se me estuviera contrayendo la cara para no llorar". El terapeuta podría preguntar entonces, "¿te gustaría llorar?" Y luego si le pedimos que nos dirija esta afirmación directamente a nosotros, puede que estalle en llanto. "No quiero llorar, maldito sea. Déjeme tranquilo, déjeme en paz". Aparentemente su dolor de cabeza era una interrupción de la necesidad de llorar. Se hace aparente que ha perdido su necesidad de interrumpir su llanto dándose a sí mismo dolores de cabeza. En el mejor de los casos, el paciente también perderá su necesidad de llorar ya que si la terapia se puede concentrar en este único factor durante un tiempo suficiente, podrá trabajar sus interrupciones del pasado que también lo llevaron a la necesidad de llorar en el presente. Sin embargo, incluso antes de llegar a esta etapa, se ha progresado bastante. El paciente ha transformado un compromiso parcial (el dolor de cabeza) en un compromiso total (el llanto). Ha transformado un síntoma sicosomático en una expresión total de sí mismo, porque durante sus pequeños estallidos de desesperación estuvo total y enteramente comprometido. De modo que mediante la técnica de la concentración el paciente ha aprendido a participar plenamente en al menos una experiencia del ahora. Al mismo tiempo, ha aprendido algo acerca de su proceso de autointerrupción y de los modos como estas autointerrupciones se relacionan con la totalidad de su experiencia. Ha descubierto uno de sus medios de manipulación.

Como ya lo hemos dicho antes, el neurótico es un autointerruptor. Todas las escuelas de sicoterapia lo toman en cuenta De hecho Freud construyó su terapia en torno al reconocimiento de este fenómeno. De todas las modalidades posibles de autointerrupción, escogió

terapia del aquí y ahora '*

una muy decisiva, que denominó el Censurador. Dijo: "No interrumpas el flujo libre de tus asociaciones". Pero también supuso que el Censurador era el sirviente de la vergüenza, y asi hablo Freud: No tencas vergüenza" Y precisamente con estos dos tabúes interrumpió la vivencia de la disolución de la vergüenza Esto da como resultado una desensibilización, una incapacidad de sentir vergüenza o incluso (y esto es aún más aplicable a los pacientes en terapia reichiana) un atrevimiento sobrecompensador. Lo que corresponde abordar en terapia no es el material censurado sino el acto mismo de censurar, la forma que toma la autointerrupción. Nuevamente vemos que no se puede trabajar desde adentro hacia afuera, sino desde afuera hacia adentro.

El proceso terapéutico (que es el establecimiento del sí mismo mediante la integración de las partes disociadas de la personalidad) debe llevar al paciente al punto en que ya no se siga interrumpiendo a sí mismo, es decir, hasta el punto en que ya no es neurótico. ¿Cómo podemos lograr esto sin cometer el error de interrumpir la interrupción? Ya hemos mencionado el mandato de Freud "no censures" que en sí es una censura al censurador, una interrupción al proceso de censurar Lo que corresponde hacer es percatarnos y tratar con los cómo de cada interrupción, antes que con el censurador, que equivale al postulado de Freud del porqué de la interrupción. Si nos ocupamos de las interrupciones per se, estaremos ocupándonos del cuadro clínico directo, de la vivencia en que está el paciente Nuevamente vemos que estamos tratando con la superficie que se está presentando a sí misma. No hay necesidad de adivinar o interpretar. Escuchamos la interrupción de una frase o nos percatamos de que el paciente mantiene el aliento o vemos que empuña una mano como para golpear a alguien, o está moviendo sus piernas como para patear, u observamos cómo interrumpe el contacto con el terapeuta dirigiendo su mirada a la pared.

¿El se dará cuenta de estas autointerrupciones? Esta debe ser nuestra primera pregunta en tales situaciones. ¿Sabrá que está haciendo esto? A medida que se da más y más cuenta de los modos cómo se interrumpe a sí mismo, inevitablemente se dará más cuenta de lo que está interrumpiendo Como vimos en nuestro ejemplo del dolor de cabeza, quedándose con su interrupción, descubrió cómo estaba usando este mecanismo (de su dolor de cabeza) para interrumpir su propio llanto. Este ejemplo muestra cómo concentrándose en las interrupciones per se y en los "cómo" de ella y no en los "por qué" el paciente llega a darse cuenta del hecho de que se está interrumpiendo a sí mismo y de lo que está interrumpiendo. También llega a ser capaz de disolver sus interrupciones y a vivir y concluir una experiencia inconclusa.

enfogue guestáltíco

Los mecanismos neuróticos de la introyeeción, la proyección y la retroflección son mecanismos de introyeeción y muchas veces se desarrollan en respuesta a interrupciones provenientes del mundo exterior. En el proceso normal de crecimiento aprendemos por ensayo y error, poniendo nuestras vidas y nuestro mundo a prueba tan libre e ininterrumpidamente como sea posible.

