Cátedra libre de Derechos Humanos



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Facultad de Filosofía y Letras

CATEDRA LIBRE DE DERECHOS HUMANOS
EDUCACION Y POBREZA I

Sobre la construccion de experiencias, proyectos y espacios de subjetividad en contextos de pobreza

Foro Nº 24 de septiembre de 2004

Proyección del documental Caminar rompiendo esquemas

sobre 4 experiencias en escuelas de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
Panelistas

Silvia Bastasini, docente del primer ciclo en una escuela de Lugano

Elcira Bugarin. docente, directora de una escuela en José C. Paz

Patricia Redondo, educadora, escritora e investigadora


Silvia Bastasini

Es la primera vez que estoy en el foro. Trabajo en el distrito 20, en Ciudad Oculta y otras villas que hay alrededor y de un complejo, donde se registran problemáticas singulares.

Antes de contar un poco el proyecto, quería decir que los proyectos que generan algún tipo de transformación son los que tienen continuidad en el tiempo. Hay muchos proyectos muy creativos y maravillosos que están solamente basados en el esfuerzo de la escuela, del maestro, con lo cual el maestro pone energía y dinero muchas veces, y eso provoca un gran cansancio y el agotamiento del maestro y a la larga desgraciadamente desaparecen.

El proyecto que yo planteé tiene que ver con la especificidad de esta tarea que es enseñar a leer y escribir, que es una tarea sumamente difícil y de por sí agotadora en un marco de mucha pobreza. Pero no me refiero en este caso sólo a Buenos Aires. En general una cifra alta de la alimentación está bastante compensada por los comedores escolares y los comedores que hay en los barrios. Sí existe una pobreza del conocimiento, una pobreza de lectura, una pobreza de familia, familias muy disgregadas, familias numerosas con multiplicidad de hijos y los padres en general no son tenidos en cuenta como personas, y no son escuchados. Por lo tanto tenemos una gran cantidad de chicos que dificultosamente hablan, que hablan poco, esto de la expresión es muy común, no saben expresarse, no pueden expresar lo que sienten, lo que piensan, lo que les pasa, lo que opinan, no tienen como…

Basada un poco en estas creencias de lo que es el contexto y en algunas cosas que están medio en boga en este momento en la escuela, como por ejemplo la lectura por placer, y hay otras tan en común a todas las escuelas que es esta cosa de lecturas docentes, esto de discriminar las lecturas por edades y decir "bueno, de acá hasta acá puede leer un chico o se le puede leer a un chico de hasta 5 años o de 5 a 7, o más"…, y comparándolo con mi propia experiencia de la lectura, que todos son aprendizajes de la lectura, yo leía cosas rarísimas a los 7 años y no entendía ni la mitad de lo que leía, pero de alguna manera se me disparaban imágenes, ideas posibles, aunque no terminara de decodificar lo que estaba diciendo. Entonces estamos planteando esto: a ver qué pasa, si es “esto me pasa a mí” o “les pasa a todos”; qué les pasa a los chicos, qué les gusta, qué no les gusta, cómo aprenden a leer, cómo encuentran lo que les guste leer, y sin perder de vista el objetivo. El objetivo específico mío como maestra es que el chico aprenda a leer y escribir, ¿por qué? porque tengo la obligación de implantar igualdad de oportunidades: para disfrutar, para crecer, para manejarse en el mundo, para seguir estudiando, o no, pero que ellos hagan realmente la elección. Digamos, una disposición de la clase social o del lugar en donde se desarrolla este chico.

Entonces hice proyectos, presenté libros novedosos, los llamamos muchas veces los libros álbum, con una serie de autores, en los que aparece la imagen también como productora de lecturas diferentes a lo escrito, en general hay menos escritura y mucha imagen, pero que también se puede leer, desde el chico, compartiendo con el chico.

En realidad me superó el proyecto y aprendí mucho más de lo que pretendía y los chicos lo aprovecharon muchísimo, dando al espacio a la expresión y a la elección.

Lo quería trasladar en cuanto al tema de la lectura como placer. Hay una especie de desinformación al respecto, que se ha tomado este rubro de debate. Hay quien dice que hay una diferencia entre el placer y goce, por placer con la lectura superficial, y el goce está reservado solamente a aquellos que pueden acceder a una base de información, a una mayor educación, a una mayor posibilidad de análisis cuando se lee.

Entonces, en paralelo a esto descubrí que los chicos en realidad disfrutaban y pedían y volvían a pedir los libros que más habíamos charlado, analizado y leído una y otra vez, en los recreos, en los momentos libres, cuando terminaban la tarea, pedían esos que habíamos trabajado, era como que los disfrutaban mucho más. En base a eso empecé a trabajar más a fondo en la lectura, y no esta cosa superficial de “bueno, tengo la hora de lectura en la escuela y los chicos lean lo que lean”, y que no haya ningún trabajo posterior en esta lectura, una cosa muy libre que también debe coexistir con la que propongo, en la medida que exista el otro trabajo, porque es el otro trabajo el que creo que va a permitir realmente llegar a una igualdad de oportunidades de goce de la lectura. Es decir que si nosotros apuntamos todos a ser felices, digamos, es un derecho innato, y nosotros tenemos que facilitar ese camino.

Y en cuanto a la discriminación por edades, afirmo que no existe más allá de lo que les conviene al papá o al maestro que van a comprar acá y allá. Cualquier chico de cualquier edad puede disfrutar cualquier lectura, si sabemos trabajarla, si realmente provoca interés en el chico, porque tiene más que ver con su propia experiencia, con los libros, que con la edad, entre comillas.


