Convención internacional contra el Dopaje en el Deporte



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JUSTICIA DEPORTIVA
Fair play a escala global:

Derecho a la competición deportiva libre de doping1




Convención Internacional Contra el Dopaje en el Deporte
Mediante la ley 26.161, sancionada el 1/11/2006, promulgada de hecho el 24/11/2006 y publicada en el B.O. el 26/11/2006, la República Argentina aprueba la Convención Internacional Contra el Dopaje en el Deporte, adoptada en la 33ª Reunión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura —UNESCO—, el 19 de octubre de 2005 en Paris.
La CONVENCION INTERNACIONAL CONTRA EL DOPAJE EN EL DEPORTE2 consta de CUARENTA Y TRES (43) artículos y DOS (2) anexos.
Los dos Anexos son:

Anexo I: Lista de sustancias y métodos prohibidos – Normas internacionales

Anexo II: Normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos
Además de los tres Apéndices:

Apéndice 1: Código Mundial Antidopaje

Apéndice 2: Normas internacionales para los laboratorios

Apéndice 3: Norma internacional para los controles.


En primer lugar he de referirme a los Anexos y a los Apéndices mencionados, luego esbozaré algunos apuntes sobre la Convención y finalmente podrás concentrarte en la lectura del texto completo del tratado de la UNESCO.


Sobre el Anexo I:

Lista de sustancias y métodos prohibidos. Normas Internacionales
La lista de prohibiciones ha sido una respuesta clave que los gobiernos y las organizaciones deportivas han dado al dopaje en el deporte: consiste en prohibir que los deportistas y el personal de apoyo a los deportistas usen determinados métodos y sustancias. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) prepara cada año una lista global de sustancias y métodos prohibidos3
Esta lista de prohibiciones y las normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos evolucionan constantemente, a medida que se descubren nuevos métodos y sustancias, y aumenta el conocimiento científico sobre los efectos de los diversos productos.
La lista anual de prohibiciones y las normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos son parte integrante de la Convención, ya que resulta fundamental para la concertación internacional en la lucha contra el dopaje en el deporte.
Hay un dispositivo en la Convención que permite que los Estados Parte en la Convención aprueben y adopten la lista anual de prohibiciones y las normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos.
Una vez que la Convención entra en vigor, es enmendada mediante el uso de este dispositivo con el fin de incorporarle la versión más reciente de la lista de prohibiciones y las normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos

Sobre el Anexo II:

Normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos
En las “Normas internacionales para las autorizaciones para el uso terapéutico” elaboradas por la Agencia Mundial Antidopaje4 se enumeran los criterios para el uso por los deportistas, para el tratamiento de una enfermedad comprobada, de medicamentos que figuran en la Lista de sustancias y métodos prohibidos.
Esto es importante porque los deportistas, como cualquier otra persona, pueden padecer dolencias (asma, por ejemplo) que les obligan a tomar determinados medicamentos. Siempre que su necesidad sea genuina y respete criterios específicos, el uso de medicamentos no debería incidir en la capacidad de los deportistas para practicar un deporte. Tras un resultado positivo de un control para un medicamento autorizado, no se considerará que hayan cometido una infracción de las normas antidopaje los deportistas que hayan recibido las debidas autorizaciones para el uso terapéutico, siempre que estén plenamente reunidas las condiciones de dichas autorizaciones.
Las “Normas internacionales para las autorizaciones para el uso terapéutico” forman parte integrante de la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte, ya que son fundamentales para la armonización internacional en la lucha contra el dopaje en el deporte. La adhesión a estas normas garantiza que el procedimiento de concesión de dichas autorizaciones es el mismo para todas las organizaciones deportivas y todos los países.
APENDICES
Apéndice 1: Código Mundial Antidopaje

Apéndice 2: Normas internacionales para los laboratorios

Apéndice 3: Norma internacional para los controles.
Estas dos series de estándares (Normas internacionales para los laboratorios y Norma internacional para los controles), así como el Código Mundial Antidopaje, constituyen apéndices de la Convención. Si bien estos documentos son importantes para la armonización internacional en la lucha contra el dopaje en el deporte, no imponen a los gobiernos obligaciones vinculantes en derecho internacional
Sobre el Apéndice 1:

