¿consagrados y/o asociados? B también la idea de asociacióN flotó en su pensamiento y brilló en su terminología



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¿CONSAGRADOS y/o ASOCIADOS?
B) También la idea de ASOCIACIÓN flotó en su pensamiento y brilló en su terminología
¿ En que sentido o alcance entendió La salle la idea de "asociación". Los primeros maestros que trató Juan Bautista de La Salle fueron con toda seguridad personas sencillas que, reclutados por Nyel para atender escuelas, buscaban ganarse la vida. Es seguro que eran humildes, sin recursos materiales, escasa formación, que acaso se defendían escribiendo y leyendo un poco y con algunos conocimientos de cálculo, de dibujo o de conocimientos religiosos básicos.
Su categoría, incluida la dimensión espiritual, no debió ser elevada, pues pronto se apartaron de la acción en las tres escuelas de Reims, cuando La Salle entró en juego y les exigió, muy suavemente pero con claridad, más orden, preparación, responsabilidad en el trabajo y probablemente algo más de piedad.
Es muy probable que se alejaron cuando entendieron que debían trabajar con los demás y que debía dejar de ser maestros dominadores de un aula, dodne se empleaban métodos tradicionales y rutinarios, que se basaban en los castigos de los niños más lentos o recalcitrantes en el aprendizaje. Fue la “asociación”, pues todavía no había llegado la congragación, lo que les motivó a alejarse de la aventura que habían iniciado con Nyel y continuó con el canónigo La Salle.
1. Hechos sociativos primeros
No se dice en los biógrafos que hubiera reticencia en cuanto al salario. Pero es seguro que tuvieron alguna decepción al respecto, pues los acuerdos económicos con el primer párroco que los acogió, y los donativos que del propio dinero tuvo que poner La Salle, no abarcaban más que la pensión por la casa y la alimentación, sin aludir nunca al salario personal por su trabajo. Se les pagaba con la comida, el vestido y la casa, que en aquel momento no era poco ¿Se les prometió o se les dio algo al principio, como era lo natural y lo justo? No hace falta mucha imaginación para sospechar que, en la desconfianza en el futuro manifestada al Sr. De La Salle en los primero tiempos, y en la alusión de aquellos maestros a la riqueza personal del canónigo, latía una insatisfacción salarial, acaso una frustracion profesional, tal como habían surgido las cosas.
¿Se hubieran marchado “todos” los maestros (¿siete o acaso ocho?) a la vez si hubieran tenido un buen salario individual y pudieran haber encontrado un modo de acumular sus ganancias para cuando fueran viejos o cayeran enfermos, según le dijeron? ¿Cómo iban a entender aquellos hombres las palabras que les decía un canónigo rico cuando les insinuaba que “la Palabra de Dios es vuestro contrato de seguro: no hay otro más sólido“, en cita de Blain?
Lo que también parece seguro es que La Salle buscó otros más desinteresados y capaces, que acaso plantearon sus vidas de otra forma. Dios los envió de inmediato y “estaban más abiertos a las sugerencias providencialistas que el Sr de La Salle les hacía” . Entonces es cuando se pudo hacer lo que ni Nyel fue capaz de conseguir con los maestros primeros, ni La Salle había logrado, que era “introducir el espíritu de comunidad, que es un espíritu de silencio, de orden, de regularidad y de obediencia” (dice Blain cap. IX)

