Cuando un hijo muere. Logoterapia y ayuda mutua



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Trabajo publicado en la Revista Mexicana de Logoterapia, Octubre 2003

CUANDO UN HIJO MUERE. LOGOTERAPIA Y AYUDA MUTUA


Dr. Gustavo A. Berti y Prof. Alicia E Schneider-Berti

San Lorenzo 1325, 5800 Río Cuarto

Telefax 058-632175

Dr. Gustavo A. Berti

Diplomate American Board of Neurological Surgery

Titular, Asociación Argentina de Neurocirugia

Diploma de Especialista, Academia Nacional de Medicina

Alicia Schneider-Berti

Profesora Superior de Inglés, Universidad Nacional de Río Cuarto


RESUMEN

La muerte de uno o más hijos constituye la crisis existencial más severa por la que un ser humano puede pasar. En el momento en que los autores crearon el grupo RENACER, de ayuda mutua para padres que pierden hijos, no existía en nuestro país institución alguna, gubernamental o privada que pudiera apoyar a las personas que atraviesan esta crisis.

Se discuten las implicancias mostrando enfoques biologistas, afectivos, familiares y sociales y, finalmente, existenciales de estas pérdidas y se propone como respuesta la tarea de ayuda mutua llevada a cabo con una orientación existencial humanista apoyada en la Logoterapia y fundamentalmente el Análisis Existencial de Viktor Frankl. Se evalúan los métodos naturalista y fenomenológico para analizar esta condición y se destaca el abordaje fenomenológico utilizado por los grupos, que permite que el sufrimiento de los padres sea reconocido como lo que es -una condición existencial- y no como un mero estado depresivo.

Finalmente se analiza el sustento antropológico-filosófico de RENACER que permite a los padres "huerfanos" comprender que son seres esencialmente responsables por su propia vida y que si bien han perdido hijos, la decisión de enfrentar su dolor con dignidad o morirse con sus hijos depende únicamente de ellos. El resultado de esta tarea se desprende del hecho que en los 14 años de vida existen centenares de grupos en Argentina ,Uruguay, Paraguay, México, España y desarrollos futuros en Perú, Australia y Panamá.

SUMMARY

The death of one or more children constitutes the most severe existential crisis a human being can go through. At the moment in which the authors created the mutual help groups RENACER for parents who lose a child, it did not exist in our country any kind of government or private institution that could help and support the people who go through this crisis.



In this paper the somatic, affective, familiar, social and existential implications of these loses are discussed and mutual help as a solution to the problem, with an existential, humanist orientation is proposed. This task is based on Logotherapy and fundamentally the Existential Analysis of Viktor Frankl. The naturalist and phenomenological methods are discussed to analyze this condition and the latter approach is emphasized, approach which allows the suffering of the parents to be recognized for what it is -an existential condition- and not a mere depressive condition.

Finally the philosophical-anthropological sustention which permits the "orphan" parents realize that they are essentially responsible for their own lives is analyzed, and parents are guided to understand that even though they have lost children, the decision to bear their grief with dignity or to die along, either affectively or really, with their children depends solely on them. The result of this work can be deduced by the fact that in the 14 years of its existence, there are now hundreds of groups in Argentina, Uruguay, Paraguay, Mexico, Spain, also future developments in Peru, Australia, Panama, and keeps growing.

"Hay eventos de tan sobrecogedora magnitud que uno no debe recordarlos todo el tiempo, pero tampoco debe olvidarlos"

Rabino Israel Spire


LA MUERTE DE UN HIJO. RESOLUCION A TRAVES DE LA AYUDA MUTUA

INTRODUCCIÓN

La muerte de uno o mas hijos constituye una verdadera conmoción existencial para los padres "huérfanos". Es la experiencia más severa por la que un ser humano puede pasar, a punto tal que los criterios tradicionalmente usados para identificar y clasificar un duelo como patológico son, en si mismos, componentes normales del duelo de los padres "huérfanos" (1)

Recientes informes indican que en 1995, en las calles y rutas de nuestro país, 10.029 personas perdieron la vidas en accidentes de transito. El 51% de esas personas tenían entre 17 y 30 años y un 29% más entre 30 y 45 años(2). Ambos grupos en edad de tener sus padres vivos aún. La muerte de una persona joven produce una severa discapacidad afectiva no solo en la familia nuclear, sino también en la familia extendida, afectando -generalmente- a dos padres, cuatro abuelos, un promedio de dos hermanos, de manera que por cada uno de ese 51% de jóvenes que pierde su vida anualmente en accidentes -sin contar los decesos por SIDA, otras enfermedades, suicidio y violencia por terceros-, queda un promedio de 8 personas con la certeza de una vida de sufrimiento por delante. Esto suma, como cifra mínima, nada menos que unas 40.000 personas anualmente...equivalente a la población total de una ciudad tipo del interior de nuestro país. Las implicancias sociales, económicas y médicas de esta realidad son pavorosas a la vez que no cuantificadas hasta el presente. Pero lo que es aún más trágico es la falta de apoyo para esas personas a nivel institucional, sea éste estatal o privado.

