Congreso pedagógico proyecto de la dirección general de escuelas



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LA NUEVA ENSEÑANZA

AÑO IV–VOL.4 ASUNCIÓN, MAYO DE 1931 NÚMEROS 1 Y 2

LA NUEVA ENSEÑANZA

FUNDADA EN FEBRERO DE 1928

DIRECTOR: PROF. RAMÓN I. CARDOZO

CONGRESO PEDAGÓGICO



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PROYECTO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE ESCUELAS

Asunción, septiembre 3 de 1930.

Honorable Consejo:

Hace cinco años que la Dirección General de Escuelas ha iniciado las innovaciones pedagógicas que conocéis; desde entonces se han empleado todos los medios para preparar al personal de modo que comprendiendo los fundamentos de la Reforma Escolar, la pueda aplicar con eficiencia. La Dirección General de Escuelas cree que las ideas pedagógicas de la Reforma están suficientemente difundidas y muchas, llevadas a la práctica con éxito.

Para someter a prueba la preparación del profesorado, para oír lo que piensa sobre la Reforma, unificar sus conceptos e ideales, estrechar los lazos de solidaridad que unen a los educadores, la D.G de Escuelas cree necesario y oportuno convocar a los maestros de las escuelas nacionales a un Congreso Pedagógico, de carácter puramente cultural y científico. Con ese propósito somete a vuestra consideración el siguiente proyecto cuya aprobación solicita de V.H. LA NUEVA ENSEÑANZA

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<Art. 1 --- Llámese a los inspectores de escuelas, directores, vicedirectores, regentes y sub-regentes de las escuelas, directores de las escuelas superiores, medias y rurales a un Congreso Pedagógico que se reunirá en el mes de febrero de 1931.



asistencia obligatoria a los inspectores, directores, vice directores, regentes y subregentes de escuelas normales y directores de escuelas superiores, y libre a los demás.

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Firmado: Ramón I. Cardozo

Director G. de Escuelas

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RESOLUCION DEL H. CONSEJO

En su sesión del 30 de setiembre de 1930, el H. Consejo tomó la siguiente resolución:

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Julio Frontanilla

Secretario General

______________________ LA NUEVA ENSEÑANZA

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Plan del Congreso Pedagógico.

A reunirse en la Capital en febrero de 1931

ART. 1º -- Convocar al magisterio primario y normal a un Congreso Pedagógico que se reunirá en la Capital de la República en el mes de febrero de 1931, en los días y horas que se fijarán oportunamente.

ART. 2º -- Serán miembros del Congreso todos los inspectores, directores, vicedirectores y maestros de instrucción oficial primaria y normal, siendo obligatoria la concurrencia de los señores inspectores, directores, vicedirectores, regentes y subregentes de escuelas normales, directores de las superiores y libre, la de los demás.

ART. 3º -- El congreso constará de las siguientes secciones:



Primera Sección: ESCUELAS RURALES. Concepto y fin de las escuelas rurales de conformidad con la tendencia pedagógica actual. Dificultades en la orientación de la enseñanza y en la aplicación de los programas; maneras de solucionarlas. Proyectos prácticos de organización de ellas dentro de las posibilidades económicas de la Nación.

Segunda Sección: ESCUELAS URBANAS. Concepto y fin de las escuelas urbanas. Técnicas y organización de las escuelas medias y superiores. Dificultades encontradas en la práctica. La orientación vocacional del niño y nuestro plan de estudios; manera de dirigirla para que dé el resultado deseado. El concurso del pueblo.

Tercera Sección: ESCUELAS NORMALES. Su organización actual. La orientación indicada en el plan de estudios. La escuela normal y la nueva corriente pedagógica.

Cuarta Sección: ESCUELA NUEVA. Concepto de la escuela nueva. Fundamento biológico. La libertad del niño. Modo de conseguir que dentro de nuestra organización escolar actual se adopten los principios y prácticas de la escuela activa. Nuestro plan de estudios y la pedagogía nueva.

Quinta Sección: PLAN DALTON. Estudio de los ensayos hechos LA NUEVA ENSEÑANZA

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en forma sistemática en algunas escuelas de la capital del PLAN DALTON.



Sexta Sección: INSPECCION ESCOLAR Misión del cuerpo de inspectores de escuelas ante las nuevas corrientes pedagógicas.

ART. 4º -- Todos los maestros de asistencia libre serán considerados miembros activos del Congreso, con voz y voto y derecho de presentar trabajos escritos con inscribirse en la Secretaría del Congreso, o enviar su adhesión escrita.

ART. 5º -- Cada trabajo, escrito a máquina y en dos ejemplares, será entregado a la Secretaría del Congreso ocho días antes de la inauguración de las sesiones.

Asunción, octubre de 1930



Ramón I. CARDOZO

Director General de Escuelas



___________________ LA NUEVA ENSEÑANZA

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Segundo Congreso Pedagógico

Reunido en Asunción el 9 de febrero de 1931

Exposición del Sr. Ministro de Justicia, Culto e I. Pública,

Dr. Justo Pastor Benítez

En ocasión del primer congreso pedagógico, que con tanto acierto ha preparado el señor Director General de Escuelas os traigo el saludo cordial del señor Presidente de la República y el mío propio, con los mejores votos para el feliz resultado de esta asamblea.

El Poder Ejecutivo considerando atentamente el estado de nuestra enseñanza primaria, se complace en manifestar que tiene mucho que aplaudir en el esfuerzo, la constancia y la abnegación desplegados por los miembros del magisterio, como asimismo en el levantamiento de esas organizaciones escolares, que llevan el sello de vuestra inteligencia y voluntad.

La educación de un pueblo es una tarea infinita, nada hay en ella de definitivo: los educadores cambian, las necesidades aumenta, los útiles se gastan. En realidad se trata de la preparación de generaciones que continúan la historia de un país. Pocas instituciones realizan mejor que la escuela la transmisión de la herencia social en sus mejores quilates.

Creemos en la acción redentora de ella, precisamente por eso y porque el progreso no es una creación ex nihilo, sino fruto del esfuerzo común y persistentes del ingenio, de la capacidad inventiva, del espíritu de iniciativa de las generaciones, sumado a lo que se hereda. No hemos de reducirnos a aprender lo sabido sino a ensayar soluciones a lo no sabido, a adiestrar al niño para ser un continuador y no un repetidor de sus padres.

La escuela es el campo de acción del maestro, y, conforme a su organización y perfeccionamiento, se puede barruntar lo que llegará a ser el resultado de su acción en el espíritu del niño. Una escuela descuidada, yacente en la miseria y en el abandono, será reflejo de LA NUEVA ENSEÑANZA

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endeble voluntad, de falta de abnegación y de interés, fallas que tarde o temprano pasarán por ley de inercia al alma del educador; al paso que una escuela aseada, dotada de los elementos de regular funcionamiento, siempre en actividad, una escuela que refleje la alegría y la voluntad de vivir, forma ambiente de emanaciones saludables, alentador y aleccionador. Desde este punto de vista, la escuela es un instrumento de progreso en razón de su actividad peculiar que tiene la virtud de determinar, en el pequeño mundo infantil, especiales caracteres en el orden psíquico que van en correspondencia desde su salud y el fortalecimiento paulatino de su inteligencia hasta la completa preparación de él para un puesto digno en la sociedad. Ella opera el proceso ascensional del hombre, permitiendo la selección de los grupos mejores por el vigor de su espíritu. Estudiada con este criterio, no es posible dejar de reconocer que, con relación a nuestro medio propio, la escuela nacional ha cumplido satisfactoriamente su misión, educando a varias generaciones que, en punto a las aptitudes generales, se elevaron por su influencia beneficiosa a un nivel de cultura que no desmerece a la América republicana, perfenccionando alguna de las cualidades apreciables de nuestro pueblo.