La asociación primera fracasó y, cuando retomó con los nuevos llegados el plan, Dios le ayudó a llegar más lejos. Enontonces la asociación fue mejor. ¿Hasta dónde? Parece que algunos de los llegados no duiraron, pero la mayor parte de ellos descubrió algo sorprendente: el desinterés y el ejemplo sorprendente y a veces desconcertante de un hombre de Dios.
Dos o tres años después los maestros ya eran otros. Hacia finales de 1682 la opción de la Salle estaba tomada y el estilo comunitario y “desinteresado” de los maestros estaba consolidado y encauzado. La asociación era un hecho y el desinterés generoso de los 12 ó 13, acaso 14, que llevaban las seis escuelas (tres en Reims y tres fuera) que formaban el grupo de La Salle estaba encauzado.
En 1684 la fórmula primera de compromiso empleada por los maestros que se juntaron con Juan Bta. De La Salle y decidieron de consenso mutuo hacer votos, probablemente se centró en uno sólo que fue el de obediencia. Los años consolidaron la comunidad, si miramos a las personas, y la “sociedad”, si atendemos a la actividad y las relaciones de dependencia y de permanencia.
Fue en el voto de 1691 (que hoy llamamos voto heroico) donde apareció con sentido de audacia y compromiso la idea de asociación más firme y de carácter más religioso. Y fue en 1694, cuando la emisión de los votos se ajustaron al término de la “asociación” para indicar que se unían con otros maestros a fin de sostener las escuelas de caridad.
A eso añadueron que se entregaban con un voto ante Dios para permanecer en la sociedad (estabilidad) y para obedecer a los superiores del Instituto que se comenzaba a formar y se veía que era la obra de Dios. La Salle añadió a la obediencia al superior la prudente idea de obedecer al cuerpo de la sociedad, si acaso el superior faltaba o desaparecía.
El punto de partida de aquel compromiso ya religioso y profesional fue la asociación, como intento de romper el individualismo usual en las escuelas de caridad del tiempo, pues era usual que cada maestro hacia lo que individualmente podía, sin tener en cuenta lo que pudiera realizar el compañero, si lo tenía.
En el voto heroico se decía:
Hacemos voto de asociación y de unión para procurar y mantener el dicho establecimiento sin podernos apartar, aunque sólo quedáramos los tres en la dicha Sociedad y nos viéramos obligados a pedir limosna y vivir de solo pan”


Et pour cet effet, moi Jean-Baptiste de La Salle, prêtre, moi Nicolas Vuyart et moi Gabriel Drolin, nous dès à présent et pour toujours jusqu’au dernier vivant, ou jusqu’à l’entière consummation de l’établissement de ladite Société, faisons voeu d’association et d’union pour procurer et maintenir ledit établissement, sans nous en pouvoir départir, quand même nous ne resterions que nous trois dans ladite Société et que nous serions obligés de demander l’aumône et de vivre de pain seulement”.


En la formula de 1694, los doce Hermanos decían palabras similares, pero respaldando la asociación como un voto, es decir que el compromiso se centraba en unirse y la obediencia y la estabilidad se entendían como consecuencias:

Por lo cual, prometo y hago voto de obediencia tanto al cuerpo de esta Sociedad como a los Superiores, los cuales votos tanto de asociación como de estabilidad en la dicha Sociedad, y de obediencia, prometo guardar inviolablemente durante toda mi vida.”




Et pour cet effet, je Jean-Baptiste de La Salle, prêtre, promets et fais voeu de m’unir et demeurer en société avec les Frères Nicolas Vuyart, Gabriel Drolin, Jean Partois, Gabriel Charles Rasigade, Jean Henry, Jacques Compain, Jean Jacquot, Jean Louis de Marcheville, Michel Barthélemy Jacquinot, Edme Leguillon, Gilles Pierre et Claude Roussel,

pour tenir ensemble et par association les écoles gratuites en quelque lieu que ce soit, quand même je serais obligé pour le faire de demander l’aumône et de vivre de pain seulement, ou pour faire dans ladite société ce à quoi je serai employé, soit par le corps de la société, soit par les Supérieurs qui en auront la conduite;

c’est pourquoi, je promets et fais voeu d’obéissance tant au corps de cette société qu’aux Supérieurs, lesquels voeux tant d’association que de stabilité dans ladite société et d’obéissance, je promets de garder inviolablement pendant toute ma vie.”



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