Es precisamente debido a esta última realidad que el 5 de Diciembre de 1988, seis meses después de perder a Nicolás, nuestro único hijo varón, de 18 años, en un accidente de transito, formamos en la ciudad de Río Cuarto el primer grupo de ayuda mutua para padres que pierden hijos en Latinoamérica, con el nombre de RENACER, como una decisión nuestra de hacer un homenaje a ese hijo que tanto nos había marcado con su partida. Éste homenaje debía, indefectiblemente, ser un homenaje de vida, y que mejor que tratar que nuestro dolor sirviese para que otros padres sufrieran menos. Actualmente existen centenares de grupos en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, España, Panamá, junto con intenciones de comenzar en Perú y Australia. Funciona de acuerdo con las pautas clásicas de los grupos de ayuda-mutua, es decir: grupos de pares, horizontales, sin jerarquías, sin personería jurídica y sin profesionales, salvo que hayan perdido hijos y participen en tal condición. No esta afiliado a religión alguna, secta, partido político, organización o institución. No es un grupo anónimo, ya que sus integrantes si de algo están orgullosos es de su sufrimiento llevado con dignidad aceptando así, libre y responsablemente, el rol de "referentes sociales" que la comunidad les confiere. Por ultimo, frente al conocimiento de que cuando muere un hijo algo de sus padres muere con el, RENACER propone que lo que muera sea el ego y no el ser, por lo tanto ha elegido no tener personería jurídica para que no existan cargos que conlleven en si una eventual lucha por ellos con el consiguiente reverdecer de ese ego.

Los integrantes de los grupos se reúnen con el propósito de: enfrentar su dolor, aprender de él, otorgarle un sentido a ese sufrimiento, lograr finalmente trascenderlo y en ese proceso encontrar un nuevo significado a la vida, para terminar brindando lo aprendido a todo padre que de aquí en mas viva una experiencia similar, cumpliéndose así el ciclo de la ayuda mutua.

ABORDAJE DEL PROBLEMA

El abordaje naturalista, es decir sintomático, de este profundo pesar frente a un destino inesperado, no deseado e inescapable, muestra en esos padres una descompensación no sólo psíquica sino también biológica. Schwartz considera que la perdida de un hijo ocasiona en la familia un golpe narcisista...la desolación está íntimamente conectada y relacionada con las pulsiones de la libido(3). Para Jackson, la muerte de un hijo no sólo es inapropiada en el contexto de la vida, sino que su naturaleza trágica e inesperada es una amenaza básica a la función de paternidad(4).

Este mismo abordaje naturalista con su lógica tendencia a ver al sufrimiento como una enfermedad tiene la desventaja de ignorar la parte humana del hombre, es decir su dimensión espiritual, que es la que nunca enferma y es donde el ser sufriente ha de encontrar los recursos que le permitan trascender esta verdadera conmoción existencial(5).

¿Cómo abordar entonces esta crisis que afecta no sólo el cuerpo y la psiquis sino la existencia entera del hombre doliente? Para describir la tarea que llevamos a cabo desde hemos optado por el método fenomenológico que, además, es la manera en que los grupos trabajan.

Es necesario entonces hacer un breve comentario sobre la fenomenología, modelo este que debe su aparición a Edmund Husserl (1859-1938) catedrático de Filosofía de la Universidad de Friburgo a partir de 1916, donde fue profesor de otro gran fenomenólogo, Martín Heidegger. La fenomenología con su exhortación sencilla, pero de enormes implicancias, de "volver a las cosas en si mismas" trata de evitar el uso de hipótesis y premisas no examinadas, es decir, de prejuicios y preconceptos -que indefectiblemente llevan a un psicologismo- para estudiar los fenómenos tal como se presentan, lo que nos permite ver lo que se muestra, tal como se muestra en si mismo, efectivamente por si mismo. Este análisis fenomenológico no se limita a las apariencias superficiales sino que las trasciende para encontrar las estructuras y los significados subyacentes o esenciales.

En este momento es útil la comparación entre síntoma y fenómeno para ir introduciéndonos con más claridad en el problema del sufrimiento y el ser-sufriente. Por síntoma entendemos algo que no es (enfermedad) y que responde o se debe a algo que si es (enfermedad), así por ejemplo, la tos es un síntoma que refiere a una enfermedad bronquial o pulmonar, es una relación de referencia. Dörr al ver la medicina somática preocupada fundamentalmente del reconocimiento y manejo de síntomas, define a estos como el elemento visible de un complejo funcional y supone legítimo el salto desde la manifestación externa o síntoma a la enfermedad como totalidad(6)

La palabra fenómeno viene del griego fainestai que significa "resplandecer", "aparecer", "mostrarse", es decir lo que se muestra, aparece, brilla, se hace evidente, aquello que es como es y tal como es, y detrás del cual, a diferencia del síntoma, no hay nada.

Abordaje Biológico

A partir de un enfoque biológico -que interpreta la esfera somática del ser-, los padres que pierden hijos presentan "síntomas" tales como intensas sensaciones de opresión precordial, falta de apetito, alteración de los ritmos biológicos: trastornos del sueño, del período menstrual, de las deposiciones(constipación o diarrea), pérdida o aumento exagerado de peso, pérdida del cabello, dolores difusos, cansancio crónico, llegando en casos extremos a infarto de miocardio y, de manera diferida, a la aparición de enfermedades neoplásicas debido a la inmunodeficiencia producida por estados depresivos crónicos.



