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Suj // a S1 // Suj




Histérica Suj S1 Analítico a Suj

a // S2 S2 // S1

Afirmamos que el acto analítico no es ni un acto en nombre de ningún poder (de sugestión o lo que fuere), pero tampoco es una pasión deseante ni una forma de educación readaptativa. El Discurso analítico no es ni Amo, ni Histérico, ni Educativo-Universitario, aunque se sirva de ellos para intervenir. Eso define una política del analista, pero a diferencia de otras al servicio de su ética. Lo que desestima la vana idea de creer que se “es” analista, al posicionarse voluntariamente en tal o cuál posición, sino que se trata de una cuestión de Semblante, de saber hacer con la posición que se sostiene. No se trata de desear ser reconocido allí, sino de reconocerse allí en el hacer. Esa posición en el lazo analítico resulta mas en un saber caer que cosa de “sabios y doctos”

Podemos situar el quinto discurso, el Discurso capitalista como un discurso que al menos en esta época se aloja en el centro de los lazos en la comunidad, dado que al difundirse como pensamiento mercado determina modificaciones en cada uno de los otros. En realidad sabemos que tal centro es un vacío solo que ese discurso opera en el vacío de manera eficiente(esto no equivale a decir correcta) y genera y reproduce la idea de que es central. Tal cualidad de determinar su impronta en los otros discursos resulta en ser un condicionante de las actividades del hombre también en la construcción de la realidad afectando los lazos.


Lazo o Discurso Capitalista7.

S S2



S1 a
Como primer lectura vemos que este lazo ya no presenta la doble barra(//) de la impotencia y/o de la imposibilidad, de allí que pueda pensarse que este discurso pere-vierte (otra versión de la ley)la norma que opera en los otros lazos y discursos. Así como la bidireccionalidad de las flechas que orientan el sentido del lazo y las relaciones y funciones.

El sujeto (S) en el lazo capitalista acata la orden del amo (S1)como imperativo categórico que conmina a trabajar para producir y/o consumir. Los objetos del consumo se proponen así como los de la tecnología a su servicio a ser usados bajo la lógica neoutilitarista de calculo. “Beneficio- Costos = Felicidad(para el mayor numero de usuarios)”



Utilidades

Se establecen lazos de consumo y producción generados por la idea que la rueda es inextinguible. Lazos de inconsistencia que proponen un orden de fidelidad (al goce de los bienes) sostenida únicamente en aquella ecuación

La Ley (S1) puede ser interrogada en tanto esto no obture la circulación y la ecuación del beneficio(goce). Emergen la multiplicidad de derechos “parciales” (del consumidor por ejemplo, del usuario o del ahorrista) que se subsumen a la norma que este discurso ha instalado. El Uno en su función ordenadora, pero también de su multiplicidad.

El Saber (S2) también queda cooptado por la razón del mercado y sus pautas de circulación, la Ciencia mantiene su lógica y formalización pero depende del capital en algún sentido para su supervivencia, el establecimiento de jerarquías, su reproducción y la orientación de la utilidad de sus avances.

El objeto causa de deseo (a) opera ya no en falta sino saturando la oferta al presentarse como objeto a ser consumido, desgastado, expoliado y desechado como restos.

Así el d. capitalista ha forzado con su irrupción los lazos y las funciones discursivas desde su actividad misma.


Del Forzamiento y el Uso (interpretación y lectura en acto)de la Ley:

Cuando afirmamos que El Discurso analítico no es ni Amo, ni Histérico, ni Educativo-Universitario, aunque se sirva de ellos para intervenir eso define una política del analista, pero a diferencia de otras al servicio de su ética.

Destacamos la idea del “servirse de “cómo otra idea de uso.

El uso es una de las palabras más antiguas del castellano, deviene del latín Usus y tiene múltiples cadencias verbales y acepciones que van desde la utilidad, a la usura, pasando por el empleo de un utensilio o herramienta hasta las acepciones de abuso o el uso como costumbre.

Se entiende por Usos en las ciencias sociales a los modos de comportamiento de una sociedad. El comportamiento habitual de un colectivo o grupo es un uso social que se divide en tradiciones y mores. Los mores (término de la sociología anglosajona) que indica las ideas y creencias de la sociedad sobre lo bueno o lo malo, lo justo o lo injusto, y la forma en que algunas acciones se valoran. Para su validación se toman criterios socialmente adquiridos, como obligaciones y otras como prohibiciones. A diferencia de los usos sociales (folkways) que resultan modos o maneras habituales de proceder o actuar, los mores pueden implicar los usos que obligan.

El Uso social8 de una disciplina implica pensar la posición de la misma frente a las demandas que le llegan del campo social.

Se requiere un grado de incumbencia, validación y desarrollo en una disciplina para que esta se autorice a responder responsablemente.
La idea de Uso tiene una filiación conceptual que llega en su vertiente positivista al epicureísmo resurgido en diferentes épocas pero, sobre todo, en el Renacimiento (Lorenzo Valla) y en la modernidad (Bérigard, Maignan, Gassendi). También se destaca el pragmatismo conceptual como influencia del epicureísmo en J. Bentham, el iniciador del utilitarismo.

No debemos confundir nuestra idea de uso con el utilitarismo. Este fue un sistema ético y político que se estructura en la Inglaterra de inicios del siglo XIX. Proponiendo el Bien y la felicidad como meta política Las consecuencias de las acciones se valoran, y en su caso se prescriben, según la cantidad de felicidad (de allí su herencia del hedonismo)que aportan para el mayor número posible. Para valorar la cantidad de felicidad o placer, hay que optar por un cálculo utilitarista. 9La verdad que el utilitarismo pone en escena se sostiene en ese calculo en términos de costos y beneficios. Definiendo así una ética finalista de raíces hedonista.

Convenimos en que lo que llamamos Pensamiento Mercado que representa el estadío actual del capitalismo en occidente relanza en algún sentido el programa político del utilitarismo, brinda además la ilusión de un hedonismo accesible de una felicidad supuestamente para todos. Ilusión que se expande y mantiene lo que demuestra a su vez que hay suposiciones que a pesar de ser falaces no por ello dejan de ser eficaces.

Se habla también de utilitarismo de la regla que propone que las reglas generales de acción, a la manera del imperativo moral Kantiano, define una ética deontológica que somete toda regla o norma al principio moral de la utilidad «obra siempre según el principio de la mayor felicidad para el mayor número de personas». Esto recae mas sobre las normas y reglas que sobre las acciones individuales de los hombres.


Desde el psicoanálisis la idea de uso se distancia claramente del utilitarismo pragmático y hedonista con su lógica de costos y beneficios.

El “servirse de” el síntoma o bien el nombre del Padre resulta en un análisis claramente a un valerse del mismo para sostenerse en el deseo. Como el sujeto puede arreglárselas en las desventuras de su vida cotidiana para desenvolverse en la via de sus decisiones.


El Uso de la ley y los discursos tal como lo pensamos analíticamente se define en algo que retoma la idea del “servirse10” de la letra. Suponemos la existencia de la Ley como suponemos de la función de los Nombres de Padre o el Síntoma. Suponer en su sentido mas fuerte implica una necesidad lógica que se impone como función del orden de lo necesario ante lo Real. Cada vez que deseamos o somos deseados suponemos ante lo cual no se cuenta con una garantía ultima para esa suposición.

Para sostener una decisión en nombre de tal suposición sin garantías resulta necesario pensar con que elementos cuenta el aparato psíquico para valerse por sí mismo ante la incertidumbre estructural.

Servirse de la letra así como servirse de otros discursos define que el análisis sostenga o promueva una posición más cercana a la lógica estoica en la búsqueda de un orden diferente de la Verdad11. No nos proponemos ni decir lo verdadero de lo verdadero, ni verificar una verdad final. , sino un decir del sujeto que haga surgir lo verdadero de su decir (deseo).


Si el hombre ante la ley es interpelado necesariamente se produce un tiempo de separación que configura un intervalo, como vacío no suturable ante la lectura-interpretación de la letra de la ley(jurídica).
El analista en su tarea se priva de su posición ideológica, no interpreta la ley(jurídica), las valoraciones morales de una decisión o aun ante una elección en el orden del amor aunque tenga opinión acerca de las mismas. En ese privarse del responder a la demanda de amor, doxa moral o ideal hace intervalo (esto es una operación de forzamiento) destinada a la emergencia el sujeto. Es ese efecto-sujeto el que aloja el análisis.