Elcira Bugarin

Soy directora de la Escuela Nº 20 de José C. Paz, una de las escuelas en las que los alumnos vienen los márgenes exteriores. Estoy muy movilizada por el video, me moviliza siempre ver los chicos, porque hay un contraste enorme con la realidad que viven, la alegría que expresan...

Yo quisiera contarles cómo llegamos nosotros al proyecto de sectores populares, el proyecto que organizó el sindicato de la provincia de Buenos Aires, a través de cursos, capacitadores, coordinadores. Aquí tenemos a Patricia Redondo como una de las principales responsables del proyecto de sectores populares, y mucha otra gente trabajó con Patricia, como Sofía, que nos han enseñado muchísimas cosas.

Nosotros hemos ido a este proyecto como un proyecto más y realmente nos sorprendió el hecho de que en el sindicato –lo digo sin ningún tipo de prejuicio– se construyera una visión crítica sobre la tarea en el aula, una visión que nos permitiera trabajar de otra manera para poder conseguir lo que nos angustiaba muchísimo no poder conseguir. Nosotros le decíamos a la escuela siempre que íbamos a poner un cartel: que la dirección de la escuela no echaban ningún alumno, que la vida se encargaba, porque verdaderamente uno de los problemas más graves que surgen en las escuelas de estos sectores es la deserción de los chicos. Por eso por ahí llegaban a su aula y decían “pero qué bien alfabetizados están estos pibes, qué bien que leen, cómo escriben”, y digo que no es así. Porque en estas escuelas hay casos de extrema pobreza y que el resto ha quedado en el camino. Nosotros calculamos que estos chicos que no terminaron la primaria o no terminaron el secundario a veces superan el 60% de la matrícula, incluso en primer grado. Entonces uno de los planteos más grandes que nos hacemos como docentes es qué pasa, cómo retener esta matrícula que se va, qué pasa con estos pibes que la mayor parte de las veces no están adentro de la escuela pero están en la puerta, están afuera, están en la esquina, y que de alguna manera siempre vuelven a la escuela, a veces incluso cuando los persigue la policía, a golpear las puertas de la escuela para esconderse, o aun, como nos ha pasado hace dos años, a morir en la puerta de la escuela.

Esto es para nosotros, yo pienso, una responsabilidad muy grande que sentimos todos los docentes que trabajamos en estos contextos, y es la responsabilidad fundamental de que esta escuela sirva para algo; de que la escuela pueda realmente transformar algo, además de la tarea de transmisión o la tarea de inculcar conocimientos, esta otra tarea de que estos conocimientos puedan revertir de alguna manera la realidad de nuestros pibes. Y verdaderamente, lo decimos muy frustrados todos los días por la imposibilidad de transformar como quisiéramos la realidad.

En estos encuentros que se producían una vez por mes durante dos años nos encontramos con estos docentes que tenían la misma fuerza. Nosotros creíamos que los que estábamos allá al fondo dentro de los distritos más pobres de la provincia de Buenos Aires, teníamos el triste privilegio de ser a los que nos iba mal, los que verdaderamente no podíamos conseguir cosas. Pero ahí encontramos que había muchos docentes en la misma situación, maestros preocupados por no poder conseguir lo que querían. Y en estos intercambios impulsados por gente como Cullen, Kaplan, es una experiencia maravillosa poder escuchar a esta gente y después, en el espacio de debate, debatir con nuestros compañeros y con los compañeros de otras escuelas las posibilidades de aplicar esto que escuchábamos en la teoría, en la práctica.

Así surgió este video, que como cualquier tipo de proyecto, si se apoya sobre las espaldas de una sola persona, siempre se agota y esa persona termina realmente destruida. Entonces una de las cosas que planteamos entre todos fue construir en la escuela un colectivo que en ese momento estaba destruido. Los docentes nos caracterizamos por trabajar cada uno con las puertas cerradas, adentro del aula. Pero vimos que de alguna manera esta construcción tenía que ser conjunta, y esta construcción no podía partir si no era primero de una profunda crítica, la crítica a nuestra propia visión, y a nuestra propia práctica. Por ejemplo, en el fracaso de los alumnos, encontramos responsables enseguida. Los responsables no somos nosotros, siempre afuera.

Desde que yo me recibí de maestra me sentí impulsada a hablar de problemas que les sucedieran a mis alumnos como problemas mentales: chicos con retardo mental, con inmadurez, la psicología para todo. Después se fue modificando todo esto, y nos dimos cuenta de que era la pobreza. La pobreza era la responsable de que no pudiéramos enseñar como queríamos. Pero a la pobreza le poníamos nombre y apellido de alguna familia y cargamos contra los adultos portadores de la pobreza como responsables de nuestra propia imposibilidad o del fracaso.