Abordaje Psicológico

Desde el enfoque psicológico -que interpreta la esfera psíquica del ser-, los padres experimentan profundas sensaciones de angustia, sensaciones de mutilación y discapacidad (7), crisis de llanto espontáneas y a veces incontrolables, sensación de pánico, vergüenza, miedo, desesperanza, sensación de privación y vulnerabilidad, pérdida de orientación temporoespacial con episodios de conducta autómata y amnesia posterior, profunda pérdida de autoestima con severa sensación de culpa, sentimientos de ira, búsqueda ilógica o aún irreal de responsables, cuestionamiento o negación de su fe; además de las serias alteraciones en las relaciones interpersonales tanto en el núcleo familiar como la familia extendida, en el ámbito social y laboral, y finalmente el sentimiento que ya no vale la pena seguir trabajando, socializando y aún viviendo.

El análisis natural o sintomático de este proceso, en especial cuando ya ha superado el tiempo "preestablecido" para un duelo normal -situación que se da en la inmensa mayoría de los padres-, nos lleva fácilmente a hacer un diagnóstico de duelo patológico o de depresión. Este enfoque con la lógica tendencia a considerar a los fenómenos más humanos del hombre como lo son el sufrimiento y la pena, como causas de disharmonia psíquica (depresión), conlleva la tentación de acudir a la ayuda de la psicoterapia para su "elaboración" o al tratamiento farmacológico para su "ocultamiento". El abordaje sintomático considera a esta crisis existencial como una enfermedad somato-psíquica, haciéndola objeto de un doble reduccionismo: por un lado interpreta como enfermedad a una condición existencial del hombre como es el sufrimiento, y por otro lado niega -por omisión- la dimensión espiritual del ser, con la consiguiente pérdida de la unidad existencial a pesar de la multiplicidad dimensional.

Abordaje Existencial

El abordaje fenomenologico -que interpreta la esfera existencial-, va más allá de la dimensión psicológica y la dimensión somática, los incluye y a la vez los trasciende, se introduce ya en la dimensión espiritual del hombre, aquella que lo hace ser hombre (8). Este abordaje, por el contrario, nos permite ver a la muerte de un hijo como lo que realmente es: una conmoción existencial de la que ningún padre puede emerger igual que antes. Nos permite darnos cuenta que entre 2 y 3 de cada 4 matrimonios que pierden hijos se destruyen; nos abre los ojos al escapismo de los hermanos que quedan -al no saber enfrentar esta realidad para la que no existe referencia previa en sus historias personales de vida- a través del alcohol, drogas, matrimonios apresurados etc., y nos permite, además, plantearnos preguntas que han de decidir el curso futuro de nuestra existencia, tales como ¿Quién o qué seremos después de perder uno o más hijos? ¿Seres inútiles, resignados a morir en vida, paralizados por nuestros sentimientos? ¿O es posible acaso encontrar sentido a esta tragedia y transformar un sufrimiento de esta magnitud en una etapa de crecimiento?

Por último, el modelo filosófico-antropológico de Viktor Frankl, la Logoterapia y el Análisis Existencial, al reintroducir la dimensión espiritual en ese complejo ser multidimensional (bio-psico-espiritual) que es el hombre, nos facilita a nosotros, seres sufrientes, una plataforma desde donde lanzarnos a la ardua conquista de una paz interior que llega solamente al encontrarle sentido a esta conmoción existencial.

La logoterapia y análisis existencial ve al hombre como un ser conciente( libre) y responsable, viviendo en la tensión entre el ser y el deber ser, orientado siempre a la búsqueda de sentido a los interrogantes que la vida le plantea y los valores que esperan ser realizados por él. La libertad del hombre frankliano no es libertad de sus condicionamientos propios (cuerpo y mente) o externos (destino), sino libertad para oponerse, para enfrentarse a esos condicionamientos(9). Este modelo presenta la característica de ser aplicable tanto como método terapéutico (psicoterapia) como por el hombre no enfermo que busca respuesta a sus interrogantes existenciales. Es en este último sentido que Renacer reconoce y aplica este fundamento filosófico.


FUNDAMENTOS

Compartiremos con ustedes la experiencia de 14 años de trabajo con grupos de ayuda mutua para padres que han perdido hijos -sin importar la causa de la muerte o la edad- que funcionan distintos países con el nombre de RENACER. Grupos conformados por miles de padres con quienes hemos compartido experiencias dolorosas de vida, tristeza, compasión , amor y finalmente una nueva actitud ante la vida al darnos cuenta que ella tiene un sentido incondicional. Trataremos de demostrar cómo la antropología frankleana (incorporando la dimensión espiritual o noética y centrada en el sentido) puede ser aplicada exitosamente aún por el hombre común sin conocimiento previo en la materia (10), (11).

Nos sentimos enormemente agradecidos a la hija que quedara con nosotros, Luciana, -quien tenía 15 años en el momento de perder a su hermano- porque con su sola presencia nos recordó que la vida continuaba y que ella merecía padres enteros , a pesar de todo.

Cuando iniciamos esta tarea, lo hicimos con el firme convencimiento que el sufrimiento no era, ni lo será jamás, una enfermedad, sino una condición existencial del ser humano, y que, aún en casos de enfermedades, el hombre no es su enfermedad, que el ser humano es infinitamente más que su enfermedad, y que precisamente en ese ser más que... es donde se hallaban los recursos necesarios para trascender esa conmoción existencial. El siguiente párrafo del libro "El Hombre Doliente" de Viktor Frankl nos aclara este punto:

"La relación entre la persona y su organismo somático es una relación instrumental; el espíritu instrumentaliza lo psicofísico; la persona maneja el organismo psicofísico, lo hace 'suyo' haciéndolo herramienta, organon, instrumento.