No quiero decir, con ella, que la escuela nacional se halle a cubierto de toda crítica, pero al juzgar las instituciones, se impone cierta ecuanimidad, por lo mismo que la sociedad entera es, en cierto modo, responsable de su éxito. Una escuela no es sólo el resultado de la consagración del maestro ni de los aportes pecuniarios del Estado: en ella intervienen factores de índole varias que provienen de la sociedad-ambiente. La escuela es una institución social, imagen de la república, en cuyo desarrollo tienen parte la familia de cuyo seno sale el niño, y el ambiente en que vivimos, con todos los vaivenes de un país de corta experiencia, con un paréntesis de desolación en su historia. No hay que olvidar que somos hijos de un pueblo resurrecto. La escuela, que es complemento del hogar, y veces rectificación del medio ambiente, en un país como el nuestro de endeble constitución familiar debe suplir hasta la deficiencia de los hogares sin padre.

Pero aparte de esta especie de desequilibrio entre la sociedad y la escuela, ella bajo la influencia del pensamiento moderno ha dejado de ser un simple centro de disciplina infantil, una severa casa de corrección, para transformarse gradualmente en su taller de trabajo en qué ha de forjarse totalmente la vida del niño. Y se alcanzan estos elevados y complejos propósitos, partiendo de supuesto de la libertad inherente a la persona del niño, en virtud de su propia LA NUEVA ENSEÑANZA

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organización biológica, ejercitada bajo la forma universal del interés, premisa en que se apoya la escuela activa, que ahora se trata de asentar en sustitución de la clásica de Herbart.



El problema primordial de la escuela pública, a nuestro juicio, es saber para qué fines existe ella, como institución; qué fines de utilidad moral representa y qué medios de progreso material pueden esperarse de ella, fórmulas que podríamos sintetizar en el suministro de algunas nociones básicas en armonía con el ambiente en que el niño ha de actuar, y la formación cultural mediante la instrucción, fines universales y necesarios, que la escuela debe perseguir, sin salir del marco clásico y sin perjuicio de recoger las indicaciones de la escuela nueva, no haciendo de él un erudito sino un ser de acción y de voluntad.

Es a estos resultados en líneas generales adonde tiene que guiar y conducir la escuela, con sus dos fines esenciales y primarios: la cultural general, que permitiendo juzgar de los valores de la vida, prepara la capacidad necesaria para acudir al recto uso de ellos, y la introducción que, suministrando las nociones fundamentales acerca de esos valores de la vida, tiene por objeto equipar la mente para hacerla eficaz de su desempeño cultural. Pero por lo mismo que estas circunstancias son de tenerse en cuenta, las nociones que a la escuela corresponde suministrar son solamente aquellas que no estando sujetas a controversias no son las que pueden contribuir a dividir a los niños en opiniones irreconciliables y opuestas desde los bancos de la escuela, sino aquellas que por el contrario realizarán una estrecha e intima conexión entre los miembros del pequeño mundo infantil sujeto a su especial dirección para impulsar la elevación del grupo humano con idéntica fuerza en el alma de cada niño.

Dediquémonos a preparar generaciones constructivas y no de inclinaciones criticas, generaciones que se sientan solidarias y responsables del destino de la sociedad en que han nacido, que sean más fecundas que las otras en que la anarquía de los espíritus ha desperdiciado hermosos talentos y envidiables caracteres. La nación os confía sus hijos para hacerlos amantes de la libertad y aptos para el progreso, nociones que se aprenden más allá de la letra de imprenta, por la acción imponderable de maestros de verdad. Prefiramos las nociones sencillas que unen, que fortalecen el espíritu a las de mero adorno. La unción de la cátedra vale más que los edificios suntuosos. Enseñemos con lealtad y sencillez, trabajando la vida íntegra del niño. Sólo así no existirá en él ese divorcio entre el pensamiento y la acción, entre la teoría y la realidad, entre el LA NUEVA ENSEÑANZA

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mundo del espíritu y el de los sentidos, para que su inteligencia sea en verdad rectora de sus propósitos.



Corresponde a las autoridades educacionales la adopción de los métodos, de los principios pedagógicos que han de regir nuestros establecimientos públicos. En realidad el Poder Ejecutivo no es sino el colaborador administrativo de la enseñanza primaria, de acuerdo con la ley de autonomía del Consejo Nacional de Educación. Pero dentro de esos límites, séannos permitidas algunas reflexiones. El Plan Cardozo es un paso en firme; los métodos novísimos son de admirar, pero en nuestra ansia patriótica quisiéramos que la escuela fuera ante todo esencialmente paraguaya. Aceptemos la experiencia y la cultura de los pueblos más avanzados, ya que el asilamiento es un suicidio o una necesidad; aceptemos las ventajas de la técnica; escuchemos atentos las conclusiones de las ciencias, pero adaptemos los métodos y los planes antes de adoptarlos; otorguemos carta de ciudadanía a lo que queremos incorporar a nuestro acervo, porque no todo lo extranjero es superior ni la moda es siempre mejor que lo clásico y probado.

Es necesario escuchar la voz del propio suelo, las necesidades del propio hogar, la psicología de nuestro pueblo, porque el Paraguay no es una mera expresión geográfica sino una nacionalidad de caracteres definidos.

Un país mediterráneo, bilingüe, agricultor como el nuestro, no puede tener las mismas características educacionales que los marítimos, industriales y de idioma único. Como base de toda evolución necesitamos formar una generación voluntariosa, sana, hábil en el cultivo de la tierra y de los oficios, más que letrados sin trascendencia. Por eso en la vasta tarea educacional el primer deber es preparar el maestro. El maestro es lo permanente, el alumno lo temporario. Nuestro mayor esfuerzo debe dedicarse a la formación del personal directivo y docente, y a su elevación en la consideración social y administrativa. Considero, por eso, que los dos acontecimientos capitales de la enseñanza primaria en nuestro país son la fundación de la Escuela Normal en 1896 y la creación del Profesorado en 1921.

Otra necesidad nacional es la elevación a mayor grado la eficiencia de la escuela rural. En las ciudades y villas se aprende en la calle, por los diarios y revistas, en los cinematógrafos, en las conferencias. La escuela rural es el único vivero de cultura colocado en el corazón del pueblo campesino. Es una claraboya de luz, una antena recolectora de civilización en las lejanías casi desiertas. No queremos caer en las interpretaciones exclusivas, ni preconizar LA NUEVA ENSEÑANZA

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soluciones unilaterales; pero nos atrevemos a sostener que mientras el Paraguay no reciba fuertes aportes de inmigraciones deseables y no se produzcan transformaciones económicas profundas, la escuela seguirá siendo el principal motor del mejoramiento colectivo de la masa campesina, rutinaria y pesada. O debería serlo. Es en la escuelita rural donde tiene que enseñarse desde el español, que es el vehículo de la cultura, hasta la higiene y los métodos de trabajos agropecuarios indispensables a la elevación de las condiciones de vida del productor.



Señores Directores y maestros:

El año escolar os espera como un vasto campo fecundo. Nada podemos prometeros de extraordinario, porque el país tiene graves problemas que le absorben la mayor parte de sus recursos. Pero la Nación cuenta que haréis prodigios con vuestra abnegación patriótica, con vuestra fé en la ciencia. El primer día de clase, que es éste, revela todo el interés del magisterio por mejorar, por unificar su pensamiento, por sincronizar su acción educadora. Veo en esta asamblea una expresión de la voluntad de hacer, esa virtud que no es muy común en nuestro país. Congratulémonos de encontrarnos en medio de ciudadanos que siguen creyendo en la superioridad de la inteligencia, en el predominio de las fueras morales, en la perfectibilidad humana por obra de la razón, y que consagran sus energías al engrandecimiento de la Patria.