Esto nos permitió sentarnos a discutir muy profundamente, quitarnos un poco la careta, quitarnos un poco la costumbre que tenemos los docentes de mentir sobre nuestra función siempre exitosa pero que lamentablemente no da los resultados que queremos porque no depende de nosotros, depende de la familia. Y esta mirada y esta etiqueta que ponemos sobre los alumnos y sobre la práctica, tratar de ponerla en la posición y empezar a ver nuestras propias prácticas como generadoras de exclusión, como generadoras de imposibilidad. Así encontramos que existía la posibilidad de que los alumnos no se hayan quejado porque no saben hablar, que los alumnos no son faltos de interés, faltos de ideales, nuestros adolescentes no son agresivos ni violentos, sino que son víctimas de la violencia, víctimas de la agresión diaria. Que de alguna manera el espacio de la escuela tiene que servir para entre todos construir la posibilidad de verlo, y de alguna manera de escucharlos, y de despertarnos a la cultura juvenil, a la cultura docente, a la cultura infantil. Yo escuchaba muchísimas cosas que decía Adolfo, Adolfo decía que todos los docentes debemos trabajar para que el holocausto no se consume. Yo creo que fallamos, y todos tenemos que preguntarnos cómo hacemos para educar en la pobreza.
Patricia Redondo

Para mí hoy es un día especial. Estoy estos días sensible, y quería compartir con ustedes algunas ideas, estuve compartiendo el espacio previo por la mañana, también hice la propuesta del proyecto de escuelas de sectores populares y además con mucho remolino afectivo, no sólo por lo que uno escucha de todas las experiencias que se están produciendo en los movimientos sociales, en los barrios, en los distintos grupos, hay una producción importantísima educativa, y yo creo que –lo planteé a la mañana– merece una discusión profunda sobre la relación de la escuela como unidad y el campo de la educación popular. Entonces, es una noche muy bella para estar en un foro hablando sobre educación y pobreza, compartir algunas reflexiones, y empezar con un párrafo que a mí me gustó mucho de un filósofo catalán, filósofo en educación que suele andar por Argentina algunas veces y que últimamente habla sobre la experiencia. Dice así:

“¿Qué es una experiencia? La experiencia es la posibilidad de que haya …, nos acontezca o nos llegue, requiere un gesto de traducción, un gesto que es casi imposible en los tiempos que corren, requiere pararse a pensar, pararse a mirar, pararse a escuchar, pensar más despacio, mirar más despacio y escuchar más despacio. Pararse a sentir, sentir más despacio. Detenerse en los detalles, suspender tu opinión, suspender el juicio, suspender la voluntad, el automatismo de la acción, controlar tu atención y la delicadeza, abrir los ojos y los oídos. Charlar sobre lo que nos pasa. Aprender la lentitud, escuchar a los demás, cultivar el arte del encuentro, callar mucho, tener paciencia, darse tiempo y espacio.”

Yo creo que quienes han llevado a cabo las políticas culturales tan devastadoras en nuestro país y en América Latina, quienes conocen la situación saben mucho de esto. Esto de que tengamos tiempo, de que tengamos espacio, de que podamos irrumpir en la necesidad, no nosotros simplemente, de millones de personas que viven en una situación de pobreza extrema, la imposibilidad de transmitir y contar con un momento para discutir, debatir, pensar y trabajar para un proyecto como este.

En el caso nuestro, el proyecto de sectores populares, que luego se llamara proyecto de formación e investigación de escuelas de sectores populares, que se organizó en el Sindicato de Trabajadores de Educación de la Provincia de Buenos Aires, en el año 1999, no es un proyecto aislado, sino que es parte de una construcción colectiva que intenta incursionar en el terreno de la política, en el terreno de la pedagogía, y luchar con quienes detentan el poder, y los gobiernos de turno que se han obstinado también en hacer las cosas de la peor manera, porque quien ha hecho por muchos años trabajo en la provincia de Buenos Aires, se asombra de los logros que resultan de hacer las cosas tan mal. Por citar un ejemplo, cuando uno va para el Chaco se encuentra con cosas del orden del surrealismo en la política educativa, tendremos que escribir, insisto, no sólo sobre las problemáticas cotidianas de la escuela trabajando los docentes de la pobreza extrema, sino sobre el efecto de las políticas educativas, las que realizan, y las que no realizan que podrían, en parte por lo menos, colaborar, en correr la raya para el lado de la igualdad.

La situación en las escuelas se venía agravando, profundizando; no es nueva la desigualdad social, pero nosotros tuvimos algo que se llamó Reforma Educativa que sigue, porque –esta es una posición creo que compartida– la reforma educativa no está desarmada en la Argentina. Muchos están denunciando, quienes gobiernan, tanto en el Ministerio de Educación, como nuestro propio gobernador, etc. etc., que la reforma parece que no se ajustó demasiado al progreso del país. Sin embargo nadie, por ahora, de quienes ocupan las posiciones de gobierno, se decide a desactivar una reforma educativa que sigue produciendo mayor desigualdad. Qué quiere decir que esto de la obligatoriedad –sin atender las condiciones para cumplir con esa obligatoriedad– sólo genera una ilusión para los sectores populares de que estarán más años en la escuela, cuando lo están, pero eso no significa que aprendan más, ni mucho menos. Quiere decir que al momento de comenzar el siglo XXI, cuando efectivamente el conocimiento es de punta, la intención de la obligatoriedad es una propuesta deteriorada, degradada, que queda en las espaldas de los maestros, de los profesores, de los directores de escuela, que vienen muchas veces con pocas posibilidades, sin ningún recurso de cómo hacer, de haber pasado de escuela de cientos de alumnos a escuelas de dos mil doscientos alumnos, donde mil (no sé si es exactamente así ahora) almuerzan en 55 minutos.