Código Mundial Antidopaje

El Código Mundial de Antidopaje5 (en adelante denominado el Código), aprobado por unanimidad el 5 de marzo de 2003 en la segunda Conferencia Mundial sobre el Dopaje en el Deporte, celebrada en Copenhague, constituye el meollo de los esfuerzos internacionales por eliminar el dopaje en el deporte. Es el documento esencial en la lucha contra el dopaje en el deporte; en él se establecen las políticas antidopaje, así como las normas y reglas para todas las organizaciones deportivas y antidopaje.


La Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte se elaboró para que los gobiernos pudieran aplicar el Código, ya que éstos no pueden ser partes directas en el Código. Los gobiernos tienen la obligación de adoptar medidas pertinentes en los planos nacional e internacional que sean conformes con los principios enunciados en el Código. En consecuencia, éste figura como apéndice de la Convención a título informativo.
La Agencia Mundial Antidopaje llevó a cabo una consulta y un proceso de examen del Código para su perfeccionamiento, semejantes a los utilizados para su elaboración, que luego de 18 meses concluyó en la Tercera Conferencia Mundial sobre el Dopaje en el Deporte que se celebró en España en noviembre de 2007.
Como resultado del proceso de revisión, se aprobó la versión revisada del Código que entrará en vigencia el 1/1/2009.
Paralelamente, también se han examinado los Estándares Internacionales, dirigidos a los aspectos técnicos de la lucha global contra el dopaje (Norma internacional para los controles y Normas internacionales para las autorizaciones para el uso terapéutico), que se aprobaron por el Comité Ejecutivo de la AMA el 10/5/2008 y entrarán en vigencia el 1/1/2009.
Desde la perspectiva del Código revisado, también se han examinado los Models of Best Practice for National Olympic Committees, International Federations and National Anti-Doping Organizations.


Sobre los Apéndices 2 y 3:

Normas internacionales para los laboratorios y para los controles antidoping

Las Normas Internacionales para los laboratorios y para los controles antidoping han sido preparados por la Agencia Mundial Antidopaje para regir los aspectos técnicos y operativos del programa antidopaje.




  • En las “Estándares internacionales de control”6 se enuncian los procedimientos necesarios para la captación de muestras. Comprenden datos para organizar la distribución de controles, dar información a los deportistas, preparar y realizar la captación de muestras, la gestión posterior a los controles y el transporte de las mismas.

  • En las “Estándares internacionales para los laboratorios”7 se enuncian los procedimientos necesarios para garantizar la validez de los resultados de los controles, la producción de datos que sirvan de prueba y resultados armonizados para todos los laboratorios acreditados.

Imagen: UNESCO



ENTRADA EN VIGOR DE LA CONVENCIÓN: 1/2/2007

Argentina ratificó la Convención el 29/12/2006.

Conforme a lo dispuesto en el art. 378, la entrada en vigor del tratado opera el primer día del mes siguiente a la expiración de un plazo de un mes después de la fecha en la cual se haya depositado el trigésimo instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.

En virtud del referido texto convencional, el tratado entró en vigor el 1 de febrero 2007 con respecto a la Argentina y a los Estados que habían depositado sus respectivos instrumentos de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión el 31 de diciembre de 2006 o anteriormente.

Para los demás Estados, el instrumento entrará en vigor el primer día del mes siguiente a la expiración de un plazo de un mes después de la fecha en que hayan depositado sus respectivos instrumentos de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.

El Director General de la UNESCO, según el texto del art. 40, será el depositario de la Convención y de sus enmiendas. En su calidad de depositario, informará a los Estados Parte en la Convención, así como a los demás Estados Miembros de la UNESCO, de:

a) el depósito de todo instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión;

b) la fecha de entrada en vigor de la Convención conforme a lo dispuesto en el Artículo 37;

c) todos los informes preparados conforme a lo dispuesto en el Artículo 31;

d) toda enmienda a la Convención o a los anexos aprobada conforme a lo dispuesto en los Artículos 33 y 34 y la fecha en que dicha enmienda surta efecto;

e) toda declaración o notificación formulada conforme a lo dispuesto en el Artículo 38;

f) toda notificación presentada conforme a lo dispuesto en el Artículo 39 y la fecha en que la denuncia surta efecto;

g) cualquier otro acto, notificación o comunicación, relacionados con la Convención.

Una Conferencia de las Partes, integrada por los Estados Miembros que hayan manifestado su ratificación, aceptación, aprobación o adhesión a la Convención, servirá de órgano soberano para la Convención.

La primera Conferencia se realizó una vez que haya entrado en vigencia la Convención, es decir cumplido las condiciones requeridas por el art. 37 referido.

Dicha Conferencia debe celebrar una reunión ordinaria cada dos años. En la primera reunión de la Conferencia de las Partes, se elegirá la Mesa (compuesta por el Presidente, tres Vicepresidentes y un Relator) y se aprobará el reglamento.

Entre otros puntos fundamentales del debate figuran la gestión del Fondo para la Eliminación del Dopaje en el Deporte (que contribuirá al aumento de capacidades para la lucha contra dopaje en el mundo entero) y el examen de un marco de supervisión (un cuestionario de auto-evaluación) en apoyo de la Convención.

La Conferencia de las Partes debe aprobar también la última lista de prohibiciones y las normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos.

Conforme a la mencionada regulación, la primera reunión de la Conferencia se desarrolló en la sede de la UNESCO (Paris), el 5-7 de febrero de 2007.

En la segunda reunión de la Conferencia de las Partes, que tendrá lugar en 2009, los Estados tienen la obligación de presentar informes sobre las medidas que han adoptado con la finalidad de observar las disposiciones de la Convención.

La Agencia Mundial Antidopaje9 (AMA) servirá de organismo asesor a la Conferencia de las Partes y la UNESCO aprovechará sus competencias en materia de lucha contra el dopaje

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) procura fomentar una cultura sin dopaje en el deporte. Combina los recursos deportivos y gubernamentales para mejorar, complementar y coordinar los esfuerzos existentes para educar a los deportistas sobre los perjuicios del dopaje, reforzar el ideal de juego limpio y sancionar a quienes se engañan a sí mismos y a su deporte. La AMA se fundó como una organización no gubernamental independiente el 10 de noviembre de 1999, a consecuencia de las disposiciones de la Declaración de Lausana sobre el Dopaje en el Deporte. La sede de la Agencia se encuentra en Montreal, Canadá. La AMA cuenta con tres oficinas regionales en Lausana (Suiza), Tokio (Japón) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Una cuarta oficina inició actividades en Montevideo (Uruguay) a finales del 2005.

Sus actividades clave:

•Hacer un seguimiento de la aceptación y el cumplimiento del Código Mundial Antidopaje

•Financiar la investigación científica para desarrollar nuevos métodos de detección

•Educar a los deportistas con el Programa de Contacto con los Deportistas

•Facilitar educación antidopaje a los deportistas, entrenadores y administradores

•Realizar controles antidopaje fuera de la competición sin aviso previo a los deportistas de elite

•Observar los programas de control antidopaje y de gestión de resultados en grandes eventos

•Fomentar el desarrollo de Organizaciones Nacionales Antidopaje (ONAD) y programas antidopaje



LA CONVENCION

El 19 de octubre de 2005, la Conferencia General de la UNESCO adoptó por unanimidad en su 33ª reunión la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte. Esta Convención provee a los gobiernos de un marco legal gracias al cual pueden tomar medidas para eliminar el dopaje del deporte y proseguir la armonización de criterios en la lucha mundial contra dicha practica, que constituye una amenaza para los principios éticos y los valores educativos consagrados en la Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte aprobada por la UNESCO y en la Carta Olímpica.

El Convenio contra el Dopaje10 y su Protocolo adicional aprobados en el marco del Consejo de Europa son los instrumentos de derecho público internacional que han sido la fuente de las políticas nacionales de lucha contra el dopaje y de la cooperación intergubernamental.

En esta misma línea han de mencionarse las recomendaciones sobre el dopaje formuladas por la Conferencia Internacional de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educación Física y el Deporte, en su segunda, tercera y cuarta reuniones organizadas por la UNESCO en Moscú (1988), Punta del Este (1999) y Atenas (2004), respectivamente, así como la Resolución 32 C/9 aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 32ª reunión (2003).

Asimismo el Código Mundial de Antidopaje ya mencionado, adoptado por la Agencia Mundial Antidopaje en la Conferencia Mundial sobre el Dopaje en el Deporte, en Copenhague, el 5 de marzo de 200311, y la Declaración de Copenhague contra el dopaje en el deporte12, concluida por los gobiernos en la Conferencia Mundial sobre Antidopaje en el Deporte en marzo de 2003.

La Declaración de Copenhague13 es un instrumento político en el que los gobiernos señalan su intención de reconocer formalmente e implementar el Código Mundial de Antidopaje.

El objetivo de la Declaración es enunciar un acuerdo político y moral entre los signatarios participantes con el fin de reconocer el papel y apoyar la Agencia Mundial de Antidopaje (AMA), apoyar el Código Mundial de Antidopaje -adoptado por la Agencia Mundial Antidopaje en la Conferencia Mundial sobre el Dopaje en el Deporte, en Copenhague, el 5 de marzo de 2003-, sostener la cooperación internacional intergubernamental en promover la armonización de las políticas y prácticas contra el dopaje, y apoyar un proceso oportuno que conduzca a una convención internacional contra el dopaje

Al elaborar la Convención, la UNESCO respondió a la demanda de la comunidad internacional. En la Tercera Conferencia de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educación Física y el Deporte (MINEPS III), celebrada en Punta del Este (Uruguay) en diciembre de 199914, se examinó la función de los valores éticos en el deporte. Los Ministros manifestaron su preocupación por la conducta inmoral, en particular por el dopaje, e instaron a todos los países a llevar a cabo una acción conjunta. El impulso, renovado con motivo de la Mesa Redonda Ministerial efectuada en la UNESCO en enero de 200315, propició la decisión de la Conferencia General de la UNESCO, en su 32ª reunión16, de abordar el asunto del dopaje en el deporte mediante una convención internacional.

La Convención, que se elaboró tras extensas reuniones de consulta y redacción en las que participaron representantes de 95 países, era indispensable para conferir a la lucha contra el dopaje la fuerza del derecho internacional y garantizar que todos los gobiernos contrajesen el compromiso jurídico de aplicar el Código Mundial Antidopaje, uniendo así en torno a esta causa al movimiento deportivo y a los gobiernos.

La UNESCO, que defiende desde su creación los principios de igualdad y de justicia, no podía dar una respuesta más adecuada que esta Convención a su preocupación por la erosión de la ética y por las enormes desigualdades que resultan del uso de drogas para mejorar los resultados deportivos. La Convención es un instrumento que la UNESCO ofrece a los Estados para poner límites éticos a avances científicos y técnicos en ocasiones demasiado vertiginosos.

Cabe recordar que el programa de la UNESCO en esta esfera se centra tanto en la bioética (especialmente en el área de genética) como en otras formas de ética aplicada. Su objetivo es fortalecer el vínculo ético entre el progreso científico y el contexto cultural, jurídico, filosófico y religioso en el que se produce. La estrategia de la UNESCO en este ámbito es establecer un marco normativo para los asuntos éticos que surgen, divulgar información y conocimiento y ayudar a los Estados Miembros a fortalecer sus propias capacidades humanas e institucionales.

No ha de soslayarse que en la misma Conferencia de la UNESCO y en la misma fecha en que se adopta la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte, también se adoptó la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, que es el tercer gran texto normativo de la UNESCO en materia de bioética.

Los dos textos previos son: la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en 1997 y aprobada en 1998 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. A continuación, siguió la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos, adoptada en 2003. Las acciones de la UNESCO en el ámbito de la ética de la ciencia y la tecnología reciben el asesoramiento del Comité Internacional de Bioética (CIB), el Comité Intergubernamental de Bioética (CIGB) y la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología (COMEST). La UNESCO ejerce la Secretaría tanto de estos organismos como del Comité Interinstitucional sobre Bioética, creado por el Secretario General de las Naciones Unidas en 2001.