"La persona se relaciona con su organismo como el músico con el 'instrumento'. Una sonata no puede ejecutarse sin piano ni sin pianista. Pero esta comparación falla como toda comparación, ya que el pianista es visible mientras que el espíritu es invisible (sin ser irreal por ello). La comparación falla porque el pianista y el piano están en un mismo plano, literalmente en el mismo podio, mientras que el espíritu y el cuerpo no se encuentran en la misma escala de ser.

"A pesar de este fallo, consideramos fecunda la comparación. Ni el mejor pianista puede tocar

bien en un piano desafinado (símil de la enfermedad). Entonces se llama al afinador (intervención

del médico) y éste afina el piano (símil del tratamiento). ¿Quién osará afirmar que el arte del

pianista se debe al piano afinado? El piano afinado no es capaz ni siquiera de suplir los defectos

del mal piano"(12)

Jaspers introdujo el término "situaciones límite" para definir crisis existenciales de una severidad y complejidad tal que producen verdaderas conmociones existenciales en el ser humano. Instancias de la existencia de aparición brusca, impensadas, inesperadas... e inescapables. Situaciones que producen un cisma en la vida, que hacen, quizás por vez primera, al hombre darse cuenta que es un ser histórico, inmerso en el devenir de su propio ser. Y lo que es más importante aún, le hacen ver que su pasado, que su historia ya realizada no puede ser cambiada y por eso mismo lo confrontan, esta vez de manera ineludible, con su propia conciencia en un mano a mano que no permite el escape de la responsabilidad existencial. Ante esta profunda señal de alerta implícita en la crisis, el hombre despierta a su intuición, a ese presaber intuitivo, del que nos habla Frankl, y conoce, sabe que la salida existencial yace por delante suyo, en lo que aún queda por realizar de ese futuro en el que yacen las posibilidades aún no realizadas, se da cuenta que la única manera de eliminar la oscuridad es dejando entrar la luz.



A lo largo de este trabajo con padres sufrientes y grupos de ayuda mutua, hemos aprendido que nuestra tarea tiene que ver con un sufrimiento inevitable y que por lo tanto debe estar orientada hacia el hallazgo de sentido en ese sufrimiento, que el objetivo común en los grupos, no debe ser no sufrir sino no sufrir en vano(13), que deben ayudar a sus integrantes, no a trabajar con los hechos del pasado que no pueden ser cambiados, sino a abrirse a ese mundo en el que esperan las posibilidades aún latentes en sus vidas, que deben ayudarlos a elegir correctamente entre todas las posibilidades, que deben encontrar las opciones con sentido, que deben emprender el camino, el único camino con sentido que esa conmoción existencial les plantea: el camino final de humanización.

¿ Cuál es el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen? ¿ Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en el sí mismo y preocuparse por el otro?. Se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquél para quién yo soy el otro. Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno.

Frankl nos deja la "convicción de que toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor"(14). Y el amor es humilde y es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado latentes en la existencia de la mayoría de los integrantes de los grupos, y los tres son fenómenos específicamente humanos que reflejan la autotrascendencia -el estar siempre orientado a algo o alguien que no es él mismo- propia del hombre. Hemos llegado así a "descubrir" que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento inevitable no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser... trascendido(15).

DESARROLLO

Nunca es el ser humano confrontado con el sufrimiento, la culpa y la muerte tan abruptamente como cuando pierde un hijo. Muy profundo dentro nuestro nos damos cuenta que esto que nos sucede no es una enfermedad, sino una experiencia existencial, por lo que no encontramos, en la mayoría de los casos, ayuda adecuada de instituciones o profesionales. Como dice Viktor Frankl: "Solo el hombre que está adentro sabe. Su juicio puede no ser objetivo, su evaluación fuera de proporción, esto es inevitable..."(16). Este solo pensamiento convalida la creación de grupos de ayuda mutua para personas que enfrentan un sufrimiento espiritual, una verdadera conmoción existencial inevitable. En las palabras de la Dra. Elisabeth Lukas: " Donde el conocimiento científico fracasa, lo esencialmente humano debe prevalecer. En los límites de la comprensión la empatía debe encontrar las palabras"(17)

Durante el primer año de trabajo en el grupo recogimos experiencia de una manera intuitiva, más aún cuando no existía literatura sobre grupos de ayuda mutua con orientación existencial. También aprendimos de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross (18) que el proceso de duelo en padres dolientes se asemeja estrechamente a las etapas por las que atraviesa un paciente terminal:

1-Shock, negación.

"No, no mi hijo", cuando se nos notifica del accidente, o se nos da un diagnóstico.

2-Enojo, rebelión.

"Por qué yo", "por qué mi hijo", "Dios no existe", "Qué clase de Dios es este"

3-Negociación.(generalmente con Dios)

"Si me dejas ver a mi hijo una vez más te prometo..."

4-Depresión.

"La vida no tiene sentido"

5-Aceptación.

"Todo está bien"
Sin ayuda social (el grupo) hemos visto a padres quedarse en cualquiera de las primeras cuatro etapas por largos períodos de tiempo, pueden ser años, y en muchos casos puede prolongarse de por vida.