________________________ LA NUEVA ENSEÑANZA

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Conferencia inaugural del Director General de Escuelas,

Sr. Ramón Indalecio Cardozo.

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Excmo. Señor Presidente:

Señor Ministro:

Señores:

En primer término, séame permitido agradecer al Excmo. Sr. Presidente el honor dispensado al Magisterio presidiendo esta primera reunión del Congreso Pedagógico Nacional y al Sr. Ministro las palabras dirigidas a los educadores, y , en segundo, saludar a nombre del Consejo Nacional de Educación y de la Dirección General de Escuelas, a los maestros presentes.

I – ETAPAS DE LA ESCUELA EN NUESTRO PAIS.

Después de una labor tesonera y silenciosa de varios años, el magisterio paraguayo se reúne en la Capital de la República para estudiar los problemas educacionales del país.

La vida de la escuela nacional comprende tres etapas bien distintas: la primera arranca de las escuelitas municipales creadas después de la fuera del 65; la segunda, de la fundación de las primeras instituciones normalistas en 1869, y la tercera, de la última reforma escolar.

La etapa inicial está caracterizada por los primeros esfuerzos realizados en pro de la educación popular. En ella se difundió, dentro de las posibilidades de la época, el alfabeto por villas y pueblos en cumplimiento del precepto imperativo de la nueva Constitución. Debe mencionarse como obreros descollantes de la escuela de aquella época a los primeros maestros normales paraguayos: Doña Rosa Peña de González, D. Anastasio C. Riera, D. Aniceto Garcete, Srtas. Adela y Celsa Speratti y D. Manuel Amarilla que dejaron en las zarzas del camino girones de sus almas. Sean para aquellos héroes de la educación popular nuestros cariñosos recuerdos. LA NUEVA ENSEÑANZA

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Arranca la segunda de la fundación de las dos primeras escuelas normales en 1896, una a cargo de la ilustre maestra paraguaya Adela Speratti y la otra del pedagogo argentino don Francisco Tapia. Se forjó la primera legión de maestros nacionales de ambos sexos que se distribuyen por el interior del país para iniciar la organización normalista de las escuelas. El normalismo se asienta definitivamente en la República. Se adopta un plan de estudios orientado pedagógicamente y se reúne por primera vez un Congreso Pedagógico en 1908 para unificar aspiraciones.



Después de las convulsiones armadas con las que nuestra democracia conquistó su evolución, se extendieron los beneficios de la instrucción primaria, haciéndosela popular y alma de los progresos civiles, llevándosela a las aldeas y a la campiña; se multiplicaron las escuelas normales y se mejoraron el plan de estudios y los programas. En este período se distinguieron como jefes de ese movimiento escolar los profesores normales paraguayos Dr. Ernesto Velázquez, D. Estanislao Pereira, D. Julián Rojas Chilavert, D. Juan R. Dahlquist y otros.

II – NUEVA ORIENTACIÓN DE LA ENSEÑANZA



Escuela paraguaya; didáctica nacional.

Pero a pesar del progreso alcanzado en el organismo escolar, tanto en lo material como en lo espiritual, deseábamos una escuela netamente paraguaya, nacional. Veíamos, desde nuestra salita de estudios de la escuela normal de Villarrica, que nuestra pedagogía y nuestra didáctica no eran sino prolongación de la pedagogía y de la didáctica argentina; que los textos eran argentinos, que los cánones graves y severos de José M. Torres, de Francisco Berra, de Víctor Mercante, de Ángel C. Bassi, de Rodolfo Senet imperaban en nuestras aulas, dirigían la actividad pedagógica de nuestros maestros y orientaban la mente de nuestra juventud normalista.

Por encima del gran progreso escolar de nuestros vecinos, por encima de su pedagogía frondosa, de sus monumentales casas escuelas dirigíamos nuestras miradas más lejos, para buscar inspiración. Veíamos iniciarse un gran movimiento pedagógico impulsado por Montessori, Dewey, James, Kerschesteiner, Decroly y Ferriére, y que en nuestro país había una falange de maestros abnegados y entusiastas, capases de luchar por la grandeza de la escuela paraguaya. Entonces nos atrevimos a idear la emancipación de la didáctica nacional. Nos incorporamos a la corriente pedagógica mundial para auscultar las palpitaciones de las almas directrices del gran movimiento; buscamos LA NUEVA ENSEÑANZA

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los medios de hacer participar a nuestro país de aquel estremecimiento reformador. Nos proveímos de suficientes bagajes, propios, frutos de nuestros estudios, de nuestras hondas meditaciones y de nuestra pasión por la causa educacional. Bebimos las ideas en las fuentes sustentadas por los grandes precursores; tratamos de adaptar la escuela paraguaya a los principios normativos de la nueva educación. No dudábamos de nuestra insuficiencia; nos dábamos cuenta exacta de nuestra insignificancia. como nos llamara alguien que tendrá derecho para darnos ese honroso título, nos decidimos, sin embargo, a iniciar la tarea confiados en nuestra sinceridad y en nuestro amor a la escuela y a la Nación.

Ante esta asamblea declaramos solemnemente, como una confesión de nuestros pecados, que al principiar la reforma no nos ha movido otro propósito que propiciar la transformación de la escuela y la formación de la didáctica paraguaya. Hemos lanzado la idea, hemos trazado la norma; os toca a vosotros realizar el pensamiento. Si creéis que es el momento para que la pedagogía paraguaya se emancipe; si creéis en la capacidad del magisterio paraguayo; si tenéis fe en vuestra fuerza, en la de esa juventud normalista que, como oleada de una nueva vida, invade cada año el campo de la escuela con entusiasmo y valor, continuaréis impulsando el movimiento con la mente fija en los niños y en el país.

III—LA ENSEÑANZA PRÁCTICA COMO CARACTERÍSTICA DE LA REFORMA.

Al trazar el plan hemos pensado, muchas veces, volcar completamente todo lo existente. Nada de horarios fijos, nada de programa, nada de normas viejas. Pero nos hemos detenido ante la realidad y hemos reducido nuestros propósitos. Nos hemos concretado a dar únicamente nuestras orientaciones a la enseñanza, a ilustrar la conciencia del magisterio, a encauzar las escuelas normales hacia nuevos rumbos. Hemos hecho esfuerzos para que la educación sea eminentemente práctica, que el trabajo manual nacional sea el efe de la enseñanza, que la labor agrícola y las atenciones ganaderas preponderen en las actividades escolares. La escuela bajo el imperio de estas ideas ha realizado ya conquistas ponderables como lo ha certificado el gran Ferriére en sus impresiones escritas.

IV — LA OBRA NO ESTÁ TERMINADA.

La obra no esta terminada, estamos en los comienzos de serias y radicales transformaciones. Si hay valor, se debe avanzar. LA NUEVA ENSEÑANZA

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Mucho hemos sido maltratados por los impacientes, por los que no comprenden o no quieren comprender. Algunos han dicho que los programas son plagios, pero no han presentado pruebas; que copiamos lo extranjero por simple snobismo, cuando prueban lo contrario los ensayos; que es incompresible pretender reformar con programas y horarios preexistentes y, sin embargo, con esas normas viejas hemos incorporado definitivamente el trabajo manual nacional a nuestro régimen escolar. Las labores agrícolas a las actividades del magisterio rural, la coeducación a nuestro sistema, la cooperación de la comunidad como despertar de la conciencia social en torno a la educación, a nuestros esfuerzos constructivos.