Por lo pronto este proyecto intentó, como muchos otros proyectos, producir un tiempo y un espacio donde si pudiésemos pensar y construir una mirada más crítica sobre nuestra realidad, sobre nuestras posiciones y sobre nuestras concepciones. Este proyecto intentó desde sus comienzos y así lo dijimos en la apertura, ser una caricia. En el sindicato hay equipos de salud que vienen estudiando el tema; hay que reconocer que trabajar en las condiciones en las que está trabajando hoy una parte importantísima de los docentes argentinos –no sólo de la provincia, de las ciudades, del Chaco, de Jujuy…, uno podría seguir nombrando– implica una fatiga. Una fatiga que hace que muchas veces los docentes se ausenten efectivamente en las aulas, o estén en las aulas pero no estén implicados en la tarea de enseñar.

Nuestro proyecto se concentró en 27 distritos en la primera etapa de formación. Fue un seminario de formación e investigación, que duró 2 años y medio. Tomando como datos los del INDEC en este momento, que describe y sigue describiendo cuáles son las zonas más afectadas por los índice de la pobreza y la exclusión. En este caso, la zona cuarta que estaban los distritos de bueno, Malvinas, José C. Paz, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Moreno, etc. etc. Nosotros nos concentramos en esos distritos, y también en algunos distritos del interior, donde las escuelas rurales de la provincia de Buenos Aires vienen sufriendo la pérdida de matrícula de sus alumnos y la falta de una política de la educación rural más allá de una mirada que cuente la cantidad de niños que están en sus aulas.

Quiere decir que decidimos primero que el seminario fuera una caricia; pero la mejor caricia es aquella que fortalece, que da lugar a reconocer no sólo el relato de lo que sucede, sino la comprensión de lo que sucede para transformar.

Me parece que muchas veces nos encontramos comentando nuestra situación como docentes pero sin salidas. Y si nosotros no construimos salidas, nos la construyen, nos las construyen otros, porque los discursos nunca tienen…, se clausuran. El tema es quién decide el contenido de este discurso.

Esta propuesta de formación recorre una serie de ejes temáticos que van desde una comprensión del papel de los organismos internacionales en el terreno de la educación. Tenemos encuentros de discusión para ver cómo las políticas moldean una realidad de las escuelas de los sectores populares.

El campo de la educación y la pobreza es un campo que hay que estudiar, lo nombramos mucho pero hemos estudiado muy poco. No es un proceso nuevo sino que tiene una historicidad y tiene una construcción donde hay elementos que se repiten y otros que son diferentes, obviamente por el cambio de la época y la situación más global en la cual estamos viviendo. Encuentros dedicados a la temática de la educación y la pobreza para romper con un estereotipo que tenemos nosotros los docentes, que es creer que porque cruzamos el barrio, sabemos mucho del barrio. Eso no es así, nosotros podemos estar en una escuela yendo todos los días, y eso no significa que asumamos una posición que tenga una potencialidad de transformar esa realidad. A veces estar en un lugar, ir a un barrio todos los días, no significa que esto construya conciencia política. Creo que no es nada nuevo lo que estoy diciendo, a veces lo que hace es que quedemos en un lugar de víctimas, y veamos los culpables de esa situación, lleguemos hasta ahí, hasta lo que nos da la comprensión de la situación, y lo más próximo que tenemos es, por ejemplo, las familias. Y ahí empezamos con la culpabilización de la familia por el desinterés de la escolaridad, etc. etc., y a su vez de demanda hacia la escuela por parte de la familia, que muchas veces tiene que ir para arriba, no para el que yo tengo mano a mano.

Lo que yo quiero decir es que nosotros asumimos en el proyecto de sectores populares, con esta propuesta como en todas las otras que construimos, la necesidad de discutir nuestras concepciones.

Hace poco, tomando clases con un profesor brasileño, él decía algo que a mí me interesa mucho, y que hace unos días estoy pensando, y es que existen saberes mineralizados, y que son muy difíciles de desarmar. Son saberes que se instalan y que se generalizan, y yo pienso modestamente que estamos en un momento difícil, como en tantos otros, por el agravamiento que hemos tenido de la situación social, económica, de la devastación que esto ha producido en distintos planos. En una parte de nuestra docencia se ha generalizado la concepción que el problema son los otros. Se han generalizado las concepciones que el problema son los pobres, a pesar que nosotros como sector docente, si bien hemos conquistado y yo creo que tenemos algo que han perdido muchísimos trabajadores que es la condición salarial, y que esto hay que discutirlo, que no estamos en la misma situación, que muchísimas de las familias que acceden a nuestras escuelas. Yo eso lo discuto mucho, porque se pierde de vista que nosotros, aun con nuestras luchas, tenemos contrato de trabajo, tenemos condición salarial, y seguimos discutiendo y disputando nuestra conquista.

Lo que quiero decir es que yo creo que hay un núcleo duro que tiene que ver con las concepciones de cómo miramos el lugar donde trabajamos que no por estar ahí significa que lo miremos con una potencialidad para poder reconocer que la historia las hacen los hombres y que pueden ser transformadas.

Este proyecto tuvo un momento de investigación muy importante, creo que en el campo de la educación y en el campo de la academia, por estar en la facultad de Filosofía y Letras donde se cursa la carrera de Ciencias de la Educación, nosotros quisimos con esta investigación de una envergadura muy significativa, sin los fondos que por ejemplo, tuvo un ex ministro, que para su investigación antes de ser ministro dispuso de 3.000.000 de dólares.