Trabajamos desde el comienzo de una manera intuitiva, con el concepto de que en medio de tanta adversidad, nosotros debíamos no solo sobrevivir, sino llevar nuestro sufrimiento con dignidad, "caminar con la frente alta". Estábamos siendo, sin advertirlo, testigos del despertar " del poder indomable del espíritu", llegándose muy profundo dentro de la dimensión de la libertad humana no sujeta a leyes deterministas. Un año después un "regalo de Dios" vino a nuestras manos en forma de un pequeño libro: "El hombre en Busca de Sentido" de Viktor Frankl. Al leerlo encontramos un paralelo entre nuestros sentimientos y los de los prisioneros en campos de concentración (19):

Como el prisionero, para el padre que pierde un hijo, el tiempo parece ilimitado y eterno. Frankl lo llama "la extraña experiencia del tiempo", un día puede antojársenos eterno, mientras que una semana puede pasar inadvertidamente en su totalidad. Cada día debe ser vivido con todos sus minutos, con los recuerdos diarios y las rutinas sin la presencia del ser amado. Confrontados con nuestro hijo muerto sentimos, como lo expresa Frankl que "todo lo que poseemos es nuestra existencia al desnudo". Nos muestra con toda su crudeza y por primera vez, la transitoriedad de la vida. Confronta a los padres con su propia finitud. Como el prisionero, ven ahora la existencia como provisional y de duración desconocida.No saben cuánto tiempo se sentirán de esta manera , no saben cuánto tiempo podrán vivir de esta manera. Frankl nos dice que "el hombre que no puede ver el fin de su existencia provisional es incapaz de plantearse una meta en su vida. Cesa de vivir para el futuro". En nuestro caso la vida misma no puede ser concebida sin ese hijo, esa posibilidad nunca fue siquiera considerada. Por lo tanto debemos encontrarle un nuevo sentido a nuestra existencia.

Hemos perdido aún nuestra identidad, ya no sabemos cuáles son nuestras creencias, y nos cuesta reconocer nuestra propia imagen en el espejo. Frankl nos dice que cuando el hombre se rinde y es incapaz de ver el futuro, vive de pensamientos retrospectivos (20). El pasado atenúa el horror del presente haciéndolo aparecer menos real. Y así ocurre con nosotros cuando tratamos de vivir en el pasado donde aún estaba nuestro hijo en su presencia física. Hemos visto repetidamente que esta faceta del duelo puede no ser trascendida jamás, haciéndose así evidente la cualidad atemporal del dolor cuando no existe ayuda adecuada. Confrontados con la pérdida de un hijo, algunos padres se sienten prisioneros de campos de concentración, pero no de guerra, sino del destino, el que aparece no solo como un cruel guerrero sino también como el regidor de sus vidas.

También muchos puntos en común con el análisis existencial de Frankl se hicieron evidentes, particularmente el hecho que pone el acento en la vida desde este momento en adelante, preocupándose no por los de donde y los por qué sino por los para qué y hacia donde, trabajando con los aspectos más fuertes de nosotros mismos, haciéndonos ver que no somos víctimas indefensas del destino, aprendiendo que esa lucha con él no es tan desigual como parece. El nos interroga- para algunos las preguntas pueden ser más complejas (el suicidio de un hijo, la pérdida de un único hijo, la pérdida de todos los hijos)- , pero nos da a todos igual oportunidad de responder. Si esta respuesta se canaliza a través de los valores de actitud lo hacemos de la manera más digna y elevada que el hombre puede elegir. Pues estos valores que emanan del hombre mismo, no están dirigidos a él sino a la vida misma, a Dios, y representan el máximo grado de responsabilidad individual ante la vida. Por valores de actitud entendemos la respuesta existencial del hombre frente a situaciones que no pueden ser cambiadas, en las que sólo queda la actitud a tomar.

LA PREGUNTA SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA

Mientras el trabajo con los grupos proseguía se hizo muy claro que, como dice Elisabeth Lukas: "Nunca la pregunta por el sentido de la vida está tan presente como ante una pérdida dolorosa"(21). Todos los padres se preguntan si la vida aún tiene sentido. Algunos temen el vacío existencial que perciben les espera, mientras que otros se dan cuenta por primera vez que ha sido el compañero inseparable de sus vidas.

Y así como Frankl les dice a sus camaradas prisioneros(22), nosotros lo hacemos en el grupo: que no importa lo que nosotros esperemos de la vida sino lo que la vida aún espera de nosotros. Que debemos dejar de preguntarnos sobre el sentido de la vida y más bien vernos a nosotros mismos como los que estamos siendo cuestionados, y que la pérdida de un hijo es la pregunta más importante que la vida nos ha hecho. Cómo respondemos a este interrogante marcará la diferencia entre una vida llena de sentido -quizá por primera vez- o una sumida en la desesperanza y la tristeza. Más aún hará la diferencia entre encontrar sentido en la partida de nuestros hijos o llorar para siempre sobre las preguntas sin respuesta, permitiendo así que nuestra vida sea destruida por esa persona que tanto amamos. Si nuestra elección es la primera, al vivir nuestra vida en homenaje a nuestros hijos los hacemos trascender en la forma en que la vivimos. En otras palabras: siendo responsables.

Nadie puede vivir nuestra vida por nosotros, el grupo puede sostenernos, apoyarnos, amarnos y guiarnos para encontrar nuestro propio camino, pero no puede cargar nuestra cruz individual. Nuestra oportunidad se encuentra en la forma en la que llevamos nuestra carga. Saber que nuestro sufrimiento puede tener un sentido nos ayuda a darnos cuenta de la oportunidad de crecimiento personal y espiritual inherente al sufrimiento, haciéndolo más dulce y fácil de llevar.