Esas normas antiguas, esos horarios, esos programas, esos bancos no son óbices para enseñar racionalmente, porque los horarios son adaptables, los programas modificables, los bancos sustituibles. Cuando el maestro sea capaz de trabajar sin horarios, programas ni bancos, se prescindirá de ellos y se iniciará definitivamente la transformación de la escuela antigua como una explosión de la energía espiritual del profesorado.

V— LA ESCUELA PARAGUAYA SE ORIENTA FRANCAMENTE HACIA LA ESCUELA ACTIVA.

Lo que conviene saber con toda claridad en estos momentos es que la escuela paraguaya se orienta francamente hacia la escuela activa. Hace cinco años iniciamos este movimiento de opinión pedagógica, y la voz lanzada al espacio, va propagándose paulatinamente como esas ondas sonoras, para agitar la conciencia profesional del último maestro. Sus vibraciones ya llegan hasta el maestro en las campiñas perfumadas, golpean la conciencia y la mente de los educadores y seguirán sacudiéndolas hasta que se hagan carne en ellas. Vosotros, representantes de los 2.400 maestros de la República, tenéis vuestra alma inquietada por ese eco incesante de la voz de la Reforma. Curiosos y amantes, acudís a este llamado para satisfacer esa ansiedad de vuestro espíritu. Consuela el fenómeno; prueba de que sois peregrinantes que venís a sumergirnos en la luz del nuevo evangelio.

La escuela nueva, la escuela serena como la llaman simbólicamente los educadores italianos, es la idea animadora de la orientación pedagógica. Preparar hombres para el porvenir, dotados de ideales de paz, de trabajo y de progreso; formar a los niños dentro de un ambiente donde se rinde culto a la verdad, a la exactitud y al trabajo; rechazar de la escuela todo motivo de tortura, de odio separador de hombres; dar LA NUEVA ENSEÑANZA

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por terminado en el mundo escolar el reinado de los sargentos de disciplina; hacer desenvolverse al niño de acuerdo con las leyes que rigen su energía vital, con su propia actividad; cuidar de no dejar escapar el alma del niño por nuestra tiranía; formar el carácter; hacer aprender a vivir viviendo, a descifrar los enigmas del universo golpeando la piedra que guarda el secreto de ellos como los primeros hombres; a tener como norma de vida la virtud y el trabajo; a conocer los males y la manera de remediarlos; a producir y ser capaz de producir lo necesario para sí, para la escuela, para la Nación; imprimir en el alma de las generaciones escolares el sello de la actividad personal y de la vida superior, tales son los ideales que informan la reforma, tales son los que queremos y el punto adonde nos dirigimos.



VI— PARA RENOVAR LA ESCUELA DEBEN RENOVARSE LOS MAESTROS

Es decir, queremos renovar la escuela. Pero para ello deben renovarse antes los maestros; debemos renovarnos espiritualmente. La escuela renovada requiere maestros renovados; la escuela nueva necesita maestros con ideas nuevas. Con telarañas no se hacen medicinas científicas.

No pretendamos crear escuelas nuevas si no nos despojamos de nuestros prejuicios, de nuestras rancias ideas. Por falta de renovación espiritual es por lo que surgen tantas dificultades en el camino que conduce a la nueva escuela. El panorama del mundo moral depende del cristal del espíritu que la contempla. Apenas pensamos en la acción y vemos por todos lados visiones de peligros, abismos insalvables, obscuridades tenebrosas. Tememos a la libertad del niño porque se nos presenta con sus horrores la anarquía como sinónimo de libertad, porque la escuela autoritaria no ve sino la proyección de la Escuela do Yasnaia Poliana, sin pensar en la serenidad de la montessoriana; tememos a los bullicios del niño porque creemos que educar es matar lo más noble que existe en el ser humano, la espontaneidad; tememos a la coeducación porque nuestra mente hállase empañada por prejuicios y dogmas seculares, porque vemos el alma del niño a través de nuestra propia imagen, de la de nuestras pasiones encadenadas en el fondo de nuestro ser; no tenemos fe en la obra personal del niño porque hemos aprendido en la escuela tradicional que el niño no es mas que una bolsa que llenar, una cera que modelar; no queremos librar al niño de la tortura de las formaciones en fila para entrar y salir de clase, porque así nos hemos disciplinado, con la negación de la libertad; nos resistimos a realizar exposiciones de conjunto de los LA NUEVA ENSEÑANZA

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trabajos manuales por temor a que alguien pueda presentarse con trabajos ajenos o comprados, sin pensar que ellos constituiría el reflejo de vida real, porque la vida es así llena de defectos y de bondades de virtudes y de vicios, de luz y de sombra. ¿Qué mejor oportunidad para educar, para formar el carácter que hacer vivir al niño la vida real, en el seno de la comunidad?

Todas estas cosas, y muchas más, son exteriorizaciones de lo inconsciente que forma la trama sutil del fondo de nuestra vida espiritual que se opone a las innovaciones no queridas. Freud en su buceo del alma humana ha revelado el génesis de estos fenómenos. Es necesario despojarnos de esos prejuicios, es necesario renovarnos mental, espiritualmente para oficiar de educadores en la escuela nueva.

Hacia ese rumbo vamos, con esos propósitos estudiamos y trabajamos. Pero debemos apresurar más esa renovación, no confiemos solamente en la acción lenta del tiempo, ni en la débil influencia de la educación refleja. Formemos el propósito decidido de cambiar nuestros medios de acción y lancémonos a obrar. El maestro que no tiene este propósito, que piensa vivir apegado a sus prejuicios y preparación anticuada debe ceder su sitio de lucha a los que quieran renovarse.

Todos pueden renovarse espiritualmente. Aunque sea cierto que juventud es sinónimo de renovación, de savia nueva, los que tienen la cabeza cubierta con los polvos del camino andado también pueden renovarse. No es el cuerpo lo que debe renovarse sino el espíritu. Renovarse es librar a la mente de prejuicios, preocupaciones, de ideas antiguas y sustituirlos con nuevos.

VII — LOS MAESTROS PARAGUAYOS TENEMOS UNA GRAN RESPONSABILIDAD ANTE LA NACIÓN.

Dijimos que el Congreso Pedagógico de 1903 marcó una etapa nueva de la historia de la pedagogía nacional. Este de 1931 señalará la tercera, la iniciación de la escuela nueva y de la netamente paraguaya. En aquel entonces los primeros maestros nacionales se hallaron en compañía de distinguidos profesionales extranjeros que colaboraban con ellos en la organización de la enseñanza primaria y normal. Hoy estamos solos; nuestra responsabilidad ante la Nación es grande. Pero consolémonos, porque ya somos muchos. Ayer el normalismo paraguayo era reducido, hoy hállase difundido por todo el país y constituye una fuerza ponderable. Debemos animarnos a seguir adelante en pro de nuestro ideario. LA NUEVA ENSEÑANZA

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VIII-BUSCAMOS EL PERFECCIONAMIENTO DEL SISTEMA DE ENSEÑANZA.



El Congreso debe señalar las deficiencias notadas en la práctica educacional, conformar los fundamentos psicopedagógicos de la enseñanza, en la determinación de los valores de la reforma, en las posibilidades de su aplicación, y fijar los medios para la realización de las ideas planeadas.

Nada perfecto ni definitivo puede haber en la educación; ni los medios ni los fines. Sólo el perfeccionamiento es posible, y es lo que buscamos. Los fines de la educación son ideales y como tales son puntos en constante marcha. Hoy parece estar a nuestro alcance; mañana se alejan indefinidamente.

El perfeccionamiento se obtendrá con el concurso de los maestros de buena voluntad y de las personas que colaboran en el mejoramiento intelectual.

En el mundo social como en el cósmico nada se desperdicia: hasta las críticas envenenadas son útiles, porque para los espíritus fuertes sirven como acicate para luchar e ir adelante. En la lucha se templa el carácter y se purifican las ideas. Las ideas son como las aguas que necesitan ser agitadas constantemente para mantenerse puras.