Nuestra investigación trabajó alrededor de qué significa ser docente en las escuelas de sectores populares y tenemos a disposición los resultados, tenemos compartidos muchísimos ámbitos de lo que significaba ser docente en estas escuelas. Quiero decirles también que este seminario se viene replicando, se replicó en el sur, con muchos distritos y muchas escuelas en Lanús, se replicó en el oeste, en General Sarmiento, en Morón, Merlo, Ituzaingó y demás, y ahora lo estamos realizando en Matanza, solamente en el fondo, en Laferrere, en González Catán y Virrey del Pino. Tenemos 60 escuelas apenas abrimos la inscripción y estamos discutiendo muchos de los temas que hemos venido discutiendo a lo largo de los años. También hemos transmitido esta experiencia en Bariloche, donde se realizaron seminarios de sectores populares, con 300 de los 1000 docentes de Bariloche; allí chicos de la escuela que yo tuve la oportunidad de conocer no conocen el lago Nahuel Huapi. Esto es muy increíble, en las escuelas del cerro de Montevideo, donde hemos tenido la oportunidad de estar, los alumnos tampoco conocen el río; el mar, dirían los uruguayos. En Machu Pichu, tampoco conocen las ruinas del Machu Pichu, estando sólo a 3 kilómetros. En Ciudad Oculta, los chicos no conocen el obelisco. Quiere decir que cuando uno nombra las escuelas del fondo, las escuelas del Alto o las escuelas del Cerro, está nombrando un universo de esporas, que creo que hoy son la mayoría del sistema educativo, que más que políticas focalizadas cada vez más pequeñitas –porque un plan social abarcó 22.000 escuelas, y ahora el plan ISPE o algo así, abarca 1.000 escuelas de las 44.000 más o menos que son a nivel nacional– lo que hace falta son políticas universales que en vez de constatar la desigualdad, verifiquen día a día la igualdad en cada hora que se llama a clase. Muchas gracias.
Asistente

En un momento se mencionó la relación que hay entre la educación popular y educación no formal. Para los que no trabajamos de forma institucional en la escuela, a veces, en las experiencias en escuelas que tenemos hoy en la provincia de Buenos Aires se nos hace muy, muy difícil, a aquellos que desde un lugar no institucional en la escuela…, como si pensaran que el eje de lo que es una escuela, que está para ver una serie de temas curriculares. Pregunto cómo incorporar que los chicos se larguen en los talleres, y esto que vos planteabas de la lectura, que parece que los chicos no pudieran expresarse en palabras. Y otra de las cosas que vimos es que dentro de la escuela, al menos en esa escuela, con las características que ellos tienen, los chicos no se largan, no logran abrirse. ¿Sobre qué eje se podría trabajar en una escuela dentro del horario escolar pero no como profesor, digamos, sino como Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos, y no solamente en talleres?


Panelista

Yo no creo que tenga que ver el lugar, en mi experiencia particular no tiene que ver el lugar, sí tiene que ver la metodología y tiene que ver la paciencia, es decir si estamos hablando de chicos, como decía la compañera, enmudecidos, tenemos que tener la paciencia y permitirles el tiempo necesario para que empiecen a hablar. Yo te podría contar un caso particular de un alumno de primer grado, que no emitía sonido cuando llegó a primer grado, y hoy se me acerca y me dice muy bajito: “pero sí, sabe que mi mamá se casó con mi tío” y esas cosas de una familia… Y empezó a narrar, empezó no a hablar en público, no lo puede hacer, no lo hace por miedo, pero algo sí. Yo creo que hay que crear una relación basada en la confianza mutua para que el chico pueda abrirse. Hay chicos muy castigados. Entonces me parece que por ahí es una cuestión de tiempo y habría que ver la metodología


Asistente

Depende de la continuidad de trabajo


Asistente

En las escuelas secundarias pasa lo mismo, en ese sentido, en el polimodal. En el sentido de que también si va alguna visita. Nosotros hemos ido, estamos haciéndolo en una escuela de Morón, para hacer talleres de reflexión de derechos humanos en el polimodal, pero hay una continuidad de trabajo de la gente de la escuela. La visita de alguien de afuera, de una vez, sirve para muy poco, si no es un trabajo permanente… Yo hice la experiencia de leerles a estos chicos cuentos de autores importantes que jamás en la vida habían leído, y se sintieron atraídos por esos cuentos.


Asistente

Quería decir que hay que tener en cuenta que todos estos chicos muchas veces son motivo de visitas de proyectos que no tienen continuidad. Porque a veces… me ha pasado que cuando se enganchan con una actividad y por equis razón el docente no va más o empieza a faltar, se produce una movilización emocional en estos chicos. Muchos de estos chicos empiezan la escuela con mucha desconfianza. Por eso digo, por ahí es una cuestión de tiempo.


Panelista

Hemos articulado a la escuela oficial este tipo de proyectos de escuelas de educación popular.


Panelista

Seguramente esto no es para que yo responda cómoda, es lo que advierto como preocupación, es que se quiere situar la educación popular en confrontación con la escuela pública. Esto es lo que yo intenté poner a discusión hoy a la mañana en estos encuentros, en el sentido que me parece que el lugar del Estado es irrenegable, y que el acceso a la escuela pública es un derecho que tenemos que atender tanto en el campo de la educación popular como no. Lo que quiero plantear es que lo que en algunas ocasiones uno escucha, parece situar a la escuela como… por ejemplo en la escuela de educación popular, esto es muy heterogéneo… Muchísimas veces la educación popular está a cargo de la iglesia.