APUNTES SOBRE EL TEXTO DE LA CONVENCION

Básicamente, la Convención requiere que los Estados Partes adopten medidas apropiadas a nivel nacional e internacional para alentar y promover todas las formas de cooperación internacional encaminadas a la protección de los atletas y a la eliminación del dopaje en el deporte.

En el art.1 se señala que la finalidad de la Convención es “promover la prevención del dopaje en el deporte y la lucha contra éste, con miras a su eliminación.”
En esta dirección los Estados Partes deberán, conforme lo estipula el art.3, adoptar las medidas apropiadas, en el plano nacional e internacional, acordes con los principios del Código; fomentar todas las formas de cooperación internacional encaminadas a la protección de los deportistas, la ética en el deporte y la difusión de los resultados de la investigación; y promover la cooperación internacional entre los Estados Parte y las principales organizaciones encargadas de la lucha contra el dopaje en el deporte, en particular la Agencia Mundial Antidopaje.
En el art.4 dedicado a las “relaciones de la Convención con el Código” se explicita la articulación normativa entre la Convención y el Código Mundial de Antidopaje. Asi, se destaca el compromiso de los Estados Partes de respetar los principios del Código, como base de las medidas adoptadas por los Estados para alcanzar los objetivos –ya sean medidas legislativas, reglamentos, políticas o disposiciones administrativas, según el art,5.
En este precepto se aclara que -a diferencia de los anexos que forman parte integrante de la Convención- el Código y la versión más actualizada de los Apéndices 2 y 3 se reproducen a título informativo y no forman parte integrante de ella; tampoco crean obligación vinculante en derecho internacional para los Estados Parte.
Fondo para la Eliminación del Dopaje en el Deporte (art.17): Existen disposiciones para la financiación de actividades por los Estados Parte que llevan a cabo programas antidopaje de conformidad con la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte.

La UNESCO procura ampliar los conocimientos, fomentar el intercambio de las mejores prácticas y crear capacidades en numerosas regiones del mundo mediante el Fondo para la Eliminación del Dopaje en el Deporte (el Fondo de contribuciones voluntarias), establecido en virtud del Artículo 17 de la Convención.

Este fondo (constituido por contribuciones, donaciones o legados de los Estados Miembros, organismos públicos o privados y personas físicas, así como por el producto de las actividades de recaudación de fondos) se utilizará para establecer programas antidopaje eficaces en todo el mundo. El Fondo de contribuciones voluntarias podrá utilizarse también para cubrir algunos de los gastos de funcionamiento de la Convención.

Las contribuciones extrapresupuestarias procedentes de distintas fuentes de financiación prestan un apoyo esencial para la labor de la UNESCO en la lucha contra el dopaje. Así, por ejemplo, varios Estados Miembros (Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia y Suecia) aportaron fondos para propiciar la elaboración de la Convención. Se requieren fondos suplementarios para reforzar y ampliar las actividades de la UNESCO contra el dopaje, en particular en los ámbitos de la educación y la creación de capacidades.