IX --- LOS PROGRAMAS NO DEBEN SER INMUTABLES.

Los programas escolares no son ni deben ser inmutables, deben ser depurados constantemente en el crisol de la experiencia. ¿Que todavía son enciclopédicos? Pues hay que podarlos. ¿Que son extensos? Redúzcanse. Así irán perfeccionándose.

Hay que tener programas mínimos, realizables antes que hipotéticos. No debemos hacer programas para nuestro uso sino para los niños. Más, no debemos confundir programas irrealizables por su contextura material, con los irrealizables por la estructura mental del profesor, que no sabe aplicar aquel sabio precepto: Hay maestros y profesores que nunca realizan los programas porque siempre los encuentran extensos, como hay persona que nunca llega a tiempo a una cita porque siempre la hora le es corta. Si tomamos a dos maestros, uno técnico y otro no, y les encargamos la enseñanza en una clase determinada, con el mismo programa, veremos matemáticamente que el uno lo llena con suficiencia y el otro no, porque el LA NUEVA ENSEÑANZA

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tiempo es escaso y el programa es extenso ¿Por qué? Por deficiencia técnica, porque no sabe enseñar lo fundamental, lo sintético.

X---MISIÓN DEL CONGRESO PEDAGÓGICO

El Congreso va a estudiar los problemas fundamentales de la organización escolar. Lo componen los maestros en servicio activo del profesorado que se distinguirán en sus deliberaciones por sus acertadas resoluciones prácticas y no, precisamente, por su dialéctica ni vacua oratoria.

El Congreso rectificará rumbos y unificará el plan de acción para librar las batallas decisivas contra el analfabetismo.

Debe proceder guiado por la visión clara de la Patria, deidad ante cuyo altar quemará la mirra de su espíritu. El sentimiento del más puro nacionalismo debe animarle.

XI --- LAS ESCUELAS RURALES.

El programa del Congreso señala, en primer término, el estudio de las escuelas rurales.

Es necesario saberse qué deseamos hacer de ellas. Nuestro país no puede esperar por el momento, y talvez por mucho tiempo, su prosperidad económica de la inmigración. La estadística con su lenguaje numérico revela que pasarán años antes de que sea efectiva y útil como factor educador. Solamente la población campesina, la que vive en el campo y en el bosque pegado al suelo, labrando la tierra y enriqueciendo a la Nación con el sudor de la frente debe encerrar nuestra esperanza. Ahí está el teatro de acción de la escuela para elevar la cultura del hombre rural, para hacerle más apto a vivir mejor y a conquistar su bienestar. La cultura, hoy día, se aprecia no por lo que en sí sino por su utilidad, pues ya no es finalidad sino instrumento. . Debemos enseñarle las causas de las enfermedades que corroen su existencia y el modo de salvarse de ellas; a construir sus viviendas con el confort rural de la vida moderna; a tener retretes para evitar contagios; a utilizar mejor la tierra de modo que con implementos modernos y métodos científicos de cultivo multiplique la producción y mejore la calidad de ella. LA NUEVA ENSEÑANZA

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Actualmente, tenemos difundidas estas escuelitas por la República: queremos extenderlas más hasta el último rincón del territorio nacional donde haya población que redimir. La obra cultural de la escuela nos inspira honda fe.



Pero la escuela rural no está organizada como debe ser. Hay que convertirla en escuela-granja, en escuela hogar, donde el niño y el adulto aprenderán lo útil y lo necesario para la vida, con la voz austera del maestro y la labor práctica que en ella se desarrolla; por las instalaciones e implementos de granja. Las escuelas rurales deben contar con terreno suficiente para su laboratorio experimental y desenvolver acción uniforme en la consecución de un mismo ideal.

Cada región debe tener su programa correspondiente para el fomento de los cultivos e industrias derivadas, propios de la comarca.

La escuela debe utilizar sus productos.

Para todo esto la escuela rural necesita técnicos que guíen y maestros conscientes comprendedores de su misión patriótica. Hay que crear una inspección de enseñanza agrícola a cargo de agrónomos encargados de la orientación, dirección y enseñanza de los maestros.

Al estribar la grandeza económica futura del país en las escuelas rurales, se impondrá la mejora de sueldos de los maestros en proporción a su misión social.

No consideramos problema fundamental la composición masculina ó femenina del personal enseñante. Es cierto que del varón se espera más energía y más aptitud para las rudas faenas agrícolas, pero en América el personal escolar va volviéndose casi exclusivamente femenino. Los Estados Unidos de Norte América cuentan con 675.359 maestras sobre un total de 814.169, es decir, el 83%; el Uruguay, 4.024 mujeres sobre 4.582 maestros, o sea el 87%. Aunque, cosa curiosa, la estadística da a Paraguay un tanto por ciento mayor de maestros varones, esperamos la disminución de la proporción a medida que trascurra el tiempo. Se podrá detener acaso esa disminución cuadruplicando los sueldos actuales y asegurando al varón destino futuro más firme. Pero, de cualquier modo hay que aceptar el fenómeno tal como es y confiar en la capacidad de la mujer para desenvolver una acción constructiva como maestra rural. ¿Acaso no fueron las mujeres las que reconstruyeron la patria después de la guerra del 65? ¿Acaso no fueron ellas las que arrancaron del poeta aquella sublime frase: ? Nuestras mujeres campesinas comparten con el varón los sinsabores de las faenas del campo, cultivando la tierra, industrializando los productos, cuidando animales. Preparémoslas LA NUEVA ENSEÑANZA

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para que realicen en compañía del varón la enseñanza agrícola de las nueva generaciones, con métodos científicos. Eduquémoslas y confiemos en su corazón y en su inteligencia, en que volverán a reconstruir la riqueza del país preparando una nueva generación amante de las faenas agrícolas, capaz de mejorar el sistema de cultivo y de industrializar las materias primas nacionales.



XII --- ESCUELAS URBANAS.

Las escuelas urbanas también van a ser objeto de vuestras deliberaciones. Ellas encierran problemas más complicados que las rurales, porque, en la mayoría de nuestros medios, participan del doble carácter de urbanas y de rurales, y en algunas localidades predomina este último. Tomemos por caso las escuelas medias de la Capital y de Guarambaré, por ejemplo. Son urbanas, pero la población de este último punto está lejos aún de tener todas las condiciones del urbanismo: el 80% de ella vive dedicado a las faenas rurales. Para que la enseñanza se adapte al medio y para que la escuela prepare al niño en la vida y para la vida, es necesario que en las poblaciones urbanas del interior tenga aún mucho de las escuelas rurales.

El problema es de difícil solución, porque un pueblo o villa o ofrece la comodidad para la enseñanza agrícola; en la mayoría de los pueblos las casas-escuelas están edificadas en el centro urbano en una fracción insignificante de terreno.

Pero de cualquier modo hay que plantear y solucionar el problema con los datos que vuestra experiencia os proporcione. En los programas de las escuelas urbanas está incluida la enseñanza práctica de la agricultura y sus anexos. Muchas escuelas de la Capital, con ser urbanas, se distinguen por sus chacras, huertas, jardines y otras labores. Lo mismo en la campaña. La dirección técnica debe llegar a ellas.

Es recomendable el tiempo lectivo. La experiencia ha comprobado que limitarle a 3 horas de clase diaria es conspirar contra el éxito de la educación. En ningún país el mundo las escuelas tienen un tiempo tan reducido de trabajo.

XIII --- ESCUELAS NUEVAS.

El tema que versa sobre las escuelas nuevas es interesante, novedoso y reclama vuestro sereno estudio.