Por una parte sabemos que en la escena de lo inconsciente los órdenes de la culpa, la responsabilidad y su carácter trágico trascienden y se transmiten al menos en tres generaciones y que esto deja sus marcas en la letra y en la historia de ese Sujeto12. Ante la ley en el sentido analítico el uso que pensamos es aquel que lleva al sujeto a pensar(se) en las versiones de la ley que marcaron el mito, su historia y devenir. El servirse de la ley ante la falta última de garantías en sus decisiones(significante de la falta-de garantías- en el Otro)

Vale decir que proponer el uso de la Ley, los discursos o el Síntoma no los subsume a una idea instrumental como artilugio a ser utilizado según la ocasión sino a las condiciones de posibilidad de su empleo. En este sentido mas que utensilio o artilugio es un recurso del que el Sujeto se vale y le da valor
El uso de la ley define la posibilidad de

1)la interpretación-lecturas de la ley y los discursos

2)la emergencia en esa interpretación y en ese intervalo de los efectos de verdad que llamamos Sujeto, como lector-actor

3)las consecuencias y los efectos de responsabilidad subjetiva ante su interpretación, lectura y decir en consecuencia, No confundimos responsabilidad subjetiva ante las consecuencias de un decir(responsabilidad y posición del sujeto) con ningún orden de responsabilidad moral ante los actos(responsabilidad y culpabilidad del acto son conceptos pertenecientes a ámbito jurídico).


La operación de forzamiento (zwang)de la verdad:

Así como el significante Amo funciona y hace funcionar el discurso podemos pensar que enfrentamos aquello que nombráramos como la fuerza instituyente del lenguaje. Esa fuerza instituyente se manifiesta en los discursos en su relación con la verdad que cada discurso sostiene. Esto nos llevó a pensar que enfrentamos una noción de “forzamiento” que no depende de la voluntad, ni del anhelo de acceder a ningún saber.

En mas de un sentido este forzamiento lo entiendo como una acción de desasimiento tal como lo planteáramos con relación al lazo Universitario, para que devenga transmisión mas que pedagogía.

Cuando Freud introduce en Más allá del principio del placer, el concepto de compulsión de repetición como forzamiento, Zwang, el Wiederholung, como repetición es forzada. El Wiederholungzwang como la compulsión de repetición es introducida para dar su estado definitivo al estatuto del sujeto del inconsciente.

La operación de forzamiento puede pensarse en Freud entonces anudada a la repetición y el desasimiento de la misma, al hallar una diferencia.

Investigando la posibilidad de formalizar esta idea de Forzamiento encontramos que en el año 68, al presentar el par significante, bajo el axioma que define al ” sujeto como lo que representa un significante para otro”13 Lacan aludirá a una suerte de forzamiento matemático de establecerlo como par ordenado de un conjunto o bien como dos subconjuntos ordenados. En sus seminarios XVII y XVIII14 arriba al desarrollo de su Teoría de los discursos. En ella se despejará a su vez la idea de Semblante. Recorrimos las posiciones del agente de discurso, como semblante de Amo-Universitario-Histerica o Analista. Surge en esta teoría un punto de inflexión que creo aún hoy no totalmente despejado. Me refiero a la tensión conceptual entre concebir que los discursos no están sujetos a la voluntad del agente de manera consciente sino frente a las demandas que provienen del Otro. Frente a esto vemos que es posible pensar una paradoja: la que lleva a pensar en el buen “uso” del semblante. Este buen “uso15” surge de la aplicación del semblante respondiendo a un servirse de ellos. Creo que tal uso debe ser pensado en términos de forzamiento, vale decir que no responde a la inercia discursiva. No se trata de pensar que esta tensión se resuelve linealmente en términos de un animus de “sostener semblante de. (analista-amo-universitario-histérico)” versión degradada e ingenua a la manera del “american way...”, sino que tal forzamiento esta sujeto al “uso racional” y el saber hacer con las posiciones de y en un discurso. No se trata de forzar la noción de discurso, el forzamiento en cuestión es cosa de sujeción al saber inconsciente y su letra. Es otra manera del servirse de ellos. La intervención analítica sobre el sentido, aquella que rompe el sentido dado es también una operación que fuerza la inercia de los dichos. Esto no es sin análisis o al menos las vueltas dadas en un análisis rodean la posición del sujeto en el discurso. Otorgando en alguna medida un saber hacer allí.

Cada uno de estos discurso le cabe al menos dos modalidades de función y de allí extraemos la posibilidad de operar en y con ellos

Claro esta que una idea tal presupone un dilema ético que abre las puertas de la responsabilidad subjetiva. Me refiero a que nada garantiza el servirse del mismo por parte del analizante o aun de analista de esto como fin en si, es decir en un sentido canalla o desvirtuado.



Amo: Gobernar-(Su-gestión) Universitario.Enseñar-educar



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