Además lo que quiero decir es que se responsabiliza a la escuela por el fracaso escolar de los chicos, y no hay otra discusión que se arme ahí. Nosotros el año pasado, en este proyecto Matanza y como abordábamos el tema de los niños, los adolescentes y los pobres, invitamos distintos grupos de chicos, entre ellos, esta acá su director, pero también invitamos al grupo de La Paloma, en la cual seguí trabajando, distintos grupos.

Hay muchas formas de intercambiar experiencias. Lo que yo señalaba modestamente es el riesgo de situar al campo de la educación popular en confrontación con la escuela pública. Yo estoy muy convencida de que es necesario defender la escuela pública y que no podemos regalar… porque son muchos los interesados, incluso los organismos internacionales, con distintos anuncios, en favorecer orientaciones muy paralelas a lo que tendría que ser en el lugar que intenta ocupar una escuela, financiamiento supuestamente ligados al empowerment, la resiliencia, y todo lo que ustedes quieran nombrar, y uno cuando lo despeja un poco se da cuenta de que no habla de todos los campos de educación popular ni muchísimo menos. Yo lo situaba como un debate necesario, lo mismo que cuando uno habla sobre modalidades alternativas de atención de primera infancia para América Latina y Argentina, diferenciar aquello que es alternativo de aquello que es la fórmula de financiamiento de los organismos internacionales para paquetes de atención de la primera infancia, donde no se crean jardín de infantes sino que se arman grupos de madres cuidadoras, que no es lo mismo que una educadora comunitaria, y que es el paquete de financiamiento que se le vende al país latinoamericano. Uno recibe la mejor atención de la primera infancia y es el Estado el que está a cargo como actor principal de esa atención, por eso yo voy a situar un tema que me parece que merecer por lo menos una discusión.


Asistente

Los felicito, la verdad es que me conmueve mucho todo lo que compartieron y lloré con el video, y también cuando ustedes hablaban, hay algo que es muy profundo lo que se me pasa cuando los escucho hablar así que quería decirles gracias.

Lo otro es una reflexión y una pregunta también. Estoy trabajando en la Universidad Nacional de Jujuy, hice un trabajo cercano con escuelas de EGB 1, 2 y 3 durante dos distintos momentos, con distintas escuelas entre 2 y 4 años, y ahora estoy trabajando en escuelas de educación media en dos proyectos distintos en dos ciudades diferentes de la provincia de Jujuy. Todas escuelas en situación de pobreza similar a la que ustedes comentaban, el tema de trabajo que nosotros propusimos desde la universidad y fuimos consultando a las escuelas y maestros que se vieran interesados era el tema de reconocer las diferencias que existen en cualquier escuela por más que se crea que la población es la misma. Quiero decir que a veces, como ustedes bien saben, cuando se dice escuela de pobreza, hay algunos funcionarios que dicen "son todos pobres, son todos los mismos", son esas categorías que se empiezan a usar… y obviamente no es así, pero a veces, como ustedes decían, se producen saberes mineralizados que cuesta un poco saber de qué se trata. Con esas propuestas tratamos de armar un proyecto de investigación y acción y para poder provocar entre todos la reflexión que sirviera para cambiar en sentidos beneficioso para todos, poder disfrutar y tener lugares, que el Estado nos garantice, en este caso la educación.

Una dificultad grande que tuve en particular fue que traté de hacer articulaciones con otras instituciones, en principio con el Ministerio provincial pero fue complicado. Ahora en una de las otras con las que estoy trabajando, un grupo grande de los docentes participa en uno de los premios y tienen una fuerte movilización pero también cuesta articular estos diferentes lugares institucionales. Yo todavía no he sabido cómo, pensando estas cosas se revelan muchos niveles de complejidades y de tensiones, y lo que yo veo en la propuesta de ustedes –por lo que entendí– es que han logrado convocar y de alguna manera comenzar a armar un lenguaje que se pueden entender, entre los distintos que están participando.

Quería conocer un poquito más. Cuando se acercan a una escuela, por ejemplo, si todos los docentes de una escuela participan o no, y por qué, y cómo se hace la propuesta porque en las poquitas, reducidas experiencias que estoy teniendo hay algunos que… En las cuestiones relacionadas con este tema y con la relación institucional parecen tener bastante que ver con lo que uno en concreto puede o no puede hacer.
Asistente

Me invitaron a participar en el distrito de Varela. Yo soy Verónica, y acá nos conocemos varios porque formamos parte del sindicato. Nos conocimos con la presentación y la invitación a participar de este proyecto. En una escuela, con alrededor de 70 compañeros, resultaba un poco complejo participar todos. En realidad nos habían dicho que podíamos ir alrededor de 7 compañeros. Y entre todos vimos quienes podíamos participar y eso hicimos. Empezamos a ir. Mi compañera antes hizo la pregunta y yo le decía “es verdad, es muy buena la pregunta”. Nosotros lo que hicimos dentro de esto, más allá de lo presencial y de poder leer distintos materiales y empezar a contar y de poder decir todos los proyectos que teníamos y para dónde era que íbamos. Yo soy de la escuela donde estaba mi compañera Claudia que estaba con los nenes que contaban los lápices [se refiere a una parte del video]; ése es un proyecto importante. Soy compañera de Juan que estaba en la biblioteca de la escuela, que ya no es más biblioteca porque falta espacio entonces hay que restaurar el salón… esa escuela es la 45. Nosotros lo que hicimos fue pensar cómo hacer para que el resto de los compañeros pudieran tener esta oportunidad. Entonces en las vacaciones nos juntamos y seleccionamos, de los distintos encuentros, diferentes materiales. Y en febrero, como nosotros vamos antes, y antes del recuperatorio tenemos una semana o dos o junto con los que va a recuperatorio, decidimos hacer talleres todos los días, dábamos un taller diferente según el encuentro que nosotros queríamos dar, y así compartíamos con el resto de los compañeros.