De acuerdo con Frankl hay tres caminos principales para llegar al sentido de la vida(23), y los hemos visto hacerse realidad en RENACER:

1- A través del encuentro con alguien, o sea los valores afectivos o vivenciales.

2- A través de los valores de creación, realizando una tarea.

3- Simplemente viviendo nuestra vida cuando las circunstancias no pueden ser cambiadas; sufriendo, cuando el tiempo de sufrir ha llegado, pero sufriendo con dignidad, elevándonos por encima de nosotros mismos, trascendiendo el sufrimiento y demostrando así uno de los aspectos más humanos del hombre: la capacidad de convertir una tragedia personal en triunfo. Estos tres caminos confluyen en uno sólo , como quizás en ninguna otra ocasión en la vida, en RENACER: el ser sufriente a quien amar se vuelve la tarea a cumplir, a través de los valores de actitud.

Y así lo hacen los padres, al emerger más sabios, más amorosos, más receptivos hacia aquellos que los necesitan, preparados para extender una mano o prestar un hombro hermano. Sabiendo que, frente a lo irreversible, frente a aquello que no puede ser cambiado, el hombre tiene aún la última de las libertades individuales: elegir la actitud conque lo enfrentará. Si será como la débil hoja arrastrada por los primeros vientos de otoño, o como el árbol fuerte pero flexible que se inclina y estremece pero se yergue fortalecido cuando la tormenta pasa. En las palabras de Kubler Ross: " Si protegiéramos las quebradas de los vendavales nunca veríamos la belleza de sus tallados"(24).

De esta manera, los padres en los grupos son testimonio viviente que, como dice Frankl, hay una dimensión en el ser humano que lo ayuda a trascenderse a si mismo hacia metas más allá de si , hacia un sentido que trasciende sus necesidades personales. Es esta libertad individual lo que le da propósito y sentido a la vida . Y nosotros sabemos que esto es lo menos que les debemos a nuestros hijos y a nosotros mismos.

METODOLOGÍA

DESARROLLO DE LAS REUNIONES

En las reuniones de grupo, tres instancias se suceden, sin que esto implique un orden o duración estrictos de las mismas. Si bien en un primer momento consideramos que una primera instancia debía ser la de catarsis, pronto nos dimos cuenta que este volver atrás sobre los hechos dolorosos y la exploración de emociones tan encontradas y negativas, propias de los primeros tiempos después de la partida del hijo, nos mantenía en un nivel testimonial desde donde se hacía muy difícil encontrarle sentido a este sufrimiento. Y lo que es más aún se hacía difícil no caer en un lamento continuo, consecuencia lógica de este tipo de procesos. Nos dimos cuenta que los padres que se acercaban a RENACER lo hacían en realidad no sólo porque habían perdido un hijo, sino, que habiéndolo perdido no querían seguir viviendo como lo estaban haciendo. La mayoría de ellos han hecho catarsis, quizá durante el velorio del hijo, los días posteriores con amigos, o familiares. Al llegar al grupo y advertir inmediatamente "cuántos somos", que no son los únicos que sufren, su perspectiva cambia inevitablemente. Como una primera instancia entonces, hemos llamado "el recibimiento", a ese espacio de tiempo antes de la reunión en si que puede durar de 30 a 45 minutos, donde los padres más antiguos van recibiendo a los nuevos, en una atmósfera distendida, de una manera cálida, interesada, y si no ha habido contacto previo con este papá, es esta la oportunidad de enterarnos de sus nombres, el nombre del hijo que partió, y su circunstancia particular de vida. Muchas veces el primer contacto se hace a través de una notita personal y algún material de RENACER, y quizá una visita previa antes de la primera reunión, lo que facilita la inserción del padre nuevo al grupo. De esta manera, y mezclando padres con diversos tiempos de duelo y asistencia a RENACER desde el primer momento los padres que recién ingresan pueden verse reflejados en sus pares, teniendo así la posibilidad de incluir a otros en su vida (derreflexión).

Nosotros consideramos a RENACER como un grupo de crecimiento interior y transformación y como tal de potencial ilimitado. Confrontado el hombre con esta conmoción existencial, tarde o temprano se enfrasca en un diálogo mano a mano con su conciencia. Allí surge, sin cuestionamiento o racionalización alguna, todo lo bueno y lo malo que hemos hecho y por sobre todo surge aquello que debe ser cambiado. Pero todo cambio asusta y más un cambio existencial. Allí es donde el grupo acompaña a cada uno de sus integrantes a dar ese gran salto, le apoya y fortalece para ese cambio que, después de todo, sólo puede hacerse en la más absoluta soledad existencial.

Volviendo a las diferentes instancias que generalmente se desarrollan durante una reunión, podemos ahora hablar de los diferentes niveles en los que el grupo funciona, y así describir tres niveles en RENACER. Esto no significa tres grupos distintos, sino niveles o momentos dentro de la misma reunión:

l) Tradicional: en este nivel el grupo está más orientado a lo que podemos llamar comportamiento testimonial, en el que la catarsis predomina. Los problemas que se plantean cuando el grupo no puede superar este nivel son: 1- La disolución luego que todos los testimonios se conocen tan bien que no queda ya nada por decir; 2- Facilitar el estado de lamento continuo de sus integrantes y 3- Fomentar el papel de victima de los padres, rol de por sí presente ya en muchos de ellos, como lo reportara Kliman (25).