Imaginen un gatito trepando a un árbol. Está comprometido en experimentar. Pone a prueba su balance, prueba su fuerza y su agilidad. Pero la mamá gata no lo deja en paz; insiste en que baje de ahí "Te puedes quebrar el pescuezo, gatito malo", le dice. ¡Cómo interrumpiría una situación así el placer de crecer que siente el gatito! Incluso llegaría a interrumpir el proceso mismo del crecimiento. Claro que los gatos no se comportan en forma tan estúpida. Ellos dejan la búsqueda de la seguridad a los seres humanos.

Bien por el contrario, el gato, al igual que cualquier otro animal y cualquier otro ser humano sensato, considerará la esencia del criar en la transformación del apoyo externo en autoapoyo. El gatito recién nacido ni puede alimentarse ni transportarse ni defenderse. Para todo esto necesita a su madre. Pero eventualmente, él mismo desarrollará los medios para esto, en parte desarrollando sus propios instintos innatos y en parte por aprendizaje ambiental. En el ser humano, la transición del apoyo externo (la madre) a autoapoyo, es desde luego más complicado. Baste con considerar únicamente la necesidad de cambiar pañales, de vestirse, de cocinar, de escoger una profesión, o de adquirir conocimientos.

Debido a que nos vemos forzados a aprender tanto a través de la educación como usando nuestros instintos heredados, falta gran parte de la Intuición animal respecto de lo eme es el procedimiento adecuado. En lugar de esto, el procedimiento "adecuado" se establece por fantasías compuestas que se van pasando modificadas de generación en generación. Son más que nada funciones de apoyo para el contacto social, como los modales y los códigos de conducta (ética), los medios de orientación (la lectura, weltanschauugen), los patrones de belleza (estética) y la posición social (actitudes). Sin embargo, muchas veces estos procedimientos no están orientados biológicamente, por lo tanto alteran la raíz misma de nuestra existencia y conducen a la degeneración. Pero ya sea que estos procedimientos son antibiológicos o antipersonales o antisociales, de todas formas son interrupciones del proceso en transcurso que dejado a su propio destino llevaría al autoapoyo.

Tales interrupciones son las pesadillas en el crecimiento del pequeño. Son las interrupciones del contacto enunciadas en frases como "no toques eso" y "¡no hagas eso!", que vuelan por sus oídos día y noche. También su deseo de interrumpir a mamá se ve interrumpido con frases como: "Déjame en paz". "¿No puedo acaso tener

terapia del aquí y ahora ?un momento de descauso en esta casa?" También su retirarse se ve interrumpido. "Ahora te quedas ahí hasta que termines tus tareas y no te pongas a soñar", o también, "no puedes salir a jugar hasta que no te comas todo lo que tienes en el plato".

¿Debiéramos entonces seguir una política de total no interrupción? Como todo otro animal, el pequeño tiene que probar el mundo, tiene que descubrir sus posibilidades, tiene que tratar de expandir sus fronteras, tiene que experimentar cuan lejos puede llegar. Pero al mismo tiempo hay que evitar que se dañe seriamente a si mismo o a otros. Tiene que aprender a enfrentar las interrupciones.

El problema más serio comienza cuando los paares interfieren con la maduración del niño, ya sea mimándolo e interrumpiendo sus intentos de comenzar su propia orientación, o siendo sobreprotectores, destruyendo con ello su confianza en su propia capacidad de sostenerse a sí mismo dentro de los limites propios de su desarrollo. Si consideran al niño como una posesión que debe ser exhibida intentarán crear precocidad haciéndole exigencias ambiciosas, que él no puede realizar por carecer en ese momento de apoyo interno suficiente. Los padres sobreprotectores bloquean la maduración del niño al no darle ninguna oportunidad de utilizar los apoyos internos que ha desarrollado. Puede que el primer niño crezca autosuficiente, y el segundo dependiente, pero ninguno se apoya a sí mismo.

Nuestros pacientes llegan hasta nosotros habiendo incorporado las interrupciones de sus padres en sus propias vidas, y esto es introyección. Tales pacientes son los que nos dicen, por dar un ejemplo, "¡Los hombres grandes no lloran!". Llegan hasta nosotros habiendo desposeído las partes ofensivas de sí mismos -las mismas que fueron interrumpidas en su niñez- esto es proyección. "¡Esos malditos dolores de cabeza!, ¿por qué tendré que sufrir yo de ellos?" Puede que conviertan las cualidades que sus padres consideraban y las manifestaciones que acarreaban, en contra de sí mismos. Esto es retroflección. "Debo controlarme a mí mismo. No me debo permitir llorar". Puede que hayan llegado a tal grado de confusión con las interrupciones de sus padres que renuncian completamente a su identidad y se olvidan de la diferencia y la relación existente entre sus necesidades internas y los medios externos de satisfacerlos. Este resultado es confluencia "siempre que me gritan me da dolor de cabeza".




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   18


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad