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Parte quedó en la Polinesia, parte en la isla de Rapa-Nui (hoy Pascua) y el resto arribó a las costas



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Parte quedó en la Polinesia, parte en la isla de Rapa-Nui (hoy Pascua) y el resto arribó a las costas
americanas.
Así se explicarían las similitudes entre pueblos indostanos, polinesios y pascuences. Similitudes
idiomáticas en las patronímicas Manco-Kapac, Tiahuanaco, Intilalu, Kalasaya, etc., son de origen
hindú según el historiador vasco – argentino F. Basaldua.
No hubo una sola migración desde Austerria (el continente hundido según Basaldua), sino seis.
Esta última sería la que correspondería al asentamiento Inca en América del Sur.
Otros autores los hacen descendientes de tribus que vinieron de Asia, pero por tierra, desde el
estrecho de Behring.
Pero los más, aún no se pronuncian por ninguna de las dos tendencias y se limitan a estudiarlos a
partir de una época más o menos reciente, ya en nuestra era.
Pero hay una incógnita mayor: la presencia de las ruinas de Tiahuanaco en la altiplanicie peruana,
cuya antigüedad se propone en distintas fechas, desde 30.000 a 12.000 años.
Los indígenas no tenían idea de cuando y por quien fue erigida. Se referían a leyendas que decían
"que fue levantada en una sola noche", cosa bastante improbable...
Lo que sí se ha demostrado es que en Tiahuanaco se encuentran los restos de varias ciudades
superpuestas, "vestigios de una civilización muy desarrollada que hace unos 300.000 años (¡!)
estaba establecida en la cordillera de los Andes"...
De acuerdo a esto, los incas no fueron los primeros pobladores, sino que encontraron que estas
costas ya estaban o estuvieron habitadas.
Tiahuanaco se presenta así como el primer complejo urbanístico de América, minuciosamente
planificado, demostrando el elevado grado cultural y tecnológico de sus constructores... que al decir
de la leyenda, fueron "unos extranjeros misteriosos, gigantes de piel blanca y larga barba, de rubios
cabellos y ojos azules, que se llamaban Hijos del Sol".
Dijimos que los historiadores casi siempre, parten de leyendas y tradiciones para exponer teorías y
en esta última se habla de gigantes (por otra parte la alusión de "gigantes" figura en casi todas las
tradiciones del mundo).
Y sólo así encontraríamos una explicación más o menos creíble, sobre la construcción de Tiahuanaco
cuyas ciclópeas ruinas y gigantescos bloques de piedra nos llenan de admiración y confusión al
mismo tiempo, pues, ¿qué fuerza o qué método usaron para transportar y elevar semejantes moles?,
¿el Maná, "fuerza vital", sería factible?
La perfecta unión de las piedras de los sillares, el acabado pulimento, nos hablan de técnicas que no
guardan relación, con la noción de "tribus incultas y salvajes".
Asimismo, en la fortaleza de Sacksa-Huaman, usaron enormes piedras poligonales, para dar mayor
consistencia a las paredes y así poder soportar las conmociones sísmicas.
Evidentemente sabían que las piedras rectangulares, con el mínimo desequilibrio, cambian su punto
de gravedad y se derrumban. Cabe agregar que al igual, que entre los bloques que forman la Gran
Pirámide de Gizeh, en estas construcciones es tan perfecto el ajuste de las piedras, que tampoco se
puede introducir en las uniones, ni siquiera la delgada hoja de un cuchillo.
Y qué decir entonces del monolito que hoy llamamos la "Puerta del Sol"... ahí, desafiando el embate
de los siglos y de los vientos, en medio de un paisaje desolado, digno de una visión del planeta
Marte.
Promueve las discusiones de científicos, arqueólogos, filólogos, que aún no han arribado a un
acuerdo sobre su significado... cubierto de inscripciones, hieroglíficos y dibujos en los que campean
los símbolos y la figura dominante de Wirakocha, el dios creador.
Wirakocha, simultáneamente el Dios e Hijo del Sol, creador y transformador, Maestro y Jefe, que
también como otros personajes (Ohanes de los sumerios, el Quetzacoatl de los mayas), "desciende
de los cielos, cumple su misión creadora y transformadora, y se retira, internándose en las aguas y
prometiendo retornar un día"...
Aquí, en el Altiplano, se confunden la realidad y la fantasía, pero nos es muy difícil determinar
dónde empieza una y dónde se diluye la otra.
Para la mayoría de los estudiosos, la "Puerta del Sol" es un acabado y exacto calendario venusino
(Danyans la llama "Puerta de Venus") y A. Kazantzev, físico soviético de relevante actuación,
interpreta los dibujos como cohetes espaciales, escafandras, motores iónicos y fotónicos y concluye
diciendo... "quienes hicieron tales dibujos, conocían los viajes siderales".
Y también la leyenda dice... "que estos pueblos conocían el secreto de volar por los aires en platos
dorados"... y en Rapa-Nui existen inscripciones relativas a "hombres voladores"... este es el símbolo
que se reproduce con mayor frecuencia y que parece haber sido el de mayor influencia sobre los
indígenas.
Y al hablar de "hombres – pájaros" inevitablemente se deduce "el huevo". Y de acuerdo a los relatos,
la Pareja Procreadora, descendió de un "Huevo Dorado" en las aguas del Titicaca...
Huevo, plato, ¿no nos hace pensar en algo?...
Este Huevo Dorado, según tradiciones de miles de años, podría ser una "nave del espacio más
brillante que el Sol" (dice Garcilaso de la Vega en 1560) de la que descendió una mujer que venía de
la "Estrella Esplendorosa" – ¿Venus? – a la que conocían como Orejona.
Tenia manos de cuatro dedos, palmípedas, sus pies como los seres humanos, la cabeza ovoide,
puntiaguda (¿reminiscencia Maya?) como signo de alta alcurnia, pero el detalle más significativo era
sus largas orejas.
Según Basaldua, la raza que emigró de China hacia las costas americanas, conservó muchos de sus
usos y costumbres. Uno de éstos era el alargamiento inusual de las orejas por la inserción de palillos
o vástagos de oro (a veces madera) hasta conseguir el tamaño requerido por la clase social a la que
pertenecían. De ahí el nombre de Orejones que les dieron los españoles.
El oro, recubriendo las paredes de los templos y palacios, aplicado además en los atuendos de fina
vicuña del Inca, incluido en todo tipo de utensilios.
Nos dice González Arrili: "ese oro que la tierra guarda los rayos solares en su mínima expresión
como color, aunque perdida ya para siempre toda razón de calor y fecundidad". Fue el detonante de
la destrucción del Imperio Inca por la avidez y codicia del "civilizador" español.
También era de oro la barrita que el Dios Viracocha había dado a la pareja Manco Kapak y Mama
Ocllo (u Oello) proveniente del Titicaca, para señalar el lugar donde debía erigirse la Ciudad Capital.
"Así nació el Cuzco (o Kosko) y principió la privilegiada dinastía"... (Oscar Efren Leyes)
Otras de las semejanzas que encontramos entre los pueblos de América Central y los Incas, es la
ciencia, según el mito incaico... "Las estrellas están habitadas y los dioses han descendido de la
constelación de las Pleyades"... Estas eran calificadas de Madre y su aparición era saludada con
grandes fiestas.
Esta constante alusión a las estrellas y astros del cielo, nos habla de su condición de consumados
astrónomos. Conocían los planetas (así como los indostanos) hasta Saturno (Kronos, antiquísimo
nombre que significa coronado de anillos).
Estos anillos sólo se ven con telescopios, de modo que ya en la más remota antigüedad conocían y
usaban "cristales lenticulares". Estos conocimientos ¿provenían posiblemente, de los iniciados
sacerdotes de Mu, que guardaban celosamente su sabiduría en archivos aún no encontrados? Cabe la
posibilidad que el secreto se encuentre algún día en las cavernas del islote Moto-Nui.
Son por demás significativas las analogías raciales, costumbres y creencias de los pueblos que
vinieron y conocemos, hasta donde nos alcanza la relación histórica.
Esto nos da pie para estimar la teoría sobre que el origen incaico, maya, fenicio, vasco, hindú, etc.; es
común y que tuvo su asiento en el continente hundido quizá en la última glaciación, hacen más de
14.000 años.
Si no, ¿cómo se explica la presencia de semillas de maíz dentro de la Gran Pirámide de Keops? ¿Y
dónde vieron elefantes los Mayas para reproducirlos en los capiteles de sus edificios?
No se puede obviar la perfecta organización social incaica, asentada sobre leyes que si bien
castigaban con rigor, también protegían a los incapacitados, a las mujeres, a los ancianos.
El trabajo era obligatorio, para todos, pues hasta el mismo Inca debía dar el ejemplo, esta actitud
asombró sobremanera a los conquistadores, acostumbrados a la imagen de un Rey hierático, al que
debían obedecer y llenar de halagos.
Tanto los conocimientos científicos, como su religión estaban amalgamados, y así, culturas
matemáticas, creencias animistas, elevaciones teológicas refinadas (y a veces teñidas de magia) se
transmitieron de generación en generación.
Hoy, en pleno siglo XX, se da el caso que médicos alemanes atiborrados de ciencia, se encuentran
abocados al estudio de los fundamentos de la medicina y farmacopea indígenas. ¿Es el Retorno al
comienzo?, como nos recuerda el Doctor Alvarez López.
Posiblemente y enhorabuena que así sea, pues es mucho lo que el hombre moderno debe aprender
de sus ancestros.
A pesar de todas las investigaciones y estudios, quedan pendientes muchas preguntas:
¿Hasta dónde la realidad de una leyenda que hace de Inti, el Sol, el origen del mundo y por ende del
hombre?

¿Quiénes fueron los primitivos habitantes de este planeta: los antepasados de los antepasados y así
hasta el principio de los tiempos?

¿Se generaron acá en la Tierra o vinieron de planetas lejanos?

Algún día lo sabremos.

Bibliografía consultada
Los Incas – Alfred Metraux

Civilizaciones Prehispánicas y Culturas Precolombinas – S. Canals Frau

Culturas Precolombinas – Henri Lehman

Indios de América – González Arrili

Civilización Indígena de América y de su Destrucción por los Bárbaros del Este – Florencio Basaldua

América y el Misterio de sus Orígenes – Licenciada Mónica Plataneo


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Venezuela
(Segunda parte)

Edwin Quiroga
Caracas – Venezuela
edwinquiroga@hotmail.com

Hubo algunos casos y circunstancias que no incluí en mi artículo anterior y que transcribo a
continuación:
El guía que me procuré cuando viajé a la Gran Sabana, de nombre Roberto Marrero, autor de
diversos libros y folletos turísticos sobre la zona y convencido del fenómeno ovni, narra en una de
estas publicaciones (precisamente llamada Ovnis en la Gran Sabana) avistamientos de una "nube
negra que se desplazaba a la misma altura de las otras nubes, pero en sentido contrario y luego se
detiene". No se consigna fecha ni número de testigos.

En el estado Bolívar existe un enorme embalse que se creó con la construcción de la represa de la
central hidroeléctrica del Guri. Se han reportado casos de objetos aéreos de los que surgen objetos
tubulares (que recuerdan las mangueras, pero como "tiesas") que llegan hasta la superficie del
embalse, como si recogieran agua.

Marrero refiere un caso realmente insólito: "Tres testigos sobrevolando la selva cercana, vieron
sorprendidos un DC-3 (avión muy común en la zona) posado suspendido a pocos metros sobre las
copas de los grandes árboles. Al dar la vuelta para identificar, ya no estaba. Se han visto también
DC-3s volando "hacia atrás" en distancias cortas".

Un explorador vio un objeto de forma discoidal, pero lo que más le impresionó fue que un rayo de
luz que emanaba del objeto y que bajaba en forma de espiral (sic) no desapareció súbitamente como
lo hace la luz al apagar un interruptor, sino como si lo recogieran lentamente en forma de espiral.

Tipologías de seres: en mi anterior comunicación les hablé de un caso de posibles "elementales" o
duendes. Otros casos de hadas y duendes han sido reportados en la zona. Pero además de ellos se
han relatado casos de avistamientos o encuentros con:

Seres humanoides de altura normal, a veces confundidos con turistas, hasta que se les ve entrar en
objetos extraños o desaparecer (Santa Elena). (Bueno, tal vez sean turistas del cosmos).

Seres humanoides de 2.5 a 4 metros (Santa Elena y Hato Santa Teresa).

Seres pequeños (1 a 1.5 metros) megalocéfalos (Salto Karuay).

Cíclopes, seres con un solo ojo en medio de la frente (Sierra de Lema y Macizo Chimantá) (Esto sí
que es increíble).

No pude confirmar estos relatos, la verdad sea dicha.
Para finalizar, quisiera relatarle un caso ocurrido a mi abuela, hace cosa de tres años. Se encontraba
la señora sentada en el porche de su casa en la ciudad de La Victoria en el estado Aragua, al norte de
Venezuela, cuando al levantar la vista al cielo vio entre las nubes (eran como las 2:00 p.m.) un objeto
grisáceo entre las nubes. Mientras las nubes seguían su curso el objeto se mantenía inmóvil, por lo
que a ratos quedaba oculto. Era grande y, según mi abuela, tenía forma de "arepa" (arepa: un plato
típico hecho de harina de maíz asada o frita. Su forma es redonda, más abultada hacia el centro que
hacia los bordes). Mi abuela estuvo cosa de quince minutos observando el objeto. Luego vino una
gran nube lo tapó y, al retirarse la nube, el objeto ya no estaba. Le pregunté a mi abuela que creyó
que había visto: "No sé, no fue un platillo volador porque no existen..."
(Fin del artículo)


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Las Profecías de los indios Hopi

Adrián Rell
Buenos Aires – Argentina

Un día de verano de 1958, un pastor evangélico llamado David Young conducía su automóvil bajo un
fuerte sol por una ruta a través del desierto, cerca de Taos, en México.
De repente, ve a un indio anciano caminando por la banquina, y pensando en lo penoso que debía
resultarle andar bajo aquel sol del mediodía, detuvo su auto y le preguntó si deseaba que le llevase
hasta la población siguiente. El anciano asintió y subió al coche.
Durante algunos minutos el indio permaneció en silencio. Por último, comenzó a hablar:
- "Yo soy Pluma Blanca, un Hopi del antiguo clan del Oso. En mi larga vida he viajado por toda esta
tierra, aprendiendo de mis hermanos muchas cosas sabias. He seguido los caminos sagrados de mi
pueblo, que habita los bosques y los muchos lagos al Este, las montañas y los riachuelos de peces
saltarines al Oeste, y el lugar de los altares de piedra de mis hermanos, al Sur. De todos ellos he
escuchado los relatos del pasado y las profecías del futuro. Hoy, muchas de las profecías se han
convertido en historia y quedan ya pocas por cumplir, pues el pasado es cada vez más grande, y el
futuro es cada vez más corto.
Y ahora Pluma Blanca está muriendo. Sus hijos ya se han reunido todos con los antepasados, y
pronto también él los acompañará.
Ya no queda nadie, ninguno a quien recitar y transmitir la antigua sabiduría de los Hopi.
Mi pueblo se ha cansado de los viejos modos de vida, y abandonó las grandes ceremonias que nos
cuentan nuestros orígenes, nuestra aparición en el cuarto Mundo. Esto había sido profetizado. Los
tiempos se están agotando".
El Anciano enmudeció por unos instantes , pero pronto volvió a hablar:
- "Mi pueblo espera a Pahana, el hermano blanco perdido, igual que lo esperan todos nuestros
hermanos. No será un hombre blanco como los que ahora conocemos, crueles y codiciosos. Esto
sabíamos hace ya mucho que vendrían. Pero aún seguimos esperando a Pahana. El traerá consigo los
símbolos y la pieza que falta en la tablilla sagrada que guardan ahora los mayores. Dicha pieza le fue
entregada cuando se marchó y debe reincorporarse a la tablilla para que quede completa. Esta señal
le identificará ante nosotros como el verdadero hermano blanco".
Se volvió entonces hacia Young y le dijo:
- "Usted se parece mucho a Pahana y no a los demás hombres blancos. Usted se ha detenido para
recoger a un anciano, a fin de aliviar su carga. Así actúa Pahana. El vendrá pronto, pues las profecías
están a punto de cumplirse".
Tras descansar un instante, el indio tomó fuerzas para proseguir su extraño discurso:
- "El Cuarto Mundo terminará pronto y comenzará entonces el Quinto. Esto es cosa sabida por los
ancianos de todos los rincones de esta tierra. Las Señales vienen cumpliéndose desde hace muchos
años, y pocas faltan ya por realizarse.
Esta es la Primera Señal: Se nos habló de la llegada de unos hombres de piel blanca, como Pahana,
pero que no vivirían como él, sino que se apropiarían de tierras que no les pertenecían. Y esos
hombres herirían a sus enemigos con truenos".
Young comprendió más tarde que así describían los profetas indios las armas de fuego.
- "Esta es la Segunda Señal: Nuestras tierras verán la llegada de ruedas de madera, llenas de voces.