La denominación común de las escuelas nuevas, como vosotros LA NUEVA ENSEÑANZA

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lo sabéis, se da a unas instituciones de educación inspiradas en los principios revolucionarios de la moderna psicología del niño, organizadas por ensayos en algunos pueblos de Europa y de América. No constituyen todavía instituciones unitarias. Surgidas aquí y allá a imagen de sus creadores, responden sin embargo a un ideal común cual es la realización de la escuela activa. Se distinguen unas de otras por modalidades propias. La Escuela de Decroly se distingue del


de Miss Parknurst de la Escuela Winnetka, de la Escuela Serena, etc.

Desde hace años hemos iniciado este movimiento espiritual en torno a las escuelas nuevas. La iniciativa encontró simpático eco en el magisterio nacional como la voz anunciadora de una redención infantil. Muchos distinguidos maestros se han entregado con entusiasmo a su estudio y han llegado a comprenderla. Así se han familiarizado con Decroly, Ferriére, Dewey, Montessori, y otros innovadores.

El problema de la escuela activa, para nosotros, no es ella en sí sino la forma de aplicarla ¿Cómo realizarla en nuestras escuelas con lo existente, con los medios de que disponemos? ¿Cómo producir paulatinamente la transformación de la escuela tradicional en la nueva? ¿Será necesario un cambio completo y previo de la organización, de los muebles, materiales, para aplicar las ideas y los principios generales conforme a las necesidades pedagógicas nacionales? ¿Debemos revolucionar o evolucionar? ¿Debemos adoptar o adaptar? Son cosas que el Congreso dirá.

XIV --- ESCUELAS NORMALES.

Hemos meditado hondamente sobre la función de la escuela normal dentro de esta nueva corriente pedagógica, y nos hemos planteado el problema de su organización y orientación. Hablaremos con franqueza: la escuela normal no cumple aún entre nosotros su nueva función y no la cumple porque no está organizada como debe serlo. No es culpa de los distinguidos directores que le dan vida con el calor de su alma, sino porque todavía no se la ha puesto al compas del ritmo de la escuela nueva.

Pareciera que las corrientes de ideas innovadoras se dirigen a ella de afuera, en vez de ser ella la que proyecta luz sobre la conciencia profesional de los maestros y energía directriz a la labor docente. Los señores directores de escuelas normales, que, como hemos dicho ya, no son responsables de este estado de cosas, deben meditar, como ya lo habrán hecho, sobre el problema y plantear las cuestiones de modo LA NUEVA ENSEÑANZA

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que los centros normalistas asuman el papel que en el momento histórico les corresponde. Sabemos que en todas ellas la escuela activa, como las nuevas, han sido ya motivo de estudios y que los normalistas, al terminar su curso, se han retirado con nociones de ellas.



Inspirado en las ideas modernas y guiado por la realidad, el Congreso determinará el carácter a dar a las escuelas normales para que ellas sean las formadoras de los educadores que actuarán en la nueva orientación de la enseñanza. Es conveniente no perder de vista la realidad para no navegar en el mar azul de fantasías irrealizables.

XV --- LA INSPECCION DE ESCUELAS

Con los directores de escuelas normales comparten los inspectores de escuelas la responsabilidad, en los momentos presentes, de guías espirituales en la transformación de la escuela paraguaya y en la renovación mental de los maestros de la República. La inspección de escuelas debe cambiar su sistema, su rumbo. En primer término también debe renovarse para renovar.

Ya no se admiten inspectores que creen ser un único papen el de simple agente fiscal. La función no concluye con haber ejercido el contralor de las instituciones de enseñanza para ver s ellas funcionan como mandan la Ley y los reglamentos. No. Es necesario que los funcionarios inspectores se percaten de su elevadísima misión de predicadores de la buena nueva. Deben ser ilustrados para ilustrar; saber para enseñar; bien informados para informar. El inspector debe leer, estudiar, renovarse. Ser capaz para dar conferencias, para resolver problemas educacionales, guiar a los maestros, ser compañero y amigo preciso de ellos. No debe entender el concepto de compañerismo y amistad a estilo vulgar. Debe ser compañero de los maestros para ayudarlos, elevarles moralmente, para perfeccionarlos, para llevarles palabras de estímulo y de cariño, pero no para encubrir errores, para permitir violaciones de leyes y reglamentos, o no visitar la escuela para dejar campo libre.

Considero el problema de la inspección tan fundamental como el de la organización de la escuela normal, como el perfeccionamiento de los maestros, porque de ella depende la realización más inmediata del ideal de la escuela renovada.

La función de la inspección es importante y múltiple. De ella depende todo un vasto mecanismo escolar donde la organización, el LA NUEVA ENSEÑANZA

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aumento de la inscripción, el perfeccionamiento cultural de los maestros pueden ser promovidos a su iniciativa y al empujo de su dinamismo. El inspector debe promover el progreso escolar y social de su zona; debe impulsar la edificación; estimular el mejoramiento de los obreros de la educación haciendo reuniones de vecinos, organizando cooperativas de padres de familia, dictando conferencias y dando clases prácticas.



Confío en que el tema será suficientemente estudiado por el Congreso y que de sus deliberaciones saldrá la norma justa a que deberá sujetarse la nueva inspección de escuelas.

XVI --- UN ENSAYO LLENO DE PROMISORES RESULTADOS.

Hemos tenido el placer de ver el éxito de unas educadoras en el ensayo del Plan Dalton en algunas escuelas de la Capital. Conocedora la Dirección General de Escuelas de su fervoroso entusiasmo y de su inteligencia dedicación al estudio de las nuevas ideas, las autorizó a ensayarlos en sus respectivas escuelas. La confianza había sido bien depositada, pues ellas consagraron sus horas a la organización y dirección del nuevo método. Recibieron los merecidos aplausos del profesor don Adolfo Ferriére. Ellas mismas os leerán sus interesantes informes para que os déis cuenta de cómo encararon el problema, y cómo todo es posible habiendo corazón y alma.

A propósito del feliz ensayo hecho del Plan Dalton, cabe recordar que no debemos descuidarnos de un mal que puede originar este método: el desarrollo excesivo del individualismo. No es difícil que con nuestra enseñanza actual demos preponderancia en la organización de la ética personal y social, a los derechos individuales en desmedro del otro factor, los deberes. La vida de la comunidad depende del equilibrio de estos elementos y la democracia no es más que el respeto de lo mío y de lo tuyo en todas las personas de la colectividad, de lo que me corresponde como individuo y como componente de la colectividad y de lo que corresponde a los otros con quienes convivo; de los derechos que yo tengo como miembro de la comunidad y de los deberes y obligaciones que tengo para con los demás, con la sociedad, con el Estado, en una palabra, de la responsabilidad.

Tales son, señores, más o menos las ideas fundamentales de los temas fijados a las diversas secciones del Congreso. Espero que serán tratados por vosotros con entera libertad, sinceridad y entusiasmo. LA NUEVA ENSEÑANZA

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Confío en vuestra ciencia, experiencia y lealtad a los intereses del niño.

Lamento la ausencia de esta Asamblea de algunos elementos ponderables del Magisterio que no han acudido a la cita, sea porque se han acogido al derecho del retiro de la lucha o porque han preferido dejar vacíos los asientos que les estaban destinados.

Que vuestras deliberaciones sean beneficiosas para la Escuela son mis votos.

Ramón I. CARDOZO

Director General de Escuelas

Asunción, 9 de febrero de 1931.

_______________________ LA NUEVA ENSEÑANZA

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MESA DIRECTIVA:



____________

Presidente Honorario ---- S.E. el señor Ministro de Justicia, Culto e

Instrucción Pública, doctor Justo P. Benítez.



Presidente ---- El señor Director General de Escuelas y

Presidente del Consejo Nacional de Educación,

profesor don Ramón I. Cardozo.