Aparte, en el sindicato nos daban una carpeta para cada uno porque en ese momento la situación económica era otra, hablamos del año 99. En ese momento teníamos la oportunidad de que el sindicato nos brindara toda esa información bibliográfica y en una carpeta a cada uno y llevábamos una carpeta para la escuela. Entonces nuestros compañeros podían leer los materiales, en un lugar común que tenemos, la sala de maestros.

Pero más allá de eso, cuando dábamos los talleres participábamos desde donde estábamos en el seminario, y dábamos diferentes temas; el currículum, el rol docente, temas muy fuertes. Y hacíamos diferentes actividades. Salían cosas importantes, porque en realidad entre los que estamos en una escuela, no todos tenemos la misma ideología, no todos tenemos el mismo empuje, unos compañeros acompañan, otros son los que tienen la cabeza y tiempo, y otros son los que traccionan para atrás, porque eso también pasa… entonces a veces resulta más complejo. Y compartimos la experiencia.

Y después la oportunidad muy importante fue cuando hicimos la réplica. Nosotros, que estábamos capacitándonos en su momento, empezamos a ser los coordinadores, dentro de la escuela y en el distrito en otras escuelas que no habían participado y que podían llegar a querer la experiencia.
Asistente

Yo estoy trabajando específicamente en el tema del video en el centro de intervención en la escuela. Yo tengo una experiencia del año pasado con un proyecto de relevamiento de algo parecido a lo que se vio, pero en 4 provincias del Norte, en Jujuy, Tucumán, Chaco y Misiones, en escuelas que se eligieron por tener en resultados, un promedio por encima del promedio provincial, aunque tuvieran en su matrícula superior al 5% de pobreza. Nosotros trabajamos puntualmente en la etapa con el uso de video como herramienta de relevamiento de las situaciones.

En las experiencias las escuelas tenían buenos resultados, pero mi pregunta apuntaba al uso del video; este video ¿cómo se está usando? Y si tienen más material realizado y si hay dispositivos de distintos usos del video como herramienta de intervención. Nosotros en las escuelas estamos planteando hacer un trabajo donde se filme a los chicos en situaciones sobre propuestas de ellos, qué cosas les quieren decir a los docentes y los padres. Por otro lado se filma a los padres para que digan qué les dirían a los docentes, y los docentes qué les dirían a los padres y a los chicos, y después hacer una asamblea con todas las partes y mostrarlo. Muchas veces el conflicto es entre sectores docentes que pueden estar más o menos comprometidos o más o menos sindicalizados, sino también de la dirección que muchas veces por ahí un equipo docente comprometido…
Asistente

Hay problemas en todas las escuelas… es muy difícil ponerse de acuerdo… yo trabajo en una escuela. Acá, por ejemplo, en Buenos Aires, hay un programa que se llama programa ZAC, no sé si alguien tiene noticias de este programa. ZAC quiere decir Zona de Atención Prioritaria; hay diversos proyectos que se ponen en marcha a partir en esa zona ZAC, contiguas a las villas de la Ciudad de Buenos Aires. Esas zonas tienen asesoramiento con especialistas, pero además, ellos también utilizan el video para formación, cursos de formación de docentes, sobre todo del primer ciclo. Y además hay otros proyectos que se desarrollan en estas zonas que dependen de la municipalidad, hay una cosa organizada en el tema. Pero sí se está utilizando mucho el video. Vinieron a hacer proyecciones con debates, con los chicos, así que se está utilizando muchísimo. Y nosotros, dentro de lo que se puede, registramos algunas cosas.

En la escuela internamente en un casetito se registra, porque además estamos en una época totalmente visual, entonces el chico responde también de otra manera. Este video yo lo pasé y lo vi con los chicos.. son cosas muy interesantes, es un arma… y bueno a partir de eso les pregunté qué les parecía y qué querían compartir, y todos pusieron que estaban de acuerdo. En la escuela se hace casi naturalmente el hecho de que tenemos lápices de colores para todos, y que yo tengo mi cartuchera de lápices negros que si no, no puedo trabajar. Pero el tema de la solidaridad, del tema de compartir, lo tienen clarísimo

Y por otra parte les pregunté qué les gustaría hacer como taller en la escuela, entonces muchos me contestaron por escrito que querían un taller de murga, que querían aprender un instrumento, y estamos en tratativas con el profesor de música a ver si se puede hacer. Es más, en la escuela los profesores de música han formado un coro maravilloso con chicos que no abrían la boca, y ahora va a armar un CD con canciones cantadas por ellos. Esto es entre la profesora de música, yo, en conversación con el profesor de 7º grado, con el cual tengo otro proyecto, y es un manejo interno. En mi caso, tengo que pelear un poco con los directivos para que le den bola, o por lo menos que no me jodan y me dejen hacer lo que propongo. Es una pelea constante, lo que yo pienso no es lo mismo que piensa mi compañero. Falta mucha discusión entre los maestros sobre metodologías y sobre ideología. Falta mucha discusión. Sería bueno que desde los organismos correspondientes se pudiera dar.