Entre las actividades a llevar a cabo a nivel nacional, los Estados Partes deberán adoptar, cuando proceda, medidas para restringir la disponibilidad de sustancias y métodos prohibidos, a fin de combatir su uso en el deporte. Estas incluyen medidas contra la producción, transporte, importación, distribución, venta y trafico. (art.8)
Asimismo conforme al art.9 los Estados Partes adoptarán medidas dirigidas al personal de apoyo a los deportistas (sanciones o multas) que cometa infracciones de las normas de antidopaje, y medidas para que los productores y distribuidores de suplementos nutricionales adopten practicas ejemplares, incluyendo la revelación de la información relativa a la composición analítica de sus productos (art.10)
Además, los Estados Partes deberán, cuando proceda, proporcionar financiación para apoyar un programa nacional de pruebas clínicas o ayudar a sus organizaciones deportivas y organizaciones antidopaje a financiar controles antidopaje; suspender el apoyo financiero a los deportistas o a su personal de apoyo17 suspendidos por haber cometido alguna infracción de las normas de antidopaje; y retirar el apoyo financiero o de otra índole a las organizaciones deportivas u organizaciones antidopaje que no apliquen el Código o las normas antidopaje adoptadas de conformidad con el Código.
Asimismo, siempre que ello proceda, los Estados Partes deberán alentar y facilitar: el control antidopaje, de forma compatible con el Código, en particular “los controles por sorpresa, fuera de las competiciones y durante ellas(art.12)
A nivel internacional, se promueve la cooperación entre las organizaciones de antidopaje, autoridades públicas y organizaciones deportivas, particularmente en relación con el control antidopaje, encaminada al logro de los propósitos de la Convención (art.13). Destácase en el art.14 el compromiso de los Estados Partes con el cometido de la Agencia Mundial Antidopaje en la lucha internacional contra el dopaje; observándose que en el art.14 se contempla la financiación de la Agencia “por partes iguales” (por las autoridades públicas y el Movimiento Olímpico)

“Reconociendo que la lucha contra el dopaje en el deporte sólo puede ser eficaz cuando se pueden hacer pruebas clínicas a los deportistas sin previo aviso y las muestras se pueden transportar a los laboratorios a tiempo para ser analizadas”, el art.16 establece que los Estados Parte deberán, cuando proceda y de conformidad con la legislación y los procedimientos nacionales:


a) facilitar la tarea de la Agencia Mundial Antidopaje y otras organizaciones antidopaje que actúan de conformidad con el Código

b) facilitar el traslado a otros países en el momento oportuno de los equipos debidamente autorizados encargados del control del dopaje cuando realizan tareas en ese ámbito;

c) cooperar para agilizar el envío a tiempo o el transporte transfronterizo de muestras,

d) prestar asistencia en la coordinación internacional de controles del dopaje

e) promover la cooperación entre laboratorios encargados del control del dopaje de su jurisdicción y los de la jurisdicción de otros Estados Parte.

f) alentar y apoyar los acuerdos de controles recíprocos entre las organizaciones antidopaje

g) reconocer mutuamente los procedimientos de control del dopaje de toda organización antidopaje y la gestión de los resultados de las pruebas clínicas, incluidas las sanciones deportivas correspondientes; todo ello de conformidad con el Código.
La Convención exige que los Estados Partes asuman –en la medida de sus medios- el sostén, diseño e implementación de programas de educación y entrenamiento en antidopaje (Arts. 19-23).

La promoción de la investigación sobre antidopaje es otra componente central de la Convención, a la que dedica los arts.24 a 27, a fin de que los Estados Partes asuman –en la medida de sus medios-, alienten y promuevan la investigación antidopaje.



En los arts. 28 a 43, la Convención regula temas referidos a la implementación, tales como el establecimiento y funciones de la Conferencia de las Partes que se llevan a cabo desde que la convención entró en vigor, su Secretariado y el procedimiento de reforma de la Convención. Asimismo se estipula clausulas relacionadas con los procedimientos de ratificación, entrada en vigencia, denuncias, depósito y mecanismos de reserva.
DEFINICIONES
Finalmente y de radical trascendencia en la interpretación y aplicación, el art.2 de la Convención se dedica a las “definiciones”.
En él se precisa que las mismas han de entenderse en el contexto del Código Mundial Antidopaje, aunque puntualiza que en caso de conflicto entre ellas ha de prevalecer la Convención.
Seguidamente explicita lo que ha de entenderse, “a los efectos de la presente Convención” por las siguientes palabras y expresiones:
“laboratorios acreditados encargados del control del dopaje”, “organización antidopaje”, “infracción de las normas antidopaje”, “deportista”, “personal de apoyo a los deportistas” “Código”, “competición”, “control antidopaje”, “dopaje en el deporte”, “equipos de control antidopaje debidamente autorizados”, control “durante la competición”, “normas internacionales para los laboratorios”, “normas internacionales para los controles”, “control por sorpresa”, “movimiento olímpico”, control del dopaje “fuera de la competición”, “lista de prohibiciones”, “método prohibido”, “sustancia prohibida”, “organización deportiva”, “normas para la concesión de autorizaciones para uso con fines terapéuticos”, “control”, “exención para uso con fines terapéuticos”, “uso”, “Agencia Mundial Antidopaje”18