2) Análisis Existencial: en este nivel de funcionamiento los padres actúan como seres a quienes la vida les ha hecho una pregunta extremadamente dura, y bucean en su inconciente espiritual por recursos interiores con los que ni siquiera habían soñado inicialmente. Este término fue acuñado por Frankl, quien nos dice que el análisis existencial entiende al hombre como un ser esencialmente responsable(26). Y agrega que no es el hombre el que debe cuestionar a la vida, sino que es él el que está siendo interrogado; solo que su respuesta debe siempre basarse en la acción, es solo a través de su accionar que las "preguntas vitales" pueden ser respondidas. Aquí Frankl va más allá aún para decir que la responsabilidad es la base fundamental del ser humano en cuanto representa una dimensión espiritual y no meramente impulsiva. En algún momento de esta etapa los padres son instados a reconocer que sus hijos ya no "han de volver". Se les dice que deben aprender a dejar ir a esos hijos con permiso , despues de todo es lo más importante que han hecho en sus vidas; puede no gustarnos, pero debemos respetarlo. Esta es una instancia muy importante para dejar el enojo y la rebeldía atrás y concentrarnos en que hacer con nuestras vidas de aquí en más. Es aquí donde RENACER actúa como una escuela de vida, asistiendo a cada padre en su propio análisis existencial, rescatando todas las experiencias positivas y cambiando todo lo que necesita ser cambiado. Es cuando los padres utilizan el grupo en este nivel cuando las preguntas que componen la tríada trágica: sufrimiento, culpa y muerte encuentran respuesta. El sufrimiento puede ser resuelto a través del servicio, hacia otros padres dolientes o cualquier otro ser sufriente, así vemos muchos padres miembros de los grupos que visitan orfanatos, hogares de ancianos, fomentan la donación de órganos, constituyen fundaciones para el alivio del mal responsable por la partida de sus hijos, etc. La culpa es resuelta a través del cambio existencial, y la muerte ahora se convierte en acicate para la acción responsable. Esta tarea de análisis existencial continúa a lo largo de toda nuestra vida, y en nuestra opinión es una de las razones más importantes para la permanencia de los padres en los grupos.

3) Trascendental: este nivel lo podemos llamar de "esclarecimiento", trascendencia de los problemas analizados a un nivel existencial; liberación, que en nuestro caso significa, llegar a un estado de paz interior, pero también haciendo uso de la responsabilidad que viene con la libertad, dándonos cuenta que somos responsables frente a nosotros mismos, frente a la sociedad, frente a Dios, y por sobre todo frente a aquéllos que en los momentos difíciles de la vida nos están mirando y protegiendo, y que son nada menos que nuestros seres queridos, quienes nos han precedido en el viaje evolutivo que llamamos muerte. La responsabilidad de los padres hacia la sociedad se vuelve evidente en las palabras de Frankl:" aquél que se eleva por encima de su dolor para ayudar al otro que sufre, trasciende como ser humano", mientras vemos a los ayudados de ayer convertirse en los ayudadores de hoy.

Ahora los padres son capaces de responder a las preguntas del destino en la forma más elevada posible, a través del ejercicio de los valores de actitud, que en este momento, con total comprensión de su significado, se vuelven contagiosos en el grupo de pares.

Cuando los padres comienzan a darse cuenta que nunca una persona que ha perdido uno o más hijos volverá a ser la misma , que algo cambia para siempre, es aquí donde RENACER se abre al análisis existencial . Ahora, apoyado por sus pares, el padre dolorido logra percibir, no aún de una forma conciente, que lo que debe morir es su ego y no su ser. Comienza a comprender, con el apoyo del grupo, que la pérdida de un hijo es la pregunta más importante que la vida le ha hecho, y por lo tanto la respuesta debe ser de igual importancia. El todavía no sabe cuál es esta respuesta, pero su intuición le dice que debe estar basada en una transformación espiritual. El grupo se expande al máximo de su potencial cuando cualquiera de los miembros trasciende sus sentimientos expresados en el nivel de análisis existencial y comienza a trabajar como ayudador. Después de una reunión a la que asistió una mamá por primera vez con todo su dolor, otra madre con un poco más de experiencia en el grupo dijo: "es la primera vez que he podido dejar mi dolor de lado y pensar solo en el suyo, y lo que podía hacer para ayudarla".

Cuando los padres comienzan a distanciarse de su dolor y comienzan a prestar más atención al de los otros, frecuentemente mencionan la falta de palabras en el lenguaje para describir sus sentimientos más íntimos, los que llegan a mucho más que la mera "felicidad", o un deber que ha sido cumplido, es más una sensación de que "todo está bien, que están finalmente en paz con la vida, que quizá este fue en realidad, su destino ". Que la vida, después de todo, necesita seres compasivos, y que es extremadamente difícil volverse compasivos leyendo libros, que es sólo como dice Frankl, a través del "sufrimiento sufrido con coraje" que la compasión puede ser ganada.

Cuando un padre nos dice que el no puede contener su asombro ante lo que siente cuando sus esfuerzos para ayudar a alguien han sido respondidos, y que carece de palabras para describir estos sentimientos, nosotros sabemos que una comunión absoluta con el otro ha sido lograda. Una comunión que puede solo ser alcanzada a través de la intuición. En las palabras de Bergson:" intuición es la empatía a través de la cual nos transportamos dentro de lo más íntimo del otro para coincidir con lo que es único y por lo tanto inexpresable". Y qué puede ser más único e inexpresable que la muerte de un hijo?