Panelista

El video fue la puesta de lo hecho, y por ahí contestamos a nosotros mismos qué éramos capaces de hacer porque una actividad que nos propusieron en un seminario… el video fue la culminación de un trabajo, y la tarea era contar qué proyectos habíamos puesto en marcha para considerar, qué objetivos propuestos en común se habían logrado. Y no pudimos responder porque en realidad lo que hacíamos era tan natural y tan cotidiano que por ahí resolver que los chicos pudieran expresarse en forma oral utilizando el grabador era una estrategia más, no algo para comentar en grupo o para decir “qué barbaro”. Pero empezó así, con esas pequeñas cosas y los resultados.

Y como decía Elcira, muchas veces esas cosas van quedando en el camino, porque si no está la posibilidad de poder compartirlas o de sumar al proyecto otros actores, hace que sea mucho más difícil continuar, y sobre todo en el fondo y solos. Entonces una de las propuestas del seminario era tener clara la necesidad de abrir el fuego, de compartir y crear espacios comunes. En el video hago referencia a la escuela nueva, porque fue muy fuerte poder resolverlo. Teníamos una escuela rancho, en pedazos, con sectores aislados, toda la parte abajo del árbol, el comedor, la galería y allá más al fondo un par de aulas más. Y de golpe y porrazo la escuela desapareció y apareció un monstruo que no tenía nada que ver con el paisaje del lugar. Es así como no sienten propio eso, porque no corresponde a ese lugar. Y en la escuela rancho nosotros teníamos siempre un espacio donde estar, y donde cruzar y donde compartir por ahí algunas cosas que nos hubiesen pasado. Yo siempre valoro en el fondo lo que nos une, lo que nos junta y lo que hace que permanezcamos ahí frente a tanta adversidad, es la relación humana. Y eso de la imagen también para nosotros es fuerte, y cada vez que lo vemos nos produce la misma sensación, no sé si de tristeza, y terminamos llorando y reconociendo cosas que en lo cotidiano no sabemos que existe en nosotros. Esto de compartir y esto del esfuerzo y esto de permanecer en un lugar tan jodido.
Asistente

Todo trabajo es una construcción colectiva que requiere de condiciones de posibilidad, está la película Maestros del viento, realizada por CTERA, muy bella. Hay abundante producción de material de video porque hay un equipo que la verdad es un lujo, porque en el video, no es el tema, a veces la historia es también, sino que la construcción de la imagen tiene que ver con contar con los saberes técnicos necesarios para poder hacerlo. Nosotros en este caso desgrabamos bastante material, veníamos grabando ya material de la isla Maciel, teníamos material que decidimos no usar por distintos motivos; y en este, esto creo que es resultado de las intenciones colectivas, en este caso un sindicato, pero hay muchas otras. No son sólo los que aparecen nombrados en el video y los protagonistas, sino que es trata de la dimensión de poder, en todo sentido, contar con los recursos necesarios para poder dejar estas escuelas grabadas.

Nos costó muchísimo grabar a los nenes más chiquitos, estuvimos muchas horas trabajando en ese primer grado, porque era imposible por la presencia de la cámara adentro del aula, eso nos llevó la primer hora y media, todos se ponían a saludar, trotar, insultarnos, el ruido de la puerta que en general en nuestras escuelas no es giratoria, el ruido de las sillas y las puertas, era imposible... Y los chicos querían hablar todo el tiempo, toda la entrevista, que es sólo unos segundos… una de ellas que no está acá, dice “yo vine a la escuela a crecer y a estudiar” pero no aparece en el material porque justo entró un hermanito golpeando la puerta queriendo una goma. Es importante para preguntarnos cómo es que los chicos llegan con tantos deseos de aprender y parece que esto no sigue sucediendo después.
Panelista

En una investigación que se hizo ese día después del taller, se contabilizaron 14 interrupciones a lo largo de la clase. Este video ya se pasó muchas veces, y cada uno se lo apropia a su manera. Y hay mucho material que está a disposición que intenta dar cuenta de las escuelas, de las propuestas didácticas, hay mucho material en video que afortunadamente circula mucho, dentro de las posibilidades que uno tiene de reproducirlo, que son siempre limitadas.


Adrián Ferreira

También hay jóvenes, maestros, luchadores, compañeros… es necesario un tiempo para construir, volver a romper para volver a construir. Lo relacionaba con lo que Patricia nos contaba, una experiencia y los fines del proyecto, para que no siga pareciendo la misión "exitosa" que uno se acostumbra a contar, sino que pueda colaborar con esa posibilidad de revertir la realidad, y de no aceptar la frustración, no aceptar lo "inexorable", transformar la realidad. Esa posibilidad cotidiana de romper y permanentemente transformar la realidad y no situarse en el espacio de resignación en la violencia, la agresión, la exclusión, la marginalidad, la desnutrición, la aculturación, o dejar de explicar o dejar de reconocer la desigualdad, reconociendo la igualdad, trabajando sobre la igualdad.

A propósito sobre la mención que hizo Patricia: la ley sigue en marcha.

Creo que todo esto que habla acerca de construir proyectos y revertir día a día importa un proyecto maravilloso, esta posibilidad de ver este video, de contar estas experiencias y reconocer todas las luchas y los caminos que se desarman y que se arman. Las cosas que encontramos, estas experiencias, estas personas que están aquí y que vienen a contarnos sus proyectos, gracias a todos por venir, traer, contar y escucharnos.







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