TEXTO DE LA CONVENCION
La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en adelante denominada “la UNESCO”, en su 33ª reunión, celebrada en París, del 3 al 21 de octubre de 2005,
Considerando que el objetivo de la UNESCO es contribuir a la paz y a la seguridad a través de la promoción de la colaboración entre las naciones mediante la educación, la ciencia y la cultura,
Refiriéndose a los instrumentos internacionales existentes relacionados con los derechos humanos,
Teniendo en cuenta la Resolución 58/5 aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 3 de noviembre de 2003, referente al deporte como medio para promover la educación, la salud, el desarrollo y la paz, en particular el párrafo 7,
Consciente de que el deporte ha de desempeñar un papel importante en la protección de la salud, en la educación moral, cultural y física y en el fomento del entendimiento internacional y la paz,
Observando la necesidad de alentar y coordinar la cooperación internacional con miras a la eliminación del dopaje en el deporte,
Preocupada por la utilización de sustancias dopantes en las actividades deportivas y por las consiguientes consecuencias para la salud de los deportistas, el principio del juego limpio (fair play), la eliminación de fraudes y el futuro del deporte,
Teniendo presente que el dopaje es una amenaza para los principios éticos y los valores educativos consagrados en la Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte aprobada por la UNESCO y en la Carta Olímpica,
Recordando que el Convenio contra el Dopaje y su Protocolo adicional aprobados en el marco del Consejo de Europa son los instrumentos de derecho público internacional que han sido la fuente de las políticas nacionales de lucha contra el dopaje y de la cooperación intergubernamental,
Recordando las recomendaciones sobre el dopaje formuladas por la Conferencia Internacional de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educación Física y el Deporte, en su segunda, tercera y cuarta reuniones organizadas por la UNESCO en Moscú (1988), Punta del Este (1999) y Atenas (2004), respectivamente, así como la Resolución 32 C/9 aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 32ª reunión (2003),
Teniendo presentes el Código Mundial Antidopaje adoptado por la Agencia Mundial Antidopaje en la Conferencia Mundial sobre el Dopaje en el Deporte en Copenhague, el 5 de marzo de 2003, y la Declaración de Copenhague contra el dopaje en el deporte,
Teniendo presente asimismo el prestigio entre los jóvenes de los deportistas de alto nivel,
Consciente de la permanente necesidad de realizar y promover investigaciones con miras a mejorar la detección del dopaje y comprender mejor los factores que determinan la utilización de sustancias dopantes para que las estrategias de prevención sean más eficaces,
Consciente también de la importancia de la educación permanente de los deportistas, del personal de apoyo a los deportistas y de la sociedad en general en la prevención del dopaje,
Teniendo presente la necesidad de crear capacidades en los Estados Parte para poner en práctica programas de lucha contra el dopaje,
Consciente también de que incumben a las autoridades públicas y a las organizaciones encargadas de las actividades deportivas obligaciones complementarias en la lucha contra el dopaje en el deporte, y en particular la de velar por una conducta adecuada en los acontecimientos deportivos, sobre la base del principio del juego limpio (fair play), y por la protección de la salud de los que participan en ellos,
Reconociendo que dichas autoridades y organizaciones han de obrar conjuntamente por la realización de esos objetivos, en todos los niveles apropiados, con la mayor independencia y transparencia,

Decidida a seguir cooperando para tomar medidas nuevas y aún más enérgicas con miras a la eliminación del dopaje en el deporte,


Reconociendo que la eliminación del dopaje en el deporte depende en parte de la progresiva armonización de normas y prácticas antidopaje en el deporte y de la cooperación en el plano nacional y mundial,
Aprueba en este día diecinueve de octubre de 2005 la presente Convención.



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