Nuestra experiencia personal con RENACER nos dice que hay padres que pueden resolver su dolor más rápido que otros y obtener así una mejor calidad de vida. Estos son lo que rápidamente se acomodan en el nivel trascendental. Son capaces de trascender su sufrimiento, "mirar al horizonte" y usar su capacidad para auto-distanciarse y muy rápidamente comienzan a ayudar al hermano que sufre. Son personas importantes como ayudadores, siempre con la palabra justa, con una actitud consoladora mientras se convierten no solo en referentes para el grupo sino también en referentes sociales. Ellos son prueba, una vez más, que la única forma de ser ayudados es ayudando a otro. Estos padres se consideran a si mismos seres totalmente responsables por sus propias vidas, han llegado a ver en la muerte de un hijo una pregunta muy importante que espera ser respondida, y que es precisamente ayudando a un hermano que sufre donde la respuesta se encuentra.

Y así finalmente, los padres en los grupos pueden decir junto a Frankl: hemos encontrado sentido a nuestras vidas, ayudando a otros padres dolientes a encontrar sentido en las suyas.

Bibliografía

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26. Frankl, V.E. :Logoterapia y Analisis Existencial. Herder, Barcelona, 1990:61-156



RENACER.
Lista de los diferentes grupos.

SEDE CENTRAL

RIO CUARTO

TE/Fax: (058) 632175 San Lorenzo 1325. (5800) Río Cuarto.Córdoba TE: 640394 / 646748 / 633228/ 623835


Pcia. de Córdoba.

Gral Deheza. TE: (058)695128 Gral Cabrera TE:( 0586)93025

Las Perdices TE: (0586) 95505 Laboulaye. TE: (0385) 27435

Cnel Moldes. TE: (0582) 81638 Villa Maria. TE: (053) 524865

San Francisco. TE: (0564) 25135 / 532459 Mattaldi-Jovita: TE: (0583) 81628

Córdoba Ciudad TE: (051)766065/ 253041 Córdoba Centro TE: (051)513141/ 804765


Pcia de Bs As .

Mar del Plata. TE: (023)820964/ 733400
La Plata. TE: (021)24-8699/ 84-2058 City Bell TE:(021)800522

Pigüé TE:(0923)5210

Nueve de Julio. TE: (0317)22808 Bahia Blanca. TE (091) 41942

Balcarce. TE: (0266)23854 Tandil. TE: (0293) 42841

Chivilcoy. TE: (0346) 319000

Olavarría TE:(0284) 26611

Necochea TE: (0262) 23605

Salto Buenos Aires 539 (2741) Salto Lobos TE: (0227) 21779

Pehuajó TE:(0396) 2669/ 70207 San Pedro TE:(0329) 24000

Lincoln TE: (0355)22456 Chacabuco TE: (0352) 27660

San Andrés de Giles TE:(0325)3349
Capital Federal y gran Buenos Aires.

TE:(01) 613 8010/ TE: 658 2591/ TE: 572 2933/ TE: 786 7492 TE:521 0491


Pcia. de Sta. Fe

Ciudad de Santa Fe TE: (042) 20190/ 63049 San Carlos Centro TE : (0404) 21055

Rosario TE: (041) 568414 / 403267 Rosario Zona Sur TE:(041)839127/ 831995

Venado Tuerto. TE: (0462) 26733/ 26442

Cañada de Gomez. TE: (0471)23023 / 23565 Rafaela TE: (0492) 23663

Villa Ocampo. TE:(0482) 66226 Rufino. TE: (0382) 28115

San Lorenzo TE: (0476)24449 Reconquista TE: (0482)29150

.

Capitán Bermúdez: TE: (041)912814 Casilda TE: (0464) 22842


Provincia de San Luis

San Luis TE: (0652) 28443
Provincia de Mendoza

Mendoza TE: (061) 247629 / 263438 San Rafael TE: (062)723880
Provincia de Tucuman

Tucuman TE (081) 212898 Monteros TE (081) 243266
La Pampa

Santa Rosa TE: (0954) 28345 Gral. Pico TE: (0302)25176
Provincia de Misiones

Posadas TE: (0752) 35579 Montecarlo TE: (0751) 80433
Provincia de San Juan

San Juan TE: (068) 210181/ 231096

Provincia de Entre Rios

Nogoyá TE: (0435) 21200 Paraná TE: (043)246273

Tierra del Fuego

Río Grande TE: (0964) 30110
Provincia de Catamarca

Catamarca TE: (0833) 23505

Provincia de Chubut

Puerto Madryn (0965) 51970 Comodoro Rivadavia. TE:(097)468620/ 478469

Esquel TE: (0945) 3182
Provincia de Salta

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Neuquén TE: (099) 431032/ 26514 Villa la Angostura TE: (0944) 94668

Pcia de Corrientes

Corrientes TE: (0783) 45342 Telefax: 25753 Pcia de Santa Cruz

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Pcia de Río Negro

Gral Roca Isidro lobos 1860.(Bo.Parque San Juan) (8332)Gral Roca

Bariloche TE: (0944) 30252

Pcia. de Santiago del Estero

Santiago TE: (085) 2418423

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República Oriental del Uruguay

Montevideo TE: 606668/ 204833 Florida TE: 2201

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República del Paraguay

Asunción TE: 205339/5050521


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