Secretario General ---- Profesor don Julio Frontanilla.

Secretarios de Actas ---- Señoritas Juana Centurión Herreras, Lina Franco

Goyburú, Esperanza Abrahán Esteva, señores

Andrés Ruíz Díaz Fernández, Santiago Sánchez y

Emilio Troche.

__________________

COMISIONES ESPECIALES:



1.a Sección – Señores Emiliano Báez, Roca C. Ventre y Ramona Negrete

de Saguier.



2.a Sección – Señores Federico Meza, Teresa Roa Caballero y Encarnación

Velázquez.



3.a Sección – Señores M. Virgilio Barrios, Miguel J. Torres y Adolfo

Avalos.


4.a Sección – Señores Adela Ruiz, Lina Franco Goyburú y Andrés Ruiz

Díaz Fernández.



5.a Sección – Señoritas Magdalena Sosa Jovellanos, María J. Rodiño y

Esperanza Abrahán Esteva.



6.a Sección – Señores Emiliano Gómez Ríos, Marciano Martínez y

Cristóbal Pérez.

___________________ LA NUEVA ENSEÑANZA

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Lista de los Trabajos Presentados

al Congreso Pedagógico

____________

I. SECCION


1. — Adolfo Avalos — Director de la Escuela Normal Superior de Pilar.

2. — Cristóbal Pérez — Inspector Departamental de Escuelas.

3. — Marciano Martínez — Inspector Departamental de Escuelas.

4. — Eusebio B. de Ayala — Directora de la Escuela Media de Caacupé.

5. — Ramona N. de Saguier — Directora de la Escuela Media de Ypacaraí.

6. — María F. de Casati — Inspectora de Manualidades.

7. — Julia D. Almeida — Directora de la Escuela Media Nº. 17.

8. — Gregorio Cubilla — Inspector Departamental de Escuelas.

II. SECCION
1. — Gregorio Cubilla. — Inspector.

2. — Esperanza Abrahán Esteva — Directora de la Escuela Nº. 6.

III.SECCION

1.—María Felicidad González—Directora de la Escuela Normal de pofesores.

2. — Clotilde Bordón —Vice Directora de la Escuela Normal de Villarrica.

3. — Ermelinda M. de Ros—Vice Directora de la Escuela Normal de Pilar.

IV. SECCION

1.— Ramona Ortiz de Guillén — Inspectora Departamental de Escuelas.

2. — Adelaida Valinoti Rossi.

3. — Cristina Bogado — Regente de la Escuela Normal de Villarrica.

4. — Adolfe Avalos — Director de la Escuela Normal de Pilar.

5. — Manuel B. Mendoza—Vice director de la Escuela Normal de Pilar.

6. —Pura Encarnación Velázquez—Directora de Escuela de Carapeguá.

V. SECCION

1. —Magdalena Sosa Jovellanos — Directora de la Escuela Superior Brasil

2.— Adela Ruíz — Directora de la Escuela Superior EE.UU. de Brasil.

3. — María J. Rodiño — Directora de la Escuela Superior

VI. SECCION

1. — Federico Meza —Inspector de Escuelas de la Capital.

2. — Gregorio Cubilla. — LA NUEVA ENSEÑANZA

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I SECCION



ESCUELAS RURALES

Fin de las escuelas rurales.

Proyecto práctico de organización de ellas dentro de las posibilidades económicas de la Nación.

_______________

El fin de las escuelas rurales debe ser la formación integral del ciudadano campesino, para que pueda bastarse a sí mismo, formar un hogar progresista, y colaborar en la democracia nacional, cumpliendo conscientemente sus deberes con la sociedad y con la patria.

Al efecto se necesita una transformación completa de las mismas. Actualmente, de las 570 que tenemos en la República tal vez sólo por excepción, unas 20% cumplan su misión, en forma relativamente satisfactoria. Las 80% de ella, desgraciadamente, pueden ser consideradas como escuelas sin resultado. En ellas se aprende, al par que un poco de suma y resta, a leer y escribir. Allí no reinan ni el espíritu de trabajo, ni de iniciativa, ni se consigue comprender la ciencia. ¿La causa? No falta un plan orientador, ni son los buenos pizarrones ni bancos lustrosos los que más se necesitan; y la Dirección General de Escuelas ha hecho lo posible en programar el trabajo escolar correspondiente. La nulidad está presentada fundamentalmente por el elemento maestro. No de otro modo se expresaba ya nuestro mismo Director General de Escuelas en 1922, al fundamentar su proyecto de reforma del plan de estudios ―Nada valen, decía, los mejores planes de estudios, ni los programas más sabios y previsores, ni los edificios suntuosos, ni los laboratorios mas completos; ni las numerosas escuelas diseminadas por los últimos rincones de la República, si no se cuenta con maestros estudiosos, inteligentes, conscientes y abnegados. En tales condiciones, las escuelas no son sino los sepulcros blanqueados de que habla Altamira‖.

En nuestras escuelas rurales, en el cargo de maestro actúa una LA NUEVA ENSEÑANZA

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mujer, será una muchacha, ex-alumna de 3º. o 4º. grado de alguna escuela de campaña, que lee muy dificultosamente comprendiendo apenas el castellano, ajena a las modestas operaciones mercantiles del campesino, carente de ideas cívicas y sentimientos patrióticos intelectualmente para una mediocre enseñanza elemental entendiendo que salvo las excepciones del caso, el maestro de una escuela rural ha aceptado el cargo por su falta de voluntad o inhabilidad para el trabajo productivo. El alumno que viviera a su lado durante 3 o 4 años, acaso hubiera aprendido a formarse mejor en una fábrica cualquiera, o simplemente en compañía de un buen agricultor.

Y esto ocurre y ocurrirá siempre, mientras al maestro rural se le asigne sólo la tan exigua remuneración de $ 300 o $ 400 mensuales. No hubiera querido hablar de sueldo, pero resulta indispensable. El que por hoy en nuestro país, se viste y come por sólo 10 o 15 pesos diarios, es sin duda alguna, un ser hambriento; y, está demás decir, un elemento incapaz de aplicar los principios de la nueva ni de la vieja educación, ni menos en forma beneficiosa al ciudadano en formación.

Cualquier peoncito de la Capital o de la campaña misma gana sus 20 o 30 pesos diarios. El carrero, el peluquero, el albañil, el carpintero, cualquiera que sea su categoría profesional, gana mejor que el maestro rural de nuestro país. De donde resulta que la condición básica para poder pensar en la transformación de nuestras escuelas rurales, que constituyen la gran mayoría de las que tenemos para educar al ciudadano, es por lo menos la duplicación de los respectivos sueldos.

Ahora bien, sin recurrir a un aumento global del presupuesto, entro de nuestros modestos recursos, encontraríamos, no obstante, dos fórmulas de organización transformadora, para poder conseguir el fin deseado. Una de ellas seria la reducción del número de dichas escuelas a menos de la mitad, de tal modo de poderse fijar el sueldo mínimo del maestro rural en $ 1.000. La otra fórmula consistiría en dejarlas todas subsistentes, optándose por el sistema del personal ambulante. Pero debe observarse que la aplicación de la primera fórmula resultaría, en algún sentido, violenta y dificultosa, mientras loa segunda será siempre de aplicación más fácil, por lo que viene a ser la más recomendable en nuestro medio y circunstancias.

Propongo, pues, que se modifique la organización de nuestras escuelas rurales, optándose por esta segunda fórmula concebida en la siguiente manera: Un mínimo personal para cada 2 escuelas, actuando LA NUEVA ENSEÑANZA

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por periodo de un mes, alternativamente, en cada una. Por tanto, el tiempo puramente lectivo al año, se reducirá a 4 meses, con 15 días destinados a exámenes y trabajos finales del curso. Las vacaciones resultantes se destinarían, en cuanto sea posible, a trabajos prácticos de aplicación oportunamente dispuestos.