Mi padre vio cumplirse esta profecía en su juventud, cuando los hombres blancos arribaron con sus
familias a las praderas, en sus carromatos.
Esta es la Tercera Señal: un extraño animal, semejante al búfalo pero dotado de grandes cuernos,
poblará las praderas en gran número. Este tipo de animal lo ha visto Pluma Blanca con sus propios
ojos, pues se trata del ganado del hombre blanco.
Esta es la Cuarta Señal: las praderas serán cruzadas por serpientes de hierro..."
En aquel momento, Young tuvo que reducir la velocidad de su vehículo para atravesar un paso a
nivel. Y comprobó por sí mismo que en los raíles que se perdían a lo lejos entre grandes curvas se
hallaba el cumplimiento de la cuarta profecía.
- "Esta es la Quinta Señal: la tierra se cubrirá con una gigantesca telaraña". El indio se detuvo y
señalo con la mirada hacia arriba, a las líneas telefónicas y eléctricas que cruzaban la autopista por
encima de sus cabezas.
- "Esta es la Sexta Señal: la tierra estará cruzada por ríos de piedra, que formarán imágenes a la luz
del sol".
El anciano hizo una nueva pausa y dejó que Young intentara encontrar el significado de sus palabras.
El blanco comprendió de pronto que se refería precisamente a lo que tenía ante sí. Frente a él se
extendía la carretera asfaltada, y en la distancia, el tremendo calor del día producía un espejismo,
una imagen de la propia carretera sobre la superficie. El indio asintió y prosiguió:
- "Esta es la Séptima Señal, la primera que todavía ha de cumplirse: se oirá decir que el mar se ha
vuelto negro, y muchos seres vivos morirán a causa de ello.
Esta es la Octava señal: se verá a muchos jóvenes, con el cabello largo al estilo de mi pueblo, que
vendrán a unirse a la nación de las tribus, para aprender sus caminos y su sabiduría.
Y ésta es la Novena y última Señal: se hablará de una gran morada en los cielos, sostenida en el aire
sobre la tierra, que caerá hacia ésta con gran estrépito. Dicha morada aparecerá como una estrella
azul. Muy poco tiempo después de la última señal, las ceremonias de mi pueblo dejarán de
celebrarse.
Estas son, pues, las Señales de la gran destrucción que se aproxima. El mundo se agitará sin cesar. El
hombre blanco batallará contra otros pueblos, en especial contra los poseedores de las primeras
luces de la sabiduría. El resultado de la guerra será terrible. Se verán muchísimas columnas de
humo blanco en el desierto, no lejos de aquí".
Young se dio cuenta en el acto de que el anciano se refería a las pruebas atómicas.
- "Las hogueras causarán graves enfermedades y una gran mortandad. Muchos de mi pueblo sabrán
reconocer las profecías y se pondrán a salvo. Quienes vivan en los mismos lugares que mi gente se
salvarán también. Porque todo quedará destruido y habrá mucho que reparar. Y poco después, muy
poco tiempo después, Pahana regresará, trayendo consigo el amanecer del Quinto Mundo. Plantará
la semilla de su sabiduría en el corazón de los hombres, tal como ya actualmente se está sembrando
alguna. Y todo ello hará más hacedera la andadura hasta la aparición del Quinto Mundo.
Solo que Pluma Blanca no lo verá. Es viejo y se está muriendo. Usted, acaso usted sí que llegue a
verlo. Con el tiempo..."
La voz del anciano se hizo inaudible, y el silencio se adueño del automóvil. Pronto llegaron al punto
de destino. Pluma Blanca le indicó dónde quería apearse. Young detuvo el coche junto a una esquina,
aguardó a que el anciano bajara y le vio desaparecer lentamente calle abajo. Luego, continuó su viaje.
Nunca volvió a ver al anciano.
Las primeras seis profecías se cumplieron sistemáticamente. Son claras y contundentes. No dejan
lugar a dudas, o a una doble interpretación. Pero veamos los últimos tres:
En la séptima, "el mar se vuelve negro, y muchos seres vivos morirán a causa de ello". Hoy asistimos
al degradante espectáculo del derrame de petróleo en los mares. La imagen del pingüino o del pato
cubiertos de petróleo han dado la vuelta al mundo.
Sin embargo, esto es sólo el principio del cumplimiento de esta profecía. Una contaminación mucho
más grande le aguarda a nuestros mares, y tiene que ver con la profecía de San Juan en Apocalipsis
8:8: "El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada
en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre", y continúa en el V. 9: "Y murió la tercera



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