De esta suerte, el alumno que estuviere al lado de un maestro bueno, capacitado y entusiasta, en los 4 meses del año, aprendería indefectiblemente, mucho más, que pasando 8 meses al lado de uno malo, en que tendría el ejemplo más bien de nulidad e indolencia.

En la fórmula propuesta, acumulados los sueldos, el Director ambulante debe ganar de $1.200 a $ 1.500. y si puede contar con auxiliar, éste podría ser estable, o ambulante, según las circunstancias regionales: estable, con un sueldo mínimo de $ 500, y si es ambulante al par que el Director, con un sueldo de $ 800.

Para mí, esta resulta ser, por hoy, la única fórmula de organización salvadora de nuestras escuelas rurales, dada la imposibilidad de aumentar el presupuesto educacional en proporción apreciable. Y juzgo innecesario entrar en otras consideraciones al respecto. Ta como las tenemos organizadas, aún no hacemos sino entretener la sagrada aspiración de nuestro pueblo. Y con el cambio propuesto, indudablemente, la patria saldrá ganando; porque con él los niños paraguayos se habilitarán mejor para el trabajo productivo y el civismo, mientras el magisterio mismo se sentirá algo más dignificado, al librarse de la indigencia y del fracaso profesional por incapacidad de sus miembros.

Por otra parte, deben establecerse, cuanto antes posible, escuelas granjas modelos, siquiera una por cada departamento. Actualmente, podemos decir, tales escuelas aún no las tenemos: según los últimos datos estadísticos publicados, hay una sola escuela en la campaña que tiene gallinero, y sólo dos que tienen colmenar.

Y sería también plausible y altamente beneficioso que el Estado facilite el perfeccionamiento de los maestros ya recibidos en cursos agropecuarios, tal propuso don Andrés Rivarola ante la Convención del Partido Liberal, y que se envién unos cuantos maestros en gira de observación y estudio por los otros países que tienen bien organizadas las escuelas rurales de esta índole.

Convendría, además, que en todas las escuelas rurales se dé la enseñanza, puramente activa, en las materias agropecuarias y conocimientos útiles, y que a los niños se ejerciten en las asociaciones cooperativas.

Adolfo AVALOS

Asunción, febrero de 1931. LA NUEVA ENSEÑANZA

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ESCUELA RURAL



La indiferencia de los habitantes de la campaña de nuestro país a todo lo que se refiera a educación, requiere una labor de despertamiento, de motivación y de apostolado.

Estas escuelas rurales deben estar circundadas por un cercado rústicos, además del salón de clase, debe poseer un gallinero, una conejera, un palomar, etc.; así nunca debe faltar la colmena de abejas. Como por lo general dispone de terreno suficiente, se cultivarán en él las plantas usuales de la región como ser: mandioca, maíz, batata, etc. El maestro con sus niños deben ser los cuidadores de dichas actividades: aquel debe explicarles y hacerles comprender que todo esto se aprende con facilidad, siendo de mucha utilidad, procurando proveerse de herramientas de labranza, útiles, muebles e ilustraciones. Por lo general estas Escuelas Rurales no poseen sinó una mala mesa y unos cuantos bancos, por lo que el maestro ayudado de los niños procurará fabricar sus muebles y demás útiles y como en toda escuela bien organizada se dejará a los niños en libertad de acción durante estos trabajos; que se muevan libremente, que unos trabajen en el galpón, otros atiendan los animales, algunos laboren la tierra y cuiden las plantaciones, y otros lean o escriban.

Se procurará formar una escuela en la que el niño decora su clase, en la que se ha formado una orquesta compuesta de arpa y guitarra, que cultivará con especialidad la música nativa y celebrará las fiestas patrias y regionales y se interesará por el problema del idioma y esta escuela rica en actividades de esta índole, tomará intenso cariño a todo lo que sea nacional. En manera muy especial debe darse acceso libre a los vecinos y padres de los niños, invitarlos a que se acerquen a la escuela, que cooperen con la escuela que es del pueblo y para el pueblo, que se acerquen a comprobar que sus hijos trabajan y que divertidos y contentos aprenden lo que les será útil en el porvenir para la lucha por la vida.

La cría de aves de corral debe ser el anexo más generalizado, siguiéndole la cría de abejas y por último la cría de conejos. La Escuela Rural no ha de ser exclusivamente agrícola, debe tener establecidas prácticas de pequeñas industrias, un pequeño LA NUEVA ENSEÑANZA

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taller y el maestro que dirige esta escuela debe ser un obrero social; un maestro así es un agente poderoso de civilización del adolescente confiado a su cargo y del vecindario en general. En estas Escuelas Rurales no debe saberse donde termina la escuela y comienza el pueblo; el maestro rural debe estar tan familiarizado con el pueblo que debe tratar de reunir periódicamente a los vecinos del lugar y hacer una campaña sistemática y tenaz en pro de la limpieza e higiene, construcción y arreglo de caminos, explicarles e inculcarles las ventajas indiscutibles que proporciona a la salud el proveerse de buenas aguas y w.c.; una escuela donde deben acudir grandes y chicos a aprender la manera de criar y cuidar animales domésticos que han de ser de utilidad, donde se oiga hablar de pequeñas industrias y la manera de formar cooperativas para el bienestar mutuo, de actividades libres y recreaciones, de la higiene y limpieza individual, la necesidad de vacunarse para evitar enfermedades, la obligación y necesidad de aprender a leer, escribir y contar, etc. Por lo general las Escuelas Rurales funcionan entre habitantes que practican una vida primitiva e ignoran las responsabilidades que le concierne y en manera especial no poseen la cultura suficiente para cuidar la salud y limpieza de sus hijos, en cuyo caso el maestro tomará sobre sí muchas obligaciones que no le conciernen, un día a la semana se lavará la ropa, se instalará una peluquería y se llevará a los niños al baño a un cercano arroyo.



Con el producido de las hortalizas que habrán cultivado los niños, se prepararán alimentos que serán compartidos con los padres de los mismos y con el vecindario en los días de fiesta; y si es posible adquirir ropas y útiles para ser distribuidos entre los niños cuyos padres carecen de recursos para éllo, por su manifiesta pobreza.

La escritura y la lectura, el lenguaje y los conocimientos cívicos, morales y útiles, se subordinarán a los grandes objetivos que se persiguen, es decir a enseñar a vivir.

En esta escuela no debe falta la bandera paraguaya, fotografías de los héroes de nuestra historia y del Presidente de la República, debe cantarse el Himno Nacional, simbolizando con éllos a la patria paraguaya, debe enseñarse e inculcarse los deberes y derechos cívicos. A los educandos de sexo femenino debe enseñárseles a ser amas de casa y buenas madres. A los niños en general inculcarles el respeto mútuo, la dignificación de la mujer, porque en nuestra campaña se respeta muy poco, por desgracia, a la mujer, y la que contrae matrimonio no conoce sus obligaciones de esposa y madre y no se eleva como debiera. LA NUEVA ENSEÑANZA

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La Escuela Rural es una escuela de campo, especialmente para el campesino que debe ocuparse en la vida práctica del mismo y el maestro que se encuentre al frente de élla tratará de aconsejar e inculcar a los niños y vecinos, el amor a la agricultura, fuente de riqueza de todo país civilizado; esta escuela irradiará su influencia por todas partes y para hacer una escuela así no se necesita mucha preparación, sino mucho entusiasmo, buena voluntad, dedicación y cariño a los niños, mucho ánimo y escudriñar todos los rincones donde crea necesario ejercer su apostolado.



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